{"id":101984,"date":"2012-09-28T18:34:48","date_gmt":"2012-09-28T21:34:48","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=101984"},"modified":"2016-01-27T16:48:13","modified_gmt":"2016-01-27T18:48:13","slug":"las-p%c3%a1ginas-prohibidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-p%c3%a1ginas-prohibidas\/","title":{"rendered":"Las p\u00e1ginas prohibidas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-17426\" title=\"082-085_Censura_199-1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/082-085_Censura_199-1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"348\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/082-085_Censura_199-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/082-085_Censura_199-1-120x144.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/082-085_Censura_199-1-250x300.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">nelson provazi<\/span>Veintiocho cajas guardadas en el Archivo Nacional de Brasilia han preservado parte de una historia que sigue teniendo p\u00e1ginas incompletas. Esta colecci\u00f3n re\u00fane la documentaci\u00f3n de los \u00f3rganos censores de la dictadura militar referente a los libros publicados durante el per\u00edodo posterior a la promulgaci\u00f3n del Acto Institucional n\u00ba 5, en 1968.<\/p>\n<p>Sandra Reim\u00e3o, docente de la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades de la USP, analiz\u00f3 recientemente el contenido de esos archivos, y elabor\u00f3 la lista hasta ahora m\u00e1s completa de libros sometidos a la censura durante ese lapso de tiempo. Este estudio figura en el libro <em>Repress\u00e3o e resist\u00eancia \u2013 Censura a livros na ditadura militar<\/em> (Edusp\/ FAPESP, 2011) y permite analizar con gran precisi\u00f3n los criterios de los cuales se val\u00eda el gobierno militar brasile\u00f1o para prohibir obras literarias publicadas en esa \u00e9poca, que hac\u00eda posible que quedaran bajo el manto de la preservaci\u00f3n del orden y las buenas costumbres libros pol\u00edticos tales como <em>O mundo do socialismo<\/em>, de Caio Prado Junior, y er\u00f3ticos, como <em>Tessa, a gata<\/em>, de Cassandra Rios.<\/p>\n<p>En la lista tambi\u00e9n se encuentran <em>Feliz ano novo<\/em>, de Rubem Fonseca; <em>Zero<\/em>, de Ign\u00e1cio de Loyola Brand\u00e3o; <em>Dez historias imorais<\/em>, de Aguinaldo Silva; y <em>Carni\u00e7a<\/em>, de Adelaide Carraro. En el estudio de Sandra Reim\u00e3o hay tambi\u00e9n una subdivisi\u00f3n destinada a obras teatrales publicadas en libros, donde se\u00a0 hace menci\u00f3n a los textos <em>Papa Highirte<\/em>, de Oduvaldo Vianna, y <em>Abajur lil\u00e1s<\/em>\u201d, de Pl\u00ednio Marcos.<\/p>\n<p>Todos son libros oficialmente prohibidos entre los a\u00f1os 1970 y 1988, per\u00edodo que abarca desde el a\u00f1o del decreto ley 1.077\/ 70 \u2013que instituy\u00f3 la censura previa para publicaciones literarias\u2013 hasta el a\u00f1o en que la Asamblea Nacional Constituyente le puso fin a la censura.<\/p>\n<p>Los libros er\u00f3ticos se erig\u00edan en los blancos m\u00e1s comunes. \u201cDe ce\u00f1irnos a la legislaci\u00f3n, la censura siempre hizo referencia a temas contrarios a la moral y las buenas costumbres; nunca se hizo expl\u00edcito que existiera una censura en lo atinente a temas pol\u00edticos, a textos sobre corrupci\u00f3n o tortura\u201d, comenta Marcelo Ridenti, autor del libro <em>Em busca do povo brasileiro \u2013 Artistas da revolu\u00e7\u00e3o, do CPC \u00e0 era da TV<\/em> (Record, 458 p\u00e1ginas).