{"id":119803,"date":"2013-06-03T18:57:52","date_gmt":"2013-06-03T21:57:52","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=119803"},"modified":"2016-01-27T15:03:08","modified_gmt":"2016-01-27T17:03:08","slug":"la-basura-y-la-utopia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-basura-y-la-utopia\/","title":{"rendered":"La basura y la utop\u00eda"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_119807\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-119807\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/084-087_trabalho_206-1.jpg\" alt=\"Un cartonero en la calles de Belo Horizonte\" width=\"290\" height=\"246\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Walmir Monteiro\/ Sambaphoto<\/span>Un cartonero en la calles de Belo Horizonte<span class=\"media-credits\">Walmir Monteiro\/ Sambaphoto<\/span><\/p><\/div>\n<p>En enero de 2008, Brasil registr\u00f3 un \u00edndice de desocupaci\u00f3n del 8%. El panorama no era tan dram\u00e1tico como en enero de 2003, cuando el desempleo hab\u00eda superado el 11%, pero un inmenso contingente de trabajadores todav\u00eda buscaba alternativas de ingresos en el mercado informal de trabajo. Fue precisamente entonces cuando un grupo de investigadores encabezados por M\u00e1rcia de Paula Leite, del Programa de Posgrado en Educaci\u00f3n y Ciencias Sociales de la Universidad de Campinas (Unicamp), empez\u00f3 a realizar un estudio cuyo objetivo consisti\u00f3 en identificar y comprender las distintas modalidades de inserci\u00f3n productiva constituidas en tiempos de crisis, en particular el cooperativismo, que ya contaba con el est\u00edmulo de la pol\u00edtica oficial a la saz\u00f3n.<\/p>\n<p>En el transcurso de los cinco a\u00f1os siguientes, el escenario ha cambiado, y el \u00edndice de desempleo ha ca\u00eddo a un nivel cercano al 5%, lo que les ha permitido a los investigadores pr\u00e1cticamente presenciar el reordenamiento de ese mercado. \u201cEl trabajo precario todav\u00eda existe, pero el cooperativismo y el asociativismo han adquirido contornos diferentes, que desaf\u00edan al ideario de algunas corrientes de pensamiento ligadas a la econom\u00eda solidaria\u201d, afirma Paula Leite, coordinadora del proyecto tem\u00e1tico intitulado <i>La crisis del trabajo y las experiencias de generaci\u00f3n de empleo y renta: las distintas facetas del trabajo asociado y la cuesti\u00f3n de g\u00e9nero<\/i>, que cuenta con el apoyo de la FAPESP.<\/p>\n<p>El concepto de econom\u00eda solidaria tiene su origen en la crisis econ\u00f3mica y del empleo de los a\u00f1os 1960, y se refiere a formas de organizaci\u00f3n del trabajo distintas de los est\u00e1ndares del mercado, entre las cuales se encuentra el asociativismo. Adquiri\u00f3 estatus de pol\u00edtica oficial del gobierno federal brasile\u00f1o desde 2003, y es considerada una iniciativa a favor de la inclusi\u00f3n social. \u201cLa econom\u00eda solidaria es una manera distinta de producir, vender, comprar e intercambiar aquello que se necesita para vivir. Sin explotar a los otros, son querer sacar ventaja, sin destruir el medio ambiente\u201d, explica la p\u00e1gina del programa en el sitio <i>web<\/i> del Ministerio de Trabajo y Empleo. Abarca \u201cpr\u00e1cticas econ\u00f3micas y sociales organizadas bajo la forma de cooperativas, asociaciones, clubes de trueque, empresas autogestionarias y redes de cooperaci\u00f3n, entre otras, que realizan actividades de producci\u00f3n de bienes, prestaci\u00f3n de servicios, finanzas solidarias, trueques, comercio justo y consumo solidario\u201d.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n coordinada por Paula Leite \u2013que cont\u00f3 Jacob Carlos Lima, de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), y \u00c2ngela Maria Carneiro Ara\u00fajo, de la Universidad de Campinas (Unicamp), como investigadores principales\u2013 empez\u00f3 con un amplio estudio en diversas fuentes sobre esa formas \u201cdistintas de producir\u201d en el estado de S\u00e3o Paulo, mediante el cual se registr\u00f3 un total de 107 cooperativas: de alimentaci\u00f3n (3); artesan\u00edas (21); corte y confecci\u00f3n (11); f\u00e1bricas recuperadas (13) y, fundamentalmente, de reciclado (59). \u201cVisitamos todas las cooperativas y asociaciones de S\u00e3o Paulo con un equipo de alumnos becarios para aplicar el cuestionario\u201d, comenta Paula Leite.