{"id":105299,"date":"2013-02-05T16:40:29","date_gmt":"2013-02-05T18:40:29","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=105299"},"modified":"2017-03-01T13:53:17","modified_gmt":"2017-03-01T16:53:17","slug":"la-ilusi%c3%b3n-de-la-igualdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-ilusi%c3%b3n-de-la-igualdad\/","title":{"rendered":"La ilusi\u00f3n de la igualdad"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_105305\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105305 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"269\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Pascal Deloche\/ Godong\/ Op\u00e7\u00e3o Brasil Imagens<\/span>Las parab\u00f3licas se mezclan con la miseria en la favela Morro Dona Marta, en Rio de Janeiro<span class=\"media-credits\">Pascal Deloche\/ Godong\/ Op\u00e7\u00e3o Brasil Imagens<\/span><\/p><\/div>\n<p>Diversas investigaciones han venido mostrando que la desigualdad econ\u00f3mica en renta corriente (aqu\u00e9lla proveniente de salarios, pensiones e intereses) ha disminuido sistem\u00e1ticamente en Brasil desde comienzos de la d\u00e9cada pasada. Investigadores estiman que, de mantenerse el ritmo observado recientemente, en 2030 llegaremos a un nivel de desigualdad econ\u00f3mica similar al de algunos pa\u00edses desarrollados, tales como Canad\u00e1, donde existen pocas diferencias entre los ingresos de los ciudadanos y se registra un alt\u00edsimo nivel de bienestar social.<\/p>\n<p>Con todo, no es f\u00e1cil vislumbrar que seremos como Canad\u00e1 a mediano plazo desde la ventana del coche. \u201cPese a la disminuci\u00f3n, todav\u00eda estamos entre los 12 pa\u00edses m\u00e1s desiguales del mundo: el 1% de los brasile\u00f1os se apropia de la misma renta que el 50% m\u00e1s pobre, y el 10% m\u00e1s rico tiene el 40% de la renta\u201d, explica el economista Claudio Dedecca, docente titular del Instituto de Econom\u00eda de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). Los indicadores obtenidos en el marco de la investigaci\u00f3n intitulada <em>La desigualdad socioecon\u00f3mica en Brasil<\/em>, financiada por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) y la Coordinaci\u00f3n de Perfeccionamiento del Personal de Superior (Capes), y coordinada por el citado economista, cuyo desarrollo metodol\u00f3gico se ha incorporado a otros proyectos llevados adelante en equipo junto a los profesores Walter Belik y Rosana Baeninger, de la Unicamp, apuntan la necesidad de efectuar un abordaje multidimensional de las desigualdades en la sociedad brasile\u00f1a, que no contemple \u00fanicamente la renta. \u201cNo se puede negar la declinaci\u00f3n de la desigualdad en la distribuci\u00f3n de la renta durante la \u00faltima d\u00e9cada y que esa recomposici\u00f3n ha tenido como resultado una reducci\u00f3n de la pobreza de \u00edndole monetaria\u201d, dice el economista.<\/p>\n<p>\u201cPero es necesario hablar de desigualdades en plural en lugar de referirse a la desigualdad. Los bajos ingresos constituyen tan s\u00f3lo uno de los riesgos sociales a los que se halla expuesta la poblaci\u00f3n pobre. Debemos analizar tambi\u00e9n el acceso que tiene dicha poblaci\u00f3n a bienes y servicios p\u00fablicos tales como educaci\u00f3n, salud, tierra, trabajo, alimentaci\u00f3n, transporte, saneamiento, agua y vivienda. La pobreza es una situaci\u00f3n de fragilidad socioecon\u00f3mica de naturaleza multidimensional\u201d, sostiene Dedecca. \u201cNo alcanza con el combate contra la pobreza monetaria: debemos reducir los riesgos socioecon\u00f3micos de la poblaci\u00f3n en situaci\u00f3n de miseria extrema. Los datos de la investigaci\u00f3n indican que este grupo sufre todav\u00eda debido a la elevada vulnerabilidad en lo que respecta al acceso al mercado de trabajo y a los bienes y servicios p\u00fablicos y sociales. La disminuci\u00f3n de estos riesgos sociales, que es el objetivo real del crecimiento, ha sido peque\u00f1a, y los elementos de desigualdad de 2003 siguen estando presentes en la actualidad\u201d, explica.