{"id":12741,"date":"2012-04-10T19:28:47","date_gmt":"2012-04-10T22:28:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=12741"},"modified":"2014-08-12T17:12:47","modified_gmt":"2014-08-12T20:12:47","slug":"lecciones-de-periodismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/lecciones-de-periodismo\/","title":{"rendered":"Alberto Dines: Lecciones de periodismo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-153692\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Alberto-Dines_Leo-Ramos.jpg\" width=\"290\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Alberto-Dines_Leo-Ramos.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Alberto-Dines_Leo-Ramos-120x176.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Alberto-Dines_Leo-Ramos-250x367.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>Alberto Dines, uno de los m\u00e1s respetados y pol\u00e9micos periodistas brasile\u00f1os, cumpli\u00f3 80 a\u00f1os el domingo de Carnaval, el 19 de febrero. Festej\u00f3 ese d\u00eda en un almuerzo \u00edntimo con su esposa, la tambi\u00e9n periodista Norma Couri. Pero un festejo tan discreto para un maestro de varias generaciones de profesionales de los medios, en actividad desde los albores de la d\u00e9cada de 1950, era en efecto producto solamente de la algarab\u00eda que cunde en todo el pa\u00eds durante el Carnaval. Pasado ese per\u00edodo, encantado y somnoliento, seg\u00fan el punto de vista, los agasajos a Dines se multiplicaron, entre festejos y acalorados debates, incluyendo el seminario organizado por la FAPESP el 22 de marzo: \u201cEl conocimiento cient\u00edfico del periodismo en Brasil: el aporte de Alberto Dines\u201d.<\/p>\n<p>Un considerable aporte, agr\u00e9guese. Desde aquellos <em>Cadernos de Jornalismo e Comunica\u00e7\u00e3o<\/em> editados por el <em>Jornal do Brasil<\/em> en las d\u00e9cadas de 1960 y 1970, hasta el cl\u00e1sico <em>O papel do jornal<\/em>, un libro de 1974, del an\u00e1lisis minucioso al que someti\u00f3 a los medios de comunicaci\u00f3n brasile\u00f1os en la columna Jornal dos jornais en el <em>Folha de S\u00e3o Paulo<\/em>, durante la segunda mitad de los a\u00f1os 1970, al contempor\u00e1neo <em>Observat\u00f3rio da Imprensa<\/em>, iniciado al final de los a\u00f1os 1990, Dines ha realizado y simult\u00e1neamente pensado con rigurosidad al periodismo brasile\u00f1o, casi ininterrumpidamente, desde hace seis d\u00e9cadas. Todo ello, en simult\u00e1neo a toda su experiencia para organizar redacciones y su capacidad para inventar medios. Y, por supuesto, en breves intervalos, escribir soberbios libros tales como <em>Morte no para\u00edso<\/em>, en 1981, y <em>V\u00ednculos do fogo<\/em>, en 1992, biograf\u00edas de Stefan Zweig y Ant\u00f4nio Jos\u00e9 da Silva, el Jud\u00edo, respectivamente.<\/p>\n<p>Todas esas realizaciones que revelan el esp\u00edritu pionero de Dines, su inclinaci\u00f3n a crear nuevos conocimientos, capaces de alumbrar la pr\u00e1ctica del periodismo o su capacidad de investigaci\u00f3n period\u00edstica para la recreaci\u00f3n de aspectos oscuros de grandes personajes, fueron motivo de conferencias\u00a0 en el seminario organizado por la FAPESP (<em>vea en <\/em><a href=\"http:\/\/www.agencia.fapesp.br\/\">www.agencia.fapesp.br<\/a>). Y el propio Dines cuenta algo de eso en la siguiente entrevista, concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Nuestro prop\u00f3sito consiste en investigar su aporte al conocimiento te\u00f3rico y la experiencia pr\u00e1ctica del periodismo. Comencemos por los <em>Cadernos de Jornalismo<\/em>, que usted organiz\u00f3 en la \u00e9poca del <em>Jornal do Brasil<\/em>.<\/strong><br \/>\nAs\u00ed es, en 1965. Para entonces ya contaba con 10 a\u00f1os de profesi\u00f3n y dos a\u00f1os de experiencia acad\u00e9mica, porque comenc\u00e9 a ejercer como docente en la PUC en 1963. Ten\u00eda un cierto enfoque, no digo te\u00f3rico, sino reflexivo, Cuando me invit\u00f3 la PUC, constat\u00e9 que ten\u00eda experiencia en varias actividades period\u00edsticas y acept\u00e9. Hab\u00eda trabajado en los turnos matutino y vespertino, que en la \u00e9poca eran dos periodismos diferentes, tambi\u00e9n en radio, cine, que era algo so\u00f1ado, hab\u00eda realizado una experiencia en televisi\u00f3n, en fin, contaba con experiencia en varias plataformas, tal como se dice ahora, y cre\u00eda que deb\u00eda intentar sistematizar todo eso. Intuitivamente, me percat\u00e9 entonces que la asignatura que me gustar\u00eda ense\u00f1ar era la de periodismo comparado.<\/p>\n<p><strong>Entonces, en 1963 usted invent\u00f3 la disciplina de periodismo comparado en Brasil.<\/strong><br \/>\nQue yo sepa, no exist\u00eda. La idea surgi\u00f3 del derecho comparativo. A partir de la comparaci\u00f3n uno logra establecer diferencias y paradigmas. El hecho es que la experiencia del Jornal dos jornais es, en cierto modo, consecuencia de ese primer curso. Pero entre la PUC y la edici\u00f3n de la primera revista de periodismo, hubo una experiencia que considero un corte epistemol\u00f3gico en mi vida profesional, en todos los sentidos: hice un curso de extensi\u00f3n de tres meses en la Universidad Columbia, en Nueva York, en septiembre de 1964. Asociada con un organismo que ya no existe, el World Press Institute, la Columbia invitaba a editores de peri\u00f3dicos de un continente y montaba el programa de un curso especial. El m\u00edo era para editores de peri\u00f3dicos latinoamericanos.<\/p>\n<p><strong>\u00a1Muy bueno!