{"id":109763,"date":"2013-03-18T09:52:21","date_gmt":"2013-03-18T15:52:21","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=109763"},"modified":"2014-09-25T16:21:09","modified_gmt":"2014-09-25T19:21:09","slug":"memorias-de-origen-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/memorias-de-origen-2\/","title":{"rendered":"Memorias de origen"},"content":{"rendered":"<p><i>Publicado en febrero de 2011<\/i><\/p>\n<div id=\"attachment_110390\" style=\"max-width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-110390\" alt=\"C\u00e9lulas endoteliales: registro de la inflamaci\u00f3n\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/art4352img1.jpg\" width=\"580\" height=\"273\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/art4352img1.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/art4352img1-300x141.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">J. ZBAEREN\/EURELIOS \/ SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span>C\u00e9lulas endoteliales: registro de la inflamaci\u00f3n<span class=\"media-credits\">J. ZBAEREN\/EURELIOS \/ SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las c\u00e9lulas poseen memoria. Posiblemente no sean todas, pero algunas logran revivir tiempo m\u00e1s tarde las condiciones del organismo y del ambiente del que fueron extra\u00eddas. Esta capacidad para retener y transmitir informaci\u00f3n a sus descendientes no se ha observado, tal como cabr\u00eda esperar, en neuronas, las c\u00e9lulas cerebrales que transmiten informaci\u00f3n bajo la forma de se\u00f1ales el\u00e9ctricas desde un punto hacia otro del organismo y las almacenan en el cerebro. Pero el equipo de la farmac\u00f3loga Regina Pekelmann Markus identific\u00f3 la memoria celular en el endotelio, una capa de c\u00e9lulas que tapiza internamente a los vasos sangu\u00edneos.<\/p>\n<p>Esta forma de memoria, hasta el momento observada en ratones, y descrita en un art\u00edculo publicado en noviembre en la revista <i>Plos ONE<\/i>, debe despertar el inter\u00e9s m\u00e9dico porque puede tener influencia en los transplantes de \u00f3rganos y para el desarrollo en laboratorio de tejidos que reemplazan a los naturales. <i>\u201cSi los hallazgos fueran confirmados en seres humanos, ser\u00e1 necesario comenzar a prestar atenci\u00f3n a la memoria celular con el objetivo de obtener cultivos de tejidos m\u00e1s homog\u00e9neos y reducir el riesgo de rechazo en los transplantes\u201d, <\/i>comenta la investigadora de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>El descubrimiento de la memoria celular ocurri\u00f3 de manera inesperada. En el Laboratorio de Cronofarmacolog\u00eda del Instituto de Biociencias (IB) de la USP, el grupo de Regina cultivaba en recipientes de acr\u00edlico c\u00e9lulas epiteliales de ratones sanos y de animales sometidos a un test que simula una inflamaci\u00f3n aguda, ocasionada mediante la inyecci\u00f3n de mol\u00e9culas \u2013lipopolisac\u00e1ridos (LPS)\u2013 de las paredes celulares de bacterias. Luego de reproducirlas <i>in vitro<\/i> durante casi cuatro semanas, las c\u00e9lulas descendientes de las extra\u00eddas a los ratones a\u00fan se comportaban como sus tatarabuelas.<\/p>\n<p>Aqu\u00e9llas extra\u00eddas de un roedor con inflamaci\u00f3n reproduc\u00edan los procesos fisiol\u00f3gicos que ocurren en el endotelio de una regi\u00f3n lesionada: atra\u00edan y reten\u00edan c\u00e9lulas defensivas, en especial neutr\u00f3filos, las m\u00e1s abundantes del organismo y de las primeras en llegar a la regi\u00f3n inflamada. Ahora bien, las c\u00e9lulas endoteliales hijas de las extra\u00eddas de ratones sin inflamaci\u00f3n, actuaban como si se hallaran en un ambiente saludable.<\/p>\n<p>Si este fen\u00f3meno ocurre en ratones, un modelo experimental para varias enfermedades, es posible que tambi\u00e9n se manifieste en personas, ya que la fisiolog\u00eda y la estructura de los \u00f3rganos y tejidos de humanos y murinos son muy similares. En caso de verificarse en seres humanos, esta memoria puede explicar, al menos en parte, el rechazo a los transplantes. Sucede que luego de un infarto, por ejemplo, las c\u00e9lulas del endotelio producen y exponen en su superficie, mol\u00e9culas que atraen a los neutr\u00f3filos. Normalmente arrastrados a alta velocidad por el torrente sangu\u00edneo, los neutr\u00f3filos se adhieren a las c\u00e9lulas endoteliales, que los van frenando hasta detenerlos.<\/p>\n<p>Seguidamente, los neutr\u00f3filos se cuelan entre las c\u00e9lulas del endotelio, atraviesan el vaso sangu\u00edneo y se mueven entre los tejidos hasta alcanzar las c\u00e9lulas da\u00f1adas. Ese proceso, el mismo que ocurre en una infecci\u00f3n por bacterias, causa hinchaz\u00f3n, aumento de la temperatura y dolor en el lugar. Y, seg\u00fan Regina, deja una cicatriz molecular en el organismo. Por eso es posible que un ri\u00f1\u00f3n extra\u00eddo de una persona que sufre un infarto contenga en sus c\u00e9lulas la memoria de ese cuadro inflamatorio, con lo cual aumenta el riesgo de rechazo. <i>\u201cEste concepto es importante y, en principio, puede afectar el resultado de los transplantes, pero a\u00fan no es posible saberlo\u201d, <\/i>comenta el inmun\u00f3logo Mauro Teixeira, de la Universidad Federal de Minas Gerais.