{"id":128286,"date":"2013-08-26T16:37:32","date_gmt":"2013-08-26T19:37:32","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=128286"},"modified":"2014-06-04T18:27:24","modified_gmt":"2014-06-04T21:27:24","slug":"el-imperio-en-el-fondo-del-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-imperio-en-el-fondo-del-mar\/","title":{"rendered":"El imperio en el fondo del mar"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_128296\" style=\"max-width: 361px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-128296  \" alt=\"El cuadro Death of a ship, H.M.S. Thetis de Owen Stanley (sin fecha), la \u00fanica imaje conocida del barco\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-1-1024x878.jpg\" width=\"351\" height=\"302\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-1-1024x878.jpg 1024w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-1-578x496.jpg 578w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-1-300x257.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 351px) 100vw, 351px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">National Library of Australia<\/span>El cuadro <em>Death of a ship<\/em>, H.M.S. Thetis de Owen Stanley (sin fecha), la \u00fanica imaje conocida del barco<span class=\"media-credits\">National Library of Australia<\/span><\/p><\/div>\n<p>Luego de leer la versi\u00f3n en ingl\u00e9s del art\u00edculo intitulado <em>Una inc\u00f3moda pizca de magia<\/em> (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2012\/09\/28\/una-incomoda-pizca-de-magia\/\" target=\"_blank\"><em>l\u00e9alo en la edici\u00f3n 199 de Pesquisa FAPESP<\/em><\/a>), Keith Moore, director de archivos de la Royal Society, envi\u00f3 una mensaje comentando que hab\u00eda hallado documentos referentes al debate entablado en la instituci\u00f3n luego del naufragio de la fragata inglesa HMS Thetis en 1830, en la localidad de Cabo Frio. Para Moore, no se trataba \u00fanicamente de un caso curioso ni de que ven\u00eda de perillas que hubiese acaecido en Brasil, sino de un evento que plateaba cuestiones importantes sobre el desarrollo de la ciencia de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Con una tripulaci\u00f3n de 300 hombres, y armada con 46 ca\u00f1ones, la fragata Thetis regresaba a Inglaterra con 810 mil d\u00f3lares, en valores da \u00e9poca. Para Moore, era un caso que planteaba temas de relevancia sobre el desarrollo de la ciencia. En ese desastre, no se perd\u00eda tan s\u00f3lo el tesoro, sino tambi\u00e9n la creencia en el funcionamiento de la red imperial inglesa, que era tenida como infalible, y quedaba en jaque la capacidad de los ingleses para actuar a distancia. Urg\u00eda descubrir qu\u00e9 hab\u00eda sucedido, y entonces la ciencia fue convocada a intervenir, para entender las causas del naufragio y, posteriormente, para recuperar la fortuna sepultada en el fondo del mar. Este proceso qued\u00f3 registrado en los documentos de las discusiones en la Royal Society. Para Moore, el gran inter\u00e9s cient\u00edfico en lo que se refiere al desastre de la HMS Thetis esta relacionado con el comienzo del movimiento de uni\u00f3n entre el Estado y la ciencia a partir de la cuesti\u00f3n mar\u00edtima. Incipiente a comienzos del siglo XIX, esta relaci\u00f3n constituir\u00eda la base de la expansi\u00f3n imperial brit\u00e1nica del siglo XX.