{"id":132662,"date":"2013-09-18T18:15:06","date_gmt":"2013-09-18T21:15:06","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=132662"},"modified":"2015-07-07T13:17:10","modified_gmt":"2015-07-07T16:17:10","slug":"conexion-directa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/conexion-directa\/","title":{"rendered":"Conexi\u00f3n directa"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_132666\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-132666 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/048-051_Aves_210-1.jpg\" alt=\"En ambos biomas: machos de bailar\u00edn de cabeza roja atraen a las hembras mediante danzas coordinadas \" width=\"290\" height=\"276\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Tomaz Melo\/ Universidad Federal de Acre<\/span>En ambos biomas: machos de bailar\u00edn de cabeza roja atraen a las hembras mediante danzas coordinadas<span class=\"media-credits\">Tomaz Melo\/ Universidad Federal de Acre<\/span><\/p><\/div>\n<p>El an\u00e1lisis del parentesco entre decenas de especies de aves del bosque atl\u00e1ntico y de la selva amaz\u00f3nica condujo al bi\u00f3logo Henrique Batalha-Filho a detectar dos per\u00edodos del pasado remoto en los que dichos ecosistemas, actualmente separados por distancias de hasta 1.500 kil\u00f3metros, estuvieron conectados. Las dos selvas brasile\u00f1as albergan peque\u00f1as aves \u2012negras con cabezas escarlata y pardas con pintas blancas y gris\u00e1ceas, entre otras\u2012 con variados grados de parentesco, lo que indica que hubo alg\u00fan tipo de conexi\u00f3n f\u00edsica entre ambos ambientes en distintos per\u00edodos. El encuentro remoto ya hab\u00eda sido apuntado por estudios anteriores con plantas y mam\u00edferos. Pero hasta ahora, no se sab\u00eda cu\u00e1ndo ni en qu\u00e9 segmentos las selvas hab\u00edan mantenido contacto.<\/p>\n<p>Estos informes comenzaron a tornarse m\u00e1s claros a partir de estudios desarrollados por el bi\u00f3logo con p\u00e1jaros del grupo de los suboscines [<em>Tyranni<\/em> \u2013 P\u00e1jaros clamadores] del Nuevo Mundo, cuyos ejemplares m\u00e1s famosos en las ciudades brasile\u00f1as son el benteveo [<em>Pitangus sulphuratus<\/em>] y el hornero [<em>Furnarius<\/em>]. Batalha no trabaj\u00f3 con esas dos especies, sino con aves del mismo grupo que abundan en las selvas, tales como el tapaculo overo (<em>Psilorhamphus guttatus<\/em>), que habita en la selva amaz\u00f3nica, el tapaculo denominado corneteiro-da-mata (<em>Liosceles thoracicus<\/em>), del bosque atl\u00e1ntico, y el guardabosques grit\u00f3n o minero (<em>Lipaugus vociferans<\/em>), que habita en ambas. De acuerdo con los resultados obtenidos por Batalha, que se publicaron en enero de este a\u00f1o en la edici\u00f3n impresa del <em>Journal of Ornithology<\/em>, los tatarabuelos de los tatarabuelos de los tatarabuelos de los p\u00e1jaros que hoy chiflan all\u00ed y aqu\u00ed convivieron y dejaron descendencia merced a eventos geol\u00f3gicos y ecol\u00f3gicos en dos etapas muy distintas.<\/p>\n<p><strong>Ruta sur<\/strong><br \/>\nEl m\u00e1s antiguo de esos momentos, estima el investigador, ocurri\u00f3 durante el Mioceno, hace entre 23 millones y 5 millones de a\u00f1os, cuando la placa tect\u00f3nica del Pac\u00edfico colision\u00f3 con la sudamericana y surgi\u00f3 la cordillera de los Andes, la cadena monta\u00f1osa con m\u00e1s de 7 mil kil\u00f3metros de extensi\u00f3n y una altura promedio de 3.500 metros que atraviesa siete pa\u00edses (Chile, Bolivia, Per\u00fa, Ecuador, Colombia, Argentina y Venezuela). Las monta\u00f1as que se alzaron y formaron un pared\u00f3n, aislando la Amazonia del oc\u00e9ano Pac\u00edfico, tambi\u00e9n originaron canales elevados donde crec\u00edan sabanas inundadas, que podr\u00edan haber funcionado como puentes entre el sector sudeste de la Amazonia, en lo que ahora es el estado de Rond\u00f4nia, y el bosque atl\u00e1ntico, en lo que actualmente son las regiones sur y sudeste del pa\u00eds. Ese puente temporal, que habr\u00eda sido similar al chaco t\u00edpico de Paraguay y de Bolivia, permiti\u00f3 la circulaci\u00f3n de las aves a pesar del ambiente m\u00e1s \u00e1rido que hoy separa ambas selvas.