{"id":12877,"date":"2012-04-10T19:08:19","date_gmt":"2012-04-10T22:08:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=12877"},"modified":"2015-12-29T17:18:09","modified_gmt":"2015-12-29T19:18:09","slug":"amazonia-milenaria-en-esp%c3%adrito-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/amazonia-milenaria-en-esp%c3%adrito-santo\/","title":{"rendered":"Amazonia milenaria en Esp\u00edrito Santo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_12880\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12880 \" title=\"046-047_EspiritoSanto_194\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/046-047_EspiritoSanto_194.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/046-047_EspiritoSanto_194.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/046-047_EspiritoSanto_194-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/046-047_EspiritoSanto_194-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Laguna del macuco, en la reserva de Sooretama: ex manglar<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Con un tronco rojizo de casi 2 metros de di\u00e1metro, 25 metros de altura y una corteza que recuerda las escamas de los peces, la <em>jueirana-vermelha<\/em> o tamarindo gigante [<em>Parkia pendula<\/em>], es una de las especies de \u00e1rboles t\u00edpicos de la selva amaz\u00f3nica que comenzaron a encontrarse en una reserva del bosque atl\u00e1ntico de Linhares, en el norte del estado de Esp\u00edrito Santo, distante a 2.400 kil\u00f3metros de los l\u00edmites de la actual selva amaz\u00f3nica, desde hace 30 a\u00f1os. Sin embargo, hasta ahora nadie sabe muy bien por qu\u00e9 se encuentran ah\u00ed. Y ahora, para acentuar la duda, expertos de S\u00e3o Paulo, bas\u00e1ndose en an\u00e1lisis del suelo y del polen encontrado en los sedimentos del fondo de una laguna, literalmente est\u00e1n desenterrando los paisajes del pasado y revelando que las especies amaz\u00f3nicas ya crec\u00edan en esta regi\u00f3n desde hace al menos 7.800 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ese estudio est\u00e1 indicando que las especies se mantuvieron o desaparecieron como resultado de las variaciones clim\u00e1ticas y de suelo durante el transcurso de miles de a\u00f1os. Adem\u00e1s, sugiere posibles interacciones entre ambientes, actualmente distantes y aislados, como son el bosque del litoral y la Amazonia, y, de manera m\u00e1s amplia, indica la tendencia de las transformaciones y la resistencia o fragilidad de las diversas formas de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona del pa\u00eds, como respuesta a las variaciones clim\u00e1ticas. \u201cLas selvas cerradas, si no hubiera interferencia humana ni cambios clim\u00e1ticos pronunciados, tienden a avanzar sobre las \u00e1reas ocupadas por campos abiertos\u201d, dice Luiz Carlos Pessenda, investigador del Centro de Energ\u00eda Nuclear en Agricultura (Cena) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) de la localidad de Piracicaba, quien coordina los trabajos que se est\u00e1n rehaciendo en la selva sumergida del norte de Esp\u00edrito Santo.<\/p>\n<p>Durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os, Pessenda, un f\u00edsico de carrera, realiz\u00f3 alrededor de 200 perforaciones en las regiones norte, nordeste, centro-oeste y sudeste en procura de polen en sedimentos terrestres y lacustres y en muestras de suelo, antes de arribar a la conclusi\u00f3n de que las \u00e1reas abiertas tienden a escasear, siguiendo la tendencia de los \u00faltimos 4 mil a\u00f1os. Quiz\u00e1 no aqu\u00ed en Linhares, sospech\u00f3, al recorrer esos bosques por primera vez, hace cuatro a\u00f1os, y observar los campos aut\u00f3ctonos \u2013alrededor de 20 \u00e1reas circulares con vegetaci\u00f3n rastrera y pocos \u00e1rboles, que crecen en un suelo bastante arenoso y resisten en medio de la selva cerrada. \u201cHace 8 mil a\u00f1os, exist\u00edan aqu\u00ed islas de selva amaz\u00f3nica, donde el clima no vari\u00f3 demasiado o tambi\u00e9n puede que la selva amaz\u00f3nica llegara hasta aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_116051\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-116051\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/parkia.jpg\" alt=\"Buso, y Alves Siqueira, frente a una monumental Parkia pendula\" width=\"290\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/parkia.