{"id":101916,"date":"2012-09-28T15:30:23","date_gmt":"2012-09-28T18:30:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=101916"},"modified":"2017-03-03T13:54:10","modified_gmt":"2017-03-03T16:54:10","slug":"una-vida-protegida-por-armaduras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-vida-protegida-por-armaduras\/","title":{"rendered":"Una vida protegida por armaduras"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/056-059_esqueleto_199-1A1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-113022\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/056-059_esqueleto_199-1A1-300x209.jpg\" alt=\"056-059_esqueleto_199-1A\" width=\"300\" height=\"209\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Sandro Castelli<\/span><\/a>En las cercan\u00edas de Puerto Vallemi, una localidad con 9 mil habitantes en el norte de Paraguay, est\u00e1 instalada la \u00fanica empresa productora\u00a0 de cemento del pa\u00eds. Ah\u00ed, a pocos kil\u00f3metros de la ciudad, la Industria Nacional del Cemento excava desde hace d\u00e9cadas un pared\u00f3n rocoso de 640 metros de altura del cual sale buena parte de la caliza que se utiliza para la construcci\u00f3n civil paraguaya y tambi\u00e9n el polvo blanco que cubre la ciudad en los d\u00edas ventosos. Escudri\u00f1ando las excavaciones de la minera y cavando pozos en las calles de la regi\u00f3n, el ge\u00f3logo brasile\u00f1o Lucas Warren hall\u00f3 recientemente lo que denomina una \u201cmina de oro de la paleontolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Las piedras que trajo de all\u00ed y que ahora ocupan una gran mesa en su oficina del Instituto de Geociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) contienen incrustaciones de peque\u00f1as estructuras alargadas \u2013que tienen, en promedio, 1 cent\u00edmetro de longitud\u2013 que parecen lombrices atrapadas en un bloque de fango reseco por el sol. Pero constituyen algo mucho m\u00e1s raro, que puede encontrarse en poqu\u00edsimas regiones del mundo. Son f\u00f3siles de lo que probablemente fueron los primeros seres vivos con esqueleto que surgieron en el planeta.<\/p>\n<p>Warren, experto en sedimentolog\u00eda y paleontolog\u00eda, estima la edad de los f\u00f3siles en 550 millones de a\u00f1os, la misma de las rocas que conforman Puerto Vallemi. El ge\u00f3logo Eric Tohver, investigador de la University of Western Australia, quien colabora con el equipo de la USP, actualmente intenta datar las rocas que contienen los f\u00f3siles mediante de t\u00e9cnicas m\u00e1s precisas. Si se confirmara su edad, esos f\u00f3siles estar\u00edan entre los m\u00e1s antiguos de animales con esqueleto biomineralizado, junto a los encontrados en Namibia, en el sudoeste de \u00c1frica, que habitaron all\u00ed hace 549 millones de a\u00f1os, mientras que f\u00f3siles hallados m\u00e1s recientemente en China sugieren que estas clases de animales podr\u00edan haber existido incluso mucho antes, aunque la identificaci\u00f3n de los mismos a\u00fan es incierta.<\/p>\n<p>Son pocas, cinco o seis, las especies conocidas de los primeros seres visibles a simple vista que produc\u00edan un esqueleto. Y, seg\u00fan los registros f\u00f3siles, existieron durante un lapso muy breve, entre 550 y 542 millones de a\u00f1os atr\u00e1s. En Puerto Vallemi, Warren y el ge\u00f3logo paraguayo Alberto C\u00e1ceres encontraron ejemplares de dos especies ya conocidas y al menos una todav\u00eda no descrita por la ciencia. Tambi\u00e9n identificaron vestigios de seres vivos con cuerpo blando que vivieron en la misma \u00e9poca y dejaron marcas similares a rastros impresos en las rocas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/056-059_esqueleto_199-1B-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-218460\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-218460\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/056-059_esqueleto_199-1B-1-300x217.jpg\" alt=\"056-059_esqueleto_199-1B\" width=\"300\" height=\"217\" \/><\/a>Puede parecer poco, pero no lo es. Hallar registros de dos o m\u00e1s de esas especies viviendo en el mismo per\u00edodo y en la misma regi\u00f3n es algo muy raro. Antes que en Vallemi, esa convivencia se hab\u00eda observado en Namibia, Canad\u00e1, Brasil, China, Om\u00e1n y Rusia. \u201cLa calidad de los f\u00f3siles hallados en Paraguay y la variedad de especies convierten a esta colecci\u00f3n en una de las m\u00e1s completas y representativas de la fauna de aquel per\u00edodo\u201d, comenta el paleont\u00f3logo Thomas Fairchild, del Instituto de Geociencias (IGc) de la USP, quien, junto con Warren, M\u00edrian Pacheco, Claudio Riccomini, Marcelo Sim\u00f5es y otros colaboradores, describi\u00f3 los f\u00f3siles de Puerto Vallemi.