{"id":112036,"date":"2013-04-02T14:39:16","date_gmt":"2013-04-02T17:39:16","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=112036"},"modified":"2016-06-01T12:14:01","modified_gmt":"2016-06-01T15:14:01","slug":"un-viaje-pionero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-viaje-pionero\/","title":{"rendered":"Un viaje pionero"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_112039\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-112039\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-1.jpg\" alt=\"El equipo que trabaj\u00f3 en la primera misi\u00f3n del Alpha-Crucis, comenzando desde la izquierda: Osmar Moller (Furg), Carlos Fran\u00e7a (IO-USP), Francisco Vicentini (IO), Chris Meinen (Noaa), Silvia Garzoli (Noaa), Alberto Piola (SHN\/UBA, Argentina), Ulises Rivero (Noaa), Filipe Silva (IO), Edmo Campos (IO), Luis Nonnato (IO), Glaucia Berbel (IO), Priscila Farias (Inpe), Alvaro Cubiella (UBA, Argentina), Cristina Schultz (Inpe), Alyne Affonso (IO), Sarah Sarubo (IO) y Pablo Oliveira (Inpe)\" width=\"290\" height=\"246\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>El equipo que trabaj\u00f3 en la primera misi\u00f3n del Alpha-Crucis, comenzando desde la izquierda: Osmar Moller (Furg), Carlos Fran\u00e7a (IO-USP), Francisco Vicentini (IO), Chris Meinen (Noaa), Silvia Garzoli (Noaa), Alberto Piola (SHN\/UBA, Argentina), Ulises Rivero (Noaa), Filipe Silva (IO), Edmo Campos (IO), Luis Nonnato (IO), Glaucia Berbel (IO), Priscila Farias (Inpe), Alvaro Cubiella (UBA, Argentina), Cristina Schultz (Inpe), Alyne Affonso (IO), Sarah Sarubo (IO) y Pablo Oliveira (Inpe)<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>&#8220;Cuando quiera, podemos partir\u201d, le dijo Edmo Campos, investigador del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), al capit\u00e1n Jos\u00e9 Helv\u00e9cio Moraes de Rezende, a las 14:10 del s\u00e1bado 1\u00ba de diciembre, en la cabina de mando del nav\u00edo de investigaci\u00f3n oceanogr\u00e1fica Alpha-Crucis, anclado en el puerto de Santos. Mientras Rezende, con un uniforme azul marino, con su nombre estampado en el cuello del saco, hac\u00eda los \u00faltimos chequeos en los mapas y en los equipos, Campos, de gorra y bermudas, con la llave del camarote y un <i>pen drive<\/i> colgados al cuello mediante una cinta azul, tuvo tiempo para examinar la torre con el instrumental que Cristina Schultz y Pablo Oliveira (ella en su tercera expedici\u00f3n mar\u00edtima de 2012; \u00e9l en su primera experiencia a bordo de un barco) hab\u00edan instalado en el extremo de la proa para medir el flujo de di\u00f3xido de carbono y la humedad, como parte de los experimentos que realizar\u00edan durante el transcurso de las dos semanas de traves\u00eda.<\/p>\n<p>El Alpha-Crucis, adquirido recientemente para ser utilizado por las universidades paulistas con financiaci\u00f3n de la FAPESP, parti\u00f3 a las tres de la tarde rumbo a su primer crucero internacional, con rumbo sudoeste, y regreso previsto para el 17 de diciembre (<i>vea el mapa<\/i>). A bordo se encontraban 20 investigadores (ocho de Brasil, adem\u00e1s de seis estudiantes de grado o de posgrado, tres de Argentina y tres de Estados Unidos), liderados por Campos, y 19 tripulantes. La expedici\u00f3n forma parte de un proyecto tem\u00e1tico coordinado por Campos y un programa internacional denominado Samoc (South Atlantic meridional Overturning Circulation), cuyo prop\u00f3sito principal es el desarrollo y la implementaci\u00f3n de un sistema de monitoreo de las variaciones del transporte meridional de masas y calor \u2013y del clima en general\u2013 en el Atl\u00e1ntico Sur.<\/p>\n<p>\u201cQueremos entender los procesos actuales y monitorear lo que suceder\u00e1 en el curso de las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas en el Atl\u00e1ntico Sur\u201d, dijo Campos. \u201cCualquier variaci\u00f3n en la cantidad de calor en el oc\u00e9ano, aun siendo \u00ednfima, tiene una gran influencia sobre el clima del planeta\u201d. Seg\u00fan \u00e9l, las corrientes marinas del Atl\u00e1ntico Sur transportan calor hacia el hemisferio Norte con una potencia del orden de 1,5 petavatios, o sea, 1,5 x 10<sup>15<\/sup> julios por segundo. Eso es equivalente a la energ\u00eda que producir\u00edan 100 mil Itaip\u00fa, que, con sus 20 unidades generadoras, entrega 14 gigavatios de potencia instalada (1 petavatio = 1 x 10<sup>15<\/sup> vatios; 1 gigavatio = 10<sup>9<\/sup> vatios).