{"id":105632,"date":"2013-02-07T15:02:51","date_gmt":"2013-02-07T17:02:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=105632"},"modified":"2016-05-24T13:31:17","modified_gmt":"2016-05-24T16:31:17","slug":"el-exterminador-de-anfibios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-exterminador-de-anfibios\/","title":{"rendered":"El exterminador de anfibios"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_105633\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105633\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/044-046_Fungos-Sapos_196-21.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"166\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/044-046_Fungos-Sapos_196-21.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/044-046_Fungos-Sapos_196-21-175x100.jpg 175w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\"> FABIO COLOMBINI<\/span>El <em>Dendrobates tinctorius<\/em>, colorido y sensible<span class=\"media-credits\"> FABIO COLOMBINI<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un inesperado desv\u00edo en la ruta puso de manifiesto cuan da\u00f1ino puede ser el hongo <em>Batrachochytrium dendrobatidis<\/em> \u2013o <em>Bd<\/em>\u2013 para los anfibios brasile\u00f1os. En junio de 2006, C\u00e1tia Dejuste de Paula recolectaba par\u00e1sitos y microorganismos en anfibios para su investigaci\u00f3n doctoral en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), cuando recibi\u00f3 un pedido para que analizara la posible causa de muerte de 50 anfibios pertenecientes a dos especies diferentes en un zool\u00f3gico particular del interior paulista.<\/p>\n<p>Luego de evaluar todas las posibilidades, la conclusi\u00f3n a la que arribaron, en forma conjunta ella, Jos\u00e9 Luiz Cat\u00e3o Dias, coordinador asociado del Laboratorio de Patolog\u00eda Comparad de Animales Salvajes (Lapcom) de la USP, y colaboradores de Estados Unidos, es que el <em>Bd<\/em> habr\u00eda sido el responsable por la muerte de buena parte de los animales examinados. Se trata de una identificaci\u00f3n directa, tal vez la primera, de la letalidad de ese hongo en el pa\u00eds. Hace a\u00f1os que al <em>Bd<\/em> se lo asocia con la reducci\u00f3n \u2013a veces el exterminio\u2013 de poblaciones de sapos y ranas en el extranjero; las especies brasile\u00f1as parec\u00edan ser inmunes a ese microorganismo.<\/p>\n<p>Este episodio revela \u2013del mismo modo y quiz\u00e1 por primera vez\u2013 que el tr\u00e1fico de fauna puede propiciar la propagaci\u00f3n de hongos en los batracios mantenidos en cautiverio, puesto que los sapos hab\u00edan sido capturados antes de ser enviados, bajo autorizaci\u00f3n de organismos del gobierno federal, a un zool\u00f3gico privado. El estudio, detallado en la revista <em>Diseases of Aquatic Organism<\/em>, sugiere la posibilidad del contagio entre los animales mantenidos en cautiverio, reforzando la necesidad de establecer medidas preventivas tales como la cuarentena y ba\u00f1os con sustancias antif\u00fangicas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es un claro indicativo de que algunas especies son sensibles al hongo, mientras que otras se muestran resistentes. Dejuste detect\u00f3 el hongo, en varias etapas de su desarrollo, en la piel de 20 de las 30 <em>Dendrobates tinctorius<\/em>, denominadas vulgarmente rana verde y negra o rana dardo venenoso [en Brasil, <em>sapo garimpeiro<\/em>], un batracio colorido, con su piel negra tramada con manchas verdes o azules, aunque muy venenoso. Pero no hab\u00eda se\u00f1ales del hongo en ninguno de los 20 anfibios de otra especie, <em>Adelphobates galactonotus<\/em>, tambi\u00e9n venenosa y colorida, que habr\u00edan muerto por otra raz\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_105634\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-105634\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/044-046_Fungos-Sapos_196-3.