{"id":105235,"date":"2012-04-05T13:30:59","date_gmt":"2012-04-05T16:30:59","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=105235"},"modified":"2017-03-01T13:45:58","modified_gmt":"2017-03-01T16:45:58","slug":"el-nacimiento-de-los-superagujeros-negros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-nacimiento-de-los-superagujeros-negros\/","title":{"rendered":"El nacimiento de los superagujeros negros"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/068-069_Galaxias_194.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-116139\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/068-069_Galaxias_194-300x201.jpg\" alt=\"068-069_Galaxias_194\" width=\"300\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/068-069_Galaxias_194-300x201.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/068-069_Galaxias_194.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Ilustraci\u00f3n: Dr\u00fcm \/ Infograf\u00eda: Tiago Cirillo<\/span><\/a>Pr\u00e1cticamente toda galaxia alberga, en su coraz\u00f3n, un gigantesco agujero negro, cuya masa es entre millones y miles de millones de veces la del Sol. Ning\u00fan objeto astrof\u00edsico conocido puede originar una de esas aberraciones, de tal modo que el secreto de su origen se pierde en los albores del Universo. Pero ahora, un nuevo modelo concebido por investigadores brasile\u00f1os puede ayudar a explicar la aparici\u00f3n y evoluci\u00f3n de estas criaturas del zool\u00f3gico c\u00f3smico tan importantes como misteriosas.<\/p>\n<p>No resulta dif\u00edcil originar un agujero negro cualquiera. Toda estrella con la masa suficiente, al agotar su combustible, hace implosi\u00f3n bajo su propio peso y se convierte en uno. Se trata de un objeto cuya gravedad es tan intensa que ni siquiera la luz puede escapar de su superficie.<\/p>\n<p>Ocurre que las estrellas con mayor masa conocidas actualmente poseen alrededor de 150 veces la masa del Sol. Antes de convertirse en un agujero negro, las estrellas de ese tipo \u2013las gigantes azules\u2013 explotan como supernovas y pierden buena parte de su masa original. En la mejor de las hip\u00f3tesis, queda un agujero negro con algunas decenas de masas solares. \u00bfC\u00f3mo llegar a los millones de soles de los agujeros negros del centro de las galaxias?<\/p>\n<p>Seg\u00fan los astrof\u00edsicos Eduardo dos Santos Pereira y Oswaldo Miranda, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), con sede en S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, en el interior paulista, circunstancias especiales del pasado c\u00f3smico habr\u00edan permitido el surgimiento de estos colosos. En primer lugar, en sus albores, el Universo posibilitaba la formaci\u00f3n de estrellas bastante mayores que las actuales. Esas estrellas con masa muy elevada ser\u00edan perfectamente capaces de generar los embriones de los actuales glotones gal\u00e1cticos, que, en el transcurso de miles de millones de a\u00f1os, aumentar\u00edan su masa trag\u00e1ndose objetos que cayeran en su creciente campo gravitatorio.<\/p>\n<p>Este proceso, conocido con el nombre de acreci\u00f3n, ya pose\u00eda alg\u00fan consenso entre los astrof\u00edsicos. No obstante, siempre fue utilizado con cierta arbitrariedad. \u201cLa cuesti\u00f3n del crecimiento de los agujeros por acreci\u00f3n siempre fue tratada de manera un tanto <em>ad hoc<\/em>\u201d, dice Miranda. \u201cLos investigadores determinan un \u00edndice de acreci\u00f3n de masa y lo ajustan para alcanzar la masa que los agujeros negros deber\u00edan tener ahora\u201d.<\/p>\n<p>La gran novedad del trabajo, publicado al final de 2011, consisti\u00f3 en demostrar que es factible explicar el surgimiento de los agujeros negros con masa muy elevada a partir del \u00edndice de formaci\u00f3n estelar c\u00f3smica, un n\u00famero que describe cu\u00e1ntas estrellas nacen, en promedio, en cada instante de la vida del Universo. \u201cMucha gente buscaba ese v\u00ednculo y nosotros lo encontramos\u201d, afirma Miranda.<\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n intrigante acerca de los superagujeros negros es la relaci\u00f3n de \u00e9stos con la conformaci\u00f3n de las galaxias que habitan. \u00bfSer\u00edan los embriones en torno de los cuales se agrupan las estrellas? \u00bfO tal vez, la formaci\u00f3n de las galaxias inducir\u00eda el surgimiento del agujero negro en el centro?