{"id":105484,"date":"2013-02-06T15:05:04","date_gmt":"2013-02-06T17:05:04","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=105484"},"modified":"2024-06-05T15:54:41","modified_gmt":"2024-06-05T18:54:41","slug":"ramificaciones-ancestrales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ramificaciones-ancestrales\/","title":{"rendered":"Ramificaciones ancestrales"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_105485\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105485\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/018-019_CAPA-Macacos_196-1aa.jpg\" alt=\"Desaparecidos durante siglos, los monos capuchinos dorados fueron redescubiertos hace pocos a\u00f1os\" width=\"290\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\"> EDUARDO CESAR<\/span>Desaparecidos durante siglos, los monos capuchinos dorados fueron redescubiertos hace pocos a\u00f1os<span class=\"media-credits\"> EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los monos capuchinos y caiararas habitan en Am\u00e9rica Central, toda la Amazonia, el cerrado, la caatinga y todo el bosque atl\u00e1ntico, llegando hasta Argentina. Dentro de esa extensi\u00f3n, var\u00edan bastante en cuanto a forma, color, tama\u00f1o, preferencias alimenticias y comportamiento. Se trata de primates notables, con un sistema social complejo, y capaces de utilizar herramientas, lo que constituye una rara habilidad. Incluso frente a la gran variaci\u00f3n entre especies, hasta hace poco los expertos clasificaban a los monos capuchinos y caiararas dentro del mismo g\u00e9nero, <em>Cebus<\/em>, y buena parte de ellos estaba clasificada en los registros cient\u00edficos con el nombre <em>Cebus apella<\/em>. En los \u00faltimos 10 a\u00f1os, la clasificaci\u00f3n de estos primates ha sufrido una revoluci\u00f3n, basada en el trabajo de investigadores brasile\u00f1os y de otros pa\u00edses. \u201cSu taxonom\u00eda todav\u00eda se reg\u00eda por el trabajo de los naturalistas\u201d, dice el primat\u00f3logo brasile\u00f1o Jean-Philippe Boubli. \u201cLa era de la tecnolog\u00eda molecular est\u00e1 haciendo posible toda una reorganizaci\u00f3n\u201d. Junto con su colega estadounidense Jessica Lynch Alfaro, de la Universidad de California con sede en Los Angeles, Boubli \u2013en aquella \u00e9poca investigador en la Wildlife Conservation Society\u2013 organiz\u00f3 un simposio sobre esos primates durante un congreso realizado en Jap\u00f3n, en 2010. El encuentro, que reuni\u00f3 a los investigadores que estaban aportando novedades al conocimiento sobre estos primates, origin\u00f3 un n\u00famero especial de la revista <em>American Journal of Primatology<\/em>, publicado en abril de este a\u00f1o.<\/p>\n<p>Cuando estudiaba el comportamiento de esos monos en Caratinga, Minas Gerais, Lynch Alfaro observaba diferencias entre \u00e9stos y los de otras regiones, pero no conoc\u00eda el contexto evolutivo como para evaluar de d\u00f3nde proven\u00edan. \u201cNo sab\u00edamos cu\u00e1nto tiempo hac\u00eda que los grupos se hab\u00edan separado o cu\u00e1l es el parentesco entre ellos\u201d, comenta. Ahora, el animal que ella estudiaba se denomina <em>Sapajus nigritus<\/em>, distinto a como se lo conoc\u00eda, tanto en g\u00e9nero como en especie. El puntapi\u00e9 inicial para el cambio fue sugerido por Jos\u00e9 de Sousa e Silva J\u00fanior durante su doctorado, concluido en 2001 por la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro, quien propuso dos subg\u00e9neros: <em>Cebus<\/em>, para los caiararas, m\u00e1s esbeltos, distribuidos de la Amazonia hacia el norte, y <em>Sapajus<\/em> para los monos capuchinos, m\u00e1s robustos y frecuentemente caracterizados por un copete