{"id":141810,"date":"2013-12-05T14:20:36","date_gmt":"2013-12-05T16:20:36","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=141810"},"modified":"2015-07-07T12:55:08","modified_gmt":"2015-07-07T15:55:08","slug":"al-filo-de-la-navaja-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/al-filo-de-la-navaja-2\/","title":{"rendered":"Al filo de la navaja"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_141827\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-141827 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/056-060_Biota_211_5.jpg\" alt=\"Aspecto de la vegetaci\u00f3n del manglar en el n\u00facleo Picinguaba, en Ubatuba, S\u00e3o Paulo\" width=\"290\" height=\"193\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Andr\u00e9 Freitas\/ Unicamp<\/span>Aspecto de la vegetaci\u00f3n del manglar en el n\u00facleo Picinguaba, en Ubatuba, S\u00e3o Paulo<span class=\"media-credits\">Andr\u00e9 Freitas\/ Unicamp<\/span><\/p><\/div>\n<p>El bosque atl\u00e1ntico ha sido el escenario de los principales ciclos econ\u00f3micos brasile\u00f1os durante los \u00faltimos 500 a\u00f1os. A partir de la colonizaci\u00f3n portuguesa, la regi\u00f3n soport\u00f3 largos per\u00edodos de explotaci\u00f3n intensiva y descontrolada enfocada en la extracci\u00f3n o en la producci\u00f3n agr\u00edcola para la exportaci\u00f3n. \u00c9sos son los casos del palo brasil (<em>Caesalpinia echinata<\/em>) y de la ca\u00f1a de az\u00facar, cuya explotaci\u00f3n contribuy\u00f3 a la ocupaci\u00f3n de la llamada Zona da Mata en el nordeste del pa\u00eds. En el transcurso de los siglos, tal uso sorte\u00f3 los ciclos del oro y del caf\u00e9, la expansi\u00f3n urbana sobre la selva a partir de la d\u00e9cada de 1920 y, m\u00e1s recientemente, la tala ilegal, la caza y captura de animales y la extracci\u00f3n de plantas como por ejemplo el palmito dulce (<em>Euterpe edulis<\/em>), fuente de alimento de varias especies de aves. Todos estos procesos transformaron el paisaje del ecosistema. Pero quienes asistieron a las disertaciones del Ciclo de Conferencias Biota-FAPESP Educaci\u00f3n realizadas el 22 de agosto pudieron comprobar que, pese a la degradaci\u00f3n, lo que queda del bosque atl\u00e1ntico a\u00fan cobija una gran diversidad de especies de plantas y animales.<\/p>\n<p>\u201cHay unas 5 mil variedades de plantas que se encuentran solamente en el bosque atl\u00e1ntico, entre las cuales las bromelias, las orqu\u00eddeas y las palmeras son las m\u00e1s abundantes\u201d, dijo el bot\u00e1nico Carlos Alfredo Joly, del Instituto de Biolog\u00eda de la Universidad de Campinas (Unicamp) y coordinador del Programa Biota-FAPESP, dirigi\u00e9ndose a un auditorio abarrotado de estudiantes y docentes universitarios y de la ense\u00f1anza media de S\u00e3o Paulo. Seg\u00fan Joly, en la \u00e9poca en que arribaron los portugueses el bosque atl\u00e1ntico era la segunda mayor selva tropical de Am\u00e9rica del Sur; ocupaba algo m\u00e1s de 1,3 millones de kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>), el 15% del territorio nacional, a lo largo de la costa brasile\u00f1a y el interior de los estados de Minas Gerais, S\u00e3o Paulo y Paran\u00e1, cubriendo \u00e1reas donde actualmente se delimitan 17 estados. Pero hoy subsiste tan s\u00f3lo un 7% (95 mil km<sup>2<\/sup>) de su cobertura original, con los \u00edndices de desmonte m\u00e1s elevados en los estados del nordeste, donde el total de \u00e1reas remanentes no supera el 2%. Por otra parte, debido a su dimensi\u00f3n territorial, el dominio atl\u00e1ntico re\u00fane diferentes tipos de ambientes, constituidos por vegetaciones de dunas, restingas y manglares, adem\u00e1s de bosques de araucarias y selvas h\u00famedas con porte m\u00e1s denso, conocidas como bosques de ladera. Eso sin contar peque\u00f1os enclaves cercanos a otros ecosistemas, tales como las pasturas de pampas y las planicies del pantanal (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2013\/06\/12\/la-amenaza-que-viene-de-la-meseta\/\" target=\"_blank\"><em>lea en Pesquisa FAPESP, edici\u00f3n n\u00ba 207<\/em><\/a>).