{"id":105445,"date":"2013-02-05T19:09:11","date_gmt":"2013-02-05T21:09:11","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=105445"},"modified":"2017-03-03T13:01:07","modified_gmt":"2017-03-03T16:01:07","slug":"entre-la-c%c3%a1tedra-y-el-taller","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/entre-la-c%c3%a1tedra-y-el-taller\/","title":{"rendered":"Entre la c\u00e1tedra y el taller"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_105446\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105446\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/072-077_Boias_198-3.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"222\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">The Royal Collection (c) 2012, Her Majesty Queen Elizabeth II<\/span>Cr\u00e1neo seccionado, 1489<span class=\"media-credits\">The Royal Collection (c) 2012, Her Majesty Queen Elizabeth II<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u00bfQu\u00e9 esconde la sonrisa de <em>Mona Lisa<\/em>? La respuesta a esta pregunta puede decepcionar a los fans de los c\u00f3digos secretos: lo que hay detr\u00e1s de ese rostro es un intento de Leonardo da Vinci (1452-1519) de superar l\u00edmites e impulsar un acercamiento entre el arte y la ciencia durante el Renacimiento. M\u00e1s que un pintor \u201caventur\u00e1ndose\u201d en temas cient\u00edficos, Leonardo aspiraba a crear una \u201cciencia visual\u201d. La anatom\u00eda fue el campo elegido por Da Vinci para plasmar su s\u00edntesis de arte y ciencia. Esto es lo que revelan tanto la exposici\u00f3n <em>Leonardo da Vinci: anatomist<\/em>, que re\u00fane m\u00e1s de 200 dibujos del cuerpo humano que el pintor produjo, en exhibici\u00f3n en Londres hasta el 7 de octubre, como el estudio intitulado <em>La naturaleza, la raz\u00f3n y la ciencia del hombre: una edici\u00f3n de los estudios de anatom\u00eda de Leonardo da Vinci<\/em>, del historiador Eduardo Kickh\u00f6fel, docente de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). Este \u00faltimo proyecto prev\u00e9 la edici\u00f3n comentada de la serie \u201canat\u00f3mica\u201d de Leonardo. En \u00e9l se analiza el lugar del artista \u2012en su car\u00e1cter de anatomista\u2012 en la historia de la filosof\u00eda natural, con el prop\u00f3sito de ayudar a describir c\u00f3mo se concret\u00f3 el desarrollo de los t\u00e9rminos \u201carte\u201d y \u201cciencia\u201d.<\/p>\n<p>Entre 1490 y 1513, el pintor diseccion\u00f3 m\u00e1s de 30 cuerpos y describi\u00f3 lo que ten\u00eda antes sus ojos con precisi\u00f3n; un verdadero tratado que, si hubiese sido publicado, habr\u00eda transformado el estudio de la anatom\u00eda en Europa mucho antes y mejor que <em>De humanis corporis fabrica<\/em> (1543), de Vesalius. \u201cNo hab\u00eda dibujos de anatom\u00eda en la \u00e9poca de Leonardo. El conocimiento anat\u00f3mico era el texto, especialmente el libro de Mondino de Liuzzi, un anatomista del siglo XIV, que se le\u00eda en las demostraciones que realizaban en las universidades. Tal como lo har\u00eda Vesalius posteriormente, Da Vinci preconizaba la experimentaci\u00f3n directa y cre\u00f3 un tipo de pintura con tanta informaci\u00f3n proveniente de las ciencias naturales que ella misma pasaba a ser una ciencia. Nada en el Renacimiento italiano se asemeja a su legado\u201d, explica Kickh\u00f6fel. \u201cLa mayor\u00eda de las estructuras que describi\u00f3 ser\u00eda descrita solamente siglos m\u00e1s tarde. De haber publicado su tratado de anatom\u00eda, hoy en d\u00eda ser\u00eda conocido como uno de los cient\u00edficos m\u00e1s grandes de la historia\u201d, eval\u00faa el historiador Martin Clayton, curador de la exposici\u00f3n londinense en exhibici\u00f3n en la Queen\u2019s Gallery.<\/p>\n<p>Resulta dif\u00edcil no impresionarse con su t\u00e9cnica, que puede verse en los dibujos reproducidos en estas p\u00e1ginas, todos correspondientes a la exposici\u00f3n inglesa. En particular, Clayton se emociona con el ni\u00f1o dentro del \u00fatero, una excepci\u00f3n dentro de la serie anat\u00f3mica de Da Vinci, debido al uso del color. \u201cEl tono rojo funciona como una sugerencia del potencial de vida del beb\u00e9, aunque se basa en la disecci\u00f3n de una vaca pre\u00f1ada\u201d, comenta el curador. \u201cEstuvo cerca de descubrir la circulaci\u00f3n de la sangre un siglo antes de Harvey, pero, aunque estudi\u00f3 lat\u00edn por cuenta propia, Leonardo nunca se sinti\u00f3 c\u00f3modo con el lenguaje de los escritos cient\u00edficos de sus contempor\u00e1neos y lamentaba su estatus \u2018inferior\u2019 ante los profesores de las universidades, pese a que se jactaba de ser un \u2018disc\u00edpulo de la experiencia\u2019\u201d, sostiene Clayton.