{"id":116349,"date":"2013-05-06T10:29:26","date_gmt":"2013-05-06T16:29:26","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=116349"},"modified":"2017-03-07T17:08:39","modified_gmt":"2017-03-07T20:08:39","slug":"las-multiples-caras-de-la-obsesion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-multiples-caras-de-la-obsesion\/","title":{"rendered":"Las m\u00faltiples caras de la obsesi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-116350\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-1gde.jpg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"223\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-1gde.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-1gde-300x119.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span>En medio de una reuni\u00f3n en su consultorio, a comienzos del pasado mes de enero, el psiquiatra Euripedes Constantino Miguel interrumpi\u00f3 por unos segundos la charla, se trep\u00f3 a una silla y tom\u00f3 de lo alto de un estante los dos voluminosos tomos del libro <i>Cl\u00ednica psiqui\u00e1trica<\/i>, que editara en 2011 junto a otros dos profesores del Instituto de Psiquiatr\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). \u201cAqu\u00ed est\u00e1 recopilada la contribuci\u00f3n de nuestro grupo a la comprensi\u00f3n y el tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo\u201d, asegur\u00f3, mientras depositaba sobre la mesa los dos ejemplares con 2.500 p\u00e1ginas y casi seis kilos de papel. En las ediciones m\u00e1s recientes del Congreso de Cl\u00ednica Psiqui\u00e1trica, m\u00e9dicos y psic\u00f3logos que participaron en el plenario <i>Como eu trato<\/i> recibieron los ejemplares del libro y la contrase\u00f1a para realizar un curso <i>online<\/i> de formaci\u00f3n continua coordinado por el equipo de Miguel. \u201cEl primer a\u00f1o hubo 1.200 inscritos, en el segundo, 2 mil y para \u00e9ste, estimamos contar con 4 mil\u201d, dijo. La publicaci\u00f3n de \u00e9sta y de otras dos obras \u2012<i>Medos, d\u00favidas e manias<\/i>, reeditada en 2012, y <i>Comp\u00eandio de cl\u00ednica psiqui\u00e1trica<\/i>, de este a\u00f1o\u2012 y la oferta del programa de formaci\u00f3n continua constituyeron la manera que \u00e9l y su grupo encontraron para acercar a la mayor cantidad posible de especialistas en salud mental del pa\u00eds, el conocimiento m\u00e1s reciente producido por investigadores brasile\u00f1os al respecto de una enfermedad compleja, enigm\u00e1tica y, casi siempre, angustiante: el trastorno obsesivo-compulsivo o, simplemente, TOC.<\/p>\n<p>Durante los \u00faltimos cinco a\u00f1os, el grupo liderado por Miguel public\u00f3 al menos 70 art\u00edculos cient\u00edficos presentando una serie de avances que contribuyen a un mejor conocimiento de las caracter\u00edsticas m\u00e1s frecuentes del trastorno obsesivo-compulsivo y el resto de los trastornos psiqui\u00e1tricos que pueden acompa\u00f1arlo a lo largo de la vida, agrav\u00e1ndolo. Con la ayuda de t\u00e9cnicas de neuroim\u00e1genes, los investigadores obtuvieron evidencias de que las dos formas de tratamiento recomendadas internacionalmente para aliviar los s\u00edntomas del TOC \u2012la terapia cognitiva comportamental y el uso de antidepresivos\u2012 afectan de distinta manera al cerebro, en ambos casos interfiriendo en la actividad del circuito neuronal supuestamente involucrado con el problema. Tambi\u00e9n demostraron que una alternativa extrema, una cirug\u00eda cerebral que interrumpe permanentemente la comunicaci\u00f3n entre las partes de ese circuito neuronal y que en Brasil solamente se realiza de manera experimental, contribuy\u00f3 a controlar los s\u00edntomas en los casos de TOC grave, cuando ni la terapia ni la medicaci\u00f3n hab\u00edan surtido efecto, en la mitad de los casos.<\/p>\n<p>Otro aporte relevante, quiz\u00e1 hasta m\u00e1s interesante para quienes sufren TOC, es la comprobaci\u00f3n de que, en los casos leves y moderados, el resultado del tratamiento con f\u00e1rmacos resulta similar al efecto de la psicoterapia. En el TOC, los medicamentos m\u00e1s utilizados son los antidepresivos inhibidores de recaptura de serotonina y la forma de psicoterapia preferencial es la terapia cognitiva-comportamental o conductual. Lo importante, dicen los investigadores, es tratar el problema en forma continua. El seguimiento de 158 pacientes con TOC durante dos a\u00f1os dej\u00f3 en claro que los s\u00edntomas se atenuaban cada vez m\u00e1s con la prolongaci\u00f3n del tratamiento. \u201cEse trabajo revela que, independientemente del tratamiento adoptado al comienzo, lo importante es