<\/p>\n<p>Warren encontr\u00f3 esos f\u00f3siles en un \u00e1rea delimitada al oeste por el r\u00edo Paraguay y al norte por el r\u00edo Apa, en la frontera con Mato Grosso do Sul, donde los ge\u00f3logos Paulo Boggiani y Claudio Gaucher ya hab\u00edan hallado un f\u00f3sil de uno de esos animales. Muchas de las muestras recolectadas por Warren \u2013algunas ocupan ambas manos abiertas\u2013 contienen centenares de esqueletos fosilizados, presos en una capa de casi 1 cent\u00edmetro de espesor.<\/p>\n<p>\u00c9l no buscaba f\u00f3siles cuando lleg\u00f3 a la regi\u00f3n. En las primeras expediciones de 2006, cuando comenzaba el doctorado bajo la direcci\u00f3n de Boggiani, Warren planificaba mapear la evoluci\u00f3n de la cuenca sedimentaria de la regi\u00f3n que se extiende por Mato Grosso do Sul, Bolivia, norte de Argentina y parte de Chile. Aquellas rocas indicaban que esa regi\u00f3n hab\u00eda estado ocupada por el mar. Hace 550 millones de a\u00f1os, los continentes presentaban una conformaci\u00f3n muy diferente a la actual. El inmenso bloque continental sobre el cual se asentaban la Amazonia y Paraguay estaba aislado del resto de Am\u00e9rica del Sur, en una ubicaci\u00f3n m\u00e1s austral (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/056-059_esqueleto_199-21.jpg\" target=\"_blank\"><em>observe el mapa de al lado<\/em><\/a>). Esa porci\u00f3n de continente sudamericano formaba un mar calmo, de aguas l\u00edmpidas e hipersalinas.<\/p>\n<p>Fue ese el escenario donde probablemente habitaron los seres con esqueleto de Puerto Vallemi. La forma en que se encuentran preservados en las rocas indica que viv\u00edan enterrados en los sedimentos del fondo, un verde manto submarino de cianobacterias que, al realizar fotos\u00edntesis, absorb\u00edan di\u00f3xido de carbono del agua y lo transformaban en carbonato de calcio.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/056-059_esqueleto_199-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-113024\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/056-059_esqueleto_199-21-189x300.jpg\" alt=\"056-059_esqueleto_199-2\" width=\"189\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Sandro Castelli<\/span><\/a>La mayor parte de los f\u00f3siles de esa regi\u00f3n pertenece a animales de dos g\u00e9neros: <em>Corumbella<\/em> y <em>Cloudina<\/em>. Los primeros fueron descritos en 1982 por el equipo del ge\u00f3logo alem\u00e1n Detlef Walde, de la Universidad de Brasilia. Rocas recogidas en la regi\u00f3n de Corumb\u00e1, en Mato Grosso do Sul, conten\u00edan f\u00f3siles de esqueletos con la forma de una pir\u00e1mide invertida. Los mayores ejemplares de esa especie, denominada <em>Corumbella werneri<\/em>, llegaban a 10 cent\u00edmetros de longitud, mientras que los de Paraguay llegan a 5 cent\u00edmetros. A pesar de que la especie fue identificada hace tres d\u00e9cadas, la composici\u00f3n de su esqueleto todav\u00eda no es muy conocida. Analizando ejemplares de <em>Corumbella<\/em>, la paleobi\u00f3loga M\u00edrian Pacheco y Juliana Basso del IGc, constataron recientemente que el esqueleto de esos f\u00f3siles presenta una importante concentraci\u00f3n de material org\u00e1nico, posiblemente a base de quitina, el polisac\u00e1rido que forma el esqueleto de los insectos.<\/p>\n<p>Warren, Pacheco y Fairchild tambi\u00e9n detectaron poros y papilas microsc\u00f3picas en los esqueletos de esos animales. Estas caracter\u00edsticas, descritas en un art\u00edculo publicado en agosto de este a\u00f1o en <em>Geology<\/em>, apuntan que los esqueletos fueron producidos por alg\u00fan cnidario, del grupo al que pertenecen las aguavivas y las an\u00e9monas. Son animales de cuerpo blando bastante sencillos: b\u00e1sicamente est\u00e1n formados por una cavidad digestiva y una oral, rodeada en ciertos casos por tent\u00e1culos con c\u00e9lulas urticantes.