{"id":11548,"date":"2012-05-21T16:14:10","date_gmt":"2012-05-21T19:14:10","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=11548"},"modified":"2017-03-01T14:53:45","modified_gmt":"2017-03-01T17:53:45","slug":"la-odisea-del-alpha-crucis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-odisea-del-alpha-crucis\/","title":{"rendered":"La odisea del Alpha Crucis"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_11550\" style=\"max-width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-11550\" title=\"018-025_Navio_195-4b\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/018-025_Navio_195-4b.jpg\" alt=\"Listo para partir en Seattle: financiado por la FAPESP y la USP\" width=\"560\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/018-025_Navio_195-4b.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/018-025_Navio_195-4b-120x71.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/018-025_Navio_195-4b-250x147.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Neil Rabinowitz (www.neilrabinowitz.com)<\/span>Listo para partir en Seattle: financiado por la FAPESP y la USP<span class=\"media-credits\">Neil Rabinowitz (www.neilrabinowitz.com)<\/span><\/p><\/div>\n<p>Faltaban pocos minutos para la una de la tarde del d\u00eda 29 de marzo, cuando Michel Michaelovitch de Mahiques, director del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), recibi\u00f3 un <em>e-mail<\/em> que preanunciaba un d\u00eda dif\u00edcil. \u201cProfesor, entra en Skype que tengo un problema\u201d, dec\u00eda el mensaje, escrito por Rosely Aparecida Figueiredo Prado, Rose, gerente de importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n de la FAPESP. El mensaje sonaba feo porque, durante los 15 meses anteriores, Mahiques y Rose se esmeraron por resolver una interminable sucesi\u00f3n de inconvenientes relacionados con la adquisici\u00f3n, reforma y traslado a Brasil del nuevo buque oceanogr\u00e1fico del estado de S\u00e3o Paulo. Y precisamente aquel d\u00eda, estaba programado el comienzo del viaje que conducir\u00eda al nav\u00edo hacia Brasil, partiendo del astillero de Seattle, Estados Unidos, en donde fuera completamente remodelado. Antes de la reforma, su nombre era Moana Wave, ten\u00eda bandera estadounidense y brindaba servicios para la Universidad de Hawai.<\/p>\n<p>Exhausto (\u201cllegu\u00e9 a pensar en ocasiones que no lograr\u00edamos sacar el barco de Estados Unidos, ante tantos obst\u00e1culos que tuvimos que sortear\u201d, dice el profesor), Mahiques no se encontraba en Seattle en aquel momento, pues no pudo aguardar la resoluci\u00f3n de un problema detectado luego la reforma, que retuvo a la embarcaci\u00f3n, a su tripulaci\u00f3n y a investigadores en el astillero durante 43 d\u00edas, un per\u00edodo en el que Rose, aunque hubiese llevado equipaje para una semana, debi\u00f3 permanecer en Estados Unidos. Pero el profesor respir\u00f3 hondo y entr\u00f3 en Skype. Y entonces se llev\u00f3 una buena sorpresa. \u201cYa que no est\u00e1s aqu\u00ed para ver zarpar al buque, decid\u00ed llevarte el buque hasta ah\u00ed\u201d, dec\u00eda Rose, quien hab\u00eda conectado su computadora port\u00e1til al cable de internet del astillero y comenz\u00f3 a transmitir, con la ayuda de una <em>webcam<\/em>, el embarco de la tripulaci\u00f3n y los investigadores, y la partida del nav\u00edo. \u201cLlov\u00eda en Seattle, y casi se arruina mi <em>laptop<\/em>; pero el profesor Mahiques, m\u00e1s que cualquiera, merec\u00eda verlo. Fue el regalo de cumplea\u00f1os que le hice\u201d, explic\u00f3 Rose. Mahiques cumpl\u00eda ese d\u00eda 51 a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_217993\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-217993\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2a-1.jpg\" alt=\"La sala de mando del Alpha Crucis en tres secuencias: antes de la reforma...