<\/p>\n<p>\u201cSi bien ha aumentado el poder de compra de la poblaci\u00f3n pobre, \u00e9sta sigue lejos del acceso a los bienes sociales. \u00bfDe qu\u00e9 sirve tener una renta canadiense sin tener salud, educaci\u00f3n, vivienda y saneamiento de una calidad m\u00ednima? Los resultados que se obtuvieron en el marco de nuestra investigaci\u00f3n muestran el mantenimiento de una elevada desigualdad en la mayor\u00eda de los indicadores\u201d, dice el investigador. \u201cLa experiencia de los pa\u00edses desarrollados muestra que el fortalecimiento de los ingresos reduce la pobreza, pero no la desigualdad\u201d, coincide la economista Celia Kerstenetzky, de la Universidad Federal Fluminense (UFF), coordinadora de la investigaci\u00f3n intitulada <em>El Estado de bienestar social en Brasil en perspectiva comparada<\/em>. \u201cLos Estados con mejor est\u00e1ndar de bienestar social optaron por un nivel de consumo digno, pero con pol\u00edticas sociales amplias, universales y de elevada calidad.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_105307\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105307\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-2.jpg\" alt=\"La tecnolog\u00eda entra en los hogares m\u00e1s sencillos de la favela carioca \" width=\"290\" height=\"208\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Pascal Deloche\/ Godong\/ Op\u00e7\u00e3o Brasil Imagens<\/span>La tecnolog\u00eda entra en los hogares m\u00e1s sencillos de la favela carioca<span class=\"media-credits\">Pascal Deloche\/ Godong\/ Op\u00e7\u00e3o Brasil Imagens<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Saneamiento<\/strong><br \/>\n\u201cUna parte de la poblaci\u00f3n con mayor poder adquisitivo puede acceder a algunas modalidades de bienes y servicios v\u00eda ingresos monetarios. Pero, de cualquier modo, algunos de dichos bienes o servicios no son pasibles de individualizaci\u00f3n en su provisi\u00f3n, como son los casos del saneamiento y el transporte p\u00fablico. Los segmentos m\u00e1s pobres de la poblaci\u00f3n necesitan esos suministros gratuitamente o subsidiados\u201d, pondera Dedecca. Es decir que desigualdad no es sin\u00f3nimo \u00fanicamente de falta de renta, sino que es falta de acceso a la ciudadan\u00eda y a los servicios p\u00fablicos que, en el caso de los m\u00e1s pobres, dependen de la acci\u00f3n del Estado. \u201cDe este modo, aun cuando los programas de transferencia de renta hayan sacado a 1.300.000 personas de la miseria, los indicadores multidimensionales revelan la permanencia de una elevada vulnerabilidad de inserci\u00f3n en el mercado y de acceso a los servicios p\u00fablicos b\u00e1sicos\u201d, dice. En 2009, 3,2 millones de familias estaban en esa situaci\u00f3n, buena parte no encuadrada en los criterios de los programas del Estado.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica social brasile\u00f1a pasa por una ampliaci\u00f3n de objetivos y cobertura desde la promulgaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n Federal de 1988. Durante el per\u00edodo de inestabilidad y crisis econ\u00f3mica del pa\u00eds, la misma avanz\u00f3 en t\u00e9rminos de cobertura, imponiendo con todo una baja calidad de los servicios prestados. A partir de 2003 adquiri\u00f3 una mayor centralidad en las estrategias de los gobiernos, que ampliaron las inversiones a los efectos de elevar la calidad de las acciones y los programas. \u201cLa reanudaci\u00f3n del crecimiento con generaci\u00f3n de empleos formales y con una pol\u00edtica de valoraci\u00f3n del salario m\u00ednimo fortaleci\u00f3 los mecanismos de distribuci\u00f3n de renta, fortaleciendo las pol\u00edticas sociales\u201d, dice\u00a0 Dedecca. De entrada, la disminuci\u00f3n de la desigualdad se dio con un empobrecimiento de los m\u00e1s ricos, al tiempo que los m\u00e1s pobres fueron protegidos mediante la revaluaci\u00f3n del salario m\u00ednimo. \u201cLo que se pretende no es dar lugar a la ca\u00edda de la desigualdad a costa de los ricos, sino acercar a los pobres a los niveles m\u00e1s altos de ingresos.\u201d<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-116164\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-11-300x242.jpg\" alt=\"076-081_Desigualdade_194-1\" width=\"290\" height=\"235\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-11-300x242.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-11.