{"id":119683,"date":"2013-06-03T17:10:50","date_gmt":"2013-06-03T20:10:50","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=119683"},"modified":"2017-03-08T14:33:17","modified_gmt":"2017-03-08T17:33:17","slug":"deshielo-en-los-andes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/deshielo-en-los-andes\/","title":{"rendered":"Deshielo en los Andes"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_119684\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-119684 size-full\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/044-047_GeloAndes_206-1.jpg\" alt=\"Nevado Illimani, visto desde la capital de Bolivia, La Paz: los glaciares ocupan un \u00e1rea un 35% menor de la que ten\u00edan en 1963\" width=\"290\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/044-047_GeloAndes_206-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/044-047_GeloAndes_206-1-224x300.jpg 224w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">GETTYI MAGES \/ JOHN COLETTI<\/span>Nevado Illimani, visto desde la capital de Bolivia, La Paz: los glaciares ocupan un \u00e1rea un 35% menor de la que ten\u00edan en 1963<span class=\"media-credits\">GETTYI MAGES \/ JOHN COLETTI<\/span><\/p><\/div>\n<p><em>Desde Porto Alegre<\/em><\/p>\n<p>En 2009, el glaciar Chacaltaya desapareci\u00f3 de golpe y para siempre del paisaje boliviano. Hac\u00eda bastante que ven\u00eda encogi\u00e9ndose porque la cantidad de nieve que se acumulaba all\u00ed cada a\u00f1o ya no era suficiente para mantenerlo. Pero no se esperaba que desapareciera definitivamente tan pronto, seis a\u00f1os antes de lo que hab\u00edan calculado los investigadores. Ubicado a unos 30 kil\u00f3metros hacia el norte de La Paz, la capital boliviana, Chacaltaya era un glaciar peque\u00f1o, pero internacionalmente conocido por albergar la pista de esqu\u00ed m\u00e1s alta del mundo, a 5.300 metros sobre el nivel del mar, y por ser el sitio donde el f\u00edsico brasile\u00f1o C\u00e9sar Lattes realiz\u00f3, al final de los a\u00f1os 1940, parte de los experimentos que lo condujeron al descubrimiento del mes\u00f3n pi o pi\u00f3n, una part\u00edcula subat\u00f3mica. Su fin anticipado dej\u00f3 a los bolivianos sin tener d\u00f3nde esquiar y fue noticia mundial por un motivo mucho m\u00e1s importante: lo que ocurri\u00f3 con \u00e9l tambi\u00e9n est\u00e1 sucediendo con muchos de los glaciares de los Andes y de otras regiones del planeta. Seg\u00fan opinan los expertos, la retracci\u00f3n de los glaciares andinos puede indicar el destino de buena parte del hielo tropical en caso de que la temperatura de la atm\u00f3sfera siga increment\u00e1ndose al ritmo de las \u00faltimas d\u00e9cadas: convertirse en agua.<\/p>\n<p>Actualmente, los glaciares bolivianos ocupan alrededor de la mitad de la superficie que pose\u00edan hacia la mitad del siglo pasado. Y, de modo general, atraviesan un proceso de retracci\u00f3n acelerada \u2012en particular los peque\u00f1os, con menos de 1 kil\u00f3metro cuadrado (km<sup>2<\/sup>), como es el caso del Chacaltaya\u2012, seg\u00fan se informa en estudios recientes llevados a cabo por investigadores de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) en colaboraci\u00f3n con colegas bolivianos. \u201cLo que estamos observando en los peque\u00f1os glaciares de los Andes es un indicio anticipado de lo que puede ocurrir con los glaciares mayores en \u00e9sa y otras regiones\u201d, explica el glaci\u00f3logo Jefferson Cardia Sim\u00f5es, director del Centro de Investigaci\u00f3n Clim\u00e1tica y Polar de la UFRGS y coordinador del grupo brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>En un trabajo conjunto con el equipo del glaci\u00f3logo Edson Ram\u00edrez, de la Universidad Mayor de San Andr\u00e9s, en La Paz, los investigadores brasile\u00f1os trabajan en un amplio estudio de la situaci\u00f3n de los glaciares del vecino andino. Utilizando fotograf\u00edas a\u00e9reas e im\u00e1genes satelitales, han logrado evaluar hasta ahora la transformaci\u00f3n que sufrieron unos 600 glaciares que se distribuyen en dos tramos de los Andes \u2012las cordilleras Real y Apolobamba\u2012 en Bolivia, pa\u00eds que alberga un 20% de los hielos tropicales (casi un 99% del hielo tropical se encuentra en los Andes).