{"id":112107,"date":"2013-04-02T12:10:52","date_gmt":"2013-04-02T15:10:52","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=112107"},"modified":"2017-03-07T13:41:49","modified_gmt":"2017-03-07T16:41:49","slug":"selvas-uniformes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/selvas-uniformes\/","title":{"rendered":"Selvas uniformes"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058_061_FaunaFlora_203-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-207975\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058_061_FaunaFlora_203-1.jpg\" alt=\"058_061_FaunaFlora_203-1\" width=\"290\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058_061_FaunaFlora_203-1.jpg 600w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058_061_FaunaFlora_203-1-360x496.jpg 360w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058_061_FaunaFlora_203-1-218x300.jpg 218w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>Tratado a hierro y fuego por los seres humanos durante siglos, el bosque atl\u00e1ntico reacciona como puede en su intento por sobrevivir. En el marco de un estudio realizado por cient\u00edficos de Brasil y del Reino Unido, en que se analizaron fragmentos remanentes de la selva tropical en el nordeste del pa\u00eds, se sugiere que la degradaci\u00f3n inducida por las actividades humanas provoca la multiplicaci\u00f3n exagerada de unas pocas especies de \u00e1rboles m\u00e1s resistentes en perjuicio de muchas otras. El resultado de ello es un bosque cada vez m\u00e1s homog\u00e9neo \u2013y pobre\u2013 en toda su extensi\u00f3n, donde las extinciones locales comienzan a ocurrir en cascada.<\/p>\n<p>El efecto es similar al que se observa cuando una especie ex\u00f3tica invasora coloniza un nuevo ambiente: sin enemigos naturales, ella aumenta velozmente su poblaci\u00f3n, eliminando a las especies nativas que compiten con ella por los mismos recursos de ese h\u00e1bitat. \u201cLos expertos siempre temen la difusi\u00f3n de especies ex\u00f3ticas, pero ya no es necesario esperar que se produzca una invasi\u00f3n. Una especie aut\u00f3ctona puede cumplir con el mismo rol ecol\u00f3gico que las ex\u00f3ticas\u201d, dice el bot\u00e1nico Marcelo Tabarelli, de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE). Junto a Felipe Melo, tambi\u00e9n de la UFPE, y al ec\u00f3logo paraense Carlos Peres, de la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido, firmaron un art\u00edculo en la edici\u00f3n de octubre del peri\u00f3dico <i>Biological Conservation<\/i> en el cual describen el fen\u00f3meno de homogeneizaci\u00f3n de biomas provocado por especies nativas, a las que denominan vencedoras.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre ganadores y perdedores en ecolog\u00eda fue descrita por primera vez en 1999 por los investigadores estadounidenses Michael McKinney, de la Universidad de Tennessee, y Julie Lockwood, en ese entonces en la Universidad de California en Santa Cruz. El trabajo del d\u00fao describ\u00eda un escenario de cat\u00e1strofe para la biodiversidad, en el cual algunas especies con un conjunto de caracter\u00edsticas especiales \u2013crecimiento r\u00e1pido, tolerancia a las alteraciones en el ambiente y f\u00e1cil difusi\u00f3n\u2013 colonizaban nuevos ecosistemas y provocaban homogeneizaci\u00f3n. \u201cMcKinney se encontraba investigando los impactos de la urbanizaci\u00f3n en la diversidad de especies y yo estaba trabajando con especies invasoras\u201d, recuerda Lockwood, actualmente docente de la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey. \u201cCuando empezamos a conversar, notamos que hab\u00eda un tema unificador, el de los vencedores y vencidos\u201d. Lo m\u00e1s importante, seg\u00fan la investigadora, es que el \u00e9xito de algunas especies bajo las nuevas condiciones no parec\u00eda ocurrir por casualidad. \u201cLo percibo como la humanidad podando el \u00e1rbol de la vida\u201d, dice ella. \u201cSe podan algunas ramas, se deja crecer a otras, quiz\u00e1, sin control\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, el estudio llevado a cabo por la pareja s\u00f3lo ten\u00eda en cuenta tal fen\u00f3meno aplicado a la invasi\u00f3n por especies ex\u00f3ticas. Esas ganadoras globalizadas, de hecho, pueden causar, y causan, serios problemas en ecosistemas insulares y en latitudes elevadas. No obstante, los ecosistemas tropicales continentales son pr\u00e1cticamente inmunes a ese tipo de invasi\u00f3n. \u201cEst\u00e1 claro que tenemos problemas con las especies ex\u00f3ticas en Brasil, pero contamos con especies aut\u00f3ctonas que son mucho m\u00e1s exitosas y en la literatura nadie habla de ello\u201d, afirm\u00f3 Peres, de paso por Bel\u00e9m, su ciudad natal.