<\/p>\n<div id=\"attachment_119809\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-119809\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/084-087_trabalho_206-21.jpg\" alt=\"Tiempo pasado: desempleados muestran sus libretas de trabajo hace una d\u00e9cada; al lado, un vendedor callejero en la capital paulistana\" width=\"290\" height=\"132\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EPIT\u00c1CIO PESSOA \/Ag\u00eancia ESTADO\/AE<\/span>Tiempo pasado: desempleados muestran sus libretas de trabajo hace una d\u00e9cada; al lado, un vendedor callejero en la capital paulistana<span class=\"media-credits\">EPIT\u00c1CIO PESSOA \/Ag\u00eancia ESTADO\/AE<\/span><\/p><\/div>\n<p>El an\u00e1lisis de la informaci\u00f3n recabada mostr\u00f3 que las cooperativas de alimentaci\u00f3n, artesan\u00edas y costura eran literalmente informales, no organizadas, y que el trabajo colectivo ten\u00eda m\u00e1s bien que ver con la comercializaci\u00f3n y no con la producci\u00f3n. Poco contribu\u00eda para aumentar los ingresos o para mejorar las condiciones de vida de los asociados. Las f\u00e1bricas recuperadas eran experimentos m\u00e1s \u201cestructurados\u201d, con v\u00ednculos m\u00e1s estrechos con el sindicato, ya que congregaban a trabajadores migrados del mercado formal y sin perspectivas de retorno. Con todo, las empresas autogestionadas se revelaron como un fen\u00f3meno cada vez m\u00e1s raro en una econom\u00eda en desarrollo, subraya Paula Leite.<\/p>\n<p>La experiencia m\u00e1s representativa \u2013y la que m\u00e1s llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los investigadores\u2013 fue y sigue siendo la de las cooperativas de reciclado, que re\u00fanen a trabajadores urbanos \u201csumamente excluidos\u201d, desempleados e inactivos, ex cirujas por cuenta propia o ex empleados dom\u00e9sticos, analfabetos y sin condiciones de entrar en el mercado formal de trabajo. \u201cEsta forma de inserci\u00f3n puede contribuir efectivamente para sacarlos de la miseria social y asegurarles la ciudadan\u00eda.\u201d<\/p>\n<p>Estas cooperativas tambi\u00e9n se diferencian debido a su organizaci\u00f3n: est\u00e1n vinculadas al Movimiento Nacional de Recolectores de Reciclables (MNCR), que, seg\u00fan la investigadora, logr\u00f3 la reglamentaci\u00f3n de la ocupaci\u00f3n y la aprobaci\u00f3n de la Pol\u00edtica Nacional de Residuos S\u00f3lidos en agosto de 2010. \u201cA diferencia de las dem\u00e1s, \u00e9sta exhibe un gran potencial de crecimiento, considerando que hay en el pa\u00eds todav\u00eda un porcentaje significativo de la poblaci\u00f3n, de alrededor de 16,2 millones de personas, con ingresos per c\u00e1pita inferiores a los 70 reales\u201d, argumenta Paula Leite, con base en datos del Instituto de Investigaci\u00f3n Econ\u00f3mica y Aplicada (Ipea) recabados en junio de 2012.<\/p>\n<p>Debido a sus caracter\u00edsticas, las cooperativas de reciclado constituyen el tipo de emprendimientos que m\u00e1s se acerca a los preceptos de la econom\u00eda solidaria, ya que presentan el elemento de la \u201cresistencia\u201d de los trabajadores a la situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n, de desempleo y de subordinaci\u00f3n al trabajo asalariado. No obstante, se trata de emprendimientos extremadamente \u201cfr\u00e1giles\u201d, se\u00f1ala Paula Leite, y existen enormes dificultades que deben superarse para alcanzar las condiciones de sostenibilidad econ\u00f3mica y de reproducci\u00f3n. La primera es la distancia que a\u00fan mantienen con relaci\u00f3n a los principios de la solidaridad y de la pr\u00e1ctica de la autogesti\u00f3n, propugnados por la econom\u00eda solidaria y, tal como ella dice, \u201cdif\u00edcilmente alcanzables en las condiciones pol\u00edticas actuales\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-119810\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/084-087_trabalho_206-3.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"278\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Asimismo, el mercado ha entendido que el reciclado le agrega valor al producto, al transformar basura y chatarra en materia prima por un baj\u00edsimo costo. \u201cEn los galpones se separa la basura, se la embolsa y se la empaqueta para su venta por centavos de reales a intermediarios que la venden a las empresas recicladoras. Pocas cooperativas tienen prensas o espacio para el almacenamiento\u201d, describe. \u201cEs necesario implementar pol\u00edticas p\u00fablicas que les permitan efectivamente a las cooperativas de cirujas agregarle valor a su producto\u201d. La Ley de Residuos S\u00f3lidos, aprobada en 2011, por ejemplo, estimula a las alcald\u00edas a negociar el tratamiento de residuos s\u00f3lidos con cooperativas de recolectores, pero, hasta el momento, pocas han implementado esta pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Paula Leite reconoce que el cooperativismo de alguna manera promueve la inclusi\u00f3n social y pol\u00edtica de individuos que antes viv\u00edan en una situaci\u00f3n de absoluta miseria. Comenta que, en visita a asociaciones de cirujas, era frecuente escucharles a los asociados decir que el trabajo organizado los hab\u00eda sacado del silencio. \u201cSin lugar a dudas, se trata de un proceso de liberaci\u00f3n y de empoderamiento, que va al encuentro de la econom\u00eda solidaria\u201d, subraya.