{"id":114397,"date":"2013-04-16T14:10:57","date_gmt":"2013-04-16T17:10:57","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=114397"},"modified":"2017-03-07T15:36:53","modified_gmt":"2017-03-07T18:36:53","slug":"testigos-de-una-catastrofe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/testigos-de-una-catastrofe\/","title":{"rendered":"Testigos de una cat\u00e1strofe"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_158207\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-158207\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/046-047_Jureia_204-11.jpg\" alt=\"En los meandros de Jureia: investigadores viajaban 2 horas en barco por peque\u00f1os r\u00edos hasta el punto de recolecci\u00f3n de muestras\" width=\"290\" height=\"153\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Alethea Sallun\/ Instituto Geol\u00f3gico<\/span>En los meandros de Jureia: investigadores viajaban 2 horas en barco por peque\u00f1os r\u00edos hasta el punto de recolecci\u00f3n de muestras<span class=\"media-credits\">Alethea Sallun\/ Instituto Geol\u00f3gico<\/span><\/p><\/div>\n<p>El an\u00e1lisis de una columna de lodo con unos pocos cent\u00edmetros de di\u00e1metro y casi seis metros de profundidad, recogida por ge\u00f3logos en el bosque atl\u00e1ntico donde est\u00e1 emplazada la Estaci\u00f3n Ecol\u00f3gica Jureia Itatins, en el litoral sur de S\u00e3o Paulo, revel\u00f3 la primera evidencia hallada en la costa brasile\u00f1a del cambio clim\u00e1tico global m\u00e1s radical y repentino que sufri\u00f3 la Tierra en los \u00faltimos 10 mil a\u00f1os, el evento denominado 8.2 ka.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la coordinadora del estudio, la ge\u00f3loga Alethea Sallun, del Instituto Geol\u00f3gico de S\u00e3o Paulo, es muy raro hallar se\u00f1ales de un evento relativamente breve como el 8.2 ka, que dur\u00f3 menos de 400 a\u00f1os \u2013un pesta\u00f1eo en la historia geol\u00f3gica de 4.500 millones de a\u00f1os del planeta. \u201cTuvimos mucha suerte al obtener un registro en los sedimentos\u201d, dice.<\/p>\n<p>El evento 8.2 ka ocurri\u00f3 debido al aumento de las temperaturas globales al finalizar la \u00faltima era glacial, hace 11 mil a\u00f1os, cuando los glaciares que cubr\u00edan Am\u00e9rica del Norte se transformaron en inmensos lagos. Hace unos 8.200 a\u00f1os (pueden haber sido algunos siglos antes o despu\u00e9s), el glaciar que conten\u00eda a dos de esos lagos se rompi\u00f3, descargando un gigantesco volumen de agua dulce en el Atl\u00e1ntico Norte. En un breve per\u00edodo, tal vez menor a 10 a\u00f1os, el abrupto cambio en la salinidad del oc\u00e9ano interrumpi\u00f3 temporalmente la corriente del Golfo, que transporta el calor de los tr\u00f3picos hacia Europa, congelando el continente y forzando migraciones humanas en masa.<\/p>\n<p>Los registros geol\u00f3gicos sugieren que la influencia del evento se disemin\u00f3 r\u00e1pidamente por el globo, provocando sequ\u00edas en \u00c1frica, avance de glaciares en Nueva Zelanda y en los Andes. Las corrientes marinas alteradas habr\u00edan intensificado los monzones de verano en Sudam\u00e9rica. En 2009, investigadores identificaron en estalagmitas de cavernas brasile\u00f1as evidencias del incremento pluvial en aquella \u00e9poca. Adem\u00e1s, seg\u00fan sugieren las simulaciones, la costa de Brasil habr\u00eda sufrido una brusca elevaci\u00f3n del nivel del mar en alrededor de un metro.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/15_Jureia_204.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-158206\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/15_Jureia_204-300x228.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"228\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/15_Jureia_204-300x228.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/15_Jureia_204-651x496.jpg 651w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/15_Jureia_204.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Ana Paula Campos<\/span><\/a>En realidad, existen registros de que el nivel del mar en la costa brasile\u00f1a se elev\u00f3 y descendi\u00f3 al menos seis veces en los \u00faltimos 10 mil a\u00f1os, llegando hasta 5 metros sobre el nivel actual hace unos 5 mil a\u00f1os. \u201cHay muchas contradicciones sobre la variaci\u00f3n del nivel del mar en los \u00faltimos 10 mil a\u00f1os\u201d, explica el ocean\u00f3grafo Michel Mahiques, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), quien no particip\u00f3 en el estudio.<\/p>\n<p>A decir verdad, lo que Sallun y sus colaboradores fueron a buscar en sus expediciones selva adentro en la Estaci\u00f3n Ecol\u00f3gica Jureia Itatins, en 2007, eran evidencias de esos eventos marinos. Uno de los coordinadores del proyecto, el ge\u00f3logo Kenitiro Suguio, profesor titular jubilado del Instituto de Geociencias de la USP, hab\u00eda trazado un mapeo pionero de la historia geol\u00f3gica reciente de los litorales paulista y del sur fluminense en los a\u00f1os 1970, en colaboraci\u00f3n con el ge\u00f3logo franc\u00e9s Louis Martin.