{"id":12868,"date":"2012-07-03T19:02:30","date_gmt":"2012-07-03T22:02:30","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=12868"},"modified":"2016-05-23T14:56:00","modified_gmt":"2016-05-23T17:56:00","slug":"delicadas-relaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/delicadas-relaciones\/","title":{"rendered":"Delicadas relaciones"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_12872\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12872\" title=\"042-043_50Anos_194\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/042-043_50Anos_194.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/042-043_50Anos_194.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/042-043_50Anos_194-120x82.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/042-043_50Anos_194-250x172.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">AG\u00caNCIA BRASIL<\/span>Manifestaci\u00f3n contra el machismo y por los derechos de las mujeres en Brasilia, en 2011<span class=\"media-credits\">AG\u00caNCIA BRASIL<\/span><\/p><\/div>\n<p>El espacio conquistado por las mujeres y el consiguiente entramado de relaciones que ellas se habilitaron a establecer fueron abordados por investigadores del estado de S\u00e3o Paulo, cuyo trabajo cont\u00f3 con financiaci\u00f3n de la FAPESP durante el transcurso de los 50 a\u00f1os de trayectoria de la Fundaci\u00f3n. As\u00ed como el tema de estudio en los a\u00f1os 1960 y 1970 se concentraba fundamentalmente en la condici\u00f3n femenina, materializada en los efectos provocados por la violencia dom\u00e9stica y en las asimetr\u00edas del mercado laboral, el \u00e1rea de enfoque se expandi\u00f3 durante las d\u00e9cadas siguientes para abarcar las relaciones de g\u00e9nero, los v\u00ednculos establecidos entre hombres y mujeres (y tambi\u00e9n en el interior de ambas categor\u00edas) en diversos estratos de la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p>En 1963, la soci\u00f3loga Eva Alterman Blay, pionera en estudios sobre la mujer en Brasil y emblema del movimiento feminista, obtuvo una beca de la FAPESP para hacer su maestr\u00eda sobre la condici\u00f3n de la mujer en el trabajo dom\u00e9stico, domiciliario y en la industria. Ella se hab\u00eda graduado y fue invitada a trabajar como instructora voluntaria, sin remuneraci\u00f3n, en el departamento de ciencias sociales de la Facultad de Filosof\u00eda, Ciencias y Letras de la USP. \u201cHab\u00eda sido una buena alumna y los profesores me invitaron a trabajar como profesora e investigadora. Pero como no hab\u00eda vacante, el trabajo era <em>ad honorem<\/em>\u201d, recuerda. Azis Sim\u00e3o y Ruy Coelho, dos de sus profesores, estaban molestos por la situaci\u00f3n y le sugirieron que solicitara una beca en la recientemente creada Fundaci\u00f3n de Apoyo a la Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica del Estado de S\u00e3o Paulo. Eva present\u00f3 su proyecto, para realizar estudios sobre la mujer trabajadora, y fue convocada para una charla con el entonces director cient\u00edfico de la FAPESP, el genetista Warwick Kerr.<\/p>\n<p>\u201cMe trat\u00f3 muy bien, y le debe haber gustado el proyecto, porque me concedieron la beca. Pero parec\u00eda verse en dificultades para entender por qu\u00e9 yo quer\u00eda estudiar la condici\u00f3n de la mujer. Le expliqu\u00e9 que faltaban datos sobre la mujer, que la sociedad estaba dividida entre varones y mujeres, entre adultos y ni\u00f1os, y que cada una de esas categor\u00edas despierta el inter\u00e9s de la sociolog\u00eda. Me formulaba preguntas con muy buen humor y en ning\u00fan momento me sent\u00ed intimidada. Pero como nadie estudiaba eso en aquella \u00e9poca, \u00e9l, al igual que mucha gente, no comprend\u00eda muy bien la importancia de ese tema\u201d, recuerda Eva Blay, quien cita a la colega Heleieth Saffioti (1934-2010) como otro ejemplo de investigadora interesada en el tema en aquella misma \u00e9poca. \u201cEl libro de Simone de Beauvoir hab\u00eda circulado en Brasil durante los a\u00f1os 1950, aunque no hab\u00eda tenido la repercusi\u00f3n que hoy en d\u00eda se comenta\u201d, recuerda la profesora, quien se sinti\u00f3 impactada con el tema luego de leer una versi\u00f3n en franc\u00e9s del libro de la feminista Betty Friedan (1921-2006), <em>La femme mystifi\u00e9e<\/em>. \u201cRecuerdo que le\u00eda el libro mientras amamantaba a mi hijo en 1964, y me percat\u00e9 de que era eso lo que yo quer\u00eda estudiar\u201d, afirma.