<\/p>\n<div id=\"attachment_105447\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105447\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/072-077_Boias_198-4.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/072-077_Boias_198-4.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/072-077_Boias_198-4-210x300.jpg 210w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">The Royal Collection (c) 2012, Her Majesty Queen Elizabeth II<\/span>\u00d3rganos centrales y venas, c. 1485-90<span class=\"media-credits\">The Royal Collection (c) 2012, Her Majesty Queen Elizabeth II<\/span><\/p><\/div>\n<p>Esta \u201ctimidez\u201d, y la dificultad para conciliar sus observaciones con las creencias establecidas, como as\u00ed tambi\u00e9n una cierta cuota de infortunio, sumadas a su perfeccionismo, le impidieron terminar el tratado. Luego de su muerte, por un camino tortuoso de ventas y compras, sus manuscritos terminaron yendo a parar a manos del rey Charles II en 1690, y quedaron guardados en la Royal Collection.\u00a0 S\u00f3lo en 1900 salieron publicados. Pero en ese entonces su capacidad de afectar al progreso del conocimiento de la anatom\u00eda hab\u00eda desaparecido. \u201cDe todos modos, en su tiempo, reforz\u00f3 el tr\u00e1nsito de una cultura de la memoria y la instrucci\u00f3n a una cultura del descubrimiento y la invenci\u00f3n, que generaba una tensi\u00f3n entre la autoridad y lo emp\u00edrico, cosa que apareci\u00f3 en Vesalius y culmin\u00f3 con la condena a Galileo\u201d, afirma Eduardo Kickh\u00f6fel. \u201cLas razones por las cuales Leonardo no termin\u00f3 su proyecto son muchas, pero, esencialmente, sucedi\u00f3 que la cultura de aquella \u00e9poca no permit\u00eda la s\u00edntesis que planteaba Da Vinci entre el arte, que produc\u00eda mediante el uso de una materia imperfecta y corruptible, y la ciencia, que demostraba mediante textos las causas y los principios eternos e inmateriales. El \u2018arte-ciencia\u2019 de Leonardo, con sus dibujos y textos, fue un esfuerzo por \u2018producir-demostrar\u2019, algo impensable para sus contempor\u00e1neos\u201d, sostiene el investigador.<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 esfuerzo: \u201cUsted puede verse detenido por las ganas de vomitar. Es terrible soportar el miedo de vivir a la noche, en compa\u00f1\u00eda de esos hombres muertos, desmembrados y diseccionados\u201d, anot\u00f3 en un dibujo, con el h\u00e1bito de describirse en tercera persona, mostrando la ardua tarea de disecar cuerpos en un tiempo en que no exist\u00eda refrigeraci\u00f3n o formas de preservaci\u00f3n. Pero al menos no faltaban cuerpos. A los artistas se les entregaban cad\u00e1veres sin impedimentos, mientras que los m\u00e9dicos solamente recib\u00edan dos cuerpos por a\u00f1o. \u201cLa ense\u00f1anza de la medicina consist\u00eda en ese entonces la lectura de textos en lat\u00edn a cargo de un profesor, distante del cuerpo, en una c\u00e1tedra, durante las disecciones, realizadas por barberos-zurujanos. El objetivo no era corregir la tradici\u00f3n, mucho menos servir para hacer investigaciones independientes, sino confirmar las doctrinas y las teor\u00edas\u201d, dice el investigador. En tanto, a los artistas les interesaba solamente la descripci\u00f3n superficial del cuerpo para realizar dibujos o esculturas. \u201cResulta dif\u00edcil imaginar que un m\u00e9dico universitario nunca haya pensado en usar el trabajo de un artista para ilustrar un libro de anatom\u00eda\u201d. Pero, seg\u00fan la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica, los saberes m\u00e1s elevados eran los que estaban m\u00e1s alejados de los sentidos: la <em>vita contemplativa<\/em>.