{"id":132678,"date":"2013-09-18T18:20:11","date_gmt":"2013-09-18T21:20:11","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=132678"},"modified":"2015-07-07T13:17:20","modified_gmt":"2015-07-07T16:17:20","slug":"es-palo-es-piedra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/es-palo-es-piedra\/","title":{"rendered":"Es palo, es piedra"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_132680\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-132680 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210-7.jpg\" alt=\"Los cortes para analizar la anatom\u00eda de los f\u00f3siles de madera son los mismos que se utilizan para el estudio de las plantas actuales\" width=\"290\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210-7.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210-7-264x300.jpg 264w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Francine Kurzawe\/ Universidad de Londres<\/span>Los cortes para analizar la anatom\u00eda de los f\u00f3siles de madera son los mismos que se utilizan para el estudio de las plantas actuales<span class=\"media-credits\">Francine Kurzawe\/ Universidad de Londres<\/span><\/p><\/div>\n<p>Helechos arborescentes de 15 metros de altura a lo largo de los r\u00edos y con\u00edferas en las zonas secas. En menor cantidad, plantas emparentadas con las actuales equiset\u00e1ceas o cola de caballo (que se asemejan a tubos verticales no m\u00e1s largos que 1,5 m) en ambos ambientes. \u00c9sa era la vegetaci\u00f3n de un \u00e1rea cercana al municipio de Filad\u00e9lfia, en el estado de Tocantins, al comienzo del P\u00e9rmico, hace casi 300 millones de a\u00f1os. En ese per\u00edodo, los bloques que forman Am\u00e9rica del Sur se hallaban agrupados de manera muy distinta y ubicados m\u00e1s hacia el sur del planeta, donde la regi\u00f3n que hoy ocupa S\u00e3o Paulo, por ejemplo, estaba cubierta por glaciares. A medida que esos bloques derivaron hacia regiones m\u00e1s c\u00e1lidas de la Tierra, la flora pudo migrar. Hacia el final del P\u00e9rmico, hace unos 270 millones de a\u00f1os, ya exist\u00eda vegetaci\u00f3n donde ahora se ubica el interior paulista.<\/p>\n<p>\u201cApostaba que hallar\u00eda m\u00e1s similitudes entre los f\u00f3siles de ese per\u00edodo hallados en la cuenca del Parna\u00edba, en el nordeste, y los hallados en la cuenca del Paran\u00e1, en el sudeste\u201d, dice la paleobot\u00e1nica Rosemarie Rohn Davies, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de Rio Claro. \u201cPero s\u00f3lo los helechos se parecen\u201d. Ese retrato de un pasado remoto es el resultado de lo que atestiguan los troncos y hojas petrificadas, estudiados por el equipo de Rohn Davies y por investigadores de la Universidad de Campinas (Unicamp), financiados por la FAPESP y por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS).<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de los troncos de esos helechos gigantes, que todav\u00eda yacen casi enteros en el Monumento Natural de \u00c1rboles Petrificados de Tocantins, as\u00ed como de las hojas que parecen encajes de piedra, fue el tema de la tesis doctoral concluida en 2011 por la bi\u00f3loga Tatiane Marinho Vieira Tavares, actualmente profesora temporal en la Universidad Federal de Tocantins, en Aragua\u00edna. Vieira Tavares describi\u00f3 la anatom\u00eda y la morfolog\u00eda de ese material, que pertenec\u00eda a los g\u00e9neros <em>Psaronius<\/em> y <em>Tietea<\/em>, \u00e9ste \u00faltimo tambi\u00e9n hallado en la cuenca del Paran\u00e1, y tema de su tesina de maestr\u00eda. Aparentemente, los helechos lograron avanzar desde el norte hacia el sur durante el transcurso de millones de a\u00f1os, a medida que el supercontinente Gondwana, que agrupaba a buena parte de los continentes que hoy ocupan el hemisferio Sur, se desplazaba hacia el norte y se tornaba m\u00e1s c\u00e1lido.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-135702 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210-300x237.jpg\" alt=\"052-055_florestas petrificadas_210\" width=\"300\" height=\"237\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210-300x237.