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/parkia-250x136.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/parkia-120x65.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Buso, y Alves Siqueira, frente a una monumental<em> Parkia pendula<\/em><span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Bas\u00e1ndose en los datos obtenidos hasta ahora junto a su equipo del Cena, concluy\u00f3 que el clima en el norte de Esp\u00edrito Santo se habr\u00eda mantenido estable durante los \u00faltimos 15 mil a\u00f1os. De tal manera, la superficie, la composici\u00f3n y la estructura de las selvas deben haber perdurado con pocas alteraciones, mientras que en otras regiones del pa\u00eds las selvas disminu\u00edan o desaparec\u00edan, como respuesta ante variaciones clim\u00e1ticas intensas. Este contraste sugiere que las selvas capixabas [gentilicio referente a Esp\u00edrito Santo] pueden haber sido refugios biol\u00f3gicos, preservando especies vegetales y animales que quiz\u00e1 se han extinguido en otras regiones, o incluso sirviendo como h\u00e1bitat para el desarrollo de nuevas especies, en la medida en que se separaban de otras. El archipi\u00e9lago de Fernando de Noronha, donde tambi\u00e9n realiz\u00f3 estudios de campo, puede haber sido otro sitio sin grandes cambios en la vegetaci\u00f3n, aunque con notorios registros del avance de la l\u00ednea costera. \u201cDonde existen manglares, a 200 metros de la playa, ya hubo playa hace aproximadamente 5 mil a\u00f1os\u201d, expresa.<\/p>\n<p>Si otros estudios confirman la posibilidad de haber sido un refugio de selvas hace miles de a\u00f1os, amplificar\u00e1n el valor biol\u00f3gico de esas selvas que, hace medio siglo, se extend\u00edan hasta el sur de Bah\u00eda y fueron denominadas Hilea bahiana, en funci\u00f3n de su similitud con la Amazonia. Las selvas se redujeron bastante, debido a la expansi\u00f3n de las ciudades y al desarrollo econ\u00f3mico, puesto que Linhares ha sido un pujante centro de producci\u00f3n de muebles, con maderas extra\u00eddas de la selva aut\u00f3ctona. Aunque qued\u00f3 una respetable zona de 45 mil hect\u00e1reas \u2013mitad preservada como \u00e1rea p\u00fablica federal, la reserva biol\u00f3gica de Sooretama, y otra mitad en poder de la minera Vale\u2013 rodeada por plantaciones de caf\u00e9 y papaya.<\/p>\n<p>\u201cLa biodiversidad salv\u00f3 a la selva de esa regi\u00f3n\u201d, dice el ingeniero forestal Gilberto Terra Ribeiro Alves, coordinador de investigaci\u00f3n de la Reserva Natural Vale (RNV). La minera comenz\u00f3 a formar la reserva en 1955, adquiriendo propiedades con selvas nativas. De acuerdo con el plan inicial, los \u00e1rboles ser\u00edan talados seg\u00fan un r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n selectiva, y su madera aprovechada para la construcci\u00f3n de durmientes para el ferrocarril Vit\u00f3ria-Minas, que transporta mineral de hierro desde la zona de Quadril\u00e1tero Ferr\u00edfero hasta el puerto de Vit\u00f3ria. Sin embargo, fue necesario adaptar los m\u00e9todos de producci\u00f3n y las maquinarias de corte para cada \u00e1rbol proveniente de la selva. Hasta que finalmente, result\u00f3 m\u00e1s simple y m\u00e1s barato hacer durmientes con eucaliptos implantados en la regi\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_207720\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-207720\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/048-049_EspiritoSanto_194-22.jpg\" alt=\" Parkia pendula \" width=\"290\" height=\"408\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/048-049_EspiritoSanto_194-22.