<\/strong><br \/>\n\u00a1Maravilloso! Fue mi primer curso en una universidad. Con excelentes profesores, grandes profesionales. Todav\u00eda conservo todos los apuntes, adem\u00e1s de las notas que tomaba pensando en el <em>Jornal do Brasil<\/em>. M\u00e1s all\u00e1 del curso en s\u00ed mismo y de la camarader\u00eda consecuente, algo interesante era que pod\u00edamos elegir, en grupos de tres, peri\u00f3dicos para realizar una extensa visita. Entonces me agrup\u00e9 con un argentino de C\u00f3rdoba, Jorge Remonda, cuya familia pose\u00eda un peri\u00f3dico muy bueno de all\u00e1, <em>La Voz del Interior<\/em>, y Uribe, cuyo nombre ya no recuerdo, que era miembro de una de las familias importantes de Colombia, relacionado con el peri\u00f3dico actualmente m\u00e1s importante de Bogot\u00e1. Formamos un grupo \u2013hab\u00eda recursos para trasladarse\u2013 y elegimos dirigirnos hacia la costa del Pac\u00edfico. Visitamos <em>Los Angeles Times<\/em>. Luego seguimos en autom\u00f3vil hasta Seattle. Ah\u00ed abordamos un avi\u00f3n hasta Nueva York y luego nos separamos. Yo quer\u00eda visitar el <em>New York Times<\/em>, obvio, y un peri\u00f3dico para m\u00ed important\u00edsimo en ese entonces, el <em>New York Herald Tribune<\/em>. En aquella \u00e9poca era independiente y fascinante. Un peri\u00f3dico revista. Eso me interesaba sobremanera, ya que mi formaci\u00f3n inicial hab\u00eda sido en revistas: <em>Vis\u00e3o<\/em>, luego <em>Manchete<\/em>, <em>Fatos &amp; Fotos<\/em>&#8230; Mientras que en peri\u00f3dico hab\u00eda trabajado en <em>\u00daltima Hora<\/em>, <em>Di\u00e1rio da Noite<\/em>, etc. Y estaba pensando en una forma simbi\u00f3tica aunando peri\u00f3dico y revista. O sea, un peri\u00f3dico bien escrito, completo, por eso me fascinaba el <em>Herald Tribune<\/em>, incluso por su <em>modus faciendi<\/em>, el de un peri\u00f3dico realizado mediante el trabajo conjunto, a lo largo del d\u00eda, por un equipo de grandes reporteros gr\u00e1ficos, fot\u00f3grafos y tambi\u00e9n dise\u00f1adores.<\/p>\n<p><strong>Y regres\u00f3 de Estados Unidos al <em>Jornal do Brasil<\/em> inspirado tanto por el <em>New York Times<\/em> como por el <em>Herald<\/em>.<\/strong><br \/>\nEn el <em>New York Times<\/em>, un peri\u00f3dico cl\u00e1sico, al que incluso llamar\u00eda ortodoxo, observ\u00e9 algo que me marc\u00f3: en la antigua redacci\u00f3n, todav\u00eda cercana a Broadway, en la calle 43, hab\u00eda un peri\u00f3dico mural enorme construido por la redacci\u00f3n, denominado Winners and Sinners. Vencedores y pecadores. Conten\u00eda comentarios sobre alg\u00fan tema, retos, chistes, burlas, de todo. Yo quer\u00eda hacer algo as\u00ed. No pod\u00eda ser un mural, que me gusta mucho. Incluso, cuando fui militante del movimiento sionista socialista, hice un peque\u00f1o curso de peri\u00f3dicos murales. Pero en el antiguo <em>Jornal do Brasil<\/em> no se pod\u00eda, la redacci\u00f3n estaba dividida en salas, entonces se me ocurri\u00f3 algo parecido, pero en otro formato.<\/p>\n<p><strong>Usted hab\u00eda ingresado al <em>JB<\/em> en 1962. Despu\u00e9s de sus experiencias en la PUC y en Estados Unidos, regresaba al peri\u00f3dico con nuevos poderes y un enfoque bastante abierto.<\/strong><br \/>\nHab\u00eda ingresado el 8 de enero de 1962. No ostentaba un cargo definido. El nombre en el <em>staff<\/em> reci\u00e9n comenz\u00f3 a figurar despu\u00e9s de 1964. Manifestaron que necesitaban tener un <em>staff<\/em>, yo estuve de acuerdo y suger\u00ed ser editor jefe, ya que hab\u00eda organizado la redacci\u00f3n en secciones, algo que no era usual. Dicho en ingl\u00e9s, yo ser\u00eda un <em>managing editor<\/em>. Y si poseo alg\u00fan m\u00e9rito en el <em>JB<\/em>, \u00e9ste es haber organizado la redacci\u00f3n del peri\u00f3dico. Creo que hered\u00e9 de mi padre cierta capacidad para la organizaci\u00f3n. A\u00fan en Rusia, \u00e9l hab\u00eda hecho un curso de secretariado previo a la Primera Guerra, que, en concreto, era de administraci\u00f3n. Entonces, al verlo trabajar, fui aprendiendo. \u00c9l, pronto se relacion\u00f3 con las grandes organizaciones jud\u00edas internacionales de apoyo a la inmigraci\u00f3n. Hab\u00eda grandes fil\u00e1ntropos jud\u00edos y el siglo XX estuvo signado por grandes movimientos de masas a causa de las guerras, los <em>pogroms<\/em>, luego por la inflaci\u00f3n, en los a\u00f1os 20&#8230; Y esas organizaciones necesitaban gente que dominase varios idiomas y contara con capacidad organizativa. Hab\u00eda que sacar a los jud\u00edos de las aldeas donde viv\u00edan de la caridad y brindarles una profesi\u00f3n que les permitiera transformarse. Y yo no comprend\u00eda muy bien la finalidad del trabajo de mi padre. Pero siempre hab\u00eda carpetas en su escritorio tan organizado, y eso lo incorpor\u00e9.<\/p>\n<p><strong>Usted habla de su padre ya en Brasil<\/strong>.<br \/>\nClaro. Hubo un intervalo en que trabaj\u00f3 como comerciante en Curitiba, despu\u00e9s viaj\u00f3 a R\u00edo de Janeiro, contratado, y permaneci\u00f3 25 a\u00f1os en una gran organizaci\u00f3n que ser\u00eda la precursora del hospital Albert Einstein. El hecho es que creo que fui un buen organizador de redacciones, con la preocupaci\u00f3n por crear secciones de edici\u00f3n definidas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 secciones de edici\u00f3n manejaba en ese primer momento? Pol\u00edtica, informaci\u00f3n general&#8230;<\/strong><br \/>\nLa pol\u00edtica en ese entonces se hallaba pr\u00e1cticamente confinada en Brasilia. En R\u00edo, cont\u00e1bamos con un colaborador, Her\u00e1clito Sales, que era columnista, y los reporteros de la ciudad que cubr\u00edan la Legislatura. Creamos una secci\u00f3n de econom\u00eda, que hasta entonces no exist\u00eda. Los peri\u00f3dicos reproduc\u00edan lo que llegaba de las bolsas de Nueva York, Chicago y R\u00edo, lo que llegaba de las bolsas de mercader\u00edas. Cuando hab\u00eda una decisi\u00f3n gubernamental, \u00e9sta iba a la p\u00e1gina de Brasilia. Empezamos a preocuparnos por los comentarios, en resumen, comenzamos a planificar el peri\u00f3dico.