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210-626x496.jpg 626w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210-1024x810.jpg 1024w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210.jpg 1445w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Se describi\u00f3 a las hojas como pertenecientes a una nueva especie porque eran distintas a todo lo que se hab\u00eda visto, pero es imposible determinar con cu\u00e1l de los troncos conformaban una planta viva. Sucede que el concepto paleontol\u00f3gico de especie es bastante distinto del que se emplea en la biolog\u00eda, un foco de infinitos debates entre los expertos. Como los paleont\u00f3logos generalmente pueden reunir a las diferentes partes de los f\u00f3siles vegetales \u2012ra\u00edz, tallo, hojas, etc.\u2012 en el rompecabezas de una misma planta, se acepta que cada parte sea descrita como una especie distinta. En el caso de los helechos f\u00f3siles de Tocantins, las hojas eran mucho m\u00e1s voluminosas que las de los actuales, seg\u00fan muestra un art\u00edculo que se publicar\u00e1 en breve en la revista <em>Review of Palaeobotany and Palynology<\/em>. \u201cEsa caracter\u00edstica tiene mucho que ver con las condiciones ambientales\u201d, explica la bi\u00f3loga, quien fue supervisada por Rohn Davies. \u201cUn limbo foliar muy denso protege a las estructuras reproductivas y evita la p\u00e9rdida excesiva de agua en un ambiente \u00e1rido o semi\u00e1rido\u201d. Es algo sorprendente, pues los helechos dependen del agua al menos en algunas fases reproductivas, y por eso normalmente se los asocia con ambientes h\u00famedos, pero lo que permiti\u00f3 la subsistencia de esos grandes \u00e1rboles eran los cursos de agua a orillas de los cuales crec\u00edan.<\/p>\n<p>Entre los helechos, aunque no s\u00f3lo ah\u00ed, crec\u00edan las esfen\u00f3fitas, actualmente representadas tan s\u00f3lo por los equisetos y estudiadas por el ec\u00f3logo Rodrigo Neregato, quien recientemente finaliz\u00f3 su doctorado con Rohn Davies. Neregato describi\u00f3 cinco especies nuevas de <em>Arthropitys<\/em> y encontr\u00f3 dos tipos diferentes: uno con una m\u00e9dula muy grande, que sugiere un h\u00e1bitat cercano al agua, y otro con un tallo m\u00e1s potente, que les habr\u00eda conferido a las plantas una estructura mec\u00e1nica adecuada para la vida en suelo firme, algo m\u00e1s alejada de los r\u00edos.<\/p>\n<div id=\"attachment_132696\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-132696 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210-10.jpg\" alt=\"Troncos petrificados de con\u00edfera \" width=\"290\" height=\"223\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rafael Faria\/ PUC-Unicamp<\/span>Troncos petrificados de con\u00edfera<span class=\"media-credits\">Rafael Faria\/ PUC-Unicamp<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Una novedad antigua<\/strong><br \/>\nLos an\u00e1lisis revelaron plantas bastante diferentes a las que citan los libros, comenzando por su inesperada capacidad para subsistir en suelo seco. Tambi\u00e9n parecen mayores de lo que se cre\u00eda. \u201cContamos con ejemplares de 3 metros que no comprenden la planta completa\u201d, explica Neregato. Pero lo que \u00e9l supone que causar\u00e1 mayor sorpresa son las ra\u00edces verticales, en lugar del rizoma horizontal postulado para ese grupo de plantas. \u201cTenemos un ejemplar con su ra\u00edz conectada al tronco, el \u00fanico conocido hasta ahora\u201d, celebra. \u00c9l cree que ese modelo vale para otras esfen\u00f3fitas de aquella \u00e9poca, mejorando la absorci\u00f3n del agua y su arraigo en suelo inestable. \u201cSe trataba de un peso bastante considerable, una estructura en forma de T invertida no ser\u00eda capaz de soportarlo\u201d.