{"id":145163,"date":"2009-03-28T14:39:48","date_gmt":"2009-03-28T17:39:48","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=145163"},"modified":"2014-02-28T14:47:53","modified_gmt":"2014-02-28T17:47:53","slug":"para-entender-darwin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/para-entender-darwin\/","title":{"rendered":"Para entender a Darwin"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-145164\" alt=\"Charles_Darwin_01\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Charles_Darwin_01.jpg\" width=\"290\" height=\"379\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Charles_Darwin_01.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Charles_Darwin_01-120x157.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Charles_Darwin_01-250x327.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">wikimedia commons<\/span>En 2009 celebramos los 150 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de <i>El origen de las especies<\/i>, como as\u00ed tambi\u00e9n los 200 a\u00f1os del nacimiento de su autor, Charles Darwin. Todos han escuchado el nombre de Darwin, uno de los cient\u00edficos m\u00e1s biografiados de toda la historia. Hasta los ni\u00f1os son capaces de identificar la figura del anciano barbudo de mirada triste. Con todo, sus ideas siguen siendo menos conocidas para el p\u00fablicoque el personaje. \u00c9sta es una situaci\u00f3n indeseable, pues la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica no es un tema\u00fanicamente de inter\u00e9s de los especialistas. Al contrario, es quiz\u00e1s el temacient\u00edfico de mayor importancia para los ciudadanos en general. Mediante el entendimiento de la evoluci\u00f3n, podemos entender qu\u00e9 es la vida, nuestro papel y nuestra posici\u00f3n en el mundo.<\/p>\n<p>Darwin entendi\u00f3 que la vida en nuestro planeta est\u00e1 unida por una red de relaciones geneal\u00f3gicas, creada por un proceso de descendencia con modificaci\u00f3n. As\u00ed las cosas, todos los seresvivos se relacionan por descendencia com\u00fan, en grados variados de parentesco. La diversidad de la vida es una funci\u00f3n del tiempo: los seresvivos son diversosporque se volvieron diversos en el decurso del tiempo, y no porque fueron creados diversos. Es innegable m\u00e9rito de Darwin haber logrado reunir evidencias m\u00e1s all\u00e1 de cualquier duda demostrando la realidad de la evoluci\u00f3n de la vida. Eso lo distingue de varios notables predecesores que flirtearon con la idea de evoluci\u00f3n anteriormente. Pero Darwin fue m\u00e1s all\u00e1. Tambi\u00e9n ide\u00f3 un mecanismo a trav\u00e9s del cual la evoluci\u00f3n opera: la selecci\u00f3n natural. La idea de que complejidad y dise\u00f1o puedan formarse mediante procesos puramentenaturales, sin planificaci\u00f3n, es el n\u00facleo de la selecci\u00f3n natural. Dicha idea va en contra de nuestras percepciones trivialesacerca de c\u00f3mo el mundo opera. No por otra raz\u00f3n, su concepci\u00f3n tard\u00f3 m\u00e1s quetodo el desarrollo de la f\u00edsica cl\u00e1sica. Pero esta fuerza, sutil en el campo de las ideas, es poderosa en el mundoreal y construy\u00f3 la diversidad de la vidaque conocemos. Act\u00faa constantemente, en todas las especies, sin necesidad de una fuerza motrizexterna o una implementaci\u00f3n consciente. Tanto en bacterias que se apresuran en tres generaciones porhora, como en secuoyas que pueden tardar m\u00e1s de mil a\u00f1os entreuna generaci\u00f3n y otra. Solamenteuna fuerza tan generalizada, incansable y omnipresente puede explicar el refinamiento extraordinario de los seresvivos en todos los niveles, sea donde sea que existan. Es as\u00ed en nuestro planeta y as\u00ed ser\u00e1 en cualquier otro en que haya vida.