{"id":148963,"date":"2013-10-02T18:52:43","date_gmt":"2013-10-02T21:52:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=148963"},"modified":"2016-01-06T15:59:31","modified_gmt":"2016-01-06T17:59:31","slug":"cuando-comer-aumenta-el-hambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cuando-comer-aumenta-el-hambre\/","title":{"rendered":"Cuando comer aumenta el hambre"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-148964 alignright\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Fome_166010107.jpg\" alt=\"Fome_166010107\" width=\"290\" height=\"157\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Fome_166010107.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Fome_166010107-250x135.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Fome_166010107-120x65.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">MECALEHA\/GETTY IMAGES<\/span><\/p>\n<p>En las cadenas de hamburgueser\u00edas resulta usual toparse con promociones del men\u00fa con tama\u00f1os superiores. Hamburguesas dobles acompa\u00f1adas con porciones grandes de papas fritas y un balde de refresco como complemento. Pero ese combo de calor\u00edas, habitualmente muy superior a lo recomendado para una comida, no siempre logra aplacar el hambre. Sucede que cuanto m\u00e1s abundante en grasas es la comida, m\u00e1s se desea comer. Para quienes supondr\u00edan lo contrario, que esos alimentos m\u00e1s pesados y dif\u00edciles de digerir deber\u00edan saciar m\u00e1s f\u00e1cilmente, ahora hay una explicaci\u00f3n. \u201cUna dieta hiperlip\u00eddica activa m\u00e1s las neuronas que inducen el hambre\u201d, explica el bioqu\u00edmico <i>ga\u00facho<\/i> Marcelo Dietrich, investigador en la Facultad de Medicina de la Universidad Yale, en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Dietrich arrib\u00f3 recientemente a esta conclusi\u00f3n al estudiar la actividad de dos grupos de neuronas \u2012uno que induce el hambre y otro, la saciedad\u2012, ambos situados en una regi\u00f3n en la base del cerebro denominada hipot\u00e1lamo. En experimentos con ratones, constat\u00f3 que el consumo de grandes cantidades de grasas descompensa ese mecanismo esencial para la supervivencia. Suministr\u00e1ndoles a los roedores diferentes tipos de dietas, comprob\u00f3 que el exceso de l\u00edpidos aumenta la actividad de las neuronas inductoras del hambre, conocidas por la sigla AgRP, y simult\u00e1neamente reduce el funcionamiento de las neuronas que producen saciedad, las Pomc. Este desequilibrio surge como consecuencia de alteraciones en las mitocondrias, los org\u00e1nulos que producen energ\u00eda en las neuronas, seg\u00fan demostr\u00f3 el investigador en un estudio publicado en septiembre en la revista <i>Cell<\/i>. Aparte de revelar de d\u00f3nde proviene la voracidad ligada al consumo de alimentos grasos, estos resultados indican que ser\u00e1 dif\u00edcil obtener medicamentos contra la obesidad basados en el control de esos dos tipos de neuronas. Sucede que una misma prote\u00edna induce diferentes alteraciones en las mitocondrias de esas c\u00e9lulas.<\/p>\n<p><b>Hambre insaciable<br \/>\n<\/b>El objetivo de los estudios\u00a0de Dietrich, quien tambi\u00e9n est\u00e1 asociado al Departamento de Bioqu\u00edmica de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), donde trabaja junto al bioqu\u00edmico Diogo Souza, son las neuronas AgRP, que cuando se activan despiertan el apetito. \u201cSe trata de un mecanismo esencial para la vida\u201d, dice el investigador. \u201cIncluso en ayunas, cuando la energ\u00eda es escasa y el metabolismo de muchas c\u00e9lulas disminuye, una parte de esas neuronas sigue consumiendo energ\u00eda para garantizar el impulso de buscar alimento\u201d, explica. En un experimento con ratones realizado en el laboratorio de Tamas Horvath, director del Programa de Se\u00f1alizaci\u00f3n Celular Integrativa y Neurobiolog\u00eda del Metabolismo, de Yale, Dietrich y sus colegas investigaron qu\u00e9 ocurr\u00eda cuando les suministraban a los roedores su raci\u00f3n alimenticia reforzada en grasas (l\u00edpidos). Notaron que, luego de alimentarse, la proporci\u00f3n de esas neuronas a\u00fan activa en el cerebro de los ratones que consumieron grasas era mayor que la de los ratones con dieta normal. Este resultado fue opuesto al esperado, puesto que el primer grupo de animales hab\u00eda consumido m\u00e1s energ\u00eda.