{"id":11580,"date":"2012-05-21T17:57:44","date_gmt":"2012-05-21T20:57:44","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=11580"},"modified":"2015-12-29T17:41:05","modified_gmt":"2015-12-29T19:41:05","slug":"de-la-llovizna-a-la-tempestad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-la-llovizna-a-la-tempestad\/","title":{"rendered":"De la llovizna a la tempestad"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_11582\" style=\"max-width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-11582\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/043_Chuvas_195-1-1024x676.jpg\" alt=\"Entre 1933 y 2010, el total anual de lluvias se increment\u00f3 425 mm en la regi\u00f3n metropolitana, seg\u00fan datos suministrados por la USP\" width=\"560\" height=\"370\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">LEO RAMOS<\/span>Entre 1933 y 2010, el total anual de lluvias se increment\u00f3 425 mm en la regi\u00f3n metropolitana, seg\u00fan datos suministrados por la USP<span class=\"media-credits\">LEO RAMOS<\/span><\/p><\/div>\n<p>La tierra de la gar\u00faa se ha transformado en la megal\u00f3polis de las tormentas. En el transcurso de los \u00faltimos 80 a\u00f1os aproximadamente, la cantidad de lluvia anual que cae en la Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo, donde uno de cada 10 brasile\u00f1os reside en una superficie equivalente a casi el 1% del territorio nacional, ha aumentado 425 mil\u00edmetros (mm), la mitad de lo que llueve en gran parte del semi\u00e1rido brasile\u00f1o. Trep\u00f3 de un promedio anual de casi 1.200 mm en la d\u00e9cada de 1930 hasta alrededor de 1.600 mm en los a\u00f1os 2000. Trazando una progresi\u00f3n lineal, resulta como si cada a\u00f1o hubiera llovido 5,5 mm m\u00e1s que en los 12 meses anteriores. La pluviosidad no s\u00f3lo se ha intensificado, sino que ha alterado tambi\u00e9n su patr\u00f3n de ocurrencia. No es que llueva algo m\u00e1s cada d\u00eda, una alteraci\u00f3n que, en la pr\u00e1ctica, ser\u00eda poco perceptible e incapaz de ocasionar inundaciones constantes en la zona. La cantidad de d\u00edas con lluvias fuertes o moderadas ha crecido, provocando incluso temporales en invierno, una \u00e9poca normalmente seca. Como contrapartida, la cantidad de d\u00edas con llovizna, menor a 5 mm ca\u00eddos, ha disminuido.<\/p>\n<p>Un r\u00e9gimen de extremos, pendular, pas\u00f3 a dominar el ciclo de las lluvias en la regi\u00f3n metropolitana: cuando llueve, en general lo hace copiosamente; aunque entre los d\u00edas de extrema humedad, pueden ocurrir largos per\u00edodos secos. El Gran S\u00e3o Paulo parece encaminarse hacia el peor de dos mundos, alternando per\u00edodos intensos de exceso y falta de lluvias a lo largo del a\u00f1o. \u201cLa urbanizaci\u00f3n y el denominado efecto isla de calor, aparte de la poluci\u00f3n atmosf\u00e9rica, parecen cumplir un rol importante en la alteraci\u00f3n del patr\u00f3n pluvial en S\u00e3o Paulo, especialmente durante las estaciones normalmente m\u00e1s h\u00famedas, como son la primavera y el verano\u201d, afirma Maria Assun\u00e7\u00e3o da Silva Dias, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP), y autora de un estudio a\u00fan in\u00e9dito sobre el tema. \u201cDurante los meses m\u00e1s secos, la influencia de los cambios clim\u00e1ticos globales es responsable por un 85% de la din\u00e1mica implicada en el incremento de las lluvias extremas\u201d. En la Regi\u00f3n Metropolitana de R\u00edo de Janeiro se detect\u00f3 la misma tendencia de aumento de la cantidad de d\u00edas con lluvias intensas, aunque en este caso con menor nitidez.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/040-045_Chuvas_195-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-114813\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/040-045_Chuvas_195-11-300x169.jpg\" alt=\"040-045_Chuvas_195-1\" width=\"300\" height=\"169\" \/><\/a>El nuevo patr\u00f3n pluviom\u00e9trico de S\u00e3o Paulo no es similar a un frente fr\u00edo pasajero. Vino para quedarse, seg\u00fan los modelos construidos por el Centro de Ciencia del Sistema Terrestre del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (CCST-Inpe). Las proyecciones sugieren que la situaci\u00f3n actual constituye una especie de pr\u00f3logo de complicaciones futuras. \u00c9stas indican