<\/p>\n<p>No se trata solamente de una mascarada. \u201cEra realmente una preocupaci\u00f3n de los censores, y la mayor\u00eda de los libros censurados correspond\u00eda a libros er\u00f3ticos. El tema es que la censura, con base en esos criterios referentes a la moral y las buenas costumbres, prohib\u00eda tambi\u00e9n obras consideradas subversivas del orden pol\u00edtico\u201d, concluye.<\/p>\n<p>Cassandra Rios, famosa autora que dedic\u00f3 su producci\u00f3n a prosas que no raramente conten\u00edan un sesgo homoer\u00f3tico femenino, fue una de las campeonas de prohibiciones perpetradas por la dictadura. En la portada del libro <em>Tessa, a gata<\/em>, la autora echa mano incluso de la acci\u00f3n de la censura a su favor, con el eslogan \u201cUn nuevo \u00e9xito de la autora m\u00e1s prohibida de Brasil\u201d.<\/p>\n<p>En el estudio, Sabdra, que cont\u00f3 con el apoyo econ\u00f3mico de la FAPESP, verific\u00f3 que 313 obras fueron prohibidas entre las 492 sometidas al an\u00e1lisis del Departamento de Censura de Diversiones P\u00fablicas (DCDP). Es decir, del total, 179 libros fueron autorizados luego del an\u00e1lisis del DCDP, un dato importante a la hora de entender que exist\u00eda un sistema de criterios desarrollado por el \u00f3rgano. La censura estaba a cargo de un equipo contratado mediante concurso p\u00fablico, y muchos de sus integrantes eran universitarios.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/082-085_Censura_1991.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-113266\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/082-085_Censura_1991-300x237.jpg\" alt=\"082-085_Censura_199\" width=\"300\" height=\"237\" \/><\/a>La cifra que Sandra relev\u00f3 no es definitiva. La lista completa de libros censurados por la dictadura dif\u00edcilmente llegar\u00e1 a su fin, seg\u00fan dice la investigadora, pues antes del decreto ley 1.077 no hab\u00eda uniformidad en la metodolog\u00eda de censura. \u201cAntes de 1970 hab\u00eda coacci\u00f3n, incautaci\u00f3n de libros, allanamiento de librer\u00edas y detenci\u00f3n de libreros de manera desorganizada. La censura estaba a cargo de distintos \u00f3rganos del Estado. Despu\u00e9s del AI-5, pas\u00f3 a ser funci\u00f3n del Ministerio de Justicia\u201d, dice.<\/p>\n<p>Incluso los documentos guardados en las 28 carpetas del Archivo Nacional pueden estar incompletos. \u201cEl archivo que existe corresponde a lo que se ha preservado. No sabemos qu\u00e9 se ha perdido de ese archivo\u201d, explica la investigadora. Los documentos guardados en el Archivo Nacional s\u00f3lo estuvieron disponibles a partir del a\u00f1o 2000. \u201cHay muchas novedades sobre el tema. Ese material a\u00fan no hab\u00eda sido analizado, sencillamente porque antes no contaba con una organizaci\u00f3n m\u00ednima\u201d, dice la investigadora.<\/p>\n<p>No obstante, un trabajo similar no s\u00f3lo antecede a la investigaci\u00f3n de Sandra sino que tambi\u00e9n hace las veces de punto de partida. El profesor Deon\u00edsio da Silva, doctor en letras de la USP, hab\u00eda apuntado 430 libros prohibidos por la censura durante la \u00e9poca del r\u00e9gimen militar en el libro <em>Nos bastidores da censura<\/em>. Entre los t\u00edtulos, 92 son de autores brasile\u00f1os. \u201cYo segu\u00ed el trabajo que Deon\u00edsio empez\u00f3\u201d, dice Sandra. Cuando gir\u00f3 sus reflectores tambi\u00e9n hacia la publicaci\u00f3n de libros, la censura ya se descargaba ampliamente y con fuerza total sobre otros campos de expresi\u00f3n art\u00edstica, especialmente el teatro, la m\u00fasica y el cine. \u201cLa cantidad de libros censurados es menor que la de otros medios de diversi\u00f3n p\u00fablica.