<\/p>\n<p>La historia del naufragio es conocida, pero la documentaci\u00f3n s\u00f3lo fue explorada por dos investigadores, ambos de la Universidad de Londres: Felix Driver, del Royal Holloway, y Luciana Martins, del Birkbeck, autora de <em>O Rio de Janeiro dos viajantes: o olhar brit\u00e2nico<\/em> (2001). Ambos investigaron el tema en <em>Shipwreck and salvage in the tropics: the case of the HMS Thetis, 1830-1854<\/em>, publicado en el Journal of Historical Geography. \u201cEl estudio de la fragata Thetis revela lo que suced\u00eda cuando la trama de poder y conocimientos se romp\u00eda, y de qu\u00e9 modo se convoc\u00f3 a la ciencia a reparar y recomponer esa estructura que manten\u00eda en funcionamiento al imperio ingl\u00e9s\u201d, dice Luciana Martins. La investigadora brasile\u00f1a se doctor\u00f3 en geograf\u00eda en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro y vive en Londres desde hace 17 a\u00f1os, donde trabaja en el Departamento de Estudios Iberoamericanos del Birkbeck. \u201cEl inter\u00e9s en la Thetis surge al encontrar los \u00f3leos del rescate del tesoro de John Christian Sketchy en el National Maritime Museum, en Londres, con remembranzas de mi adolescencia, cuando pasaba las vacaciones en Arraial do Cabo: all\u00ed ese naufragio formaba parte de las leyendas del lugar\u201d, comenta. Posteriormente, vio que esos recuerdos del pasado ten\u00edan importancia para la historia de la ciencia y, junto con Driver, fue a los archivos, incluso en Brasil, donde casi no existe material.<\/p>\n<p>Por suerte, los ingleses demostraron un inter\u00e9s mucho mayor con respecto al desastre, tal como lo comprueban los documentos que se encuentran en la Royal Society, que dan cuenta de que los debates al respecto tuvieron inicio unos pocos meses despu\u00e9s del hundimiento de la fragata. En abril del a\u00f1o siguiente al accidente, el matem\u00e1tico Peter Barlow les preguntaba a los <em>fellows<\/em> de la Royal Society, en <em>On the errors in the course of vessels, occasioned by local attraction: with remarks on the recent loss of His Majesty\u2019s Ship Thetis<\/em>: \u201c\u00bfC\u00f3mo entender que un nav\u00edo que acaba de zarpar del puerto, con todos los auspicios como para hacer un buen viaje, se estampe contra unas rocas ubicadas a no m\u00e1s de 70 millas de su punto de partida, y que se supon\u00eda estaban varias millas al este?\u201d.<\/p>\n<p>La fragata hab\u00eda naufragado en aguas tenidas como calmas y conocidas por los marineros brit\u00e1nicos. Al salir de R\u00edo, el capit\u00e1n de la Thetis estableci\u00f3 err\u00f3neamente la posici\u00f3n de la embarcaci\u00f3n con relaci\u00f3n a Cabo Frio. Ese enga\u00f1o ser\u00eda atribuido posteriormente a las \u201catracciones locales\u201d magn\u00e9ticas, que habr\u00edan afectado a la br\u00fajula del buque, cuyo casco era en buena medida de hierro; esto habr\u00eda llevado al comandante al error (sea como sea, en la corte marcial el capit\u00e1n fue declarado culpable del naufragio). El viento fuerte, que aument\u00f3 la velocidad del nav\u00edo, no hizo sino apresurar la tragedia. En poco tiempo, gritos desde la gavia avisaron acerca de la presencia de rocas. El m\u00e1stil proyectado en la proa se choc\u00f3 con la isla de Cabo Frio, y el impacto hizo caer los tres palos principales, lo que ocasion\u00f3 la muerte de marineros y destruy\u00f3 chinchorros. La fragata no se hundi\u00f3, pero el mar la arroj\u00f3 de costado contra las rocas. El casco estall\u00f3 y el buque fue succionado hacia dentro de una ensenada, en donde sigui\u00f3 arremetiendo contra la formaci\u00f3n rocosa. Los ingleses escalaron a tierra hasta que la Thetis sucumbi\u00f3 y se hundi\u00f3, dejando un saldo de 30 muertos.