<\/p>\n<p>Los investigadores revelaron que esa activaci\u00f3n anormal ocurre porque las mitocondrias, que son las productoras de la energ\u00eda de las c\u00e9lulas \u2012el trifosfato de adenosina (ATP)\u2012 se fusionan entre s\u00ed. Al tornarse mayores y menos abundantes, las mitocondrias generan m\u00e1s ATP y potencian la actividad de las neuronas AgRP, incrementando el hambre y la acumulaci\u00f3n de grasas. El resultado son ratones muy por encima de su peso habitual.<\/p>\n<p>\u201cLa fusi\u00f3n de las mitocondrias provocada por una dieta hiperlip\u00eddica constituye una novedad\u201d, dice Dietrich. En circunstancias opuestas, cuando el organismo soporta un ayuno prolongado, las mitocondrias se dividen. Siendo menores y m\u00e1s abundantes, resultan menos eficientes para producir ATP. Dietrich comprob\u00f3 ese efecto de las grasas sobre las mitocondrias al suministrarles una raci\u00f3n hiperlip\u00eddica a ratones gen\u00e9ticamente modificados para que no produzcan dos prote\u00ednas, la mitofusina 1 y la mitofusina 2, responsables por la uni\u00f3n de esos org\u00e1nulos. Al bloquear la fusi\u00f3n de las mitocondrias \u2012que conservan su tama\u00f1o normal\u2012, permanecieron en reposo una mayor proporci\u00f3n de neuronas del hambre y, como consecuencia de ello, los ratones no engordaron.<\/p>\n<p><b>Voraces<br \/>\n<\/b>Los resultados obtenidos por Dietrich cobran mayor relevancia cuando se los analiza junto a los de otro art\u00edculo publicado en la misma edici\u00f3n de la revista <i>Cell<\/i>. En ese segundo trabajo, que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de Dietrich y Horvath, los investigadores Marc Schneeberger y Marc Claret, del Instituto de Investigaciones Biom\u00e9dicas August Pi i Sunyer, de Barcelona, Espa\u00f1a, identificaron en ratones otra conexi\u00f3n entre la dieta y la funci\u00f3n de las neuronas responsables de la saciedad, las Pomc. La ausencia de mitofusina 2, cuya producci\u00f3n decrece cuando se alimenta a los roedores con porciones ricas en l\u00edpidos, pr\u00e1cticamente sabotea a esas c\u00e9lulas cerebrales. \u201cSe tornan menos activas\u201d, comenta Dietrich. \u201cComo las neuronas Pomc estimulan la saciedad, su inactivaci\u00f3n rompe el equilibrio y s\u00f3lo las neuronas del hambre permanecen con alta actividad\u201d. Con un apetito desenfrenado, los ratones se tornan extremadamente obesos.<\/p>\n<p>El problema subyacente en el mal funcionamiento de las Pomc nuevamente se encuentra en las mitocondrias, que, en esta ocasi\u00f3n, se tornan mayores y deformes. Sin la mitofusina 2, las mitocondrias, adem\u00e1s de deformarse, se despegan del ret\u00edculo endoplasm\u00e1tico, el org\u00e1nulo que participa en la s\u00edntesis de las prote\u00ednas. \u201cEstimamos que las mitocondrias utilizan el calcio y los l\u00edpidos almacenados en el ret\u00edculo para la generaci\u00f3n de energ\u00eda\u201d, explica Dietrich. Cuando se interrumpe ese flujo, ambos se perjudican y funcionan mal. En ese contexto, las mitocondrias comienzan a liberar formas reactivas de ox\u00edgeno, mol\u00e9culas que ocasionan desequilibrios bioqu\u00edmicos en el organismo. En tal caso, las mitocondrias dejan de producir el ATP necesario para que funcionen las neuronas Pomc, las cuales, ya inactivas, cesan de responder a la leptina, la hormona encargada de se\u00f1alarle al organismo que se encuentra alimentado. La saciedad no aparece y los ratones glotones no paran de acumular grasas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-05_RegulacaoFome_212.