mantenerlo, porque la mejor\u00eda tarda en manifestarse\u201d, sostiene la psiquiatra Roseli Shavitt, una de las autoras del estudio y coordinadora del Proyecto Trastornos del Espectro Obsesivo-Compulsivo (Protoc) de la USP. \u201cEl TOC es un padecimiento cr\u00f3nico para el cual no existe una soluci\u00f3n sencilla\u201d, comenta Juliana Diniz, otra psiquiatra del equipo. \u201cPara surtir efecto, el tratamiento lleva meses, como m\u00ednimo; y a menudo a\u00f1os; y no es raro que dure toda la vida\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-208011\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-1-300x223.jpg\" alt=\"018-025_Capa_Toc_205-1\" width=\"300\" height=\"223\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-1-300x223.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-1-667x496.jpg 667w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-1.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>El TOC, conocido por las extravagancias y exageraciones tales como las cometidas por el personaje de Jack Nicholson en la pel\u00edcula <i>Mejor&#8230;imposible <\/i>\u2012se lavaba las manos permanentemente, usando en cada oportunidad un jab\u00f3n nuevo, y evitaba tocar a la gente por temor a contaminarse\u2012, es un problema psiqui\u00e1trico relativamente frecuente. Estudios llevados a cabo en diversos pa\u00edses indican que el trastorno afecta del 2% al 3% de la poblaci\u00f3n, proporci\u00f3n que puede variar seg\u00fan la regi\u00f3n o la metodolog\u00eda de la investigaci\u00f3n. Con todo, dicho \u00edndice puede ser algo mayor. El equipo de la psiquiatra Laura Andrade, tambi\u00e9n de la USP, elabor\u00f3 hace algunos a\u00f1os un estudio en el marco del cual se entrevist\u00f3 personalmente a unos 5 mil residentes de en la Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo. El trabajo, publicado en 2012, detect\u00f3 que un 4% de los participantes hab\u00eda presentado s\u00edntomas obsesivo-compulsivos durante el a\u00f1o previo al muestreo, un \u00edndice bastante significativo, aunque inferior al de la depresi\u00f3n (del 11%) y al de diversas formas de ansiedad (del 19%).<\/p>\n<p><b>Pensamientos indeseables<br \/>\n<\/b>Pero el TOC no tan s\u00f3lo es algo com\u00fan. Tambi\u00e9n puede ser m\u00e1s grave y complejo que lo que se refleja en el cine. Quien padece TOC permanentemente es atormentado por pensamientos indeseables (obsesiones) que invaden la mente y, por m\u00e1s que intente evitarlos, le generan mucha ansiedad, adem\u00e1s de temores irracionales, tales como el de contaminarse con alg\u00fan virus al tocar un picaporte, o dudas feroces, tales como la de haber dejado abierta la perilla del gas de una hornalla. En la mayor parte de los casos, aunque no siempre, a las obsesiones les sigue una necesidad incontrolable por repetir ciertos rituales mec\u00e1nicos y mentales (compulsiones) \u2012por ejemplo, lavarse las manos hasta lastimarse, verificar decenas de veces la perilla del gas o contar n\u00fameros o rezar\u2012 que ayudan a tranquilizarse. Estos pensamientos y rituales suelen consumir varias horas del d\u00eda. Los manuales de diagn\u00f3stico m\u00e9dico lo definen como TOC cuando ese tiempo es superior a una hora, con o sin padecimiento intenso. En gran parte de los casos, ellos interfieren con el desempe\u00f1o del trabajo, en la convivencia con la familia y en la relaci\u00f3n con los amigos. Se trata de algo muy diferente a lo que experimenta alguien que es pulcro y le gusta conservar siempre las manos limpias o por individuos que son precavidos y revisan para verificar si la puerta de la casa ya est\u00e1 cerrada e incluso por alguien meticuloso que prefiera mantener las camisas en el guardarropa ordenadas por colores.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista m\u00e9dico, lo que actualmente se conoce como TOC comenz\u00f3 a estudiarse con mayor detalle en el siglo XIX en Francia, Alemania e Inglaterra bajo diferentes nombres. Y se lo \u201cexplic\u00f3 sucesivamente como un trastorno de la voluntad, del intelecto y emocional\u201d, comenta el psiquiatra e historiador peruano Germ\u00e1n Berrios, de la Universidad de Cambridge, en el libro <i>Una historia de la psiquiatr\u00eda cl\u00ednica<\/i>, publicado en 2012 en portugu\u00e9s por editorial Escuta [en castellano, editorial Triacastela]. A medida que desarrollaba su teor\u00eda sobre el funcionamiento de la mente, el m\u00e9dico austr\u00edaco Sigmund Freud buscaba explicaciones para el mecanismo psicol\u00f3gico al que el psicoan\u00e1lisis denomina neurosis obsesiva. Inicialmente, Freud interpret\u00f3 