<\/p>\n<p>El capit\u00e1n envi\u00f3 emisarios a R\u00edo con el objetivo de avisarle sobre el naufragio al comandante de la escuadra inglesa en Am\u00e9rica del Sur. Se dio por perdida la carga. En un relato elevado a la Royal Society en marzo de 1833, cuyo sumario sobrevivi\u00f3, el capit\u00e1n Thomas Dickinson, quien se ofreci\u00f3 como voluntario para recuperar el tesoro, brind\u00f3 su versi\u00f3n de los hechos. \u201cSeg\u00fan \u00e9l, hubo una gran consternaci\u00f3n en R\u00edo cuando se supo de la p\u00e9rdida de la fragata Thetis con una carga de 810 mil d\u00f3lares. El capit\u00e1n recuerda su determinaci\u00f3n al ver que nadie parec\u00eda estar dispuesto a intentar recuperar la propiedad perdida. Estaba convencido de que los obst\u00e1culos y las dificultades eran formidables, pero podr\u00edan superarse empleando los medios que imagin\u00f3 que ser\u00edan utilizables en aquella ocasi\u00f3n\u201d, dice el document que en la actualidad se encuentra en la instituci\u00f3n inglesa.<\/p>\n<div id=\"attachment_128300\" style=\"max-width: 378px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-128300  \" alt=\"El pintor y marinero John Christian Schetky retrat\u00f3 en Salvage of stores and treasure from HMS Thetis at Cape Frio Brazil, de 1833, el rescate del tesoro. Se puede ver la campana de buceo a la derecha\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-21-1024x550.jpg\" width=\"368\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-21-1024x550.jpg 1024w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-21-810x435.jpg 810w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-21-300x161.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 368px) 100vw, 368px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Royal Museums Greenwich<\/span><\/a> El pintor y marinero John Christian Schetky retrat\u00f3 en <em>Salvage of stores and treasure from HMS Thetis at Cape Frio Brazil<\/em>, de 1833, el rescate del tesoro. Se puede ver la campana de buceo a la derecha<span class=\"media-credits\">Royal Museums Greenwich<\/span><\/p><\/div>\n<p>Dickinson construy\u00f3 dos campanas de buceo con tanques de agua que sac\u00f3 de un barco, las reforz\u00f3 y las dot\u00f3 de ventanas de vidrio para iluminar su interior, en donde iban dispuestas antorchas.\u00a0Prepar\u00f3 tambi\u00e9n una bomba de aire para el suministro de ox\u00edgeno, y la impermeabiliz\u00f3 con alquitr\u00e1n. \u201cEso le dio mucho trabajo, de cara al retraso del trabajo nativo\u201d, sostiene el document de la Royal Society. La Thetis se hab\u00eda hundido en el medio de la ensenada. Dickinson plane\u00f3 tender cables desde un pe\u00f1asco hasta el otro para descender con la campana. \u201cEl capit\u00e1n cuenta que afront\u00f3 muchas dificultades debido a la naturaleza terrible del trabajo, a la insalubridad del clima, a los ataques de los insectos, a la exposici\u00f3n al tiempo en las caba\u00f1as de paja, y por los peligros del buceo en el mar, una combinaci\u00f3n de terrores que el autor est\u00e1 convencido de que s\u00f3lo podr\u00edan superarlos marineros ingleses\u201d, comenta el sumario de la instituci\u00f3n brit\u00e1nica. Dickinson narra tambi\u00e9n que los marineros habr\u00edan visto \u201ccinco tigres en la playa\u201d. Armados con rifles, los ingleses dispararon hacia las sombras y verificaron que se trataba de <em>sea-pigs<\/em>, carpinchos. La \u201cvisita\u201d de r\u00e9ptiles de magnitud aterradora, como una boa, atemorizaron a su segundo, un hombre \u201cincapaz de asustarse por tonter\u00edas\u201d, pero la serpiente, efectivamente, \u201cpon\u00eda nerviosos hasta a los m\u00e1s fuertes\u201d, escribi\u00f3 el comandante ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Hubo que bucear varias veces, con algunas muertes incluidas, hasta que se empez\u00f3 a recoger la fortuna de la fragata Thetis del fondo del mar. Viv\u00edan