\" width=\"290\" height=\"239\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2a-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2a-1-120x99.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2a-1-250x206.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Luiz Nonnato<\/span>La sala de mando del Alpha Crucis en secuencia: antes de la reforma&#8230;<span class=\"media-credits\">Luiz Nonnato<\/span><\/p><\/div>\n<p>Bautizado como Alpha Crucis, el nombre de la estrella que representa a S\u00e3o Paulo en la bandera brasile\u00f1a, el buque inici\u00f3 entonces su viaje inaugural hasta el puerto de Santos, con arribo previsto para mediados de mayo. La primera singladura fue denominada InterOc\u00e9anos, y un p\u00f3ster recordatorio. El buque es esperado ansiosamente por docentes y alumnos del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la USP y otras instituciones paulistas, ya que propiciar\u00e1 un salto en la calidad de sus investigaciones. Con 64 metros de eslora por 11 de manga, puede permanecer en alta mar, sin reabastecerse, hasta 40 d\u00edas. Esta autonom\u00eda posibilitar\u00e1 viajes transoce\u00e1nicos, lo cual implica una diferencia importante en relaci\u00f3n con su antecesor, el buque Professor W. Bernard, cuya autonom\u00eda era de 15 d\u00edas y, por esa raz\u00f3n, no pod\u00eda alejarse demasiado de la costa. \u201cEsta adquisici\u00f3n otorgar\u00e1 mayor competitividad a la oceanograf\u00eda brasile\u00f1a y permitir\u00e1 que trabajemos en asociaci\u00f3n con pa\u00edses que ya realizan investigaciones en alta mar, en el Atl\u00e1ntico Sur\u201d, dice Frederico Brandini, profesor del Instituto Oceanogr\u00e1fico. \u201cEl Atl\u00e1ntico Sur es uno de los oc\u00e9anos menos conocidos del mundo\u201d, afirma. El Alpha Crucis puede transportar 40 personas a bordo: 25 investigadores y 15 tripulantes, 10 m\u00e1s que su antecesor. \u201cEsto permitir\u00e1 que el buque transporte equipos mayores, con expertos de diversas disciplinas. Los estudios sobre el oc\u00e9ano son cada vez m\u00e1s multidisciplinarios\u201d, dice Ilson Silveira, docente del Instituto oceanogr\u00e1fico y uno de los investigadores de la instituci\u00f3n que m\u00e1s ha utilizado el Professor W. Bernard.<\/p>\n<p>Dotado con dos motores y un sistema que permite mantenerlo parado en alta mar, el Alpha Crucis tambi\u00e9n dar\u00e1 lugar a estudios m\u00e1s minuciosos sobre las corrientes marinas que el Professor W. Bernard, que cuenta solamente con un motor y sufr\u00eda desplazamientos cuando se deten\u00eda para ejecutar una estaci\u00f3n oceanogr\u00e1fica. \u201cContando con un buque de moderna concepci\u00f3n y equipamientos de \u00faltima generaci\u00f3n, el aumento de la calidad de las informaciones recabadas y de las investigaciones ser\u00e1 notable\u201d, dice Luiz Nonnato, ingeniero del laboratorio de instrumentaci\u00f3n del Instituto Oceanogr\u00e1fico y responsable del dise\u00f1o de los nuevos equipamientos de la embarcaci\u00f3n. Entre ellos, se destaca, por ejemplo, una ecosonda multihaz, que permite obtener im\u00e1genes del lecho oce\u00e1nico para la realizaci\u00f3n de an\u00e1lisis topogr\u00e1ficos. \u201cNunca tuvimos un aparato de ese tipo y era un antiguo anhelo\u201d, dice Nonnato. Tambi\u00e9n se encuentran instalados dos sistemas ac\u00fasticos, aptos para el estudio de las corrientes marinas, as\u00ed como una estaci\u00f3n meteorol\u00f3gica muy bien equipada. Una sala de computaci\u00f3n coordina los datos recabados por todos los equipamientos, lo que permite que los investigadores utilicen los datos en tiempo real.