{"id":116286,"date":"2013-05-06T11:09:03","date_gmt":"2013-05-06T14:09:03","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=116286"},"modified":"2016-04-12T12:50:36","modified_gmt":"2016-04-12T15:50:36","slug":"la-tenia-y-el-tiburon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-tenia-y-el-tiburon\/","title":{"rendered":"La tenia y el tibur\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-208023\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-2-395x1024.jpg\" alt=\"056-057_Tenia_205-2\" width=\"290\" height=\"752\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-2-395x1024.jpg 395w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-2-191x496.jpg 191w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-2-116x300.jpg 116w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-2.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>Vestigios f\u00f3siles de un tibur\u00f3n de agua dulce que vivi\u00f3 hace 270 millones de a\u00f1os en la regi\u00f3n que actualmente ocupa el municipio <i>ga\u00facho<\/i> de S\u00e3o Gabriel, situado 320 kil\u00f3metros al oeste de Porto Alegre, podr\u00edan ser el registro m\u00e1s antiguo de infestaci\u00f3n de un vertebrado por una forma de tenia o lombriz solitaria. Un conjunto de 93 microestructuras con formato ovalado se encontraron en el interior de un coprolito (heces petrificadas) del pez, y se los reconoci\u00f3 como huevos del par\u00e1sito intestinal. La mayor\u00eda de los huevos estaban tomados por pirita, un disulfuro de hierro apodado oro de los tontos, y parec\u00edan haber sido preservados antes de que el gusano haya tenido oportunidad de romperlos. Uno de ellos se destac\u00f3 entre el resto. \u201cEse huevo probablemente contiene una larva del par\u00e1sito en desarrollo\u201d, afirma la paleont\u00f3loga Paula C Dentzien-Dias, de la Universidad Federal de Rio Grande (Furg), la principal responsable del descubrimiento. El an\u00e1lisis del contenido del raro coprolito, descubierto en rocas del per\u00edodo P\u00e9rmico en la formaci\u00f3n geol\u00f3gica Rio do Rasto, se public\u00f3 el 30 de enero en la revista cient\u00edfica <i>PLoS One<\/i>.<\/p>\n<p>Los helmintos se hallaban escondidos dentro de un excremento con formato espiralado, una marca registrada de las deyecciones de los tiburones, que med\u00eda 5 cent\u00edmetros de largo por 2 de di\u00e1metro. El coprolito fue \u201crebanado\u201d longitudinalmente para obtener una l\u00e1mina delgada, apropiada para su observaci\u00f3n en microscopio \u00f3ptico. El objetivo era buscar, en el interior de las heces, fragmentos org\u00e1nicos que revelaran la dieta de los animales. Varias l\u00e1minas de ese coprolito, y de otros 13 recogidos en la regi\u00f3n, revelaron la presencia de escamas y dientes de otros peces. Uno de ellos, sin embargo, albergaba una gran sorpresa: la presencia de casi un centenar de diminutas estructuras ovales en su interior.<\/p>\n<p>Inicialmente, los investigadores esbozaron la hip\u00f3tesis de que podr\u00eda tratarse de alguna estructura de origen inorg\u00e1nico, generada durante el proceso de fosilizaci\u00f3n. Pero una observaci\u00f3n m\u00e1s minuciosa de la l\u00e1mina los condujo a otra conclusi\u00f3n. Se trataba de una serie de huevos de tenia, casi siempre con las mismas dimensiones: entre 145 y 155 micrones de longitud y de 88 a 100 micrones de ancho. La presencia de pirita en el coprolito es un indicador de que el material estuvo expuesto a condiciones con escasez o nulidad de ox\u00edgeno, favorables para la preservaci\u00f3n de los f\u00f3siles. Se sabe que ese mineral se forma solamente en ausencia de ese gas.<\/p>\n<p>Al haberse identificado en heces fosilizadas de un pez de agua dulce, esa antigua forma de lombriz solitaria sugiere que los primeros h\u00e1bitats del helminto fueron los lagos y r\u00edos. Sus primeros hu\u00e9spedes habr\u00edan sido animales acu\u00e1ticos, tales como los paleotiburones de S\u00e3o Gabriel. \u201cLos nuevos huevos f\u00f3siles de tenia revelan que esos par\u00e1sitos exist\u00edan hace al menos 270 millones de a\u00f1os, pero habr\u00edan surgido mucho antes. El problema radica en hallar vestigios de tales gusanos\u201d, dice\u00a0 Dentzien-Dias.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-208022\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-1-536x1024.jpg\" alt=\"056-057_Tenia_205-1\" width=\"290\" height=\"554\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-1-536x1024.jpg 536w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-1-259x496.jpg 259w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-1-157x300.jpg 157w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/056-057_Tenia_205-1.