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLa primera reuni\u00f3n ocurr\u00eda por la ma\u00f1ana?<\/strong><br \/>\nNo, por la tarde. Los peri\u00f3dicos comenzaban a funcionar muy tarde, porque todo el mundo ten\u00eda dos empleos, yo tambi\u00e9n. Por la ma\u00f1ana, trabajaba en la revista <em>Manchete<\/em>, en ese caso, en la secci\u00f3n <em>Hechos &amp; Fotos<\/em>, luego almorzaba y me dirig\u00eda al <em>Jornal do Brasil<\/em>. Durante varios a\u00f1os tuve dos empleos, como todos los periodistas. M\u00e1s tarde se cre\u00f3, y nosotros lo propiciamos bastante, el tiempo completo, el reportero de siete horas, no de cinco. Una vez creadas las secciones de edici\u00f3n, hubo una nueva metodolog\u00eda de trabajo, comenzamos a reunirnos dos veces al d\u00eda. Por cierto, una de las primeras secciones que fund\u00e9 tambi\u00e9n fue la de investigaci\u00f3n. El peri\u00f3dico no archivaba ni siquiera sus fotograf\u00edas. No hab\u00eda ni diccionarios. Propuse que cre\u00e1ramos una biblioteca b\u00e1sica, con libros de referencia y que archiv\u00e1semos los negativos. Fuimos adquiriendo libros, conformamos una base de datos \u2013no hab\u00eda internet\u2013, todo en carpetas, y creamos el departamento de investigaci\u00f3n. Con esa base, el reportero, antes de hacer su nota, consultaba datos en el departamento de investigaci\u00f3n. Eso se convirti\u00f3 en algo usual. En 1965 tom\u00e9 la decisi\u00f3n de hacer del departamento un productor de contenidos, tal como lo llamamos hoy.<\/p>\n<p><strong>Y eso fue, de hecho, algo innovador para el periodismo brasile\u00f1o.<\/strong><br \/>\nDesde luego, incluso porque contratamos a un equipo extraordinario de periodistas: Fernando Gabeira, Murilo Felisberto, Moacyr Japiassu, m\u00e1s adelante Raul Ryff, quien hab\u00eda sido secretario del [presidente] J\u00e2nio [Quadros], en definitiva, grandes periodistas, j\u00f3venes y de m\u00e1s edad, para redactar buenas notas, utilizadas para brindar refuerzo a los hechos del d\u00eda. Y contrat\u00e1bamos servicios. En aquella \u00e9poca ya exist\u00edan agencias que preparaban y prove\u00edan material de <em>background<\/em> para peri\u00f3dicos. El <em>JB<\/em> autorizaba ese gasto porque era para mejorar el contenido del peri\u00f3dico, nos preocup\u00e1bamos por la calidad de la informaci\u00f3n. Y cuando apareci\u00f3 la TV Globo, en 1965, redact\u00e9 una circular de unas 10 cuartillas para todas las secciones y jefaturas informando lo que deb\u00edamos hacer a partir de ese momento en que surg\u00eda una competencia. Porque la TV Tupi, precursora, pionera, era un rejunte de los Asociados. Cuando la Globo sali\u00f3 al aire, asociada con la Time-Life, pens\u00e9, \u201cahora realmente vamos a tener competencia\u201d. Instal\u00e9 un televisor en la redacci\u00f3n y comenzamos a trabajar observando al enemigo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfVolvemos a los <em>Cadernos de periodismo<\/em>?<\/strong><br \/>\nAl regresar de Estados Unidos, uno de mis objetivos era c\u00f3mo hacer algo parecido al mural. La direcci\u00f3n del <em>JB<\/em> no se mostr\u00f3 muy interesada en mi sue\u00f1o. No lo neg\u00f3, pero me dijeron, \u201cDines, invente algo y h\u00e1galo\u201d. Empec\u00e9 a insistirles a varias personas con ello, y Gabeira, que dirig\u00eda el departamento de investigaci\u00f3n, un <em>think tank<\/em>, digamos, fue el primero. Murilo Felisberto y \u00e9l, ambos de Minas Gerais, amaban conversar sobre periodismo. A prop\u00f3sito, en el libro de discursos de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, una obra maestra que ya se edit\u00f3 en portugu\u00e9s [<em>Eu n\u00e3o vim fazer um discurso<\/em>, editora Record, 2011], \u00e9l comenta c\u00f3mo, en su generaci\u00f3n, la gente trabajaba alocadamente en una redacci\u00f3n y, por la madrugada, sal\u00eda para charlar sobre el peri\u00f3dico en alg\u00fan cafet\u00edn o restaurante. Aqu\u00ed tambi\u00e9n ten\u00edamos a nuestros especialistas en eso. En resumen, acord\u00e9 con Gabeira quien, como editor de investigaci\u00f3n, estar\u00eda encargado de los fasc\u00edculos. La empresa <em>JB<\/em> pose\u00eda una peque\u00f1a imprenta para elaborar formularios y cuartillas y yo acord\u00e9 con el gerente de la imprenta la impresi\u00f3n de los fasc\u00edculos, con un tiraje peque\u00f1o, un papel de cierta calidad y tapa de cartulina en colores. Era para circulaci\u00f3n interna, distribuci\u00f3n en las agencias de propaganda y para los amigos. M\u00e1s adelante acordamos con una red de librer\u00edas, Entrelivros, que tambi\u00e9n comenz\u00f3 a venderlos. Todo ello, un poco en rebeld\u00eda con la direcci\u00f3n. En fin, tuvo \u00e9xito e hicimos no s\u00e9 cu\u00e1ntas ediciones, entre cuatro y cinco por a\u00f1o. Tendr\u00eda que haber sido bimestral, pero nunca logramos cumplir esa periodicidad. Yo lo animaba bastante a un editor deportivo, un personaje sencillo y periodista de primera, Oldem\u00e1rio\u00a0 Touguinh\u00f3 [1934-2003], a escribir para el fasc\u00edculo. \u00c9l ten\u00eda tan arraigado el periodismo que acababa su p\u00e1gina, se iba a cenar, tomaba una cerveza, y no se iba a dormir sin pasar por el peri\u00f3dico para ver su edici\u00f3n. Y, muchas veces, descubr\u00eda alg\u00fan error. Era una figura de una grandeza incre\u00edble, que falleci\u00f3 prematuramente. \u00c9l viajaba a cubrir un Mundial de F\u00fatbol y, si ocurr\u00eda algo diferente, tal como sucedi\u00f3 en M\u00e9xico, en 1970, con la revuelta de los estudiantes, enviaba material. Y luego escribi\u00f3 acerca de ello en los fasc\u00edculos. Era lo que quer\u00edamos.<\/p>\n<p><strong>Mientras usted dirig\u00eda este proceso, en realidad, el peri\u00f3dico se convert\u00eda en una referencia, un modelo para todo el pa\u00eds.