<\/p>\n<p>Los vestigios de esa antigua conexi\u00f3n son el tapaculo overo, com\u00fan en los bosques de bamb\u00fa del bosque atl\u00e1ntico, con 13 cent\u00edmetros de longitud y manchas diseminadas por su cuerpo, y el tapaculo corneteiro-da-mata, conocido por los sonidos estridentes que emite y encontrado en los bosques de tierras bajas de la Amazonia. Batalha explica que la existencia de especies muy emparentadas \u2012especies hermanas, en la jerga de los bi\u00f3logos\u2012 exclusivas de cada uno de los biomas constituye una evidencia de una conexi\u00f3n muy antigua, luego de la cual hubo tiempo suficiente como para que las aves se diferenciaran. Un ejemplo a\u00fan m\u00e1s elocuente de tal divergencia, subraya el investigador, est\u00e1 constituido por los g\u00e9neros hermanos <em>Mackenziaena<\/em> y <em>Frederickena<\/em>. El g\u00e9nero <em>Mackenziaena<\/em> se encuentra representado por los batar\u00e1s y batar\u00e1s silbadores, unos p\u00e1jaros de 22 cent\u00edmetros de longitud y ojos rojos. El batar\u00e1 gorginegro y el batar\u00e1 ondulado, del g\u00e9nero <em>Frederickena<\/em>, a su vez, son t\u00edpicos de la Amazonia. La existencia de g\u00e9neros exclusivos en cada una de las selvas indica supuestamente que, cuando la ruta del sur desapareci\u00f3, las aves con un ancestro com\u00fan quedaron aisladas al este y al oeste y, con el correr del tiempo, sus descendientes acumularon bastantes diferencias como para hacerse acreedores a esa distinci\u00f3n taxon\u00f3mica.<\/p>\n<p><strong>Ruta norte<\/strong><br \/>\nLa segunda conexi\u00f3n ocurri\u00f3 m\u00e1s recientemente, en el Plioceno y en el Pleistoceno, hace entre 5,5 millones y 11.500 a\u00f1os, conectando el bosque atl\u00e1ntico del litoral del nordeste con la vegetaci\u00f3n amaz\u00f3nica de las Guayanas y del estado de Par\u00e1, en las proximidades de la isla de Maraj\u00f3, adem\u00e1s de las regiones de los r\u00edos Xingu y Tocantins-Araguaia. A juicio de Batalha, el principal factor que motiv\u00f3 la diferenciaci\u00f3n de especies en esa regi\u00f3n fueron las glaciaciones. Para justificar tal an\u00e1lisis, echa mano de la Teor\u00eda de los Refugios, que formulara en los a\u00f1os 1960 el bioge\u00f3grafo alem\u00e1n Jurgen Haffer y que aplicara a la evoluci\u00f3n de la Amazonia a comienzos de la d\u00e9cada de 1970 el zo\u00f3logo brasile\u00f1o Paulo Vanzolini (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2013\/07\/16\/una-mirada-abierta-sobre-la-biodiversidad\/\" target=\"_blank\"><em>lea en Pesquisa FAPESP, edici\u00f3n n\u00ba 208<\/em><\/a>).<\/p>\n<div id=\"attachment_132667\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-132667 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/048-051_Aves_210-2.jpg\" alt=\"Batar\u00e1: un macho fotografiado en Piraju, en el interior paulista \" width=\"290\" height=\"216\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Dario Sanches<\/span>Batar\u00e1: un macho fotografiado en Piraju, en el interior paulista<span class=\"media-credits\">Dario Sanches<\/span><\/p><\/div>\n<p>Seg\u00fan este modelo, durante los per\u00edodos de clima fr\u00edo y seco en buena parte del continente americano, sobrevivieron segmentos de selvas, donde las aves buscaron cobijo y se encontraron. \u201cDurante las glaciaciones, las regiones \u00e1ridas tienden a expandirse y las selvas se reducen\u201d, explica Batalha. \u201cPero las precipitaciones aumentaron durante el Pleistoceno en algunos tramos de la caatinga, seg\u00fan indica el incremento de dep\u00f3sitos de calcio en estalactitas y estalagmitas en las cavernas\u201d. El resultado de ese aumento de las lluvias fue la aparici\u00f3n de un \u00e1rea donde las aves lograron sobrevivir, una selva intermedia entre las selvas h\u00famedas y la caatinga que actualmente ocupa el semi\u00e1rido nordestino.