{"id":127878,"date":"2013-08-20T18:10:31","date_gmt":"2013-08-20T21:10:31","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=127878"},"modified":"2015-10-13T17:12:24","modified_gmt":"2015-10-13T20:12:24","slug":"las-diversas-fases-del-serton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-diversas-fases-del-serton\/","title":{"rendered":"Las diversas fases del sert\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_159946\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-159946\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Biota_Fazenda-Dona-Soledade1.jpg\" alt=\"Hacienda Dona Soledade,  en Para\u00edba: la heterogeneidad  de ambientes es una de las caracter\u00edsticas de la caatinga\" width=\"290\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Biota_Fazenda-Dona-Soledade1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Biota_Fazenda-Dona-Soledade1-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Biota_Fazenda-Dona-Soledade1-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">FERNANDO ROSA<\/span>Hacienda Dona Soledade,\u00a0en Para\u00edba: la heterogeneidad\u00a0de ambientes es una de las caracter\u00edsticas de la caatinga<span class=\"media-credits\">FERNANDO ROSA<\/span><\/p><\/div>\n<p>En 1818, en el marco de la expedici\u00f3n austr\u00edaca en Brasil \u2013una investigaci\u00f3n que trajo al pa\u00eds a cient\u00edficos y artistas para estudiar y retratar las especies y paisajes propios de la biodiversidad brasile\u00f1a\u2013, dos naturalistas, Carl Friedrich von Martius y Johann Baptiste von Spix, se asombraron con la diversidad vegetal de una selva te\u00f3ricamente infrecuente para la regi\u00f3n, cercana a las orillas del r\u00edo S\u00e3o Francisco, en el municipio de Janu\u00e1ria, en Minas Gerais. La fascinaci\u00f3n de los naturalistas se justificaba, en gran medida, por el hecho de que aquella vegetaci\u00f3n crec\u00eda en un \u00e1rea propia de la caatinga, un ecosistema determinado por un clima predominantemente semi\u00e1rido, en el cual la disponibilidad h\u00eddrica es escasa y sumamente variable. Como muchos otros, es probable que los dos alemanes creyeran que la caatinga se caracteriza como un ambiente homog\u00e9neo, algo que no es real: \u201cAll\u00ed se detecta una gran variaci\u00f3n de las condiciones ambientales, esenciales para el surgimiento y la preservaci\u00f3n de varias especies bien adaptadas al clima de la regi\u00f3n\u201d, resalt\u00f3 el bi\u00f3logo Br\u00e1ulio Almeida Santos, de la Universidad Federal de Para\u00edba (UFPB), en su disertaci\u00f3n en el marco del quinto encuentro del Ciclo de Conferencias Biota-FAPESP Educaci\u00f3n, el 20 de junio, en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>La caatinga, explic\u00f3 el bi\u00f3logo, ocupa actualmente un 11% del territorio brasile\u00f1o, extendi\u00e9ndose por aproximadamente 845 mil kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>). Se encuentra dividida en ocho ecorregiones \u2013todas ellas distribuidas por paisajes, tipos de suelo y vegetaciones bastante dis\u00edmiles\u2013, en las cuales las lluvias puede que no lleguen a los mil mil\u00edmetros (mm) anuales. \u201cEn algunas \u00e1reas la sequ\u00eda puede durar 11 meses\u201d, dijo. Actualmente, la regi\u00f3n afronta su peor sequ\u00eda en 30 a\u00f1os, lo cual ha afectado la vida de 27 millones de personas. Solamente en el estado de Bah\u00eda, m\u00e1s de 214 municipios se declararon en estado de emergencia este a\u00f1o.<\/p>\n<div id=\"attachment_159947\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-159947\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/042-046_Biota_209-4.jpg\" alt=\"A partir de la izquierda, los bi\u00f3logos:  Br\u00e1ulio Almeida Santos, Luciano Paganucci   de Queiroz y Adrian Garda\" width=\"290\" height=\"175\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/042-046_Biota_209-4.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/042-046_Biota_209-4-120x72.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/042-046_Biota_209-4-250x151.