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/048-049_EspiritoSanto_194-22-120x169.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/048-049_EspiritoSanto_194-22-250x352.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span><em> Parkia pendula <\/em><span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>La reserva de Vale recibi\u00f3 otro destino y se transform\u00f3 en \u00e1rea de preservaci\u00f3n del peculiar bosque atl\u00e1ntico de esa regi\u00f3n, la denominada selva del damero, que actualmente mantiene unos 100 proyectos propios, principalmente en las \u00e1reas de silvicultura de especies no tradicionales y restauraci\u00f3n forestal. Tambi\u00e9n constituye un espacio para investigaciones bot\u00e1nicas y de ecolog\u00eda. Seg\u00fan Alves, la reserva alberga alrededor de 60 proyectos de investigaci\u00f3n en curso, llevados adelante por equipos de 17 instituciones nacionales y ocho extranjeras, adem\u00e1s de un herbario con casi 4 mil especies y colecciones de semillas, madera y frutos que se ha revelado valioso para completar la identificaci\u00f3n de especies recogidas en la selva.<\/p>\n<p>Siqueira, el curador del herbario, naci\u00f3 en Linhares, pero nunca hab\u00eda entrado en una selva hasta comenzar a trabajar en la reserva, en 1995. Al comienzo, se mor\u00eda de miedo al andar por ah\u00ed. \u201cCuando penetraba en la selva, sent\u00eda escalofr\u00edos y el coraz\u00f3n se aceleraba\u201d, comenta. \u201cPronto me di cuenta que la selva no era tan amenazante como parec\u00eda\u201d. Desde entonces, recolect\u00f3 800 especies vegetales del bosque para reforzar el herbario y ha sido bastante requerido para trabajar en la identificaci\u00f3n de las especies junto con veteranos bot\u00e1nicos como por ejemplo, Jos\u00e9 Rubens Pirani, de la USP. Pirani visit\u00f3 la reserva en febrero de 2011 para observar <em>in situ<\/em> la <em>Spiranthera atlantica<\/em>, una especie nueva y el primer caso en el bosque atl\u00e1ntico de un g\u00e9nero de \u00e1rbol anteriormente s\u00f3lo hallado en la Amazonia y en el cerrado, de la cual Siqueira ya le hab\u00eda enviado material para su identificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un estudio preliminar se\u00f1al\u00f3 que alrededor de 800 especies de \u00e1rboles y palmeras \u2013las m\u00e1s abundantes son t\u00edpicas del bosque atl\u00e1ntico\u2013 se esparcen por la reserva de Vale, incluyendo algunas solamente halladas en estos bosques, tales como dos especies de lapacho. Mediante un conteo de campo recientemente concluido, un equipo de la Universidad Federal de Vi\u00e7osa (UFV), en Minas Gerais, encontr\u00f3 142 especies de \u00e1rboles que tambi\u00e9n crecen en la Amazonia, y algunas de ellas, tambi\u00e9n en la llamada caatinga y en el cerrado, la sabana brasile\u00f1a. \u201cLas especies de otros ecosistemas no son las m\u00e1s relevantes en cuanto al n\u00famero de individuos, pero representan una alta diversidad\u201d, dice el ingeniero forestal Sebasti\u00e3o Ven\u00e2ncio Martins, docente de la USV y coordinador de los estudios de campo en las selvas de Linhares. Adem\u00e1s, especies tales como la <em>Parkia<\/em> contribuyen a conformar el dosel, la parte m\u00e1s alta de la selva. Para Martins, la mayor concentraci\u00f3n de especies amaz\u00f3nicas en los tramos mejor conservados y distantes de los m\u00e1rgenes de la selva de la reserva, verificada durante la investigaci\u00f3n de doctorado de Luiz Fernando Magnago, al que \u00e9l dirige, refuerza la necesidad de preservar las grandes zonas de selva nativa en esta regi\u00f3n de Esp\u00edrito Santo.