<\/p>\n<p>\u201cEstimamos una reducci\u00f3n del orden del 50% en la zona de glaciares boliviana durante ese per\u00edodo, lo cual constituye una p\u00e9rdida muy r\u00e1pida\u201d, informa el ge\u00f3grafo Rafael da Rocha Ribeiro, integrante del equipo de Sim\u00f5es y uno de los autores del estudio. \u201cEsos glaciares son buenos indicadores de las alteraciones clim\u00e1ticas, pues son r\u00e1pidamente afectados por los cambios\u201d, comenta. La raz\u00f3n de tal sensibilidad es que en las regiones monta\u00f1osas tropicales el hielo se encuentra a una temperatura cercana a cero grado Celsius, el punto en que comienza a fundirse \u2012los expertos lo denominan \u201chielo caliente o delicado\u201d\u2012, en contraposici\u00f3n con el \u201chielo fr\u00edo\u201d del centro de las regiones polares, que se mantiene a decenas de grados negativos.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, Ribeiro y el grupo de Ram\u00edrez demarcaron, con la ayuda de aparatos de GPS de alta precisi\u00f3n, los l\u00edmites de algunos glaciares de la cordillera Real, donde se encontraba Chacaltaya. La comparaci\u00f3n de las fronteras actuales en 476 glaciares con las registradas durante las d\u00e9cadas previas, permiti\u00f3 calcular que, en 40 a\u00f1os, se redujeron un 43%: se diseminaban por un \u00e1rea de 325 km<sup>2<\/sup> en los a\u00f1os 1970, en tanto que actualmente ocupan tan s\u00f3lo 185,5 km<sup>2<\/sup>, seg\u00fan el trabajo presentado el a\u00f1o pasado en el marco de la asamblea general de la Uni\u00f3n Europea de Geociencias.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/044-047_GeloAndes_206.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-208050\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/044-047_GeloAndes_206.jpg\" alt=\"044-047_GeloAndes_206\" width=\"290\" height=\"315\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/044-047_GeloAndes_206.jpg 850w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/044-047_GeloAndes_206-457x496.jpg 457w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/044-047_GeloAndes_206-276x300.jpg 276w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>Analizando una zona espec\u00edfica de la cordillera Real \u2012el nevado Illimani, que puede ser visto desde La Paz\u2012, Ribeiro not\u00f3 que la retracci\u00f3n de los glaciares recientemente se ha acelerado. Los glaciares del Illimani hab\u00edan perdido un 12% de su superficie entre 1963 y 1983, y se redujeron el doble de eso durante las tres d\u00e9cadas siguientes, tal como lo describe en un art\u00edculo que se publicar\u00e1 en la revista <i>Annals of Glaciology<\/i>.<\/p>\n<p>Ana Maria Sanches, otra ge\u00f3grafa del equipo de Sim\u00f5es, detect\u00f3 una reducci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s intensa en un conjunto de glaciares ubicados a 250 kil\u00f3metros al norte del Illimani, en la cordillera Apolobamba, en el l\u00edmite de Bolivia con Per\u00fa. Desde 1975 hasta 2011, el \u00e1rea de hielos del nevado Cololo disminuy\u00f3 un 42% \u2012actualmente quedan solamente 24,7 km<sup>2<\/sup>\u2012 y subsisten tan s\u00f3lo 48 de los 122 glaciares originales.<\/p>\n<p>De una manera general, el retroceso de los glaciares no es homog\u00e9neo. Los peque\u00f1os son los m\u00e1s abundantes y tambi\u00e9n los que est\u00e1n desapareciendo m\u00e1s velozmente. Ribeiro comprob\u00f3 que en el Illimani, los mayores glaciares perdieron, en promedio, un 15% de su superficie durante el per\u00edodo analizado, mientras que entre los menores, el \u00edndice promedio de retracci\u00f3n fue casi cinco veces mayor.