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>A partir de 2008, las nuevas condiciones del crecimiento econ\u00f3mico, caracterizadas por la disminuci\u00f3n de la desigualdad en renta corriente y de la pobreza de \u00edndole monetaria, se erigieron merced a la valoraci\u00f3n de las pol\u00edticas sociales y de trabajo y renta, lo que redund\u00f3 en una relaci\u00f3n menos desequilibrada de \u00e9stas con la pol\u00edtica econ\u00f3mica, modificando as\u00ed, aunque sea de manera incipiente, los par\u00e1metros adoptados por los t\u00e9cnicos y expertos en los presupuestos p\u00fablicos. \u201cA tal fin, aumentamos mucho los gastos federales con transferencia de renta, que actualmente representan un 9% del PIB. Pero no se vio una eficacia distributiva en funci\u00f3n de ello. La mejora en la distribuci\u00f3n de renta poco tuvo que ver con el Programa Beca Familia [<em>Bolsa Fam\u00edlia<\/em>], por m\u00e1s que el programa mejore la vida de las personas en situaci\u00f3n de pobreza extrema\u201d, sostiene el economista Claudio Salm, de la UFRJ, autor del libro <em>Pol\u00edticas sociais em tempo de crise <\/em>(editorial Bras\u00edlia, 1990). \u201cLo m\u00e1s importante en este proceso fue el aumento de las oportunidades de trabajo, con m\u00e1s y mejores empleos creados a partir del crecimiento econ\u00f3mico\u201d, argumenta.<\/p>\n<p>\u201cHabr\u00e1 que mantener \u00edndices de crecimiento elevados durante mucho tiempo para aumentar los gastos con los programas de transferencia de renta del gobierno. Es la \u2018teor\u00eda de la torta\u2019: los avances sociales quedan supeditados al crecimiento econ\u00f3mico\u201d, eval\u00faa Salm. Dedecca coincide en que, al lograr la cobertura completa de la poblaci\u00f3n a la que se dirigen, los nuevos avances de la pol\u00edtica de combate contra la pobreza pasaron a depender de los aumentos de los beneficios y del objetivo de los programas. Factores que, con seguridad, requieren un gasto mayor que el PIB y muy superior al presupuesto del gobierno. \u201cPero no podemos quedar sujetos al crecimiento y al factor renta: debemos encontrar instrumentos que reduzcan la desigualdad con inserci\u00f3n productiva y acceso a bienes p\u00fablicos de calidad\u201d, pondera el investigador.<\/p>\n<p><strong>Inserci\u00f3n<\/strong><br \/>\nPero existen divergencias. \u201cEl acceso a los bienes p\u00fablicos contribuye al bienestar de la gente, pero resulta innegable que la variable destinada a atacar la desigualdad es la renta\u201d, considera el economista Sergei Dillon Soares, del Instituto de Investigaci\u00f3n Econ\u00f3mica Aplicada (Ipea), autor de la investigaci\u00f3n <em>Erradicar la pobreza extrema<\/em> (Texto para Discusi\u00f3n, Ipea, 2011). \u201cLuego de \u2018darles los pobres a los mercados\u2019 en car\u00e1cter de consumidores, es hora de darles \u2018los mercados a los pobres\u2019 como trabajadores. Esto es, tratarlos m\u00e1s como protagonistas de su historia que como receptores de dinero p\u00fablico\u201d, analiza Marcelo Neri. \u201cNecesitamos un \u2018shock de capitalismo\u2019 para los pobres. La pregunta de la PNAD (Investigaci\u00f3n Nacional por Muestreo de Hogares) es sencilla: \u201c\u00bfCu\u00e1nto dinero tiene usted en el bolsillo?\u201d. Eso es la suma del ingreso percibido por el trabajo, de lo que el jubilado de la familia gana y del valor de la asignaci\u00f3n proveniente de los programas sociales. Para el ciudadano com\u00fan, eso es lo que importa: el confort que puede proveerle al hogar, a la familia. Y uno nota que los bolsillos de los pobres han crecido m\u00e1s proporcionalmente que los de los ricos\u201d, afirma.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-116168\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-21-300x263.jpg\" alt=\"076-081_Desigualdade_194-2\" width=\"290\" height=\"255\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-21-300x263.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-21.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>Los indicadores de la investigaci\u00f3n realizada por el equipo de Dedecca demandan mayor cautela y menos prisa. \u201cLos programas de distribuci\u00f3n de renta siempre existir\u00e1n en el pa\u00eds. Se necesitar\u00e1 un tiempo razonable hasta que esa poblaci\u00f3n consiga retornar por s\u00ed sola al mercado de trabajo\u201d. El foso de renta existente entre las familias pobres con relaci\u00f3n al promedio del total de familias es significativo. Las primeras obtienen un ingreso promedio per c\u00e1pita correspondiente a menos del 4% del valor promedio. Con relaci\u00f3n a los ingresos producto de las pol\u00edticas p\u00fablicas, las familias pobres perciben un valor correspondiente al 1,4% del que se registra en el promedio total de las familias. De este modo, la inserci\u00f3n productiva, vista como \u201cla puerta de salida\u201d de los programas de transferencia de renta, es compleja y limitada.