en la cabeza, diseminados desde la Amazonia hacia el sur. \u201cTuvo el coraje de plantear la divisi\u00f3n\u201d, analiza Boubli, \u201cpero ahora podemos ir m\u00e1s all\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n ahora, una d\u00e9cada despu\u00e9s, la subdivisi\u00f3n se ha ampliado con el trabajo de Lynch Alfaro, Boubli y otros colaboradores publicado el mes de febrero en la revista <em>Journal of Biogeography<\/em>. Mediante amplios an\u00e1lisis gen\u00e9ticos, realizados mayormente en el laboratorio de Lynch Alfaro, aunque tambi\u00e9n en el de Izeni Farias, de la Universidad Federal de Amazonas (Ufam), se demostr\u00f3 que <em>Cebus <\/em>y <em>Sapajus<\/em> son distintos a punto tal de consider\u00e1rselos g\u00e9neros diferentes, aunque de tama\u00f1o similar, ambos con algo m\u00e1s de 2 kilogramos. Pero espec\u00edficamente, el estudio revela que sus linajes se separaron hace m\u00e1s de 6 millones de a\u00f1os, el mismo tiempo que separa el surgimiento de chimpanc\u00e9s y seres humanos a partir de un ancestro com\u00fan. Esta modificaci\u00f3n fue aceptada por la mayor parte de los primat\u00f3logos y se encuentra en la <em>Lista anotada dos mam\u00edferos do Brasil<\/em> publicada en abril por Conservation International. Aunque no hay unanimidad, tal como es costumbre en el \u00e1mbito cient\u00edfico. En un comentario recientemente publicado en el sitio <em>web<\/em> de la <em>American Journal of Primatology<\/em>, Alfred Rosenberg, del Brooklyn College de Nueva York, sostiene que la divisi\u00f3n de los monos capuchinos y caiararas fue apresurada y hasta cierto punto innecesaria. Si bien no critica los fundamentos gen\u00e9ticos, Rosemberg argumenta que una subdivisi\u00f3n exagerada puede dar lugar a especies raras que aumentar\u00edan los recursos necesarios para su conservaci\u00f3n, aunque no se justifique desde el punto de vista cient\u00edfico. El debate se orienta m\u00e1s hacia el campo filos\u00f3fico, basado en la fluidez del concepto de especie, que no tiene fronteras definidas.<\/p>\n<p>Lynch Alfaro est\u00e1 convencida de sus conclusiones. Mediante secuenciaci\u00f3n gen\u00e9tica y t\u00e9cnicas que permiten estimar cu\u00e1ndo ocurrieron las ramificaciones en el \u00e1rbol geneal\u00f3gico de esos primates, todo ello relacionado con la geograf\u00eda de su distribuci\u00f3n actual, el grupo que ella lidera elabor\u00f3 una propuesta sobre la trayectoria de estos animales en su transcurso evolutivo. La formaci\u00f3n del r\u00edo Amazonas cre\u00f3 una separaci\u00f3n norte-sur que aisl\u00f3 a los primates que habitaban all\u00ed, generando la ramificaci\u00f3n en la genealog\u00eda que origin\u00f3 a los <em>Cebus <\/em>y los <em>Sapajus<\/em>. Posteriormente, durante alrededor de 4 millones de a\u00f1os, no se sabe con certeza qu\u00e9 ocurri\u00f3. Reci\u00e9n hace unos 2 millones de a\u00f1os, el grupo que origin\u00f3 a los monos m\u00e1s robustos se disemin\u00f3 por el bosque atl\u00e1ntico sin dejar descendientes en la Amazonia. La ocupaci\u00f3n de toda la costa brasile\u00f1a ocurri\u00f3 velozmente y en junto a una gran diversificaci\u00f3n de especies. Hace alrededor de 700 mil a\u00f1os, la expansi\u00f3n hacia el sur lleg\u00f3 a Argentina, en las cercan\u00edas de las cataratas del Iguaz\u00fa, siguiendo luego hacia el norte y ocupando el cerrado, en la regi\u00f3n central de Brasil. Despu\u00e9s, hace unos 400 mil a\u00f1os, ellos llegaron nuevamente a la Amazonia, donde se reencontraron con sus parientes m\u00e1s delicados, que se hab\u00edan propagado por la regi\u00f3n norte, alrededor de los Andes, alcanzando el territorio de Costa Rica, en