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-148965\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-05_RegulacaoFome_212-1024x541.jpg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"296\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Infograf\u00eda Ana Paula Campos\u2002Ilustraci\u00f3n Alexandre Affonso<\/span><\/a><\/p>\n<p><b>P\u00edldoras adelgazantes<br \/>\n<\/b>Para Dietrich, la importancia de estos dos estudios radica en la demostraci\u00f3n de que una misma mol\u00e9cula puede provocar efectos muy dis\u00edmiles seg\u00fan la c\u00e9lula en que act\u00faan. Incluso en grupos de c\u00e9lulas vecinas en una misma regi\u00f3n del cerebro, tal como es el caso de las AgRP y de las Pomc, la mitofusina 2 incide de manera completamente distinta: en las AgRP estimula la fusi\u00f3n de las mitocondrias, mientras que en las Pomc, colabora con la adherencia de las mitocondrias al ret\u00edculo endoplasm\u00e1tico.<\/p>\n<p>Una consecuencia m\u00e1s gen\u00e9rica de esta observaci\u00f3n, seg\u00fan el investigador, consiste en que no ser\u00e1 sencillo obtener un compuesto \u00fanico que act\u00fae sobre las v\u00edas de se\u00f1alizaci\u00f3n del hambre y de la saciedad para el tratamiento de la obesidad, actualmente, una epidemia que afecta a un 17% de los brasile\u00f1os mayores de 20 a\u00f1os, seg\u00fan datos revelados por el Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica. En un pa\u00eds con abundancia de alimentos grasos y en el cual los men\u00fas poco saludables en los bares constituyen una soluci\u00f3n com\u00fan para la prisa cotidiana, los resultados obtenidos por Dietrich y sus colegas adquieren un cariz de urgencia. \u201cEl reflejo del hambre es uno de los m\u00e1s b\u00e1sicos para la supervivencia, no puede suprim\u00edrselo sin poner en riesgo la propia vida\u201d, dice el investigador.<\/p>\n<p>Por eso, a su juicio, resulta tan dif\u00edcil\u00a0 desarrollar f\u00e1rmacos contra la obesidad que no produzcan efectos colaterales graves, tal como Horvath y \u00e9l se\u00f1alaron en un <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nrd\/journal\/v11\/n9\/abs\/nrd3739.html\" target=\"_blank\">art\u00edculo<\/a> de revisi\u00f3n publicado en 2012 en la revista <i>Nature Reviews Drug Discovery<\/i>.<\/p>\n<p>Pero tal dificultad no impide que la b\u00fasqueda prosiga. Al contrario, la estimula. En la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), el grupo del bi\u00f3logo molecular Jo\u00e3o Bosco Pesquero acaba de firmar un acuerdo de cooperaci\u00f3n internacional con colegas del Max Delbr\u00fcck Center for Molecular Medicine, en Alemania (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2013\/11\/13\/aliados-contra-la-obesidad\/?\" target=\"_blank\"><i>lea en <\/i>Pesquisa FAPESP<i>, edici\u00f3n n\u00ba 211<\/i><\/a>). El objetivo del mismo consiste en acelerar la b\u00fasqueda de un medicamento eficaz y seguro contra la obesidad, que incida sobre las neuronas de la saciedad.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en julio de este a\u00f1o en la revista <i>Biological Chemistry<\/i>, el grupo de Pesquero analiz\u00f3 a ratones que no producen los receptores B1 para las cininas, involucrados en la acci\u00f3n de la leptina. En estos animales, los cient\u00edficos verificaron un aumento en la actividad de las neuronas de la saciedad. \u201cEstos roedores poseen un metabolismo diferente, se encuentran protegidos contra la obesidad incluso consumiendo una dieta grasosa\u201d, comenta Vicencia Sales, doctoranda en el grupo de Pesquero y