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"248\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">LUIS FELIPE TOLEDO <\/span><em>Adelphobates galactonotus<\/em>, inmune al avasallante hongo Bd<span class=\"media-credits\">LUIS FELIPE TOLEDO <\/span><\/p><\/div>\n<p>Se sab\u00eda que algunas especies pueden resistir al hongo, aunque esa capacidad todav\u00eda no hab\u00eda sido verificada en forma tan directa como con las <em>Adelphobates galactonotus<\/em>. Las voluminosas ranas toro gigantes (<em>Lithobates catesbianus<\/em>), que pueden alcanzar 20 cent\u00edmetros de longitud y un peso de un kilo y medio, generalmente en tonos verdes o bronceados, representan la especie m\u00e1s citada como ejemplo de convivencia pac\u00edfica con el microorganismo y ahora se\u00f1alada como posible transmisora a otras especies, advierten los investigadores.<\/p>\n<p>La rana toro, importada desde la d\u00e9cada de 1930 de Estados Unidos para criarla comercialmente pero abandonada luego que la venta de su piel y su carne no concitara gran inter\u00e9s, se disemin\u00f3 por el pa\u00eds, dado que se multiplica con facilidad y se adapta tanto a ambientes h\u00famedos como secos. Aunque no es el \u00fanico caso de vector involuntario de hongos. En diciembre de 2011, investigadores de la Universidad McGill, de Canad\u00e1, alertaron, en la revista <em>Diseases of Aquatics Organism<\/em>, sobre el hecho de que lagartos y serpientes son vectores de ese microorganismo, contribuyendo en su diseminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cAunque puede parasitar animales, el <em>Bd<\/em> no los necesita como hu\u00e9spedes, ya que logra vivir a costa de materia org\u00e1nica en ambientes acu\u00e1ticos, tal como lo hacen otros hongos que sobreviven en el suelo, en cortezas de \u00e1rboles u hojas en descomposici\u00f3n\u201d, comenta Selene Dall\u2019Acqua Coutinho, docente en la Universidad Paulista (Unip) quien trabaja con hongos desde hace 30 a\u00f1os y realiz\u00f3 los an\u00e1lisis de biolog\u00eda molecular que complementaron los ex\u00e1menes de Dejuste y Cat\u00e3o. \u201cEs muy probable que el <em>Bd<\/em> se encuentre bastante diseminado en el ambiente\u201d.<\/p>\n<p>Eso fue lo que Dejuste, actualmente investigadora de la Wildlife Conservation Society en Brasil observ\u00f3: \u201cBusque donde busque, ah\u00ed aparece el hongo\u201d. Para su doctorado, concluido en 2011, ella recolect\u00f3 microorganismos y par\u00e1sitos en 120 animales de 33 especies diferentes de sapos y ranas capturadas en la estaci\u00f3n biol\u00f3gica de Boraceia, una zona de selva h\u00fameda con 100 hect\u00e1reas propiedad de la USP en el municipio de Sales\u00f3polis. Ella detect\u00f3 par\u00e1sitos \u2013fundamentalmente en el intestino\u2013 en casi la mitad (55 casos) de los animales evaluados. El microorganismo m\u00e1s com\u00fan, hallado en 22 sapos (un 19,1% del total, fue el <em>Bd<\/em>, identificado mediante ex\u00e1menes microsc\u00f3picos y de ADN a partir de una muestra aportada por Alan Pessier, del zool\u00f3gico de San Diego, en California.<\/p>\n<p><strong>Menos sapos en la selva<\/strong><br \/>\n\u201cHallamos al hongo, pero en apariencia, los animales estaban sanos, sin lesiones o alteraciones en la piel\u201d, dice Dejuste. Ni ella ni otros investigadores encontraron anfibios enfermos en Boraceia o en otros lugares, pero se percataron que la diversidad de especies y la cantidad de anfibios eran menores que hace algunos a\u00f1os. El <em>Bd<\/em> se aloja en la piel delgada y h\u00fameda de los anfibios y, tal como se\u00f1alaran investigadores de Estados Unidos y Australia en 2009, altera el equilibrio electrol\u00edtico (iones) de los m\u00fasculos, provocando que algunas especies de animales mueran repentinamente por un colapso card\u00edaco.