{"id":142858,"date":"2014-01-08T19:06:40","date_gmt":"2014-01-08T21:06:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=142858"},"modified":"2015-06-11T13:19:18","modified_gmt":"2015-06-11T16:19:18","slug":"el-erotismo-politicamente-correcto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-erotismo-politicamente-correcto\/","title":{"rendered":"El erotismo pol\u00edticamente correcto"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-142859\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_2.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_2-120x120.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_2-250x250.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o ramos<\/span>Con la expansi\u00f3n de la longevidad, la vejez est\u00e1 transform\u00e1ndose en la etapa m\u00e1s larga de la vida. Contada generalmente a partir de los 60 a\u00f1os de edad \u2013pero no rara vez desde los 50 a\u00f1os\u2013, suele corresponder casi a la mitad de la existencia de una persona. En la actualidad ya se puede hablar no s\u00f3lo de una vejez, sino de varias, dependiendo de la franja etaria y de las condiciones sociales e individuales de cada anciano. Debido a que la prolongaci\u00f3n de la expectativa de vida constituye un fen\u00f3meno reciente y veloz, las pol\u00edticas p\u00fablicas, las concepciones m\u00e9dicas y las del sentido com\u00fan referentes a la vejez se suceden, se entrelazan y muchas veces se confunden.<\/p>\n<p>Las variaciones y las contradicciones de los discursos gerontol\u00f3gicos de las \u00faltimas d\u00e9cadas constituyen el tema del estudio intitulado <em>Vejez, violencia y sexualidad<\/em>, de la profesora Guita Grin Debert, del Departamento de Antropolog\u00eda de la Universidad de Campinas (Unicamp). Este trabajo se inserta en un conjunto de estudios que la investigadora ha venido desarrollando en el transcurso de su trayectoria acad\u00e9mica, cuyas conclusiones m\u00e1s recientes se sit\u00faan en el campo de la sexualidad, o m\u00e1s precisamente, en el proceso de \u201cerotizaci\u00f3n de la vejez\u201d que ha venido verific\u00e1ndose durante las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>El estudio se realiz\u00f3 con base en el an\u00e1lisis de documentos y pronunciamientos oficiales, de textos publicados en la prensa y de la literatura de autoayuda, y con de datos etnogr\u00e1ficos recabado en espacios de socializaci\u00f3n de personas ancianas. Lo que se percibe, seg\u00fan Grin Debert, es un cambio significativo desde la d\u00e9cada de 1970 en adelante. Se ha evolucionado desde una concepci\u00f3n en la cual la vejez era caracterizada como una fase de \u201cdecadencia f\u00edsica y p\u00e9rdida de roles sociales\u201d, y en la cual la vivencia sexual pr\u00e1cticamente se extingue, hacia otra en que una sexualidad activa y gratificante constituye un requisito previo para una tener vida sana y feliz.<\/p>\n<p>Es all\u00ed que surge el concepto de \u201ctercera edad\u201d y pasa a predominar la idea de que el sexo \u201ces casi una obligaci\u00f3n\u201d para los ancianos. Se trata de aquello que la investigadora denomina \u201cerotismo pol\u00edticamente correcto\u201d, tomando prestada una expresi\u00f3n creada por la soci\u00f3loga Maria Filomena Gregori. No por casualidad, en la discusi\u00f3n sobre la tercera edad, los m\u00e9dicos van perdiendo terreno a manos de los psic\u00f3logos.<\/p>\n<p>\u201cLa vejez se ha convertido en la edad del esparcimiento y la de la realizaci\u00f3n personal\u201d, dice Grin Debert. Esta concepci\u00f3n, que no se restringe a Brasil, termina influyendo directamente sobre las definiciones de lo que es ser viejo y sobre los par\u00e1metros de la \u201cgesti\u00f3n del envejecimiento\u201d. \u201cNo deja de ser tambi\u00e9n un nuevo mercado, pues, entre todos los grupos sociales, el de los ancianos es el que tiene m\u00e1s disponibilidad de consumo\u201d, dice la antrop\u00f3loga.<\/p>\n<p>La ca\u00edda del mito de la vejez asexuada sucedi\u00f3 en m\u00faltiples campos. Estudios de diversas \u00e1reas comprobaron que la sexualidad no se agota con el paso de los a\u00f1os. Resulta indiscutible que existe una declinaci\u00f3n de la frecuencia de las relaciones sexuales; pero, por otra parte, emerge la percepci\u00f3n de que la calidad de esas relaciones puede mejorar. Los encuentros pueden volverse m\u00e1s libres y afectuosos. En este sentido, se percibe que los roles tradicionales de g\u00e9nero tienden a invertirse: las mujeres pasan a ser menos recatadas y los varones m\u00e1s afectuosos. En las sensaciones tambi\u00e9n habr\u00eda cambios: el placer se propagar\u00eda por todo el cuerpo, algo as\u00ed como un proceso de \u201cdesgenitalizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-142862 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_3.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_3.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_3-120x82.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_3-250x170.