<\/p>\n<p>\u201cEl Atl\u00e1ntico Sur es el \u00fanico oc\u00e9ano que transporta calor en direcci\u00f3n al ecuador. Eso deriva en un transporte l\u00edquido de calor hacia el Atl\u00e1ntico Norte. Esa transferencia de calor hacia el Atl\u00e1ntico Norte constituye uno de los mecanismos reguladores del clima global\u201d, coment\u00f3 la investigadora argentina Silvia Garzoli, ex directora del departamento de oceanograf\u00eda f\u00edsica y actualmente jefa de cient\u00edficos del laboratorio oce\u00e1nico y meteorol\u00f3gico del Atl\u00e1ntico (AOML) de la agencia de investigaciones oce\u00e1nicas y atmosf\u00e9ricas (Noaa), de Estados Unidos. Residente en Estados Unidos desde 1980, desempe\u00f1\u00e1ndose en primera instancia en la Universidad de Columbia en Nueva York y, desde 1996 en el Noaa-AOML, Garzoli es una de las principales articuladoras de las investigaciones sobre las corrientes marinas en el Atl\u00e1ntico Sur.<\/p>\n<div id=\"attachment_112043\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-112043\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-2.jpg\" alt=\"Los cient\u00edficos preparan el carrusel con las botellas...\" width=\"290\" height=\"318\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-2-273x300.jpg 273w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Los cient\u00edficos preparan el carrusel con las botellas&#8230;<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cFinalmente mediremos la variabilidad de la corriente, mediante un proyecto financiado por tres pa\u00edses (Brasil, Argentina y Estados Unidos) y contando con un nav\u00edo adecuado\u201d, festej\u00f3 ella. Desde su posici\u00f3n de investigadora m\u00e1s experimentada del grupo, Garzoli coment\u00f3 que \u00e9ste es tambi\u00e9n el primer viaje del Alpha-Crucis para recolectar muestras de agua y mediciones de temperaturas en aguas profundas, hasta seis kil\u00f3metros debajo de la superficie.<\/p>\n<p>El Samoc incluye grupos de investigaci\u00f3n de Francia, Brasil, Estados Unidos, Sud\u00e1frica, Argentina, Rusia y Alemania. De acuerdo con lo planificado, Brasil aportar\u00e1 una parte del instrumental de observaci\u00f3n, participar\u00e1 en los viajes de instalaci\u00f3n, mantenimiento y recuperaci\u00f3n de los equipos y, junto con Francia, desarrollar\u00e1 una estrategia com\u00fan de modelos clim\u00e1ticos regionales, capaces de evaluar la influencia de la circulaci\u00f3n del oc\u00e9ano en el clima, y sus impactos en Am\u00e9rica del Sur y \u00c1frica.<\/p>\n<div id=\"attachment_112042\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-112042\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-3.jpg\" alt=\"Los cient\u00edficos preparan el carrusel con las botellas (en la p\u00e1gina de la izquierda) y lo lanzan (al lado) para recolectar muestras de agua\" width=\"290\" height=\"229\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>&#8230;y lo lanzan para recolectar muestras de agua<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Grupos de Brasil, Argentina y Estados Unidos trabajar\u00e1n en las regiones cercanas a Sudam\u00e9rica y los de Francia, Alemania y Sud\u00e1frica, en las proximidades del sur africano. \u201cSin restarle m\u00e9rito a las anteriores iniciativas, \u00e9ste es uno de los pocos proyectos brasile\u00f1os con real inserci\u00f3n internacional, que se ocupar\u00e1 de analizar fen\u00f3menos en el Atl\u00e1ntico Sur que no son tan s\u00f3lo locales, sino de alcance e inter\u00e9s global\u201d, dijo Campos.<\/p>\n<p><b>Asado<\/b><br \/>\nDurante la tarde del d\u00eda 4, v\u00edspera del arribo al punto donde se har\u00eda la primera parada, el punto de recolecci\u00f3n de informaciones, dos investigadores con dotes culinarias, Osmar Moller, de la Universidad Federal de Rio Grande (Furg), y Alberto Piola, de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, hicieron un asado en la cubierta superior, con el buque en movimiento y con buen tiempo, prepar\u00e1ndose todos para el arduo trabajo por delante. Luego de arribar a la primera estaci\u00f3n, los investigadores trabajaron en turnos de 12 horas seguidas por otras 12 de descanso.