en caba\u00f1as en una villa que a la que le pusieron el nombre de St Thomas, y donde el capit\u00e1n cumpl\u00eda con las obligaciones de un brit\u00e1nico fiel a su patria: celebraba fechas tales como la Batalla de Trafalgar, en la cual hab\u00eda participado. Preocupado con que le robasen, Dickinson vigilaba sus hombres, y \u00e9sa fue una de las razones por las cuales se deshizo de un grupo de brasile\u00f1os, los llamados caboclos [cholos], que se le juntaron al comienzo del rescate. De todos modos, los marineros inventaron c\u00f3digos que se transmit\u00edan entre los que estaban en el fondo y los de la superficie, para avisarse acerca presencia o la ausencia del capit\u00e1n. Eran turnos de 12 horas sin comida ni descanso. Fueron obligados a remover los restos que cubr\u00edan el naufragio, incluso los restos de cuerpos, y la comida arruinada de la fragata, cuyo gas t\u00f3xico por poco no mata a un grupo de rescate.<\/p>\n<p>\u201cFue un trabajo pionero. Al mismo tiempo que Dickinson usaba su campana de buceo en condiciones extremas de mar revuelto, Sir Basil Hall, un celebrado viajero e investigador ingl\u00e9s, elogiaba por ser una \u2018maravilla\u2019 una operaci\u00f3n an\u00e1loga que se llevaba a cabo en Portsmouth\u201d, comenta Martins. El rescate de la Thetis fue tambi\u00e9n una de las primeras ocasiones en que se hicieron dibujos del fondo del mar con los restos de la fragata. \u201cEn el caso de la Thetis, eso se hizo m\u00e1s debido a la historia de su salvamento que por lo relativo a su p\u00e9rdida. En esa \u00e9poca, fue un tributo a la perseverancia humana ante el poder devastador de la naturaleza\u201d, dicen Driver y Martins. \u201cLa mirada imperial vislumbraba en ese proceso una red m\u00e1s o menos coherente a trav\u00e9s de la cual circulaba la informaci\u00f3n hasta que finalmente se traduc\u00eda en un conocimiento afianzado\u201d, sostienen los investigadores.<\/p>\n<p>\u201cEl Estado y los cient\u00edficos cambiaron el foco de las posiciones coloniales en tierra a las vastas \u00e1reas inexploradas de los oc\u00e9anos, un espacio intelectual f\u00e9rtil de significaci\u00f3n comercial e imperial. As\u00ed fue como elevaron el estatus del reci\u00e9n definido \u2018cient\u00edfico\u2019. De la misma manera que regulaba y manipulaba el oc\u00e9ano en el papel, el Almirantazgo ingl\u00e9s usaba el oc\u00e9ano f\u00edsico para transportar tropas, riquezas y la cultura brit\u00e1nica hasta los confines del mundo\u201d, sostiene el historiador norteamericano Michael Reidy, autor de <em>Tides of history: ocean science and Her Majesty\u2019s navy<\/em> (University of Chicago). Seg\u00fan Reidy, el dominio naval de Inglaterra fue producto de una estrecha colaboraci\u00f3n entre el Almirantazgo y la elite cient\u00edfica. Juntos transformaron la inmensidad sin due\u00f1o del oc\u00e9ano en una red organizada. De ese proceso emergi\u00f3 literalmente el cient\u00edfico moderno: uno de los nexos importantes de esa uni\u00f3n, William Whewell, acu\u00f1\u00f3 el vocablo \u201ccient\u00edfico\u201d en 1833, en el apogeo de sus estudios sobre las mareas. \u201cLa ciencia rompi\u00f3 los l\u00edmites del parco apoyo del Estado para pasar a contar con una financiaci\u00f3n mucho m\u00e1s generosa y global para sus investigaciones\u201d, explica el historiador.