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00c9O RAMOS<\/span>A partir de la izquierda, los bi\u00f3logos:\u00a0Br\u00e1ulio Almeida Santos, Luciano Paganucci\u00a0de Queiroz y Adrian Garda<span class=\"media-credits\">L\u00c9O RAMOS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Tales factores ambientales han exigido, a lo largo de miles de a\u00f1os, respuestas adaptativas espec\u00edficas entre las plantas locales, lo cual les permite sobrevivir en un ambiente cada vez m\u00e1s c\u00e1lido y seco. Una de esas respuestas es el ajuste que realizan determinadas especies en cuanto al mantenimiento de sus hojas. Ello ocurre por una buena raz\u00f3n: cuantas menos hojas poseen las plantas, menor ser\u00e1 la p\u00e9rdida de agua durante las estaciones secas. Algunas de ellas llegan a realizar la fijaci\u00f3n del di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>) por la noche, utiliz\u00e1ndolo para la fotos\u00edntesis durante el d\u00eda, cuando sus estomas \u2013estructuras en las hojas que realizan el intercambio de agua y gases\u2013 se encuentran cerrados. \u201cEsos son algunos de los mecanismos que encontraron esas especies para no perder agua mediante la transpiraci\u00f3n, que ocurre a trav\u00e9s de las hojas. Una estrategia sencilla, pero que les permite retener el agua para las \u00e9pocas m\u00e1s secas\u201d, explic\u00f3 el bi\u00f3logo Luciano Paganucci de Queiroz, de la Universidad Estadual de Feira de Santana, en Bah\u00eda, uno de los invitados al ciclo de conferencias.<\/p>\n<p>A su juicio, tal racionamiento constituye una de las razones que han contribuido para determinar el tama\u00f1o de esas plantas y tambi\u00e9n de sus hojas. Esto sucede porque ese mecanismo, al tiempo que les asegura una mejor adaptaci\u00f3n al clima semi\u00e1rido, restringe el surgimiento de \u00e1rboles de gran porte. \u201cLas plantas de la caatinga no crecen de modo continuo porque no cuentan con suficiente agua disponible todo el a\u00f1o\u201d, dijo el bi\u00f3logo.<\/p>\n<div id=\"attachment_159950\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-159950\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_foto.jpg\" alt=\"La rana Corythomantis greeningi: adaptaciones complejas frente a las adversidades del clima\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_foto.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_foto-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_foto-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">ADRIAN GARDA<\/span>La rana <em>Corythomantis greeningi<\/em>: adaptaciones complejas frente a las adversidades del clima<span class=\"media-credits\">ADRIAN GARDA<\/span><\/p><\/div>\n<p>Otra respuesta adaptativa de esas especies a los diversos ambientes del semi\u00e1rido es la protecci\u00f3n que desarrollaron para sus hojas, mientras a\u00fan las tienen. Tal protecci\u00f3n se da por medio de ac\u00faleos, unas protuberancias puntiagudas que nacen en la superficie del tallo de las plantas, y de tricomas, que son peque\u00f1os \u201cpelos\u201d que contienen sustancias urticantes y que, en contacto con la piel, pueden desencadenar reacciones al\u00e9rgicas. Buena parte de las plantas de la caatinga, como los cactus, se encuentran pertrechadas con esos escudos naturales. \u201cSe trata de un mecanismo defensivo bastante interesante contra los animales herb\u00edvoros\u201d, subray\u00f3 Queiroz. \u201cEsas especies mantiene sus hojas durante un corto per\u00edodo de tiempo durante el a\u00f1o, por ende, son muy valiosas, y por ello necesitan protegerlas\u201d. Seg\u00fan \u00e9l, las condiciones a las que han sido sometidas esas especies se han ido configurando como un importante filtro ambiental, incidiendo en el proceso evolutivo de las especies de ese ecosistema a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p><strong>Riqueza de especies<br \/>\n<\/strong>Pese a las circunstancias desfavorables, la caatinga cuenta con gran variedad de plantas, muchas de ellas end\u00e9micas. Son unas 6 mil especies, distribuidas en 1.333 g\u00e9neros, 18 de los cuales son propios de la regi\u00f3n (end\u00e9micos). Entre las 87 especies de cactus de la caatinga, un 83% es exclusivo de ese ecosistema. Tal es el caso del mandacaru (<em>Cereus jamacaru<\/em>) y del xiquexique (<em>Pilosocereus gounellei<\/em>), que son especies en peligro, \u201cpues se los extrae de su ambiente cuando a\u00fan son j\u00f3venes y se los vende como souvenir en los restaurantes al borde de la carretera\u201d, advirti\u00f3 Queiroz.