{"id":148881,"date":"2013-10-02T16:12:35","date_gmt":"2013-10-02T19:12:35","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=148881"},"modified":"2014-06-17T18:19:31","modified_gmt":"2014-06-17T21:19:31","slug":"territorios-femeninos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/territorios-femeninos\/","title":{"rendered":"Territorios femeninos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/032-035_Genero_212-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-148883 alignright\" alt=\"032-035_Genero_212-01\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/032-035_Genero_212-01-300x228.jpg\" width=\"300\" height=\"228\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Ana Paula Campos<\/span><\/a>Un estudio realizado por un grupo de investigaci\u00f3n que trabaja en la Universidad de Washington, Estados Unidos, indica que la participaci\u00f3n femenina en la publicaci\u00f3n de art\u00edculos cient\u00edficos crece pr\u00e1cticamente en todas las \u00e1reas del conocimiento en el mundo, pero ese incremento pierde fuerza cuando se analizan por separado los art\u00edculos con un \u00fanico autor, aqu\u00e9llos que son fruto del esfuerzo individual de un investigador. Incluso en el caso de las comunicaciones con varias firmas, en diversos campos del conocimiento, hay menos mujeres en el puesto de autor principal, el responsable del aporte m\u00e1s destacado entre el conjunto de coautores, que lo que marca el \u00edndice general. El estudio se concentr\u00f3 en el archivo de un repositorio digital que contiene m\u00e1s de 1.900 peri\u00f3dicos de varios pa\u00edses publicados durante los \u00faltimos cuatro siglos, el Jstor (acr\u00f3nimo por <i>Journal Storage<\/i>).<\/p>\n<p>Las mujeres representan el 21,9% del total de autores identificados en la base Jstor. Pero entre los <i>papers<\/i> con un \u00fanico autor, un 17% corresponden a mujeres y un 83% a varones. \u201cEl porcentaje sigue siendo muy bajo\u201d, dice Jevin West, autor del estudio y docente del Departamento de Biolog\u00eda de la Universidad de Washington. La proporci\u00f3n, en realidad, ha mejorado en los \u00faltimos a\u00f1os. \u201cPodr\u00edamos decir que para las investigadoras no existe mejor momento que el presente\u201d, sostiene Jennifer Jacquet, profesora del Programa de Estudios del Medio Ambiente de la Universidad de Nueva York y coautora del estudio.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n forma parte del Proyecto Eigenfactor, desarrollado por la Universidad de Washington con el objetivo de producir datos y mapeos de la producci\u00f3n cient\u00edfica, y sus resultados quedaron registrados en una plataforma disponible en <a href=\"www.eigenfactor.org\/gender\/#\" target=\"_blank\">internet<\/a>. West, junto a colegas de las universidades de Nueva York, Stanford y del Instituto Santa Fe, en Estados Unidos, hicieron un estudio de los autores de alrededor de 2 millones de art\u00edculos vinculados al Jstor, representando a 1.765 \u00e1reas y sub\u00e1reas del conocimiento y abarcando el per\u00edodo comprendido entre 1665 y 2011. El estudio tambi\u00e9n muestra cu\u00e1les son los grandes temas y \u00e1reas del conocimiento en los que m\u00e1s se destacan las mujeres y en cu\u00e1les son franca minor\u00eda. \u201cLas \u00e1reas que tienden a contar con mayor participaci\u00f3n femenina son aqu\u00e9llas relacionadas con educaci\u00f3n, sociolog\u00eda y familia\u201d, asevera Jevin West. Las categor\u00edas con mayor participaci\u00f3n femenina, entre 1665 y 2011, son, entre otras, las siguientes: divisi\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico (un 68,4% del total); literatura del siglo XIX (65,5%); aborto (63,6%), y usos del lenguaje (59,8%). En tanto, los campos del conocimiento con menor participaci\u00f3n de mujeres en la publicaci\u00f3n de art\u00edculos son matem\u00e1tica (6,6%), filosof\u00eda (9,4%) y metodolog\u00eda econ\u00f3mica (4%), entre otras (<i>vea el gr\u00e1fico<\/i>). Algunas \u00e1reas, tales como las ingenier\u00edas y la f\u00edsica, no se registraron en el estudio, ya que no se encuentran bien representadas en el archivo del Jstor.