{"id":149006,"date":"2013-10-03T15:30:43","date_gmt":"2013-10-03T18:30:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=149006"},"modified":"2014-06-17T18:30:39","modified_gmt":"2014-06-17T21:30:39","slug":"la-ultima-gran-elevacion-del-atlantico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-ultima-gran-elevacion-del-atlantico\/","title":{"rendered":"La \u00faltima gran elevaci\u00f3n del Atl\u00e1ntico"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_149008\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-149008\" alt=\"Acantilado del litoral del estado de Alagoas, con su base formada por sedimentos transportados por la elevaci\u00f3n del nivel del Atl\u00e1ntico durante el  per\u00edodo Mioceno\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Nivel_B7154.jpg\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Nivel_B7154.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Nivel_B7154-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Nivel_B7154-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Stefan Kolumban\/ Olhar Imagem<\/span>Acantilado del litoral del estado de Alagoas, con su base formada por sedimentos transportados por la elevaci\u00f3n del nivel del Atl\u00e1ntico durante el per\u00edodo Mioceno<span class=\"media-credits\">Stefan Kolumban\/ Olhar Imagem<\/span><\/p><\/div>\n<p>Al pasar por la regi\u00f3n donde actualmente se encuentra Porto Seguro, en el sur del estado de Bah\u00eda, a bordo de la nave insignia comandada por Pedro \u00c1lvarez Cabral, P\u00earo Vaz de Caminha se asombr\u00f3 por el tama\u00f1o del litoral de la isla de Vera Cruz, el primer nombre que se le dio a Brasil al descubr\u00edrselo, y registr\u00f3 tambi\u00e9n la presencia de vistosos riscos en la playa, casi acariciando el Atl\u00e1ntico: \u201c[Esta tierra] Posee junto al mar, en algunos sitios, grandes barreras, algunas rojizas y otras blancas, y un terreno, por encima, plano y repleto de enormes arboledas\u201d. El escribiente portugu\u00e9s contemplaba un tramo de lo que hoy se denomina Forma\u00e7\u00e3o Barreiras, constituida por capas de arena y arcilla, generalmente con algunas decenas de metros de espesor, que se extiende por un espacio de 5 mil kil\u00f3metros a lo largo de la costa nacional, desde el estado de Amap\u00e1 hasta el de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>Para los ge\u00f3logos, esos acantilados, que forman parte de la primera unidad geol\u00f3gica descrita en el pa\u00eds, revelan una historia mucho m\u00e1s antigua que la de la saga del descubrimiento. Son testimonios de la \u00faltima gran elevaci\u00f3n del nivel del Atl\u00e1ntico registrada en sectores de la costa brasile\u00f1a, espec\u00edficamente en el norte y nordeste, hace entre 25 y 16 millones de a\u00f1os, al final del periodo denominado Oligoceno y parte del Mioceno. Gran parte de estos riscos se form\u00f3 por acci\u00f3n de corrientes de marea creciente a lo largo de la costa que arrastran sedimentos continente adentro debido a ese aumento significativo del nivel del mar. Seg\u00fan algunos estudios, los oc\u00e9anos, durante el Mioceno, se habr\u00edan elevado hasta 180 metros en comparaci\u00f3n con su nivel actual, en ciertos puntos del planeta. En Brasil, el aumento promedio fue m\u00e1s modesto, generalmente en el orden de los 60 metros, con picos de hasta 140 metros en la costa de los actuales estados de Sergipe y Alagoas, de acuerdo con un amplio estudio sobre la Forma\u00e7\u00e3o Barreiras publicado en la edici\u00f3n de agosto de la revista cient\u00edfica <i>Earth-Science Reviews<\/i>.