<\/p>\n<p>El derretimiento de los glaciares no es algo exclusivo de Bolivia. En Per\u00fa, donde se encuentra la mayor parte (un 70%) del hielo tropical, los glaciares han perdido casi un cuarto de su \u00e1rea durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. En una compilaci\u00f3n reciente sobre las condiciones actuales de los glaciares andinos, el glaci\u00f3logo franc\u00e9s Antoine Rabatel, junto a otros expertos en ese campo, afirma que, desde los a\u00f1os 1970 en adelante, los glaciares de los Andes tropicales pasaron a encogerse a un ritmo jam\u00e1s observado en los \u00faltimos 300 a\u00f1os, desde que comenzaron a retraerse luego del fin de la peque\u00f1a edad del hielo, a finales del siglo XIX. Durante la peque\u00f1a edad del hielo, la temperatura de la atm\u00f3sfera hab\u00eda descendido alrededor de 0,6 grado.<\/p>\n<p>Aparte de ser menores, los glaciares andinos est\u00e1n quedando confinados a las zonas m\u00e1s encumbradas de las monta\u00f1as. \u201cEn el nevado Cololo, por ejemplo, antes hab\u00eda glaciares debajo de la cota de 4.500 metros de altura\u201d, comenta Sanches. \u201cAhora s\u00f3lo se encuentran por encima de los 4.950 metros\u201d.<\/p>\n<p>Todav\u00eda no se conocen con certeza las causas de la reducci\u00f3n de los glaciares andinos. Existen claras se\u00f1ales de que el clima regional se ha alterado: la temperatura promedio en los Andes se elev\u00f3 0,8 grado en el transcurso del \u00faltimo siglo y, a partir de los a\u00f1os 1970, han aumentado la frecuencia y la intensidad del fen\u00f3meno conocido como El Ni\u00f1o, el calentamiento del agua superficial del oc\u00e9ano Pac\u00edfico, que impide la llegada de humedad proveniente de la Amazonia y reduce las precipitaciones de nieve.<\/p>\n<div id=\"attachment_119685\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-119685\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/044-047_GeloAndes_206-3.jpg\" alt=\"Manto de hielo Quelccaya, en Per\u00fa: el derretimiento gener\u00f3 un lago que desbord\u00f3 en 2006, inundando un valle cercano\" width=\"290\" height=\"437\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/044-047_GeloAndes_206-3.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/044-047_GeloAndes_206-3-199x300.jpg 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">GETTYI MAGES \/ PETER ESSICK<\/span>Manto de hielo Quelccaya, en Per\u00fa: el derretimiento gener\u00f3 un lago que desbord\u00f3 en 2006, inundando un valle cercano<span class=\"media-credits\">GETTYI MAGES \/ PETER ESSICK<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los especialistas sospechan que esas alteraciones regionales se encuentran relacionadas con los cambios clim\u00e1ticos que parecen estar en curso en el planeta y que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC), ha asociado con las actividades humanas.<\/p>\n<p>\u201cLas alteraciones regionales y el derretimiento de los glaciares tropicales [en modo general, se est\u00e1n reduciendo en todo el mundo, aunque algunos puedan haber aumentado de tama\u00f1o] coinciden con el aumento de la temperatura global\u201d, explica Sim\u00f5es, quien coordina tambi\u00e9n el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda de la Cri\u00f3sfera. Pero nadie afirma categ\u00f3ricamente que la raz\u00f3n es el calentamiento global, pues el derretimiento de los glaciares y el resto de los fen\u00f3menos clim\u00e1ticos son complejos e involucran diversos factores.<\/p>\n<p>A pesar de esa duda, los expertos consideran que a la brevedad, los efectos de la retracci\u00f3n de esos glaciares se tornar\u00e1n evidentes, con consecuencias locales e incluso regionales. La mayor\u00eda de esos glaciares son de peque\u00f1o porte, con menos de 2 km<sup>2<\/sup>. Pero aportan buena parte del agua que se utiliza para la producci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica, la producci\u00f3n agropecuaria y el abastecimiento de las ciudades andinas, particularmente en oto\u00f1o e invierno, el per\u00edodo m\u00e1s seco del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Un estudio conducido por Ram\u00edrez en 2008, demostr\u00f3 que durante los \u00faltimos 50 a\u00f1os ha habido una reducci\u00f3n de entre 44% y un 55% en los glaciares que alimentan los r\u00edos de donde proviene parte del agua utilizada en las ciudades de La Paz y El Alto, que entre ambas tienen una poblaci\u00f3n de 1.500.000 habitantes. Aunque hasta ahora no se haya notado una reducci\u00f3n en el suministro de agua, varios investigadores anticipan que podr\u00eda escasear. \u201cEs importante preparar a las comunidades locales para un escenario futuro donde se modificar\u00e1 la disponibilidad de agua\u201d, comenta Ribeiro.