<br \/>\nLejos de los r\u00edos, el paisaje estaba dominado por gimnospermas, similares a los pinos actuales. A causa de esta especializaci\u00f3n biol\u00f3gica, los f\u00f3siles petrificados de esas plantas son bastante menos abundantes que los de los helechos. El silicio disuelto en el agua es el responsable de preservar las estructuras anat\u00f3micas en tres dimensiones. Cuando la planta ca\u00edda comienza a descomponerse, sus tejidos liberan gas carb\u00f3nico que acidifica el agua alcalina, precipitando el silicio que penetr\u00f3 en las c\u00e9lulas vegetales. Alejadas de los r\u00edos, las con\u00edferas tender\u00edan a descomponerse m\u00e1s velozmente y por eso sus f\u00f3siles son m\u00e1s raros. Por ese motivo era un grupo menos estudiado, hasta que Rohn Davies le sugiri\u00f3 investigarlo a la bi\u00f3loga Francine Kurzawe, para entonces doctoranda en el grupo de Roberto Ianuzzi en la UFRGS. \u201cLa mayor\u00eda de las ocasiones solamente tenemos acceso a fragmentos peque\u00f1os y muy desgastados, con las capas superficiales arruinadas\u201d, relata Kurzawe, actualmente posdoctoranda en la Universidad de Londres.<\/p>\n<div id=\"attachment_132697\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-132697 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210-11.jpg\" alt=\"Troncos petrificados de helechos: su estructura tridimensional es apreciada por los paleobot\u00e1nicos\" width=\"290\" height=\"298\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Francine Kurzawe\/ Universidad de Londres<\/span>Troncos petrificados de helechos: su estructura tridimensional es apreciada por los paleobot\u00e1nicos<span class=\"media-credits\">Francine Kurzawe\/ Universidad de Londres<\/span><\/p><\/div>\n<p>En dos art\u00edculos que se publicaron este mes en la Review of <em>Palaeobotany and Palynology<\/em>, ella describe una lista de nuevas especies de con\u00edferas, y otras estructuras inusuales. \u201cLa m\u00e9dula de las gimnospermas fosilizadas posee canales que representan su adaptaci\u00f3n a un clima seco\u201d, comenta, corroborando las condiciones clim\u00e1ticas que evidencian las hojas de los helechos. Seg\u00fan ella, actualmente esos canales s\u00f3lo aparecen en las plantas j\u00f3venes, que van perdiendo la m\u00e9dula a medida que crecen. Los pinos adultos, con el tronco hueco all\u00ed donde antes hubo m\u00e9dula, no cuentan con esos canales especializados para almacenar agua.<\/p>\n<p>La flora estudiada por Kurzawe manifiesta similitudes entre la de Gondwana y la de Euram\u00e9rica, actualmente la parte norte del planeta. \u201cLa regi\u00f3n donde hoy se encuentra Tocantins se hallaba en el l\u00edmite entre ambas regiones\u201d, explica la bi\u00f3loga. Las gimnospermas de all\u00ed parecen haber subsistido en latitudes caracterizadas por temperaturas m\u00e1s amenas, sin migrar hacia el sur. Esto es lo que indican los f\u00f3siles, todos diferentes a los de Tocantins, hallados en siete municipios del interior paulista y analizados por el paleobot\u00e1nico Rafael Faria durante su doctorado en la Unicamp, bajo la supervisi\u00f3n de Fresia Ricardi-Branco.<\/p>\n<p>Faria, actualmente docente de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Campinas, estudi\u00f3 madera petrificada \u2012o permineralizada, tal como prefieren decir los expertos\u2012 de plantas que existieron hace unos 270 millones de a\u00f1os, tanto bajo el microscopio tradicional como con el microscopio electr\u00f3nico de barrido, lo cual le permiti\u00f3 visualizar mejor en las estructuras celulares. Faria defendi\u00f3 su tesis doctoral en abril, y el segmento que describe a los f\u00f3siles mejor preservados se encuentra en proceso de publicaci\u00f3n en la <em>Review of Palaeobotany and Palynology<\/em>.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">Lo sorprendente fue la identificaci\u00f3n de hifas de hongos en muestras que, a primera vista, parec\u00edan sucias. \u201cEs el primer registro de hongo fosilizado en madera de esa \u00e9poca en Gondwana\u201d, comenta el investigador, que interpreta al hallazgo como un indicio de colapso del ecosistema. \u201cEs como si hubiese mucha materia org\u00e1nica por degradarse, lo que promovi\u00f3 la proliferaci\u00f3n de los hongos\u201d.