<\/p>\n<p>La idea del \u00e1rbol de la vida siempre atrajo la atenci\u00f3n de los pensadores. Mucho antes del advenimiento de la evoluci\u00f3n, exist\u00eda el reconocimiento de que la diversidad de seresvivos puede organizarse en forma jer\u00e1rquica, como un vastosistema de gruposdentro de grupos. Esto es lo que hace posible la clasificaci\u00f3n biol\u00f3gica. Y lo m\u00e1s importante: el reconocimiento de estos grupos no es arbitrario. Son las propias caracter\u00edsticas de los organismosque evidencian tal organizaci\u00f3n. Esto sucede porque las caracter\u00edsticas de los seresvivos no se distribuyen de manera aleatoria, sino en un esquemaclaramente jerarquizado. El sistema clasificatorio de Linn\u00e9, por cierto, bastante sofisticado y de cu\u00f1o sint\u00e9tico, precede a la publicaci\u00f3n de El origen en cien a\u00f1os. Cuando Darwin desarroll\u00f3 sus ideas, por lo tanto, algunos grandes patrones de clasificaci\u00f3n org\u00e1nica ya hab\u00edan sido reconocidos claramente. La se\u00f1al de evidencia de tales patrones era tan claraqueera reconocida como un patr\u00f3n de la naturaleza, y no como un artificio humano. Los grupos de organismos no se inventan, se descubren. Darwin, que ya ten\u00eda experiencia de primera mano con la taxonom\u00eda (el estudio de las clasificaciones), entendi\u00f3 quetal organizaci\u00f3n no podr\u00eda estar desprovista de significado en su teor\u00eda. Para \u00e9l, esta jerarqu\u00eda ciertamente significaba algo, pero no relacionado con la creaci\u00f3n divina, sino con proceso de diversificaci\u00f3n y ramificaci\u00f3n de la vida \u2013producto del proceso evolutivo. Inmediatamente, identific\u00f3 una sorprendente concordancia entre los patrones de clasificaciones de los seresvivos y la evoluci\u00f3n: los patrones eran el resultado de la historia evolutiva. Por cierto, la importancia de los patrones filogen\u00e9ticos para su teor\u00eda era tama\u00f1a que un diagrama filogen\u00e9tico es la \u00fanica ilustraci\u00f3n de El origen de las especies.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda el estudio de las relaciones de parentescoentre los seresvivos constituye una subdisciplina biol\u00f3gica llamada reconstrucci\u00f3n filogen\u00e9tica, que es actualmente un \u00e1reaparticularmente din\u00e1mica de la biolog\u00eda evolutiva. Las ideas sobreparentesco se expresan en diagramas ramificados llamados cladogramas, o \u00e1rboles filogen\u00e9ticos. La estructura filogen\u00e9tica es la piedra fundamental en la comprensi\u00f3n de la evoluci\u00f3n. Nos permite comprender la ubicuidad de la evoluci\u00f3n en la estructura de la vida en la Tierra. No existen organismos m\u00e1s o menos evolucionados. El linaje que lleg\u00f3 hasta nosotros tiene exactamente el mismo tiempo de evoluci\u00f3n que el que gener\u00f3 las bacterias existentes en nuestro intestino. Lo que sucede es que algunos linajes divergieron m\u00e1s y otros menos. Unos se volvieron m\u00e1s complejos o mayores, otros anduvieron porsendas distintas. Pero todos son productos igualmente refinados por los mismos miles de millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estepanorama es m\u00e1s v\u00e1lidoquenunca actualmente, cuando se sabe que el mismo orden jer\u00e1rquico detectado hace siglos en la morfolog\u00eda de los organismos tambi\u00e9n se da en otros planos, como en su estructura de ADN, en su fisiolog\u00eda, en su comportamiento y en donde quiera que se haya investigado. Este orden es el resultado de la historia evolutiva. Ya sea bajo la forma de un \u00e1rbol o de una red o tela, los m\u00e9todos de an\u00e1lisis filogen\u00e9tico disponen actualmente del arsenal necesario para develar esta historia.<\/p>\n<p>Pero igualmenteimportante en la contribuci\u00f3n de Darwin fue la propuesta de un mecanismooperativoque estar\u00eda pordetr\u00e1s de algunos grandes patrones de la historia de los seresvivos. La selecci\u00f3n natural es una idea simple, de naturaleza algor\u00edtmica. Pero simplicidad no implica superficialidad. La selecci\u00f3n natural es una fuerza profundamentepoderosa, que ha moldeado la vidatalcomo la conocemos. La comprensi\u00f3n que Darwin tuvo del tema es sorprendentemente abarcadora, considerando que casi nada se sab\u00eda de gen\u00e9tica en su \u00e9poca. Darwin entendi\u00f3 que la selecci\u00f3n natural no debe entenderse como un proceso absoluto o invariante. Adaptaci\u00f3n y reproducci\u00f3n diferencial son contexto-dependientes, de manera talque las circunstancias ambientales determinan qu\u00e9 variantes son favorables (y por lo tantopositivamente seleccionadas) y cu\u00e1les son desfavorables (y por ende