<\/p>\n<p>Casos como el de la fragata Thetis obligaban al sistema a mejorar su red de conocimiento y mostraban que, cuando el tema era el mar, cuanto mayor la relaci\u00f3n entre el Estado y la ciencia, mejor. Los cient\u00edficos involucrados en el proyecto imperial sab\u00edan que la financiaci\u00f3n de los estudios sobre el mar era costosa y s\u00f3lo un pa\u00eds poderoso como Inglaterra ser\u00eda capaz de solventarla. \u201cEl oc\u00e9ano se transform\u00f3 en el \u00e1rea de investigaci\u00f3n m\u00e1s f\u00e9rtil, con fondos del Estado y con un grupo internacional de cient\u00edficos. Fue el inter\u00e9s por el mar lo que llev\u00f3 a que la ciencia se convirtiese en una tarea global que depend\u00eda fuertemente del apoyo y de la participaci\u00f3n del gobierno. Eso modific\u00f3 completamente la manera de hacer y pensar la ciencia\u201d, dice Reidy. El imperio fue sutilmente transmutado por la ciencia, y a su vez, el cient\u00edfico moderno fue moldeado por la demanda militar de inteligencia y de control de los oc\u00e9anos.<\/p>\n<p>\u201cEl inter\u00e9s de los <em>fellows<\/em> de la Royal Society con relaci\u00f3n al destino de la Thetis debe observarse en el marco de estos esfuerzos contempor\u00e1neos tendientes a demonstrar la utilidad pr\u00e1ctica del pensamiento cient\u00edfico; y para ello, nada mejor que la ciencia de la navegaci\u00f3n\u201d, dice Driver. En su <em>Preliminary discourse on the study of natural philosophy<\/em> (1830), el astr\u00f3nomo John Hershel retrat\u00f3 al observador cient\u00edfico ideal como un oficial naval bien entrenado. La ruta de un buque, a su vez, era como una especie de hip\u00f3tesis basada en observaciones astron\u00f3micas cuidadosas y c\u00e1lculos matem\u00e1ticos, probada mediante la experiencia de la llegada a salvo a destino. Si el buque era el instrumento del experimento, su capit\u00e1n era el hombre de ciencias ejemplar. \u201cCon la Thetis, en cambio, la \u2018experiencia\u2019 de la navegaci\u00f3n en ausencia de puntos de referencia fall\u00f3, con consecuencias catastr\u00f3ficas para el capit\u00e1n y para su tripulaci\u00f3n. En tal contexto, la atribuci\u00f3n de causa y efecto fue inseparable de la de responsabilidad y culpa\u201d, sostienen Driver y Martins.<\/p>\n<div id=\"attachment_128302\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-128302 \" alt=\"El capit\u00e1n Dickinson \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-3.jpg\" width=\"290\" height=\"369\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-3.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-3-235x300.jpg 235w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Royal Museums Greenwich<\/span>El capit\u00e1n Dickinson<span class=\"media-credits\">Royal Museums Greenwich<\/span><\/p><\/div>\n<p>Para que la red del imperio, rota moment\u00e1neamente debido al naufragio, recobrase la confianza general, resultaba fundamental que se comprendiera, y de manera cient\u00edfica, qu\u00e9 hab\u00eda sucedido. Una de las respuestas se vinculaba directamente con un debate de los a\u00f1os 1820 y 1830, cuando las autoridades en magnetismo terrestre advert\u00edan acerca de los efectos magn\u00e9ticos sobre las br\u00fajulas de los nav\u00edos ocasionados por la \u201catracci\u00f3n local\u201d. \u201cLos buques de hierro eran testigos del poder de la ciencia en el dominio ingl\u00e9s en lo atinente a las corrientes magn\u00e9ticas y oce\u00e1nicas. Pero el destino de esta industria estaba en juego con los problemas de navegaci\u00f3n que surgieron debido al uso del hierro en la construcci\u00f3n de las embarcaciones, ya que el casco de los barcos causaba alteraciones en las br\u00fajulas, que se volv\u00edan poco confiables\u201d, dice la historiadora Alison Winter, de la Chicago University, autora de <em>Compasses all awry\u2019: the iron ship and the ambiguities of cultural authority in victorian Britain<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cCuando los barcos