a la neurosis obsesiva como un conflicto entre lo consciente y lo inconsciente, producto de la represi\u00f3n del deseo sexual. A diferencia de la histeria, cuando la energ\u00eda pod\u00eda trasladarse misteriosamente de la mente hacia el cuerpo y, por ejemplo, provocar la par\u00e1lisis de un miembro, en la neurosis obsesiva esa energ\u00eda permanecer\u00eda en el \u00e1mbito ps\u00edquico. Posteriormente, en 1907, cuando comenz\u00f3 a atender a un paciente llamado Ernst Lanzer, un caso que se hizo conocido como el hombre de las ratas, Freud se percat\u00f3 que, m\u00e1s all\u00e1 de la energ\u00eda sexual, la neurosis obsesiva tambi\u00e9n presentaba un fuerte componente de agresividad, tal como explica el psicoanalista Renato Mezan, docente de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de S\u00e3o Paulo (PUC-SP). Esta conclusi\u00f3n habr\u00eda contribuido para que el m\u00e9dico austr\u00edaco elaborara todo un modelo de desarrollo ps\u00edquico.<\/p>\n<p><b><i>Bottom-up<\/i><\/b><b> y <i>top-down<br \/>\n<\/i><\/b>Actualmente, la medicina explica al TOC a partir de un enfoque m\u00e1s neurobiol\u00f3gico. Para los m\u00e9dicos, el TOC es consecuencia de la interacci\u00f3n entre factores gen\u00e9ticos, neurobiol\u00f3gicos y ambientales. Esa interacci\u00f3n altera el funcionamiento de circuitos que conectan zonas externas del cerebro, regiones de la corteza ligadas al procesamiento de las emociones, la planificaci\u00f3n y el control de las respuestas de miedo, con \u00e1reas internas, tales como los n\u00facleos de la base y el t\u00e1lamo, que integran informaciones emocionales, cognitivas y motrices, regulando la respuesta al ambiente. En el TOC, el intercambio de informaci\u00f3n entre esas \u00e1reas, realizado fundamentalmente por medio del neurotransmisor serotonina, se hallar\u00eda descompensado. Estudios realizados con roedores y seres humanos ya suger\u00edan que, tanto los antidepresivos que act\u00faan sobre la serotonina como la terapia cognitivo-conductual modifican el funcionamiento de ese circuito. Pero recientemente, el psiquiatra Marcelo Queiroz Hoexter, del equipo de Euripedes Miguel, en colaboraci\u00f3n con el grupo de Geraldo Busatto Filho, tambi\u00e9n de la USP, obtuvo los indicios m\u00e1s consistentes que se hayan logrado al respecto, determinando que los tratamientos modifican no s\u00f3lo el funcionamiento, sino tambi\u00e9n la estructura de algunas regiones cerebrales.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-208012\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-2-300x271.jpg\" alt=\"018-025_Capa_Toc_205-2\" width=\"290\" height=\"262\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-2-300x271.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-2-548x496.jpg 548w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-2.jpg 789w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>Hoexter reuni\u00f3 a 38 individuos con TOC que jam\u00e1s hab\u00edan sido tratados y, luego de una selecci\u00f3n aleatoria, los dividi\u00f3 en un grupo de terapia y otro al que se le suministr\u00f3 el antidepresivo fluoxetina. Trabajando en forma conjunta con el grupo de Rodrigo Bressan, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) e investigadores de Harvard, Hoexter compar\u00f3 im\u00e1genes cerebrales obtenidas mediante resonancia magn\u00e9tica al inicio del estudio y al cabo de tres meses de tratamiento y verific\u00f3 que uno de los n\u00facleos de la base \u2012el putamen\u2012 hab\u00eda aumentado su volumen en los pacientes que tomaron la medicaci\u00f3n y mejoraron. \u201cCreemos que la fluotexina altera la plasticidad neuronal, aumentando la conectividad de los circuitos neuronales en esa regi\u00f3n y, por consiguiente, su volumen\u201d, dice.<\/p>\n<p>Para Hoexter, estos resultados, sumados a los de otros trabajos, sugieren que la medicaci\u00f3n propicia una alteraci\u00f3n morfol\u00f3gica que comienza en las regiones m\u00e1s profundas del cerebro y prosigue hacia las m\u00e1s superficiales, tales como la corteza cerebral, siguiendo un patr\u00f3n conocido como <i>bottom-up<\/i>. En tanto, la terapia cognitiva-comportamental lograr\u00eda lo contrario, influyendo primero en la remodelaci\u00f3n de la regi\u00f3n cortical, ligada a la conciencia, y posteriormente, en \u00e1reas m\u00e1s profundas (<i>top-down<\/i>). \u201cComo el seguimiento fue de tan s\u00f3lo tres meses, no logramos medir alteraciones en el volumen de la corteza\u201d, explica Hoexter. \u201cExisten indicios de que las mismas sobrevienen con mayor lentitud\u201d.