<\/p>\n<p>La beca de maestr\u00eda redund\u00f3 en una tesina sobre el Gimnasio Industrial Femenino de S\u00e3o Paulo, presentada en 1969. Incluso antes de terminarla, ya dirig\u00eda tesis de posgrado. En esa \u00e9poca, ofreci\u00f3 una materia de posgrado en sociolog\u00eda sobre la cuesti\u00f3n de la mujer. \u201cNo se inscribi\u00f3 nadie\u201d, dice. Ella obtuvo otra beca de la FAPESP para hacer el doctorado, instancia que concluy\u00f3 en 1973, sobre el espacio de las mujeres en la industria paulista. \u201cTuve grandes dificultades para obtener los datos, porque hasta entonces, el IBGE no distingu\u00eda varones y mujeres en los censos industriales. Se limitaba a conocer qui\u00e9n era el jefe de familia, deduciendo a priori que era hombre, aunque no lo fuese. El tema era ignorado\u201d. Uno de los hallazgos de su investigaci\u00f3n consisti\u00f3 revelar que las mujeres con trabajo calificado en la industria paulista estaban claramente subaprovechadas. \u201cEl sueldo era poco mayor que la mitad del de los varones. Incluso siendo graduadas en medicina o en qu\u00edmica, obten\u00edan tareas subalternas en la industria, tales como la traducci\u00f3n de manuales, o trabajos como secretarias\u201d, recuerda.<\/p>\n<div id=\"attachment_12873\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12873\" title=\"044-045_50Anos_194-1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/044-045_50Anos_194-1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"186\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/044-045_50Anos_194-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/044-045_50Anos_194-1-120x77.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/044-045_50Anos_194-1-250x160.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">JOS\u00c9 AMARANTE \/ AG\u00caNCIA BRASIL<\/span>Activistas defienden los derechos femeninos en la Constituyente, en 1986<span class=\"media-credits\">JOS\u00c9 AMARANTE \/ AG\u00caNCIA BRASIL<\/span><\/p><\/div>\n<p>Lo in\u00e9dito de su investigaci\u00f3n y el avance del feminismo en Estados Unidos y Europa llamaron la atenci\u00f3n sobre el tema y generaron una serie de invitaciones para brindar conferencias. \u201cAl principio, algunos sindicatos reaccionaron mal ante los resultados de mi investigaci\u00f3n. Recib\u00ed una carta del sindicato de qu\u00edmicos diciendo que yo estaba da\u00f1ando la imagen de la profesi\u00f3n. Otros reclamaban por la cr\u00edtica contra el menor sueldo para las mujeres. Yo ejemplificaba: si una mujer gana 50 y un hombre 70, alguien se est\u00e1 quedando con los 20 de diferencia. Entonces ellos entend\u00edan y la oposici\u00f3n disminuy\u00f3\u201d, dice Eva Blay, quien cre\u00f3, en los a\u00f1os 1980, el N\u00facleo de Estudios de la Mujer y de Relaciones Sociales de G\u00e9nero (Nemge) de la USP y se convirti\u00f3 en referente del feminismo, incluso como senadora de la Rep\u00fablica, entre 1992 y 1994, cuando asumi\u00f3 la vacante dejada por Fernando Henrique Cardoso, cuando fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores y de Hacienda. Despu\u00e9s de ella, otros investigadores se involucraron con la cuesti\u00f3n de la mujer en el mercado laboral, tal el caso, por ejemplo, de la soci\u00f3loga Cristina Bruschini (1943-2012), quien en 1977 obtuvo una maestr\u00eda en la USP sobre mujeres en profesiones de nivel superior, con beca de la FAPESP, y profundizar\u00eda en el tema con varios libros y art\u00edculos, y a lo largo de su carrera de investigadora de la Fundaci\u00f3n Carlos Chagas.<\/p>\n<p>Si bien los estudios brasile\u00f1os sobre la condici\u00f3n femenina recibieron la influencia de la producci\u00f3n acad\u00e9mica estadounidense y europea, una de sus vertientes, la investigaci\u00f3n sobre la violencia contra la mujer, se desarroll\u00f3 en forma particular en Brasil, impulsada por una realidad tr\u00e1gica. Uno de los hitos fue el libro <em>Morte em fam\u00edlia <\/em>(Grall, 1983), de la antrop\u00f3loga Mariza Corr\u00eaa, de la Universidad Estadual de Campinas, sobre los homicidios e intentos de homicidios cometidos entre 1952 y 1972, y las representaciones jur\u00eddicas de los roles sexuales: la Justicia tomaba m\u00e1s en cuenta el rol del hombre y de la mujer que el crimen en s\u00ed. \u201cEn el fondo, lo que se juzgaba era si la v\u00edctima era buena esposa o no, o si el marido asesino era un buen proveedor del hogar\u201d, dice la antrop\u00f3loga Guita Grin Debert, docente de la Unicamp. Hasta los a\u00f1os 1970 era com\u00fan en la Justicia brasile\u00f1a el argumento