{"id":127910,"date":"2013-08-20T18:15:20","date_gmt":"2013-08-20T21:15:20","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=127910"},"modified":"2016-01-06T15:13:24","modified_gmt":"2016-01-06T17:13:24","slug":"registros-del-cretacico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/registros-del-cretacico\/","title":{"rendered":"Registros del Cret\u00e1cico"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_127912\" style=\"max-width: 309px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-127912    \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209-1-769x1024.jpg\" alt=\"Senda fosilizada en el Valle de los Dinosaurios, en el municipio de Sousa\" width=\"299\" height=\"398\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209-1-769x1024.jpg 769w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209-1-372x496.jpg 372w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209-1-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Fabio Colombini<\/span>Senda fosilizada en el Valle de los Dinosaurios, en el municipio de Sousa<span class=\"media-credits\">Fabio Colombini<\/span><\/p><\/div>\n<p>Para aqu\u00e9llos que deseen dejar una huella de su existencia en la Tierra, queda ac\u00e1 la sugerencia: caminen por la orilla de un lago, donde haya fango o arena fina y mojada cubierta de lodo. Centenares de dinosaurios lo hicieron, y sus pisadas permanecen intactas, grabadas en las rocas del sert\u00f3n nordestino, en el municipio de Sousa, en el interior del estado de Para\u00edba, gracias a la acci\u00f3n de las algas verdes y azules del fango donde pisaron hace m\u00e1s de 100 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>A esta conclusi\u00f3n arribaron los paleont\u00f3logos Ismar Carvalho, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), y Giuseppe Leonardi, del Instituto Cavanis, con sede en Ngaliema, Kinshasa, en la capital de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo. En un trabajo conjunto con el ge\u00f3logo Leonardo Borghi, de la UFRJ, presentaron, en un art\u00edculo publicado en mayo de este a\u00f1o en la revista <em>Cretaceous Research<\/em>, la primera prueba material de la importancia del lodo para la preservaci\u00f3n de huellas f\u00f3siles. La pel\u00edcula gelatinosa creada por los microorganismos creciendo sobre el fango pisado habr\u00eda impedido que las huellas fuesen borradas por el viento y la lluvia antes que \u00e9ste se endureciera y fuera recubierto por una nueva capa de sedimento que lo protegi\u00f3 de la erosi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEs incre\u00edble c\u00f3mo los microorganismos contribuyeron en el registro de la vida de algunos de los mayores animales que existieron\u201d, comenta Leonardi, al que se considera uno de los principales expertos en icnolog\u00eda, que es el estudio de los registros dejados por animales extintos, los denominados icnof\u00f3siles, para determinar su apariencia y comportamiento. Gracias a las huellas, por ejemplo, los paleont\u00f3logos corrigieron el montaje incorrecto de los esqueletos f\u00f3siles en los museos. Antiguamente se cre\u00eda que los dinosaurios se desplazaban como los cocodrilos, arrastrando el vientre y la cola por el suelo. Sin embargo, las pisadas revelan que las criaturas se desplazaban con la cola y el cuerpo erguidos, con su peso distribuido equitativamente sobre las patas.<\/p>\n<p>Las huellas en Sousa fueron descritas por primera vez en 1924 por el ingeniero de minas Luciano Jacques de Moraes. El estudio de esas pisadas, no obstante, reci\u00e9n se inici\u00f3 en 1975, cuando Leonardi pas\u00f3 un a\u00f1o explorando la regi\u00f3n. Nacido en Italia en el seno de una familia de ge\u00f3logos y paleont\u00f3logos, Leonardi, de 74 a\u00f1os, siempre reparti\u00f3 su tiempo entre la carrera de investigador y como sacerdote cat\u00f3lico. Y ahora se apresta a publicar un libro sobre Sousa, escrito en colaboraci\u00f3n con Carvalho, mientras simult\u00e1neamente trabaja educando ni\u00f1os en el Congo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-138286 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209_1-300x123.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"123\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209_1-300x123.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209_1-810x334.jpg 810w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209_1-1024x422.