<\/p>\n<p>Hasta donde se sabe, la distribuci\u00f3n de <em>Corumbella<\/em> es restricta. M\u00e1s all\u00e1 de Corumb\u00e1 y Puerto Vallemi, solamente se encontraron ejemplares de ese g\u00e9nero en California. En tanto, los animales del g\u00e9nero <em>Cloudina<\/em> eran m\u00e1s cosmopolitas. Los primeros ejemplares, que habr\u00edan vivido hace 549 millones de a\u00f1os, fueron identificados en 1972 en Namibia. Posteriormente se confirm\u00f3 su presencia en casi una docena de pa\u00edses, y ahora en Paraguay.<\/p>\n<div id=\"attachment_17370\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-17370 \" title=\"056-059_seresesqueleto_199-3\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/056-059_seresesqueleto_199-3.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"230\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/056-059_seresesqueleto_199-3.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/056-059_seresesqueleto_199-3-120x95.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/056-059_seresesqueleto_199-3-250x198.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">lucas warren\/igc-usp<\/span>Trombolito recogido en Vallem\u00ed<span class=\"media-credits\">lucas warren\/igc-usp<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los f\u00f3siles de <em>Cloudina<\/em>, de menor tama\u00f1o, no pasaban de 3 cent\u00edmetros. Sus esqueletos se asemejan a cucuruchos de helado o vasos de caf\u00e9 apilados. Est\u00e1 compuesto por capas de carbonato de calcio, depositadas a medida que crec\u00eda el animal que habitaba en su interior. M\u00e1s r\u00edgido y de origen exclusivamente mineral, lo cual facilitaba la fosilizaci\u00f3n, ese esqueleto parece haber garantizado suficiente movilidad para que el animal \u2013con un cuerpo m\u00e1s complejo, probablemente un an\u00e9lido, el grupo al que pertenecen las lombrices y los poliquetos (gusanos marinos) actuales\u2013 serpenteara al comp\u00e1s de las olas.<\/p>\n<p>No se sabe con certeza por qu\u00e9 la capacidad de producir esqueleto surgi\u00f3 en el reino animal, probablemente m\u00e1s de una vez, aunque hay tres hip\u00f3tesis que intentan explicarlo. Una de ellas sugiere que la capacidad para producir esqueleto mineral ser\u00eda una forma de eliminar del organismo los altos niveles de carbonato de calcio extra\u00eddo del agua de mar. Es decir, ser\u00eda un mecanismo de desintoxicaci\u00f3n. Algunos tambi\u00e9n piensan que el esqueleto, surgido por azar, habr\u00eda representado una ventaja adaptativa por aportar el sustento necesario para que esos animales consiguieran alimentos disponibles por encima de la capa de sedimentos. \u201cEl hecho de situarse un cent\u00edmetro por encima del fondo puede haberles permitido explorar una regi\u00f3n sin competidores\u201d, dice Warren.<\/p>\n<p>Sin embargo, \u00e9l, junto con Fairchild y el resto de los investigadores del IGc apuestan por una tercera posibilidad: el esqueleto, surgido por casualidad, funcionar\u00eda como una armadura que aumentaba la posibilidad de supervivencia ante el ataque de los predadores. La raz\u00f3n que los lleva a creer en esta hip\u00f3tesis es la coexistencia de seres con distintas estrategias de producci\u00f3n de esqueleto: los ejemplares de <em>Cloudina<\/em>, que extraen la materia prima del agua, y los de <em>Corumbella<\/em>, que la sintetizan mayormente a partir de compuestos org\u00e1nicos.<\/p>\n<p>La actividad predadora, por cierto, era una forma de interacci\u00f3n completamente nueva. La vida surgi\u00f3 en la Tierra hace 3.500 millones de a\u00f1os. Los primeros seres vivos, las bacterias, solamente contaban con una c\u00e9lula, una especie de bolsa diminuta que conten\u00eda el material gen\u00e9tico y prote\u00ednas. Y durante los 3 mil millones de a\u00f1os siguientes hubo pocos cambios. Algunos seres unicelulares comenzaron a vivir en colonias, en las que cada grupo de c\u00e9lulas ejecutaba funciones diferentes. Pero juntas, no formaban un organismo. Reci\u00e9n entre 580 y 560 millones de a\u00f1os atr\u00e1s comenzaron a aparecer los primeros organismos multicelulares, con cuerpo gelatinoso organizado en tejidos y formas raras (disco o pluma), conocidos como biota de Ediacara.