<\/p>\n<p>Pero \u00e9se tal vez no sea el dato m\u00e1s sorprendente que revela ese art\u00edculo, firmado por tres ge\u00f3logos brasile\u00f1os. Seg\u00fan el trabajo, luego de ese per\u00edodo signado por momentos de elevaci\u00f3n del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico en sectores de la costa norte y nordeste, hace entre 25 y 16 millones de a\u00f1os, el nivel del mar a lo largo del litoral del pa\u00eds atraves\u00f3 una fase de descenso, hace entre 15 y 10 millones de a\u00f1os. Parad\u00f3jicamente, esa ca\u00edda del nivel del Atl\u00e1ntico en la costa brasile\u00f1a sucedi\u00f3 al mismo tiempo que el nivel de los oc\u00e9anos alcanz\u00f3 su pico m\u00e1ximo de ascenso en otras regiones del planeta. \u00bfPor qu\u00e9 el periodo de elevaci\u00f3n del nivel del Atl\u00e1ntico en el norte y nordeste no coincide con el aumento del nivel de los oc\u00e9anos en todo el globo? \u201cProbablemente, esto ocurri\u00f3 a causa de desplazamientos del terreno provocados por la actividad tect\u00f3nica en algunos tramos de la costa brasile\u00f1a\u201d, dice la ge\u00f3loga Dilce de F\u00e1tima Rossetti, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), primera autora del art\u00edculo, quien estudia la Forma\u00e7\u00e3o Barreiras desde hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los datos con que cuentan los ge\u00f3logos, el suelo de muchos sectores de la costa brasile\u00f1a se habr\u00eda hundido algunas decenas de metros en el per\u00edodo comprendido entre 25 y 16 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, como consecuencia de la actividad tect\u00f3nica. Aunque durante ese per\u00edodo los oc\u00e9anos no hab\u00edan alcanzado su pico de elevaci\u00f3n global, el descenso del relieve en algunos tramos del litoral del norte y nordeste despej\u00f3 el camino para el ingreso en el continente de material proveniente del mar: origin\u00f3 cuencas propicias para recibir y almacenar sedimentos transportados por el Atl\u00e1ntico. De esa forma, la elevaci\u00f3n del nivel del oc\u00e9ano en segmentos de la costa brasile\u00f1a deriv\u00f3 en la acumulaci\u00f3n de los sedimentos que originaron la Forma\u00e7\u00e3o Barreiras y tambi\u00e9n la Forma\u00e7\u00e3o Pirabas; \u00e9sta \u00faltima, ligeramente m\u00e1s antigua y con menor extensi\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/062-065_Nivel-oceanos_212.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-149011\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/062-065_Nivel-oceanos_212-219x300.jpg\" width=\"219\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Foto: Dilce Rossetti<\/span><\/a>Hace entre 15 y 10 millones de a\u00f1os, cuando ocurri\u00f3 el pico de elevaci\u00f3n global del nivel de los oc\u00e9anos, la actividad s\u00edsmica habr\u00eda producido justamente el efecto contrario sobre el relieve de la costa brasile\u00f1a. \u201cEn ese per\u00edodo, el terreno se estabiliz\u00f3 o incluso se elev\u00f3. Esto habr\u00eda compensado el aumento del nivel global, que no logr\u00f3 dejar ning\u00fan registro sedimentario sobre esa regi\u00f3n\u201d, explica Rossetti. \u201cEn ese entonces, una amplia franja del litoral del norte y nordeste de Brasil, que al cabo, se encontraba cubierta por el mar, emergi\u00f3, qued\u00f3 expuesta a la erosi\u00f3n y se convirti\u00f3 en un sitio propicio para el crecimiento de la vegetaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis de los investigadores se basa en una constataci\u00f3n que cobr\u00f3 fuerza durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. A diferencia de lo que se cre\u00eda, la costa brasile\u00f1a no est\u00e1 situada en una regi\u00f3n geol\u00f3gica totalmente estable. Aunque todo el territorio nacional se encuentra asentado en el centro de la placa tect\u00f3nica Sudamericana, lo cual la libra de grandes terremotos, la incidencia de episodios s\u00edsmicos de nivel medio y alteraciones relevantes en la altitud de los terrenos ocurre con cierta frecuencia. \u201cLa topograf\u00eda es din\u00e1mica\u201d, informa el ge\u00f3logo Francisco Hil\u00e1rio Rego Bezerra, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), otro de los autores del art\u00edculo. \u201cNuestra costa era considerada estable, pero nuestro trabajo revela que no es precisamente as\u00ed. Existen evidencias de la presencia de muchas fallas tect\u00f3nicas en esa regi\u00f3n y de que \u00e9stas se reactivaron durante el Mioceno. En realidad, hay evidencias de que todav\u00eda hoy estar\u00edan activas\u201d.