<\/p>\n<p>La pregunta recurrente en la mente de quien observa estas selvas es: \u00bfpor qu\u00e9 se encuentran aqu\u00ed estas especies de \u00e1rboles amaz\u00f3nicos? \u201cPuede que hubiera una conexi\u00f3n entre la Amazonia y el bosque atl\u00e1ntico, quiz\u00e1, por medio de las selvas aleda\u00f1as a los r\u00edos\u201d, dice el bi\u00f3logo Antonio \u00c1lvaro Buso Junior, quien trabaja con Pessenda en el Cena. \u201c\u00bfCu\u00e1ndo? Hace tal vez 10 \u00f3 20 millones de a\u00f1os. O m\u00e1s recientemente, hace 50 \u00f3 100 a\u00f1os. La conexi\u00f3n puede haberse plasmado v\u00eda bosques de ribera en galer\u00eda, y fue destruida por el desmonte\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_207721\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-207721\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/050-051_EspiritoSanto_194-41.jpg\" alt=\"Campos abiertos rodeados por la selva \" width=\"290\" height=\"205\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/050-051_EspiritoSanto_194-41.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/050-051_EspiritoSanto_194-41-120x85.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/050-051_EspiritoSanto_194-41-250x177.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Campos abiertos rodeados por la selva<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Pirani coincide: \u201cVarios estudios paleobot\u00e1nicos han demostrado que, en una \u00e9poca de clima m\u00e1s h\u00famedo y c\u00e1lido, hab\u00eda corredores selv\u00e1ticos y parches de selva h\u00fameda donde hoy se encuentran la caatinga y el cerrado\u201d. En opini\u00f3n de Martins, m\u00e1s all\u00e1 de probables conexiones remotas entre tipos de vegetaci\u00f3n actualmente bastante diferenciadas, pero que anteriormente habr\u00edan formado una alfombra verde continua, esa selva presenta un suelo arenoso, relieve plano y un clima marcado por lluvias constantes, similares a las de la Amazonia. Esas similitudes contribuyen a explicar la supervivencia de especies comunes en las selvas aut\u00f3ctonas de la regi\u00f3n norte del pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>Desde el fondo de un lago<\/strong><br \/>\nCon la ayuda de botes inflables, \u00c1lvaro y Paulo Eduardo de Oliveira, investigador de la Universidad S\u00e3o Francisco con experiencia en el \u00e1rea, recogieron muestras de sedimentos de hasta dos metros de profundidad del fondo de la laguna de Macuco, cuya extensi\u00f3n llega a alrededor de un kil\u00f3metro de ancho y tres de profundidad, en la reserva de Sooretama. De regreso en el Cena, \u00c1lvaro identific\u00f3 polen de 234 g\u00e9neros o familias de \u00e1rboles, arbustos, hierbas, helechos y plantas acu\u00e1ticas (cada grano de polen mide entre 20 y 40 micrones). \u201cLa identificaci\u00f3n por polen permite una identificaci\u00f3n taxon\u00f3mica segura tan s\u00f3lo hasta el nivel del g\u00e9nero\u201d, argumenta.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los g\u00e9neros reconocidos representaba especies de \u00e1rboles t\u00edpicos del bosque atl\u00e1ntico, algunos, tales como el g\u00e9nero <em>Hydrogaster<\/em>, exclusivos de las selvas del damero del sur de Bah\u00eda y norte de Esp\u00edrito Santo. Otros g\u00e9neros se encuentran en la selva Amaz\u00f3nica y en el bosque atl\u00e1ntico, tales como el <em>Glycydendron<\/em>, <em>Rinorea<\/em> y <em>Senefeldera<\/em>. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 creen que se expandieron desde all\u00ed hacia aqu\u00ed?