{"id":12890,"date":"2012-04-10T19:32:22","date_gmt":"2012-04-10T22:32:22","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=12890"},"modified":"2024-06-05T15:57:14","modified_gmt":"2024-06-05T18:57:14","slug":"estrategias-en-el-sert%c3%b3n","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/estrategias-en-el-sert%c3%b3n\/","title":{"rendered":"Estrategias en el sert\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_12902\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12902\" title=\"052-053_Rabo_de_facho_194-1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/052-053_Rabo_de_facho_194-1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"235\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/052-053_Rabo_de_facho_194-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/052-053_Rabo_de_facho_194-1-120x97.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/052-053_Rabo_de_facho_194-1-250x203.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">JOS\u00c9 WELLINGTON DOS SANTOS \/ UFBA<\/span>Cr\u00eda de rabo-de-facho: patas grandes y larga cola<span class=\"media-credits\">JOS\u00c9 WELLINGTON DOS SANTOS \/ UFBA<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la zona semi\u00e1rida del nordeste de Brasil conocida como <em>caatinga<\/em>, junto a las riberas bahianas del r\u00edo S\u00e3o Francisco, un observador atento notar\u00e1 la existencia de pozos de aproximadamente 15 cent\u00edmetros de ancho, ocultos debajo de hojas espinosas. Esas bromelias, \u00edconos del sert\u00f3n, llamadas <em>macambiras<\/em>, forman bancos impenetrables y caracterizaron el h\u00e1bitat inh\u00f3spito de los <em>cangaceiros<\/em>, un paisaje que se convertir\u00eda en lugar protector para los que lograran convertirlo en hogar. \u00c9se es el caso a\u00fan actual para unos habitantes sertanejos de estatura mucho m\u00e1s diminuta: unos animalitos llamados <em>rabo-de-facho<\/em>, roedores que s\u00f3lo habitan en aquella regi\u00f3n. El bi\u00f3logo Jos\u00e9 Wellington dos Santos se enfrent\u00f3 a las espinas y a la temperatura, que puede variar entre 15 grados Celsius (\u00baC) por la noche y 43 \u00baC al mediod\u00eda, para comprender c\u00f3mo viven estos peque\u00f1os mam\u00edferos. Not\u00f3 que las familias agrupadas en buenas cuevas son la clave del \u00e9xito.<\/p>\n<p>\u201cY una buena madriguera est\u00e1 protegida por vegetaci\u00f3n espinosa\u201d, define el investigador, actualmente posdoctorando de la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA). Dos Santos comenz\u00f3 a estudiar al <em>rabo-de-facho<\/em> (cola de antorcha, <em>Trinomys yonenagae<\/em>) ya mientras cursaba la carrera en la propia UFBA, luego que la especie fuera descrita en 1995, clasificada bajo el g\u00e9nero <em>Proechimys<\/em>, y continu\u00f3 durante su maestr\u00eda en la Universidad de S\u00e3o Paulo y su doctorado en la Universidad de California en Berkeley, obtenido en 2010. El primer art\u00edculo resultante de la tesis fue publicado el a\u00f1o pasado en el <em>Journal of Mammalogy<\/em> y describe el primer caso observado de grupos sociales en roedores del g\u00e9nero <em>Trinomys<\/em>, muy com\u00fan en las selvas brasile\u00f1as.<\/p>\n<div id=\"attachment_12908\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12908\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/052-053_Rabo_de_facho_194-2.jpg\" alt=\"Dunas del r\u00edo S\u00e3o Francisco, con mayor vegetaci\u00f3n en los valles\" width=\"290\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/052-053_Rabo_de_facho_194-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/052-053_Rabo_de_facho_194-2-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/052-053_Rabo_de_facho_194-2-250x165.