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>La sex\u00f3loga y psiquiatra Carmita Abdo, del Proyecto de Sexualidad (Pro-Sex) del Hospital de Cl\u00ednicas de la Universidad de S\u00e3o Paulo, coordin\u00f3 en 2008 el llamado Mosaico Brasil, un amplio estudio sobre la sexualidad de los brasile\u00f1os. Los resultados del mismo mostraron que la actividad sexual se mantiene durante la vejez, pero no sin percances. \u201cLa llegada de la menopausia en la mujer, con el fin de la producci\u00f3n de hormonas, provoca un gran impacto f\u00edsico y psicol\u00f3gico, especialmente en un pa\u00eds que hace de la belleza y la jovialidad un culto\u201d, dice Abdo. Entre los varones, la fertilidad se mantiene; empero, a partir de la quinta d\u00e9cada de vida, aumenta la incidencia de problemas de salud que comprometen la potencia sexual.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, el deseo permanece. \u201cEl repertorio sexual cambia con la edad. Se vuelve menos osado, incluso debido a las limitaciones de movilidad f\u00edsica\u201d, dice la sex\u00f3loga. \u201cEl acto sexual es m\u00e1s r\u00e1pido que antes, pero las caricias se prolongan. El placer es tanto mayor cuanto mayor sea la complicidad en la pareja\u201d. Las relaciones no maritales tambi\u00e9n han venido aumentando, tanto entre los varones como entre las mujeres, muchas veces con parejas m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Por ende, un \u201csexo sin prisa\u201d constituir\u00eda la impronta de esta fase de la vida. Con todo, el surgimiento de medicamentos contra la disfunci\u00f3n er\u00e9ctil preanuncia un reajuste del discurso que todav\u00eda se encuentra en gestaci\u00f3n. \u201cEl triunfo del \u00e9nfasis en las ventajas de la vejez, si bien puede haber eclipsado la necesidad de atenci\u00f3n referente a las p\u00e9rdidas f\u00edsicas, ha contribuido positivamente para romper con ciertos prejuicios, y trajo aparejada una aceptaci\u00f3n de la diversidad relacionada con la edad\u201d, dice Grin Debert. Y la idea de que una vida sexual activa le hace bien a la salud tiene su fundamento, seg\u00fan Abdo, si bien que de manera indirecta, debido a la satisfacci\u00f3n que aporta.<\/p>\n<p>En lo que parece ser una aparente paradoja, la nueva configuraci\u00f3n de las concepciones de la vejez ha permitido incluso una liberaci\u00f3n entre las mujeres en lo atinente a las \u201cobligaciones\u201d de la vida sexual regular caracter\u00edstica de las relaciones maritales. Muchas ancianas viudas, solteras y separadas, o cuyos maridos padecen enfermedades que los incapacitan, frecuentan bailes de la tercera edad, objeto de estudios a parte de las antrop\u00f3logas Mirian Goldenberg, del Departamento de Antropolog\u00eda Cultural de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro, y Andrea Moraes Alves, de la Escuela de Trabajo Social de la misma instituci\u00f3n. Ambas detectaron una continuidad de la investidura sexual corporal \u2012la vanidad y los cuidados est\u00e9ticos se mantienen, aunque sin el v\u00ednculo con el ejercicio de la seducci\u00f3n\u2013, pero llega acompa\u00f1ada de la libertad: es la libertad de no tener que concretar el acto sexual.<\/p>\n<p>Esto es lo que Goldenberg define como una sustituci\u00f3n del \u201cyo necesito\u201d (ser madre, esposa, amante) por el \u201cyo quiero\u201d (diversi\u00f3n, placer, la amistad de otras mujeres). El compa\u00f1ero de baile, generalmente m\u00e1s joven, no necesariamente es pareja sexual. Esa abstinencia, para muchos analistas \u2013incluidas Guita Grin Debert, Carmita Abdo y la propia Andrea Moraes Alves\u2013, revela tambi\u00e9n la carga de una moralidad conservadora y \u201csupeditada al estereotipo de la mujer que debe obedecer\u201d, de acuerdo con las palabras de la antrop\u00f3loga de la Escuela de Trabajo Social de la UFRJ. Sea como sea, Goldenberg subraya que las entusiastas de los bailes se resisten ante \u201clas im\u00e1genes de un cuerpo envejecido\u201d. En tal sentido, apunta un dato revelador que se desprende de su investigaci\u00f3n: el \u00fanico grupo social que disiente con respecto a la conocida idea de que los hombres envejecen mejor es el de las mujeres con m\u00e1s de 60 a\u00f1os.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-142866\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_5.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_5.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_5-120x120.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/082-085_Idosos_211_5-250x250.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/a>Las investigaciones llevadas a cabo por Goldenberg, que dieron origen al libro recientemente publicado<em> A bela velhice<\/em> (editorial Record), muestran que, al llegar a la tercera edad, las mujeres se sienten proclives a distanciarse de una vida familiar que demanda m\u00e1s de lo que brinda, en tanto que los hombres, al cabo de a\u00f1os dedicados a las obligaciones laborales, buscan en la familia una acogida que se reviste de novedad y gratitud. Profesionalmente, tambi\u00e9n existe un contraste entre los g\u00e9neros. \u201cMientras que los varones ancianos se realizan con nuevos estudios y nuevos trabajos que les proporcionan placer m\u00e1s que remuneraci\u00f3n, las mujeres procuran hacer exclusivamente cosas de que les gustan, generalmente en el campo de la socializaci\u00f3n y la reciprocidad\u201d, dice Goldenberg. Grin Debert percibe un fen\u00f3meno an\u00e1logo: las mujeres buscan la amistad de otras mujeres, y los hombres se abocan a actividades conjuntas con otros hombres, tales como las asociaciones de jubilados.