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n a mediados del siglo XIV entraron en escena los valores de la <em>vita activa<\/em>, y as\u00ed, poco a poco, el conocimiento iba dirigi\u00e9ndose hacia la vida del hombre en una sociedad en movimiento. \u201cDe todos modos, el prejuicio ante las actividades manuales perdur\u00f3 y la ciencia sigui\u00f3 siendo b\u00e1sicamente expresada por textos, aunque algunos m\u00e9dicos empezaban a diseccionar y dar inicio a una cultura de descubrimientos e invenciones, tal como lo muestran algunos libros de finales del siglo XV, con pocas y crudas ilustraciones anat\u00f3micas\u201d, sostiene Eduardo. Surgieron t\u00edmidas aplicaciones entre ciencias y artes, tales como la pintura y la escultura. Con todo, su objetivo consist\u00eda solamente en decir cu\u00e1nta ciencia hab\u00eda en sus obras a los efectos de elevar el estatus social de los artesanos. En 1435, el arquitecto Leon Alberti ide\u00f3, en el tratado <em>De pictura<\/em>, un pintor que era una especie de hombre letrado que creaba a partir del conocimiento de los principios y las causas: \u201cPrimeramente, el pintor pondr\u00e1 cada hueso del animal en su posici\u00f3n, luego sus m\u00fasculos y despu\u00e9s sus carnes\u201d, escribi\u00f3. \u201cAspiraba a la verosimilitud, pero no a la descripci\u00f3n de las partes del cuerpo, pues ciencia y arte no se juntaban\u201d, sostiene Kickh\u00f6fel.<\/p>\n<div id=\"attachment_105448\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105448\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/072-077_Boias_198-5.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"316\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/072-077_Boias_198-5.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/072-077_Boias_198-5-275x300.jpg 275w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">The Royal Collection (c) 2012, Her Majesty Queen Elizabeth II<\/span>Tracto gastrointestinal, c. 1508<span class=\"media-credits\">The Royal Collection (c) 2012, Her Majesty Queen Elizabeth II<\/span><\/p><\/div>\n<p>Artesano y poco letrado, al igual que Leonardo, el escultor Lorenzo Ghiberti escribi\u00f3, entre 1447 y 1455, el tratado <em>I comentarii<\/em>, en el que advierte que sus colegas deber\u00edan saber anatom\u00eda, pero solamente lo relativo a los huesos y a los m\u00fasculos, pues \u201cno necesitamos tanto las otras cosas de la medicina\u201d. \u201cGhiberti sab\u00eda acerca de los l\u00edmites de la tradici\u00f3n en que se encontraba\u201d, sostiene el investigador. Leonardo tambi\u00e9n lo sab\u00eda, pero resolvi\u00f3 ir mucho m\u00e1s adelante. En 1489 empez\u00f3 sus estudios a partir de un cr\u00e1neo. Pese al trazado impecable de la cabeza, Leonardo intentaba hallar mediante sus dibujos aquello a lo cual Arist\u00f3teles denomin\u00f3 \u201csentido com\u00fan\u201d: esa b\u00fasqueda de la posici\u00f3n exacta del \u201calma\u201d, junto a la observaci\u00f3n \u201ccient\u00edfica\u201d, signar\u00e1 la paradoja de su relaci\u00f3n con la anatom\u00eda, como un mosaico de concepciones nuevas y antiguas. \u201cSu proyecto de un cat\u00e1logo, de 1489, revelaba las tensiones que lo acosaban: entre la tradici\u00f3n textual y la disecci\u00f3n anat\u00f3mica, la base del conocimiento real; entre las repeticiones de la tradici\u00f3n y las fantas\u00edas de su \u00e9poca y los descubrimientos, tales como la concepci\u00f3n mec\u00e1nica del cuerpo humano, por mencionar solamente tiempos m\u00e1s recientes\u201d, analiza Kickh\u00f6fel. De all\u00ed, entre otros \u201cpecados\u201d, el de haber dejado \u201cescapar\u201d la comprensi\u00f3n de la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, la existencia de v\u00e1lvulas de sentido \u00fanico era incompatible con las antiguas creencias, que apuntaban que el coraz\u00f3n solamente bombeaba sangre hacia dentro y fuera de los ventr\u00edculos, generando calor y \u201cesp\u00edritu vital\u201d. \u201cNo fue capaz de conciliar lo que observ\u00f3 con aquello que cre\u00eda que era la verdad, y as\u00ed se vio ante un callej\u00f3n sin salida\u201d, dice el investigador. Al mismo tiempo, luego de disecar a un hombre centenario, realiz\u00f3 las primeras observaciones de la historia de la medicina sobre la oclusi\u00f3n coronaria y la arteriosclerosis. Su descripci\u00f3n detallada de la cirrosis hep\u00e1tica s\u00f3lo se rehar\u00eda en el siglo XIX. Pero no importan tanto los descubrimientos sino su concepci\u00f3n de anatom\u00eda, ubicada a mitad de camino entre la universidad y el taller, pues innov\u00f3 al mostrar las materias anat\u00f3micas en lo que constituy\u00f3 una progresiva elaboraci\u00f3n de la \u201cciencia visual\u201d en oposici\u00f3n a la otra, meramente textual.