que hacia el final de este siglo ocurrir\u00e1 un progresivo aumento de la cantidad de d\u00edas con lluvias superiores a 10, 20, 30 y 50 mm, es decir, pr\u00e1cticamente en todos los rangos significativos de pluviosidad. Tan s\u00f3lo se registrar\u00e1 una disminuci\u00f3n de la cantidad de d\u00edas con lloviznas leves y, posiblemente, un aumento del n\u00famero de d\u00edas secos. \u201cLa estacionalidad de las lluvias tambi\u00e9n sufrir\u00e1 modificaciones\u201d, afirma Jos\u00e9 Marengo, jefe del CCST y coordinador de un trabajo todav\u00eda no publicado sobre las proyecciones pluviales en la regi\u00f3n metropolitana. \u201cCrecer\u00e1 la cantidad de temporales fuera de \u00e9poca, que ocurren generalmente en la m\u00e1s h\u00fameda; es un evento que toma a la poblaci\u00f3n por sorpresa\u201d. Las simulaciones solamente toman en cuenta los posibles efectos sobre el r\u00e9gimen pluviom\u00e9trico en la regi\u00f3n metropolitana ocasionados\u00a0 por los denominados cambios clim\u00e1ticos globales, sobre todo, el aumento de las concentraciones de los gases con efecto invernadero, que elevan la temperatura del aire. No se considera en esas proyecciones la incidencia que podr\u00edan tener la urbanizaci\u00f3n y la contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica sobre las lluvias en el Gran S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<div id=\"attachment_207735\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-207735\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/043_Chuvas_195-21.jpg\" alt=\"Escaso verde en la metr\u00f3polis de hormig\u00f3n y asfalto: si un 25% del territorio del Gran S\u00e3o Paulo estuviese cubierto por \u00e1rboles, la temperatura media descender\u00eda  en un valor de hasta 2,5 \u00baC\" width=\"290\" height=\"457\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/043_Chuvas_195-21.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/043_Chuvas_195-21-120x189.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/043_Chuvas_195-21-250x394.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span>Escaso verde en la metr\u00f3polis de hormig\u00f3n y asfalto: si un 25% del territorio del Gran S\u00e3o Paulo estuviese cubierto por \u00e1rboles, la temperatura media descender\u00eda en un valor de hasta 2,5 \u00baC<span class=\"media-credits\">L\u00c9O RAMOS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una de las grandes dificultades que surgen a la hora de realizar estudios detallados, capaces de revelar fluctuaciones clim\u00e1ticas del pasado y servir como gu\u00edas para futuras proyecciones, es la ausencia de registros hist\u00f3ricos extensos y confiables, con informes diarios sobre la incidencia de las lluvias. Sin ellos, no es factible elaborar un an\u00e1lisis estad\u00edstico consistente ni contar con una visi\u00f3n esclarecida al respecto de cu\u00e1nto llov\u00eda y c\u00f3mo se distribu\u00eda la pluviosidad en el transcurso de los a\u00f1os y de las estaciones clim\u00e1ticas (primavera, verano, oto\u00f1o e invierno). Los expertos se\u00f1alan un\u00e1nimemente esa deficiencia en Brasil. La serie que contiene datos de mejor calidad sobre las lluvias en un punto del territorio nacional es la que provee la estaci\u00f3n meteorol\u00f3gica del IAG, situada en el Parque do Estado, dentro del barrio de \u00c1gua Funda, en la zona sur de la ciudad de S\u00e3o Paulo. Los registros comenzaron en 1933, cuando se inaugur\u00f3 esa filial, y prosiguen hasta hoy.<\/p>\n<p>Hay otro factor que reviste a los datos provistos por la estaci\u00f3n meteorol\u00f3gica del IAG con un car\u00e1cter \u00fanico. Los registros se obtuvieron dentro de un gran \u00e1rea verde de la ciudad de S\u00e3o Paulo que no modific\u00f3 radicalmente su perfil durante el transcurso de casi ocho d\u00e9cadas, una rareza dentro de una megal\u00f3polis que no posee demasiados parques y jardines. En otras palabras, aunque la ciudad haya sufrido un fuerte proceso de urbanizaci\u00f3n y de impermeabilizaci\u00f3n del suelo durante el siglo pasado, las condiciones naturales en los alrededores de la estaci\u00f3n del Parque do Estado no se alteraron radicalmente. Por ello, tiene sentido comparar los datos del presente con los del pasado, dado que el \u00e1mbito local es m\u00e1s o menos el mismo. \u201cEn la zona