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ARIEL MILANI MARTINE<\/span><\/a>Las rocas de Sousa se formaron a partir de sedimentos acumulados en un valle que se form\u00f3 al comienzo de la separaci\u00f3n entre Sudam\u00e9rica y \u00c1frica, al inicio del denominado per\u00edodo Cret\u00e1cico. Entre 142 y 130 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, el valle albergaba r\u00edos y lagos, atrayendo a la fauna de la regi\u00f3n. Su fango transformado en roca registr\u00f3 el paso de casi 400 individuos, entre dinosaurios, cocodrilos, sapos y tortugas. Tambi\u00e9n hay marcas de ondulaciones producidas por corrientes de agua y hasta peque\u00f1os orificios generados por gotas de lluvia.<\/p>\n<p><strong>Escenas del pasado<\/strong><br \/>\nSin embargo, no hay esqueletos f\u00f3siles en Sousa, al contrario de lo que sucede en la vecina cuenca sedimentaria de Araripe, en Cear\u00e1, un sitio donde se han descubierto varios dinosaurios del Cret\u00e1cico. Leonardi explica que los sedimentos y el ambiente de las cuencas eran distintos. El ambiente m\u00e1s \u00e1cido de Sousa corro\u00eda los huesos, mientras que en Araripe los aludes arrastraban y enterraban r\u00e1pidamente las osamentas de los animales, preservando los huesos en condiciones favorables para su petrificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEn general, los f\u00f3siles constituyen registros de la muerte, mientras que las huellas son registros de la vida\u201d, afirma Carvalho. Las pisadas dif\u00edcilmente permiten identificar la especie animal que las produjo. No obstante, los cient\u00edficos logran clasificarlas de acuerdo con ciertos grupos de dinosaurios y, en los sitios donde se encuentran muchas de ellas, pueden servir para reconstruir escenas del pasado.<\/p>\n<p>Los h\u00e1bitos de los dinosaurios de Sousa recuerdan la vida de los grandes mam\u00edferos de las sabanas africanas actuales. Hay senderos marcados por manadas numerosas de saur\u00f3podos, inmensos herb\u00edvoros cuadr\u00fapedos, similares a los brontosaurios. En cierto lugar puede notarse que un saur\u00f3podo adulto redujo su marcha para adaptarse al paso de una cr\u00eda. En otros sitios, esas manadas son perseguidas por peque\u00f1os grupos de ter\u00f3podos, carn\u00edvoros b\u00edpedos parecidos a los tiranosaurios o velociraptores. M\u00e1s activos que los herb\u00edvoros, los ter\u00f3podos dejaron m\u00e1s huellas registradas, a pesar de que probablemente hayan constituido una cantidad menor.<\/p>\n<p>\u201cEstas huellas son estructuras muy delicadas, muy f\u00e1ciles de borrarse debido a acci\u00f3n de la intemperie\u201d, dice Carvalho. \u201cQuer\u00edamos comprender c\u00f3mo fue que se conservaron\u201d. Seg\u00fan \u00e9l, los investigadores generalmente coinciden en que, para que se preservaran las pisadas, bastaba que el sedimento donde se hallaban impresas contase con ciertas caracter\u00edsticas especiales. Tendr\u00eda que ser delgado, h\u00famedo y pl\u00e1stico en un punto justo, tal como la arcilla. Todos los estudios experimentales realizados hasta ahora, no obstante, demuestran que eso generalmente no resulta suficiente.<\/p>\n<p>Desde hace una d\u00e9cada, comenzaron a surgir evidencias de que las huellas menos erosionadas son aqu\u00e9llas recubiertas por lodo. En 2009, por ejemplo, un grupo de arque\u00f3logos suizos registr\u00f3 exactamente eso al estudiar el endurecimiento de huellas humanas impresas hace pocos a\u00f1os en la orilla de lagos del Caribe y en Oriente Medio. Carvalho not\u00f3 algo similar en la llamada Regi\u00f3n de los Lagos, en R\u00edo de Janeiro. Otros paleont\u00f3logos comenzaron a sospechar que los denominados mantos microbianos que componen el lodo funcionar\u00edan como un adhesivo entre los granos del sedimento, preservando la trama de las huellas, m\u00e1s all\u00e1 de protegerlas del viento y la lluvia. Los microorganismos tambi\u00e9n contribuir\u00edan a la petrificaci\u00f3n, acumulando el calcio que endurece al sedimento.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209_2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-138071\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209_2-300x159.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"159\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209_2-300x159.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209_2-810x429.jpg 810w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/047-049_Dinossauros_209_2-1024x543.