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-112110\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058-061_FaunaFlora_203-2.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"237\" \/><span class=\"media-credits-inline\">FABIO COLOMBINI<\/span>Para cualquier observador atento puede parecer obvio que el bosque atl\u00e1ntico \u2013y otras selvas altamente afectadas por las actividades humanas\u2013 pierda diversidad a causa de la fragmentaci\u00f3n. Al cabo, \u00e9sta favorece, a partir de los l\u00edmites de la selva degradada, la proliferaci\u00f3n de especies de \u00e1rboles conocidas como pioneras. Son \u00e9stas las primeras que nacen en una zona alterada, pues gustan del sol, poseen semillas peque\u00f1as, que son dispersadas por el viento o por peque\u00f1os animales, crecer r\u00e1pido y generalmente son de peque\u00f1o tama\u00f1o y reproducci\u00f3n anual. Algunas de estas caracter\u00edsticas, no casualmente, son compartidas por las ex\u00f3ticas vencedoras. Entre las especies aut\u00f3ctonas que tienen \u00e9xito en esas condiciones se encuentran el palo de gusano [<i>cupi\u00faba<\/i> o fresno cedrillo] (<i>Tapiriria guianensis<\/i>), que se convirti\u00f3 en una de las especies m\u00e1s comunes del bosque atl\u00e1ntico, aparte de la garuga gigantea [<i>caboat\u00e3-de-leite<\/i>] (<i>Thyrsodium spruceanum<\/i>) y el \u201clechero\u201d (<i>Himatanthus phagedaenicus<\/i>), una especie de faner\u00f3gama cuya densidad aument\u00f3 m\u00e1s de un 750% en el nordeste. En tanto, las maderas duras y los \u00e1rboles tolerantes a la sombra, con crecimiento lento, semillas dispersadas por grandes mam\u00edferos y reproducci\u00f3n plurianual, tales como <i>virolas<\/i> [epen\u00e1], <i>sapucaias<\/i> [una especie de casta\u00f1o], guapinol y andiroba sucumben ante el denominado efecto de borde. Son las perdedoras en ese proceso.<\/p>\n<p><b>Escala regional<br \/>\n<\/b>Sucede que las evidencias de homogeneizaci\u00f3n a escala regional, m\u00e1s all\u00e1 de los peque\u00f1os fragmentos, todav\u00eda son escasas. Uno de los primeros trabajos en revelar el alcance del problema fue publicado por el grupo de Tabarelli el a\u00f1o pasado en la revista <i>Diversity and Distributions<\/i>. Los investigadores de Pernambuco estudiaron una regi\u00f3n de 56 mil kil\u00f3metros cuadrados que se extiende desde Alagoas hasta Rio Grande do Norte, comparando miles de registros de la flora en 12 \u00e1reas de esa microrregi\u00f3n en dos etapas: entre 1902 y 1980, cuando la expansi\u00f3n de la ca\u00f1a de az\u00facar arras\u00f3 pr\u00e1cticamente toda la selva continua que exist\u00eda en el lugar; y entre 1981 y 2006, una vez finalizado el ciclo de expansi\u00f3n del programa Proalcohol.<\/p>\n<p>El grupo descubri\u00f3 que, en promedio, la flora presente en el bosque atl\u00e1ntico nordestino se uniform\u00f3 en un 28% luego de 1980. \u201cFue una homogeneizaci\u00f3n muy veloz, en un lapso relativamente corto, hablamos de d\u00e9cadas\u201d, dice Melo. \u201cHoy en d\u00eda, viajo a Pernambuco y veo una cosa y, 300 kil\u00f3metros m\u00e1s arriba, en R\u00edo Grande do Norte, observo algo muy similar\u201d, relata Tabarelli, un <i>ga\u00facho<\/i> radicado en Recife desde el final de los a\u00f1os 1990. \u201cEso ser\u00eda impensable en selvas tropicales no alteradas\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Lockwood, parte de la resistencia de esos biomas frente a las especies invasoras puede atribuirse justamente al hecho de que la diversidad es alta y que cada regi\u00f3n es diferente a la otra. \u201cCuantas m\u00e1s especies nativas haya, menos probables ser\u00e1n los nichos ecol\u00f3gicos abiertos que puedan ser ocupados por una especie ex\u00f3tica\u201d, sostiene la ec\u00f3loga. La homogeneizaci\u00f3n puede minar esa inmunidad natural del ecosistema y generarle problemas futuros a las selvas brasile\u00f1as: a medida que Sudam\u00e9rica crece en cuanto a su importancia econ\u00f3mica y se incorpora cada vez m\u00e1s a las rutas del comercio internacional, a\u00f1ade la investigadora, tambi\u00e9n crece su exposici\u00f3n ante especies invasoras tra\u00eddas a bordo de barcos y aviones. \u201cNo creo que el patr\u00f3n de resistencia a las especies invasoras se mantenga por mucho tiempo en sitios tales como Brasil y la India\u201d, dice.