<\/p>\n<p>En algunos casos grav\u00edsimos, en los cuales ni la psicoterapia ni la medicaci\u00f3n surten efecto, los cient\u00edficos brasile\u00f1os han adoptado una medida m\u00e1s extrema para interrumpir el funcionamiento de ese circuito: una cirug\u00eda experimental en la que emplean radiaci\u00f3n para anular una regi\u00f3n milim\u00e9trica de la c\u00e1psula interna, un haz de fibras que conecta los n\u00facleos de la base con el t\u00e1lamo (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2004\/04\/01\/cirugia-sin-sangre-2\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\"><i>leer en <\/i>Pesquisa FAPESP<i>, edici\u00f3n n\u00ba 98<\/i><\/a>). Durante los \u00faltimos 10 a\u00f1os, el psiquiatra Ant\u00f4nio Carlos Lopes, del equipo de la USP viene examinando a 17 pacientes con TOC refractario, que no hab\u00edan respondido a diversos f\u00e1rmacos ni a a\u00f1os de terapia, y pasaron por la cirug\u00eda. Alrededor de la mitad experiment\u00f3 una mejor\u00eda significativa luego de la intervenci\u00f3n, que ocasion\u00f3 escasos efectos colaterales: en general, dolor de cabeza frecuente, el cual se control\u00f3 con antiinflamatorios, de acuerdo con el estudio remitido para su publicaci\u00f3n a una revista cient\u00edfica de alto impacto. Seg\u00fan Lopes, los resultados indican que ni siquiera la cirug\u00eda es curativa. \u201cElla parece funcionar m\u00e1s bien como potenciadora de los efectos de la medicaci\u00f3n y de la terapia cognitivo-conductual\u201d, comenta Lopes.<\/p>\n<p><b>Complejo y heterog\u00e9neo<br \/>\n<\/b>Ante los resultados no siempre alentadores de los tratamientos, Miguel y su grupo contin\u00faan intentando comprender al TOC. Desde 2003, \u00e9l coordina una red integrada por los principales especialistas en TOC del pa\u00eds \u2012actualmente son casi 70 colaboradores de siete instituciones integrantes del Consorcio Brasile\u00f1o de Investigaci\u00f3n en Trastornos del Espectro Obsesivo-Compulsivo, el C-TOC\u2012 que estudian las caracter\u00edsticas de ese problema en nuestra poblaci\u00f3n con el objetivo de intentar comprender su origen y c\u00f3mo tratarlo de manera m\u00e1s adecuada. En un esfuerzo posiblemente in\u00e9dito para la psiquiatr\u00eda brasile\u00f1a, los investigadores del C-TOC realizaron entrevistas minuciosas que, en promedio, duraban cuatro horas, con 1.001 pacientes con TOC atendidos en los estados de S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro, Pernambuco, Bah\u00eda y Rio Grande do Sul.<\/p>\n<div id=\"attachment_116351\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-116351\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-4.jpg\" alt=\"Compulsiones: procedimientos rituales, tales como lavarse las manos en innumerables ocasiones, alivian la ansiedad\" width=\"290\" height=\"113\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span>Compulsiones: procedimientos rituales, tales como lavarse las manos en innumerables ocasiones, alivian la ansiedad<span class=\"media-credits\">L\u00c9O RAMOS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Al analizar los datos de esa muestra, la mayor reunida en el mundo, ellos constataron que tan s\u00f3lo un 8% de los individuos con TOC presentaba exclusivamente s\u00edntomas de obsesi\u00f3n y compulsi\u00f3n, lo que se denomina TOC puro. En la mayor\u00eda de los casos, el TOC apareci\u00f3 acompa\u00f1ado de al menos alg\u00fan otro trastorno psiqui\u00e1trico en el curso de la vida: un 68% de los participantes en el estudio sufr\u00eda tambi\u00e9n de depresi\u00f3n y un 63% de otros trastornos de ansiedad, las afecciones m\u00e1s frecuentes en la poblaci\u00f3n en general. Casi un 35% presentaba s\u00edntomas de fobia social, que se caracteriza por un excesivo temor a estar en p\u00fablico.<\/p>\n<p>La comprobaci\u00f3n de que el TOC puro es la excepci\u00f3n, y no la regla, aport\u00f3 a los investigadores una pista de por qu\u00e9 no siempre los tratamientos funcionan tal como se espera. La presencia de afecciones extras \u2012los m\u00e9dicos las denominan comorbilidades\u2012 indicar\u00eda un grado de compromiso mayor del cerebro como un todo y de los circuitos posiblemente asociados al TOC. En una comparaci\u00f3n con lo que ocurre en los casos de enfermedades cardiovasculares, Miguel comenta que manifestar TOC puro ser\u00eda algo equivalente a \u201cpadecer hipertensi\u00f3n, sin ser obeso ni diab\u00e9tico\u201d, algo poco frecuente en la vida real. Para \u00e9l, ese mayor compromiso del sistema nervioso ayuda a explicar por qu\u00e9 la proporci\u00f3n de pacientes con TOC que mejora cuando se la somete a los tratamientos \u2012las directrices internacionales indican la realizaci\u00f3n de terapia cognitiva-comportamemental, el uso de antidepresivos que act\u00faan sobre el neurotransmisor serotonina o la asociaci\u00f3n de ambos, que usualmente resulta m\u00e1s eficaz\u2012 es menor de lo que proyectaban los estudios iniciales.