\u201d<\/p>\n<p>Marcelo Ridenti confirma que la literatura se vio \u201crelativamente\u201d menos afectada por la censura que otros campos de expresi\u00f3n vecinos. \u201cLa producci\u00f3n audiovisual ten\u00eda m\u00e1s potencia de difusi\u00f3n masiva. El cine y la televisi\u00f3n, por supuesto, eran los que estaban m\u00e1s en la mira\u201d, explica el investigador. Las editoriales nacionales, prosigue, no se vieron obligadas a someter sus publicaciones a la censura previa, tal como s\u00ed suced\u00eda con productoras de pel\u00edculas y de programas de televisi\u00f3n. Para poner en funcionamiento su sistema de vigilancia tambi\u00e9n sobre la producci\u00f3n literaria nacional, los censores contaban con una ayuda fundamental: las denuncias, realizadas a menudo por ciudadanos comunes.<\/p>\n<p>Por haber estado menos en la mira, la literatura pudo ejercerse con un poco m\u00e1s de libertad. \u201cSirvi\u00f3 como v\u00e1lvula de escape\u201d, dice Ridenti. \u201c<em>Calabar<\/em>, de Chico Buarque, fue prohibida en teatro, pero sali\u00f3 en forma de libro\u201d, ejemplifica el investigador. \u201cCon la literatura se pod\u00eda respirar un poco m\u00e1s.\u201d<\/p>\n<p>De acuerdo con el estudio de Zuenir Ventura, presentado en el libro <em>1968 \u2013 O ano que n\u00e3o terminou<\/em>, durante los 10 a\u00f1os de vigencia del AI-5 (1968-1978) se censuraron alrededor de 500 filmes, 450 obras de teatro, 200 libros, decenas de programas de radio, 100 revistas, m\u00e1s de 500 letras de m\u00fasica y una docena de cap\u00edtulos de sinopsis de novelas.<\/p>\n<p>Buena parte de las denuncias reunidas entre los dict\u00e1menes emitidos por los \u00f3rganos censores \u2013varios publicados en las \u00faltimas p\u00e1ginas del libro de Sandra con buena legibilidad, gracias al proyecto gr\u00e1fico de Carla Fernanda Fontana\u2013 recrimina contenidos considerados er\u00f3ticos o pornogr\u00e1ficos: \u201cEl libro <em>Dias de Clichy<\/em>, de Henry Miiler [sic], es un verdadero atentado al pudor y, sin embargo, se encontraba a disposici\u00f3n de cualquier adolescente en la Biblioteca Municipal de esta localidad\u201d, dice una carta de Usana Minette, de Len\u00e7\u00f3is Paulista, que data de septiembre de 1974, dirigida al ministro de Justicia, Armando Ribeiro Falc\u00e3o. El libro \u201c&#8230; recibi\u00f3 el apoyo del se\u00f1or alcalde y presidente de la biblioteca y s\u00f3lo fue sacado de circulaci\u00f3n al cabo de mucha insistencia\u201d, sigue la carta de denuncia.<\/p>\n<p>Escrito a m\u00e1quina, este ejemplar data precisamente del per\u00edodo de mayor actuaci\u00f3n de los \u00f3rganos censores. A decir verdad, fue en 1975 cuando se detect\u00f3 el mayor n\u00famero de prohibiciones de libros nacionales. De acuerdo con la investigaci\u00f3n de Sandra Reim\u00e3o, 109 libros entre los 132 analizados por la Justicia fueron censurados en 1975.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17428 alignright\" title=\"082-085_Censura_199-2\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/082-085_Censura_199-2.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/082-085_Censura_199-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/082-085_Censura_199-2-120x173.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/082-085_Censura_199-2-250x361.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">nelson provazi<\/span><\/p>\n<p>En 1976 se prohibieron 61 libros. Entre ellos aparece <em>Feliz Ano Novo<\/em>, de Rubem Fonseca, una de las obras m\u00e1s estudiadas por los investigadores de la censura de libros durante el lapso de la dictadura. Resumidamente, el libro cuenta la historia de tres personajes que, durante los festejos de A\u00f1o Nuevo, asaltan una mansi\u00f3n, matan a tres personas, violan a una y, al final, brindan al a\u00f1o que comienza.