\u201d, indaga Domingos Foli, el bot\u00e1nico que precedi\u00f3 a Siqueira en el herbario, con la autoridad de quien ha recolectado 6.800 especies. \u201cPuede que hayan ido de aqu\u00ed hacia all\u00ed\u201d. Puede haber ocurrido, obviamente, un flujo de doble sentido.<\/p>\n<p>Las semillas de los \u00e1rboles pueden haber sido transportadas por el viento, la lluvia, por los r\u00edos o por los animales que se desplazaban por las zonas que comunican las selvas, antes posiblemente conectadas e incluso mucho m\u00e1s amplias. Todav\u00eda habitan por aqu\u00ed jaguares y otras rarezas, como son el gavil\u00e1n real y pavos de monte como el muit\u00fa o mutum. Una de las 380 especies de aves identificadas que habitan en esas selvas, el <em>tropeiro<\/em> o <em>cricri\u00f3<\/em> (<em>Lipaugus vociferans<\/em>), es t\u00edpica de la Amazonia. Tanto all\u00ed como aqu\u00ed, dif\u00edcilmente se lo vea, ya que cuenta con un plumaje que se mimetiza con la vegetaci\u00f3n, pero es uno de los primeros p\u00e1jaros que comienza a cantar, como si estuviese dando la alarma, al ver gente por la selva. Un d\u00eda, caminando por all\u00ed, \u00c1lvaro oy\u00f3 algo a\u00fan m\u00e1s raro: papagayos cantando <em>Ilari\u00ea-\u00ea-\u00ea-\u00ea<\/em>; \u00a1la m\u00fasica de Xuxa! No lo pod\u00eda creer, pero luego supo que una bandada de loros criados como mascotas hab\u00eda sido liberada all\u00ed hacia pocos d\u00edas y todav\u00eda exhib\u00edan el repertorio de los tiempos de cautiverio.<\/p>\n<div id=\"attachment_207722\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-207722\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/050-051_EspiritoSanto_194-51.jpg\" alt=\"Un extracto de la capa compacta bajo la arena: resistencia\" width=\"290\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/050-051_EspiritoSanto_194-51.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/050-051_EspiritoSanto_194-51-120x83.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/050-051_EspiritoSanto_194-51-250x173.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Un extracto de la capa compacta bajo la arena: resistencia<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Vestigios marinos<\/strong><br \/>\nEn el material recogido en el fondo de la laguna, \u00c1lvaro hall\u00f3 polen de tres g\u00e9neros de \u00e1rboles t\u00edpicos de los manglares, lo cual indica que, hace alrededor de 8 mil a\u00f1os, un denso manglar habr\u00eda ocupado las orillas de la laguna y de los r\u00edos que la abastecen. Los an\u00e1lisis con carbono 14, responsabilidad de Pessenda, repitieron esa conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEsta zona fue un estuario y el agua del mar habr\u00eda llegado hasta aqu\u00ed hace al menos 8 mil a\u00f1os\u201d, dice \u00c1lvaro en lo alto de la barranca de la laguna, a casi 30 metros de altura. Esqueletos calcificados de algas y esponjas marinas, retirados del fondo de la laguna \u2013bastante mayores que los granos de polen, con hasta medio mil\u00edmetro de di\u00e1metro\u2013 refuerzan la conclusi\u00f3n de que hace 10 mil a\u00f1os, el agua de los r\u00edos cercanos se habr\u00eda mezclado con la del mar, actualmente a 23 kil\u00f3metros de distancia. \u201cLos manglares, que ahora se encuentran tan s\u00f3lo en el norte, en el l\u00edmite con Bah\u00eda, habr\u00edan desaparecido previamente a la ocupaci\u00f3n humana, cuando el nivel del mar retrocedi\u00f3\u201d, dice Pessenda. Con la colaboraci\u00f3n de Marcelo Cohen, experto en evoluci\u00f3n de paleomanglares de la Universidad Federal de Par\u00e1, el grupo del Cena pretende conocer los l\u00edmites geogr\u00e1ficos y las posibles causas de la desaparici\u00f3n de esa vegetaci\u00f3n. En un estudio anterior, Pessenda arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que hace unos 40 mil a\u00f1os hab\u00eda una selva ocupando las \u00e1reas actualmente cubiertas por los manglares de Ilha do Cardoso, en el litoral sur paulista, porque la l\u00ednea costera se encontraba a 100 kil\u00f3metros de donde est\u00e1 hoy.