Centroam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Esa reinvasi\u00f3n relativamente reciente de la Amazonia por parte de los monos capuchinos explica su baja diversidad en esa zona en cuanto a la cantidad de especies, y tambi\u00e9n la competencia que surge entre ambos g\u00e9neros, que permanecieron separados durante millones de a\u00f1os. \u201cLos <em>Sapajus<\/em> logran hacer uso de una mayor variedad de recursos, tales como partir frutos m\u00e1s duros\u201d, explica Lynch Alfaro. Esto lleva a que, cuando coexisten con sus primos del norte \u2013tal como es com\u00fan en el oeste de la Amazonia entre los <em>C. albifrons<\/em>, y los <em>S. macrocephalus<\/em>\u2013, la densidad de los m\u00e1s peque\u00f1os se reduzca. Boubli analiz\u00f3 en detalle la diversidad gen\u00e9tica de los <em>Cebus<\/em>, en un art\u00edculo publicado en la edici\u00f3n especial de la <em>American Journal of Primatology<\/em>, y revel\u00f3 que estos animales escasamente estudiados albergan una enorme diversidad. En opini\u00f3n de Izeni Farias, responsable de los an\u00e1lisis gen\u00e9ticos, esto no constituy\u00f3 una sorpresa. \u201cLa distribuci\u00f3n es muy amplia, era de esperarse que hubiera una gran variaci\u00f3n\u201d, afirm\u00f3 la genetista, quien coordina un proyecto del Sistema Nacional de Investigaci\u00f3n en Biodiversidad (Sisbiota) que tiene por objeto catalogar la diversidad gen\u00e9tica de los vertebrados amaz\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Experimentado en andanzas por el interior de la selva amaz\u00f3nica, Boubli toma al estudio gen\u00e9tico como un punto de partida que indica la necesidad de nuevos estudios. \u201cLos interfluvios de r\u00edos tales como el Ja\u00fa, el Purus y otros, separan poblaciones que pueden quedar aisladas durante el tiempo suficiente como para convertirse en especies\u201d, explica el primat\u00f3logo. Un ejemplo que observa es el de los monos de ambas orillas del r\u00edo Negro, que se encuentran separados desde hace un mill\u00f3n de a\u00f1os, seg\u00fan los datos gen\u00e9ticos. \u201cObserv\u00e1ndolos, parecen iguales. \u00bfSer\u00e1n dos especies distintas?<\/p>\n<div id=\"attachment_105486\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105486\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/018-019_CAPA-Macacos_196-2a.jpg\" alt=\"Sapajus libidinosus trepa un pared\u00f3n en Serra da Capivara \" width=\"290\" height=\"396\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/018-019_CAPA-Macacos_196-2a.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/018-019_CAPA-Macacos_196-2a-219x300.jpg 219w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">TIAGO FAL\u00d3TICO \/ IP-USP<\/span><em>Sapajus libidinosus<\/em> trepa un pared\u00f3n en Serra da Capivara<span class=\"media-credits\">TIAGO FAL\u00d3TICO \/ IP-USP<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>A simple vista<br \/>\n<\/strong>En la amplitud tridimensional de la Amazonia, la recolecci\u00f3n de material para realizar estudios gen\u00e9ticos resulta de por s\u00ed bastante dif\u00edcil. Pero los estudios sobre ecolog\u00eda y comportamiento son mucho m\u00e1s complicados, por eso la casi total ignorancia al respecto de los animales que habitan all\u00ed. La mayor parte de los estudios que requieren observaci\u00f3n se lleva a cabo en \u00e1reas de f\u00e1cil acceso, donde los monos ya se encuentran habituados a la presencia humana. En Brasil, eso hace que los <em>Sapajus<\/em> sean mucho m\u00e1s estudiados que los <em>Cebus<\/em>. Y existe una variaci\u00f3n importante entre una y otra especie.