<\/p>\n<p>\u201cAsimismo, los indicadores muestran que la inserci\u00f3n no es la soluci\u00f3n ante la fragilidad social y es de dif\u00edcil consecuci\u00f3n: uno de cada cuatro miembros de las familias pobres est\u00e1 desempleado, y los que trabajan lo hacen en la informalidad\u201d, advierte Dedecca. Sin v\u00ednculo laboral formal, disminuyen las posibilidades de obtener ingresos adecuados y de acceso al cr\u00e9dito, a los servicios bancarios o a una cobertura social m\u00ednima. Las diferencias regionales no aten\u00faan las dificultades. Seg\u00fan la investigaci\u00f3n, la densidad de la pobreza no tiene relaci\u00f3n directa con el grado de desarrollo econ\u00f3mico: los estados de Bah\u00eda y S\u00e3o Paulo, que poseen un notable contraste industrial, son responsables por una cuarta parte de las familias que se encuentran en la miseria.<\/p>\n<p>Incluso el \u201cbono demogr\u00e1fico\u201d (<em>lea \u201c<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2012\/02\/27\/brasil-em-transi%C3%A7%C3%A3o-demogr%C3%A1fica\/?\" target=\"_blank\">Brasil en transici\u00f3n demogr\u00e1fica<\/a>\u201d, en la edici\u00f3n 192 de<\/em> Pesquisa FAPESP), la ca\u00edda de la fecundidad general en el pa\u00eds, que har\u00eda posible una mayor oferta de empleo, no se producir\u00e1 si la desigualdad se mantiene. \u201cLas familias son menores, pero hay problemas en su composici\u00f3n: los pobres exhiben \u2018\u00edndices de dependencia\u2019 elevados: la proporci\u00f3n de familiares en edad inactiva es muy superior al promedio brasile\u00f1o, lo que reduce las probabilidades de inserci\u00f3n productiva\u201d, comenta Dedecca. Asimismo, existe un alto \u00edndice de jefas de hogar y de negros en esos estratos. Con la discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero o de raza, caen m\u00e1s todav\u00eda las probabilidades de inserci\u00f3n. Para las mujeres, esto se refleja en el tiempo que demanda la organizaci\u00f3n de la familia, que genera una doble jornada e informalidad.<\/p>\n<div id=\"attachment_207732\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-207732\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-3.jpg\" alt=\"Ejemplo de producci\u00f3n para consumo propio: huerta comunitaria erigida en la localidad de Embu, S\u00e3o Paulo\" width=\"290\" height=\"380\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-3.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/076-081_Desigualdade_194-3-229x300.jpg 229w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">LEO RAMOS<\/span>Ejemplo de producci\u00f3n para consumo propio: huerta comunitaria erigida en la localidad de Embu, S\u00e3o Paulo<span class=\"media-credits\">LEO RAMOS<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Informalidad<\/strong><br \/>\nPor cierto, la informalidad en general se convierte en desigualdad en todos los g\u00e9neros y razas. La exclusi\u00f3n de la formalidad del mercado implica necesariamente en una exclusi\u00f3n de la protecci\u00f3n social derivada de ello. \u00c9ste es un factor que puede influir sobre otro indicador: la elevada tasa de mortalidad perinatal en los segmentos pobres, muy superior al promedio del pa\u00eds y que va en aumento: de 2003 a 2009, dicho \u00edndice subi\u00f3 de 25,57 muertes por cada mil nacidos a 36,90 muertes por cada mil nascidos. La falta de acceso al sistema previsional apunta cifras muy altas como para que cualquier programa social d\u00e9 cuenta de ello: m\u00e1s de 9,5 millones de familias sin ninguna cobertura.<\/p>\n<p>Existen indicadores positivos, pero con algunas salvedades, tales como el aumento de la escolarizaci\u00f3n de los ni\u00f1os con edades entre 4 y 16 a\u00f1os, cercano al promedio nacional, lo que apunta hacia la universalizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n de la nueva generaci\u00f3n. Al mismo tiempo, ha crecido el indicador de desfase escolar, prueba de que la universalizaci\u00f3n se ha concretado, pero sin calidad. Incluso el factor m\u00e1s celebrado, el aumento de la renta, llega con atenuantes. El poder de compra de los pobres ha aumentado, pero no los ha vuelto m\u00e1s sanos. Se registran \u00edndices crecientes de mala nutrici\u00f3n y obesidad. En este caso, hay m\u00e1s dinero para alimentarse, pero la dieta es pobre y con un exceso de carbohidratos. \u201cLos pobres reciben el influjo de las propagandas y comen mal. Estos datos apuntan problemas futuros de salud\u201d, advierte Dedecca. El \u00e1rea rural, sumamente afectada en los indicadores, al menos en este caso corre con ventajas, pues produce para el consumo propio, lo que le permite un acceso a los alimentos de mayor valor nutritivo.