<\/p>\n<p>Investigaciones previas que testearon cada uno de esos tratamientos por separado indicaban que hasta un 60% de los pacientes mejoraba, un \u00edndice que era algo m\u00e1s positivo cuando la terapia se asociaba con la medicaci\u00f3n. Pero en general, esos trabajos se hab\u00edan realizado con pacientes que presentaban la forma pura del TOC. Cuando evalu\u00f3 esos tratamientos en individuos con uno o m\u00e1s padecimientos psiqui\u00e1tricos asociados al TOC, el grupo brasile\u00f1o comprob\u00f3 que la tasa de respuesta descend\u00eda a la mitad: el 30% mejoraba con la terapia, el 30% con antidepresivos y alrededor de un 50% con la asociaci\u00f3n de ambos tratamientos. \u201cLa existencia de comorbilidades es el principal factor que permite predecir si el individuo responder\u00e1 al tratamiento\u201d, explica Miguel. \u201cEn ese sentido, \u00e9stas son m\u00e1s relevantes que el tipo de s\u00edntoma obsesivo-compulsivo que presenta el paciente, que la forma de tratamiento a la que se lo somete y que la existencia de casos parentales de TOC [indicador de predisposici\u00f3n gen\u00e9tica para el trastorno]\u201d.<\/p>\n<p>Con base en estos resultados, ahora se sabe que, en algunas situaciones, tratar la comorbilidad resulta tan importante como combatir los s\u00edntomas del TOC, puesto que la depresi\u00f3n, la ansiedad pura y la fobia social, trastornos asociados al TOC, a menudo le impiden al individuo el comienzo del tratamiento. \u201cA veces, la depresi\u00f3n y la ansiedad son tan intensas que los pacientes no soportan la terapia grupal [estrategia adoptada en el Protoc] ni el uso de medicaci\u00f3n, porque los s\u00edntomas de ansiedad pueden intensificarse transitoriamente al comienzo\u201d, comenta Diniz. Seg\u00fan los investigadores, en esos casos es necesario combatir el problema secundario antes de avanzar contra el TOC.<\/p>\n<div id=\"attachment_116352\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-116352\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-5.jpg\" alt=\"Simulaci\u00f3n que muestra una columna de neuronas de una \u00ednfima porci\u00f3n de la corteza cerebral\" width=\"290\" height=\"422\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-5.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-5-206x300.jpg 206w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EPFL \/ BLUE BRAIN PROJE CT<\/span>Simulaci\u00f3n que muestra una columna de neuronas de una \u00ednfima porci\u00f3n de la corteza cerebral<span class=\"media-credits\">EPFL \/ BLUE BRAIN PROJE CT<\/span><\/p><\/div>\n<p>Adem\u00e1s de obstruir el inicio del tratamiento, los otros trastornos mentales asociados al TOC pueden perjudicar la respuesta al tratamiento al inducir al individuo a interrumpir la terapia o el uso de la medicaci\u00f3n. En un trabajo publicado en 2011 en la revista <i>Clinics<\/i>, Diniz compar\u00f3 las comorbilidades de un grupo de personas que complet\u00f3 12 semanas de tratamiento con las de otro grupo que desisti\u00f3 en su transcurso. Y constat\u00f3 que los casos de ansiedad y fobia social eran bastante m\u00e1s comunes en quienes abandonaban el tratamiento m\u00e9dico.<\/p>\n<p><b>Alto riesgo<br \/>\n<\/b>Las comorbilidades, seg\u00fan descubrieron los investigadores, tambi\u00e9n contribuyen para un desenlace que era poco conocido en los casos de TOC: el suicidio. La psiquiatra Albina Torres, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) en Botucatu, analiz\u00f3 informaci\u00f3n sobre 582 pacientes y descubri\u00f3 que un 36% ya hab\u00eda pensado en quitarse la vida; un 20% hab\u00eda planificado el suicidio y un 11% hab\u00eda puesto el plan en pr\u00e1ctica. Torres tambi\u00e9n verific\u00f3 que el riesgo de planificar o intentar suicidarse era mayor entre los individuos que, m\u00e1s all\u00e1 del TOC, sufr\u00edan depresi\u00f3n, trastornos de estr\u00e9s postraum\u00e1tico (Tept) o trastornos de control de impulsos. \u201cEl TOC siempre ha sido considerado un trastorno con bajo riesgo de suicidio\u201d, comenta ella. \u201cComprobamos que no es tan as\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Los pormenores aportados por los 1.001 pacientes brasile\u00f1os permitieron a la psic\u00f3loga Maria Alice de Mathis investigar la evoluci\u00f3n del