<\/p>\n<p>Un fuerte indicio de esa conexi\u00f3n m\u00e1s reciente es la existencia de especies que habitan tanto en la Amazonia como en el bosque atl\u00e1ntico, pero no en la franja \u00e1rida que separa a ambas selvas. \u00c9ste es el caso del pardo o gris\u00e1ceo guardabosques grit\u00f3n o simplemente chill\u00f3n, que mide 25 cent\u00edmetros y cumple el rol de centinela del bosque, y del bailar\u00edn de cabeza roja (<em>Pipra rubrocapilla<\/em>), cuyos machos se exhiben en danzas coordinadas para atraer a las hembras durante el per\u00edodo de apareamiento.<\/p>\n<p>\u201cTanto en el Mioceno como en el Pleistoceno, sabemos que tales contactos ocurrieron m\u00e1s de una vez, aunque no es posible determinar durante cu\u00e1nto tiempo convivieron las aves\u201d, reconoce Batalha. Ahora, el investigador se dedica a interpretar el sentido en que ocurrieron estas migraciones. Los datos, a\u00fan preliminares, apuntan que, en la ruta sur, el desplazamiento parece haber sido bidireccional, ya que hay especies antiguas tanto en la Amazonia como en el bosque atl\u00e1ntico. En la trayectoria del norte, probablemente las aves volaron con mayor frecuencia de oeste a este, puesto que las poblaciones m\u00e1s antiguas se encuentran mayoritariamente en la Amazonia. \u201cLo importante es que logramos elaborar un primer modelo que considera el tiempo y el espacio para demostrar, a partir de las especies estudiadas, que los dos biomas estuvieron conectados en el pasado, sugiriendo incluso qu\u00e9 fuerzas actuaron para separarlos\u201d.<\/p>\n<p>Batalha explica que los suboscines del Nuevo Mundo son importantes para esa clase de estudio pues formaron parte de toda la historia geol\u00f3gica de Am\u00e9rica del Sur. Ya exist\u00edan ancestros de ese grupo cuando el continente se separ\u00f3 de \u00c1frica, hace unos 100 millones de a\u00f1os, y aqu\u00ed se diversificaron y diferenciaron de sus parientes del Viejo Mundo. \u201cM\u00e1s all\u00e1 de ser representativo de ambos biomas, ese grupo de aves tambi\u00e9n es bastante estudiado, lo que facilita la profundizaci\u00f3n de los an\u00e1lisis\u201d, a\u00f1ade el investigador, quien recurri\u00f3 a informaciones gen\u00e9ticas guardadas en un banco de datos p\u00fablico, el <a href=\"http:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/genbank\/\" target=\"_blank\">GenBank<\/a>.<\/p>\n<p>Para desarrollar el estudio del <em>Journal of Ornithology<\/em>, que form\u00f3 parte de su doctorado, pas\u00f3 tres meses en el Museo de Historia Natural de Dinamarca, en Copenhague. Ah\u00ed trabaj\u00f3 con Jon Fjelds\u00e5, curador de la colecci\u00f3n de aves y experto en especies de los Andes. \u201c\u00c9l fue quien concibi\u00f3 la idea de relacionar datos filogen\u00e9ticos con datos geogr\u00e1ficos, lo cual fue determinante para que pudi\u00e9semos trazar las rutas de conexi\u00f3n entre el bosque atl\u00e1ntico y la selva amaz\u00f3nica\u201d, reconoce el brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Al comparar determinados segmentos del ADN de las especies estudiadas, \u00e9l compar\u00f3 la semejanza gen\u00e9tica entre las mismas y las relaciones de jerarqu\u00eda (cu\u00e1les eran m\u00e1s antiguas y cu\u00e1les m\u00e1s recientes). \u201cPartiendo de las similitudes actuales y conociendo el porcentaje de mutaciones que ocurren en cada per\u00edodo determinado de tiempo por cada familia, logramos, retrospectivamente, arribar a un ancestro com\u00fan\u201d, explica. \u201cAs\u00ed fue como confirmamos que esos p\u00e1jaros convivieron en el pasado\u201d, completa.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/048-051_Aves_210NOVO.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-135594\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/048-051_Aves_210NOVO-300x214.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"214\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/048-051_Aves_210NOVO-300x214.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/048-051_Aves_210NOVO-694x496.jpg 694w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/048-051_Aves_210NOVO-1024x731.