<\/strong><br \/>\nEl t\u00edtulo, <em>Jornal do Brasil<\/em>, ayud\u00f3 mucho en ese sentido. Y R\u00edo de Janeiro, como capital que fuera, era una ciudad con vocaci\u00f3n nacional. El car\u00e1cter del carioca se contagiaba a todo Brasil. Se complementaba bien con S\u00e3o Paulo, m\u00e1s circunspecto, con Minas Gerais, gente m\u00e1s reservada, con el nordestino, en definitiva, el peri\u00f3dico lograba esa s\u00edntesis. Y otra cosa muy importante fue el desarrollo de una fabulosa red de corresponsales y de grandes sucursales. La red de sucursales del <em>JB<\/em> era una inversi\u00f3n con retorno. Le granjeaba gran influencia pol\u00edtica al peri\u00f3dico y r\u00e9ditos econ\u00f3micos, ya que la pauta publicitaria de cada sucursal era muy buena.<\/p>\n<p><strong>Pero, adem\u00e1s, Dines, yo dir\u00eda que la influencia del modelo <em>JB<\/em> ocurr\u00eda tambi\u00e9n por las pasant\u00edas de profesionales de otros lugares en R\u00edo.<\/strong><br \/>\nEctivamente, eso lo promocion\u00e1bamos bastante, y lo hac\u00edamos porque yo hab\u00eda notado lo que era visitar el <em>New York Times<\/em>, por ejemplo. Deb\u00edamos funcionar como una escuela. Hay algo de esa \u00e9poca de lo que se ha hablado poco y que considero muy importante, y es que creamos una agencia distribuidora de material period\u00edstico, la <em>AJB <\/em>[<em>Ag\u00eancia Jornal do Brasil<\/em>]. El \u00fanico antecesor nacional de ese servicio era la <em>Ag\u00eancia Meridional<\/em>, del [periodista Assis] Chateaubriand. Como yo ten\u00eda inquietudes, llam\u00e9mosle, sociales, los ingresos relativos a cada art\u00edculo publicado por otro peri\u00f3dico se divid\u00edan en tres: para el reportero, la agencia y el peri\u00f3dico.<\/p>\n<p><strong>Estaba instituyendo un modelo de <em>copyright<\/em>.<\/strong><br \/>\nEra un modelo de cooperativa que se remontaba a mi pasado de militante del movimiento sionista socialista. Y con esos peri\u00f3dicos colabor\u00e1bamos en todo sentido. Siempre que pod\u00eda, organizaba una charla para la redacci\u00f3n. O sea, si bien el peri\u00f3dico en s\u00ed ya constitu\u00eda un modelo, porque la revoluci\u00f3n gr\u00e1fica del <em>JB<\/em> fue la m\u00e1s influyente que hubo en el pa\u00eds, desarrollamos un excelente sistema de irradiaci\u00f3n. La reforma, bajo el liderazgo de Odylo Costa Filho, ocurri\u00f3 en 1956. Brito quer\u00eda neutralizarla y el d\u00eda que asum\u00ed me dijo, \u201cquiero otro peri\u00f3dico\u201d. Le respond\u00ed que no iba a hacer eso, al contrario, bastaba con arreglar algunas cosas.<\/p>\n<p><strong>Brito es&#8230;<\/strong><br \/>\nManuel Francisco do Nascimento Brito, yerno de la condesa Pereira Carneiro. La condesa ten\u00eda una \u00fanica hija de su primer matrimonio, Leda. Como contrajo matrimonio tard\u00edamente con el conde Pereira Carneiro, no tuvieron hijos. Y Leda se cas\u00f3 con un muchacho joven, atractivo, carioca, cuyo sue\u00f1o de ser diplom\u00e1tico qued\u00f3 trunco, aunque realiz\u00f3 cosas importantes. Como empresario, apoy\u00f3 la reforma de la radio <em>JB<\/em>, por ejemplo, y para ello convoc\u00f3 a gente excelente, en especial, Reynaldo Jardim, una figura extraordinaria. Desgraciadamente, falleci\u00f3 el a\u00f1o pasado [el 1\u00ba de febrero de 2011]. Eximio poeta, un idealista, era un creador permanente. \u00c9l fue quien invent\u00f3 el Suplemento B.<\/p>\n<p><strong>Nuestra impresi\u00f3n era que usted pose\u00eda un cari\u00f1o especial por el <em>Suplemento B<\/em>, en su trabajo de editor en jefe.<\/strong><br \/>\nY as\u00ed era. El B se cre\u00f3 durante la reforma de Odylo y su intenci\u00f3n era aprovechar las sobras del d\u00eda siguiente. Porque el peri\u00f3dico produc\u00eda muchas fotograf\u00edas, hab\u00eda muchas fotos buenas que no se aprovechaban en la edici\u00f3n del d\u00eda, la normal. Por ejemplo, aquella famosa foto de J\u00e2nio Quadros con los pies torcidos tomada por Erno Schneider, un gran fot\u00f3grafo <em>ga\u00facho<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Que <em>Pesquisa FAPESP<\/em><\/strong>,<strong> por cierto, republic\u00f3 exactamente hace un a\u00f1o, en la edici\u00f3n n\u00ba 182.<\/strong><br \/>\nLa foto apareci\u00f3 en el B dos d\u00edas despu\u00e9s del acontecimiento [el encuentro de los presidentes J\u00e2nio Quadros y Arturo Frondizi, de Argentina, en el puente de Uruguaiana, el 21 de abril de 1961. Se produjo un tumulto detr\u00e1s del presidente brasile\u00f1o, cuando \u00e9ste caminaba hacia el encuentro, lo cual lo hizo volverse hacia atr\u00e1s, seg\u00fan Schneider]. En general se trataba de eso, el reaprovechamiento de una noticia reciente. Y el B aparec\u00eda cuatro veces por semana, mientras que el peri\u00f3dico \u00fanicamente no circulaba los lunes, que era lo acostumbrado entonces para todo matutino. Ampli\u00e9 la circulaci\u00f3n del B al resto de los d\u00edas, y el s\u00e1bado aparec\u00eda el B literario, con mayor cantidad de material de literatura y rese\u00f1as. De a poco lo fui alejando de la condici\u00f3n de dep\u00f3sito de reciclados y otorg\u00e1ndole producci\u00f3n propia, grandes entrevistas, etc. Y eso marc\u00f3 al JB como un peri\u00f3dico con ideas. Cont\u00e1bamos con un gran staff de cr\u00edticos y hac\u00edamos una famosa lista, con todos ellos votando. Eso abr\u00eda el diario al debate. Pose\u00edamos cr\u00edticos de teatro, de artes pl\u00e1sticas. El peri\u00f3dico realizaba la cobertura cultural y con ello brillaba.<\/p>\n<p><strong>Usted permaneci\u00f3 en el <em>JB<\/em> hasta 1973. Afront\u00f3 problemas dram\u00e1ticos luego del AI-5 [Acto Institucional N\u00famero 5]. Y entonces, Dines, en t\u00e9rminos de su producci\u00f3n intelectual en periodismo, usted permaneci\u00f3 un lapso entre 1974 y 1975 esperando que algo sucediera. Y aparecieron <em>Folha de S. Paulo<\/em> y el <em>Jornal dos jornais<\/em>.