norte de S\u00e3o Paulo, en el mirador conocido como Mirante de Santana, existe una estaci\u00f3n meteorol\u00f3gica que cuenta con mediciones a partir de los a\u00f1os 1950\u201d, afirma Pedro Leite da Silva Dias, investigador del IAG-USP y director del Laboratorio Nacional de Computaci\u00f3n Cient\u00edfica (LNCC), con sede en R\u00edo de Janeiro, tambi\u00e9n autor del estudio sobre la evoluci\u00f3n de las lluvias en la regi\u00f3n metropolitana. \u201cPero ah\u00ed solamente hab\u00eda selvas hace algunas d\u00e9cadas y hoy en d\u00eda existen edificaciones junto a la estaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Dada la riqueza de los datos provistos por la estaci\u00f3n del IAG en Parque do Estado, Assun\u00e7\u00e3o y sus colaboradores pudieron deducir detalles y tendencias m\u00e1s sutiles en el r\u00e9gimen de lluvias a lo largo de las \u00faltimas ocho d\u00e9cadas. Entre 1935 y 1944 llovi\u00f3, en promedio, m\u00e1s de 40 mm, durante unos 30 d\u00edas, con gran concentraci\u00f3n de pluviosidad durante los meses de verano y, en menor escala, en la primavera y el oto\u00f1o. Durante ese per\u00edodo no se registraron episodios con pluviosidad de esa intensidad durante los meses invernales. La situaci\u00f3n comenz\u00f3 a modificarse a partir de mediados de los a\u00f1os 1940. Desde entonces, en todas las d\u00e9cadas hubo, en promedio, al menos una lluvia con esa intensidad durante el invierno. Entre 2000 y 2009, el n\u00famero total de jornadas con tormentas y registros superiores a los 40 mm ca\u00eddos se mantuvo en alrededor de 70 eventos. Una tendencia similar se repite cuando se analiza d\u00e9cada por d\u00e9cada la ocurrencia de lluvias diarias por encima de 60 y 80 mm.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/040-045_Chuvas_195-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-114814\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/040-045_Chuvas_195-21-300x183.jpg\" alt=\"040-045_Chuvas_195-2\" width=\"300\" height=\"183\" \/><\/a>En general, existen dos factores principales que podr\u00edan estar relacionados con la alteraci\u00f3n en el r\u00e9gimen pluvial de la regi\u00f3n metropolitana: los cambios clim\u00e1ticos globales, un fen\u00f3meno a gran escala, y el efecto isla de calor, con car\u00e1cter localizado y t\u00edpico de las megaciudades. Ambos act\u00faan en conjunto. Uno potencia los efectos del otro y, usualmente, resulta dif\u00edcil trazar una l\u00ednea divisoria entre los dos. Seg\u00fan Marengo, la mayor\u00eda de los modelos clim\u00e1ticos indica que, durante las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, habr\u00e1 un incremento de la cantidad de lluvia desde la cuenca del Plata hasta el sudeste de Brasil. En ese escenario m\u00e1s amplio, surge la cuesti\u00f3n espec\u00edfica del clima en las grandes ciudades, en especial, el efecto isla de calor, donde, al recalentarse, las zonas extremadamente urbanizadas terminan funcionando como un im\u00e1n para las lluvias.<\/p>\n<p><strong>Brisa marina m\u00e1s h\u00fameda<br \/>\n<\/strong>La temperatura superficial del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico en el litoral paulista se increment\u00f3 en alrededor de un grado cent\u00edgrado durante el lapso que va de 1950 a 2010. Pas\u00f3 de 21,5 \u00baC a 22,5 \u00baC. Puede parecer poco, pero una de las consecuencias de este calentamiento es un aumento en la tasa de evaporaci\u00f3n del agua del oc\u00e9ano, el combustible que hace que la brisa marina se cargue m\u00e1s a\u00fan de humedad. Este proceso repercute en el clima sobre Serra do Mar, la meseta serrana donde se encuentra la regi\u00f3n metropolitana.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 gran parte de las lluvias en el Gran S\u00e3o Paulo ocurre entre mitad y el final de la tarde, pasadas las 15 \u00f3 16 horas? Porque es la hora en que la brisa marina, caliente y h\u00fameda, proveniente de la zona de Baixada Santista, termina de atravesar la sierra y alcanza la megal\u00f3polis. \u201cLa zona sudeste es generalmente el primer lugar que siente los efectos de la brisa\u201d, comenta Maria Assun\u00e7\u00e3o. La estructura interna de las ciudades, con muchos edificios altos, altera la direcci\u00f3n de los vientos e incluso puede provocar la ascensi\u00f3n de la brisa marina en ciertos puntos de la regi\u00f3n metropolitana, propiciando localmente la formaci\u00f3n de nubes de lluvia. La poluci\u00f3n urbana, sobre todo la causada por aerosoles, tanto puede favorecer como inhibir la ocurrencia de tormentas sobre las ciudades, dependiendo de su cantidad.