<\/p>\n<div id=\"attachment_141857\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-141857 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/056-060_Biota_211-retratos-bx.jpg\" alt=\"De izquierda a derecha: Fl\u00e1vio Ponzoni, Andr\u00e9 Freitas y Carlos Alfredo Joly\" width=\"290\" height=\"163\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>De izquierda a derecha: Fl\u00e1vio Ponzoni, Andr\u00e9 Freitas y Carlos Alfredo Joly<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>Entre las especies que componen esos ambientes, aqu\u00e9llas que forman parte de las vegetaciones de dunas y manglares son las que afrontan condiciones ambientales m\u00e1s adversas, lo que en parte se debe a la gran salinidad e inestabilidad del suelo en que crecen. \u201cSon pocas las especies que sobreviven en este tipo de ambiente\u201d, dijo Joly. \u201cLas \u00e1reas de mangle, por ejemplo, son inundadas por el agua del mar, con altos \u00edndices de salinidad. De ese modo, esas especies de plantas desarrollaron mecanismos adaptativos espec\u00edficos para sobrevivir en tales condiciones\u201d. Seg\u00fan \u00e9l, los manglares de todo el mundo se caracterizan por exhibir tan s\u00f3lo tres g\u00e9neros arb\u00f3reos: <em>Rhizophora<\/em>, <em>Avicennia<\/em> y <em>Laguncularia<\/em>. Ese ambiente hostil para los \u00e1rboles es una incubadora para cientos de especies de peces y crust\u00e1ceos, por eso, su degradaci\u00f3n genera una p\u00e9rdida de 1.600 millones de d\u00f3lares anuales, seg\u00fan el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.<\/p>\n<p>Los remanentes del bosque atl\u00e1ntico son importantes para la formaci\u00f3n de r\u00edos y cascadas, cuyas aguas abastecen a 125 millones de personas que actualmente habitan en el dominio atl\u00e1ntico. \u201cSe trata de un servicio ambiental con suma relevancia para los seres humanos\u201d, dijo Joly. La densidad demogr\u00e1fica en esas \u00e1reas ha aumentado en forma acelerada durante los \u00faltimos a\u00f1os, suscitando un nuevo problema, en este caso de \u00edndole p\u00fablica. Sucede que, m\u00e1s all\u00e1 de ser \u00e1cido, arenoso y muy pobre en nutrientes, el suelo del bosque atl\u00e1ntico es plano y bastante inestable. Precisamente debido a esta caracter\u00edstica, agravada por la ocupaci\u00f3n de las vertientes y faldas de las sierras, ocurren episodios de aludes o deslizamientos de tierra, tales como los que arrasaron la regi\u00f3n serrana de R\u00edo de Janeiro en 2011, donde perecieron m\u00e1s de 900 personas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/056-060_Biota_211.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-141859\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/056-060_Biota_211-300x277.jpg\" alt=\"056-060_Biota_211\" width=\"300\" height=\"277\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/056-060_Biota_211-300x277.