{"id":112080,"date":"2013-04-02T12:00:39","date_gmt":"2013-04-02T15:00:39","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=112080"},"modified":"2016-01-04T13:10:15","modified_gmt":"2016-01-04T15:10:15","slug":"el-baile-de-las-cuencas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-baile-de-las-cuencas\/","title":{"rendered":"El baile de las cuencas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/050_053_Geologia_203-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-207971\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/050_053_Geologia_203-1-300x241.jpg\" alt=\"050_053_Geologia_203-1\" width=\"290\" height=\"233\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/050_053_Geologia_203-1-300x241.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/050_053_Geologia_203-1-618x496.jpg 618w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/050_053_Geologia_203-1.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>El tiempo est\u00e1 erosionando lentamente el paisaje de las tierras planas del interior de Minas Gerais y S\u00e3o Paulo. La meseta que alberga la cuenca del S\u00e3o Francisco, un r\u00edo que nace en el sudoeste de Minas Gerais y fluye en direcci\u00f3n al nordeste hasta Pernambuco, est\u00e1 paulatinamente encogi\u00e9ndose debido al retroceso de las escarpas que forman sus orillas. Durante los \u00faltimos 1,3 millones de a\u00f1os, esa altiplanicie cedi\u00f3 superficie ante una regi\u00f3n vecina ubicada a altitudes menores, donde se extiende la cuenca del r\u00edo Doce. \u00c9sta, a su vez, cedi\u00f3 espacio para la del Para\u00edba do Sul, en el l\u00edmite con S\u00e3o Paulo, Minas Gerais y R\u00edo de Janeiro. Este desgaste paulatino del paisaje, responsable del repliegue de los m\u00e1rgenes de las altiplanicies cada vez m\u00e1s hacia el interior del pa\u00eds, acaba de ser revelado por investigadores de Goi\u00e1s y Minas Gerais en un estudio publicado en el peri\u00f3dico <i>Geomorphology<\/i>.<\/p>\n<p>En primera instancia, el resultado podr\u00eda preocupar a quien tema por el futuro de las cuencas, tales como la del S\u00e3o Francisco. Pero \u00e9se no es el punto. Primero, porque ese proceso de erosi\u00f3n o despojo del paisaje es algo muy lento. Segundo, porque los estudios geol\u00f3gicos son, en cierto sentido, bastante parecidos a las cotizaciones en la bolsa de valores: los resultados recabados del pasado geol\u00f3gico no permiten trazar proyecciones exactas.<\/p>\n<p>\u201cLos datos indican c\u00f3mo ocurri\u00f3 el proceso durante los \u00faltimos 1,3 millones de a\u00f1os y no permiten realizar especulaciones predictivas, ya que, en las ciencias de la Tierra, existen procesos de baja frecuencia y alta intensidad [tales como los grandes terremotos] que invalidar\u00edan cualquier previsi\u00f3n\u201d, afirma Luis Felipe Cherem, investigador de la Universidad Federal de Goi\u00e1s (UFG) y primer autor del estudio, realizado en colaboraci\u00f3n con investigadores de las universidades federales de Ouro Preto (Ufop) y de Minas Gerais (UFMG), y del Centro Europeo de Investigaci\u00f3n y Ense\u00f1anza del Medio Ambiente, en Francia.<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas m\u00e1s superficiales de la regi\u00f3n, desde el litoral hasta llegar a la cuenca del S\u00e3o Francisco, bastante adentro del continente, son producto, en gran medida, de procesos geol\u00f3gicos violentos, originados por la tect\u00f3nica de placas, el mismo fen\u00f3meno que promueve la eterna deriva de los continentes por el globo. El primero de esos grandes movimientos ocurri\u00f3 hace 130 millones de a\u00f1os, y fractur\u00f3 al supercontinente llamado Gondwana originando la Ant\u00e1rtida, Am\u00e9rica del Sur, \u00c1frica, Australia, la pen\u00ednsula Ar\u00e1biga, la India y el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Luego de esa etapa inicial en la formaci\u00f3n de la costa sudamericana, dos eventos tect\u00f3nicos adicionales afectaron a la regi\u00f3n durante los \u00faltimos 65 millones de a\u00f1os, creando tres pendientes, seg\u00fan los investigadores de la UFMG y de la Ufop. La m\u00e1s baja es la de la cuenca del r\u00edo Para\u00edba do Sul, una meseta ubicada unos 400 metros por encima del nivel del mar. Yendo hacia el interior se encuentra la cuenca del r\u00edo Doce, con una altura promedio de 800 metros y, m\u00e1s adelante, las cuencas de los r\u00edos S\u00e3o Francisco y Paran\u00e1, 1.100 metros por sobre el nivel del mar.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/050_053_Geologia_203-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-207972\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/050_053_Geologia_203-2-300x197.jpg\" alt=\"050_053_Geologia_203-2\" width=\"290\" height=\"190\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/050_053_Geologia_203-2-300x197.