<\/p>\n<p>En forma simplificada, hay tres grandes factores que pueden influir en la altura del mar en un tramo de la costa: el nivel global de todos los oc\u00e9anos; la estabilidad local del terreno (si se est\u00e1 hundi\u00e9ndose o elev\u00e1ndose a causa de los movimientos tect\u00f3nicos); y la incidencia de procesos erosivos que desgastan la superficie, o de acumulaci\u00f3n de sedimentos, que agregan capas al suelo. De acuerdo con la intensidad de cada factor, la tendencia global de elevaci\u00f3n (o descenso) del nivel del mar puede amplificarse, mitigarse o incluso anularse a escala local o regional. Parece contradictorio, pero no lo es. Debido a la interacci\u00f3n de estos factores, el mar puede subir solamente en uno o en algunos puntos de una costa, tal como ocurri\u00f3 en el caso del norte y del nordeste durante el Mioceno, mientras desciende o se estabiliza el nivel de los oc\u00e9anos en la mayor parte del planeta. \u201cLos continentes no permanecen fijos en el plano vertical\u201d, explica Jos\u00e9 Dominguez, de la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA), otro de los autores del estudio, experto en geolog\u00eda marina. \u201cEst\u00e1n siempre desplaz\u00e1ndose\u201d.<\/p>\n<p>El extremo este de Am\u00e9rica del Sur se encuentra asociado a un contexto geol\u00f3gico m\u00e1s calmo y estable que el del oeste. La costa del Pac\u00edfico, configurada durante el Mioceno por el surgimiento de los Andes, fruto del choque de las placas tect\u00f3nicas de Nazca y la Ant\u00e1rtica con el borde occidental de la placa Sudamericana, a\u00fan hoy soporta frecuentes sacudidas debido a movimientos tect\u00f3nicos de gran intensidad. \u201cLos Andes se irguieron aproximadamente 4 kil\u00f3metros durante el mioceno\u201d, dice Rossetti, cuyos estudios son parcialmente financiados por la FAPESP. El \u00faltimo gran evento que molde\u00f3 el relieve de la regi\u00f3n fue la separaci\u00f3n de Am\u00e9rica del Sur del continente africano, que comenz\u00f3 hace m\u00e1s de 100 millones de a\u00f1os. La fractura que separ\u00f3 los dos bloques de tierra fue ocupada por las aguas del Atl\u00e1ntico. No obstante, tal como sugieren las investigaciones del tr\u00edo de ge\u00f3logos, eso no quiere decir que, desde entonces, no hubo temblores y desplazamientos de terreno a lo largo de la costa brasile\u00f1a.<\/p>\n<p><b>Erosi\u00f3n<br \/>\n<\/b>Una de las dificultades para demostrar que los riscos del norte y nordeste podr\u00edan constituir una se\u00f1al de cu\u00e1nto subi\u00f3 el nivel del mar localmente hace unos 20 millones de a\u00f1os estaba relacionada con la incertidumbre al respecto de la edad y del car\u00e1cter de la Forma\u00e7\u00e3o Barreiras. Los estudios sosten\u00edan que los sedimentos de esa formaci\u00f3n se hab\u00edan depositado, como m\u00e1ximo, hace unos 5 millones de a\u00f1os, remitiendo, por lo tanto, al Plioceno, la \u00e9poca geol\u00f3gica inmediatamente posterior al Mioceno. Actualmente se ha comprobado que la arcilla y la arena que componen la Forma\u00e7\u00e3o Barreiras se acumularon ah\u00ed mucho antes. Otro punto oscuro eran los sitios donde los sedimentos de esa formaci\u00f3n se habr\u00edan acumulado. Hasta hace pocos a\u00f1os, la mayor\u00eda de los autores afirmaba que los sedimentos se habr\u00edan depositado en \u00e1reas continentales, fundamentalmente en ambientes fluviales y lacustres. Sin embargo, durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, una serie de estudios, varios de ellos liderados por Dilce Rossetti, revel\u00f3 la verdadera naturaleza del material que compone muchos pe\u00f1ascos de la costa brasile\u00f1a: la invasi\u00f3n de ciertos tramos del continente por las aguas saladas del Atl\u00e1ntico arrastr\u00f3 sedimentos marinos hacia su costa oriental.