{"id":126552,"date":"2013-08-07T18:51:26","date_gmt":"2013-08-07T21:51:26","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=126552"},"modified":"2013-08-13T15:37:01","modified_gmt":"2013-08-13T18:37:01","slug":"la-amazonia-en-tres-dimensiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-amazonia-en-tres-dimensiones\/","title":{"rendered":"La Amazonia en tres dimensiones"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_126686\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-126686\" alt=\"La selva, vista desde la \u2028Estaci\u00f3n Espacial Internacional: 150 kil\u00f3metros del r\u00edo \u2028Amazonas, sus afluentes, las numerosas lagunas y las tierras inundables que lo circundan \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Amazonia_ISS017-E-13856_lrg.jpg\" width=\"290\" height=\"193\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Astronaut photograph ISS017-E-13856\/ Nasa<\/span>La selva, vista desde la \u2028Estaci\u00f3n Espacial Internacional: 150 kil\u00f3metros del r\u00edo \u2028Amazonas, sus afluentes, las numerosas lagunas y las tierras inundables que lo circundan<span class=\"media-credits\">Astronaut photograph ISS017-E-13856\/ Nasa<\/span><\/p><\/div>\n<p><em>Publicado en Marzo de 2013<\/em><\/p>\n<p>Los \u00e1rboles aparecen en rojo, amarillo u otros colores brillantes, como si cada uno de ellos hubiera sido pintado a mano, en los mapas adosados junto a los art\u00edculos cient\u00edficos e invitaciones a seminarios en la galer\u00eda del edificio del Proyecto Din\u00e1mica Biol\u00f3gica de Fragmentos Forestales (PDBFF) en el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa), en Manaos. La t\u00e9cnica que posibilit\u00f3 la elaboraci\u00f3n de los mapas \u2013LiDAR (Light Detection and Ranging), que registra la variaci\u00f3n de la luz reflejada por los \u00e1rboles\u2013 est\u00e1 facilitando bastante el trabajo de los cient\u00edficos del m\u00e1s antiguo programa de monitoreo de selvas tropicales de Brasil y uno de los m\u00e1s antiguos del mundo. El programa, que se inici\u00f3 en 1979 con el prop\u00f3sito de conocer el impacto ocasionado por la construcci\u00f3n de carreteras y el avance agropecuario sobre la selva amaz\u00f3nica, controla la evoluci\u00f3n de 11 \u00e1reas de selvas fragmentadas, adem\u00e1s de las \u00e1reas continuas adyacentes que sirven como control, para efectos comparativos, sumando mil kil\u00f3metros cuadrados (km2) de selva con \u00e1rboles de hasta 55 metros de altura.<\/p>\n<p>Hasta hace pocos a\u00f1os, la \u00fanica forma de obtener informaci\u00f3n exhaustiva sobre la composici\u00f3n y los cambios en la selva consist\u00eda en viajar varias horas por caminos de tierra y afrontar lluvias, calor, mosquitos y hongos hasta arribar a las \u00e1reas de estudio, algunas ubicadas a 80 kil\u00f3metros de Manaos. \u201cEvidentemente, esta nueva t\u00e9cnica no resolver\u00e1 todos nuestros problemas, ni evitar\u00e1 los reconocimientos de campo, pero est\u00e1 ayudando bastante\u201d, dice el ec\u00f3logo paulista Jos\u00e9 Lu\u00eds Camargo, coordinador cient\u00edfico del PDBFF, un programa actualmente financiado por el Instituto Smithsonian y por el Inpa, en conjunto con agencias y fundaciones de apoyo a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica de Brasil y Estados Unidos. Mientras que las im\u00e1genes satelitales son bidimensionales, las del LiDAR son tridimensionales. Y se forman a partir de la luz reflejada por las copas de los \u00e1rboles, que es captada por aviones que sobrevuelan las \u00e1reas en estudio. \u201cPodemos mapear claros en la selva, que son importantes para el funcionamiento de la misma, y adquirir una buena noci\u00f3n del relieve que es el basamento de la vegetaci\u00f3n\u201d, dice Camargo.