<\/p>\n<p>En el dictamen firmado por Raymundo F. de Mesquista con las palabras \u201cNo autorizado\u201d en may\u00fascula rellenando el espacio de \u201cCalificaci\u00f3n etaria\u201d, la censura es justificada as\u00ed: \u201cEl presente libro [&#8230;] retrata, casi en su totalidad, a unos personajes portadores de complejos, vicios y taras, con el objetivo de enfocar la faz obscura de la sociedad en la pr\u00e1ctica de la delincuencia, el soborno, el latrocinio violento y el homicidio, sin ninguna referencia a sanciones&#8230;\u201d. M\u00e1s adelante, el documento consigna que en las p\u00e1ginas 31, 139 y 141 se efect\u00faan \u201cr\u00e1pidas y desmerecedoras alusiones a los responsables del destino de Brasil y al trabajo censorio\u201d.<\/p>\n<p>A partir de 1976, la cantidad de libros censurados empieza a caer paulatinamente (<em>vea el cuadro de la p\u00e1gina 84<\/em>). Una de las hip\u00f3tesis para esa disminuci\u00f3n \u2013de la cantidad de obras censuradas tambi\u00e9n en otras \u00e1reas de las artes\u2013 es la muerte del periodista Vladimir Herzog, como consecuencia de la tortura que le infligieron los militares, en 1975.<\/p>\n<p>A partir de entonces se acent\u00faa la exigencia de la sociedad en pro de la redemocratizaci\u00f3n y tambi\u00e9n por el fin de la censura. \u201c\u00c9se es uno de los factores\u201d, dice Flamarion Mau\u00e9s Pel\u00facio Silva, doctorando en historia social y mag\u00edster en historia econ\u00f3mica por la USP, que estudia las editoriales de oposici\u00f3n a la dictadura en Brasil. A comienzos de los a\u00f1os 1970 se registr\u00f3 la mayor cantidad de muertes y desapariciones de figuras pol\u00edticas que se opon\u00edan al r\u00e9gimen \u201cmediante la militancia, armada o no\u201d. Y la muerte de Herzog en ese contexto, recuerda Flamarion, hace que el pa\u00eds \u201cconozca de manera m\u00e1s amplia\u201d la situaci\u00f3n pol\u00edtica agravada por la represi\u00f3n, lo que provoca una reacci\u00f3n inmediata.<\/p>\n<p>Para el investigador, el estudio de Sandra, al ce\u00f1irse al universo de libros prohibidos por una censura oficial y documentada, muestra \u201cde manera coherente\u201d cu\u00e1les eran los fundamentos de la persecuci\u00f3n contra obras literarias. \u201cSon trabajos censurados partiendo de un punto de vista formal, con dict\u00e1menes. Los documentos contienen justificaciones; es un material valioso\u201d, eval\u00faa.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito: al final de su libro, Sandra hace alusi\u00f3n tambi\u00e9n a la resistencia de editores y escritores ante las exigencias de la censura institucionalizada. \u00c9rico Verissimo y Jorge Amado, con sus manifestaciones p\u00fablicas en repudio al r\u00e9gimen militar, tuvieron relevancia dentro de ese movimiento, protagonizado tambi\u00e9n \u201cpor una legi\u00f3n de an\u00f3nimos\u201d, culmina la investigadora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Libros censurados en Brasil revelan los criterios de incautaci\u00f3n","protected":false},"author":49,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310,330],"coauthors":[336],"class_list":["post-101984","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/101984","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/49"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=101984"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/101984\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=101984"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=101984"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=101984"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=101984"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}