<\/span><\/p>\n<p><strong> Ecolog\u00eda f\u00f3sil<\/strong><br \/>\nEl investigador de Campinas tambi\u00e9n describi\u00f3 algo de la ecolog\u00eda de esas plantas, a partir del estudio de sus anillos de crecimiento. En las regiones templadas, las con\u00edferas generalmente producen madera con propiedades distintas seg\u00fan la estaci\u00f3n: en primavera y en verano fomenta el transporte de agua hacia la copa (y por lo tanto el crecimiento), y en oto\u00f1o se centra m\u00e1s en mantenerse. Al comparar los anillos de crecimiento de los f\u00f3siles con los de las especies actuales, puede inferirse si las con\u00edferas del p\u00e9rmico perd\u00edan o no sus hojas en invierno. Los an\u00e1lisis revelaron una comunidad con predominio de \u00e1rboles perennes, que no perd\u00edan las hojas, sobre todo en la Formaci\u00f3n Teresina, cuyos f\u00f3siles afloran en Angatuba, Conchas y Laras. Otra formaci\u00f3n que estudi\u00f3, Irati (en Piracicaba, Saltinho, Rio Claro y Santa Rosa de Viterbo), se encuentra en estratos algo m\u00e1s profundos \u2012m\u00e1s antiguos\u2012 y albergaba una mayor proporci\u00f3n de \u00e1rboles caducifolios, que perd\u00edan sus hojas en invierno. Para \u00e9l, estas observaciones corroboran datos anteriores que indicaban que, en el P\u00e9rmico, esa regi\u00f3n de Brasil se ubicaba m\u00e1s al sur que ahora.<\/p>\n<div id=\"attachment_132698\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210-12.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-132698\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/052-055_florestas-petrificadas_210-12.jpg\" alt=\"Hileras paralelas de fragmentos de troncos fosilizados, en Tocantins, indican el cauce de los r\u00edos del P\u00e9rmico\" width=\"290\" height=\"180\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Hileras paralelas de fragmentos de troncos fosilizados, en Tocantins, indican el cauce de los r\u00edos del P\u00e9rmico<\/p><\/div>\n<p>La ecolog\u00eda p\u00e9rmica en el actual Tocantins fue el tema de la tesis doctoral de Robson Capretz, bajo la direcci\u00f3n de Rohn Davies, en Rio Claro. Como ec\u00f3logo, estudi\u00f3 los f\u00f3siles y su disposici\u00f3n en un \u00e1rea de la cuenca del Parna\u00edba y procur\u00f3 reconstituir c\u00f3mo era la selva de la zona. \u201cMe concentr\u00e9 en la ecolog\u00eda de los f\u00f3siles, y no en su anatom\u00eda\u201d, especific\u00f3, distinguiendo su investigaci\u00f3n de la que llevaban a cabo sus colegas. Las principales conclusiones, a su juicio, indican que la regi\u00f3n era muy plana y contaba con un r\u00e9gimen de lluvias similar al de los monzones de la India, con tempestades muy fuertes que interrump\u00edan peri\u00f3dicamente etapas de sequ\u00eda y cubr\u00edan la regi\u00f3n con una capa de agua razonablemente gruesa. Esos aluviones derribaban los troncos, a los que transportaban por cortas distancias dej\u00e1ndolos alineados en una misma direcci\u00f3n y enterrados en la arena, tal como revelan los resultados publicados este mes en la revista Journal of South American Earth Sciences. \u201cNo sabemos cu\u00e1l era la frecuencia de esas lluvias\u201d, comenta Capretz, \u201cel resto del tiempo el clima era casi des\u00e9rtico\u201d.<\/p>\n<p>La disposici\u00f3n de los f\u00f3siles vegetales permite reconstruir las caracter\u00edsticas de los r\u00edos, si eran caudalosos o lentos, angostos o anchos, rectos o sinuosos. La descripci\u00f3n resultante desmiente el panorama trazado por los estudios geol\u00f3gicos, que se\u00f1alaba que la regi\u00f3n se caracterizar\u00eda por dunas similares a las que hoy aparecen en Len\u00e7\u00f3is Maranhenses. \u201cPero no hay helechos en Len\u00e7\u00f3is Maranhenses\u201d, recuerda Capretz, quien adopta la m\u00e1xima que afirma que el presente es la llave del pasado. De tal modo, sus resultados ayudaron a Marinho Vieira a interpretar lo observado en sus hojas fosilizadas.<\/p>\n<p>Esa din\u00e1mica de las aguas tambi\u00e9n es responsable de la deposici\u00f3n de silicio en los troncos que petrific\u00f3 los helechos. \u201cSi no hubiesen sido sumergidos y enterrados r\u00e1pidamente por la arena, se hubieran descompuesto\u201d, explica el ec\u00f3logo. Esas condiciones particulares tornan muy importante a Tocantins para los estudios paleontol\u00f3gicos. \u201cNo existen demasiadas zonas con vegetales petrificados en el pa\u00eds, por eso existen escasos estudios de ese tipo\u201d, comenta Capretz.