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la familia de las leguminosas, la m\u00e1s diversificada de la caatinga, abarca varias de las especies exclusivas del semi\u00e1rido, tales como la mucun\u00e3 (<em>Dioclea grandiflora<\/em>) y la jurema preta (<em>Mimosa tenuiflora<\/em>). Varias de ellas desempe\u00f1an importantes funciones ecol\u00f3gicas. Por su asociaci\u00f3n con ciertas bacterias, esas plantas ayudan a la fijaci\u00f3n del nitr\u00f3geno en el suelo, torn\u00e1ndolo m\u00e1s nutritivo. Pero incluso con los avances en la identificaci\u00f3n de nuevas especies, como por ejemplo la <em>Prosopanche caatingicola<\/em>, una planta par\u00e1sita catalogada en 2012, la falta de datos en relaci\u00f3n con la biodiversidad flor\u00edstica de ese ecosistema todav\u00eda es enorme.<\/p>\n<p>Tal desconocimiento se extiende asimismo para la fauna de la caatinga, sobre todo en cuanto a los invertebrados, subray\u00f3 el bi\u00f3logo Adrian Garda, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), uno de los disertantes presentes. Seg\u00fan \u00e9l, por mucho tiempo se consider\u00f3 que la caatinga era un sistema indeterminado, con bajos \u00edndices de endemismo y diversidad de especies. \u201cSe pensaba que la caatinga era un subtipo de otros ecosistemas\u201d, dijo. Hoy en d\u00eda se sabe que es la regi\u00f3n semi\u00e1rida m\u00e1s diversa del mundo.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/047_Biota_209.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-160217\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/047_Biota_209-300x278.jpg\" alt=\"047_Biota_209\" width=\"300\" height=\"278\" \/><\/a>Una diversidad amenazada<br \/>\n<\/strong>Seg\u00fan datos del Ministerio de Medio Ambiente (MMA), la regi\u00f3n del semi\u00e1rido posee 591 especies de aves, 241 de peces y 178 de mam\u00edferos. Se estima que se desconoce a\u00fan el 41% de las especies de la caatinga, en tanto que es ha sido escasamente estudiado un 80%. \u201cSe carece de datos acerca de la diversidad de animales de este ecosistema\u201d, resalt\u00f3 Garda. Pero los \u00edndices de endemismo registrados all\u00ed sugieren que su fauna se ha visto sometida a un proceso evolutivo local independiente, con muchas especies adaptadas a ese \u00e1mbito.<\/p>\n<p>Por ejemplo, la <em>Corythomantis greeningi<\/em>, una rana arb\u00f3rea t\u00edpica de la regi\u00f3n, en las \u00e9pocas secas hiberna durante meses en peque\u00f1as hendijas entre las rocas selladas por su cr\u00e1neo altamente modificado, protegi\u00e9ndose de predadores y almacenando agua. En tanto, el <em>Scriptosaura catimbau<\/em>, un lagarto adaptado a las regiones con suelos arenosos, \u201cliteralmente se entierra y \u2018nada\u2019 por debajo de la arena\u201d, coment\u00f3. Otras especies, como por ejemplo la rana <em>Pleurodema diplolister<\/em>, llegan a enterrarse a m\u00e1s de 1,5 metros en busca de agua durante las \u00e9pocas de sequ\u00eda. \u201cPero a\u00fan debemos comprender mejor aquello que pretendemos preservar\u201d, a\u00f1adi\u00f3 Garda.<\/p>\n<div id=\"attachment_159953\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-159953\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_Epicrates_assisi_Parna_serrada_Capivara.jpg\" alt=\"Arriba, una serpiente de la especie Epicrates assisi...\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_Epicrates_assisi_Parna_serrada_Capivara.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_Epicrates_assisi_Parna_serrada_Capivara-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_Epicrates_assisi_Parna_serrada_Capivara-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">ADRIAN GARDA<\/span>Arriba, una serpiente de la especie <em>Epicrates assisi<\/em>&#8230;<span class=\"media-credits\">ADRIAN GARDA<\/span><\/p><\/div>\n<p>Seg\u00fan datos registrados por la Secretar\u00eda de Biodiversidad y Selvas del MMA, entre 2002 y 2008 el \u00e1rea talada en el semi\u00e1rido fue de 15 mil km<sup>2<\/sup>, algo m\u00e1s de 2 mil km<sup>2<\/sup> por a\u00f1o. Actualmente queda tan s\u00f3lo un 54% de la vegetaci\u00f3n original de la caatinga. Seg\u00fan Santos, de las 364 unidades de conservaci\u00f3n (UCs) registradas en el MMA, 113 est\u00e1n destinadas a la protecci\u00f3n y conservaci\u00f3n del ecosistema, cubriendo solamente un 7,5% de sus 845 mil km<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>Santos opina que la principal causa del desmonte en la regi\u00f3n reside en la producci\u00f3n de energ\u00eda. Una vez talada, la vegetaci\u00f3n nativa se convierte en le\u00f1a y carb\u00f3n para las sider\u00fargicas de Minas Gerais y Esp\u00edrito Santo, o para las industrias yeseras y cer\u00e1micas radicadas en el propio semi\u00e1rido. De acuerdo con su evaluaci\u00f3n, las consecuencias del uso inapropiado de los recursos naturales de la regi\u00f3n son la p\u00e9rdida de h\u00e1bitats y la fragmentaci\u00f3n de los ecosistemas. \u201cNo se trata de dejar de utilizar los recursos naturales de la caatinga, sino de determinar hasta qu\u00e9 punto podemos utilizarlos sin comprometerla\u201d.