<\/p>\n<p>Esa variaci\u00f3n depende, en parte, del ambiente, tal como lo muestra un grupo liderado por Patr\u00edcia Izar, del Instituto de Psicolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IP-USP), en un art\u00edculo en la <em>American Journal of Primatology<\/em>. El equipo compar\u00f3 <em>S. nigritus<\/em> del Parque Estadual Carlos Botelho, en el interior de S\u00e3o Paulo, y <em>S. libidinosus<\/em> de Fazenda Boa Vista, en el municipio de Gilbu\u00e9s, en Piau\u00ed. Las diferencias ecol\u00f3gicas son notables: una es una especie del bosque atl\u00e1ntico, que pasa la mayor parte del tiempo en la copa de los \u00e1rboles, y la otra, de la caatinga, que utiliza m\u00e1s asiduamente la llanura en el entorno de una vegetaci\u00f3n menos exuberante.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 debido al ambiente m\u00e1s abierto, los primates nordestinos se mostraban m\u00e1s molestos ante la presencia de los investigadores, lo que a veces se traduc\u00eda en gritos de alarma, como si se tratase de predadores. Esa mayor percepci\u00f3n del riesgo del entorno puede ser el motivo de que los grupos sociales sean m\u00e1s cohesionados all\u00ed que en la selva paulista. La disponibilidad de alimento, sorprendentemente menor en la selva m\u00e1s exuberante, tambi\u00e9n afecta la estructura del grupo, que en Carlos Botelho a menudo se dispersa en busca de un buen bocado. Las palmeras de la caatinga producen cocos de varios tipos, ricos en nutrientes y que exigen pericia de quien desea consumirlos: el uso de herramientas, un comportamiento com\u00fan en los <em>Sapajus<\/em> pero nunca observado en los <em>Cebus<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cEntre los monos arbor\u00edcolas, los registros sobre el uso de herramientas son rar\u00edsimos\u201d, comenta Tiago Fal\u00f3tico, del IP-USP. El investigador revel\u00f3, durante su trabajo de doctorado finalizado en 2011, bajo la direcci\u00f3n de Eduardo Ottoni, que m\u00e1s all\u00e1 del aspecto ecol\u00f3gico, este comportamiento tambi\u00e9n sufre la influencia de la cultura grupal. \u201cLos primates del Parque Nacional de Serra da Capivara cuentan con un instrumental mucho m\u00e1s variado que los de Gilbu\u00e9s\u201d, a\u00f1ade, en referencia a dos ubicaciones en Piau\u00ed. En Gilbu\u00e9s, los cocos de <em>pia\u00e7ava<\/em>, de <em>catul\u00e9<\/em> y de <em>catuli<\/em> pueden ser bastante grandes y dif\u00edciles de partir. Nada que amedrente a los <em>Sapajus libidinosus<\/em>, los monos capuchinos amarillos o monos silbadores: ellos utilizan piedras de hasta 3 kilogramos (pr\u00e1cticamente su propio peso), que levantan y arrojan sobre el coco apoyado sobre una roca plana. \u201cA veces, las hembras necesitan saltar con la piedra utilizando la fuerza de la ca\u00edda para lograr partir los cocos\u201d, dice el investigador.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/018-019_CAPA-Macacos_196.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-114583\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/018-019_CAPA-Macacos_196-300x220.jpg\" alt=\"018-019_CAPA Macacos_196\" width=\"300\" height=\"220\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/018-019_CAPA-Macacos_196-300x220.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/018-019_CAPA-Macacos_196.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Ilustraci\u00f3n: Amisha Gadani \/ Infograf\u00eda: Laura Davi\u00f1a<\/span><\/a>Pero la creatividad llega hasta ah\u00ed en Gilbu\u00e9s, mientras que los grupos de Serra da Capivara, que no cuentan con cocos para partir (aunque abren casta\u00f1as de caj\u00fa o anacardo a pedradas), utilizan ese mismo tipo de herramienta para cavar en el suelo arenoso en busca de ra\u00edces y ara\u00f1as que habitan en nidos subterr\u00e1neos. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n tienen pericia para la confecci\u00f3n y uso de varillas para extraer miel de las colmenas y sacar abejorros y otros insectos de los huecos en los troncos de los \u00e1rboles. Tambi\u00e9n utilizan largas varas para sacar lagartos de las hendijas en los paredones de piedra rojizos que se yerguen hasta 50 metros sobre el suelo. \u201cLa diferencia de comportamiento entre grupos de la misma especie en un \u00e1mbito similar indica que \u00e9stos pueden ser portadores de tradiciones transmitidas mediante un aprendizaje social\u201d, explica Fal\u00f3tico. Otro uso curioso de herramientas se detecta en el repertorio de las hembras de un \u00fanico grupo de Serra da Capivara: ellas les arrojan piedras a los machos para llamar su atenci\u00f3n durante los pocos d\u00edas que dura el celo.<\/p>\n<p>Otro adepto al uso de herramientas es el mono capuchino dorado (<em>S. flavius<\/em>), estudiado en Rio Grande do Norte por Ricardo Emidio y Renata Ferreira, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte. Sobre esa especie, hasta hace poco tan s\u00f3lo conocida por una pintura del siglo XVIII, se han realizado escasos estudios, a punto tal que nadie sab\u00eda si representaba a un animal existente.<\/p>\n<p><strong>Habilidades alternativas<\/strong><br \/>\nAunque no utilizan herramientas a diario, los monos capuchinos de la selva tambi\u00e9n cuentan con habilidades manuales. Eso es lo que revel\u00f3 el equipo del primat\u00f3logo J\u00falio C\u00e9sar Bicca-Marques, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Rio Grande do Sul (PUCRS), mediante experimentos con <em>Sapajus nigritus<\/em> en que deposit\u00f3 bananas en el interior de cajas de acr\u00edlico sobre plataformas en una propiedad privada de Porto Alegre. Desarrollado por el antrop\u00f3logo Paul Garber, de la Universidad de Illinois y coautor del art\u00edculo, el experimento produjo resultados similares a los obtenidos por el estadounidense con <em>Cebus capucinus<\/em> en Costa Rica. Durante una primera versi\u00f3n del desaf\u00edo, los monos necesitaban tirar de una varilla para hacer caer la banana y dejarla al alcance de las manos. Los dos machos del grupo aprendieron el truco con facilidad. Pero cuando el experimento se modific\u00f3, y la varilla debi\u00f3 ser empujada, el \u00e9xito no se repiti\u00f3. No por falta de capacidad para solucionar problemas, seg\u00fan opina el investigador <em>ga\u00facho<\/em>. \u201cLa asociaci\u00f3n result\u00f3 muy sencilla, pero ellos parecen necesitar m\u00e1s tiempo para aprender\u201d, explica. En la pr\u00f3xima oportunidad, pretende comenzar el test por la segunda versi\u00f3n, para comprobar su hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>Otro tipo de herramienta, muy distinta, la constituye el h\u00e1bito de frotar diversos objetos, tales como frutos o insectos, sobre el pelaje. Hasta hace poco, esa costumbre se observaba con mayor frecuencia en <em>Cebus<\/em> que en <em>Sapajus<\/em>. \u201cComo es un comportamiento observado espor\u00e1dicamente en <em>Sapajus<\/em>, casi nadie contaba con datos suficientes como para publicar\u201d, comenta Jessica Lynch Alfaro, quien reuni\u00f3 las informaciones recabadas por diversos investigadores en una revisi\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_105487\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105487\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/018-019_CAPA-Macacos_196-3.jpg\" alt=\"Las cr\u00edas aprenden mediante la observaci\u00f3n cercana\" width=\"290\" height=\"219\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">TIAGO FAL\u00d3TICO \/ IP-USP<\/span>Las cr\u00edas aprenden mediante la observaci\u00f3n cercana<span class=\"media-credits\">TIAGO FAL\u00d3TICO \/ IP-USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>De modo general, el trabajo revel\u00f3 que los <em>Cebus<\/em> demuestran una tendencia mayor que sus primos a frotarse en el pelaje casi todo lo que encuentran, con preferencia por el material vegetal, tal como ocurre con frutos c\u00edtricos y hojas. Ese comportamiento resulta m\u00e1s raro en los <em>Sapajus<\/em>, que, sobre todo en el bosque atl\u00e1ntico, circunscriben su uso a insectos. La elecci\u00f3n del material para embadurnarse no deja de tener una influencia ecol\u00f3gica \u2013lo que se encuentre encuentre disponible\u2013, aunque una diferencia intr\u00ednseca entre ambos g\u00e9neros resulta decisiva. \u201cEn el Parque Nacional Manu, en Per\u00fa, los <em>Sapajus<\/em> no se frotan, pero s\u00ed lo hacen los <em>Cebus<\/em>\u201d, pone como ejemplo Lynch Alfaro.<\/p>\n<p>Los monos capuchinos del bosque atl\u00e1ntico evidencian una marcada preferencia por las hormigas, tal como mostraron Tiago Fal\u00f3tico y su colega Michele Verderane, en un estudio llevado a cabo en el Parque Ecol\u00f3gico del Tiet\u00ea, en S\u00e3o Paulo, y publicado en 2007. Fundamentalmente durante la estaci\u00f3n seca, cuando proliferan las garrapatas, los primates agarran pu\u00f1ados de hormigas y se las refriegan meticulosamente por su cuerpo. \u201cLas hormigas liberan \u00e1cido f\u00f3rmico, que posee un efecto repelente contra las garrapatas\u201d, comenta el investigador de la USP. Michele y \u00e9l comprobaron ese efecto al untar la sustancia en un dedo e introducirlo en un frasco con garrapatas, en un experimento en el que contaban cu\u00e1nto tiempo caminaban los par\u00e1sitos sobre el dedo y qu\u00e9 distancia recorr\u00edan. Fal\u00f3tico observ\u00f3 el mismo comportamiento en Piau\u00ed, donde los primates tambi\u00e9n se frotan milpi\u00e9s, que son fuente de benzoquinona, un repelente contra los mosquitos.<\/p>\n<p>Otras observaciones que recab\u00f3 Lynch Alfaro permitieron mapear el frotamiento en los monos capuchinos y demostrar que este procedimiento no se limita a una preferencia cosm\u00e9tica, sino que es de uso pr\u00e1ctico e incluso medicinal. Un caso curioso es el de los <em>Cebus albifrons <\/em>que habitan dentro de una aldea de la Amazonia ecuatorial y suelen robar el jab\u00f3n de lavar la ropa y utilizarlo para ba\u00f1arse.<\/p>\n<p>Se han descubierto muchas cosas nuevas en el reino de los monos capuchinos, aunque los expertos est\u00e1n lejos de mostrarse satisfechos. Seg\u00fan Lynch Alfaro y Boubli, tan s\u00f3lo se ha revelado la punta del iceberg, lo cual indica cu\u00e1nto queda a\u00fan por descubrir. En la Amazonia, donde el comportamiento y la ecolog\u00eda son pr\u00e1cticamente desconocidos, las informaciones gen\u00e9ticas constituyen una pista que indica que quiz\u00e1 haya especies a las que nadie otorga importancia. \u201cEspero que las nuevas poblaciones y especies descubiertas promuevan la toma de decisiones para su conservaci\u00f3n\u201d, dice Jessica.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>LYNCH ALFARO, J.W. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/j.1365-2699.2011.02609.x\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Explosive Pleistocene range expansion leads to widespread Amazonian sympatry between robust and gracile capuchin monkeys<\/a>. <strong>Journal <\/strong><strong>\u2028<\/strong><strong>of Biogeography.<\/strong> v. 39, n. 2, p. 272-88. Feb. 2012.