{"id":145196,"date":"2009-03-28T15:57:41","date_gmt":"2009-03-28T18:57:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=145196"},"modified":"2014-02-28T16:19:09","modified_gmt":"2014-02-28T19:19:09","slug":"darwin-instinto-y-mente-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/darwin-instinto-y-mente-2\/","title":{"rendered":"Darwin, instinto y mente"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-145191\" alt=\"Geospiza_magnirostris pb\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Geospiza_magnirostris-pb.jpg\" width=\"290\" height=\"408\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Geospiza_magnirostris-pb.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Geospiza_magnirostris-pb-120x169.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/Geospiza_magnirostris-pb-250x352.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">wikimedia commons<\/span>En 1837, en el Cuaderno B, un cuaderno de notas en el cual registr\u00f3 ideas y observaciones diversas al respecto de la evoluci\u00f3n, Darwin sosten\u00eda que \u201caun lamente y el instinto\u201d reciben el influjo de la adaptaci\u00f3n a nuevas circunstancias. Su correspondencia de la \u00e9poca y posterior tambi\u00e9n indica su inter\u00e9s por cuestiones psicol\u00f3gicas: en una carta de Edward Blythe a Darwin (1855) encontramos extensamente debatida la cuesti\u00f3n del instinto y de la raz\u00f3n en los animales y en los seres humanos. Alfinal de El origen de las especies (1859), Darwin previ\u00f3que la psicolog\u00eda encontrar\u00eda \u201cuna base segura [&#8230;] en el fundamento [&#8230;] de la adquisici\u00f3n necesaria de cada poder mental y de cada capacidad mental en forma gradual\u201d (es decir, a trav\u00e9s de la selecci\u00f3n natural). T. H. Huxley, enuna conferencia de 1863, afirm\u00f3 que el trabajo de Darwin \u201cestaba destinado a ser la gu\u00eda de la especulaci\u00f3n biol\u00f3gica y psicol\u00f3gica para las pr\u00f3ximas tres o cuatro generaciones\u201d. Huxley subestim\u00f3 el impacto de las ideas darwinianas: siguen siendo relevantes hasta hoy en varias \u00e1reas cient\u00edficas, en particular en el \u00e1rea de estudios del comportamiento.<\/p>\n<p>Una primera y notable contribuci\u00f3n de Darwin reside en la generalizaci\u00f3n de los principios de la selecci\u00f3n natural al comportamiento instintivo. El principio es simple: los rasgos de comportamiento, al igual que los anat\u00f3micos y fisiol\u00f3gicos, var\u00edan entre individuos, se transmiten por hereditariedad y se vuelven m\u00e1s\u00a0 frecuentes en la medida enque proporcionen a los individuos una capacidad mayor para afrontar los desaf\u00edos ambientales y reproducirse. Darwin (1859) aplica la idea a instintos impresionantes como la tendencia del cuco europeo a poner sus huevos en nidos ajenos, el comportamiento de las hormigas que usan hormigas de otras especies como esclavas para la realizaci\u00f3n de las tareas del nido y la perfecci\u00f3n hexagonal de las celdillas de los panales de las abejas. En cada caso, variantes individuales podr\u00edan haber sido seleccionadas a lo largo de generaciones, en funci\u00f3n de la ventaja reproductiva, adquiriendo predominancia en la poblaci\u00f3n. Darwin no elimina del instinto la operaci\u00f3n de factores de cognici\u00f3n, su concepci\u00f3n sea cerca bastante al modo actual de considerar el comportamiento animal como producto de factores de alerta y plasticidad.<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">La idea de ubicar el comportamiento en un cuadro evolutivo permite comparar y catalogar a las especies con base en su interacci\u00f3n viva con el ambiente,que se entiendan mejor las funciones de las estrategias comportamentales y tambi\u00e9n (una idea peligrosa) que se tome al ser humano como una especie, emparentada en la manera de ser con otros animales considerados inferiores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">La teor\u00eda de la evoluci\u00f3n comenz\u00f3 con Darwin, pero no termin\u00f3 con \u00e9l. Hubo cambios significativos despu\u00e9s de \u00e9l en el estudio del comportamiento animal. Pero estos no eliminan el principio general: lo refinan y develan nuevas hip\u00f3tesis. La teor\u00eda darwiniana se presenta como un esquema abierto y vers\u00e1til del cual no es posible prever el desarrollo, adaptado paso a paso a las evidencias y refutado en algunos de sus despliegues.