<\/strong><br \/>\nCuando me despidieron en el <em>JB<\/em>, realmente se me cerraron las puertas. La gente que seis meses antes me invitaba, me dijo, \u201cya no puedo hacerlo, el gobierno a usted no lo quiere\u201d. Armando Nogueira, un gran amigo personal, me dijo, \u201cno puedo contratarte ahora. Si viajas, cuando regreses vemos\u201d. Editorial Abril me convoc\u00f3 para un alto cargo de jefatura en S\u00e3o Paulo, pero luego se retract\u00f3. Roberto Civita era amigo m\u00edo y me dec\u00eda, \u201ct\u00f3mate un tiempo en alguna universidad, pensando. Escribe un libro\u201d. Yo le dije que ya estaba escribiendo el libro, <em>O papel do jornal<\/em>, y viajar no era mala idea. Pronto surgi\u00f3 la invitaci\u00f3n de la Columbia. Estoy seguro de que \u00e9l fue quien articul\u00f3 eso, aunque lo negara, porque la invitaci\u00f3n provino del Tinker Institute y yo, por cierto, acept\u00e9. Permanec\u00ed all\u00e1 entre 1974 y 1975.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY en ese per\u00edodo se edit\u00f3 O papel do jornal?<\/strong><br \/>\nNo, sali\u00f3 en marzo o abril de 1974. Yo comenc\u00e9 a escribirlo dos semanas despu\u00e9s de mi despido. En el \u00faltimo n\u00famero de los <em>Cadernos<\/em>, que no se edit\u00f3, el art\u00edculo principal era m\u00edo, titulado \u201cLa crisis del papel y el papel del peri\u00f3dico\u201d. Desgraciadamente no lo conserv\u00e9. Y en funci\u00f3n de \u00e9l escrib\u00ed el libro. Porque la crisis del papel era una realidad, los peri\u00f3dicos quer\u00edan reducir p\u00e1ginas, suprimir servicios, manifestaban el mismo instinto suicida que cunde ahora. Ya he visto la pel\u00edcula de la prensa impresa que quiere suicidarse cuando descubre que tiene un competidor. En aqu\u00e9l momento la competencia era la televisi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY ahora el impulso suicida es producto de la presencia de internet?<\/strong><br \/>\nPor supuesto. Si tomamos el libro, cuyo texto es pr\u00e1cticamente el mismo del art\u00edculo, lo que ah\u00ed digo es: \u201cnecesitamos mejores peri\u00f3dicos, no peores. Incluso peri\u00f3dicos m\u00e1s caros\u201d. El lector inteligente incluso pagar\u00eda algo m\u00e1s por el papel, que se hab\u00eda encarecido a causa de la crisis del petr\u00f3leo, para tener un buen peri\u00f3dico.<\/p>\n<p><strong>El libro fue un \u00e9xito en medio del mutismo de la sociedad brasile\u00f1a de entonces&#8230;<\/strong><br \/>\nAs\u00ed es. No hab\u00eda muchos libros sobre periodismo, Danton Jobim hab\u00eda publicado <em>Esp\u00edrito do jornalismo<\/em>, en 1960, pero no hab\u00eda mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Nuestro cl\u00e1sico de estudio todav\u00eda era la Historia de la prensa en Brasil, de Nelson Werneck Sodr\u00e9, de 1966.<\/strong><br \/>\nLo \u00fanico. Y algunos libros traducidos, con publicaci\u00f3n financiada por la embajada estadounidense, sobre periodismo en general. Entonces, cuando me percat\u00e9 que se coartaba mi permanencia en la profesi\u00f3n, pens\u00e9 en, al menos, dejar un relato de mis ideas, mis experiencias y de lo que el Jornal do Brasil hizo en varios momentos. Fue imbuido de ese esp\u00edritu con el que elabor\u00e9 O papel do jornal.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo repercuti\u00f3 su segunda estad\u00eda en Nueva York en lo que hizo despu\u00e9s?<\/strong><br \/>\nLa influencia del tiempo que viv\u00ed all\u00e1 fue extraordinaria. Porque era 1974, luego de Watergate, y la prensa se discut\u00eda acaloradamente. Todo el concepto de <em>media watching<\/em>, <em>media criticism<\/em>, estaba en el candelero de los debates diarios. Tuve el ejemplo de un procurador de Justicia que sigui\u00f3 el caso Watergate, realiz\u00f3 parte de las investigaciones y luego, una vez finalizado el trabajo, lo vendi\u00f3 en una serie de art\u00edculos para el peri\u00f3dico. Desde entonces comenz\u00f3 a discutirse lo que se conoci\u00f3 como <em>checkbook journalism<\/em>, cuando se paga por la declaraci\u00f3n de alguien, aunque su trabajo haya sido p\u00fablico. Eso se transform\u00f3 en un debate \u00e9tico y, en mi opini\u00f3n, esa discusi\u00f3n constituy\u00f3 un shock positivo [<em>lea en: <\/em><a href=\"http:\/\/www.cjr.org\/essay\/checkbook_journalism_revisited.php\">www.cjr.org\/essay\/checkbook_journalism_revisited.php<\/a><em>, por ejemplo<\/em>].<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn qu\u00e9 trabaj\u00f3 durante este per\u00edodo?<\/strong><br \/>\nMe hospedaba en la calle 119, en un hotel para profesores que la Columbia pose\u00eda cerca del <em>campus<\/em>. Y ten\u00eda tareas, seminarios, aunque siempre comprend\u00eda que no ten\u00eda nada que ense\u00f1ar all\u00e1, y si que aprender. A los alumnos que manifestaran inter\u00e9s, pod\u00eda relatarles c\u00f3mo era la prensa en Am\u00e9rica Latina y, sobre todo, las relaciones entre el gobierno y la prensa. Tanto es as\u00ed, que el tema de las dos conferencias que ten\u00eda que realizar, una en cada semestre activo, fue la relaci\u00f3n entre el gobierno y la prensa en Brasil. Y entonces fue que hice una inmersi\u00f3n en la historia de la prensa. Yo no hab\u00eda llevado el Werneck y la biblioteca de Columbia no lo ten\u00eda, entonces se lo ped\u00ed a Otto Lara y \u00e9l me envi\u00f3 un ejemplar. Los alumnos eran periodistas y estudiantes de la escuela de periodismo. El curso era a nivel de posgrado y bastante intensivo. En la reuni\u00f3n de docentes yo anotaba todo, fue un aprendizaje extraordinario.