{"id":105315,"date":"2013-02-05T17:00:40","date_gmt":"2013-02-05T19:00:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=105315"},"modified":"2017-03-01T14:25:12","modified_gmt":"2017-03-01T17:25:12","slug":"los-dilemas-del-moro-de-la-calle-matacavalos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-dilemas-del-moro-de-la-calle-matacavalos\/","title":{"rendered":"Los dilemas del moro de la calle Matacavalos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_105321\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105321\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/086_TeatroLiteratura_194-1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"383\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/086_TeatroLiteratura_194-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/086_TeatroLiteratura_194-1-227x300.jpg 227w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Ilustraci\u00f3n Paulo Cavalcanti<\/p><\/div>\n<p>En su obra <em>El dieciocho brumario de Luis Bonaparte<\/em>, al mencionar la observaci\u00f3n de Hegel, quien se\u00f1alaba que todos los hechos y personajes de gran importancia en la historia universal se producen dos veces, Marx sentenci\u00f3: \u201cPero se olvid\u00f3 de agregar: una vez como tragedia y otra vez como farsa\u201d. Marx no anduvo por la biblioteca de Machado de Assis, en el barrio carioca de Cosme Velho, pero fue con ese esp\u00edritu que el escritor carioca recorri\u00f3 las visiones de lo humano de Shakespeare. \u201cLas diversas referencias machadianas al bardo no eran meros ornamentos, sino que profundizaban revelaciones sobre los personajes. Como en <em>Don Casmurro<\/em>, donde elementos de la tragedia <em>Otelo<\/em>, invertidos, revelan la farsa de la versi\u00f3n carioca del \u2018moro\u2019 Benti\u00f1o, perdido en el seno de la sociedad patriarcal del siglo XIX\u201d, explica Adriana Teles, autora del posdoctorado intitulado <em>La presencia de <\/em>Otelo<em> en <\/em>Don Casmurro<em>: la problem\u00e1tica de lo tr\u00e1gico en Machado de Assis<\/em>, que cont\u00f3 con apoyo econ\u00f3mico de la FAPESP.<\/p>\n<p>De este modo, pese a que <em>Otelo<\/em> sirve de argumento para <em>Don Casmurro<\/em>, la novela machadiana no tiene el tenor tr\u00e1gico de la obra teatral. Marx ten\u00eda raz\u00f3n: la segunda vez es como farsa. \u201cPara Machado, subvertir lo tr\u00e1gico era mostrar la cara real de la sociedad moderna, donde los conflictos humanos se rigen por reglas de supervivencia y el comportamiento social es intermediado por la conveniencia. Es un mundo que ya no contempla las cuestiones del honor y del car\u00e1cter de las tragedias shakespearianas\u201d, sostiene Adriana. El dramaturgo ingl\u00e9s constituy\u00f3 la gran influencia literaria de escritor apodado \u201cbrujo\u201d a lo largo de toda su vida, tal como \u00e9l mismo lo confes\u00f3 en distintos escritos: \u201cA Shakespeare no se lo comenta, se lo admira\u201d; o as\u00ed: \u201ccuando no exista m\u00e1s el imperio brit\u00e1nico o la rep\u00fablica norteamericana, habr\u00e1 Shakespeare; cuando no se hable m\u00e1s en ingl\u00e9s, s\u00ed se hablar\u00e1 de Shakespeare\u201d. Los expertos han rastreado m\u00e1s de 200 citas del bardo (la investigaci\u00f3n de Adriana Teles revel\u00f3 m\u00e1s) desde 1859, cuando era un aprendiz de cr\u00edtico de 20 a\u00f1os, hasta 1908, a\u00f1o de su \u00faltima novela, <em>Memorial de Aires<\/em>, y de su muerte. Por ende, pocos quisieron leer <em>Don Casmurro<\/em> como un \u201cpastiche\u201d de <em>Otelo<\/em>, pese a las pistas \u201cdescuidadas\u201d que dejara el narrador. La \u201ctraici\u00f3n\u201d al modelo es importante para entender el tema real del libro, que por cierto, no es la traici\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero durante seis d\u00e9cadas, entre 1900 y 1960, cuando la feminista estadounidense Helen Caldwell desenmascar\u00f3 en un ensayo (<em>O Otelo brasileiro de Machado de Assis<\/em>) la falta de confiabilidad y los artilugios del narrador de la novela, ning\u00fan cr\u00edtico brasile\u00f1o o extranjero puso en jaque las alegaciones de Benti\u00f1o sobre Capit\u00fa. A\u00fan ahora, con pocas excepciones, siguen haci\u00e9ndose esfuerzos para \u201cprobar\u201d la traici\u00f3n. \u201cCosa que por cierto, nunca estuvo en el centro de las preocupaciones machadianas. El libro constituye un an\u00e1lisis sutil de los fantasmas masculinos en el \u00e1mbito del patriarcalismo. Machado de Assis ironiza ciertas inclinaciones rom\u00e1nticas y tr\u00e1gico-pat\u00e9ticas de la cultura brasile\u00f1a, a decir verdad permeada por un esp\u00edritu antitr\u00e1gico\u201d, afirma la cr\u00edtica literaria Kathrin Rosenfield, docente de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) y autora de la investigaci\u00f3n intitulada <em>La iron\u00eda de Machado en <\/em>Don Casmurro (2007).