<\/p>\n<p>Salvatore Cuzzocrea, investigador de la Universidad de Messina, Italia, y especialista en inflamaci\u00f3n, a\u00f1ade: <i>\u201cLa idea de monitorear el estado de activaci\u00f3n de las c\u00e9lulas del donante parece un buen comienzo a los efectos de reducir el riesgo de rechazo. No podemos olvidarnos que los da\u00f1os en el endotelio resultan la principal causa de fracaso en los transplantes\u201d.<\/i><\/p>\n<p>La sospecha de que las c\u00e9lulas pudiesen conservar la memoria de un estado durante largos per\u00edodos surgi\u00f3 en 2008. En el laboratorio de Regina, el bi\u00f3logo Eduardo Tamura, en aquella \u00e9poca alumno de doctorado, trabajaba en la estandarizaci\u00f3n de los test de inflamaci\u00f3n e intentaba saber si la producci\u00f3n de un compuesto sintetizado por las c\u00e9lulas del endotelio durante la inflamaci\u00f3n \u2013el \u00f3xido n\u00edtrico (NO), que produce la relajaci\u00f3n de los vasos sangu\u00edneos, aumentando el flujo de sangre hacia la zona lesionada\u2013 variaba a lo largo del d\u00eda. A\u00f1os antes, Regina y la farmac\u00f3loga Cristiane Lopes hab\u00edan demostrado que la intensidad de la inflamaci\u00f3n oscilaba en ciclos de 24 horas, siendo de mayor intensidad durante el d\u00eda y disminuyendo por la noche. Lo que controla la oscilaci\u00f3n es la hormona melatonina, cuya producci\u00f3n aumenta luego de que se pone el sol. La melatonina, sintetizada por la gl\u00e1ndula pineal, ubicada en la base del cerebro, le indica al organismo que est\u00e1 oscuro y que sus c\u00e9lulas deben ejecutar las tareas que normalmente realizan por la noche.<\/p>\n<p>La fisi\u00f3loga Celina Lotufo, investigadora de la Universidad Federal de Uberl\u00e2ndia y ex alumna de Regina, constat\u00f3 que la melatonina inhibe la inflamaci\u00f3n por actuar sobre el endotelio: impide que los neutr\u00f3filos se adhieran a las c\u00e9lulas endoteliales para iniciar la respuesta inflamatoria. Pero faltaba detallar esa interacci\u00f3n desde el punto de vista bioqu\u00edmico. Tamura observ\u00f3 que la melatonina bloquea la producci\u00f3n de \u00f3xido n\u00edtrico, reduciendo el relajamiento de los vasos y la llegada de sangre y neutr\u00f3filos a la lesi\u00f3n.<\/p>\n<p>En 2008, con motivo del curso de invierno ofrecido por el Departamento de Fisiolog\u00eda del IB, Tamura alter\u00f3 el horario en que preparaba a los roedores para los experimentos y se sorprendi\u00f3 con el resultado. En lugar de inyectar el compuesto inflamatorio durante el d\u00eda, pas\u00f3 a hacerlo tambi\u00e9n por la noche. Al comparar la respuesta, hall\u00f3 que los animales que recib\u00edan LPS por la noche produc\u00edan menor cantidad de NO, se\u00f1al de inflamaci\u00f3n menos intensa. Observ\u00f3 que el efecto antiinflamatorio era producto de la acci\u00f3n de la melatonina, que reduce la producci\u00f3n de \u00f3xido n\u00edtrico por parte de los neutr\u00f3filos y las c\u00e9lulas endoteliales.<\/p>\n<p>Al cultivar las c\u00e9lulas del endotelio durante per\u00edodos m\u00e1s largos, Tamura y los bi\u00f3logos Marina Mar\u00e7ola y Pedro Fernandes se percataron de que \u00e9stas almacenaban por hasta 18 d\u00edas la memoria del estado de salud de los ratones de los que hab\u00edan sido extra\u00eddas. Las retiradas de roedores con inflamaci\u00f3n se comportaban como si todav\u00eda viviesen en un organismo inflamado.<\/p>\n<p>En ciertas condiciones, esta memoria fue borrada por la melatonina. <i>\u201cSuministrada al animal antes del est\u00edmulo inflamatorio, ella impidi\u00f3 este tipo de memoria\u201d, <\/i>comenta Regina. <i>\u201cPero todav\u00eda no sabemos si la acci\u00f3n de esta hormona sobre las c\u00e9lulas endoteliales es directa o indirecta, ni tampoco si es posible revertir la memoria de la inflamaci\u00f3n <\/i>in vitro<i>\u201d<\/i><\/p>\n<p><b>Los proyectos<br \/>\n<\/b>1. Gl\u00e1ndula pineal y melatonina \u2013 mecanismo de temporizaci\u00f3n de las respuestas neurales y procesos inflamatorios \u2013 n\u00ba 2002\/ 02957-6 2. Eje inmuno-epineal: producci\u00f3n endocrina y paracrina de melatonina en condiciones de da\u00f1o \u2013 n\u00ba 2007\/07871-6 <b>Modalidad <\/b>1 y 2. Proyecto Tem\u00e1tico <b>Coordinadora <\/b>1 y 2. Regina Pekelmann Markus \u2013 IB\/USP <b>Inversi\u00f3n <\/b>R$\u00a0523.465,57 (FAPESP) R$\u00a0932.222,87 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>TAMURA, E. K. et al. Long-lasting priming of endothelial cells by plasma melatonin levels. <strong>Plos ONE<\/strong>. v. 5(11). 12 de nov. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Memorias de origen","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-109763","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/109763","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=109763"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/109763\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=109763"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=109763"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=109763"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=109763"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}