<\/p>\n<p><strong>Y all\u00e1 comenz\u00f3 a surgir nuevamente su deseo de realizar un mural. Estados Unidos parece provocarle eso.<\/strong><br \/>\nFue m\u00e1s o menos as\u00ed. En marzo de 1975, creo, Cl\u00e1udio Abramo viaj\u00f3 a Nueva York para almorzar conmigo. \u00c9l ya hab\u00eda sido autorizado por [Octavio] Frias para realizar una reforma. Me dijo, \u201ccreo que usted nunca ley\u00f3 <em>Folha<\/em>\u201d, y era cierto. Nadie le\u00eda <em>Folha<\/em>. Era un peri\u00f3dico decididamente malo. \u00c9l me dijo que quer\u00edan hacer un peri\u00f3dico con un buen contenido y le agradar\u00eda que le prometiera que <em>Folha<\/em> ser\u00eda el primer lugar al que ir\u00eda al regresar a Brasil. Y as\u00ed lo hice. Frias me propuso que dirigiera la sucursal y escribiera un art\u00edculo pol\u00edtico. Yo hab\u00eda escrito muy poco durante mi per\u00edodo en el <em>Jornal do Brasil<\/em>. Cuando se me ocurr\u00eda una idea, se la transmit\u00eda a la redacci\u00f3n. Creo que esa es la funci\u00f3n de quien dirige la batuta. Pero Frias provoc\u00f3 en m\u00ed la voluntad de escribir y aprovechamos eso para hacer a d\u00fao la p\u00e1gina de opini\u00f3n que el peri\u00f3dico no pose\u00eda. Ruy Lopes, de Brasilia, al comienzo de la p\u00e1gina, yo en el medio y, debajo, los columnistas se alternaban. Cl\u00e1udio Abramo, que era un genio para el dibujo, hizo eso, le transmit\u00ed mis sugerencias y la cosa funcion\u00f3. Tambi\u00e9n le dije a Frias que, sin que \u00e9l me pagara nada, m\u00e1s all\u00e1 de lo que acordamos, yo quer\u00eda escribir en el segundo suplemento, los lunes, cuando era el peor peri\u00f3dico de la semana. \u00c9l me pregunt\u00f3 sobre qu\u00e9, y yo le expliqu\u00e9 que quer\u00eda comentar el trabajo de los peri\u00f3dicos y del resto de los medios. Me dijo que lo \u00fanico que har\u00eda era ganarme enemigos.<\/p>\n<p><strong>\u00a1Y ten\u00eda raz\u00f3n!<\/strong><br \/>\n\u00a1Claro! Me los gan\u00e9 incluso en la propia <em>Folha<\/em>. Frias y Cl\u00e1udio trabajaban en conjunto y ellos fueron quienes decidieron publicar la primera columna que envi\u00e9 en la p\u00e1gina seis del primer suplemento o secci\u00f3n, y un domingo. Actualmente constituye el lugar del <em>ombudsman<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Entonces para usted lleg\u00f3 el tiempo de la distensi\u00f3n lenta gradual y segura, la consigna del gobierno de Geisel.<\/strong><br \/>\nMi primer art\u00edculo en el <em>Jornal dos jornais<\/em> fue \u201cLa distensi\u00f3n es para todos\u201d. Y realmente me granje\u00e9 grandes enemigos. Elio Gaspari y <em>Veja e<\/em>, m\u00e1s tarde, en la propia <em>Folha<\/em>, donde permanec\u00ed hasta 1980, cuando fui despedido por tel\u00e9fono por el director de redacci\u00f3n, Boris Casoy. Yo hab\u00eda escrito un art\u00edculo acusando formalmente a Paulo Maluf de ser el responsable por la represi\u00f3n de la huelga del ABC. El art\u00edculo no se public\u00f3. Al d\u00eda siguiente, escrib\u00ed otro, con un \u00e1nimo semejante. Tampoco lo public\u00f3. Entonces publiqu\u00e9 uno de esos art\u00edculos en <em>O Pasquim<\/em>, al que yo ayudaba en aquella etapa dif\u00edcil. Les hab\u00eda propuesto a Jaguar y a Ziraldo hacer una p\u00e1gina denominada Diario del cesto. Esa p\u00e1gina conten\u00eda una frasecita que atribu\u00ed a Shakespeare, en portugu\u00e9s, que dec\u00eda, \u201clo m\u00e1s importante de la historia del periodismo no es lo que aparece en los peri\u00f3dicos, sino lo que se arroja al cesto\u201d. Y publiqu\u00e9 uno de los art\u00edculos rechazados, con la paginaci\u00f3n que yo ten\u00eda en la <em>Folha<\/em>. Boris dijo sentirse agredido y me despidi\u00f3. Hace poco tuve una charla con Cremilda Medina enumerando todos los despidos y censuras que padec\u00ed. Incluso elabor\u00e9 una estad\u00edstica.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY cu\u00e1l fue el resultado?<\/strong><br \/>\nHasta 2008 \u00f3 2009 me dio un gran despido o una agresi\u00f3n por a\u00f1o, si no me equivoco. El primero fue obra de Chateaubriand. \u00c9l me despidi\u00f3 en plena democracia brasile\u00f1a, en 1960, cuando yo dirig\u00eda el <em>Di\u00e1rio da Noite<\/em>. Estaba muy satisfecho con mi trabajo, tanto que me envi\u00f3 a Londres para pasar algunos d\u00edas en la redacci\u00f3n del <em>Daily Mirror<\/em>, peri\u00f3dico de cuya lectura disfrutaba mucho. A\u00fan as\u00ed me despidi\u00f3. \u00bfPor qu\u00e9? Un d\u00eda de enero de 1961, secuestraron al Santa Maria, un famoso buque portugu\u00e9s de pasajeros, en un acto de protesta contra la dictadura salazarista. Chateaubriand estableci\u00f3 que los Diarios Asociados no escribieran nada al respecto. \u00c9l estaba muy conectado con Salazar. Y yo desobedec\u00ed. Dije \u201cno puedo\u201d. Yo ten\u00eda fotograf\u00edas del interior del Santa Maria y un tabloide vive de las fotograf\u00edas, cosas como \u00e9sa. Entonces las publicamos y yo fui despedido al d\u00eda siguiente. No directamente por \u00e9l, que ya se encontraba cuadripl\u00e9jico. Quien me despidi\u00f3, muy elegante y hasta cari\u00f1osamente, fue Jo\u00e3o Calmon, su mano derecha, quien m\u00e1s tarde ser\u00eda senador. \u00c9l me dijo, \u201cDines, al viejo no le gust\u00f3, te excediste\u201d. Y continu\u00f3, \u201cpero s\u00e9 que has hecho algo para Bloch y f\u00e1cilmente hallar\u00e1s otro empleo\u201d. Era verdad. Una semana antes, a causa de un parentesco matrimonial, Adolpho Bloch me pidi\u00f3 ayuda. \u00c9l hab\u00eda lanzado el primer n\u00famero de <em>Fatos &amp; Fotos<\/em>, toda una edici\u00f3n dedicada a Juscelino Kubitschek, quien traspas\u00f3 la faja presidencial a J\u00e2nio Quadros, y no sab\u00eda qu\u00e9 hacer para la segunda edici\u00f3n. El hecho es que Adolpho me pidi\u00f3 ayuda por lo menos para el n\u00famero dos, e intent\u00e9 hacer ese tal peri\u00f3dico revista, en blanco y negro, de un solo tir\u00f3n. No ten\u00eda tapa, mejor dicho, la tapa era del mismo papel de la revista. Blanco y negro, \u00a1hermoso! Rotograbado negro con todos los recursos gr\u00e1ficos que no pod\u00eda utilizar en el <em>Di\u00e1rio da Noite<\/em> porque no contaba con posibilidades t\u00e9cnicas. Llev\u00e9 a la gente que trabajaba conmigo y logramos una revista muy buena, donde trabaj\u00f3 mucha gente: Paulo Henrique Amorim, Itamar de Freitas, una muchachada muy buena.