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">JOS\u00c9 WELLINGTON DOS SANTOS \/ UFBA<\/span>Dunas del r\u00edo S\u00e3o Francisco, con mayor vegetaci\u00f3n en los valles<span class=\"media-credits\">JOS\u00c9 WELLINGTON DOS SANTOS \/ UFBA<\/span><\/p><\/div>\n<p>El <em>Trinomys<\/em> de la caatinga presenta un aspecto bastante diferente al de sus parientes, algo m\u00e1s similares a las ratas comunes. Con sus grandes patas traseras, cuando est\u00e1 apurado, el <em>rabo-de-facho<\/em> se impulsa a saltos, casi como lo hace un canguro. Y basta con un chicoteo de su larga cola, con un penacho de pelos en la punta, para cambiar de direcci\u00f3n en medio del salto y escapar de los predadores, merced a su agilidad. Y son muchos los que los tienen por alimento: gatos monteses, lechuzas, serpientes, lagartos y zorros son algunos de los que visitan las dunas especialmente, en busca de ese bocadillo que, sin contar la cola, mide alrededor de 16 cent\u00edmetros. La cola es m\u00e1s larga que el cuerpo, sus enormes orejas parecen desproporcionadas y sus patas delanteras son bastante m\u00e1s cortas. En conjunto, una apariencia t\u00edpica en los mam\u00edferos que habitan desiertos de otras regiones del mundo. Empero, sin las adaptaciones fisiol\u00f3gicas que permiten a otros roedores vivir en zonas \u00e1ridas, Dos Santos comprob\u00f3 que el <em>rabo-de-facho<\/em> necesita valerse de una estrategia espec\u00edfica para sobrevivir.<\/p>\n<p><strong>Comunidades solidarias<\/strong><br \/>\nEn las cercan\u00edas de la villa bahiana de Ibiraba, que forma parte del municipio de Barra, en la orilla izquierda del S\u00e3o Francisco, el bi\u00f3logo captur\u00f3, marc\u00f3 y liber\u00f3 m\u00e1s de 400 animales durante su doctorado. El estudio revel\u00f3 que en el 75% de las madrigueras estudiadas habita m\u00e1s de un adulto. Algunos de ellos llevaron temporalmente transmisores de radio sujetos en collares, que permitieron mapear los movimientos de los animales dentro de las cuevas subterr\u00e1neas. Este m\u00e9todo mostr\u00f3 que los machos y las hembras que comparten un cubil utilizan, de hecho, pr\u00e1cticamente el mismo espacio dentro de ella, lo que torna evidente que funcionan como una pareja unida, en lugar de repartirse el territorio. Esta vida en grupos, que puede sumar hasta ocho adultos, aparte de las cr\u00edas, es rara entre los roedores silvestres, que no suelen adaptarse demasiado al entorno t\u00edpico de un apartamento de estudiantes humanos, donde espacio y alimento (y tal vez compa\u00f1eros sexuales) son bienes colectivos.<\/p>\n<div id=\"attachment_217974\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-217974\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/052-053_Rabo_de_facho_194-3-2.jpg\" alt=\"D\u00f3ciles, son animales que se acostumbran al manoseo de los investigadores\" width=\"290\" height=\"241\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/052-053_Rabo_de_facho_194-3-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/052-053_Rabo_de_facho_194-3-2-120x100.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/052-053_Rabo_de_facho_194-3-2-250x208.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jos\u00e9 Wellington dos Santos\/ UFBA<\/span>D\u00f3ciles, son animales que se acostumbran al manoseo de los investigadores<span class=\"media-credits\">Jos\u00e9 Wellington dos Santos\/ UFBA<\/span><\/p><\/div>\n<p>Pero en las dunas, donde un mam\u00edfero no puede sobrevivir sin una cueva h\u00fameda para cobijarse de las t\u00f3rridas temperaturas del d\u00eda y del fr\u00edo nocturno, cavar en conjunto resulta una buena estrategia. \u201cCuando uno de ellos comienza a cavar, todos asumen un frenes\u00ed por la excavaci\u00f3n\u201d, comenta Dos Santos, quien estima en m\u00e1s de 15 metros la extensi\u00f3n de algunos de los sistemas de t\u00faneles. El investigador descubri\u00f3 tambi\u00e9n que estos roedores pueden visitar colonias vecinas y contribuir a la producci\u00f3n de cr\u00edas, y cada a\u00f1o algunos se mudan hacia grupos donde encuentran compa\u00f1eros menos emparentados.