<\/p>\n<p><strong>Coevoluci\u00f3n<\/strong><br \/>\nAparentemente, la respuesta reside en la coevoluci\u00f3n de dos fen\u00f3menos, causada por un tercer elemento: la materia oscura. Halos de este misterioso componente \u2013que conforma la mayor parte de la materia del Universo y s\u00f3lo interact\u00faa con las part\u00edculas convencionales a trav\u00e9s de la fuerza gravitatoria\u2013 inducir\u00edan el surgimiento de estrellas gigantescas en el comienzo del Cosmos y, m\u00e1s tarde, aglomerar\u00edan la materia circundante en su interior, aportando los \u201cladrillos\u201d para la construcci\u00f3n de las galaxias. En ese contexto, los agujeros negros preceder\u00edan a la formaci\u00f3n de las galaxias, aunque ambos evolucionar\u00edan bajo el influjo de la materia oscura.<\/p>\n<p>El nuevo trabajo tambi\u00e9n se\u00f1ala que el crecimiento de los agujeros negros gigantes en el centro de las galaxias pudo ocurrir en forma paulatina durante los 13.500 millones de a\u00f1os que sucedieron al surgimiento de las primeras estrellas. La mayor\u00eda de los modelos anteriores suger\u00eda la necesidad de un crecimiento hiperacelerado, que no cuadraba demasiado con lo que se sab\u00eda de los mecanismos de acreci\u00f3n implicados.<\/p>\n<p>Otra consecuencia importante reside en que, una vez establecida la relaci\u00f3n entre el \u00edndice de formaci\u00f3n estelar y el crecimiento de los agujeros negros gigantes, se hizo posible estimar el comportamiento de esos agujeros negros en un pasado remoto. Dichas previsiones pueden confirmarse cuando entre en operaciones la pr\u00f3xima generaci\u00f3n de telescopios, tales como el James Webb, proyectado por la Nasa para reemplazar al Hubble durante la pr\u00f3xima d\u00e9cada.<\/p>\n<p>\u201cEl modelo explica los observables, siempre y cuando los agujeros negros embrionarios tengan mil masas solares. \u00c9se es el problema\u201d, eval\u00faa Jo\u00e3o Steiner, astr\u00f3nomo de la Universidad de S\u00e3o Paulo. Seg\u00fan \u00e9l, no est\u00e1 claro que el Universo primigenio, incluso con condiciones favorables para el surgimiento de estrellas mayores, pueda haber generado agujeros negros de tal magnitud.<\/p>\n<p>En un pasado remoto pueden haber surgido estrellas mayores como consecuencia de una composici\u00f3n m\u00e1s sencilla del Universo primordial. Inmediatamente despu\u00e9s del Big Bang, cuando se habr\u00edan originado las primeras estrellas, los \u00fanicos elementos qu\u00edmicos disponibles habr\u00edan sido el hidr\u00f3geno y el helio. Los \u00e1tomos m\u00e1s pesados \u2013tales como el ox\u00edgeno y el carbono, esenciales para la vida\u2013 reci\u00e9n aparecieron posteriormente, luego de que los primeros astros comenzaran a explotar en supernovas. Con menos elementos pesados, que fragmentan las nubes de gas, reduciendo la posibilidad de formar objetos con masa elevada, puede que hayan existido estrellas mucho mayores que las actuales.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfser\u00edan realmente tan grandes? \u201cExiste la esperanza de que la respuesta se encuentre ah\u00ed\u201d, dice Steiner. \u201cPero quiz\u00e1 s\u00f3lo sea un deseo de los investigadores. \u00bfPor qu\u00e9 no se forman estrellas muy masivas, por ejemplo, en la Peque\u00f1a Nube de Magallanes? Ah\u00ed existe una metalicidad [presencia de elementos pesados] casi primordial\u201d. En opini\u00f3n de Miranda, ante la falta de ejemplos observables, es necesario apoyarse en construcciones te\u00f3ricas. \u201cSimulaciones computacionales\u201d, dice, \u201crevelan que las estrellas con 500 mil masas solares ser\u00edan comunes en el Universo primigenio\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Modelo ayuda a explicar los colosos que habitan el centro de las galaxias","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,305],"coauthors":[111],"class_list":["post-105235","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-fisiologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105235","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=105235"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105235\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=105235"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=105235"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=105235"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=105235"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}