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> ARIEL MILANI MARTINE<\/span><\/a><\/p>\n<p>Carvalho y sus colegas descubrieron la primera evidencia material del fen\u00f3meno al analizar bajo el microscopio las l\u00e1minas de roca extra\u00eddas de un pozo en la hacienda Cedro, en Sousa. Hallaron varias capas de microbiolito, un tipo de roca formada a partir de los restos de los mantos microbianos del Cret\u00e1cico.<\/p>\n<p>Otra evidencia indirecta est\u00e1 dada por la presencia en Sousa de f\u00f3siles de conchostr\u00e1ceos (branqui\u00f3podos), un crust\u00e1ceo protegido por dos caparazones, emparentado con los cangrejos y camarones. Los conchostr\u00e1ceos o concostr\u00e1ceos todav\u00eda existen en la actualidad y casi nunca sobrepasan el medio cent\u00edmetro de longitud. Pero una de las especies de Sousa llega a medir l4,5 cent\u00edmetros. Seg\u00fan Carvalho, \u00e9sta puede haber crecido tanto debido al amparo del ambiente de aguas c\u00e1lidas, calmas y ricas en nutrientes, que propiciaron la proliferaci\u00f3n de los mantos microbianos en las orillas de los lagos donde caminaban los dinosaurios.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s lodo, m\u00e1s detalles<\/strong><br \/>\nLas huellas m\u00e1s ricas en detalles, que observadas de cerca revelan marcas de u\u00f1as y ranuras de la planta de las patas y de los dedos, ser\u00edan aqu\u00e9llas que se formaron donde los mantos m\u00e1s habr\u00edan proliferado. Las algas habr\u00edan ayudado a preservar tambi\u00e9n los bordes que aparecen en torno de algunas pisadas. Los bordes est\u00e1n formados por el lodo escurrido cuando pis\u00f3 el animal y pueden dar cuenta de su peso.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del sedimento arcilloso y de los mantos microbianos, los ciclos de deposici\u00f3n de los sedimentos siguiendo las estaciones secas y lluviosas tambi\u00e9n colaboraron para preservar las huellas en Sousa. Las huellas se imprim\u00edan y endurec\u00edan durante la estaci\u00f3n seca, para luego ser cubiertas por una nueva capa de sedimentos tra\u00eddos por las lluvias. La nueva capa servir\u00eda entonces como sustrato para dejar impresas otras huellas en la estaci\u00f3n seca siguiente. En un sitio conocido como Passagem das Pedras, en Sousa, Leonardi desenterr\u00f3 25 de esos estratos con huellas, producidas por variaciones c\u00edclicas a orillas de un lago.<\/p>\n<p>Carvalho, cuya investigaci\u00f3n cont\u00f3 con el apoyo de la Fundaci\u00f3n de Apoyo a la Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica del Estado de R\u00edo de Janeiro (Faperj) y del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), ahora espera examinar l\u00e1minas de rocas provenientes de otros lugares del mundo que contengan huellas f\u00f3siles. El mayor de estos sitios se encuentra en Sucre, Bolivia. \u201cTengo casi la certeza de que hay microbiolitos presentes all\u00ed\u201d, dice.<\/p>\n<p>\u201cLas mantos microbianos est\u00e1n de moda\u201d, comenta el paleont\u00f3logo Marcelo Adorna Fernandes, de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos, cuyo laboratorio cuenta con la mayor colecci\u00f3n de icnof\u00f3siles del pa\u00eds, muchos de ellos recogidos en el interior paulista, principalmente en Araraquara, donde se descubrieron huellas incluso en las piedras de las calles de la ciudad. Fernandes relata que contempla analizar pronto lo que \u00e9l cree que son vestigios dejados por invertebrados al romper los mantos microbianos que crec\u00edan en el fondo de los lagos glaciales, que originaron las rocas sedimentarias conocidas como los varvitos de Itu.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nCARVALHO, I. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0195667113000773\" target=\"_blank\">Preservation of dinosaur tracks induced by microbial mats in the Sousa Basin (Lower Cretaceous), Brazil<\/a>. <strong>Cretaceous Research<\/strong>. Publicado online. 10 de mayo. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Algas ayudaron a preservar huellas de dinosaurios en el estado de Para\u00edba","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[324],"coauthors":[103],"class_list":["post-127910","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127910","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=127910"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127910\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=127910"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=127910"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=127910"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=127910"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}