<\/p>\n<p>Hace alrededor de 6 mil a\u00f1os, el mar del litoral capixaba estar\u00eda unos 4 metros por encima del nivel actual, seg\u00fan concluy\u00f3 el ge\u00f3logo Paulo Giannini, junto con su equipo del Instituto de Geociencias de la USP. Esta conclusi\u00f3n se basa en el an\u00e1lisis de f\u00f3siles de moluscos gaster\u00f3podos denominados verm\u00e9tidos (<em>Petaloconchus varians<\/em>), que forman colonias sobre las rocas siguiendo la l\u00ednea costera.<\/p>\n<p>Giannini tiene intereses en Linhares. \u201cHace unos dos a\u00f1os, Pessenda me pidi\u00f3: \u2018Paulo, aver\u00edguame por qu\u00e9 los terrenos nativos est\u00e1n all\u00e1\u201d, me dijo. \u201cLa vegetaci\u00f3n no s\u00f3lo es el resultado del clima; hay que tener en cuenta la influencia del sustrato, por ejemplo, si hace miles de a\u00f1os exist\u00edan lagos en la regi\u00f3n, que luego fueron rellenados de sedimentos, originando las \u00e1reas donde crecieron grupos espec\u00edficos de plantas\u201d. Los campos abiertos de las selvas del norte capixaba son \u00e1reas circulares, con 100 a 500 metros de di\u00e1metro, que se asemejan a la zona de descenso de naves espaciales. Pueden ser diferentes entre s\u00ed. En uno de ellos, la capa de arena cubre casi un metro antes de llegar hasta un estrato negro y compacto, rico en minerales y materia org\u00e1nica; en otro, la arena alcanza casi dos metros de profundidad.<\/p>\n<p>Sobre ese suelo pobre en nutrientes crecen distintas especies de gram\u00edneas, m\u00e1s rastreras en un campo, m\u00e1s altas en otro, a veces con \u00e1rboles aislados, similares a las formas m\u00e1s abiertas de la sabana. En uno de los campos, arraigada en un \u00e1rbol aislado, se exhibe una orqu\u00eddea con flores blancas, la <em>Sobralia liliastrum<\/em>, com\u00fan en las selvas de Chapada Diamantina, la meseta del sur de Bah\u00eda, y ya observadas en las selvas de Serra dos Caraj\u00e1s, la sierra de Par\u00e1.<\/p>\n<p>Los expertos consideran que los \u00e1rboles de la selva que rodea a los campos, adaptadas a un suelo m\u00e1s f\u00e9rtil, dif\u00edcilmente podr\u00edan sobrevivir en este \u00e1mbito pobre en nutrientes, que, adem\u00e1s, permanece cubierto por una capa de agua de 10 a 15 cent\u00edmetros durante la \u00e9poca de las lluvias. Una vegetaci\u00f3n con altura intermedia ocupa las zonas m\u00e1s pr\u00f3ximas a la selva, pero todav\u00eda nadie se arriesga a decir si los campos abiertos est\u00e1n avanzando sobre las selvas, si est\u00e1n retrocediendo, o si simplemente ocurre una oscilaci\u00f3n anual, concordante con la estaci\u00f3n seca o la lluviosa. \u201cSi el clima estacional se mantiene\u201d, dice Pessenda, \u201ces probable que los \u00e1rboles de tierra firme que crecen en el \u00e1mbito de los campos abiertos no se atrevan a colonizar terreno ajeno, el que a menudo se encuentra inundado. \u00a1No es su ambiente!\u201d<\/p>\n<p>Siqueira sospecha que los campos abiertos est\u00e1n reduci\u00e9ndose, y ya ha visto desaparecer a varios, debido a la facilidad para extraer arena, utilizada frecuentemente y durante muchos a\u00f1os para la construcci\u00f3n de casas y edificios. \u201cSi no hubiera grandes intervenciones\u201d, dice Martins, de Vi\u00e7osa, \u201cla tendencia ser\u00eda que se mantuviesen, debido al tipo de suelo, que bloquea el avance de las especies forestales\u201d. Pessenda considera que los campos abiertos ocupan la misma regi\u00f3n \u201cdesde hace al menos 15 mil a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>En 20 a\u00f1os de trabajo de campo, lo que mayormente ha observado son selvas trag\u00e1ndose a estas planicies. As\u00ed sucedi\u00f3 en Humait\u00e1, en el sur del estado de Amazonas, donde Pessenda estudi\u00f3 durante cinco a\u00f1os. En los primeros a\u00f1os, \u00e9l colocaba una cuerda extendida marcando los l\u00edmites de la selva con el campo. Al regresar, al a\u00f1o siguiente, le costaba hallar el cord\u00f3n, tragado por la selva, que hab\u00eda avanzado uno o dos metros sobre el llano abierto (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/046-051_EspiritoSanto_194.jpg\" target=\"_blank\"><em>vea el mapa<\/em><\/a>).