TOC. Los resultados, presentados en 2012 en el <i>European Neuropsychopharmacology<\/i>, incluso sugieren que el TOC ser\u00eda una enfermedad asociada con eventos significativos que ocurren durante el desarrollo infantil. En el 58% de los casos, el TOC se hab\u00eda iniciado antes de los 10 a\u00f1os de edad. Cuando analiz\u00f3 los datos del total de los pacientes en conjunto, de Mathis not\u00f3 que los s\u00edntomas obsesivo-compulsivos no eran los primeros en manifestarse: en promedio, surg\u00edan entre los 12 y 13 a\u00f1os de edad. El problema que apareci\u00f3 m\u00e1s pronto fue el temor a estar lejos de los padres o del hogar, el denominado trastorno de ansiedad por la separaci\u00f3n, una forma de ansiedad que surgi\u00f3, en promedio, alrededor de los 6 a\u00f1os de edad. Algo despu\u00e9s, m\u00e1s o menos a los 7 a\u00f1os y medio, asomaron los s\u00edntomas de trastorno de d\u00e9ficit de atenci\u00f3n con hiperactividad o TDAH (<i><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/018-025_Capa_Toc_205-2.jpg\" target=\"_blank\">obs\u00e9rvese el gr\u00e1fico<\/a><\/i>).<\/p>\n<p>Al confrontar los trastornos psiqui\u00e1tricos presentados en la infancia con las caracter\u00edsticas del TOC en la instancia de las entrevistas (muchos eran adultos), los investigadores arribaron al menos a dos importantes conclusiones. La primera apunta que las personas que en la infancia presentaban s\u00edntomas de ansiedad por separaci\u00f3n y despu\u00e9s desarrollaron TOC corr\u00edan un mayor riesgo de padecer tambi\u00e9n trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico si eran expuestas a una situaci\u00f3n de amenaza (real o imaginaria) a su vida. La segunda, sostiene que aqu\u00e9llos con s\u00edntomas de d\u00e9ficit de atenci\u00f3n con hiperactividad evidenciaban mayores posibilidades de desarrollar dependencia qu\u00edmica si probaban drogas tales como alcohol, marihuana o coca\u00edna. \u201cEsos trastornos tempranos pueden funcionar como marcadores de vulnerabilidad ante otros trastornos mentales\u201d, dice Miguel. \u201cSi nos enfocamos en ellos, podemos evitar que aparezcan otras complicaciones\u201d, dice.<\/p>\n<p><b>M\u00e1s real<br \/>\n<\/b>Seg\u00fan los investigadores, lo que se viene confirmando en los \u00faltimos a\u00f1os es que las comorbilidades contribuyen a complicar un cuadro que es de por s\u00ed complejo. En 2006, la psiquiatra Maria Concei\u00e7\u00e3o do Ros\u00e1rio present\u00f3 en un art\u00edculo en la revista <i>Molecular Psychiatry<\/i> las primeras evidencias consistentes que indican que, desde el punto de vista de los s\u00edntomas, el TOC es una enfermedad bastante heterog\u00e9nea: cada paciente puede manifestar diferentes tipos de s\u00edntomas con intensidades igualmente variables. Para entonces comenzaban a surgir estudios estad\u00edsticos con el objetivo dea grupar los casos de TOC seg\u00fan los 13 grupos (dimensiones) de s\u00edntomas m\u00e1s caracter\u00edsticos: son 7 tipos de obsesiones, que incluyen el temor a sufrir agresi\u00f3n o el miedo a contaminarse, y 6 tipos de compulsiones, tales como la de hacer verificaciones permanentemente y mantener todo limpio alrededor.<\/p>\n<p>Tal abordaje, denominado dimensional, reforzaba dos observaciones de la pr\u00e1ctica cl\u00ednica. La primera consiste en que cada paciente es diferente de otro. La segunda, que los s\u00edntomas no son mutuamente exclusivos, puesto que muchos individuos presentaban m\u00e1s de una categor\u00eda de obsesiones o compulsiones. Por ejemplo, alguien con un grado moderado de obsesi\u00f3n, por simetr\u00eda puede albergar un temor m\u00e1s pronunciado a contaminarse y no evidenciar s\u00edntomas relacionados con el temor a sufrir agresiones. Durante su pasant\u00eda en la Universidad Yale en el grupo del psiquiatra James Leckman, reconocido internacionalmente por sus trabajos en salud mental de ni\u00f1os y adolescentes, ella comenz\u00f3 a perfeccionar la estrategia dimensional.<\/p>\n<p>Junto a Leckman y Miguel, Concei\u00e7\u00e3o desarroll\u00f3 un m\u00e9todo de evaluaci\u00f3n: un cuestionario para el diagn\u00f3stico del TOC conocido por la sigla DY-Bocs. Esa escala es la primera que permite evaluar la gravedad de los s\u00edntomas de las diferentes dimensiones en forma individual. M\u00e1s all\u00e1 de agrupar los s\u00edntomas por semejanza, la misma aporta una idea m\u00e1s precisa acerca del grado de molestia que provocan, cu\u00e1nto interfieren en la rutina diaria y en qu\u00e9 nivel alteran la percepci\u00f3n que el paciente tiene de s\u00ed mismo. \u201cLogramos elaborar una representaci\u00f3n del TOC m\u00e1s cercana a lo que imaginamos que ocurre en realidad\u201d, dice Concei\u00e7\u00e3o, quien coordina la Unidad de Psiquiatr\u00eda de la Infancia y Adolescencia de la Unifesp e integra el C-TOC.