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Una recuperaci\u00f3n importante de las ideas de Darwin fue la etolog\u00eda, postulada por Konrad Lorenz y su colega Niko Tinbergen en la d\u00e9cada de 1930. Part\u00edan ambos de la idea de que existen elementos comportamentales heredables desencadenados autom\u00e1ticamente por est\u00edmulos del ambiente. Lorenz, llevando adelante una l\u00ednea impl\u00edcita en Darwin, emple\u00f3 los comportamientos de especies de aves acu\u00e1ticas, los an\u00e1tidos, para reconstituir su parentesco y su desarrollo filogen\u00e9tico. Hoy en d\u00eda se encuentra en plena efervescencia el an\u00e1lisis evolutivo comportamental, con aplicaciones importantes para la comprensi\u00f3n del origen del ser humano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Tinbergen inaugur\u00f3 los estudios decampo en los cuales testeaba el valor adaptativo de patrones de comportamiento. \u00bfPorque ser\u00e1 que, luego de la eclosi\u00f3n de un huevo, la madre gaviota agarra su c\u00e1scara y la lleva lejos del nido? La pregunta no tiene una respuesta obvia ni antropom\u00f3rfica y es esclarecedor descubrir el juego evolutivo subyacente, hecho de costos y beneficios: al arrojar la c\u00e1scara lejos, el adulto disminuye la probabilidad de que el nido sea detectado por predadores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">De esta l\u00ednea toma su punto de partida un abordaje vigoroso del comportamiento animal, la ecolog\u00eda comportamental. Adem\u00e1s de promover la inserci\u00f3n del comportamiento en la matriz ecol\u00f3gica, formula hip\u00f3tesis basadas en mecanismos diferenciales de transmisi\u00f3n gen\u00e9tica. Contribuciones importantes fueron las de W. D. Hamilton al respecto de la aptitud abarcadora \u2013que parece solucionar la cuesti\u00f3n de las castas est\u00e9riles en insectos sociales, tan problem\u00e1tica para Darwin, y suministra una base para entender por qu\u00e9 la ayuda mutua se da m\u00e1s a menudo y de manera preferencial entre individuos emparentados; y las de R. Trivers sobre inversi\u00f3n parental,que explican por qu\u00e9 en general las hembras son m\u00e1s\u00a0 selectivas en relaci\u00f3n con sus compa\u00f1eros reproductivos y por qu\u00e9 los machos son m\u00e1s promiscuos. El principio implicado es la selecci\u00f3n sexual, postulado por Darwin,durante mucho tiempo soslayado.<\/span><\/p>\n<p>La segunda contribuci\u00f3n de Darwin a las ciencias del comportamiento tiene que ver con la comprensi\u00f3n del comportamiento humano. Es esencial. No se trata,como muchas veces se alega, de una perspectiva reduccionista, reacia a tener en cuenta las caracter\u00edsticas de cognici\u00f3n y cultura que hacen al ser humano distinto. En ese sentido, Darwin (<em>The descent of man<\/em>, 1871) escribe: \u201cSi pudiese juzgarse a s\u00ed mismo imparcialmente, un mono antropoide admitir\u00eda que [&#8230;], aunque sea capaz de utilizar piedras para pelear o para cascar nueces, carecer\u00eda absolutamente de condiciones de tener la idea de transformar una piedra en una herramienta [&#8230;]. Tambi\u00e9n reconocer\u00eda que no le est\u00e1 dado seguir un razonamiento metaf\u00edsico hasta el fin, o de resolver un problema de matem\u00e1tica, o de reflexionar al respecto de Dios, o de admirar un paisaje grandioso\u201d. Las diferencias entre hombre y animal ser\u00edan con todo, seg\u00fan \u00e9l, degrado, no de naturaleza.