de la \u201cleg\u00edtima defensa del honor\u201d para absolver a maridos que mataban esposas. \u201cCuando arrib\u00e9 a Campinas, en 1970, se juzgaba un sonado caso de un fiscal que asesin\u00f3 a su esposa ad\u00faltera y finalmente fue absuelto. \u2018Campinas limpi\u00f3 su honor\u2019, fue el titular del peri\u00f3dico\u201d, dijo Mariza Corr\u00eaa en una entrevista al <em>Jornal da Unicamp<\/em>, en 2004, refiri\u00e9ndose a la muerte de la madre de la actriz Mait\u00ea Proen\u00e7a, asesinada por su marido. El asesinato de la socialista \u00c2ngela Diniz en 1976 perpetrado por su novio, Doca Street, represent\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n, porque el asesino fue absuelto en un primer juicio, que termin\u00f3 siendo anulado, y condenado en el segundo. La aparici\u00f3n de las comisar\u00edas de la mujer fue una respuesta a la movilizaci\u00f3n del movimiento feminista, aunque tambi\u00e9n puede verse como uno de los efectos de la investigaci\u00f3n sobre la violencia contra la mujer aplicada a pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>En tanto, en la segunda mitad de los a\u00f1os 1970, cobr\u00f3 cuerpo un cambio en el enfoque te\u00f3rico de los estudios sobre la condici\u00f3n femenina, bajo la impronta de una nueva nomenclatura: la investigaci\u00f3n sobre las relaciones de g\u00e9nero. \u201cA partir de cierto momento, qued\u00f3 claro que la condici\u00f3n de la mujer no existe en forma aislada como tema de investigaci\u00f3n: lo que existe es una relaci\u00f3n social, una relaci\u00f3n entre varones y mujeres\u201d, explica Eva Blay. \u201cSe constat\u00f3 que la idea de mujer enfocada por la investigaci\u00f3n hasta entonces era acotada. Se refer\u00eda a mujeres blancas, heterosexuales y en edad reproductiva. Las ni\u00f1as y ancianas, mujeres de raza negra y homosexuales, no estaban consideradas en los estudios de la mujer\u201d, dice Guita Debert. \u201cLa idea se centra mayormente en c\u00f3mo se producen las diferencias, poniendo en jaque a la universalidad de la dominaci\u00f3n masculina\u201d, afirma.<\/p>\n<div id=\"attachment_217966\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-217966\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/044-045_50Anos_194-2.jpg\" alt=\"Una trabajadora en Cear\u00e1: de la investigaci\u00f3n a las pol\u00edticas p\u00fablicas\" width=\"290\" height=\"237\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/044-045_50Anos_194-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/044-045_50Anos_194-2-120x98.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/044-045_50Anos_194-2-250x204.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Victor Soares \/ Agencia Brasil<\/span>Una trabajadora en Cear\u00e1: de la investigaci\u00f3n a las pol\u00edticas p\u00fablicas<span class=\"media-credits\">Victor Soares \/ Agencia Brasil<\/span><\/p><\/div>\n<p>La producci\u00f3n del N\u00facleo de Estudios de G\u00e9nero Pagu, creado en la Unicamp en 1986, es un ejemplo de la complejidad de este nuevo enfoque te\u00f3rico. Los estudios realizados por el n\u00facleo comprenden inquietudes tales como la relaci\u00f3n entre las caracter\u00edsticas masculinas y femeninas y las convenciones sobre el cuerpo, las intervenciones m\u00e9dicas, tales como cirug\u00edas pl\u00e1sticas rejuvenecedoras u operaciones para cambio de sexo, la producci\u00f3n art\u00edstica y cient\u00edfica de hombres y mujeres, la sociabilidad de los homosexuales que envejecen, el mercado sexual y la pornograf\u00eda, entre otros. Un proyecto tem\u00e1tico financiado por la FAPESP entre 2004 y 2009 contribuy\u00f3 a consolidar varios de los ejes de investigaci\u00f3n del grupo. \u201cEl proyecto result\u00f3 ser el m\u00e1s importante del n\u00facleo, en el sentido de entrelazar y aglutinar intereses y objetos de investigaci\u00f3n que se ven\u00edan desarrollando desde su formaci\u00f3n\u201d, dice Maria Concei\u00e7\u00e3o da Costa, docente del departamento de pol\u00edtica cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica del Instituto de Geociencias de la Unicamp y actual coordinadora del N\u00facleo Pagu, cuyo campo de estudios es la conexi\u00f3n entre g\u00e9nero y ciencia.