{"id":105584,"date":"2012-06-06T18:50:19","date_gmt":"2012-06-06T21:50:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=105584"},"modified":"2015-10-16T16:08:10","modified_gmt":"2015-10-16T19:08:10","slug":"las-rocas-vivas-de-abrolhos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-rocas-vivas-de-abrolhos\/","title":{"rendered":"Las rocas vivas de Abrolhos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_105587\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105587\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/038-039_Abrolhos_196-2.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"394\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/038-039_Abrolhos_196-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/038-039_Abrolhos_196-2-220x300.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rodrigo Le\u00e3o de Moura\/ UFRJ<\/span>Rodolito recogido en Abrolhos<span class=\"media-credits\">Rodrigo Le\u00e3o de Moura\/ UFRJ<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las aguas c\u00e1lidas que ba\u00f1an la regi\u00f3n de Abrolhos, en el sur de Bah\u00eda, albergan el mayor banco de algas calc\u00e1reas del mundo. En un territorio de casi 21 mil kil\u00f3metros cuadrados, similar al del estado de Alagoas, el lecho marino es rocoso. Y se encuentra cubierto por esferas duras de diversos tama\u00f1os \u2013las mayores tienen el di\u00e1metro de una pelota de f\u00fatbol de sal\u00f3n\u2013 y colores que van del casta\u00f1o al rosado. Esas esferas son n\u00f3dulos de caliza depositada por algas rojas de mil\u00edmetros de longitud que viven en su superficie. Esas estructuras, tambi\u00e9n conocidas como rodolitos originan un paisaje con oquedades y salientes que sirven como refugio a peces, crust\u00e1ceos e invertebrados. El banco de rodolitos de Abrolhos, mapeado ahora por investigadores brasile\u00f1os, se extiende desde el norte de Esp\u00edrito Santo hasta el sur de Bah\u00eda y produce 25 millones de toneladas de caliza por a\u00f1o, un 5 % de la producci\u00f3n global de ese mineral, utilizado en la agricultura, en la industria cosm\u00e9tica y hasta en medicina.<\/p>\n<p>\u201cLos rodolitos son denominados vulgarmente rocas vivas, a causa de las algas que forman su exterior\u201d, relata Gilberto Menezes Amado Filho, bi\u00f3logo del Instituto de Investigaci\u00f3n Jard\u00edn Bot\u00e1nico de R\u00edo de Janeiro, y uno de los autores del mapeo publicado en abril en la revista <em>PLoS ONE<\/em>. Junto con la caliza producida por corales y moluscos con valva, ellos contribuyen en la formaci\u00f3n del fondo del oc\u00e9ano. \u201cParte de la plataforma continental brasile\u00f1a es el resultado del crecimiento calc\u00e1reo que tuvo lugar durante los \u00faltimos 18 mil a\u00f1os\u201d, explica.<\/p>\n<p>Similares a guijarros, cuya apariencia obtienen al rodar arrastrados por las corrientes marinas, los rodolitos se forman por la aglomeraci\u00f3n de peque\u00f1as algas que crecen unas sobre otras o incrustadas en fragmentos de conchas o granos de arena. Aumentan de tama\u00f1o a medida que su esqueleto, rico en carbonato de calcio (CaCO<sub>3<\/sub>) se mineraliza. Los rodolitos de Abrolhos presentan, en promedio, 5,9 cent\u00edmetros de di\u00e1metro \u2013los mayores alcanzan unos 14 cent\u00edmetros\u2013 y crecen algo m\u00e1s de un mil\u00edmetro por a\u00f1o. Se hallaron en profundidades que variaban entre 20 y 110 metros, con alrededor de la mitad de su superficie cubierta por algas de una o m\u00e1s especies, y all\u00ed en Abrolhos se identificaron seis. En ese tramo de la costa, los rodolitos ocupan un 70% del lecho marino (el resto es sedimento) y, seg\u00fan su dataci\u00f3n, los m\u00e1s antiguos cuentan con alrededor de 8 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ya se conoc\u00eda a los rodolitos del litoral brasile\u00f1o desde los a\u00f1os 1970, pero no se imaginaba que ocuparan tama\u00f1a extensi\u00f3n. Mediante proyectos coordinados por el Instituto Oceanogr\u00e1fico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IO-USP), Conservaci\u00f3n Internacional de Brasil y la Universidad Federal de Esp\u00edrito Santo, los investigadores mapearon el fondo del mar en aquella regi\u00f3n entre 2007 y 2011. Fue entonces cuando percibieron que se hallaban a la vista de algo trascendental. \u201cEn cuanto nos percatamos de hallarnos ante un gran banco de rodolitos, comenzamos a abocar nuestros esfuerzos a comprender la diversidad asociada con ellos y el rol funcional de ese ecosistema\u201d, comenta Amado Filho.<\/p>\n<p>Luego del mapeo por medio del sonar, los investigadores utilizaron dos robots submarinos para evaluar la distribuci\u00f3n, extensi\u00f3n, composici\u00f3n y estructura del banco. \u201cUtilizamos los robots para evaluar las \u00e1reas m\u00e1s profundas y marcar los sitios relevantes\u201d, explica Pablo Sumida, del IO-USP. En una tercera etapa se realizaron inmersiones destinadas recolectar ejemplares y realizar experimentos para estimar la producci\u00f3n de carbonato de calcio.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/038-039_Abrolhos_196.