<\/p>\n<div id=\"attachment_217996\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-217996\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2d-1.jpg\" alt=\"... y reequipado \" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2d-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2d-1-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2d-1-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Luiz Nonnato<\/span>&#8230; y reequipado<span class=\"media-credits\">Luiz Nonnato<\/span><\/p><\/div>\n<p>El buque comenzar\u00e1 a operar como plataforma de investigaciones en alta mar a partir del segundo semestre y ya tiene programadas varias misiones. Su primera traves\u00eda estar\u00e1 abocada al proyecto del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda del Carbono, coordinado por el profesor Frederico Brandini, que apunta a estudiar los flujos de carbono en la costa continental brasile\u00f1a. La segunda, denominada Atlas-B, se llevar\u00e1 a cabo en noviembre y tiene por objetivo la instalaci\u00f3n en el mar de la primera boya Atlas, construida en Brasil, como parte de las iniciativas financiadas por el CNPq y la FAPESP. \u201cLa boya tendr\u00e1 como meta principal el monitoreo de las condiciones oce\u00e1nicas y de la atm\u00f3sfera en la regi\u00f3n que se extiende frente a Santa Catarina, donde en 2004 se origin\u00f3 el hurac\u00e1n Catarina\u201d, explica Edmo Campos, tambi\u00e9n profesor del Oceanogr\u00e1fico y coordinador del proyecto Atlas-B y de las actividades oce\u00e1nicas del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda para Cambios Clim\u00e1ticos. Otra traves\u00eda, programada para las tres primeras semanas de diciembre, forma parte del Proyecto Samoc, un acuerdo de investigaci\u00f3n internacional para el estudio del flujo meridional de calor en el Atl\u00e1ntico Sur. El Samoc es un convenio entre instituciones de Brasil, Sud\u00e1frica, Argentina, Estados Unidos, Francia y otros pa\u00edses europeos. \u201cEl componente brasile\u00f1o est\u00e1 financiado \u00edntegramente por la FAPESP y contribuir\u00e1 con el monitoreo de la regi\u00f3n occidental de una l\u00ednea transoce\u00e1nica entre Brasil y Sud\u00e1frica. Estados Unidos, Francia y Sud\u00e1frica son los responsables del resto de la cobertura\u201d, dice Campos, quien tambi\u00e9n coordina el Samoc.<\/p>\n<p>Aparte de los docentes del Instituto Oceanogr\u00e1fico, la embarcaci\u00f3n tambi\u00e9n ser\u00e1 utilizada por investigadores de dos programas de la FAPESP: el de Cambios Clim\u00e1ticos Globales \u2013incluido un proyecto coordinado por el investigador T\u00e9rcio Ambrizzi, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la USP\u2013 y el Biota-FAPESP, de estudios sobre la biodiversidad, y por otras instituciones paulistas.<\/p>\n<p>\u201cLa autonom\u00eda del buque permitir\u00e1 cubrir \u00e1reas m\u00e1s alejadas del continente, cuya biodiversidad es poco conocida\u201d, dice Carlos Joly, docente de la Unicamp y coordinador del Biota-FAPESP. \u201cPromover\u00e1 un salto cualitativo en las investigaciones oce\u00e1nicas, tanto en lo referente a la biodiversidad marina como en la comprensi\u00f3n de la importancia del rol del Atl\u00e1ntico Sur en la regulaci\u00f3n del clima actual y futuro. Ser\u00e1 fant\u00e1stico coordinar misiones conjuntas, agrupando investigadores y alumnos de distintas especialidades, integrando estudios fisicoqu\u00edmicos, atmosf\u00e9ricos y biol\u00f3gicos\u201d, dice. Naturalmente, la producci\u00f3n de conocimiento propiciada por la embarcaci\u00f3n, en temas que van desde la biotecnolog\u00eda a la planificaci\u00f3n para la instalaci\u00f3n de plataformas petroleras en la capa del presal, mitigar\u00e1 la saga de suspenso y resiliencia involucradas en su adquisici\u00f3n. Pero el nombre de la gerente de importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n de la FAPESP, Rosely Aparecida Figueiredo Prado, ser\u00e1 recordado por quienes hagan uso del barco, ya que est\u00e1 escrito en una placa con la lista de personas que hicieron posible la compra.