<\/p>\n<p>La t\u00e9cnica LiDAR, sola o combinada con otras t\u00e9cnicas de monitoreo remoto, puede aportar informaci\u00f3n detallada sobre la altura, la concentraci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de \u00e1rboles, e indicar qu\u00e9 grupos de animales habitan all\u00ed. Cuanto m\u00e1s enmara\u00f1ada \u2013o de estructura compleja, tal como dice Camargo\u2013 sea una selva, menor es la posibilidad de cobijar grupos espec\u00edficos de aves y murci\u00e9lagos, por ejemplo. En un estudio recientemente concluido en una de las \u00e1reas del proyecto, el bi\u00f3logo brasile\u00f1o Karl Mokross, de la Universidad del Estado de Louisiana, Estados Unidos, comprob\u00f3 que las aves que habitan el sotobosque \u2013 la regi\u00f3n ubicada debajo de la copa de los \u00e1rboles \u2013 buscan insectos con los que alimentarse preferentemente en la selva primaria y raramente en la selva secundaria, tambi\u00e9n denominada en portugu\u00e9s capoeira [vegetaci\u00f3n rozada o quemada para cultivo].<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/042-047_Amazonia_ESP-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-126688\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/042-047_Amazonia_ESP-1-300x163.jpg\" width=\"300\" height=\"163\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/042-047_Amazonia_ESP-1-300x163.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/042-047_Amazonia_ESP-1-810x442.jpg 810w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/042-047_Amazonia_ESP-1.jpg 970w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Adem\u00e1s de las im\u00e1genes tridimensionales, el equipo del Inpa tom\u00f3 prestada de la qu\u00edmica una t\u00e9cnica de identificaci\u00f3n de compuestos qu\u00edmicos denominada espectrograf\u00eda por infrarrojo cercano, para clasificar a las plantas. Esta t\u00e9cnica se basa en el hecho de que las uniones qu\u00edmicas entre determinadas mol\u00e9culas poseen frecuencias espec\u00edficas de vibraci\u00f3n, que son registradas por un dispositivo y expresadas en forma de gr\u00e1fico. Utilizando este m\u00e9todo, la bi\u00f3loga Fl\u00e1via Machado Durgante y otros investigadores del Inpa examinaron 159 hojas de 10 especies de \u00e1rboles recogidas en un \u00e1rea de selva preservada cercana a Manaos y de las \u00e1reas de estudio del PBDFF, resguardadas en la colecci\u00f3n del programa, que actualmente cuenta con 54 mil muestras de hojas y estructuras reproductivas (flores y frutos) de los \u00e1rboles monitoreados. Luego obtuvieron lo que se denomina una firma espectral de cada especie y determinaron que esa t\u00e9cnica representa un m\u00e9todo sencillo y poco costoso de identificaci\u00f3n de las especies de plantas y de diferenciaci\u00f3n de especies muy pr\u00f3ximas, incluso cuando no se cuenta con las estructuras reproductivas tales como flores y frutos, que facilitan su reconocimiento por bot\u00e1nicos y ec\u00f3logos. En ese trabajo, que ser\u00e1 publicado en marzo en la revista Forest Ecologyland Management, el porcentaje de acierto promedio fue de un 96,6%. La bi\u00f3loga Carla Lang comenz\u00f3 a analizar las firmas espectrales de hojas de \u00e1rboles y de pl\u00e1ntulas de una misma especie para establecer si existe coherencia entre ellas y, de haberla, esto facilitar\u00e1 el de por s\u00ed bastante dif\u00edcil trabajo de identificar pl\u00e1ntulas y prever la distribuci\u00f3n de las especies en la selva.<\/p>\n<p><strong>Las primeras alianzas<\/strong><br \/>\nLas t\u00e9cnicas de trabajo ahora disponibles representan cierto confort merecido para los investigadores del programa de estudios de la Amazonia, que comenz\u00f3 a ser dise\u00f1ado a mediados de la d\u00e9cada de 1970 por dos bi\u00f3logos estadounidenses, Thomas Lovejoy y David Conway Oren, ambos con varios a\u00f1os de experiencia en investigaciones de campo en la regi\u00f3n. En aquella \u00e9poca el gobierno promov\u00eda la ocupaci\u00f3n de las selvas del norte de Manaos con la ganader\u00eda. \u201cEntonces le avis\u00e9 a Lovejoy al respecto de la excepcional oportunidad de conversar con los propietarios, ingresar en la selva antes del desmonte y elaborar inventarios biol\u00f3gicos, algo que no se hab\u00eda hecho en Panam\u00e1\u201d, recuerda Oren, un ornit\u00f3logo que trabaj\u00f3 en el Inpa, en el Museo Goeldi y en la Universidad Federal de Par\u00e1 (UFPA), en Bel\u00e9m, y actualmente es coordinador de biodiversidad del Ministerio de Ciencia, Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n (MCTI). Los bi\u00f3logos no olvidaban que la construcci\u00f3n del canal de Panam\u00e1, finalizada en 1914, hab\u00eda aislado zonas de una selva tropical de la que sab\u00edan muy poco. A Lovejoy le agrad\u00f3 la idea y dijo que buscar\u00eda financiaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/042-047_Amazonia_ESP-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-126689\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/042-047_Amazonia_ESP-2-292x300.jpg\" width=\"292\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/042-047_Amazonia_ESP-2-292x300.jpg 292w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/042-047_Amazonia_ESP-2-484x496.jpg 484w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/042-047_Amazonia_ESP-2.