coautora del art\u00edculo en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Los grupos de la Unifesp y de Alemania, en un trabajo conjunto con colaboradores de Toulouse, en Francia, apuestan por el avance de un compuesto en etapa de ensayos experimentales que bloquea los receptores B1 de cininas. De esta manera, esperan aumentar la sensibilidad de los animales a la leptina, produciendo saciedad. Con todo, para que se transforme en un medicamento viable, entre otras modificaciones, a\u00fan habr\u00eda que lograr que sea m\u00e1s estable y capaz de atravesar la barrera hematoencef\u00e1lica para llegar al cerebro. Sin embargo, eso s\u00f3lo valdr\u00e1 el esfuerzo si se comprueba su seguridad y su eficacia. La droga no parece ser perjudicial para los ratones, en los cuales ha sido probada antes de poder aplicarla en seres humanos. \u201cObviamente, siempre existe la preocupaci\u00f3n sobre c\u00f3mo pueden responder otras neuronas a ese compuesto\u201d, comenta Sales, quien pretende dedicar el resto de su doctorado al estudio de lo que el f\u00e1rmaco produce en el organismo en forma general.<\/p>\n<p>Los resultados obtenidos por Dietrich ponen de manifiesto, seg\u00fan ella, la importancia de tomar recaudos al respecto de lo que sucede con las mitocondrias en su modelo de investigaci\u00f3n. \u201cSe trata de un trabajo complejo\u201d, comenta. Al fin de cuentas, hay que aislar neuronas de un cerebro tan peque\u00f1o como el de un rat\u00f3n, que mide alrededor de 2 cent\u00edmetros, para deducir la actividad el\u00e9ctrica y la producci\u00f3n de ATP. \u201cEl hipot\u00e1lamo de esos roedores mide, m\u00e1s o menos, 3 d\u00e9cimas de mil\u00edmetro, y es algo mayor que un granito de arena\u201d, analiza. Para aislar esas c\u00e9lulas, se requiere una t\u00e9cnica que el grupo de Yale domina y que hace la diferencia en el trabajo de Dietrich. La red neuronal implicada en los mecanismos complejos y fundamentales como la necesidad de alimentarse s\u00f3lo puede dilucidarse efectivamente mediante la sumatoria de conocimientos, ideas y especialidades de m\u00faltiples grupos. Preferentemente, trabajando juntos.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nDIETRICH, M. O. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0092867413010957\" target=\"_blank\">Mitochondrial dynamics controlled by mitofusins regulate AgRP neuronal activity and diet-induced obesity<\/a>. <b>Cell.<\/b> v. 155, n. 1, p. 188-99. 26 sept. 2013.<br \/>\nSCHNEEBERGER, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0092867413010957\" target=\"_blank\">Mitofusin 2 in Pomc neurons connects ER stress with leptin resistance and energy imbalance<\/a>. <b>Cell<\/b>. v. 155, n. 1, p. 172-87. 26 sept. 2013.?<br \/>\nTORRES, H. A. M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.degruyter.com\/view\/j\/bchm.2013.394.issue-7\/hsz-2012-0302\/hsz-2012-0302.xml;jsessionid=78F3A54A610A695D64329B0D74BE221C\" target=\"_blank\">Kinin B1 receptor gene ablation affects hypothalamic CART production<\/a>. <b>Biological Chemistry<\/b>. v. 394, n. 7, p. 901-8. jul. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una dieta rica en grasas reduce la saciedad","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[305,316,319],"coauthors":[95,105],"class_list":["post-148963","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisiologia-es","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/148963","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=148963"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/148963\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=148963"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=148963"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=148963"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=148963"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}