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/050_053_Geologia_203-2-756x496.jpg 756w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/050_053_Geologia_203-2.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>En el trabajo que demostr\u00f3 el avance progresivo de las mesetas m\u00e1s bajas en direcci\u00f3n al interior del continente, los investigadores recabaron muestras del sedimento fluvial del denominado trap de Cristiano Otoni, una escarpa de 30 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n y altura variable entre 250 y 350m\u00a0 metros que separa a la cuenca del S\u00e3o Francisco y la del r\u00edo Doce. Ellos tambi\u00e9n analizaron el material obtenido a lo largo de los 65 kil\u00f3metros de la sierra de S\u00e3o Geraldo, que divide a la cuenca del r\u00edo Doce de la del Para\u00edba do Sul. En ambos casos, procuraron tomar muestras tanto de las orillas como en la cima de los escarpados, los declives acentuados que separan un trap [meseta bas\u00e1ltica] de otro. El objetivo radicaba en estimar, a lo largo del \u00faltimo mill\u00f3n de a\u00f1os, el alcance del fen\u00f3meno conocido como denudaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se trata de un proceso provocado por la constante erosi\u00f3n a lo largo del tiempo. Lluvias y viento desgastan y remueven las rocas m\u00e1s superficiales, descubriendo el terreno que se encuentra debajo. Resulta como si la superficie de la regi\u00f3n fuera perdi\u00e9ndose progresivamente, dejando expuesta la roca del subsuelo.<\/p>\n<p>Para calcular el ritmo de la denudaci\u00f3n, los cient\u00edficos analizaron los sedimentos fluviales en la cima y laderas de los declives. Contrastando el material de esas \u00e1reas, puede estimarse cu\u00e1ntos mil\u00edmetros se pierden cada mil a\u00f1os (o cu\u00e1ntos metros cada mill\u00f3n de a\u00f1os).<\/p>\n<p>Tal como era de esperarse en los procesos erosivos, con la ayuda del declive, las\u00a0 escarpas sufren naturalmente mayor erosi\u00f3n que las mesetas en s\u00ed. Para el caso de la altiplanicie de la cuenca del S\u00e3o Francisco se not\u00f3 que pierde, en promedio, 8,77 metros cada mill\u00f3n de a\u00f1os. En tanto, en la cuenca del r\u00edo Doce, la p\u00e9rdida es de 15,68 metros durante el mismo per\u00edodo. En las escarpas, esa cifra es justificadamente mayor: 17,5 metros cada mill\u00f3n de a\u00f1os para el trap de Cristiano Otoni y 21,22 metros para la sierra de S\u00e3o Geraldo.<\/p>\n<p>Estos resultados indican que el proceso de denudaci\u00f3n, un fen\u00f3meno con causas m\u00faltiples que puede acaecer en ritmos que var\u00edan entre una regi\u00f3n y otra, todav\u00eda se encuentra en curso. Seg\u00fan Cherem, esos valores son consistentes con lo que se esperar\u00eda observar en la comparaci\u00f3n entre las mesetas: los que se encuentran m\u00e1s cercanos al interior de los cratones, la parte m\u00e1s estable de las placas tect\u00f3nicas, en general son m\u00e1s maduros y sufren menor denudaci\u00f3n con el paso del tiempo.<\/p>\n<p><b>Resultados contrastantes<\/b><br \/>\nCherem, Varaj\u00e3o [Cesar Augusto, investigador de la Ufop] y sus colegas arribaron a esos \u00edndices de denudaci\u00f3n, al analizar la presencia de cierta variedad del elemento qu\u00edmico berilio en las rocas. El berilio es el cuarto elemento qu\u00edmico de la tabla peri\u00f3dica, con cuatro protones en su n\u00facleo. Para calcular la edad de las rocas, los investigadores analizan la presencia del berilio-10, una versi\u00f3n del elemento con seis neutrones que tiende a decaer con el tiempo, perdiendo uno de sus neutrones. En el caso del berilio-10, su vida media, el tiempo en el que a la mitad de los \u00e1tomos de la muestra les lleva desintegrarse, se estima en 1,38 millones de a\u00f1os. De esa manera, comparando la cantidad del mismo en un suelo, es posible tener una idea de la edad de la muestra. \u201cLos resultados obtenidos en Minas Gerais son similares a los observados en otras m\u00e1rgenes divergentes [donde ocurre la separaci\u00f3n entre dos continentes] alrededor del mundo\u201d, afirma Cherem.<\/p>\n<p>Estudios previos llevados adelante en una regi\u00f3n cercana, pero utilizando t\u00e9cnicas diferentes, hab\u00edan arribado a tasas de denudaci\u00f3n distintas. En 2010, los investigadores Silvio Hiruma, del Instituto Geol\u00f3gico de S\u00e3o Paulo, Claudio Riccomini, del Instituto de Geociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo, y colaboradores, publicaron un estudio en la revista <i>Gondwana Research<\/i> indicando que la velocidad de denudaci\u00f3n podr\u00eda ser bastante mayor.