<\/p>\n<p>Debido a su composici\u00f3n pobre en carbonatos, la Forma\u00e7\u00e3o Barreiras generalmente no conserv\u00f3 un buen registro f\u00f3sil de animales que habitaron all\u00ed en un pasado remoto. Resulta pr\u00e1cticamente imposible encontrar preservado en esos sedimentos vestigios directos de alg\u00fan organismo marino. La erosi\u00f3n actual (y la pret\u00e9rita) tambi\u00e9n contribuy\u00f3 para la destrucci\u00f3n de eventuales f\u00f3siles en esa unidad geol\u00f3gica. Tales peculiaridades hicieron que, en primera instancia, constituyera todo un desaf\u00edo asociar esa formaci\u00f3n con un origen marino.<\/p>\n<p><b>Las marcas de las mareas<br \/>\n<\/b>Sin embargo, los investigadores lograron reunir durante los \u00faltimos a\u00f1os una serie de indicios de que esa formaci\u00f3n fue, en gran medida, generada en \u00e1reas costeras, donde influyeron fundamentalmente las corrientes de marea. El vaiv\u00e9n de la marea provoca que los sedimentos sean arrastreados hacia adelante y hacia atr\u00e1s. Tales oscilaciones producen marcas en los sedimentos que revelan su g\u00e9nesis y se diferencian de cualquier otro agente de sedimentaci\u00f3n. Las marcas producidas por corrientes de marea son abundantes en la Forma\u00e7\u00e3o Barreiras. Aunque el cuerpo en s\u00ed de antiguos animales oriundos del Atl\u00e1ntico no se conserv\u00f3 en esa unidad geol\u00f3gica, la presencia de esta clase de organismos en dichos dep\u00f3sitos sedimentarios se comprueba por la existencia de icnof\u00f3siles t\u00edpicos de ecosistemas marinos o de aguas salobres. Los icnof\u00f3siles constituyen evidencias indirectas de la presencia de organismos: son rastros, guaridas o huellas, conservadas en estratos geol\u00f3gicos. \u201cTambi\u00e9n contamos con registros de polen de plantas del Mioceno en la Forma\u00e7\u00e3o Barreiras\u201d, informa Rossetti.<\/p>\n<p>Todos esos vestigios pasan desapercibidos a los ojos de los legos desprevenidos, como puede haber sido el caso de P\u00earo Vaz de Caminha y de tantos turistas actuales, que viajan por las costas del norte y nordeste en busca de hermosos paisajes, algunos de ellos esculpidos por el encuentro de los pe\u00f1ascos de la Forma\u00e7\u00e3o Barreiras con el mar. Pero no es as\u00ed para la mirada entrenada de los ge\u00f3logos, que aprovechan tales evidencias para revelar el vaiv\u00e9n del nivel los oc\u00e9anos durante el transcurso del tiempo.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEvoluci\u00f3n tect\u00f3nico-sedimentaria <i>post-rift<\/i> en la cuenca del Para\u00edba, nordeste de Brasil (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/47697\/evolucao-tectono-sedimentar-pos-rifte-na-bacia-paraiba-nordeste-do-brasil\/\" target=\"_blank\">2012\/ 06010-5<\/a>); <b>Modalidad<\/b> L\u00ednea regular de ayuda al proyecto de investigaci\u00f3n; <b>Coord.<\/b> Dilce de F\u00e1tima Rossetti \u2013 Inpe; <b>Inversi\u00f3n<\/b> R$ 109.710,00 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nROSSETTI, D. F. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0012825213000792\" target=\"_blank\">Late Oligocene\u2013Miocene transgressions along the equatorial and eastern margins of Brazil<\/a>. <b>Earth-Science Reviews<\/b>. v. 123, p. 87-112. ago. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El mar subi\u00f3 alrededor de 60 metros en el norte y en el nordeste de Brasil","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[101],"class_list":["post-149006","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149006","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=149006"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149006\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=149006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=149006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=149006"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=149006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}