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/032-035_Genero_212-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-148884 alignleft\" alt=\"032-035_Genero_212-02\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/032-035_Genero_212-02-202x300.jpg\" width=\"202\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Ana Paula Campos<\/span><\/a>La posici\u00f3n que ocupan las mujeres en la lista de coautores de art\u00edculos escritos por varias personas fue estudiada con especial atenci\u00f3n. Se constat\u00f3 que, en varias \u00e1reas, ellas se encuentran subrepresentadas tanto en el primer puesto de la lista, que generalmente se\u00f1ala al autor principal, como en el \u00faltimo, que usualmente se reserva para el director o coordinador del grupo de investigaci\u00f3n. En el caso de la biolog\u00eda molecular y celular, por ejemplo, la participaci\u00f3n de las mujeres como autoras principales o \u00fanicas de los art\u00edculos fue de un 15,8% entre 1665 y 2010, en comparaci\u00f3n con el 26,7% de participaci\u00f3n femenina sin tomar en cuenta la ubicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los investigadores plantearon un conjunto de hip\u00f3tesis para explicar el menor n\u00famero de mujeres en posiciones destacadas. Se basaron, por ejemplo, en estudios que plantean una menor propensi\u00f3n que los hombres para involucrarse en proyectos conjuntos, aqu\u00e9llos que resultan en comunicaciones con varios autores. En uno de esos trabajos, Mary Frank Fox, del Georgia Institute of Technology, observ\u00f3 que las mujeres colaboraban menos que los varones, tanto durante la carrera de grado como en las fases m\u00e1s avanzadas de investigaci\u00f3n, y tambi\u00e9n en la publicaci\u00f3n de art\u00edculos, seg\u00fan datos que surgen de la aplicaci\u00f3n de un cuestionario a 5 mil estudiantes de 22 universidades.<\/p>\n<p><b>Negociaci\u00f3n<br \/>\n<\/b>Otra hip\u00f3tesis plantea que, en las negociaciones informales para discutir la ubicaci\u00f3n de cada uno en la lista de autores, los varones negocian con mayor determinaci\u00f3n. West y su equipo mencionan el libro intitulado <i>Women don\u2019t ask: the high cost of avoiding negotiation \u2012 and positive strategies for change <\/i>(2007), de Linda Babcock y Sara Laschever. La obra re\u00fane cientos de declaraciones femeninas para plantear que los hombres ser\u00edan cuatro veces m\u00e1s propensos a pedir aumento salarial y exponer sus deseos de ascenso que las mujeres con las mismas calificaciones. En los a\u00f1os 1990, Laschever particip\u00f3 en el Project Access, un estudio de la Universidad Harvard acerca de las mujeres en carreras cient\u00edficas financiado por la National Science Foundation. La investigaci\u00f3n revel\u00f3, entre otras conclusiones, que las investigadoras estadounidenses generalmente prefer\u00edan trabajar en problemas de investigaci\u00f3n nichos establecidos, en lugar de sumergirse en temas emergentes que atra\u00edan hacia la competencia a muchos cient\u00edficos.<\/p>\n<p>El estudio de la Universidad de Washington esboza un panorama de la publicaci\u00f3n cient\u00edfica, pero no detalla las diferencias entre pa\u00edses. En Jap\u00f3n, por ejemplo, las mujeres ocupaban tan s\u00f3lo el 11,1% de la fuerza de trabajo acad\u00e9mica del pa\u00eds en 2004, mientras que Portugal presentaba una \u00edndice del 40%, seg\u00fan surge de datos de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE). En Brasil, la situaci\u00f3n se considera m\u00e1s favorable en comparaci\u00f3n con otros pa\u00edses. \u201cAqu\u00ed, las mujeres ocupan un lugar creciente en todos los niveles acad\u00e9micos\u201d, dice