<\/p>\n<p>Esta ventaja ha llevado a que el gobierno federal estimule esa producci\u00f3n como una manera de insertar al medio rural en el mercado. \u201cNo rechazo la idea, pero, seg\u00fan los \u00edndices, es una tarea casi inviable, ante la ausencia de demanda y las precarias condiciones de mercado. Esta pr\u00e1ctica aten\u00faa la pobreza rural, pero es insuficiente para mejorar indicadores sociales tan desfavorables\u201d, dice\u00a0 el investigador. Lo que es malo en las metr\u00f3polis es peor en las \u00e1reas rurales. \u201cBrasil se ve err\u00f3neamente como una sociedad urbana. Tenemos m\u00e1s de 30 millones de personas en el \u00e1rea rural\u201d, dice\u00a0 Dedecca. \u201cIncluso con transferencia de renta, es sumamente compleja la acci\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas y el acceso a los bienes sociales en esas regiones\u201d.<\/p>\n<p>En lo que ata\u00f1e a la vivienda, pierden tanto el campo como la ciudad, aunque algunas cifras son alentadoras: los hogares pobres tienen hoy en d\u00eda paredes y techos como el promedio nacional, as\u00ed como indicadores positivos de ba\u00f1os por vivienda y habitantes por dormitorio. \u201cEl problema es la localizaci\u00f3n de las casas, en general en regiones sin acceso al alcantarillado, sin asfaltado ni agua corriente. Tambi\u00e9n se ubican por debajo del promedio en lo que hace a la recolecci\u00f3n de residuos, el uso de combustible adecuado para cocinar y la existencia de heladeras destinadas a la conservaci\u00f3n de los alimentos\u201d. Las viviendas se construyen sin orientaci\u00f3n t\u00e9cnica, lo que incrementa las situaciones de riesgo, ya de por s\u00ed potenciadas por la ubicaci\u00f3n en \u00e1reas peligrosas tales como cuestas de cerros. Un dato referente a las viviendas sorprende: la proximidad de los \u00edndices de familias pobres y de familias ubicadas en el promedio nacional que viven m\u00e1s de cuatro a\u00f1os en el mismo municipio. \u201cEsto indica que la migraci\u00f3n no es un factor determinante de la desigualdad\u201d, analiza.<\/p>\n<p>Todos estos factores cuestionan la entusiasta visibilidad p\u00fablica dada a la cuesti\u00f3n de la disminuci\u00f3n de la desigualdad durante la d\u00e9cada pasada. \u201cDe todos modos, la evoluci\u00f3n reciente de las desigualdades en Brasil, aunque no haya producido los resultados positivos esperados, muestra por primera vez una fase de crecimiento con capacidad distributiva\u201d, recuerda Dedecca. \u201cLa reproducci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre crecimiento y distribuci\u00f3n con mayor calificaci\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas podr\u00e1 traducirse en resultados socioecon\u00f3micos m\u00e1s significativos, con la posibilidad de una transformaci\u00f3n social que se traduzca en una disminuci\u00f3n de las desigualdades, una mayor justicia social y la constituci\u00f3n de un efectivo Estado republicano, donde la ciudadan\u00eda sea un bien com\u00fan para toda la sociedad\u201d. Entonces s\u00ed ser\u00e1 posible vislumbrar Canad\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los graves problemas sociales perduran en Brasil","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[294],"coauthors":[117],"class_list":["post-105299","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-economia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105299","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=105299"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105299\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=105299"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=105299"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=105299"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=105299"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}