<\/p>\n<div id=\"attachment_218055\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-218055\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/044-046_Fungos-Sapos_196-1.jpg\" alt=\"Las flechas se\u00f1alan el hongo en la piel de un sapo: los anfibios infectados no presentan s\u00edntomas de enfermedad\" width=\"290\" height=\"216\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Catia Dejuste de Paula y Luiz Cat\u00e3o Dias \/ USP <\/span>Las flechas se\u00f1alan el hongo en la piel de un sapo: los anfibios infectados no presentan s\u00edntomas de enfermedad<span class=\"media-credits\">Catia Dejuste de Paula y Luiz Cat\u00e3o Dias \/ USP <\/span><\/p><\/div>\n<p>Miguel Urbano Trefaut Rodrigues, bi\u00f3logo y profesor de la USP, relata que a\u00f1os atr\u00e1s, los sapos de los g\u00e9neros <em>Hylodes<\/em> eran comunes en el parque nacional de Capara\u00f3, en el l\u00edmite entre los estados de Esp\u00edrito Santo y Minas Gerais. El a\u00f1o pasado estuvo por all\u00ed y not\u00f3 que hab\u00edan desaparecido. \u201cQued\u00e9 anonadado\u201d. Los sapos del g\u00e9nero <em>Allobates<\/em> tambi\u00e9n escasearon en las selvas de Esp\u00edrito Santo y R\u00edo de Janeiro. \u201cUn dendrob\u00e1tido, el <em>Anomaloglossus<\/em>, abundaba en la sierra de Tepenqu\u00e9m, en Roraima, donde se ve\u00edan 10, 20 a orillas de las cascadas. Ahora, ninguno\u201d.<\/p>\n<p>En 2005, Ana Carnaval, de la Universidad de California en Berkeley, Rodrigues, sus alumnos y bi\u00f3logos de la Universidad de Costa Rica y de R\u00edo de Janeiro, luego de examinar 96 sapos de 25 especies capturados en 10 puntos diferentes del bosque atl\u00e1ntico, amplificaron bastante el \u00e1rea geogr\u00e1fica de incidencia del hongo, que, seg\u00fan concluyeron, puede vivir en alturas que var\u00edan entre 100 y 2.400 metros. En enero de este a\u00f1o, un equipo estadounidense de la Universidad Cornell, que colabora con investigadores de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) y de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), indic\u00f3 que el hongo puede vivir en varios ambientes y tambi\u00e9n en zonas bajas del bosque atl\u00e1ntico. Todo lo que pueden hacer al respecto es seguir los rastros del hongo, puesto que incluso es complejo cultivar ese organismo en laboratorio para estudiar detalladamente su comportamiento.<\/p>\n<p>\u201cLas especies de anfibios que est\u00e1n desapareciendo viven en \u00e1reas preservadas de Brasil, Am\u00e9rica Central y Ocean\u00eda, donde no existen arroyos sucios o contaminantes que podr\u00edan resultar fatales\u201d, manifiesta Cat\u00e3o. Brasil es uno de los pa\u00edses con mayor diversidad de anfibios, con casi 900 especies identificadas, de las cuales 16 est\u00e1n consideradas amenazadas de extinci\u00f3n y una ya se extingui\u00f3. La reducci\u00f3n de las poblaciones de anfibios podr\u00eda traducirse en un aumento en las poblaciones de insectos transmisores de enfermedades tales como dengue, malaria, fiebre amarilla, \u201cy eso considerando tan s\u00f3lo una visi\u00f3n antropoc\u00e9ntrica\u201d, dice Cat\u00e3o. En t\u00e9rminos m\u00e1s amplios, puede dificultar la supervivencia de otras especies, tales como aves y reptiles, que se alimentan con sapos y ranas.<\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, el hongo es una de las causas de una extinci\u00f3n masiva de anfibios, similar a otras ocurridas en el curso de la historia de la Tierra, aunque no sea el \u00fanico responsable: \u201cDebemos mantenernos atentos ante otras posibles causas\u201d. Las principales son la p\u00e9rdida o reducci\u00f3n de los h\u00e1bitats y la proliferaci\u00f3n de otros par\u00e1sitos, tales como ranavirus, un grupo de virus letal para los renacuajos, normalmente resistentes al hongo.