Jacqueline Leta, docente de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y estudiosa de las cuestiones de g\u00e9nero en la ciencia. Seg\u00fan datos aportados por la Direcci\u00f3n de Grupos de Investigaci\u00f3n del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), las mujeres est\u00e1n ampliando su espacio en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, pero ese crecimiento es m\u00e1s lento en la cima de la carrera. En 2010, ellas fueron mayor\u00eda entre los estudiantes de doctorado en Brasil, con alrededor del 55% del total, mientras que en 2000 eran el 49%. En tanto, en cuanto a la cantidad de investigadores, componen la mitad del contingente brasile\u00f1o. Entre los l\u00edderes de grupos de investigaci\u00f3n, las brasile\u00f1as tambi\u00e9n van ganando espacio: eran el 45% del total de l\u00edderes en 2010, frente a un 39% en 2000. Jacqueline Leta acota, sin embargo, que los varones reciben m\u00e1s becas de productividad del CNPq que las mujeres. \u201cEso no deja de constituir un complemento salarial\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/032-035_Genero_212-03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-148886 alignright\" alt=\"032-035_Genero_212-03\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/032-035_Genero_212-03-300x186.jpg\" width=\"300\" height=\"186\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Ana Paula Campos<\/span><\/a>Maria Concei\u00e7\u00e3o da Costa, investigadora del N\u00facleo de Estudios de G\u00e9nero PAGU, de la Universidad de Campinas (Unicamp), opina que la dificultad de la mujer para alcanzar la c\u00faspide de la carrera cient\u00edfica en Brasil revela los l\u00edmites del discurso que sostiene que el ambiente acad\u00e9mico es meritocr\u00e1tico. \u201cA medida que progresan en la carrera, independientemente del \u00e1rea, enfrentan mayores prejuicios\u201d, afirma. En tanto, la genetista Mayana Zatz, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), no considera que el prejuicio constituya un problema. \u201cNo creo que en Brasil se discrimine a las investigadoras. No puedo afirmar lo mismo de Estados Unidos, donde hasta el sueldo es inferior al de los hombres. All\u00e1 ni siquiera tienen derecho a la licencia por maternidad\u201d, dice. A su juicio, la gran dificultad que afrontan las cient\u00edficas radica en el conflicto entre las metas de la carrera y el deseo de ser madres, lo cual generalmente ocurre entre los 35 y los 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cLos varones ahora participan m\u00e1s en la educaci\u00f3n de los hijos, pero amamantar es algo que s\u00f3lo puede hacer la mujer. Por m\u00e1s que el padre colabore, la carga de la mujer siempre es mayor. Una vez que pasa ese per\u00edodo, la mujer puede retornar a la investigaci\u00f3n\u201d, dice Zatz, que tuvo dos hijos entre la maestr\u00eda y el doctorado, antes de cumplir los 30 a\u00f1os, y confiesa que cont\u00f3 con la ayuda de una ni\u00f1era, lo cual le permiti\u00f3 abreviar el per\u00edodo en que permaneci\u00f3 alejada de la universidad. \u201cHoy en d\u00eda, de hecho, es mucho m\u00e1s dif\u00edcil contar con ese tipo de ayuda aqu\u00ed en Brasil, pero todav\u00eda tenemos m\u00e1s opciones que en Estados Unidos\u201d, a\u00f1ade. Maria Concei\u00e7\u00e3o da Costa, de la Unicamp, dice que muchas mujeres terminan por abandonar la competencia por llegar a la cima de la carrera cient\u00edfica porque, siendo m\u00faltiples sus intereses de vida, \u201cno le encuentran sentido a sumergirse por completo en un esquema ultracompetitivo\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/032-035_Genero_212-04.