<\/p>\n<p>Aunque se encuentre lejos de representar toda la complejidad inherente al TOC, esta forma de interpretar las manifestaciones del trastorno, seg\u00fan ella, est\u00e1 ayudando a los expertos en salud mental a repensar el objetivo del tratamiento. \u201cEn lugar de tener como meta la eliminaci\u00f3n de todos los s\u00edntomas, el objetivo pas\u00f3 a ser el de atenuar aqu\u00e9llos que m\u00e1s le molestan al individuo\u201d, dice.<\/p>\n<p>Pese a los avances logrados, ya hace alg\u00fan tiempo que Miguel piensa que el camino para lidiar con el TOC podr\u00eda ser otro. En lugar de aguardar que se manifieste para entonces combatir sus s\u00edntomas, la salida ser\u00eda intentar evitar que se instale. \u00bfC\u00f3mo? Cuidando mejor de las embarazadas y de los ni\u00f1os, toda vez que existen fuertes indicios de que el TOC, al igual que otros des\u00f3rdenes psiqui\u00e1tricos, es una enfermedad del neurodesarrollo. Pensando en ello, \u00e9l y el psiquiatra Luiz Rohde, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, iniciaron estudios en los cuales las gestantes y sus hijos se someter\u00e1n a un seguimiento durante a\u00f1os con el objetivo de identificar factores que aumentan el riesgo de desarrollar TOC. \u201cQueremos emular en la psiquiatr\u00eda, lo que hace tiempo se viene haciendo en otras \u00e1reas de la medicina, tales como la cardiolog\u00eda\u201d, sostiene Miguel. \u201cLa idea es detectar los factores de riesgo para intervenir en forma precoz y evitar que se desarrolle la enfermedad\u201d.<\/p>\n<p><b>Un mapa din\u00e1mico del cerebro<\/b><\/p>\n<p>En ocasi\u00f3n del pronunciamiento que realizara al Congreso de Estados Unidos en el mes de febrero, abordando las prioridades nacionales, el presidente Barack Obama mencion\u00f3 que los cient\u00edficos est\u00e1n mapeando el cerebro y afirm\u00f3 que, para el \u00e9xito de tal clase de emprendimiento y de otros en ciencia y tecnolog\u00eda, las inversiones deber\u00edan alcanzar niveles nunca vistos desde la era de la carrera espacial. Los cient\u00edficos percibieron en ese discurso un apoyo al proyecto intitulado Mapa de la Actividad Cerebral (Brain Activity Map).<\/p>\n<p>Propuesto a mediados de 2012 por neurocient\u00edficos de Estados Unidos y Canad\u00e1 en un art\u00edculo publicado en la revista <i>Neuron<\/i>, se trata de un proyecto al estilo Big Science, de iniciativas que involucran a gran parte de la comunidad cient\u00edfica, adem\u00e1s de instituciones p\u00fablicas y privadas, en torno de una cuesti\u00f3n espec\u00edfica. En este caso, sumamente ambiciosa: comprender c\u00f3mo funciona el cerebro.<\/p>\n<p>Para ello, sugieren que se registre durante cierto tiempo la actividad de cada neurona en circuitos neuronales completos. Resulta algo complejo, que implica grandes retos tecnol\u00f3gicos. Las actuales t\u00e9cnicas disponibles s\u00f3lo permiten recabar informaci\u00f3n de unas pocas c\u00e9lulas y esas redes pueden abarcar millones de neuronas, cada una de ellas estableciendo miles de conexiones. Se cree que el funcionamiento de esas redes ser\u00eda el resultado de una interacci\u00f3n compleja, algo mayor a\u00fan que la suma de sus componentes.<\/p>\n<p>Tal proyecto requerir\u00eda un esfuerzo a gran escala y cuantiosas inversiones, similares a las de la secuenciaci\u00f3n del genoma humano, que, entre 1990 y 2003 insumi\u00f3 3.800 millones de d\u00f3lares. Seg\u00fan el <i>New York Times<\/i>, se espera que el proyecto se incluya en la propuesta de presupuesto que Obama enviar\u00e1 este mes para su aprobaci\u00f3n en el Congreso.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo de <i>Neuron<\/i>, el grupo liderado por A. Paul Alivisatos, de la Universidad de California en Berkeley, considera que es una tarea factible, que puede colaborar para lograr una mejor comprensi\u00f3n de la actividad cerebral y de c\u00f3mo surgen algunas enfermedades. Y asimismo, quiz\u00e1, arribar a formas m\u00e1s eficientes para combatirlas.