<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Darwin estudi\u00f3, en un contexto comparativo, la expresi\u00f3n de las emociones humanas. Su libro (<em>La expresi\u00f3n de las emociones en el hombre y en los animales<\/em>), un best-seller en la \u00e9poca que sali\u00f3, en 1872, no tuvo impacto sobre la investigaci\u00f3n. Su propuesta fue retomada por el psic\u00f3logo P. Ekman casi un siglo despu\u00e9s. Ekman, al igual que Darwin (pero con m\u00e9todos mucho m\u00e1s sofisticados), describi\u00f3 de qu\u00e9 manera la cara refleja la rabia, la alegr\u00eda, el medo y otras emociones y demostr\u00f3, como \u00e9l, el valor transcultural de las expresiones. Son notables las descripciones de Darwin. Demuestra ser,antes que Desmond Morris, un man watcher, un observador agudo del ser humano, y su meticulosidad fue legada a laperspectiva etol\u00f3gica. Parad\u00f3jicamente, no fue darwiniano al pender hacia la \u201cherencia del uso\u201d, una versi\u00f3n de la hip\u00f3tesis de transmisi\u00f3n de los caracteres adquiridos, para explicar el origen de la expresi\u00f3n humana de las emociones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Los desarrollos m\u00e1s recientes del abordaje evolucionista del comportamiento humano retornan a los principios del propio Darwin: el de la selecci\u00f3n natural y el de la selecci\u00f3n sexual. Despu\u00e9s de las propuestas de la etolog\u00eda humana y de la sociobiolog\u00eda, estamos hoy en d\u00eda presenciando el desarrollo de la psicolog\u00eda evolucionista que busca, de manera audaz, una s\u00edntesis entre los aportes darwinianos y los propiamente psicol\u00f3gicos (Cosmides y Tooby, 1999). Este abordaje pone en conjunci\u00f3n cognici\u00f3n y procesos preprogramados y describe a la mente humana, heredada de contextos evolutivos previos,como compuesta por un conjunto de aptitudes naturales, que son adaptaciones producidas por selecci\u00f3n natural y sexual y que derivan de la interacci\u00f3n entre genes y factores ambientales. Con base en esta estructura, los abordajes biol\u00f3gicos del comportamiento humano brindan nuevas hip\u00f3tesis y resultados para nada triviales al respecto de aspectos variados del comportamiento humano,desde las preferencias sexuales hasta la competencia, el altruismo y el comportamiento agresivo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">La recepci\u00f3n inmediata de las ideas de Darwin en el campo psicol\u00f3gico no siempre fue entusiasta. \u201c\u00a1Cu\u00e1ntas ideas oscuras, cu\u00e1ntas ideas falsas!&#8230; \u00a1Qu\u00e9 lenguaje pretencioso y vac\u00edo!\u201d, escribe en 1864 J. P. Flourens,que ten\u00eda libros publicadossobreinstintoanimal, al respecto de <em>El origen de las especies<\/em>. En una rese\u00f1a de <em>The descent of man<\/em>, en la revista <em>The Lancet<\/em> (1871), leemos: \u201cA los que [&#8230;] exigen las pruebas m\u00e1s conclusivas [al respecto] de los atributos mentales y morales del ser humano&#8230; el conjunto de hechos presentado por el Sr. Darwin debe parecerles bastante inadecuado e inconcluso el razonamiento basado en ellos, cuando no totalmente falso\u201d. Estas opiniones apresuradas contrastan con la impresionante vitalidad de las ideas darwinianas en psicolog\u00eda y en las ciencias del comportamiento de actual, no solamente en centros tradicionales de investigaci\u00f3nsino en Brasil. Son muchas las promesas de avance en la comprensi\u00f3n tanto del instinto como de lamente.<\/span><\/p>\n<p><em><strong>C\u00e9sar Ades<\/strong> es psic\u00f3logo, especialista en comportamiento animal y docente de la Universidad de S\u00e3o Paulo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Darwin, instinto y mente | C\u00e9sar Ades","protected":false},"author":239,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[401],"tags":[300],"coauthors":[551],"class_list":["post-145196","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-especial-es","tag-evolucion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/145196","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/239"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=145196"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/145196\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=145196"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=145196"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=145196"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=145196"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}