<\/p>\n<div id=\"attachment_217994\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-217994\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2b-1.jpg\" alt=\"El buque con su antiguo nombre, Moana Wave\" width=\"290\" height=\"308\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2b-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2b-1-120x127.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-2b-1-250x266.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Luiz Nonnato<\/span>El buque con su antiguo nombre, Moana Wave<span class=\"media-credits\">Luiz Nonnato<\/span><\/p><\/div>\n<p>La historia de la adquisici\u00f3n del Alpha Crucis se remonta a 2009, cuando Michel Mahiques asumi\u00f3 la direcci\u00f3n del Instituto Oceanogr\u00e1fico y se encontr\u00f3 con un escenario desolador: el buque Professor W. Bernard, luego de d\u00e9cadas de prestar servicios, sufri\u00f3 un incendio y se hallaba fuera de operaci\u00f3n. Mahiques consult\u00f3 en un astillero de Guaruj\u00e1, pensando en refaccionarlo, pero lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que ser\u00eda inviable. El astillero estaba saturado de pedidos y no se interes\u00f3 por el servicio. Ser\u00eda necesario encontrar un astillero en la costa fluminense o en Santa Catarina y remolcar el buque hasta all\u00ed, y era dudoso que \u00e9ste se hallara en condiciones de realizar el viaje. La compra de un nuevo buque era inviable debido al alto costo, por encima de los 30 millones de d\u00f3lares. Pero adquirir una embarcaci\u00f3n usada y adaptarla era una opci\u00f3n tentadora.<\/p>\n<p>Apoyado por otros profesores del instituto, Mahiques comenz\u00f3 a visitar barcos de investigaci\u00f3n a la venta en varios pa\u00edses. Algunos eran muy costosos, otros estaban muy deteriorados, pero en su 19\u00ba intento encontr\u00f3 al Moana Wave, futuro Alpha Crucis. La embarcaci\u00f3n, luego de servir en la Universidad de Hawai, fue adquirida por el astillero Stabbert, de Seattle, y hab\u00eda sido alquilada por el NOAA, la agencia federal estadounidense para meteorolog\u00eda, oc\u00e9anos, atm\u00f3sfera y clima, que lo envi\u00f3 a una misi\u00f3n en la Ant\u00e1rtida. Un grupo de ingenieros y tripulantes del Instituto Oceanogr\u00e1fico visit\u00f3 el buque cuando \u00e9ste se hallaba anclado en Punta Arenas, en Chile, y le agrad\u00f3 lo que vio. El precio tambi\u00e9n era razonable: 4 millones de d\u00f3lares. El siguiente paso consisti\u00f3 en conseguir recursos. Se solicit\u00f3 ayuda al Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda, pero la respuesta fue negativa.<\/p>\n<p>Se present\u00f3 el proyecto a la FAPESP en el marco de una reuni\u00f3n realizada el d\u00eda 1\u00ba de marzo de 2010, en la que participaron Jo\u00e3o Grandino Rodas, rector de la USP; el profesor Mahiques; Celso Lafer, presidente de la FAPESP; Carlos Henrique de Brito Cruz y Joaquim J. Camargo Engler, director cient\u00edfico y director administrativo de la Fundaci\u00f3n respectivamente; adem\u00e1s de Fernando Menezes, asesor de la presidencia. Brito Cruz consider\u00f3 que \u201cuna propuesta con la intenci\u00f3n de ampliar la capacidad investigativa en oceanograf\u00eda, en el estado de S\u00e3o Paulo, garantizando el acceso al buque para todos los cient\u00edficos potencialmente interesados y con proyectos de investigaci\u00f3n aprobados, constituir\u00eda un gran avance para el desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico del estado. Asimismo, deber\u00eda haber un compromiso, muy bien detallado por la USP, para asegurar el personal y el perfecto mantenimiento del barco\u201d. El rector Grandino Rodas garantiz\u00f3 inmediatamente tal apoyo, formalizado posteriormente, incluso con un aporte de recursos por parte de la USP para el proyecto, que fue evaluado por la Fundaci\u00f3n y recibi\u00f3 opiniones favorables de la asesor\u00eda internacional consultada. Adem\u00e1s, la FAPESP exigi\u00f3 que el barco fuera examinado por la empresa especializada que asesora a los buques de la National Science Foundation (NSF) de Estados Unidos.