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Ana Paula Campos<\/span><\/a>Con la evidencia de las conexiones, a\u00fan necesitaba saberse cu\u00e1ndo se encontraron esas aves y por qu\u00e9 acabaron separ\u00e1ndose. Las respuestas llegaron desde la literatura disponible acerca de otras transformaciones que por las cuales pas\u00f3 el continente. \u201cSon muy conocidos, por ejemplo, los art\u00edculos alusivos a las relaciones geol\u00f3gicas entre el bosque atl\u00e1ntico y la Amazonia a partir del an\u00e1lisis del polen antiguo y de estalactitas en las cavernas\u201d, recuerda Cristina Miyaki, supervisora del estudio. \u201cEl principal avance aportado por el trabajo fue el desarrollo de un metaan\u00e1lisis a gran escala, cuando reparamos en varios factores. Logramos asociar datos filogen\u00e9ticos, geol\u00f3gicos, clim\u00e1ticos y de distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica, lo que permiti\u00f3 narrar pormenorizadamente lo sucedido a lo largo del tiempo\u201d, a\u00f1ade Miyaki.<\/p>\n<p>Esos aportes se agregan al escenario trazado por estudios anteriores. Batalha se inspir\u00f3, en parte, en el trabajo de la bi\u00f3loga Leonora Costa, de la Universidad Federal de Esp\u00edrito Santo, publicado en 2003 en el <em>Journal of Biogeography<\/em>. Durante su doctorado en la Universidad de California en Berkeley, Costa marc\u00f3 ambiciosos transectos, lonjas de terreno que atravesaban Brasil desde el bosque atl\u00e1ntico hasta la Amazonia. A lo largo de cientos de kil\u00f3metros, captur\u00f3 peque\u00f1os mam\u00edferos, principalmente roedores y marsupiales, y analiz\u00f3 su ADN para estudiar las relaciones evolutivas entre las especies. Se sorprendi\u00f3 al encontrar varios casos en que las especies del bosque atl\u00e1ntico ten\u00edan parientes m\u00e1s cercanos en la Amazonia que en su propio bioma de residencia, y as\u00ed imagin\u00f3 conexiones entre ambas selvas, actualmente representadas por bosques en galer\u00eda a lo largo del curso de los r\u00edos en el cerrado y enclaves h\u00famedos, los denominados marjales, en la caatinga. \u201cIdentifiqu\u00e9 a los animales que \u2018estaban de m\u00e1s\u2019 en esos sitios como pistas de conexiones pasadas que hoy en d\u00eda ya no existen\u201d, explica Costa.<\/p>\n<p>El escenario m\u00e1s detallado esbozado por Batalha puede ayudar a impulsar nuevos estudios que diluciden cada vez m\u00e1s la din\u00e1mica de la constituci\u00f3n de la fauna y flora de las selvas brasile\u00f1as a lo largo de los tiempos.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nReconstrucci\u00f3n de la historia evolutiva y estudios filogeogr\u00e1ficos de la avifauna neotropical utilizando marcadores moleculares II (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/24218\/reconstrucao-da-historia-evolutiva-e-estudos-filogeograficos-da-avifauna-neotropical-utilizando-marc\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2009\/ 12989-1<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> L\u00ednea Regular de Ayuda al Proyecto de Investigaci\u00f3n; <strong>Coord.<\/strong> Cristina Yumi Miyaki\/ IB-USP; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 230.021,25 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nBATALHA-FILHO, H. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007%2Fs10336-012-0866-7\" target=\"_blank\">Connections between the Atlantic and the Amazonian forest avifaunas represent distinct historical events<\/a>. <strong>Journal of Ornithology<\/strong>. v. 154, n. 1, p. 41-50. ene. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hay una conexi\u00f3n entre aves de la selva amaz\u00f3nica y el bosque atl\u00e1ntico","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[300,306,308,335],"coauthors":[109,95],"class_list":["post-132662","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-evolucion","tag-genetica-es","tag-geografia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132662","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=132662"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132662\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=132662"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=132662"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=132662"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=132662"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}