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca aparecieron los primeros seres vivos capaces de desplazarse sobre los sedimentos del lecho marino\u201d, cuenta Fairchild. Hasta entonces viv\u00edan anclados y fabricaban su propio alimento utilizando la luz solar y los nutrientes disponibles en el ambiente. \u201cAntes que surgiera el esqueleto, la vida era paz y amor\u201d, bromea.<\/p>\n<p>Sea cual sea la raz\u00f3n del origen del esqueleto, el caso es que esa estructura parece haber modificado radicalmente la vida en el planeta. Ni bien desaparecieron los primeros seres vivos con armadura, hace 542 millones de a\u00f1os, floreci\u00f3 una inmensa variedad de seres vivos con cuerpos cada vez m\u00e1s complejos, precursores de todos los organismos que viven hoy en d\u00eda. Esa transformaci\u00f3n es la denominada explosi\u00f3n de vida del per\u00edodo C\u00e1mbrico. \u201cQuienes deseen comprender mejor lo que sucedi\u00f3 en esa fase de transformaci\u00f3n de la vida en el planeta\u201d, dice Warren, \u201cno podr\u00e1n pasar por alto los f\u00f3siles de Vallemi\u201d.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong> 1.<\/strong> Is\u00f3topos Estables (C, O y Sr) del Grupo Itapucumi y correlaciones con el Grupo Corumb\u00e1 (Ediacarano) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/26280\/isotopos-estaveis-c-o-e-sr-do-grupo-itapucumi-e-correlacoes-com-o-grupo-corumba-ediacarano\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2010\/02677-0<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Ayuda Regular a Proyecto de Investigaci\u00f3n; <strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Paulo Cesar Boggiani \u2013 IGc\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 88.107,25 (FAPESP)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Tect\u00f3nica y sedimentaci\u00f3n del Grupo Itapucumi en el contexto de las plataformas carbon\u00e1ticas ediacaranas: abordaje geoqu\u00edmico, geocronol\u00f3gico, paleomagn\u00e9tico y bioestratigr\u00e1fico (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/116982\/tectonica-e-sedimentacao-do-grupo-itapucumi-no-contexto-das-plataformas-carbonaticas-ediacaranas-ab\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2010\/19584-4<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Posdoctorado en el pa\u00eds;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Lucas Verissimo Warren \u2013 IGc\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 150.870,57 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nWARREN, L.V. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/geology.gsapubs.org\/content\/early\/2012\/06\/07\/G33005.1.abstract\" target=\"_blank\">The dawn of animal skeletogenesis: Ultrastructural analysis of the Ediacaran metazoan <em>Corumbella werneri<\/em><\/a>. <strong>Geology<\/strong>. v. 40. p. 691-94. ago. 2012.<br \/>\nWARREN, L.V. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/j.1365-3121.2011.01023.x\/full\" target=\"_blank\"><em>Corumbella<\/em> and<em> in situ Cloudina<\/em> in association with thrombolites in the Ediacaran Itapucumi Group, Paraguay<\/a>. <strong>Terra Nova<\/strong>. v. 23 (6), p. 382-89. dec. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El norte de Paraguay tiene f\u00f3siles de los primeros animales con esqueleto","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[324],"coauthors":[105],"class_list":["post-101916","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/101916","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=101916"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/101916\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=101916"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=101916"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=101916"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=101916"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}