\u00a0 Ese \u201cdistanciamiento\u201d entre el discurso y la realidad \u201crenace\u201d como farsa. \u201cBenti\u00f1o aspira a un drama tr\u00e1gico y con grandeza, como una tragedia shakespeariana, pero su d\u00e9bil actitud deja en clara evidencia el abismo existente entre lo tr\u00e1gico de Otelo y el melodrama que \u00e9l pone en escena\u201d, coincide Adriana.<\/p>\n<p>Para la investigadora, esta subversi\u00f3n no aleja a Machado de Assis de Shakespeare, sino que ambos m\u00e1s bien se aproximan. \u201cEl car\u00e1cter de ruptura con los par\u00e1metros instituidos orienta la creaci\u00f3n de ambos. Shakespeare rompe las unidades de tiempo, espacio y acci\u00f3n. Machado de Assis invierte la tragedia, incorpora el drama a la novela y as\u00ed mezcla los g\u00e9neros, a semejanza del ingl\u00e9s, con lo cual refuerza la idea de que lo tr\u00e1gico tiene tonalidades c\u00f3micas\u201d, analiza la investigadora. Otelo no duda. Benti\u00f1o titubea todo el tiempo, es influenciado por todo y por todos a su alrededor, tiene arrebatos melodram\u00e1ticos y pueriles, pero no tiene el coraje de llevar sus planes adelante, desde chico.<\/p>\n<p>Dominado por la madre, quien le prometi\u00f3 que lo har\u00eda entrar al seminario, fantasea encontrar al emperador en la calle y pedirle que interceda por \u00e9l ante la matriarca. Es la muchacha quien obra y lo hace obrar, imaginando medios reales de esquivar a la madre, lo que inspira al narrador a soplarle al o\u00eddo al lector comparaciones con la p\u00e9rfida Lady Macbeth. Se da cuenta que \u201cama\u201d a Capit\u00fa cuando escucha, por detr\u00e1s de la puerta, los comentarios de Jos\u00e9 Dias. El casamiento se realiza al fin, pero reci\u00e9n despu\u00e9s de una morosa espera de la aprobaci\u00f3n familiar. \u201cCoherente con esa personalidad, Benti\u00f1o, m\u00e1s tarde, corro\u00eddo por los celos, se muestra incapaz de realizar alguna acci\u00f3n apasionada. No es un Otelo, extremo, sino un ser contenido, larvario. Sus actitudes son violentas \u00fanicamente en la intenci\u00f3n; que se la guarda\u201d, sostiene Teles.<\/p>\n<p><strong>Contraste<\/strong><br \/>\nEl h\u00e9roe de Machado de Assis carece de aspiraciones y acciones, por eso se vac\u00eda el car\u00e1cter tr\u00e1gico de su existencia. \u201cCuando va al teatro para ver <em>Otelo<\/em>, vemos el contraste entre la voluntad del h\u00e9roe de Shakespeare y la falta de \u00e9sta en el brasile\u00f1o. Bento deja el teatro con ganas de matar y morir, pero no hace nada. La novela muestra a un h\u00e9roe ridiculizado por la propia referencia a lo tr\u00e1gico, incapaz de separar la distancia entre su universo civil burgu\u00e9s y la tragedia del moro\u201d, dice la investigadora. As\u00ed, el aprovechamiento que hace Machado de Assis de Shakespeare es ir\u00f3nico, y la intertextualidad se afirma por v\u00eda de la negaci\u00f3n, por la analog\u00eda y el contraste con la trayectoria de Otelo. Pese a su admiraci\u00f3n por el bardo, \u201cel brujo\u201d retoma su tragedia para subvertir aquello que la sostiene. \u201cLo que se ve es al hombre burgu\u00e9s carioca del siglo XIX, distante de la grandiosidad heroica, recluido en una existencia apacible y banal, satisfecho con su capacidad de esconderse o de camuflar conflictos y sin voluntad o \u00edmpetu para la acci\u00f3n\u201d. Incapaz de la violencia de Otelo, pese a estar motivado por lo que ve en el escenario, no asesina a Capit\u00fa, sino que opta por una muerte \u201cacorde\u201d al talante de su clase social, exili\u00e1ndola en Europa.<\/p>\n<div id=\"attachment_105323\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105323\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/088-089_TeatroLiteratura_194-2.