<\/p>\n<p>Sim\u00f5es teme que el deshielo acelerado torne m\u00e1s frecuente un tipo de desastre natural al que se encuentran expuestas las regiones que albergan glaciares, vulcanismo y terremotos tales como son los Andes: el desborde de los lagos formados por el deshielo de esos glaciares. En un art\u00edculo publicado en 2011 en la revista <i>Annals of Glaciology<\/i>, el paleoclimat\u00f3logo estadounidense Lonnie Thompson relata algo de lo que \u00e9l y su equipo fueron testigos en Per\u00fa. Desde que comenzaron a investigar en el manto de hielo Quelccaya, en los a\u00f1os 1970, comprobaron el aumento del volumen de un riacho que corr\u00eda cerca del campamento y la formaci\u00f3n de un gran lago frente al glaciar. Ese lago, resultante del deshielo, desbord\u00f3 en 2006, luego de una avalancha, e inund\u00f3 el valle contiguo, eliminando las pasturas donde los residentes de un poblado vecino criaban llamas.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del impacto local, es posible que se produzca un efecto regional, a\u00fan desconocido. En los glaciares del sector oriental de los Andes nacen riachos que, a medida que se dirigen hacia el este, cobran volumen y originan importantes r\u00edos de la cuenca amaz\u00f3nica, tales como el Madeira y el Solim\u00f5es. Es de los Andes que provienen parte de los sedimentos que fertilizan esos r\u00edos y son transportados hacia el Atl\u00e1ntico. Nadie sabe lo que podr\u00eda suceder con esos r\u00edos y con los ecosistemas que ellos integran si los glaciares andinos y el aporte sedimentario disminuyen demasiado durante las d\u00e9cadas venideras. \u201cDebemos modificar el concepto existente en Brasil que apunta que ese hielo no afectar\u00e1 al pa\u00eds\u201d, dice Sim\u00f5es. \u201cTodo el sector oeste de la Amazonia se encuentra muy cerca de esa masa helada.\u201d<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nRIBEIRO, R.R. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.ufrgs.br\/inctcriosfera\/arquivos\/Ribeiro%20et%20al.%202013.pdf\" target=\"_blank\">46 years of environmental records from the Nevado Illimani glacier group, Bolivia, using digital photogrammetry<\/a>. <b>Annals of Glaciology<\/b>. v. 54 (63). 26 de feb. 2013.<br \/>\nRAMIREZ, E. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/adsabs.harvard.edu\/abs\/2012EGUGA..1411692R\" target=\"_blank\">Glacier Inventory of the Cordillera Real &#8211; Bolivia using high resolution satellite images ALOS and CBERS-2B<\/a>. <b>Geophysical Research Abstracts<\/b>. v. 14. EGU2012-11692. 2012.<br \/>\nTHOMPSON, L.G. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.ingentaconnect.com\/content\/igsoc\/agl\/2011\/00000052\/00000059\/art00004\" target=\"_blank\">Tropical glaciers, recorders and indicators of climate change, are disappearing globally<\/a>. <b>Annals of Glaciology<\/b>. v. 52 (59). 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Fotos a\u00e9reas registran el retroceso acelerado de los glaciares","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[331],"coauthors":[105],"class_list":["post-119683","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-sostenibilidad"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=119683"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119683\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=119683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=119683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=119683"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=119683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}