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-114094\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/038-039_Abrolhos_196-290x300.jpg\" alt=\"038-039_Abrolhos_196\" width=\"290\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/038-039_Abrolhos_196-290x300.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/038-039_Abrolhos_196.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Gilberto M. Amado Filho \/ IPJBRJ<\/span><\/a>Hay bancos de rodolitos en todos los oc\u00e9anos. Los m\u00e1s extensos se encuentran, adem\u00e1s de en la costa brasile\u00f1a, en las costas de M\u00e9xico y Australia. Son importantes para la vida de otros organismos, ya que sirven como refugio y proporcionan un ambiente m\u00e1s rico biol\u00f3gicamente que un lecho de arena. \u201cFuncionan a modo de corredores entre los arrecifes de coral, facilitando la migraci\u00f3n de langostas y peces\u201d, dice Amado Filho.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista ambiental, los rodolitos cuentan con otra importante funci\u00f3n: ayudan a extraer carbono de la atm\u00f3sfera, interviniendo en la regulaci\u00f3n del clima del planeta. Absorben anh\u00eddrido carb\u00f3nico (CO<sub>2<\/sub>) diluido en el agua y lo transforman en caliza, pero se encuentran amenazados a causa de las actividades humanas. La mayor amenaza es el aumento de la acidez del agua del mar, como consecuencia del aumento en los niveles de CO<sub>2<\/sub> en la atm\u00f3sfera, en gran medida debido a la quema de combustibles f\u00f3siles. \u201cUn tercio del carbono emitido por las actividades humanas se agrega en la atm\u00f3sfera y es absorbido por los oc\u00e9anos\u201d, apunta Amado Filho. \u201cSe calcula que hacia el fin del siglo, el pH del agua de mar disminuir\u00e1 0,4 unidades, torn\u00e1ndola m\u00e1s \u00e1cida. Las estructuras carbonadas de arrecifes, atolones coralinos y bancos de rodolitos se disolver\u00e1n\u201d. Esa modificaci\u00f3n tambi\u00e9n reducir\u00e1 la calcificaci\u00f3n de los organismos marinos en un 40%.<\/p>\n<p>\u201cEn general, la atenci\u00f3n se concentra en los arrecifes de coral, pero ahora se sabe que Brasil cuenta con estas otras f\u00e1bricas de carbonato de calcio de vital importancia para la biodiversidad marina\u201d, comenta el bi\u00f3logo Jason Hall-Spencer, de la Universidad de Plymouth, en Inglaterra. \u201cEsas algas coralinas se encuentran entre los organismos calcificantes que parecen ser m\u00e1s sensibles ante la acidificaci\u00f3n de los oc\u00e9anos\u201d.<\/p>\n<p>Otra amenaza para los rodolitos de Abrolhos es la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica de la caliza. Al ser f\u00e1ciles de recoger, hay empresas que los utilizan como fuente de ese mineral. Adem\u00e1s de caliza, \u00e9stos contienen cantidades variables de otros elementos qu\u00edmicos (hierro, manganeso, bromo, n\u00edquel, cobre, cinc y molibdeno) que se usan en la agricultura, en las industrias diet\u00e9ticas y cosm\u00e9ticas, para nutrici\u00f3n animal y en el tratamiento del agua.<\/p>\n<p>\u201cLos rodolitos se encuentran en aguas poco profundas, con entre 20 y 110 metros de profundidad, y presentan un formato que facilita su extracci\u00f3n en gran escala\u201d, expresa Rodrigo Le\u00e3o de Moura, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro, quien particip\u00f3 en el estudio. \u201cAdem\u00e1s, son sensibles a la calidad del agua del mar, que est\u00e1 siendo afectada por el mal estado de conservaci\u00f3n de las cuencas hidrogr\u00e1ficas\u201d, a\u00f1ade. Aunque tienen una parte viva, los rodolitos no son recursos renovables. \u201cSe necesitan miles de a\u00f1os para que se formen y originen un banco sustancial como el recientemente descubierto\u201d, explica Moura. Frente a esas amenazas, los investigadores afirman que es necesario aumentar la protecci\u00f3n mediante la creaci\u00f3n de \u00e1reas protegidas, la recuperaci\u00f3n de las costas de los r\u00edos y el control de los efluentes. \u201cTan s\u00f3lo el 2% de los 46 mil kil\u00f3metros cuadrados que ocupa el banco de Abrolhos se encuentra protegido por unidades de conservaci\u00f3n\u201d, advierte Sumida.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nAMADO-FILHO, G.M.; MOURA, L. R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.plosone.org\/article\/info:doi\/10.1371\/journal.pone.0035171\" target=\"_blank\">Rhodolith beds are major CaCO<span style=\"text-decoration: line-through;\"><sub>3<\/sub><\/span> bio-factories in the tropical south west Atlantic<\/a>. PLoS ONE<strong>.<\/strong> v. 7(4). Abr. 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La costa brasile\u00f1a alberga el mayor banco de algas calc\u00e1reas del mundo","protected":false},"author":20,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,321],"coauthors":[112],"class_list":["post-105584","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=105584"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105584\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=105584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=105584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=105584"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=105584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}