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/056-060_Biota_211-536x496.jpg 536w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/056-060_Biota_211-1024x947.jpg 1024w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/056-060_Biota_211.jpg 1188w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">SOS Mata Atl\u00e1ntica\/ Inpe<\/span><\/a>El alto grado de endemismo verificado entre las especies vegetales tambi\u00e9n se extiende a la fauna del bosque atl\u00e1ntico. De acuerdo con el bi\u00f3logo Andr\u00e9 Freitas, tambi\u00e9n del Instituto de Biolog\u00eda de la Unicamp, el 45% de las especies de mariposas presentes en el bosque atl\u00e1ntico es exclusivo de ese ecosistema. Freitas explica que el origen de tal diversidad biol\u00f3gica comenz\u00f3 hace miles de a\u00f1os, a partir de rutas migratorias bastante dis\u00edmiles. \u201cSe observa una n\u00edtida divisi\u00f3n norte-sur con respecto al origen de esta diversidad\u201d, dijo. \u201cDesde la mitad norte del estado de Esp\u00edrito Santo hasta los confines del bosque atl\u00e1ntico en el nordeste, la fauna est\u00e1 llena de elementos amaz\u00f3nicos. Hacia el sur, esos elementos se encuentran mayormente asociados con las especies que habitan en la cordillera de los Andes\u201d. Esta divisi\u00f3n surgi\u00f3 durante el per\u00edodo Mioceno, hace 23 millones de a\u00f1os, cuando la placa tect\u00f3nica de Nazca, en el Pac\u00edfico, choc\u00f3 con la de Am\u00e9rica del Sur, motivando el surgimiento de los Andes, una cadena monta\u00f1osa de alrededor de 3.500 metros de altura promedio que se extiende desde Chile hasta Venezuela.<\/p>\n<p><strong>Un pasado dividido<\/strong><br \/>\nEl surgimiento de ese enorme pared\u00f3n modific\u00f3 completamente la biogeograf\u00eda de la regi\u00f3n. Hasta entonces, los r\u00edos que actualmente integran la cuenca amaz\u00f3nica flu\u00edan hacia el oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Pero las monta\u00f1as interrumpieron su flujo y modelaron la cuenca actual, con las aguas escurriendo hacia el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. Mientras tanto, peri\u00f3dicas variaciones del clima suscitaron corredores naturales, con bosques fr\u00edos y h\u00famedos, que permitieron la migraci\u00f3n de las especies andinas hacia el bosque atl\u00e1ntico. \u201cUna vez all\u00ed, esas especies comenzaron a diversificarse\u201d, dijo Freitas. Un ejemplo lo constituye la hormiga Leptanilloides atlantica, una especie recientemente descrita que habita en Serra do Mar, puesto que las hormigas de ese g\u00e9nero s\u00f3lo eran conocidas en la regi\u00f3n de los Andes y en Am\u00e9rica Central. Tambi\u00e9n aparece la mariposa Hyalenna pascua, que constituye la \u00fanica representante en el bosque atl\u00e1ntico de un g\u00e9nero andino. \u201cEsos espec\u00edmenes provienen de la alta monta\u00f1a, donde el clima es fr\u00edo. Por eso no colonizaron el sector norte de la selva atl\u00e1ntica\u201d.<\/p>\n<p>Las que ocuparon la parte norte del bosque atl\u00e1ntico fueron las especies amaz\u00f3nicas, cuando la selva del nordeste se uni\u00f3 con la vegetaci\u00f3n amaz\u00f3nica de las Guayanas y de Par\u00e1, cerca de la isla de Maraj\u00f3, adem\u00e1s de las regiones que atraviesan los r\u00edos Xingu, Tocantins y Araguaia (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2013\/09\/18\/conexion-directa\/\" target=\"_blank\"><em>lea en Pesquisa FAPESP, edici\u00f3n n\u00ba 210<\/em><\/a>). Uno de los resultados de esa uni\u00f3n es la tangara lomiopalina (<em>Tangara velia cyanomelaena<\/em>), un ave presente en el bosque atl\u00e1ntico que tiene como pariente m\u00e1s cercano a la amaz\u00f3nica <em>Tangara velia iridina<\/em>, m\u00e1s all\u00e1 de diversas especies de mariposas, cole\u00f3pteros, lagartos y anfibios.