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la preparaci\u00f3n del instrumental y de las sesiones de entrenamiento de los equipos, una de las tareas previstas para los primeros cuatro d\u00edas del viaje consist\u00eda en realizar lanzamientos simult\u00e1neos de batiterm\u00f3grafos descartables (XBTs) y pelotas con radiosondas para obtener informaci\u00f3n sobre la variaci\u00f3n de la temperatura atmosf\u00e9rica y de los primeros 700 metros de la columna de agua, mientras el barco avanzaba hacia el punto m\u00e1s distante, a unos 1.400 kil\u00f3metros de la costa. Las muestras con XBTs y radiosondas continuaron luego del inicio del trabajo en las estaciones.<\/p>\n<p>Luego de alcanzar el punto m\u00e1s oriental, con la proa apuntada hacia la costa, los investigadores comenzaron a trabajar con el denominado sistema de perfilado CTD (<i>conductivity-temperature-depth<\/i>) Seabird 911-Plus, que registra la conductividad, temperatura y profundidad del mar (la conductividad se utiliza para calcular la salinidad). El CTD estaba montado sobre una roseta o tiovivo con 24 botellas de tipo Niskin con 5 litros de capacidad, que toman muestras de agua para an\u00e1lisis qu\u00edmicos y biol\u00f3gicos, en regiones con hasta 6 mil metros de profundidad. Seg\u00fan los relatos que Campos envi\u00f3 durante el viaje, el primer lanzamiento del CTD-Roseta se realiz\u00f3 el 5 de diciembre y los investigadores trabajaron durante cuatro horas y media en esa operaci\u00f3n, recogiendo muestras que llegaban hasta 10 metros del fondo; la profundidad, en ese punto, era de 4.750 metros.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-207967\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-11-300x143.jpg\" alt=\"038-041_AlphaCrucis_203-1\" width=\"290\" height=\"138\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-11-300x143.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-11-810x385.jpg 810w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-11.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>En esa estaci\u00f3n, tambi\u00e9n fue recuperada y relanzada al mar la primera de las cuatro ecosondas invertidas con sensor de presi\u00f3n (o Pies, <i>pressure inverted echo sounders<\/i>) que hab\u00edan sido fondeadas por la Noaa en 2009. Seg\u00fan Campos, las ecosondas poseen autonom\u00eda para operar en el fondo del mar hasta por cinco a\u00f1os, tomado muestras y registrando internamente informaciones con frecuencia horaria. \u201cEsas informaciones pueden recuperarse, <i>downloaded<\/i>, o mejor ser\u00eda decir <i>uploaded<\/i>, por medio de telemetr\u00eda ac\u00fastica\u201d, explic\u00f3. \u201cEn esta expedici\u00f3n, adem\u00e1s de las cuatro Pies de la Noaa, se fondearon tambi\u00e9n tres nuevos sensores adquiridos mediante la ayuda de la FAPESP\u201d.<\/p>\n<p><b>Tempestad<br \/>\n<\/b>Esos nuevos sensores est\u00e1n equipados con un corrent\u00f3metro, y por ese motivo se los denomina C-Pies. Los investigadores pretenden realizar una traves\u00eda por a\u00f1o, para recuperar las informaciones almacenadas durante ese per\u00edodo. Luego de cuatro a\u00f1os, las Pies\/ C-Pies son recuperadas y reemplazadas por otras.<\/p>\n<p>\u201cLa operaci\u00f3n consisti\u00f3 en recuperar los equipos y lanzar otros, con bater\u00edas suficientes para un nuevo per\u00edodo de hasta cinco a\u00f1os\u201d, dijo Campos. La labor demand\u00f3 cinco horas y media y, durante ese lapso, \u201cel bueque debe quedar completamente a la deriva, con sus motores apagados para evitar que los ruidos de los mismos interfieran en la comunicaci\u00f3n ac\u00fastica con la ecosonda\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-207968\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-21-300x223.jpg\" alt=\"038-041_AlphaCrucis_203-2\" width=\"290\" height=\"216\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-21-300x223.