<\/p>\n<div id=\"attachment_217998\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-217998\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-3b-1.jpg\" alt=\"Su tripulaci\u00f3n: 40 d\u00edas de espera en Seattle hasta solucionar un problema en los ejes de propulsi\u00f3n\" width=\"290\" height=\"187\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-3b-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-3b-1-120x77.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-3b-1-250x161.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Chico Vicentini<\/span>Su tripulaci\u00f3n: 40 d\u00edas de espera en Seattle hasta solucionar un problema en los ejes de propulsi\u00f3n<span class=\"media-credits\">Chico Vicentini<\/span><\/p><\/div>\n<p>En noviembre de 2010, la gerente de importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n Rose oy\u00f3 hablar del buque por primera vez. Se formaliz\u00f3 el pago a JMS, la empresa estadounidense de ingenier\u00eda naval contratada por la FAPESP para realizar una revisi\u00f3n t\u00e9cnica de la embarcaci\u00f3n. La empresa es responsable de los partes peri\u00f3dicos de todos los buques de investigaci\u00f3n financiados por la NSF. Mediante la emisi\u00f3n del informe comprobando sus buenas condiciones, dio comienzo el proceso de adquisici\u00f3n, que inclu\u00eda el cambio de nombre y de bandera, adem\u00e1s de la propia importaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se trataba de la primera vez en la historia de la Fundaci\u00f3n que se importar\u00eda una embarcaci\u00f3n. \u201cEstoy muy agradecida con los dirigentes de la FAPESP y con el profesor Mahiques por la confianza que depositaron en m\u00ed. Tambi\u00e9n fueron importantes el apoyo del equipo de importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n y la comprensi\u00f3n de mis hijos\u201d, afirma Rose. Durante los meses siguientes, los procedimientos ocuparon gran parte del tiempo de la empleada de la Fundaci\u00f3n, quien, siempre optimista, tomaba como retos por vencer a las innumerables dificultades que surg\u00edan diariamente.<\/p>\n<p>Uno de los mayores desaf\u00edos consisti\u00f3 en cambiar, todav\u00eda en Estados Unidos, el nombre y la bandera del buque. \u201cEse procedimiento tambi\u00e9n fue el causante de uno de los momentos m\u00e1s emocionantes del proceso\u201d, recuerda Rose. El 26 de marzo de 2012, en territorio estadounidense, todos los brasile\u00f1os a bordo, ataviados con el uniforme oficial, subieron a cubierta y cantaron el Himno Nacional mientras se izaba, por primera vez, la bandera brasile\u00f1a. \u201cA\u00fan hoy, me emociono cuando veo la filmaci\u00f3n realizada por los investigadores\u201d, dice. El video se encuentra <a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=qatKbY4EVYM\" target=\"_blank\">disponible aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n<p>El presidente de la FAPESP, Celso Lafer, y el director administrativo de la Fundaci\u00f3n, Joaquim J. de Camargo Engler, ayudaron en la agilizaci\u00f3n del contacto con el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Consulado general de Brasil en San Francisco. Al cabo de varias negociaciones, en enero de 2012, Rose, en el rol de apoderada del armador, en este caso, la FAPESP, desembarc\u00f3 en San Francisco para transformar oficialmente al Moana Wave en el Alpha Crucis. En funci\u00f3n del huso horario, hab\u00eda una diferencia de 6 horas con respecto a Brasilia, lo cual dejaba un margen de