<\/p>\n<p><strong>Al salir de <em>Folha<\/em>, \u00bfqu\u00e9 hizo?<\/strong><br \/>\nCobr\u00e9 el dinero e invert\u00ed, era un buen momento para el mercado de acciones. Decid\u00ed realizar un sue\u00f1o en el que ya estaba embarcado: la biograf\u00eda de Stefan Zweig. Corr\u00eda 1980 y el libro ten\u00eda que editarse en 1981, en el centenario de su nacimiento. Me sumerg\u00ed en eso, y la \u00fanica excepci\u00f3n que hice fue para <em>O Pasquim<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Me gustar\u00eda que nos hablara un poco de su viaje a Portugal y, por \u00faltimo, de la construcci\u00f3n de nuevos instrumentos para pensar el periodismo, es decir, el Labjor y el Observat\u00f3rio da Imprensa.<\/strong><br \/>\nMe contrataron en editorial Abril, como vicedirector editorial, y atraves\u00e9 un per\u00edodo muy bueno y, simult\u00e1neamente, muy malo. \u00bfPor qu\u00e9? Por el esp\u00edritu mafioso que siempre prim\u00f3 en la redacci\u00f3n de <em>Veja<\/em>. Se cerraba y no aceptaba ninguna relaci\u00f3n con la direcci\u00f3n de la editorial, eleg\u00eda a qui\u00e9nes contrataba y cosas por el estilo. Cuando me contrataron en Abril, <em>Veja <\/em>decidi\u00f3 que yo podr\u00eda hacer lo que quisiera en el resto de Abril, pero no ah\u00ed. Desarroll\u00e9 una tarea interesante desde el punto de vista institucional, e incluso de formaci\u00f3n. Inauguramos las carreras de periodismo con las que hoy cuentan todas las empresas period\u00edsticas. Instituimos pasant\u00edas para los mejores alumnos y, despu\u00e9s, la utilizaci\u00f3n de otros en una funci\u00f3n denominada cartero, gente que le\u00eda las cartas de la redacci\u00f3n. Editorial Abril recib\u00eda centenares de cartas por d\u00eda y nadie las le\u00eda; tan s\u00f3lo <em>Veja<\/em>, a veces, publicaba las suyas. Trabaj\u00e9 desde 1982 hasta 1988. Durante ese lapso, se edit\u00f3 <em>Morte no para\u00edso<\/em> y pens\u00e9 que me gustar\u00eda escribir otra biograf\u00eda. Ten\u00eda en mente otro personaje, Ant\u00f4nio Jos\u00e9 da Silva. Ya hab\u00eda investigado algo, pero llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que deb\u00eda viajar a Portugal para plasmar algo que estuviese a la altura de lo que pretend\u00eda. Me postul\u00e9 para una beca de estudios en la Fundaci\u00f3n Vitae y me aprobaron. Entonces Norma y yo tuvimos que casarnos para dejar todas nuestras pertenencias aqu\u00ed en un apartamento adquirido. Necesit\u00e1bamos la suma de nuestros sueldos para eso. Fue un casamiento muy divertido, con mis hijos presentes. Ella trabajaba en el <em>JB<\/em>, que la nombr\u00f3 corresponsal del peri\u00f3dico en Lisboa. Entonces partimos, alquilamos un buen apartamento y fueron, quiz\u00e1, los mejores a\u00f1os de mi vida, con la conciencia de que lo eran. En primer lugar, porque Lisboa es encantadora. Es como el R\u00edo de Janeiro antiguo. Fue el primer a\u00f1o que estuve, rigurosamente, sin pensar en peri\u00f3dicos. Apenas s\u00ed le\u00eda diarios. Cuando estaba por concluir el per\u00edodo de la beca, me di cuenta que no pod\u00eda irme. El material era de una riqueza abrumadora y yo regresaba a casa muy entusiasmado. En ese mismo momento, Editorial Abril me pregunt\u00f3 si no me gustar\u00eda quedarme en Portugal por m\u00e1s tiempo, porque, ahora s\u00ed, ellos quer\u00edan editar revistas adultas. Comenc\u00e9 a ganar un sueldo razonable, ten\u00eda auto y estaba bueno. Aunque duro, porque por la ma\u00f1ana y hasta despu\u00e9s del almuerzo me lo pasaba en Torre do Tombo trabajando, absorto, leyendo, tomando notas. Por la tarde iba a la editorial y, a la noche, escrib\u00eda o le\u00eda en casa. Edit\u00e9 el primer tomo del libro en 1992, comenc\u00e9 a recabar material para el segundo y, en 1995, quise regresar. Hab\u00eda sido electo Fernando Henrique Cardoso, Brasil se hallaba en ebullici\u00f3n y yo no quer\u00eda ser un inmigrante tal como fuera mi padre. En 1992, durante un viaje para tratarme ac\u00e1 por un problema de salud, comenc\u00e9 a percatarme del estado en que se hallaba la prensa brasile\u00f1a: un espanto, el triunfalismo por la ca\u00edda de Fernando Collor de Mello, esa man\u00eda del festejo&#8230; pens\u00e9 que ser\u00eda muy bueno crear un centro de estudios y Luiz Schwarcz me sugiri\u00f3 hablar con el rector de la Unicamp, Carlos Vogt. Ya sab\u00eda que la Unicamp, en determinado momento, hab\u00eda querido contar con una carrera de posgrado en periodismo, porque el entonces rector, Paulo Renato de Souza, le solicit\u00f3 una propuesta en ese sentido a Cl\u00e1udio Abramo y \u00e9ste me propuso trabajar juntos en el proyecto. Pero Cl\u00e1udio falleci\u00f3 y eso no prosper\u00f3. Le escrib\u00ed a Vogt manifest\u00e1ndole que quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos hacer algo precursor. Me respondi\u00f3 que estaba por viajar a Par\u00eds y podr\u00eda pasar por Lisboa. Lo hosped\u00e9 en un hotel maravilloso en Rua das Janelas Verdes, comimos muy bien, en definitiva, pasamos un gran fin de semana. Y ah\u00ed fue que surgi\u00f3 la idea del Labjor, el Laboratorio de Estudios Avanzados en Periodismo.