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/088-089_TeatroLiteratura_194-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/088-089_TeatroLiteratura_194-2-204x300.jpg 204w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Otelo hace explotar al mundo en busca de la verdad, pero Benti\u00f1o no tiene la voluntad como para encontrarla<\/p><\/div>\n<p>\u201cAl contrario que en la obra de teatro, donde la verdad sale a la luz, lo propio no sucede en la novela. Los personajes est\u00e1n muertos y Benti\u00f1o cuenta al final solamente con su verdad. Por no tener una revelaci\u00f3n, como Otelo, cree que obr\u00f3 como es debido. Machado de Assis pone al narrador en una postura casi rid\u00edcula de afirmar el car\u00e1cter tr\u00e1gico de una existencia que no logra ser tr\u00e1gica\u201d, analiza Adriana. Su drama consiste en formar parte de una modernidad en la que todos se ven privados de la verdad y son llevados a pensar que \u00e9sta es fruto de lecturas parciales de sucesos potencialmente ambiguos. \u201cSe repliega y no se confronta, a no ser en su intimidad, y en un espacio que domina. Bento pasa a convivir con su conflicto siempre acomodadamente. En lugar de suspender el conflicto en una confrontaci\u00f3n apasionada, convive con \u00e9l de manera calculada y con sangre fr\u00eda, lo que le permite ignorar las cartas de la esposa y desear la muerte del hijo por lepra. La dial\u00e9ctica de la duda perdura.\u201d<\/p>\n<p>Para la investigadora, Otelo hace explotar al mundo en busca de la verdad, mientras que Benti\u00f1o no anhela encontrarla. Resuelve sencillamente contar los hechos cuando todos est\u00e1n muertos y finalmente ha aprendido a convivir con aquello que lo oprime. \u201cManteniendo la apariencia civil burguesa, el p\u00fablico pacato de la \u00e9poca, encarnado en <em>Don Casmurro<\/em>, suprime la verdad, sea cual sea, asfixiando el alma y la acci\u00f3n en los fantasmas nebulosos del resentimiento. Los contempor\u00e1neos de Machado de Assis no desconocen los conflictos, pero evitan detectarlos. El narrador machadiano es ambiguo al subvertir la cordialidad y transigir con ella, al tiempo que analiza e ironiza, con total discreci\u00f3n, la misoginia patriarcal\u201d, sostiene Kathrin.<\/p>\n<p>\u201c<em>Don Casmurro<\/em> resume una larga relaci\u00f3n entre Machado de Assis y Shakespeare, el apogeo de un movimiento en el que las novelas machadianas iniciales, de la rectitud femenina y el car\u00e1cter moral, dejan lugar a las narrativas de protagonistas masculinos cuestionables en sus patrones ambivalentes de percepci\u00f3n \u00e9tica\u201d, eval\u00faa el soci\u00f3logo Jos\u00e9 Luiz Passos, docente de la Universidad de California y autor de <em>Machado de Assis: romance com pessoas<\/em> (Edusp, 2007). \u201cLa novela es el punto culminante de esa relaci\u00f3n del escritor con la literatura inglesa, una relaci\u00f3n con la producci\u00f3n europea inusual para la \u00e9poca. El resultado de ello fue un mayor \u00e9nfasis en el desarrollo psicol\u00f3gico del personaje y en las emociones morales de los narradores, rasgo que dejo una impronta diferenciada en su obra con respecto a las dem\u00e1s tendencias entra\u00f1adas en la ficci\u00f3n brasile\u00f1a\u201d, sostiene.<\/p>\n<p><strong>Realismo<\/strong><br \/>\n\u201cPara Machado de Assis, los principios burgueses t\u00edpicos de la novela rom\u00e1ntica no reflejaban el proceso social brasile\u00f1o. En t\u00e9rminos de realismo, esos dilemas estaban presentes desde hac\u00eda a\u00f1os en el teatro, muy al frente de la novela en el a\u00f1o 1871, en su anhelo de representar una realidad racional\u201d, eval\u00faa Passos. Cabe recordar que la educaci\u00f3n est\u00e9tica de Machado de Assis se dio en su participaci\u00f3n como cr\u00edtico de teatro entre 1855 y 1865. \u201cLa menci\u00f3n al enga\u00f1o constituy\u00f3 un punto importante de la manera en que el teatro realista y la novela machadiana abordaron la cuesti\u00f3n de la representaci\u00f3n de la acci\u00f3n humana\u201d, considera Passos.