<\/p>\n<p><strong>El pasado presente<\/strong><br \/>\nRohn Davies confirma que el clima resulta esencial para una \u00f3ptima preservaci\u00f3n de los f\u00f3siles: cuando la alternancia de estaciones est\u00e1 muy marcada, se eleva la posibilidad de que se produzca el tipo de fosilizaci\u00f3n encontrado en Tocantins, donde troncos y hojas se preservaron en sus tres dimensiones. \u201cEn la cuenca del Paran\u00e1, los f\u00f3siles son bidimensionales\u201d, lamenta, y ello dificulta la comparaci\u00f3n entre ambas regiones.<\/p>\n<p>Pero quien transita a menudo y atentamente por la tierra seca del Monumento Natural de \u00c1rboles Petrificados cuenta con grandes posibilidades de hallar f\u00f3siles. Esta riqueza generalmente alegra a los que los venden, una actividad prohibida en Brasil. Por ello, gran parte del trabajo sobre la flora f\u00f3sil brasile\u00f1a se realiz\u00f3 en Alemania, donde los investigadores adquirieron el material petrificado sin saber que se recogi\u00f3 en forma irregular. Al menos, ese material actualmente se encuentra disponible para los brasile\u00f1os debido a la colaboraci\u00f3n de Kurzawe y del grupo de Rohn Davies junto a Robert Noll y Ronny R\u00f6\u00dfler, este \u00faltimo, director del Museo de Chemnitz, donde se encuentran los f\u00f3siles que evidencian la similitud de la flora p\u00e9rmica de Tocantins y de Alemania.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos participantes en el estudio de las selvas petrificadas advierten que no s\u00f3lo los traficantes de f\u00f3siles constituyen una amenaza para la preservaci\u00f3n de esa historia. La protecci\u00f3n excesiva, que les impide el acceso incluso a los especialistas, es para ellos un obst\u00e1culo para el avance del conocimiento. \u201cPara estudiar las gimnospermas hay que recoger material y preparar l\u00e1minas para estudiar bajo el microscopio\u201d, ilustra Rohn Davies, \u201cy es imposible identificar algo a simple vista\u201d. Rafael Faria, cuya \u00e1rea de estudio se encuentra fuera de las \u00e1reas preservadas, apuesta por la difusi\u00f3n de su trabajo para obtener m\u00e1s material. Ya hubo oportunidades en que lo llamaron estancieros del interior paulista ofreci\u00e9ndole fragmentos de \u201cpalo piedra\u201d hallados en el suelo.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nCAPRETZ, R. L. &amp; ROHN, R. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0895981113000035\" target=\"_blank\">Lower Permian stems as fluvial paleocurrent indicators of the Parna\u00edba Basin, northern Brazil<\/a>. <strong>Journal of South American Earth Sciences<\/strong>. v. 45, p. 69-82. ago. 2013.<br \/>\nKURZAWE, F. et al. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0034666713000055\" target=\"_blank\">New gymnospermous woods from the Permian of the Parna\u00edba Basin, Northeastern Brazil, Part I: Ductoabietoxylon, Scleroabietoxylon and Parnaiboxylon<\/a>. <strong>Review of Palaeobotany and Palynology<\/strong>. v. 195, n. 1, p. 37-49. 16 ago. 2013.<br \/>\nKURZAWE, F. et al. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0034666713000067\" target=\"_blank\">New gymnospermous woods from the Permian of the Parna\u00edba Basin, Northeastern Brazil, Part II: Damudoxylon, Kaokoxylon and Taeniopitys<\/a>. <strong>Review of Palaeobotany and Palynology<\/strong>. v. 195, n. 1, p. 50-64. 16 ago. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Plantas fosilizadas revelan el panorama hace casi 300 millones de a\u00f1os","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[282,324],"coauthors":[95],"class_list":["post-132678","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-botanica-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132678","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=132678"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132678\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=132678"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=132678"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=132678"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=132678"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}