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/040-045_Chuvas_195-34-e1451417759452.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-medium wp-image-207736 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/040-045_Chuvas_195-34-e1451417759452-300x242.jpg\" alt=\"040-045_Chuvas_195-3\" width=\"300\" height=\"242\" \/><\/a>Estudios realizados en Estados Unidos durante la d\u00e9cada de 1990 sugieren que, parte del aumento pluvial en algunas regiones metropolitanas, tales como la de Saint Louis, reside en su creciente urbanizaci\u00f3n. En esa zona del estado de Missouri, donde residen alrededor de 2,9 millones de personas, las lluvias aumentaron entre un 5% y un 25% durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. Un estudio llevado a cabo el a\u00f1o pasado en grandes ciudades de la India, concluy\u00f3 que las alteraciones en el r\u00e9gimen pluviom\u00e9trico de esas concentraciones urbanas se originan mayormente en las fluctuaciones del clima y no por fen\u00f3menos locales.<\/p>\n<p><strong>Estrategias de mitigaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>En el caso de la Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo, el trabajo de la USP hall\u00f3 una fuerte correlaci\u00f3n entre su proceso de urbanizaci\u00f3n y las alteraciones en el r\u00e9gimen de lluvias. Los episodios de lluvias extremas, por encima de los 40 mm, se acent\u00faan en la medida en que la poblaci\u00f3n de S\u00e3o Paulo y de las ciudades vecinas crece y los territorios de esos municipios se transforman pr\u00e1cticamente en una mancha \u00fanica de ocupaci\u00f3n continua, con poco verde, mucho asfalto y plagada de fuentes de poluci\u00f3n y calor. Entre 1940 y 2010, la poblaci\u00f3n de la regi\u00f3n metropolitana aument\u00f3 10 veces, de 2 a 20 millones de habitantes. La mancha urbana creci\u00f3 12 veces entre 1930 y 2002, desde 200 hasta 2.400 kil\u00f3metros cuadrados. La temperatura media anual de S\u00e3o Paulo aument\u00f3 3 \u00baC entre 1933 y 2009, seg\u00fan los registros de la estaci\u00f3n del IAG en el Parque do Estado, y el total de lluvias se increment\u00f3 en un tercio. \u201cAntes estudi\u00e1bamos este proceso en forma te\u00f3rica\u201d, afirma Pedro Leite da Silva Dias. \u201cAhora contamos con mayor cantidad de datos, incluso de fuentes digitales\u201d.<\/p>\n<p>La mitigaci\u00f3n el efecto isla de calor puede constituir una forma de reducir los episodios de lluvias extremas en los centros urbanos. El f\u00edsico Edmilson Dias de Freitas, del IAG-USP, ha ensayado algunas medidas en simulaciones computadas para tener una idea de su impacto sobre el clima en la Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo. Pintar de blanco la superficie de las casas y edificios no ser\u00eda un procedimiento eficaz. \u201cLa poluci\u00f3n y los eventos meteorol\u00f3gicos oscurecen r\u00e1pidamente el blanco en S\u00e3o Paulo\u201d, dice Freitas. \u201cNo hay manera de mantenerlos as\u00ed\u201d. La medida m\u00e1s eficaz ser\u00eda aumentar la cobertura vegetal de la ciudad. Seg\u00fan las simulaciones, si un 25% de la superficie de la regi\u00f3n metropolitana fuese ocupada con \u00e1rboles, la temperatura media podr\u00eda reducirse entre 1,5 \u00baC y 2,5 \u00baC. Un clima m\u00e1s benigno disminuir\u00eda el efecto isla de calor y quiz\u00e1 no atrajese tanta lluvia hacia la regi\u00f3n. Actualmente las \u00e1reas verdes no representan ni siquiera el 10% del Gran S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/040-045_Chuvas_195-35-e1451417822961.