<\/p>\n<p>\u201cNo ilustr\u00f3 las materias de la anatom\u00eda, sino que las concibi\u00f3 con el dibujo, en el esp\u00edritu de su formaci\u00f3n en el taller de Verrochio, en un contexto semi letrado, en el cual la expresi\u00f3n usual era visual, no la de la palabra. Leonardo pas\u00f3 a identificar arte y ciencia de manera in\u00e9dita y a pensar en una concepci\u00f3n mec\u00e1nica del cuerpo\u201d, dice Eduardo. Al contrario que Alberti, para quien investigar la apariencia del cuerpo ya era suficiente para un pintor, para Da Vinci las representaciones de los afectos demandaban el conocimiento de sus causas. \u201cSi el pintor de Alberti era un docto para ser elocuente y veros\u00edmil, el pintor de Leonardo aspiraba a ser un docto para decir la verdad en el sentido de demostrar cuestiones de la filosof\u00eda natural de moldes aristot\u00e9licos, para la cual la sensaci\u00f3n es el fundamento de toda cognici\u00f3n. \u00c9l insist\u00eda en la necesidad de la experiencia\u201d. La distinci\u00f3n entre arte y ciencia desaparec\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cLa palabra \u2018demostrar\u2019 es com\u00fan en los estudios anat\u00f3micos de Leonardo, y su sentido es cercano al de \u2018figurar\u2019, con productos que eran \u2018dibujos-conceptos\u2019 que mostraban la <em>vera notizia<\/em> o la <em>intera cognizione<\/em> de partes del cuerpo, tratados lo m\u00e1s mec\u00e1nicamente posible, precursores de diversos \u2018mec\u00e1nicos\u2019 del siglo XVI, y apuntando hacia la ciencia del siglo XVII\u201d, explica el investigador. Su arte era una ciencia.<\/p>\n<div id=\"attachment_233504\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Vinci06.jpg\" rel=\"attachment wp-att-233504\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-233504\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Vinci06-735x1024.jpg\" alt=\"Uno de los dibujos m\u00e1s impactantes de Da Vinci es este feto en el \u00fatero, uno de los pocos en que se vale del color para mostrar el potencial de la nueva vida \" width=\"300\" height=\"418\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Vinci06-735x1024.jpg 735w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Vinci06-768x1070.jpg 768w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Vinci06-356x496.jpg 356w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Vinci06-215x300.jpg 215w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">The Royal Collection (c) 2012, Her Majesty Queen Elizabeth II<\/span><\/a> Uno de los dibujos m\u00e1s impactantes de Da Vinci es este feto en el \u00fatero, uno de los pocos en que se vale del color para mostrar el potencial de la nueva vida<span class=\"media-credits\">The Royal Collection (c) 2012, Her Majesty Queen Elizabeth II<\/span><\/p><\/div>\n<p>Sin embargo, hab\u00eda algunos problemas con sus m\u00e9todos. \u00c9l empezaba con la experiencia investigativa, con el contacto de los sentidos como material anat\u00f3mico. Con base en esa experiencia investigativa, pudo elaborar, con la ayuda de textos que ley\u00f3 o en el eventual contacto con investigadores de la anatom\u00eda (como Marcantonio dela Torre, profesor de anatom\u00eda de la Universidad de Padua), el conocimiento sobre las formas y las funciones de las partes del cuerpo. De este conocimiento surgir\u00eda la experiencia constructiva, es decir, la reelaboraci\u00f3n mediante el dibujo seguido de la escritura, una acci\u00f3n casi siempre ejecutada lejos del material anat\u00f3mico. \u201cLeonardo dibuj\u00f3 muchas anatom\u00edas sin jam\u00e1s haberlas visto. Cre\u00eda que una vez alcanzado un cierto conocimiento, ya no era necesario estar en contacto con los cuerpos. La experiencia constructiva de Leonardo ten\u00eda pretensiones de ciencia y sus resultados constitu\u00edan s\u00edntesis a partir de diversas disecciones particulares, no copias de la realidad. Eso hizo posible la \u2018ciencia visual\u2019, la codificaci\u00f3n de conocimientos elaborada a partir de conceptos dibujados que pod\u00edan ser conocidos por su observador.