negativamente seleccionadas). Como el ambiente cambia, tambi\u00e9n puede cambiar la direcci\u00f3n de la selecci\u00f3n. Caracter\u00edsticas favorables a los individuos en una situaci\u00f3n pueden ser desfavorables en otra y viceversa. Actualmente, muchos hechos biol\u00f3gicos aparentemente contradictorios con respecto a la l\u00f3gica de selecci\u00f3n son perfectamente comprendidos, como el comportamiento altruista, la sociabilidad, etc. Es un craso error encuadrar los polifac\u00e9ticos caminos de la selecci\u00f3n natural en la desafortunada afirmaci\u00f3n de \u201cla supervivencia del m\u00e1s fuerte\u201d. En el mundo selectivo real, los favorecidos a menudo se ubican entre los m\u00e1s \u201cd\u00e9biles\u201d. Fue de gran sutileza la subsiguiente concepci\u00f3n de Darwin de la selecci\u00f3n sexual, capaz de explicar diversos fen\u00f3menos del mundo vivo que la mera selecci\u00f3n natural no podr\u00eda explicar. La aceptaci\u00f3n de esta otra fuerza evolutiva fue tard\u00eda en el seno de la comunidad cient\u00edfica. Se puede especular cu\u00e1nto tiempo habr\u00eda pasado hastaque la idea de selecci\u00f3n sexual fuera concebida por otro pensador, en caso de que Darwin no la hubiera formulado.<\/p>\n<p>Aun cuando no son evidentes, las fuerzas que moldean los sistemas biol\u00f3gicos son incansables, aunque no provoquen cambios visibles. Sistemas con altogrado de complejidad invariablemente tienden a la desorganizaci\u00f3n, a menosque haya fuerzas que continuamente reparen los defectos y corrijan los desv\u00edos. Esto sucede especialmente cuando estos sistemas producen copias de s\u00ed mismos, o se reproducen, como los sistemas biol\u00f3gicos. Para mantener el nivel de organizaci\u00f3n de los sistemas org\u00e1nicos, son necesarios mecanismos activos. Estos mecanismos no son otra cosa que las mismas fuerzas cl\u00e1sicas de la evoluci\u00f3n. La selecci\u00f3n natural act\u00faa constantemente en el sostenimiento de la organizaci\u00f3n de los seresvivos a lo largo del tiempo, no solamente en su cambio. Al contrario de lo que podr\u00eda pensarse, la propia y continua existencia de los seresvivos constituye una evidencia de las fuerzas evolutivas en acci\u00f3n. La actuaci\u00f3n de la selecci\u00f3n es necesaria no solamenteparaconstruir complejidad biol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n para mantenerla.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n rige todas las dimensiones del universovivo. Es imposible entender cualquier fen\u00f3meno de la vida sin la perspectiva evolutiva. Como parte de la gran tela de la evoluci\u00f3n, no somos la excepci\u00f3n, ni en el pasado y ni actualmente. La comprensi\u00f3n de nuestra propia especie, de la naturaleza humana, pasa por el camino de la comprensi\u00f3n de nuestra evoluci\u00f3n biol\u00f3gica. Debemos eso a Darwin. Por ese mismo camino deben pasar nuestros esfuerzos destinados a la construcci\u00f3n de unamoral y una\u00e9tica constructivas, tantopara nosotros mismos comopara el planeta.<\/p>\n<p><em><strong>Mario de Pinna<\/strong> es bi\u00f3logo evolutivo, especializado en zoolog\u00eda. Actualmente es profesor titular y vicedirector del Museo de Zoolog\u00eda de la USP. Es tambi\u00e9n investigador asociado del American Museum of Natural History y de la Smithsonian Institution.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Para entender a Darwin  | M\u00e1rio de Pinna","protected":false},"author":236,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[401],"tags":[300],"coauthors":[549],"class_list":["post-145163","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-especial-es","tag-evolucion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/145163","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/236"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=145163"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/145163\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=145163"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=145163"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=145163"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=145163"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}