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058_061_FaunaFlora_203-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-207976\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058_061_FaunaFlora_203-2-300x246.jpg\" alt=\"058_061_FaunaFlora_203-2\" width=\"290\" height=\"238\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058_061_FaunaFlora_203-2-300x246.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058_061_FaunaFlora_203-2-605x496.jpg 605w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058_061_FaunaFlora_203-2-1024x840.jpg 1024w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/058_061_FaunaFlora_203-2.jpg 1550w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>Con todo, el riesgo futuro de invasiones es un problema menor comparado con el originado por la proliferaci\u00f3n de vencedoras nativas. Al sustituir selvas antiguas y de lento crecimiento por bosques raleados y menos diversos \u2013algo que Tabarelli llama <i>capoeirizaci\u00f3n<\/i>\u2013, que pone en riesgo varias funciones ecol\u00f3gicas, tales como la capacidad para albergar animales de gran porte, almacenar carbono y controlar las crecidas de los r\u00edos. La interacci\u00f3n crucial entre especies, como es el caso de los grandes animales dispersores de semillas y los \u00e1rboles que les brindan alimento, se pierde, conduciendo a extinciones, locales o totales. Una de las v\u00edctimas m\u00e1s conocidas de ese proceso es el pav\u00f3n pico de hacha (<i>Mitu mitu<\/i>), el caso mejor documentado de la extinci\u00f3n de un ave de gran tama\u00f1o en el bosque atl\u00e1ntico, actualmente s\u00f3lo existente en cautiverio.<\/p>\n<p>A este ciclo perverso se le agrega otro factor de presi\u00f3n: la caza, que elimina, fundamentalmente animales de gran porte en fragmentos ya afectados por el efecto de borde, la alteraci\u00f3n en la estructura de la selva que ocurre en sus orillas, m\u00e1s expuestas al viento y al sol. En un estudio publicado el a\u00f1o pasado en la revista <i>PLoS One<\/i>, Peres y sus colegas descubrieron que la mayor parte del bosque atl\u00e1ntico del nordeste se encuentra \u201cdeshabitado\u201d, pr\u00e1cticamente desprovisto de mam\u00edferos con peso mayor que cinco kilogramos. El grupo recorri\u00f3 196 fragmentos de selva en busca de 18 especies que eran habituales (tapires, monos ara\u00f1a, pecar\u00edes y yaguaret\u00e9s) y no ubic\u00f3 m\u00e1s que cuatro al mismo tiempo en ning\u00fan fragmento. En la mayor\u00eda de los sitios visitados, sus habitantes no recordaban la existencia de esos animales en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Transformaci\u00f3n global<\/b><br \/>\n\u201cEl trabajo de ellos alumbra un proceso de cambios globales que est\u00e1 ocurriendo a gran escala y sugiere que lo que observamos ahora en nuestro patrio trasero puede ser lo \u2018actualmente normal\u2019\u201d, dice Lockwood, quien, como McKinney, elogi\u00f3 el trabajo de los brasile\u00f1os.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n, opina Peres, tiene implicaciones directas en las pol\u00edticas de conservaci\u00f3n del bosque atl\u00e1ntico. \u201cUno de los mensajes apunta que resulta importante preservar las \u00e1reas grandes y continuas, porque en \u00e9stas el efecto de borde incide menos\u201d, dice el cient\u00edfico. \u201cEl tama\u00f1o, en este caso, lo es todo\u201d.<\/p>\n<p>Los resultados del estudio acent\u00faan la necesidad de aplicar rigurosamente las determinaciones del nuevo C\u00f3digo Forestal, que contribuye para aumentar el riesgo de homogeneizaci\u00f3n en la medida que reduce la dimensi\u00f3n de los tramos de vegetaci\u00f3n que se preservar\u00e1n permanentemente a lo largo de los r\u00edos. La nueva ley modifica la forma de medir esos trechos pues cuenta su ancho a partir del punto medio, y no desde el l\u00edmite de las crecientes, tal como estipulaba la ley antigua. Y exige la restauraci\u00f3n de al menos 15 metros (m) a las propiedades que talaron hasta la orilla del agua, que son la mayor\u00eda. En principio, podr\u00eda imaginarse que la exigencia de tal restauraci\u00f3n poco sirve para rehabilitar la biodiversidad en una selva ya tan afectada por la fragmentaci\u00f3n y por el efecto de borde. \u201c\u00c9sa es una interpretaci\u00f3n peligrosa\u201d, sostiene Peres. \u201cEs como si dij\u00e9ramos, \u2018mi t\u00edo tiene hepatitis, mejor mat\u00e9moslo ahora\u201d, compara. Incluso los fragmentos estropeados del bosque atl\u00e1ntico a\u00fan aportan beneficios que las pasturas o cultivos no brindan.