solamente una hora diaria para el trabajo conjunto entre el consulado e Itamaraty. \u201cGracias a la buena voluntad del cuerpo consular, especialmente del vicec\u00f3nsul Mauro Peixoto Alves, el registro se hizo efectivo. El Alpha Crucis recibi\u00f3 el n\u00famero 001, pues era el primer registro de un buque brasile\u00f1o en el consulado\u201d, recuerda Rose. En San Francisco, Rose, en nombre de la FAPESP, nombr\u00f3 al comandante del nav\u00edo, el Capit\u00e1n Jos\u00e9 Helv\u00e9cio Moraes de Rezende, quien era el comandante del Professor W. Bernard; y a continuaci\u00f3n, se nombr\u00f3 a toda la tripulaci\u00f3n del Alpha Crucis. Durante el proceso de adquisici\u00f3n y reforma, parte de esa tripulaci\u00f3n debi\u00f3 realizar cursos de capacitaci\u00f3n, sin los cuales no podr\u00eda desempe\u00f1arse en el nuevo barco.<\/p>\n<div id=\"attachment_217999\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-217999\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-3c-1.jpg\" alt=\"Las computadoras coordinar\u00e1n los datos recabados por los equipamientos cient\u00edficos\" width=\"290\" height=\"192\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-3c-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-3c-1-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-3c-1-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Chico Vicentini<\/span>Las computadoras coordinar\u00e1n los datos recabados por los equipamientos cient\u00edficos<span class=\"media-credits\">Chico Vicentini<\/span><\/p><\/div>\n<p>Otro escollo se relacion\u00f3 con la exigencia de innumerables certificados, necesarios para la concesi\u00f3n del permiso de viaje a Brasil. Por ello se realizaron frecuentes contactos con el departamento de Puertos y Costas (DPC), dependiente del Ministerio de Marina. Se exig\u00eda, por ejemplo, que la embarcaci\u00f3n contase con un tel\u00e9grafo de m\u00e1quinas, para la comunicaci\u00f3n de los tripulantes entre el puente de mando y la sala de m\u00e1quinas, en caso de falta de energ\u00eda en el buque. Luego de una extensa negociaci\u00f3n, en la cual se demostr\u00f3 que el Alpha Crucis cuenta con un sistema de comunicaci\u00f3n m\u00e1s sofisticado y seguro, el DPC autoriz\u00f3 la navegaci\u00f3n hacia Brasil, aunque en junio, debe solicitarse la exenci\u00f3n definitiva en lo referente al tel\u00e9grafo. \u201cLos capitanes de mar y guerra del DPC nos orientaron en forma profesional y paciente\u201d, dice Rose.<\/p>\n<p>Muchos de los problemas enfrentados resid\u00edan en el hecho de que el Moana Wave fue construido en Estados Unidos en 1974, bajo una legislaci\u00f3n que le conced\u00eda la exenci\u00f3n de varios certificados. Al modificarse el propietario, la bandera y el nombre, exist\u00eda la obligatoriedad de ce\u00f1irse a la legislaci\u00f3n internacional \u2012y a la convenci\u00f3n brasile\u00f1a vigente\u2012, denominada Solas (sigla inglesa por Safety of Life at Sea). Eso hizo que la reforma debiera ser m\u00e1s profunda que lo imaginado en un principio. La remodelaci\u00f3n comenz\u00f3 en abril de 2011 y se le encomend\u00f3 al propio astillero Stabbert que hab\u00eda adquirido el buque a la Universidad de Hawai. Ah\u00ed mismo, se sustituy\u00f3 todo el mobiliario y el revestimiento, cambiando la madera por materiales no inflamables. Tambi\u00e9n se instal\u00f3 una serie de nuevos equipamientos. El costo final de la embarcaci\u00f3n fue de 11 millones de d\u00f3lares, entre recursos aportados por la FAPESP y la USP.