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>Hoy en d\u00eda se pueden encontrar\u00a0 diferentes especies de tenia en muchos animales, tales como porcinos, bovinos y peces. Si el verme los infecta, los alimentos mal lavados y las carnes poco cocidas pueden transmitir al hombre dos enfermedades, la teniasis y la cisticercosis, siendo esta \u00faltima, fatal en los casos m\u00e1s graves. Aunque no haya sido posible determinar la especie de tenia que parece haber infectado al ancestral tibur\u00f3n, los vestigios del par\u00e1sito guardan alguna similitud con los huevos producidos por helmintos del orden <i>Tetraphyllidea<\/i>. Unas 540 especies de par\u00e1sitos de ese orden pueden hallarse actualmente en el intestino de los tiburones.<\/p>\n<p>Dotada con rocas sedimentarias del P\u00e9rmico Medio y Superior (de 270 a 250 millones de a\u00f1os atr\u00e1s), la regi\u00f3n de S\u00e3o Gabriel es rica en f\u00f3siles de vertebrados, invertebrados y plantas. En ese suelo compuesto por arenisca, limolita y argilita, condiciones especiales durante el transcurso de millones de a\u00f1os permitieron la preservaci\u00f3n de las heces fosilizadas, un tipo de vestigio org\u00e1nico del pasado que tiende a desaparecer por la acci\u00f3n del ambiente. Para localizar tal hallazgo, fueron esenciales una cierta dosis de suerte y ojos entrenados para distinguir una simple roca de un excremento petrificado.<\/p>\n<p><b>Coprolandia<br \/>\n<\/b>Durante una expedici\u00f3n de campo en 2010, Dentzien-Dias y otros paleont\u00f3logos <i>ga\u00fachos<\/i>, descubrieron un \u00e1rea de 100 metros de longitud por 30 de ancho \u2012un poco menor que una cancha de f\u00fatbol reglamentaria\u2012 con una concentraci\u00f3n de m\u00e1s de 500 coprolitos, la mayor\u00eda pertenecientes a tiburones. Algunos se hallaban enterrados en el suelo, otros hab\u00edan aflorado a la superficie. El tama\u00f1o de las deposiciones variaba entre 0,6 y 11 cent\u00edmetros de longitud. \u201cHab\u00eda tantos coprolitos que uno se tropezaba con ellos\u201d, afirma, en tono de broma, el paleont\u00f3logo Cesar Schultz, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), quien no particip\u00f3 en la expedici\u00f3n, pero que coordina el proyecto de investigaci\u00f3n, financiado por el CNPq, y uno de los autores del art\u00edculo cient\u00edfico. La peque\u00f1a \u00e1rea repleta de heces fosilizadas fue apodada Coprolandia.<\/p>\n<p>La inusual concentraci\u00f3n de coprolitos producidos por peces de agua dulce indica que hace unos 270 millones de a\u00f1os all\u00ed hab\u00eda una laguna. Pero, \u00bfc\u00f3mo es que esa enorme cantidad de deyecciones org\u00e1nicas fue a parar, y preservarse, en un rinc\u00f3n de ese extinto cuerpo de agua, incluso creando la ilusi\u00f3n de que podr\u00eda haber existido un lugar predilecto para que los animales hicieran sus necesidades?\u00a0 Los investigadores creen que sobrevino un s\u00fabito per\u00edodo de intensa sequ\u00eda en la regi\u00f3n durante el P\u00e9rmico y buena parte de la antigua laguna se evapor\u00f3 r\u00e1pidamente. Para no morir, los animales debieron concentrarse en los sitios donde a\u00fan hab\u00eda agua. Tal movimiento provocar\u00eda naturalmente una concentraci\u00f3n de heces en el reducto en el que los peces se hallaban confinados. \u201cCreemos que la sequ\u00eda fue temporal y no lleg\u00f3 a causar la muerte de los peces\u201d, comenta Schultz. \u201cNo hallamos huesos fosilizados de animales junto a los coprolitos\u201d.<\/p>\n<p>Del medio millar de excrementos petrificados que se recogieron en S\u00e3o Gabriel, 14 ya fueron analizados. El coprolito con huevos de tenia es, por ahora, el que gener\u00f3 los datos m\u00e1s excitantes, pero podr\u00eda haber otros descubrimientos por hacer en las deyecciones, impresiones org\u00e1nicas de un pasado remoto.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nDENTZIEN-DIAS, P.C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0055007\" target=\"_blank\">Tapeworm eggs In a 270 million-year-old shark coprolite<\/a>. <b>PLoS One<\/b>. 30 Ene. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Heces fosilizadas de un pez portan huevos de helminto","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[324],"coauthors":[101],"class_list":["post-116286","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116286","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=116286"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116286\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=116286"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=116286"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=116286"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=116286"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}