<\/p>\n<p>\u201cEmpero, hasta 1871, Machado de Assis y el resto del pa\u00eds solamente tuvieron conocimiento de Shakespeare por medio de la lectura y la representaci\u00f3n de versiones francesas de las obras del ingl\u00e9s, que deformaban su contenido, adecu\u00e1ndolo al buen tono neocl\u00e1sico, pese a los esfuerzos del actor Jo\u00e3o Caetano para dotar de una \u2018violencia\u2019 vital a las versiones \u2018diluidas\u2019 de obras tales como <em>Otelo<\/em>\u201d, seg\u00fan dice Jo\u00e3o Roberto Faria, profesor titular de literatura brasile\u00f1a de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). \u201cApenas aquel a\u00f1o, cuando pas\u00f3 por Brasil la compa\u00f1\u00eda italiana de Ernesto Rossi, el escritor tuvo un acceso m\u00e1s directo al universo del bardo.\u201d \u201cShakespeare es una revelaci\u00f3n para mucha gente\u201d, escribi\u00f3 Machado de Assis, dejando claro que se inclu\u00eda en ese grupo y experimentaba la gran diferencia entre leer y ver una obra en escena.<\/p>\n<div id=\"attachment_105324\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105324\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/088-089_TeatroLiteratura_194-3.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/088-089_TeatroLiteratura_194-3.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/088-089_TeatroLiteratura_194-3-212x300.jpg 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Bento, el narrador, erige el escenario, ensaya el texto, pero la acci\u00f3n no ocurre<\/p><\/div>\n<p>\u201cNo es vano, Benti\u00f1o confiesa que, antes de ir al teatro para presenciar <em>Otelo<\/em>, nunca hab\u00eda visto la obra. El acto de presenciar la tragedia lo sacude a punto tal de sacarlo de s\u00ed, revel\u00e1ndole as\u00ed el potencial de lo tr\u00e1gico como escenificaci\u00f3n. Es un notable aprovechamiento del teatro dentro de la novela, al mover un g\u00e9nero dentro de otro\u201d, sostiene Teles. Las acciones, a partir de ese momento, son un producto directo del teatro. Ni siquiera la visi\u00f3n del desenlace de <em>Otelo<\/em> altera el sentimiento de Benti\u00f1o, que sigue en la incoherencia de sus conclusiones. A punto tal de lamentar el final de Desd\u00e9mona, pero a la vez pregunt\u00e1ndose: \u201c\u00bfQu\u00e9 har\u00eda el p\u00fablico se ella fuese realmente culpable, tan culpable como Capit\u00fa?\u201d. Es decir, si la mujer de Otelo lo hubiese traicionado realmente, \u00bflos espectadores apreciar\u00edan aun as\u00ed el espect\u00e1culo?<\/p>\n<p>\u201cEso lo hace desistir de matar a Capit\u00fa, pues su muerte ser\u00eda \u2018justa\u2019, y la justicia no es un \u2018espect\u00e1culo tr\u00e1gico\u2019 como el que desea escenificar. Entonces piensa en matarse\u201d, dice la investigadora. La idea de un escenario montado es llevada al extremo, con cuidado de retirar del \u201cescenario\u201d todo lo que pudiera banalizar un efecto final grandioso: antes de \u201cmatarse\u201d, Benti\u00f1o recoge un libro de Plutarco y se muestra preocupado por c\u00f3mo describir\u00edan los peri\u00f3dicos el color de sus pantalones. \u201cSe esfuerza por crear una situaci\u00f3n que est\u00e9 a la altura de un h\u00e9roe tr\u00e1gico, pero la banalidad cotidiana lo reduce todo al rid\u00edculo. Erige el escenario, ensaya el texto, pero la acci\u00f3n no sucede. La tragedia en <em>Don Casmurro<\/em> se restringe al escenario, a la puesta en escena que \u00e9l presencia. \u00c9sta refleja los sentimientos intensos del personaje, pero en realidad no hay espacio para la acci\u00f3n, al menos no lo hay en el mundo de ese personaje machadiano\u201d, sostiene Adriana. \u201cSer y parecer, es la dial\u00e9ctica fundamental en Machado de Assis: es en el fondo la dial\u00e9ctica entre ser y representar, entre el rostro y la m\u00e1scara, entre la autenticidad y la disimulaci\u00f3n\u201d, analiza Faria. \u00c9sa es la cuesti\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Shakespeare influy\u00f3 directamente en las novelas de Machado de Assis","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1502],"coauthors":[117],"class_list":["post-105315","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-literatura-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105315","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=105315"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105315\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=105315"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=105315"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=105315"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=105315"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}