<\/p>\n<p>\u201cEl C\u00f3digo Forestal no permite que las selvas escapen a la homogeneizaci\u00f3n\u201d, pondera Tabarelli, quien a su vez afirma que la franja de 15 m a 20 m de ancho que la ley les obliga a reforestar a los hacendados \u201ces un gran borde forestal\u201d. Con todo, en el nordeste, incluso esos bordes hacen falta. \u201cIndependientemente del grado de homogeneizaci\u00f3n, aqu\u00ed cuando llueve un poco se inundan las ciudades, y cuando deja de llover falta agua\u201d. Aunque no solucionen el problema, los bosques ribere\u00f1os que ser\u00e1n replantados pueden ayudar a conectar fragmentos de selva ahora condenados a perecer debido al efecto de borde.<\/p>\n<p>\u201cIncluso un fragmento homog\u00e9neo es extremadamente rico\u201d, dice Tabarelli. Seg\u00fan \u00e9l, la mejor forma de lidiar con el problema de la homogeneizaci\u00f3n consiste en implementar tecnolog\u00edas de reposici\u00f3n forestal aliadas con las pol\u00edticas de salvaguarda. Tabarelli recuerda que en el estado de S\u00e3o Paulo, por ejemplo, la reforestaci\u00f3n del bosque atl\u00e1ntico exige la plantaci\u00f3n de al menos 80 especies. \u201cNo se debe abandonar la recomposici\u00f3n, hay que hacerla en forma m\u00e1s eficiente\u201d.<\/p>\n<p>Ahora el grupo comienza a enfocarse en otras regiones en busca de se\u00f1ales de homogeneizaci\u00f3n inducida por especies nativas. Los datos aportados por Peres y sus colegas sugieren que el fen\u00f3meno tambi\u00e9n ocurre en la Amazonia, en el Arco de Desmonte, aunque en una escala menos destructiva. El equipo de la UFPE tambi\u00e9n est\u00e1 colaborando con investigadores de Para\u00edba y de M\u00e9xico para realizar comparaciones a mayor escala. \u201cTodav\u00eda es un fen\u00f3meno que necesita confirmarse en otros sitios para lograr entidad\u201d, dice Melo, \u201cpero es algo que no sorprende, porque cuenta con base te\u00f3rica y emp\u00edrica\u201d<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nTABARELLI, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0006320712002893\" target=\"_blank\">The \u2018few winners and many losers\u2019 paradigm revisited: Emerging prospects for tropical forest biodiversity<\/a>. <strong>Biological Conservation<\/strong>. Out. 2012.<br \/>\nCANALE, G.R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0041671\" target=\"_blank\">Pervasive Defaunation of Forest Remnants in a Tropical Biodiversity Hotspot<\/a>. <strong>PLoS One<\/strong>. 14 ago. 2012.<br \/>\nLOBO, D. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/j.1472-4642.2010.00739.x\/full\" target=\"_blank\">Forest fragmentation drives Atlantic forest of northeastern Brazil to biotic homogenization<\/a>. <strong>Diversity and Distributions<\/strong>. v. 17. p. 287-96. 2011.<br \/>\nCARDOSO DA SILVA, J. M. y TABARELLI, M. <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/v404\/n6773\/abs\/404072a0.html\" target=\"_blank\">Tree species impoverishment and the future flora of the Atlantic Forest of northeast Brazil<\/a>. <strong>Nature<\/strong>. v. 404 (6.773), p. 72-4. 2000.<br \/>\nMCKINNEY, M.L. y LOCKWOOD, J.L. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0169534799016791\" target=\"_blank\">Biotic homogenization: a few winners replacing many losers in the next mass extinction<\/a>. <strong>Trends in Ecology and Evolution<\/strong>. v. 14 (11), p. 450-53. 1999.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Especies resistentes reduce la biodiversidad del bosque atl\u00e1ntico","protected":false},"author":422,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,293],"coauthors":[741],"class_list":["post-112107","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112107","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/422"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=112107"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112107\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=112107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=112107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=112107"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=112107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}