empezaron a perderse a causa de las br\u00fajulas, la falta de un medio s\u00f3lido para corregirlas amenaz\u00f3 con terminar con la credibilidad del p\u00fablico con respecto a los cient\u00edficos\u201d. Seg\u00fan Alison, durante la era vitoriana, el tema de las br\u00fajulas desorientadas y de los buques perdidos era usado para describir la incertidumbre espiritual e intelectual y la falta de convenciones de autoridad claramente establecidas. \u201cLas mismas fuerzas magn\u00e9ticas empleadas en la navegaci\u00f3n serv\u00edan para retratar de qu\u00e9 modo ejerc\u00edan su poder los l\u00edderes\u201d, explica la historiadora.<\/p>\n<p>La mezcla de pol\u00edtica y ciencia, que dominar\u00e1 el per\u00edodo vitoriano, ya se encontraba latente en el tiempo de la Thetis, y esto explica por qu\u00e9 el Almirantazgo invirti\u00f3 m\u00e1s de 500 libras esterlinas en las investigaciones de Peter Barlow, docente de matem\u00e1tica de la Royal Military Academy y miembro de la Royal Society. Para Barlow, \u201ctodo buque carga en s\u00ed mismo un mal insidioso\u201d, esto es, el mencionado efecto del hierro sobre las br\u00fajulas. En la exposici\u00f3n realizada en 1831 ante la Royal Society, Barlow tom\u00f3 como ejemplo \u201cel melanc\u00f3lico naufragio del buque de Su Majestad, la fragata Thetis\u201d para discutir esa \u201ccuesti\u00f3n fundamental\u201d, y plante\u00f3 que \u00e9sa era la causa del desastre. Al fin y al cabo, el casco del barco, aunque era de madera, ten\u00eda una gran cantidad de hierro en su estructura. \u201cSi no se tomaron las precauciones necesarias como para corregir las distorsiones de la atracci\u00f3n local, no dudo en afirmar que esa omisi\u00f3n fue suficiente como para causar el accidente\u201d, afirm\u00f3 ante el auditorio de la Royal Society. \u201cSi la ciencia puede facilitar el progreso de la navegaci\u00f3n y contribuir para con su seguridad, no se puede permitir que sea soslayada en la Marina brit\u00e1nica\u201d, a\u00f1adi\u00f3 Barlow.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de la comunidad cient\u00edfica en la fragata Thetis no se restringi\u00f3 a las causas del naufragio. Como se ha visto, los relatos de las operaciones de salvamento de Dickinson fueron le\u00eddos en la Royal Society, como as\u00ed tambi\u00e9n lo fue el del capit\u00e1n De Roos, su sucesor en el trabajo entre los destrozos y el primero en enviar un relato a los <em>fellows<\/em>, en 1833. Seg\u00fan el sumario de la instituci\u00f3n, \u201clo que sobr\u00f3 del pobre buque se vio sometido a la gran presi\u00f3n del mar, como si fuese la acci\u00f3n de un martillo, y form\u00f3 una masa \u00fanica que mezcla madera, oro, plata y hierro\u201d. De Roos tambi\u00e9n comenta que \u201cen una oportunidad recibieron la visita de una enorme ballena, que se acerc\u00f3 demasiado a la campana de buceo; pero que, por suerte, mud\u00f3 su curso\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_128303\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-128303 \" alt=\"Un dibujo de la campana de buceo realizado por su rival, el capit\u00e1n De Roos\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-4.jpg\" width=\"290\" height=\"396\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-4.