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-148887 alignleft\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/032-035_Genero_212-04-300x170.jpg\" width=\"300\" height=\"170\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Ana Paula Campos<\/span><\/a>La baja participaci\u00f3n femenina en ciertas \u00e1reas del conocimiento, tales como las ciencias exactas y las ingenier\u00edas, es un problema mundial, atribuido en gran medida a factores culturales. Suely Druck, profesora del Instituto de Matem\u00e1tica de la Universidad Federal Fluminense (UFF), cree que el origen de esa escasa femenina participaci\u00f3n en la investigaci\u00f3n en las \u00e1reas de las ciencias exactas se encuentra en la ense\u00f1anza b\u00e1sica. Seg\u00fan Druck, mientras avanzan hacia la ense\u00f1anza media, las chicas pierden el inter\u00e9s por la matem\u00e1tica. \u201cEn esa etapa ellas necesitan ganar aceptaci\u00f3n en grupos de amigos, y por ello no desean que las identifiquen como <i>nerds<\/i>\u201d, dice. La investigadora fue mentora, en 2005, de la Olimp\u00edada Brasile\u00f1a de Matem\u00e1tica en las Escuelas P\u00fablicas (OBMEP). Y constat\u00f3 que, desde que se realiz\u00f3 la primera edici\u00f3n de la competencia, las chicas constituyeron el 45% de los premiados en el nivel 1, que comprende a los alumnos de 6\u00ba y 7\u00ba a\u00f1o de ense\u00f1anza b\u00e1sica. En el nivel 2 de la competencia (8\u00ba y 9\u00ba a\u00f1os), su porcentaje entre los galardonados cae al 20%. Y en el \u00faltimo nivel (ense\u00f1anza media) las adolescentes representan tan s\u00f3lo el 7% de los ganadores.<\/p>\n<p><b>El gusto por la escritura<br \/>\n<\/b>En el caso de Beatriz Barbuy, docente del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la USP, su gusto por la escritura cient\u00edfica resulta determinante para la calidad del trabajo. \u201cAh\u00ed logro organizar las ideas y el rumbo de mi investigaci\u00f3n\u201d, dice Barbuy, quien public\u00f3 alrededor de 210 art\u00edculos en revistas cient\u00edficas internacionales, que fueron citados en 8 mil trabajos de otros investigadores. Con todo, ella aclara: \u201cNoto que muchos investigadores evitan citar mujeres en sus trabajos\u201d.<\/p>\n<p>Mayana Zatz reconoce que las mujeres son menos agresivas para promocionarse. \u201cEl hombre se vende mejor en el \u00e1mbito investigativo\u201d, sostiene. Un estudio de la Universidad de California, de reciente difusi\u00f3n, revela que las investigadoras del \u00e1rea de ciencia pol\u00edtica evitan usar sus trabajos anteriores como referencia en los nuevos art\u00edculos, una pr\u00e1ctica m\u00e1s frecuente entre varones. De acuerdo con la investigaci\u00f3n, comandada por Barbara Walter, de la Universidad de California en San Diego, las mujeres no son tan incisivas como los hombres en cuanto a la autopromoci\u00f3n. El estudio analiz\u00f3 3 mil art\u00edculos publicados entre 1980 y 2006 en 12 peri\u00f3dicos. Los <i>papers<\/i> firmados s\u00f3lo por hombres fueron citados cinco veces m\u00e1s que aqu\u00e9llos firmados \u00fanicamente por mujeres. Esto sucede, seg\u00fan el estudio, porque las mujeres evitan autocitarse, y tambi\u00e9n porque los hombres citan a otros varones con mayor frecuencia de lo que se esperar\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Mujeres publican m\u00e1s art\u00edculos, pero el avance es lento en algunas \u00e1reas","protected":false},"author":421,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[284],"coauthors":[740],"class_list":["post-148881","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-cienciometria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/148881","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/421"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=148881"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/148881\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=148881"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=148881"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=148881"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=148881"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}