<\/p>\n<p>Las variaciones clim\u00e1ticas del pasado tambi\u00e9n cumplieron un rol importante en ese devenir, ya que motivaron que la selva aumente y disminuya su tama\u00f1o en determinadas \u00e9pocas. Se sabe que la continuidad del bosque atl\u00e1ntico depende de ciertas condiciones clim\u00e1ticas y del suelo. \u201cPero en el pasado, cuando el clima era m\u00e1s fr\u00edo y buena parte de la selva estaba m\u00e1s seca, es posible que se haya circunscrito a pocas \u00e1reas, donde los requisitos m\u00ednimos necesarios para su mantenimiento permanec\u00edan intactos\u201d, dijo Freitas. Esas selvas quedaron entonces aisladas, lo que favoreci\u00f3 ese proceso de diferenciaci\u00f3n regional entre especies de un mismo g\u00e9nero. A esas regiones se las conoce como centros de endemismo. En el bosque atl\u00e1ntico existen tres centros importantes: en los estados de Pernambuco, Bah\u00eda y R\u00edo de Janeiro. Adem\u00e1s hay otros dos centros secundarios: uno en el estado de Santa Catarina y otro en el centro del pa\u00eds conocido con el nombre de Araguaia. \u201cPara varios grupos de animales t\u00edpicos de las selvas h\u00famedas, la diferenciaci\u00f3n entre las poblaciones de los centros de endemismo del ecosistema atl\u00e1ntico es bastante evidente, lo cual confirma un proceso hist\u00f3rico de diferenciaci\u00f3n regional en el pasado\u201d.<\/p>\n<p>Un caso bastante conocido, y que demuestra la existencia de esos centros de endemismo, es el de los tamarinos leones (<em>Leontopithecus<\/em>). Existen cuatro especies en el bosque atl\u00e1ntico, una en cada uno de esos centros; todos con patrones de color de pelaje diferentes. \u201cLa gran diversificaci\u00f3n y el alto grado de endemismo de la fauna del bosque atl\u00e1ntico pueden explicarse debido a la ocurrencia de diferentes procesos actuando en conjunto\u201d. De este modo, concluy\u00f3 Freitas, la gran diversidad biol\u00f3gica observada a lo largo de ese ambiente se debe a la interacci\u00f3n entre las tolerancias ambientales de los distintos grupos de animales, a la heterogeneidad de sus h\u00e1bitats, tales como selvas, restingas y planicies, y a los procesos hist\u00f3ricos, lo que comprende a las variaciones clim\u00e1ticas.<\/p>\n<div id=\"attachment_141865\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-141865 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/056-060_Biota_211_6.jpg\" alt=\"Tamarino le\u00f3n dorado\" width=\"290\" height=\"251\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Andr\u00e9 Freitas\/ Unicamp<\/span>Tamarino le\u00f3n dorado<span class=\"media-credits\">Andr\u00e9 Freitas\/ Unicamp<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 puede preservarse?<\/strong><br \/>\nSi bien el bosque atl\u00e1ntico se encuentra bastante degradado, alberga muchas especies end\u00e9micas, por eso es que se lo incluy\u00f3 en el mapa de los <em>hotspots<\/em> de biodiversidad mundial: \u00e1reas que han perdido al menos un 70% de su cobertura vegetal original, pero que, en conjunto, cobijan m\u00e1s del 60% de todas las especies terrestres del planeta. En la actualidad, esas regiones ocupan un 2% de la superficie terrestre, y en ellas habitan m\u00e1s de 1.100 millones de personas. Muchas de las actividades econ\u00f3micas que se desarrollan en ellas dependen de los productos provenientes de ecosistemas sanos, a partir de la explotaci\u00f3n de plantas y animales silvestres. Joly opina que esos factores convierten al bosque atl\u00e1ntico en un \u00e1rea prioritaria para la conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero no es eso lo que ha sucedido. En el mes de junio, SOS Mata Atl\u00e2ntica y el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) divulgaron la versi\u00f3n m\u00e1s reciente del <em>Atlas de remanescentes florestais da Mata Atl\u00e2ntica<\/em>. Seg\u00fan dicha publicaci\u00f3n, luego de tres a\u00f1os de mengua, la tala en el bosque atl\u00e1ntico volvi\u00f3 a crecer entre 2011 y 2012, alcanzando el mayor valor desde 2008. A juicio del investigador del Inpe Fl\u00e1vio Jorge Ponzoni, uno de los disertantes invitados, el incremento en 2012 estuvo encabezado por el estado de Minas Gerais, responsable de la mitad del