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-21-666x496.jpg 666w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/038-041_AlphaCrucis_203-21.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>Durante la tarde del s\u00e1bado, el d\u00eda 8, el tiempo cambi\u00f3, anunciando una fuerte tempestad. \u201cAlrededor de las 15 horas ya enfrent\u00e1bamos condiciones de mar con olas de hasta tres metros de altura, lo cual impidi\u00f3 la realizaci\u00f3n de la estaci\u00f3n de CTD prevista para el punto 46.75 longitud oeste, 34.5 latitud sur, inform\u00f3 Campos. \u201cCon esas adversas condiciones del mar, se decidi\u00f3 navegar hacia la pr\u00f3xima estaci\u00f3n, donde, con algo de dificultad, en la madrugada del d\u00eda 9, se procedi\u00f3 al lanzamiento de la segunda C-Pies [<i>current-pressure inverted echo-sounders \u2013 Pies<\/i> con corrent\u00f3metro Doppler]. Como nuevamente no fue posible el lanzamiento del CTD, la opci\u00f3n consisti\u00f3 en seguir lanzando XBTs y balones meteorol\u00f3gicos. En esta estaci\u00f3n, por cierto, el viento ya era tan fuerte que tres intentos de lanzamiento de radiosondas fallaron\u201d.<\/p>\n<p>Al final de la tarde, con olas de cinco metros y fuertes r\u00e1fagas de viento, Campos y el capit\u00e1n Rezende decidieron modificar la ruta del crucero, dirigi\u00e9ndose hacia la que ser\u00eda la \u00faltima estaci\u00f3n, cercana al faro de Albard\u00e3o, en la costa de Rio Grande do Sul. \u201cLa decisi\u00f3n de navegar hacia el oeste result\u00f3 acertada, ya que la tempestad se trasladaba de oeste a este. Luego de una noche muy peligrosa, al final de la tarde del d\u00eda 9 llegamos a la estaci\u00f3n cercana a Albard\u00e3o. En esa regi\u00f3n, el mar se encontraba bastante m\u00e1s calmo e inmediatamente iniciamos la secuencia de estaciones costeras, navegando en sentido opuesto (de oeste a este). Alrededor de las 9 horas del d\u00eda 11 arribamos al sitio de fondeo de la tercera y \u00faltima C-Pies, en 50.31 O, 30.5 S. el lanzamiento se realiz\u00f3 exitosamente, pese a que las condiciones del mar a\u00fan eran un tanto adversas\u201d. El Alpha-Crucis continu\u00f3 navegando hacia el este y algunas de las actividades que hab\u00edan sido canceladas debido a la tempestad se concluyeron. Al final del d\u00eda 12, el barco emprendi\u00f3 el regreso hacia el puerto de Santos, donde arrib\u00f3 durante la ma\u00f1ana del d\u00eda 16.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Impacto del Atl\u00e1ntico Sur en la c\u00e9lula de circulaci\u00f3n meridional y en el clima (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/46145\/impacto-do-atlantico-sul-na-celula-de-circulacao-meridional-e-no-clima\/\" target=\"_blank\">n\u00b0 11\/ 50552-4<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Edmo Jos\u00e9 Dias Campos \u2013 IO\/ USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 1.406.307,62 (FAPESP)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> (PFPMCG\/ Pronex FAPESP) Impact of the Southwestern Atlantic Ocean on South American climate for the 20<sup>th<\/sup> and 21<sup>st<\/sup> centuries (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/45635\/impact-of-the-southwestern-atlantic-ocean-on-south-american-climate-for-the-20th-and-21st-centuries\/\" target=\"_blank\">n\u00b0 2008\/ 58101-9<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Tercio Ambrizzi &#8211; IAG\/USP; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 3.061.048,47 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Alpha Crucis debe medir las variaciones de calor en el Atl\u00e1ntico Sur","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[321],"coauthors":[5968],"class_list":["post-112036","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112036","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=112036"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112036\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=112036"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=112036"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=112036"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=112036"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}