<\/p>\n<p>Esas cuevas acaban albergando tambi\u00e9n a otros animales, tales como peque\u00f1os lagartos, ara\u00f1as y grillos, lo cual torna a los <em>rabo-de-facho <\/em>importantes para el mantenimiento del ecosistema. Los roedores tambi\u00e9n influyen en la distribuci\u00f3n de los <em>ara\u00e7\u00e1s-de-boi<\/em>, unos arbustos de la familia de las guayabas cuyas semillas constituyen su alimento predilecto. En su tesis, Dos Santos constat\u00f3 que los <em>rabo-de-facho<\/em> habitan donde existe abundancia de estas plantas, aunque no sabe cu\u00e1nto de ello se debe a la propia acci\u00f3n de los animales. \u201cEllos entierran algunas semillas cerca de la entrada de la cueva, pero todav\u00eda no hemos estudiado cu\u00e1ntas recuperan despu\u00e9s\u201d, relata. El hecho es que algunas semillas germinan, aumentando as\u00ed la densidad de esas plantas, que representan aproximadamente un 40% de la vegetaci\u00f3n en esas zonas de dunas. \u201cLa acci\u00f3n de estos roedores puede haber contribuido a aumentar la vegetaci\u00f3n, fijar la arena de las dunas y crear microclimas que son aprovechados por otros animales\u201d, sugiere, indicando \u00e1reas de investigaci\u00f3n a\u00fan en curso. En su opini\u00f3n, reconocer la heterogeneidad del ambiente tambi\u00e9n resulta importante para planificar la conservaci\u00f3n de ese bioma: un valle puede albergar un patrimonio gen\u00e9tico bastante distinto que otro, con los topes de las dunas funcionando como barreras parciales.<\/p>\n<div id=\"attachment_217975\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-217975\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/052-053_Rabo_de_facho_194-4-2.jpg\" alt=\"Macambira protects entrance to the burrow\" width=\"290\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/052-053_Rabo_de_facho_194-4-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/052-053_Rabo_de_facho_194-4-2-120x81.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/052-053_Rabo_de_facho_194-4-2-250x168.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jos\u00e9 Wellington dos Santos\/ UFBA<\/span>Macambira protects entrance to the burrow<span class=\"media-credits\">Jos\u00e9 Wellington dos Santos\/ UFBA<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un curioso aspecto de la <em>caatinga<\/em> es que los patrones clim\u00e1ticos son imprevisibles. Las lluvias aparecen entre noviembre y abril, aunque no todos los a\u00f1os. Esta irregularidad impide, desde un punto de vista evolutivo, que los organismos que habitan all\u00ed concentren funciones esenciales, tales como la reproducci\u00f3n, tan s\u00f3lo en los per\u00edodos m\u00e1s favorables. \u201cTal como sucede con animales del bosque atl\u00e1ntico, las hembras de <em>rabo-de-facho<\/em> se encuentran reproductivamente activas durante todo el a\u00f1o\u201d, explica el investigador. Pero las cr\u00edas solamente sobreviven en la \u00e9poca de las lluvias, cuando los <em>ara\u00e7\u00e1s-de-boi<\/em> fructifican. El bi\u00f3logo resume \u201cEn un medio ambiente ca\u00f3tico, la estrategia consiste en carecer de ella\u201d.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nSANTOS, J.W.A. &amp; LACEY, E.A. <a href=\"http:\/\/www.bioone.org\/doi\/abs\/10.1644\/09-MAMM-S-389.1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Burrow sharing in the desert-adapted torch-tail spiny rat, <em>Trinomys yonenagae<\/em><\/a>. <strong>Journal of Mammalogy.<\/strong> v. 92, n. 1, p. 3-11. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El rat\u00f3n cola de antorcha se agrupa para sobrevivir","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293,335],"coauthors":[95],"class_list":["post-12890","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es","tag-zoologia-es","keywords-comportamiento"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12890","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12890"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12890\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":518757,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12890\/revisions\/518757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12890"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12890"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12890"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=12890"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}