<\/p>\n<p>Pero la planificaci\u00f3n no impidi\u00f3 que ocurriesen sorpresas. El American Bureau of Shipping (ABS), la agencia calificadora internacional que control\u00f3 la reforma, indic\u00f3 una dificultad cuando el remodelado ya se consideraba finalizado e inform\u00f3 que no permitir\u00eda la emisi\u00f3n de los certificados necesarios para la navegaci\u00f3n. Los cilindros de di\u00f3xido de carbono del sistema antiincendio instalados junto a la sala de m\u00e1quinas, deber\u00edan situarse en cubierta, al aire libre. Esta alteraci\u00f3n aument\u00f3 el \u00e1rea \u00fatil del nav\u00edo y, consecuentemente, la documentaci\u00f3n tuvo que rehacerse.<\/p>\n<p>Como apoderada de la propietaria del buque, Rose desembarc\u00f3 en Seattle en febrero de 2012 para cumplir con otra exigencia, la de oficializar el embarque del comandante del barco, pero a\u00fan habr\u00eda una dif\u00edcil prueba en el camino. Antes de la partida, surgi\u00f3 un problema: se detect\u00f3 un escape en los ejes de propulsi\u00f3n que preocup\u00f3 al comandante. \u201cDecidimos permanecer en Seattle hasta que el problema fuera solucionado, aunque el personal del astillero aseguraba que el buque siempre hab\u00eda funcionado as\u00ed\u201d, dice Rose. \u201cEntonces, all\u00ed me encontraba, en una sala de reuniones, frente a un p\u00fablico estadounidense de gente altamente capacitada en el \u00e1rea. Me present\u00e9, les expliqu\u00e9 que no entend\u00eda el lenguaje t\u00e9cnico, pero que estaba ah\u00ed para organizar los pr\u00f3ximos pasos que tendr\u00edan que ser resueltos con prioridad por el astillero. Me convert\u00ed en la voz del profesor Mahiques, del comandante Rezende y de la tripulaci\u00f3n. Cuando necesitaba algo, les dec\u00eda: tengo tarea para ustedes. Me apodaron <em>homework<\/em>\u201d, recuerda ella. \u201cSe vivieron momentos tensos\u201d, dice Mahiques.<\/p>\n<p>No obstante, la resoluci\u00f3n del problema no era cosa sencilla y demand\u00f3 40 d\u00edas. Mahiques debi\u00f3 regresar a Brasil y Rose permaneci\u00f3 en Seattle. El 5 de marzo, la visa por 28 d\u00edas de los 14 tripulantes expir\u00f3 y fue necesaria la retenci\u00f3n de sus pasaportes. Rose qued\u00f3 como responsable de la guarda de todos los documentos. A partir de ese momento, ning\u00fan tripulante pod\u00eda salir del barco. \u201cFue una de las situaciones m\u00e1s angustiantes que viv\u00ed durante todo el proceso de adquisici\u00f3n\u201d, dice ella. \u201cPor otra parte, fue gratificante o\u00edr a los tripulantes decir que s\u00f3lo regresar\u00edan a Brasil en el buque\u201d, agrega. Eso fue lo que sucedi\u00f3 en aquella ma\u00f1ana lluviosa del 29 de marzo de 2012, a las nueve y media de la ma\u00f1ana, hora de Seattle, las una y media de la tarde en Brasilia.<\/p>\n<div id=\"attachment_218001\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-218001\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-4a-1.jpg\" alt=\"El casco de la embarcaci\u00f3n en el astillero Inace, en Cear\u00e1: con entrega prevista para el mes de septiembre. \" width=\"290\" height=\"478\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-4a-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-4a-1-120x198.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/018-025_Navio_195-4a-1-250x412.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Chico Vicentini<\/span>El casco de la embarcaci\u00f3n en el astillero Inace, en Cear\u00e1: con entrega prevista para el mes de septiembre.<span class=\"media-credits\">Chico Vicentini<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>El Alpha Delphini en el astillero<br \/>\n<\/strong>Aparte del Alpha Crucis, el Instituto Oceanogr\u00e1fico contar\u00e1 a partir de septiembre con un nuevo barco capaz de realizar investigaciones hasta a 200 millas de la costa brasile\u00f1a. Bautizado con el nombre de Alpha Delphini, el barco oceanogr\u00e1fico es el primero de su g\u00e9nero construido en Brasil. Con 27 metros de eslora, podr\u00e1 transportar a 20 alumnos y dos profesores, adem\u00e1s de la tripulaci\u00f3n. Su autonom\u00eda es de 10 a 15 d\u00edas, dependiendo de la cantidad de personas embarcadas. \u201cLas mejores instituciones de investigaci\u00f3n oceanogr\u00e1fica cuentan con uno o dos barcos y tambi\u00e9n embarcaciones menores para trabajar en regiones costeras\u201d, dice Rolf Roland Weber, docete del departamento de oceanograf\u00eda del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la USP. \u201cEl barco podr\u00e1 estudiar toda la plataforma continental de S\u00e3o Paulo, incluyendo el \u00e1rea de la capa presal\u201d, afirma.