<\/p>\n<p>La \u201cinclusi\u00f3n\u201d y el \u201cempoderamiento\u201d \u2013palabra traducida literalmente del t\u00e9rmino <i>empowerment<\/i>, en ingl\u00e9s, que significa acci\u00f3n colectiva desarrollada por individuos y que promueve la conciencia social de los derechos sociales\u2013 parecen ser el punto fuerte de las iniciativas de la econom\u00eda solidaria. Adriane Vieira Ferrarini, investigadora del Programa de Posgrado en Ciencias Sociales de la Unisinos, en Rio Grande do Sul, una estudiosa del tema, pondera que, si se las considera \u00fanicamente desde la perspectiva del ingreso, estas iniciativas pueden parecer ineficientes. \u201cPero tienen un efecto de inclusi\u00f3n social significativo, ya que suponen un modelo colectivo y democr\u00e1tico de administraci\u00f3n del emprendimiento y de autogesti\u00f3n, cosa que muchas veces puede representar una ganancia mayor que la renta\u201d. Entre los diversos casos investigados, Vieira menciona el ejemplo de un grupo de mujeres emprendedoras <i>ga\u00fachas<\/i> cuya organizaci\u00f3n las llev\u00f3 a movilizarse contra la violencia dom\u00e9stica, a empezar a ejercer un liderazgo pol\u00edtico en el seno de su comunidad y reanudar sus estudios.<\/p>\n<p>En Rio Grande do Sul, donde el cooperativismo es fuerte, la mayor parte de las experiencias formalizadas de la econom\u00eda solidaria transcurre en el medio rural, o en menor escala, en empresas autogestionadas. \u201cEn el medio urbano es m\u00e1s dif\u00edcil que dichas iniciativas se consoliden, en funci\u00f3n de las caracter\u00edsticas de la pobreza urbana\u201d. Sin embargo, Vieira Ferrarini considera que las mejoras sociales significativas se registrar\u00e1n probablemente reci\u00e9n en el mediano y en el largo plazo, pues se trata de proceso de inclusi\u00f3n de personas que viven \u201cun proceso hist\u00f3rico de degradaci\u00f3n\u201d y, en el caso de Brasil, es una iniciativa reciente. \u201cLos que conciban a los emprendimientos de la econom\u00eda solidaria como islas de prosperidad en un contexto de precariedad corren un serio riesgo de ver frustradas sus expectativas\u201d, advierte. \u201cUn logro importante consiste en que el movimiento ha logrado insertar en la agenda pol\u00edtica un conjunto de iniciativas p\u00fablicas, especialmente durante la \u00faltima d\u00e9cada. Hoy en d\u00eda existen recursos para peque\u00f1os emprendimientos y programas vinculados con la formaci\u00f3n de dichos emprendedores, por ejemplo\u201d. La econom\u00eda solidaria, subraya, no es la panacea\u00a0 contra la pobreza \u2013\u201c\u00a1ser\u00eda incluso pretensioso pensarla as\u00ed!\u201d\u2013, pero se inscribe en el terreno de las \u201calternativas contra la pobreza\u201d y va m\u00e1s all\u00e1, al proponer un proyecto de desarrollo basado en la sostenibilidad, la justicia social y econ\u00f3mica y la democracia participativa, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>De acuerdo con la evaluaci\u00f3n de la coordinadora del proyecto tem\u00e1tico apoyado por la FAPESP, la escasa repercusi\u00f3n del cooperativismo solidario en la renta refuerza la cultura asalariada, sobre todo cuando los indicadores de empleo se encuentran en ascenso. \u201cEn Brasil, la ciudadan\u00eda regulada, que tiene como referencia al trabajo formal, impacta sobre la construcci\u00f3n de la identidad de los trabajadores y sobre sus perspectivas futuras en el mercado de trabajo\u201d. De este modo, la idea de autogesti\u00f3n o de propiedad colectiva de los medios de producci\u00f3n no aparece como una posibilidad que ha de conquistarse. \u201cLa construcci\u00f3n de una nueva cultura del trabajo asociado supone una voluntad pol\u00edtica que ha de expresarse en pol\u00edticas p\u00fablicas que apunten a producir cambios efectivos de prioridades y de los rumbos del desarrollo econ\u00f3mico, d\u00e1ndole primac\u00eda al trabajo frente al capital.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"C\u00f3mo se produce el fen\u00f3meno de la inserci\u00f3n productiva en tiempos de crisis","protected":false},"author":475,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[294],"coauthors":[785],"class_list":["post-119803","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-economia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119803","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/475"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=119803"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119803\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=119803"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=119803"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=119803"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=119803"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}