<br \/>\n<span style=\"line-height: 1.5;\">BOUBLI, J.P. <\/span><em style=\"line-height: 1.5;\">et al<\/em><span style=\"line-height: 1.5;\">. <\/span><a style=\"line-height: 1.5;\" href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/ajp.21998\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Cebus<\/em> phylogenetic relationships: \u2028a preliminary reassessment of the diversity of the untufted capuchin monkeys<\/a><span style=\"line-height: 1.5;\">. <\/span><strong style=\"line-height: 1.5;\">American Journal of Primatology.<\/strong><span style=\"line-height: 1.5;\"> \u2028v. 74, n. 4, p. 381-93. Abr. 2012.<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.5;\">IZAR, P. <\/span><em style=\"line-height: 1.5;\">et al<\/em><span style=\"line-height: 1.5;\">. <\/span><a style=\"line-height: 1.5;\" href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/ajp.20968\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Flexible and conservative features of social systems in tufted capuchin monkeys: comparing the socioecology of <em>Sapajus libidinosus<\/em> and <em>Sapajus nigritus<\/em><\/a><span style=\"line-height: 1.5;\">. <\/span><strong style=\"line-height: 1.5;\">American Journal of Primatology.<\/strong><span style=\"line-height: 1.5;\"> v. 74, n. 4, p. 315-31. Abr. 2012.<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.5;\">GARBER, P.A. <\/span><em style=\"line-height: 1.5;\">et al<\/em><span style=\"line-height: 1.5;\">. <\/span><a style=\"line-height: 1.5;\" href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/ajp.20957\/abstract\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Experimental field study of problem-solving using tools in free-ranging capuchins (<em>Sapajus nigritus<\/em>, formerly <em>Cebus nigritus<\/em>)<\/a><span style=\"line-height: 1.5;\">. <\/span><strong style=\"line-height: 1.5;\">American Journal <\/strong><strong style=\"line-height: 1.5;\">\u2028<\/strong><strong style=\"line-height: 1.5;\">of Primatology.<\/strong><span style=\"line-height: 1.5;\"> v. 74, n. 4, p. 344-58. Abr. 2012.<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.5;\">LYNCH ALFARO, J.W. <\/span><em style=\"line-height: 1.5;\">et al<\/em><span style=\"line-height: 1.5;\">. <\/span><a style=\"line-height: 1.5;\" href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/ajp.20971\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Anointing variation across wild capuchin populations: a review of material preferences, bout frequency and anointing sociality \u2028in<\/a> <em style=\"line-height: 1.5;\">Cebus<\/em><span style=\"line-height: 1.5;\"> and <\/span><em style=\"line-height: 1.5;\">Sapajus<\/em><span style=\"line-height: 1.5;\">. <\/span><strong style=\"line-height: 1.5;\">American Journal of Primatology.<\/strong><span style=\"line-height: 1.5;\"> \u2028v. 74, n. 4, p. 299-314. Abr. 2012.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La divergencia de los monos se ve reflejada en el comportamiento","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[293,306,335],"coauthors":[95],"class_list":["post-105484","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-ecologia-es","tag-genetica-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105484","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=105484"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105484\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":518732,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105484\/revisions\/518732"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=105484"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=105484"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=105484"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=105484"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}