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 292px) 100vw, 292px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Ilustraci\u00f3n\u2002Sandro Castelli<\/span><\/a>Lovejoy se convirti\u00f3 en portavoz del programa y una de las mayores autoridades mundiales en biodiversidad, siendo actualmente profesor de ciencia y pol\u00edtica ambiental en la Universidad George Mason, en Estados Unidos. Un recorte de una p\u00e1gina del peri\u00f3dico <em>A Provincia do Par\u00e1<\/em>, fechado el 7 de enero de 1979 y pegado en la galer\u00eda de la sede del PBDFF, se refiere al entonces denominado Programa de Tama\u00f1o M\u00ednimo Cr\u00edtico de la Amazonia, con un costo anual previsto de 500 mil d\u00f3lares y el apoyo del Inpa, del Instituto Brasile\u00f1o de Desarrollo Forestal (IBDF), del cual surgi\u00f3 el Ibama, y de la Superintendencia de la Zona Franca de Manaos (Suframa). La definici\u00f3n del \u00e1rea m\u00ednima capaz de preservar efectivamente una selva, constitu\u00eda una preocupaci\u00f3n del gobierno brasile\u00f1o y, asimismo, \u201cun problema mundial\u201d, argumentaba Lovejoy, entonces ligado al Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la primera instituci\u00f3n internacional en financiar ese trabajo.<\/p>\n<p>Constituy\u00f3 la \u00e9poca dorada del Inpa, bajo la direcci\u00f3n de Warwick Kerr. En s\u00f3lo uno o dos d\u00edas obtuve la aprobaci\u00f3n del director y del jefe del Departamento de Ecolog\u00eda del Inpa, Herbert Schubart, y de la Suframa, que tambi\u00e9n se mostr\u00f3 consustanciada. Los propietarios rurales tambi\u00e9n colaboraron\u201d, relat\u00f3 Lovejoy, recordando la creaci\u00f3n de ese programa de investigaciones en la Amazonia. \u201cLo que hice fue, b\u00e1sicamente, acompa\u00f1ar a Rob [Richard Bierregaard, bi\u00f3logo y primer coordinador cient\u00edfico del PDBFF, actualmente en la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos]: lo present\u00e9 ante la gente de Manaos y lo dej\u00e9 trabajar. Rob trab\u00f3 amistad con los propietarios rurales, que estaban satisfechos por participar en un trabajo que concitaba la atenci\u00f3n de los medios\u201d.<\/p>\n<p>El programa preve\u00eda el aislamiento de \u00e1reas de selva con tama\u00f1os variables y el mapeo y monitoreo de \u00e1rboles, insectos, anfibios, reptiles, aves y mam\u00edferos. El objetivo consist\u00eda en observar cu\u00e1les especies perecen y cu\u00e1les sobreviven a medida que la selva merma. Era una forma de determinar el impacto de la fragmentaci\u00f3n sobre la selva y los organismos que la constituyen. A\u00fan hoy, la reducci\u00f3n del \u00e1rea de vegetaci\u00f3n nativa, como resultado de la expansi\u00f3n de las carreteras, de la agricultura o de la ganader\u00eda, es una de las principales causas de p\u00e9rdida de la biodiversidad en la Amazonia, la mayor selva tropical del mundo.<\/p>\n<p><strong>Una base de datos amaz\u00f3nica<\/strong><br \/>\nEl trabajo de campo realizado a lo largo de 33 a\u00f1os, completados en 2012, result\u00f3 en una monumental base de datos sobre \u00e1rboles y aves. Actualmente los investigadores vigilan el crecimiento de 45.376 \u00e1rboles grandes y 178.295 \u00e1rboles peque\u00f1os (con tronco menor a 10 cm de di\u00e1metro a la altura del pecho) en 55 hect\u00e1reas de selva continua y 39 hect\u00e1reas de selva fragmentada. \u201cEstamos monitoreando una selva con una de las m\u00e1s diversas comunidades arb\u00f3reas del mundo\u201d, dice Camargo. Adem\u00e1s de los \u00e1rboles, recientemente comenzaron a contabilizar las lianas. En el marco de un estudio reci\u00e9n terminado en 69 hect\u00e1reas, marcaron 33.154 lianas. \u201cGeneralmente, las lianas no son el objetivo de los estudios forestales, pero representan una porci\u00f3n importante de la biomasa y de la diversidad de una selva\u201d.