<\/p>\n<p>Santos record\u00f3 que la cr\u00eda irregular de cabras y ovejas tambi\u00e9n contribuy\u00f3 para con la degradaci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n de la caatinga. Alrededor de 17 millones de cabras y ovejas consumen diariamente la vegetaci\u00f3n local. \u201cGeneralmente, la cerca necesaria para mantener el reba\u00f1o en un \u00e1rea determinada cuesta mucho m\u00e1s que la propiedad. Por eso, muchos productores dejan a sus animales sueltos, consumiendo la vegetaci\u00f3n indiscriminadamente\u201d. Para \u00e9l, el uso mal planificado de los recursos naturales est\u00e1 conduciendo a la desertificaci\u00f3n de la caatinga.<\/p>\n<div id=\"attachment_159954\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-159954\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_Fazenda-Dona-Soledade.jpg\" alt=\"...com\u00fan en regiones como la de Cabaceiras, en Para\u00edba \" width=\"290\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_Fazenda-Dona-Soledade.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_Fazenda-Dona-Soledade-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Biota_Fazenda-Dona-Soledade-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">FERNANDO ROSA<\/span>&#8230;com\u00fan en regiones como la de Cabaceiras, en Para\u00edba<span class=\"media-credits\">FERNANDO ROSA<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cHay que preservar la vegetaci\u00f3n remanente, expandiendo la red de \u00e1reas protegidas\u201d, dijo Santos. \u201cEs importante promover un manejo adecuado de las \u00e1reas que sufren el influjo de la actividad humana y educar a todos los que habitan o hacen uso de los recursos naturales de la regi\u00f3n, apelando al sentimiento de pertenencia a la caatinga\u201d. Para ello, concluy\u00f3, resulta fundamental ampliar el apoyo a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y a la educaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de la inspecci\u00f3n para asegurar la preservaci\u00f3n de la diversidad biol\u00f3gica de la caatinga. Una diversidad que ya hab\u00edan constatado hace mucho los naturalistas alemanes. \u201cAll\u00ed nos hallamos inmersos en un pa\u00eds completamente diverso. En lugar de bosques secos, deforestados o en campos del sert\u00f3n del interior, nos vimos rodeados por doquier de pr\u00f3speros bosques, que contorneaban extensas lagunas ricas en peces\u201d, escribieron en Viagem pelo Brasil, la obra en la que relatan sus excursiones por el pa\u00eds entre 1817 y 1820.<\/p>\n<p>El Ciclo de Conferencias Biota-FAPESP Educaci\u00f3n es una iniciativa del Programa Biota-FAPESP, en colaboraci\u00f3n con la revista Pesquisa FAPESP, enfocada en la discusi\u00f3n de los desaf\u00edos relacionados con la conservaci\u00f3n de los principales ecosistemas brasile\u00f1os: pampa, pantanal, cerrado, caatinga, bosque atl\u00e1ntico y Amazonia, adem\u00e1s de los ambientes marinos y costeros y la biodiversidad en ambientes antr\u00f3picos urbanos y rurales. Las disertaciones pretenden, hasta noviembre, presentar el conocimiento generado por investigadores de todo Brasil, en busca de contribuir con la mejora de la educaci\u00f3n cient\u00edfica y ambiental de docentes y alumnos de la ense\u00f1anza media del pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Deficiencia h\u00eddrica y el clima semi\u00e1rido exigieron adaptaci\u00f3n de la caatinga","protected":false},"author":346,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,269,331],"coauthors":[662],"class_list":["post-127878","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ambiente-es","tag-sostenibilidad"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127878","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=127878"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127878\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=127878"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=127878"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=127878"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=127878"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}