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n del barco forma parte de un proyecto de aumento de la capacidad de investigaci\u00f3n del Instituto Oceanogr\u00e1fico que cuenta con el apoyo de la FAPESP, en el marco del Programa Equipamientos Multiusuarios (EMU). El costo total del barco ser\u00e1 de 4,75 millones de reales. La FAPESP destinar\u00e1 4 millones de reales y el resto \u2013correspondiente a los motores y a una serie de equipamientos cient\u00edficos\u2013 ser\u00e1 financiado por el Instituto Oceanogr\u00e1fico. Como forma parte del programa Equipamientos Multiusuarios, el barco podr\u00e1 ser requerido para la realizaci\u00f3n de investigaciones por cualquier universidad del estado de S\u00e3o Paulo, incluidas las privadas. Aunque el reglamento prioriza ciertos casos, tales como los proyectos financiados por la FAPESP.<\/p>\n<p>Inicialmente, el Instituto Oceanogr\u00e1fico evalu\u00f3 la posibilidad de la compra y reforma de un barco usado, a semejanza de lo hecho con el Alpha Crucis. \u201cLlegamos a ver barcos hasta en Turqu\u00eda y Nueva Zelanda. Pero no hab\u00eda embarcaciones peque\u00f1as a la venta en buen estado, y entonces optamos por construirlo aqu\u00ed\u201d, dice Weber. Con excepci\u00f3n de los componentes electr\u00f3nicos de navegaci\u00f3n y los instrumentos oceanogr\u00e1ficos espec\u00edficos, la mayor parte del equipamiento es nacional. \u201cConstituir\u00e1 una plataforma de trabajo intermedia entre un nav\u00edo oceanogr\u00e1fico y un barco peque\u00f1o. Actualmente contamos con barcos pesqueros de madera, adaptados. En el caso del nuevo barco, no habr\u00e1 adaptaciones. Se est\u00e1 construyendo espec\u00edficamente para fines investigativos\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Weber sostiene que el barco es sencillo para operar y de bajo costo en relaci\u00f3n con el nav\u00edo oceanogr\u00e1fico. Los costos operativos ser\u00e1n de aproximadamente 4 mil a 5 mil d\u00f3lares diarios, mientras que el costo diario del Alpha Crucis variar\u00e1 entre 15 mil y 16 mil d\u00f3lares. La construcci\u00f3n de la embarcaci\u00f3n se est\u00e1 llevando a cabo en el astillero Inace, en Fortaleza (Cear\u00e1). Su entrega, prevista para el mes de julio, fue postergada hasta septiembre debido a un retraso en la fabricaci\u00f3n de cabrestantes, a cargo de una empresa de Petr\u00f3polis. Fue Weber quien escogi\u00f3 el nombre. \u201cOptamos por bautizar al barco con el nombre de una estrella, tal como ocurriera con el Alpha Crucis. Y Alpha Delphini, que es una estrella de la constelaci\u00f3n Delphinus, me parece un nombre muy simp\u00e1tico\u201d, afirma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Nuevo buque oceanogr\u00e1fico arriba al puerto de Santos","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[321],"coauthors":[98],"class_list":["post-11548","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11548","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11548"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11548\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11548"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11548"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11548"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=11548"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}