<\/p>\n<p>La jubilaci\u00f3n, como reivindicaci\u00f3n y s\u00edmbolo del estrato social de los ancianos, constituye seg\u00fan Grin Debert el hito del discurso gerontol\u00f3gico de los a\u00f1os 1970, \u201cen su empe\u00f1o por sensibilizar al poder p\u00fablico y a la sociedad con respecto a la importancia de los estudios y las acciones orientadas a lograr un envejecimiento poblacional exitoso\u201d. Sin embargo, la antrop\u00f3loga observa que el \u00e9nfasis puesto en una visi\u00f3n negativa de la vejez ya no manifestaba en las investigaciones la concordancia por parte de los propios ancianos. Y hoy en d\u00eda m\u00e1s a\u00fan: tal como lo muestran los testimonios recabados por Mirian Goldenberg, muchas personas sostienen que viven en la vejez la mejor etapa de sus vidas. Los testimonios de ancianos que asisten a universidades y participan en otros grupos de convivencia destinados a la tercera edad revelan un optimismo que no se coaduna con la idea de una fase de la vida signada por la falta.<\/p>\n<p>Las mencionadas asociaciones, incluso aqu\u00e9llas creadas por organismos p\u00fablicos tales como la Secretar\u00eda de Derechos Humanos del gobierno federal, a menudo se rebelan contra los discursos oficiales, que les adjudican a los sistemas de bienestar de los ancianos la responsabilidad de ciertos gastos p\u00fablicos excesivos. \u201cEl combate contra los prejuicios en relaci\u00f3n con la vejez consist\u00eda en mostrar que sus participantes manten\u00edan la lucidez y sab\u00edan criticar a los gobiernos y a los pol\u00edticos, y hac\u00edan lo propio con las interpretaciones err\u00f3neas vertidas en los medios con respecto a los distintos aspectos de la vida social brasile\u00f1a\u201d, escribi\u00f3 Grin Debert en el art\u00edculo intitulado \u201cLas fronteras de g\u00e9nero y la sexualidad en la vejez\u201d. \u201cMuchos se manifestaban cr\u00edticamente con relaci\u00f3n a los programas para la \u2018tercera edad\u2019, a los que algunos denominaban \u2018parquecitos de viejos\u2019, pues desviaban a los jubilados y pensionados de sus reales intereses.\u201d<\/p>\n<p>El descomp\u00e1s entre las percepciones de la vejez presentes en los discursos hegem\u00f3nicos, por una parte, y en la experiencia de los propios ancianos, por otra, perdura igualmente en el campo de la sexualidad. La visi\u00f3n \u201coficial\u201d aborda el erotismo en la tercera edad desde un punto de vista del mantenimiento de la juventud. \u201cNo consta ninguna intenci\u00f3n de promover los cuerpos envejecidos desde el punto de vista est\u00e9tico\u201d, dice Grin Debert. El nuevo mito de la vejez feliz y erotizada tambi\u00e9n demanda sus dividendos. La antrop\u00f3loga Alves Moraes detecta en las mujeres ancianas distintas \u201cestrategias\u201d para lidiar con el propio cuerpo. Una de ellas consiste en \u201cnegociar\u201d constantemente los l\u00edmites del rejuvenecimiento. Por un lado, se someten a cirug\u00edas pl\u00e1sticas e invierten en maquillaje y ropa para prolongar la apariencia joven. Por otro, se mantienen alertas (y tensas) para no correr el riesgo de parecer \u201cviejas rid\u00edculas y vulgares\u201d. Y son raras las mujeres que durante los primeros a\u00f1os de la vejez afrontan el tab\u00fa de las canas sin te\u00f1irse, \u201ctan arraigado en Brasil\u201d.<\/p>\n<p><strong>Proyecto <\/strong><br \/>\nSexualidad, g\u00e9nero y violencia en las pol\u00edticas de la vejez (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/45318\/sexualidade-genero-e-violencia-nas-politicas-da-velhice\/\" target=\"_blank\">2011\/10537-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> L\u00ednea Regular de Ayuda al Proyecto de Investigaci\u00f3n; <strong>Coord.<\/strong> Guita Grin Debert\/ Unicamp; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 36.208,15 (FAPESP).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Vejez est\u00e1 transform\u00e1ndose en la etapa m\u00e1s larga de la vida","protected":false},"author":38,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[270],"coauthors":[137],"class_list":["post-142858","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-antropologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/142858","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/38"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=142858"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/142858\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=142858"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=142858"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=142858"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=142858"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}