<\/p>\n<p>\u201cLos hongos son oportunistas y avanzan con mayor facilidad cuando los hu\u00e9spedes sufren estr\u00e9s o alg\u00fan tipo de presi\u00f3n ambiental\u201d, comenta Dall\u2019Acqua, recordando un ejemplo cercano en humanos: la candidiasis, que se manifiesta cuando las defensas del organismo se encuentran debilitadas. Ella cree que el <em>Bd<\/em> a\u00fan no est\u00e1 tan adaptado a diferentes ambientes como los hongos dermat\u00f3fitos, que causan micosis en los animales y en humanos y se diseminan en \u00e1mbitos dom\u00e9sticos.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado, una estudiante de veterinaria de la Unip, S\u00e2ndara Pimentel Sguario, aisl\u00f3 colonias de hongos de otra especie, <em>Mycroscoporum canis<\/em>, en un gato que su novio le hab\u00eda regalado y ella manten\u00eda en su cuarto. Dall\u2019Acqua se lo sugiri\u00f3 y ella recogi\u00f3 muestras de material, no s\u00f3lo del gato, sino tambi\u00e9n de la alfombra, de la cama, de la mesa de la computadora \u2013de todo el dormitorio\u2013 y verificaron que se trataba del mismo hongo que parasitaba al gato. \u201cTodav\u00eda no he le\u00eddo ni visto nada que indique que el <em>Bd<\/em> pueda infectar a humanos u otros mam\u00edferos\u201d, manifiesta Dall\u2019Acqua. \u201cSeg\u00fan una perspectiva evolucionista, quiz\u00e1 tarde en hacerlo o nunca afecte a las personas\u201d.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nPatolog\u00eda comparada de infecciones seleccionadas en batracios anuros de vida salvaje en el bioma del bosque atl\u00e1ntico: estudio prospectivo y retrospectivo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-regulares\/25562\/patologia-comparada-infeccoes-selecionadas-anfibios\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2009\/52638-3<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Apoyo Regular al Proyecto de Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Jos\u00e9 Luiz Cat\u00e3o Dias \u2013 FMVZ\/USP; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$\u00a047.371,09<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nDE PAULA, C.D. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.int-res.com\/abstracts\/dao\/v98\/n2\/p171-175\/\" target=\"_blank\"><em>Batrachochytrium dendrobatidis<\/em> in illegal wildlife trade confiscated amphibians used in ex situ breeding program \u2028in Brazil<\/a>. <strong>Diseases of Aquatic Organisms.<\/strong> v. 98, n.2, p. 171-75. 2012.<br \/>\nGR\u00dcNDLER, M.C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.int-res.com\/abstracts\/dao\/v97\/n3\/p173-184\/\" target=\"_blank\">Interaction between breeding habitat and elevation affects prevalence but not infection intensity of <em>Batrachochytrium dendrobatidis<\/em> in Brazilian anuran assemblages<\/a>. <strong>Diseases of Aquatic Organisms.<\/strong> v. 97, n. 3, \u2028p. 173-84. 2012.<br \/>\nCARNAVAL, A.C.O.Q. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.springerlink.com\/content\/766l2492120m6n24\/\" target=\"_blank\">Amphibian chytrid fungus broadly distributed in the Brazilian atlantic rain forest<\/a>. <strong>EcoHealth.<\/strong> v. 3, n. 1, p. 41-48. 2006.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El tr\u00e1fico de fauna puede diseminar un hongo letal para sapos y ranas","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,335],"coauthors":[5968],"class_list":["post-105632","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105632","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=105632"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105632\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=105632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=105632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=105632"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=105632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}