<\/p>\n<p>La base de datos contiene informaci\u00f3n sobre 60 mil aves de 400 especies que habitan en el sotobosque, la regi\u00f3n intermedia entre la copa de los \u00e1rboles y el suelo. Cada ave recibi\u00f3 un anillo (anilla) con un n\u00famero que permite a los bi\u00f3logos, cuando las capturan en las denominadas redes de neblina, saber por d\u00f3nde merodearon. \u201cEse banco de datos permite formular preguntas m\u00e1s complejas, que s\u00f3lo surgen luego de d\u00e9cadas de seguimiento, y sirven para establecer pol\u00edticas p\u00fablicas y colaborar en la resoluci\u00f3n de nuevos problemas, tales como el impacto de los cambios del clima sobre la Amazonia\u201d, dice Camargo. \u201cMuchos investigadores vienen a trabajar aqu\u00ed porque contamos con un largo camino recorrido, y no necesitan comenzar de cero. Ese conocimiento constituye un patrimonio nacional\u201d.<\/p>\n<p>Varias de las conclusiones del PDBFF habr\u00edan sido inviables con un estudio de menor duraci\u00f3n, de acuerdo con una de las conclusiones expresadas en un art\u00edculo publicado en enero de 2011 en la revista Biological Conservation con una s\u00edntesis de 32 a\u00f1os de trabajo de campo. El art\u00edculo est\u00e1 firmado por 16 bi\u00f3logos de instituciones de Brasil, Estados Unidos, Australia y M\u00e9xico ligadas al PDBFF, y su primer autor es el bi\u00f3logo estadounidense William Laurance, quien vivi\u00f3 cinco a\u00f1os en Manaos y actualmente trabaja en Australia. La vulnerabilidad de los \u00e1rboles de gran porte ante la fragmentaci\u00f3n y los efectos de eventos ef\u00edmeros tales como El Ni\u00f1o y las tempestades, sostienen, s\u00f3lo quedaron en evidencia luego de d\u00e9cadas de monitoreo. Seg\u00fan concluyeron, cuando sucumben, los \u00e1rboles pueden formar claros, que desv\u00edan la humedad de los \u00e1rboles cercanos y alteran la luminosidad y la temperatura (vea la ilustraci\u00f3n). La fragmentaci\u00f3n puede reducir la circulaci\u00f3n de agua, limitar el territorio de muchas especies de aves, que no logran atravesar grandes \u00e1reas deforestadas, mermar la poblaci\u00f3n de abejas, avispas, cole\u00f3pteros y hormigas, y aumentar las de sapos y ara\u00f1as, provocando una p\u00e9rdida acumulativa de biodiversidad y una reducci\u00f3n de las reservas de agua.<\/p>\n<p><strong>Selva fr\u00e1gil<\/strong><br \/>\nLas simulaciones de comportamiento de la selva, con base en los datos del PDBFF, sugirieron que incluso fragmentos de 10 hect\u00e1reas requieren al menos un siglo para recuperar la diversidad biol\u00f3gica y la biomasa previa a su formaci\u00f3n. Una vez constituidos, tales fragmentos sufren una reorganizaci\u00f3n profunda de sus comunidades de \u00e1rboles, palmeras, enredaderas y animales. \u201cComo regla general, cuanto menor sea el \u00e1rea, m\u00e1s profundos ser\u00e1n los efectos de la fragmentaci\u00f3n\u201d, dice Camargo. Quien recorre las \u00e1reas en estudio nota la diferencia: los fragmentos menores, con una hect\u00e1rea, perdieron parte de su estructura forestal original y se asemejan a un bosque arrasado que resiste con dificultad, mientras que los mayores, principalmente los de 100 hect\u00e1reas, todav\u00eda albergan especies de \u00e1rboles que crecen con poca luz y elevada humedad, tal como en una t\u00edpica selva amaz\u00f3nica. Las \u00e1reas menores son muy fr\u00e1giles \u201cy padecen m\u00e1s con las sequ\u00edas muy intensas, tales como las que ocurrieron en 2005 y 2010\u201d, a\u00f1ade Camargo.<\/p>\n<p>Una de las consecuencias de la fragmentaci\u00f3n radica en el denominado efecto de borde: transformaciones causadas por la radiaci\u00f3n solar, la luz y el viento en las \u00e1reas externas, en la periferia de una selva. Al hallarse m\u00e1s sujetos a los cambios en el microclima, los \u00e1rboles cercanos a esos bordes pueden caerse con mayor facilidad o secarse y morir de pie. Como consecuencia del efecto de borde y de la fragmentaci\u00f3n de la selva, \u201cla mitad de la fauna de aves y mam\u00edferos del sotobosque puede comenzar a extinguirse localmente, a veces de modo irreversible\u201d, alerta Camargo. Seg\u00fan el art\u00edculo de 2011, el desmonte para el establecimiento de pasturas suma cada a\u00f1o 32 mil kil\u00f3metros de nuevos bordes de selva y genera paisajes dominados por peque\u00f1os fragmentos, de menos de 400 hect\u00e1reas, con formato irregular, aumentando el efecto de la radiaci\u00f3n solar y de los vientos sobre la vegetaci\u00f3n nativa. \u201cSi ac\u00e1 ocurre esto, en otras \u00e1reas podr\u00eda ser peor, tal como en el arco de fuego, la regi\u00f3n de Par\u00e1, Mato Grosso y Rond\u00f4nia m\u00e1s sujeta al desmonte\u201d.