\u201d<\/p>\n<p>\u201cLa idea central de su tratado era la siguiente: para el anatomista, la experiencia visual es fundamental, pero la elaboraci\u00f3n del conocimiento debe hacerse despu\u00e9s, sin contacto directo con el material anat\u00f3mico, para que se puedan controlar, al retornar a \u00e9ste, los resultados de esa elaboraci\u00f3n\u201d, dice Eduardo. Para el investigador, Da Vinci dibuj\u00f3 muchas formas lejos de la experiencia visual, lo que gener\u00f3 resultados artificiales o ficticios. \u201cSi hubiera visto y dibujado al mismo tiempo, podr\u00eda haber comparado la disecci\u00f3n y el boceto, y esto le hubiese posibilitado \u2018ver mejor\u2019. La distancia entre ambas experiencias, la de ver y la de elaborar, hizo que pudiese sintetizar las partes de los cuerpos, elaborando \u2018conceptos dibujados\u2019. Pero, por otra parte, esa distancia hizo que \u00e9l quedase vulnerable a la acci\u00f3n de teor\u00edas err\u00f3neas, propias o de la tradici\u00f3n, en general una mezcla de ambas\u201d, sostiene el autor. \u201cCon todo, el momento de codificar el conocimiento anat\u00f3mico gener\u00f3 no solamente ideas para nuevas investigaciones, sino tambi\u00e9n para nuevas demostraciones. Probablemente, Leonardo no habr\u00eda hecho lo que hizo de haber le\u00eddo y diseccionado \u00fanicamente: sus descubrimientos y sus m\u00e9todos demostrativos se fueron refinando con el correr de los a\u00f1os.\u201d<\/p>\n<p>No existi\u00f3 una comuni\u00f3n de intereses entre artistas y anatomistas de las universidades hasta mediados del siglo XVI. \u201cDe haberla habido, la ilustraci\u00f3n anat\u00f3mica se habr\u00eda desarrollado mucho antes que el programa de Vesalius.\u201d\u00a0 Pero no hab\u00eda lugar entonces para una forma de conocer basada en las ciencias naturales que deb\u00eda plasmarse junto al arte, es decir: una ciencia que produc\u00eda apariencias, aunque ideadas, era una contradicci\u00f3n en sus propios t\u00e9rminos\u201d, explica el historiador.<\/p>\n<p>Leonardo os\u00f3 ejecutar la operaci\u00f3n que otros art\u00edfices no hab\u00edan concretado e intent\u00f3 superar la brecha existente entre artes y ciencias. Al llevar hacia la pintura conocimientos de la filosof\u00eda natural, modific\u00f3 el significado de la pintura, que pas\u00f3 a representar una mayor cantidad de conocimientos, en un contexto de cultura que no permit\u00eda la existencia de una ciencia cuyos resultados no requer\u00edan del discurso. \u201cLos objetos t\u00e9cnicos sobre los cuales\u00a0 trabajaba como \u2018ingeniero\u2019 fueron para \u00e9l modelos para pensar el cuerpo como un conjunto de palancas y sus movientes\u201d, afirma el investigador. En el Renacimiento, la idea del hombre como un mecanismo se enmarcaba en la cultura de las m\u00e1quinas que empezaban a formar parte del cotidiano.<\/p>\n<p>Como una curiosa iron\u00eda, arque\u00f3logos italianos encontraron el mes pasado, en el convento de Santa \u00darsula, ubicado en la ciudad de Florencia, un altar en donde posiblemente yazcan los restos mortales de Lisa Gherardini, la supuesta modelo de <em>La Mona Lisa<\/em>. A Leonardo le hubiese encantado ver de cerca los huesos que engendraron la sonrisa m\u00e1s celebrada de la historia.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<\/strong><br \/>\nLa naturaleza, la raz\u00f3n y la ciencia del hombre (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/47267\/a-natureza-a-razao-e-a-ciencia-do-homem-edicao-dos-estudos-de-anatomia-de-leonardo-da-vinci\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2012\/01124-2<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la investigaci\u00f3n; <strong>Coordinador<\/strong> Eduardo Kickhofel \u2013 Unifesp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 16.000,00 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los dibujos de Leonardo da Vinci revelan su intento de unir arte y ciencia","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[273,316],"coauthors":[684],"class_list":["post-105445","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-artes-plasticas-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105445","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=105445"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105445\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=105445"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=105445"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=105445"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=105445"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}