<\/p>\n<p>No existen garant\u00edas de que el proyecto, incluso aprob\u00e1ndoselo y puesto en marcha, resulte en los so\u00f1ados avances m\u00e9dicos. Muchas de las promesas del genoma no lograron concretarse, puesto que el funcionamiento de los genes es m\u00e1s complejo que lo imaginado inicialmente. Pero se espera que, m\u00e1s all\u00e1 de ampliar la comprensi\u00f3n sobre el cerebro, genere innovaciones y provecho. Cada d\u00f3lar invertido en el proyecto genoma gener\u00f3 141 d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Otro proyecto de fuste en el \u00e1rea cobr\u00f3 gran impulso en Europa. En enero, la Comisi\u00f3n Europea seleccion\u00f3 al Proyecto del Cerebro Humano (Human Brain Project) como uno de sus proyectos emblema: una iniciativa ambiciosa y con metas visionarias que abrir\u00e1 el camino hacia la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y oportunidades econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Dicho proyecto, que cuenta con la participaci\u00f3n de 80 instituciones de Europa, Estados Unidos y Jap\u00f3n, con una extensi\u00f3n prevista de 10 a\u00f1os y un costo estipulado en 1.190 millones de euros, tiene como objetivo reunir todo el conocimiento producido sobre el cerebro y, utilizando supercomputadoras, recrearlo virtualmente y reproducir su funcionamiento.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Instituto Nacional de Psiquiatr\u00eda del Desarrollo: un nuevo abordaje para la psiquiatr\u00eda enfocado en nuestros ni\u00f1os y en su futuro (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/2248\/o-instituto-nacional-da-psiquiatria-do-desenvolvimento-uma-nova-abordagem-para-a-psiquiatria-tendo\/\" target=\"_blank\">2008\/ 57896-8<\/a>); <b>Modalidad<\/b>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico; <b>Coord.<\/b>\u00a0Euripedes Constantino Miguel Filho\/ IPq-USP; <b>Inversi\u00f3n<\/b>\u00a0R$ 5.239.411,72 (FAPESP).<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Caracterizaci\u00f3n fenot\u00edpica, gen\u00e9tica, inmunol\u00f3gica y neurobiol\u00f3gica del trastorno obsesivo-compulsivo y sus implicaciones para el tratamiento (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1610\/caracterizacao-fenotipica-genetica-imunologica-e-neurobiologica-do-transtorno-obsessivo-compulsivo\/\" target=\"_blank\">2005\/ 55628-8<\/a>); <b>Modalidad<\/b>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico; <b>Coord.<\/b>\u00a0Euripedes Constantino Miguel Filho\/ IPq-USP; <b>Inversi\u00f3n<\/b>\u00a0R$ 1.622.015,67 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nDE MATHIS, M. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0924977X12002246\" target=\"_blank\">Trajectory in obsessive-compulsive disorder comorbidities.<\/a> <strong>European Neuropsychopharmacology<\/strong>. 22 ago. 2012.<br \/>\nHOEXTER, M.Q.<em> et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/22030709\" target=\"_blank\">Gray matter volumes in obsessive-compulsive disorder before and after fluoxetine or cognitive-behavior therapy: a randomized clinical trial.<\/a> <strong>Neuropsychopharmacology.<\/strong> v. 37(3). p. 734-45. fev. 2012.<br \/>\nTORRES, A.R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.researchgate.net\/profile\/Ygor_Ferrao\/publication\/49790292_Suicidality_in_Obsessive-Compulsive_Disorder_Prevalence_and_Relation_to_Symptom_Dimensions_and_Comorbid_Conditions\/links\/0912f50d449b28c07b000000.pdf\" target=\"_blank\">Suicidality in obsessive-compulsive disorder: prevalence and relation to symptom dimensions and comorbid conditions<\/a>. <strong>Journal of Clinical Psychiatry<\/strong>. v. 72 (1). jan. 2011.<br \/>\nROS\u00c1RIO-CAMPOS, M.C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/mp\/journal\/v11\/n5\/full\/4001798a.html\" target=\"_blank\">The dimensional Yale &#8211; Brown obsessive-compulsive scale (DY-Bocs): an instrument for assessing obsessive-compulsive symptom dimensions.<\/a> <strong>Molecular Psychiatry<\/strong>. v. 11. p. 495\u2013504. 2006.<br \/>\nMIGUEL, E.C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/mp\/journal\/v10\/n3\/abs\/4001617a.html\" target=\"_blank\">Obsessive-compulsive disorder phenotypes: implications for genetic studies.<\/a> <strong>Molecular Psychiatry<\/strong>. v. 10. p. 258-75. 2005.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudios ayudan a comprender y a tratar el trastorno obsesivo-compulsivo","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[319],"coauthors":[105],"class_list":["post-116349","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116349","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=116349"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116349\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=116349"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=116349"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=116349"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=116349"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}