<\/p>\n<p>Hace dos d\u00edas, el pasillo estaba abarrotado de maletas\u201d, dijo Camargo en la ma\u00f1ana del 9 de noviembre de 2012. \u201cNuestro 21\u00ba curso de capacitaci\u00f3n culmin\u00f3 ayer. Han salido ya 420 ec\u00f3logos\u201d. Cada a\u00f1o, el curso de Ecolog\u00eda del Paisaje Amaz\u00f3nico \u2013que se realiza normalmente en julio o agosto y excepcionalmente en octubre, tal como el a\u00f1o pasado\u2013 convoca a 20 estudiantes de posgrado y 15 profesores provenientes de universidades de todo el pa\u00eds. \u201cLa mayor\u00eda de los participantes nunca antes hab\u00eda pisado la Amazonia\u201d, comenta Camargo. Los docentes del curso presentan los distintos ambientes de la regi\u00f3n, de los humedales o vegas a los archipi\u00e9lagos, tal como Anavilhanas, con el prop\u00f3sito de capacitar a profesionales calificados para comprender y colaborar en la resoluci\u00f3n de los problemas de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra forma de compartir los resultados de las investigaciones y ampliar el conocimiento sobre la regi\u00f3n son los cursos de tres semanas para estudiantes de grado. \u201cFui uno de los responsables de uno, dictado recientemente en la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de Rio Claro, en la Universidad Estadual de Minas Gerais y en la Universidad Federal de Amazonas\u201d, relata Camargo. \u201cActualmente el PDBFF capacita a m\u00e1s investigadores de Brasil que de Estados Unidos\u201d.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, seg\u00fan \u00e9l, el Smithsonian y el Inpa cubren tan s\u00f3lo un 20% de los gastos anuales y la mayor parte del presupuesto anual de 1,2 millones de reales proviene de donaciones o de agencias de financiaci\u00f3n o fundaciones de Estados Unidos y de Brasil. \u201cEn la \u00faltima d\u00e9cada se hizo dif\u00edcil conseguir financiaci\u00f3n, pues las donaciones cambiaron de foco y el dinero migr\u00f3 de los estudios sobre fragmentaci\u00f3n forestal a los estudios sobre cambios clim\u00e1ticos\u201d, dice Camargo. \u201cOtro gran problema que afrontamos es la devaluaci\u00f3n del d\u00f3lar. En algunos a\u00f1os, a causa del tipo de cambio, perdimos un tercio del presupuesto previsto\u201d. Hay otras preocupaciones, tales como una posible redistribuci\u00f3n de tierras pr\u00f3ximas a las \u00e1reas en estudio, lo que podr\u00eda modificar el uso de la tierra y ampliar los impactos negativos sobre los fragmentos.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nDurgante, F.M. <em>et al<\/em>. Species spectral signature: Discriminating closely related plant species in the Amazon with near-infrared leaf-spectroscopy. <strong>Forest Ecology and Management<\/strong>. v. 291, 213. En prensa.<br \/>\nLAURANCE, W. <em>et al<\/em>. The fate of Amazonian forest fragments: a 32-year investigation. Biological Conservation. v. 144, n. 1, p. 56-67. 2011.<br \/>\nSTARK, S.C. <em>et al<\/em>. Amazon forest carbon dynamics predicted by profiles of canopy leaf area and light environment. <strong>Ecology Letters<\/strong>. v. 15, n. 12, p. 1.406-14. 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La Amazonia en tres dimensiones","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-126552","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126552","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=126552"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126552\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=126552"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=126552"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=126552"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=126552"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}