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/046-051_EspiritoSanto_194.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-116057\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/046-051_EspiritoSanto_194-300x213.jpg\" alt=\"046-051_EspiritoSanto_194\" width=\"290\" height=\"206\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Tiago Cirillo<\/span><\/a> Pessenda relata que tuvo que hacerse una cirug\u00eda en el hombro a causa del esfuerzo exigido para hacer las perforaciones (los estudiantes ahora lo ayudan, por supuesto), pero nadie piensa en detenerse. \u201cEstamos desplaz\u00e1ndonos hacia el sur de Bah\u00eda, en busca de indicios de manglares, campos abiertos y selvas antiguas\u201d, anuncia, mientras planifica los pr\u00f3ximos viajes y la ampliaci\u00f3n del laboratorio de 240 a 400 metros cuadrados (en 1990 eran 90). Este campo de estudio tambi\u00e9n se est\u00e1 mostrando f\u00e9rtil, y equipos de R\u00edo de Janeiro y de R\u00edo Grande do Sul, entre otros, est\u00e1n reconstruyendo paisajes de miles de a\u00f1os atr\u00e1s \u2013e imaginando c\u00f3mo van a transformarse de aqu\u00ed en adelante\u2013 bas\u00e1ndose en el an\u00e1lisis del polen.<\/p>\n<p>Otra se\u00f1al de los buenos augurios de ese campo de investigaci\u00f3n: el buque oceanogr\u00e1fico alem\u00e1n Maria Merian zarp\u00f3 del puerto de Recife el 11 de febrero para recolectar sedimentos en la desembocadura de los r\u00edos Parana\u00edba y Amazonas, y en la costa de la Guayana Francesa. Otro objetivo consiste en reconstruir la evoluci\u00f3n del clima de los \u00faltimos 2 mil a\u00f1os en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica. \u201cAhora [comienzo de marzo] nos hallamos en la desembocadura del r\u00edo Amazonas y ya hemos recogido vestigios sedimentarios de excelente calidad, aparte de muestras de la columna de agua, y pudimos trazar un mapa del delta subacu\u00e1tico del r\u00edo Amazonas con una resoluci\u00f3n espacial realmente impresionante\u201d, informa el ge\u00f3logo Cristiano Chiessi, de la USP, uno de los investigadores brasile\u00f1os, directamente desde el nav\u00edo. \u201cNuestro destino final es Bridgetown, en Barbados, adonde arribaremos el 11 de marzo\u201d<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Estudios paleoambientales interdisciplinarios en la costa de Esp\u00edrito Santo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/45114\/estudos-paleoambientais-interdisciplinares-na-costa-do-espirito-santo\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 11\/00995-7<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Luiz Carlos Ruiz Pessenda \u2013 Cena\/USP; <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 1.027.868,62 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Esp\u00edrito Santo alberga vestigios de la selva amaz\u00f3nica de 7.800 a\u00f1os","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293],"coauthors":[5968],"class_list":["post-12877","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12877"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12877\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12877"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=12877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}