<\/p>\n<p><strong>Entonces ustedes fueron socios en la creaci\u00f3n del laboratorio.<\/strong><br \/>\nVogt ya dejaba la rector\u00eda y me dijo que se involucrar\u00eda en el proyecto porque le gustaba mucho y consideraba que pod\u00eda hacer un buen aporte. Transmiti\u00f3 mucho \u00e1nimo, a m\u00ed y a Jos\u00e9 Marques de Melo, que en un principio estaba en el proyecto, pero despu\u00e9s nos separamos por razones que nada tienen que ver con el Labjor. De todos modos, comenzamos a elaborar las bases acad\u00e9micas del centro. Coincidentemente, durante esa \u00e9poca en que yo viajaba mucho entre S\u00e3o Paulo y Lisboa, unos j\u00f3venes amigos m\u00edos, buenos periodistas portugueses, me convocaron para debatir la creaci\u00f3n de un centro de estudios de periodismo en Lisboa. Les coment\u00e9 del proyecto brasile\u00f1o, les agrad\u00f3, y pensamos en hacer dos centros hermanos, con intercambio. Pero surgi\u00f3 el orgullo portugu\u00e9s de no copiar a los brasile\u00f1os y ellos decidieron inventar un nombre. En aquella \u00e9poca, en Par\u00eds, se hab\u00eda creado el <em>Observatoire de la Presse<\/em>. Vinieron con la idea de nombrar as\u00ed al centro portugu\u00e9s. Lo consider\u00e9 excelente. Entonces, la denominaci\u00f3n de Observat\u00f3rio da Imprensa surgi\u00f3 en esa entidad portuguesa de la cual soy fundador.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY c\u00f3mo se llama la entidad portuguesa?<\/strong><br \/>\nObservat\u00f3rio da Imprensa. Lo crearon ellos. En un determinado momento, le dije a Vogt que hab\u00edamos fundado el Labjor para interactuar con la sociedad, que no servir\u00eda quedarnos solos debatiendo en la academia. La sociedad necesitaba decir si ese periodismo que se le ofrec\u00eda era el que necesitaba. \u00c9l consider\u00f3 perfecto el razonamiento y comenzamos a pensar qu\u00e9 hacer. Una revista costaba demasiado, intentamos con ciclos de conferencias, pero no dio resultado. Entonces, uno de los compa\u00f1eros m\u00e1s j\u00f3venes, Mauro Malin, propuso hacer algo en Internet. Vogt pens\u00f3 que tal vez pudiera hacerse en el Instituto Uniemp, que dispon\u00eda de equipos, y entonces propuso que lanz\u00e1semos la idea del Observatorio. Solicit\u00e9 autorizaci\u00f3n a los colegas portugueses. Luego nos acordamos de la doctrina de Werner Heisenberg, en f\u00edsica cu\u00e1ntica, que al observar un fen\u00f3meno uno interfiere en el mismo. Pens\u00e9, \u201c\u00a1tenemos algo! Observaremos a la prensa y, al hacerlo, lo observado ser\u00e1 consciente de ello y cambiar\u00e1 su comportamiento\u201d. El proyecto comenz\u00f3 a funcionar y me di cuenta que no pod\u00eda hacer el Labjor en Campinas y el Observatorio en S\u00e3o Paulo. Quedamos con el Observatorio unido al Instituto Uniemp, cuyo presidente era Vogt. Gracias a \u00e9l, incluso, el comit\u00e9 gestor de internet analiz\u00f3 nuestro proyecto, nos inform\u00f3 que tambi\u00e9n quer\u00eda que a internet en Brasil tuviera una funci\u00f3n social y de ah\u00ed provino nuestra primera financiaci\u00f3n, una cantidad peque\u00f1a. Era quincenal, hasta que Caio T\u00falio nos propuso alojarnos en el portal Uol. \u00c9l no pagaba nada, pero quedamos cobijados en un portal grande y eso pronto nos ubic\u00f3 en otro nivel. El trabajo creci\u00f3, atraves\u00f3 fronteras, fuimos estudiados en otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, porque ellos cuentan con modelos acad\u00e9micos matem\u00e1ticos de an\u00e1lisis de los medios, mientras que nosotros estamos haciendo periodismo sobre el periodismo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es su concepto general sobre el periodismo brasile\u00f1o actual?<\/strong><br \/>\nEl periodismo brasile\u00f1o cuenta con una vitalidad extraordinaria y seduce justamente por esa caracter\u00edstica. Pero est\u00e1 perdiendo cada vez m\u00e1s calidad, degrad\u00e1ndose por dentro, lo cual no impide generar, cada tanto, cosas extraordinarias. Me conmovi\u00f3 la historia que M\u00edrian Leit\u00e3o elabor\u00f3 sobre Rubens Paiva. Es una profesional consagrada, trabaja desde las 5 de la ma\u00f1ana hasta las 11 de la noche, haciendo mil cosas, y todav\u00eda le queda tiempo para hacer lo que le exige la conciencia. Porque, incluso embarazada, tambi\u00e9n fue torturada. Dijo que iba a hacerlo y lo hizo. Algo muy bello, bueno, impactante y demoledor. Por ende, el periodismo brasile\u00f1o es capaz de hacer estas cosas.<\/p>\n<p><strong>En el encuentro entre lo pensante de la academia y el periodismo en su propio h\u00e1bitat, \u00bfusted divisa la posibilidad de crear nuevos medios?<\/strong><br \/>\nAh\u00ed aparece lo que los estadounidenses denominan <em>wisdom thinking<\/em>. Tengo la esperanza de que ello ocurra. Creo que necesitamos de un <em>big bang<\/em>, as\u00ed, \u00a1bum! Deben surgir cosas nuevas porque Brasil lo necesita y porque culturalmente lo merece. Brasil no dar\u00e1 un paso adelante en el mundo si en su interior no se encuentra bien comunicado, en profundidad. Y diariamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Uno de los periodistas brasile\u00f1os m\u00e1s respetados y pol\u00e9micos","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[289],"coauthors":[124,346],"class_list":["post-12741","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es","tag-comunicacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12741","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12741"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12741\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12741"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12741"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12741"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=12741"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}