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/078-083_Thetis_209-4-219x300.jpg 219w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Royal Society<\/span>Un dibujo de la campana de buceo realizado por su rival, el capit\u00e1n De Roos<span class=\"media-credits\">Royal Society<\/span><\/p><\/div>\n<p>El cambio de mando se produjo para disgusto de Dickinson, quien se vio dejado de lado luego de todo su esfuerzo. Al final, ambos entender\u00edan que el oportunismo parti\u00f3 del comandante de la escuadra inglesa en R\u00edo, que quer\u00eda los laureles y los r\u00e9ditos para \u00e9l, cosa que no impedir\u00eda una disputa entre ambos dentro de la Royal Society en busca de reconocimiento por el car\u00e1cter pionero del rescate en t\u00e9rminos cient\u00edficos. Dickinson tambi\u00e9n se quejaba de que, aparte de las afecciones f\u00edsicas, se hab\u00eda visto obligado a dar cuenta de asuntos pol\u00edticos con los brasile\u00f1os. \u201cSiempre tuve miedo de la envidia del gobierno brasile\u00f1o con respecto a nuestra permanencia en la isla. Me acusaron de interrumpir la pesca y luego de robar madera\u201d, escribi\u00f3.<\/p>\n<p>Ante los pedidos, la municipalidad de Cabo Frio investig\u00f3 el accionar del grupo de ingleses en St Thomas. \u201cCuando llegaron quedaron embobados al ver una villa con casas agradables. Nadie hablaba ni una sola palabra en ingl\u00e9s y, luego de llenarme con m\u00e1s \u2018ilustr\u00edsimos\u2019 que los que yo pod\u00eda aguantar, me dijeron que se hab\u00edan llegado hasta all\u00ed para ver si yo hab\u00eda llegado como una fuerza de invasi\u00f3n\u201d. Dickinson, jact\u00e1ndose de haber aprendido el portugu\u00e9s a punto tal de no ser superado en la cantidad de \u201cilustr\u00edsimos\u201d, mostr\u00f3 su \u201cfortificaci\u00f3n\u201d, palabra que usaba con iron\u00eda. Los brasile\u00f1os se asustaron con un ruido que les pareci\u00f3 ser un disparo de ca\u00f1\u00f3n, y el brit\u00e1nico se divierte al narrar su dificultad para hacerles entender que se trataba del ruido del chorro de aire de la bomba de la campana de buceo. Al final, todos bebieron a la salud de William IV, a la de Pedro I y por la municipalidad de Cabo Frio.<\/p>\n<p>\u201cEn el tiempo de la fragata Thetis, la isla era una estaci\u00f3n de pesca que desde el siglo XVI crec\u00eda regularmente. Por ende, carecen de asidero las observaciones de Dickinson que se\u00f1alan que la villa creci\u00f3 gracias a los ingleses. Tampoco sorprende que una fuerza militar acampada durante 18 meses haya inquietado al gobierno brasile\u00f1o\u201d, sostienen Driver y Martins. Para Dickinson, no exist\u00eda un motivo por el cual pagar por maderas y otros materiales, puesto que todo lo que hab\u00eda en la isla \u201cse encontraba disponible y no pod\u00eda consider\u00e1rselo como propiedad\u201d, en una reminiscencia de las fantas\u00edas de la abundancia y de disponibilidad tropical. Pero terminaron teniendo que pagar un alquiler por el uso del espacio. Un precio peque\u00f1o por la redenci\u00f3n de la falla impl\u00edcita en el naufragio de la Thetis. Aunque hasta los d\u00edas actuales no se sepa qu\u00e9 fue lo que ocasion\u00f3 el fin de la fragata, una isla brasile\u00f1a fue el lugar donde la ciencia pudo rescatarle la imagen que de s\u00ed mismo ten\u00eda el imperio naval brit\u00e1nico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Debate entre el Estado y la ciencia surgi\u00f3 de un naufragio ocurrido en Brasil ","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[117],"class_list":["post-128286","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/128286","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=128286"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/128286\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=128286"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=128286"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=128286"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=128286"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}