<\/p>\n<p>En el litoral sur de S\u00e3o Paulo, ese d\u00fao descubri\u00f3 que en la planicie fluvial a pocos kil\u00f3metros de la costa y tan s\u00f3lo dos metros por encima del actual nivel del mar, entre la sierra del Itatins y el cerro de Jureia, bajo la selva, hab\u00eda capas de lodo depositadas durante miles de a\u00f1os, cuando ah\u00ed exist\u00edan lagunas de agua salobre.<\/p>\n<p>La columna de sedimentos de las antiguas lagunas no aport\u00f3 evidencias concluyentes de las variaciones en el nivel del mar que buscaban los investigadores. En lugar de eso, ellos hallaron trazas de algo diferente y m\u00e1s antiguo. \u201cAquello me tom\u00f3 por sorpresa\u201d, recuerda Suguio.<\/p>\n<p><b>Un registro conveniente<br \/>\n<\/b>Al establecer las edades del lodo mediante el m\u00e9todo de dataci\u00f3n por radiocarbono, los ge\u00f3logos descubrieron que la columna recogida presentaba un historial continuo de la deposici\u00f3n de sedimentos durante los \u00faltimos 9.400 a\u00f1os. Empero, mientras el primer metro de la columna registra informaci\u00f3n sobre 7.600 a\u00f1os de esa historia, con peque\u00f1as deposiciones (del orden de un mil\u00edmetro por a\u00f1o), el resto preserva los detalles de una cantidad enorme de sedimentos depositada durante los 2 mil a\u00f1os anteriores.<\/p>\n<p>El mayor \u00edndice de deposici\u00f3n ocurri\u00f3 entre 8.385 y 8.375 a\u00f1os atr\u00e1s, cuando un metro de lodo se asent\u00f3 all\u00ed. Sallun explica que no hay datos suficientes para establecer exactamente lo que sucedi\u00f3, pero probablemente una gran cantidad de lluvia, aliada al ascenso del nivel del mar, mantuvo un ambiente inundado durante el tiempo suficiente para que la sedimentaci\u00f3n ocurriese y se preservara.<\/p>\n<p>Un equipo con 16 investigadores del Instituto Geol\u00f3gico, de la USP, de la Universidad Guarulhos y de la Universidad Estadual de Washington, en Estados Unidos, colabor\u00f3 para analizar los elementos qu\u00edmicos hallados en la columna de sedimentos, lo cual fue publicado en enero de 2012 en la revista <i>Quaternary Research<\/i>. Los resultados indican que un cambio ambiental y geogr\u00e1fico muy brusco sobrevino en Jureia entre 8.500 y 7.800 a\u00f1os atr\u00e1s. Durante ese per\u00edodo, el origen de la fuente de sedimentos cambi\u00f3, mientras la influencia marina y la productividad de las plantas y animales crecieron, para luego retornar a lo normal.<\/p>\n<p>Suguio es m\u00e1s cauteloso que sus colegas m\u00e1s j\u00f3venes al asociar los cambios en Jureia con el evento 8.2 ka. \u201cPuede haber sido un evento local, sin relaci\u00f3n con lo que ocurri\u00f3 en el hemisferio Norte\u201d, sostiene, aunque considera que \u201ces demasiada coincidencia para ser s\u00f3lo eso\u201d.<\/p>\n<p>Es posible que algo similar al evento 8.2 ka ocurra nuevamente, en caso que el calentamiento global provoque el deshielo de Groenlandia, tal como lo recuerda el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore en el documental <i>Una verdad inc\u00f3moda<\/i>, de 2006. En opini\u00f3n de Sallun, su estudio colabora para comprender mejor c\u00f3mo un evento as\u00ed afectar\u00eda a la costa brasile\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEstaci\u00f3n Ecol\u00f3gica Jureia-Itatins (SP): fluctuaciones de los niveles marinos debajo del actual en el Holoceno (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/22099\/estacao-ecologica-jureia-itatins-sp-flutuacoes-de-niveis-marinhos-abaixo-do-atual-no-holoceno\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 06\/04467-7<\/a>); <b>Modalidad\u00a0<\/b>L\u00ednea Regular de Apoyo al Proyecto de Investigaci\u00f3n; <b>Coordinador<\/b>\u00a0Kenitiro Suguio \u2013 IGc\/ USP;\u00a0<b>Inversi\u00f3n<\/b>\u00a0R$ 206.024,65 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nSALLUN, A.E.M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0033589411001189\" target=\"_blank\">Geochemical evidence of the 8.2 ka event and other Holocene environmental changes recorded in paleolagoon sediments, southeastern Brazil<\/a>. <b>Quaternary Research<\/b>. v. 77, p. 31-43. 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Sedimentos registran un cambio clim\u00e1tico radical acaecido hace 8,2 mil a\u00f1os","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[103],"class_list":["post-114397","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/114397","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=114397"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/114397\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=114397"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=114397"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=114397"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=114397"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}