<\/p>\n<p>\u201cNuestros datos sugieren que algunos sectores de Serra da Bocaina sufrieron denudaci\u00f3n superior a 3 mil metros durante los \u00faltimos 60 millones de a\u00f1os, lo cual dar\u00eda unos 50 metros por cada mill\u00f3n de a\u00f1os\u201d, dice Riccomini, quien, junto a investigadores de Francia, acaba de publicar un nuevo estudio sobre el tema en el <i>Journal of Geophysical Research<\/i>.<\/p>\n<p>La divergencia en los ritmos de denudaci\u00f3n puede ser consecuencia de dos factores. El primero es que la t\u00e9cnica utilizada por el equipo de la USP permite analizar lo que ocurri\u00f3 en un mayor per\u00edodo de tiempo, y la denudaci\u00f3n puede aumentar a medida que las altiplanicies envejecen. El segundo reside en que el estudio de Riccomini y sus colegas se concentra en Sierra do Mar, que, a pesar de su cercan\u00eda con la zona estudiada por Cherem y sus colaboradores, presenta una historia geol\u00f3gica diferente a la observada en las regiones del interior del continente. \u201cNo existe contraposici\u00f3n o negaci\u00f3n mutua, sino complementariedad en la b\u00fasqueda por una mayor comprensi\u00f3n de la din\u00e1mica del relevo del sudeste de Brasil\u201d, dice el investigador de la UFG.<\/p>\n<p><b>Con cada muestra, una historia<br \/>\n<\/b>Seg\u00fan Cherem, la cantidad de muestras analizadas aporta seguridad al respecto de los resultados. De todos modos, es posible que los \u00edndices de denudaci\u00f3n var\u00eden un poco a medida que aumente el n\u00famero de muestras. \u201cPodr\u00eda se\u00f1alar varios sitios donde las ganancias o p\u00e9rdidas de espacios de las citadas cuencas var\u00edan bastante entre uno y otro\u201d, afirma Allaoua Saadi, de la Universidad Federal de Minas Gerais, estudioso de la geomorfolog\u00eda del Sudeste brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Saadi reconoce, no obstante, la calidad del estudio liderado por Cherem y Varaj\u00e3o. \u201cLos resultados exhibidos en t\u00e9rminos de tasas de denudaci\u00f3n son fruto de mediciones en puntos escogidos bas\u00e1ndose en criterios de homogeneidad en las diversas cuencas\u201d, dice. \u201cLo que expresan esos datos es una estimaci\u00f3n de que aquello representa una medida real de la denudaci\u00f3n de a largo plazo y generalizable hasta el punto de conducir a las conclusiones presentadas\u201d, comenta el geomorf\u00f3logo de la UFMG.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las mediciones del berilio utilizadas en el estudio de la <i>Geomorphology<\/i>, Cherem sostiene que otros datos, presentados en su tesis doctoral, corroboran la idea de que, en el sudeste brasile\u00f1o, los taludes est\u00e1n retrocediendo aproximadamente 0,01 mil\u00edmetro por a\u00f1o, haciendo que las cuencas m\u00e1s altas pierdan \u00e1rea con respecto a las m\u00e1s bajas. De todos modos, \u00e9l admite que los misterios geol\u00f3gicos del sudeste brasile\u00f1o a\u00fan se encuentran lejos de haber sido develados. \u201cLas escarpas siguen all\u00ed\u201d, dice, \u201cy seguir\u00e1n estudi\u00e1ndose\u201d.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nCHEREM, L.F.S. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0169555X12002735\" target=\"_blank\">Long-term evolution of denudational escarpments in southeastern Brazil<\/a>. <strong>Geomorphology<\/strong>. v. 173-4. p. 118-27. 2012.<br \/>\nCOGNE, N. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1029\/2012JB009340\/abstract\" target=\"_blank\">Post-breakup tectonics in southeast Brazil from thermochronological data and combined inverse-forward thermal history modeling<\/a>. <strong>Journal of Geophysical Research<\/strong>. v. 117. 2012.<br \/>\nHIRUMA, S.T. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1342937X10000602\" target=\"_blank\">Denudation history of the Bocaina Plateau, Serra do Mar, shoutheastern Brazil: relationships to Gondwana breakup and passive margin development<\/a>. <strong>Gondwana Research<\/strong>. v. 18. p. 674-87. 2010<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La cuenca del r\u00edo S\u00e3o Francisco ha perdido espacio ante la del r\u00edo Doce","protected":false},"author":20,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[112],"class_list":["post-112080","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112080","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=112080"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112080\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=112080"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=112080"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=112080"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=112080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}