desmonte durante ese per\u00edodo. Ponzoni particip\u00f3 en la elaboraci\u00f3n del Atlas y explic\u00f3 que el monitoreo incluye zonas de hasta 3 hect\u00e1reas, algo comparable a tres campos de f\u00fatbol. \u201cTodo se hace a partir de la interpretaci\u00f3n visual de las im\u00e1genes generadas v\u00eda sat\u00e9lite. Se trata de un an\u00e1lisis subjetivo. De este modo, para asegurarnos de que las informaciones sean comparables, nosotros actualizamos anualmente el banco de datos\u201d. Fue la cuarta vez consecutiva que Minas Gerais encabez\u00f3 el ranking de desmontes. Esto condujo a SOS Mata Atl\u00e1ntica a radicar una denuncia ante el Ministerio P\u00fablico de Minas Gerais, que respondi\u00f3 consecuentemente. \u201cNos asombr\u00f3 la agilidad con la que se movilizaron las autoridades\u201d, coment\u00f3 Ponzoni.<\/p>\n<p><strong>Efectos globales<\/strong><br \/>\nDe no se preservarse el bosque atl\u00e1ntico, puede suscitarse otro problema: se sabe que el desmonte contribuye para el calentamiento global. Sucede que si las temperaturas siguen aumentando, la tendencia marca que la selva emitir\u00e1 hacia la atm\u00f3sfera una mayor cantidad de di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>) que la que emit\u00eda antes. \u201cCuando comparamos al bosque atl\u00e1ntico con la selva amaz\u00f3nica, comprobamos que existe una diferencia gigantesca en cuanto a la cantidad de CO<sub>2<\/sub> acumulado tanto en los troncos como en las ramas de los \u00e1rboles o en el suelo\u201d, inform\u00f3 Joly. Lo propio sucede en cuanto a la cantidad de nitr\u00f3geno (N) contenido en el suelo, cuya liberaci\u00f3n se incrementar\u00e1 con el calentamiento.<\/p>\n<p>El escenario no parece ser alentador. Para 2100, un 30% del \u00e1rea actualmente ocupada por 60 especies de \u00e1rboles en el bosque atl\u00e1ntico se perder\u00e1. \u201cSe trata de una proyecci\u00f3n basada en pron\u00f3sticos optimistas emanada del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC, sigla en ingl\u00e9s), en tanto y en cuanto todos cumplan con los compromisos firmados en el Protocolo de Kioto y la temperatura mundial no suba m\u00e1s de 2 grados durante este siglo\u201d, advirti\u00f3 Joly. En la peor de las hip\u00f3tesis, que contempla que la temperatura suba hasta 4 grados, se estima que perderemos un 65% de esa misma \u00e1rea.<\/p>\n<p>El Ciclo de Conferencias Biota-FAPESP Educaci\u00f3n es una iniciativa del Programa Biota-FAPESP en asociaci\u00f3n con la revista Pesquisa FAPESP y abocada a la discusi\u00f3n de los retos relacionados con la conservaci\u00f3n de los principales ecosistemas brasile\u00f1os. Las conferencias seguir\u00e1n hasta noviembre y presentar\u00e1n el conocimiento generado por investigadores de todo Brasil, en busca de contribuir a una mejora de la educaci\u00f3n cient\u00edfica y ambiental de docentes y alumnos de ense\u00f1anza media del pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Fragmentos remanentes de bosque atl\u00e1ntico albergan una gran diversidad","protected":false},"author":346,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293,269,331],"coauthors":[662],"class_list":["post-141810","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es","tag-ambiente-es","tag-sostenibilidad"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/141810","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=141810"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/141810\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=141810"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=141810"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=141810"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=141810"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}