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-207737\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/040-045_Chuvas_195-35-e1451417822961-300x177.jpg\" alt=\"040-045_Chuvas_195-3\" width=\"300\" height=\"177\" \/><\/a>Por a\u00f1adidura, si hubiera m\u00e1s parques y menos \u00e1reas asfaltadas en la mayor metr\u00f3polis brasile\u00f1a, los efectos m\u00e1s perjudiciales de las tempestades tambi\u00e9n ser\u00edan atenuados: las lluvias torrenciales provocar\u00edan menos crecientes e inundaciones. El suelo expuesto absorbe mejor las aguas que caen sobre \u00e9l. \u201cSao Paulo viola un principio b\u00e1sico del drenaje: el agua de lluvia debe infiltrarse en el suelo donde cae\u201d, dice la ingeniera civil Denise Duarte, docente en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la USP, quien colabora con colegas del IAG. \u201cAqu\u00ed, como en buena parte de la ciudad impermeabilizada, el agua simplemente se escurre\u201d. El agua de lluvia de un lugar corre hacia otro, generalmente, hacia aqu\u00e9llos ubicados en los puntos m\u00e1s bajos de la trama urbana.<\/p>\n<p>El actual valor de 1.600 mm anuales de lluvia, registrado en la estaci\u00f3n del IAG, funciona como una referencia gen\u00e9rica al r\u00e9gimen pluviom\u00e9trico vigente en la regi\u00f3n metropolitana. En un \u00e1rea que actualmente se extiende por 8 mil kil\u00f3metros cuadrados y abarca los territorios de 39 municipios, la cantidad de lluvia realmente medida a\u00f1o tras a\u00f1o en cada estaci\u00f3n meteorol\u00f3gica puede variar bastante. Un trabajo del CCST traza una especie de distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de la pluviosidad en el Gran S\u00e3o Paulo a partir de registros hist\u00f3ricos, con el total diario de lluvias, provistos por 94 estaciones meteorol\u00f3gicas dependientes del Departamento de Aguas y Energ\u00eda (DAEE) del Estado de S\u00e3o Paulo y de la Agencia Nacional de Aguas (ANA). Para realizar el trabajo, se utilizaron datos de un per\u00edodo de 25 a\u00f1os, entre 1973 y 1997.<\/p>\n<p>En las zonas m\u00e1s h\u00famedas, generalmente circundadas por sierras y monta\u00f1as, la pluviosidad anual puede alcanzar hasta 2.400 mm, una cantidad de lluvia similar a la que cae en la selva amaz\u00f3nica. \u00c9ste es el caso del sector del Gran S\u00e3o Paulo atravesado por Sierra do Mar, que comprende el tramo sur de la capital paulista y parte de ciudades tales como S\u00e3o Bernardo do Campo y Rio Grande da Serra, y tambi\u00e9n algunos sectores de Santana do Parna\u00edba y Cajamar, en el oeste de la regi\u00f3n metropolitana. En las zonas menos h\u00famedas, tal como es una buena parte de Mogi das Cruzes, el \u00edndice pluvial puede ubicarse en torno de los 1.300 mm por a\u00f1o. Entre esos dos extremos existen varios niveles intermedios de pluviosidad.<\/p>\n<p>Esta diferencia en los niveles de lluvias se mantiene en el transcurso del a\u00f1o y en todas las estaciones clim\u00e1ticas\u201d, dice Guillermo Obreg\u00f3n, del CCST, principal autor del estudio sobre la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de las lluvias en la regi\u00f3n metropolitana. \u201cEn los sitios m\u00e1s h\u00famedos predominan las lluvias orogr\u00e1ficas o de relieve\u201d. Este mecanismo hace que las masas de aire caliente y h\u00famedo suban al toparse con elevaciones topogr\u00e1ficas, se condensen y generen frecuentes precipitaciones. Ya sea por sus edificios y su asfalto, como por sus zonas monta\u00f1osas, al Gran S\u00e3o Paulo parece aguardarle un destino lluvioso.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-207738\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/043_Chuvas_195-32.jpg\" alt=\"043_Chuvas_195-3\" width=\"560\" height=\"269\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/043_Chuvas_195-32.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/043_Chuvas_195-32-120x58.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/043_Chuvas_195-32-250x120.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">l\u00e9o ramos<\/span><\/p>\n<p><strong>M\u00e1s agua en la bah\u00eda de Guanabara<\/strong><\/p>\n<p>Las lluvias en la Regi\u00f3n Metropolitana de R\u00edo de Janeiro, la segunda del pa\u00eds con sus 12,5 millones de habitantes, parecen exhibir tendencias similares a las de S\u00e3o Paulo. Aunque la capital fluminense no dispone de un archivo hist\u00f3rico sobre pluviosidad tan extenso y confiable como el del IAG-USP, dos estaciones del Instituto Nacional de Meteorolog\u00eda (Inmet) instaladas en R\u00edo de Janeiro aportan datos con calidad razonable sobre al menos cuatro d\u00e9cadas de lluvias.