<\/p>\n<p>Guita Debert, quien ya coordin\u00f3 el N\u00facleo Pagu, se dedica, entre otros temas, al estudio de la sexualidad en la vejez, con foco en las cirug\u00edas est\u00e9ticas utilizadas para camuflar los efectos del envejecimiento. Uno de sus aportes consisti\u00f3 en revelar que las cirug\u00edas est\u00e9ticas no amplifican las potencialidades del cuerpo, tal como se cree. \u201cAl contrario, restringen tales potencialidades porque representan una aversi\u00f3n a las diferencias. La gente sabe que no se transformar\u00e1 en una Gisele B\u00fcndchen, lo que desean es borrar las caracter\u00edsticas que escapan a la normalidad y ser aceptadas\u201d, afirma la profesora, quien integra la Coordinaci\u00f3n de Ciencias Humanas y Sociales de la FAPESP. En el caso de las cirug\u00edas utilizadas para borrar las marcas del paso del tiempo, la situaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s compleja. \u201cLa gerontolog\u00eda enfatiza la idea de que es necesario envejecer con calidad de vida, de que el sexo no tiene edad, pero lo que hacen las cirug\u00edas es intentar esquivar a la naturaleza. No existe una est\u00e9tica de la vejez para orientarla\u201d, afirma la investigadora, que actualmente, tambi\u00e9n interviene en un proyecto de pol\u00edticas p\u00fablicas para ancianos que contempla sexualidad, g\u00e9nero y violencia.<\/p>\n<p>Adriana Piscitelli, investigadora y tambi\u00e9n ex coordinadora del N\u00facleo Pagu, estudi\u00f3 la transnacionalizaci\u00f3n de los mercados del sexo, sumergi\u00e9ndose en el universo del turismo sexual en Fortaleza. Sigui\u00f3 el itinerario de brasile\u00f1as que migraron hacia Italia, invitadas por turistas extranjeros, y abandonaron el mercado del sexo al casarse con ellos, y tambi\u00e9n de otras que viajaron a Espa\u00f1a para trabajar, ofreciendo servicios sexuales. Los resultados de su investigaci\u00f3n cuestionan los enfoques que consideran a todos esos desplazamientos como trata de mujeres con fines de explotaci\u00f3n sexual. La migraci\u00f3n de brasile\u00f1as para trabajar en la industria del sexo europea est\u00e1 relacionada con la b\u00fasqueda de oportunidades econ\u00f3micas y sociales, algo com\u00fan en los flujos migratorios. Seg\u00fan Piscitelli, el trabajo en la industria del sexo es, muchas veces, una estrategia temporal para posibilitar el proyecto migratorio, que puede incluir la intenci\u00f3n de casarse y formar una familia. \u201cHall\u00e9 varios casos de mujeres que abandonaron la industria del sexo para casarse, radic\u00e1ndose en Europa. Y no son casamientos por inter\u00e9s\u201d, afirm\u00f3. En Espa\u00f1a, not\u00f3 que las brasile\u00f1as se insertaban en un <em>ranking<\/em> de b\u00fasqueda de los empresarios de la industria del sexo, que privilegiaba a las profesionales llegadas del Este Europeo, y rebajaba a las brasile\u00f1as a la categor\u00eda de prostitutas latinoamericanas, aunque fueran m\u00e1s valoradas en el mercado sexual que otra categor\u00eda, las africanas.<\/p>\n<p>Los estudios de g\u00e9nero se sofisticaron en Brasil durante los \u00faltimos a\u00f1os. Para esbozar una idea de la diversidad, entre los proyectos actualmente apoyados por la FAPESP hay investigaciones al respecto de los cuidados con la salud para hombres y mujeres residentes en la capital paulista (Facultad de Salud P\u00fablica de la USP), el rol social de las arquitectas (Universidad Mackenzie), la divisi\u00f3n de tareas entre varones y mujeres en una cooperativa de cartoneros (Facultad de Educaci\u00f3n de la Unicamp) o las dificultades en el acceso a la Justicia para las mujeres (Facultad de Derecho de la USP de Ribeir\u00e3o Preto). \u201cLas principales universidades del pa\u00eds cuentan con grupos dedicados a las investigaciones de g\u00e9nero\u201d, expresa Eva Blay. \u201cEl avance ha sido extraordinario: no existe legislaci\u00f3n sobre salud, educaci\u00f3n o violencia que no contemple las relaciones de g\u00e9nero. Existe un intercambio entre lo que la universidad produce y la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas\u201d, afirma la profesora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La contribuci\u00f3n paulista a los estudios de g\u00e9nero en Brasil","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[270,330],"coauthors":[98],"class_list":["post-12868","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-antropologia-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12868","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12868"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12868\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12868"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12868"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=12868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}