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los registros recabados entre 1967 y 2007 por la estaci\u00f3n mantenida en Alto da Boa Vista, la cantidad de agua ca\u00edda sobre ese barrio de la zona norte de la capital fluminense durante los d\u00edas con grandes tormentas se elev\u00f3, en promedio, 11,7 mm anuales. La estaci\u00f3n est\u00e1 ubicada en el Parque Nacional de Tijuca, una de las mayores selvas urbanas del planeta. \u201cSe registr\u00f3 una tendencia al aumento de la pluviosidad total en la regi\u00f3n metropolitana, y las \u00e1reas selv\u00e1ticas, tales como Alto da Boa Vista, se tornaron m\u00e1s h\u00famedas\u201d, afirma la meteor\u00f3loga Claudine Dereczynski, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), principal autora del estudio, a\u00fan no publicado.<\/p>\n<p>La otra estaci\u00f3n del Inmet est\u00e1 ubicada en Santa Cruz, un barrio con menos \u00e1reas verdes de la zona oeste de la ciudad. En esa regi\u00f3n, los signos de intensificaci\u00f3n de las lluvias fueron moderados, seg\u00fan los informes recabados entre 1964 y 2009, y no se consideraron estad\u00edsticamente significativos. \u201cEn R\u00edo, los datos clim\u00e1ticos de las \u00faltimas d\u00e9cadas indican con mayor claridad un aumento en la temperatura local y en forma m\u00e1s leve un incremento en la cantidad de lluvias\u201d, dice Claudine. Simulaciones realizadas por investigadores del Inpe y de la UFRJ proyectan para las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas un aumento en la intensidad y en la frecuencia, tanto de los d\u00edas de lluvia intensa como de los d\u00edas secos. La pluviosidad tiende distribuirse desordenadamente a lo largo del a\u00f1o y a concentrarse fuertemente en algunos d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Narrowing the Uncertainties on Aerosol and Climate Changes in S\u00e3o Paulo State &#8211; Nuance-SPS (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-tematicos\/29556\/narrowing-uncertainties-aerosol-climate-changes\/\" target=\"_blank\">n\u00b0 08\/58104-8<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Programa FAPESP de Investigaci\u00f3n sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales &#8211; Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinadora\u00a0<\/strong>Maria de F\u00e1tima Andrade &#8211; IAG-USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 570.084,46\u00a0y US$ 2.654.199,16<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Assessment of impacts and vulnerability to climate change in Brazil and strategies for adaptation option (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-tematicos\/29498\/assessment-impacts-vulnerability-climate-change\/\" target=\"_blank\">n\u00b0 08\/58161-1<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nPrograma FAPESP de Investigaci\u00f3n sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales &#8211; Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Jos\u00e9 Marengo &#8211; Inpe;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 1.264.027,66<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>SILVA DIAS, M.A.F.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<a href=\"http:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007%2Fs10584-012-0504-7#\/page-1\" target=\"_blank\">Changes in extreme daily rainfall for S\u00e3o Paulo, Brasil<\/a>.\u00a0\u00a0<strong>Climatic Change<\/strong>. En prensa. 2012.<br \/>\nMARENGO, J. A.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.int-res.com\/abstracts\/cr\/v57\/n1\/p61-72\/\" target=\"_blank\">The climate in future: projections of changes in rainfall extremes for the Metropolitan Area of S\u00e3o Paulo (Masp)<\/a>.\u00a0<strong>Climate Research<\/strong>. En prensa. 2012<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los temporales se han vuelto m\u00e1s frecuentes en S\u00e3o Paulo","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[286,269],"coauthors":[101],"class_list":["post-11580","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-clima-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11580","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11580"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11580\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11580"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11580"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11580"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=11580"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}