{"id":149236,"date":"2014-03-10T07:28:41","date_gmt":"2014-03-10T10:28:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=149236"},"modified":"2015-08-28T13:20:11","modified_gmt":"2015-08-28T16:20:11","slug":"un-oceano-en-los-aires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-oceano-en-los-aires\/","title":{"rendered":"Un oc\u00e9ano en los aires"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_149246\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-149246 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/016-021_CAPA_Chuva_217-11.jpg\" alt=\"El imperio de las aguas: nubes oscuras cubriendo el r\u00edo Negro y Manaos el d\u00eda 18 de febrero de 2014, como preludio de otra lluvia amaz\u00f3nica \" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/016-021_CAPA_Chuva_217-11.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/016-021_CAPA_Chuva_217-11-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/016-021_CAPA_Chuva_217-11-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>El imperio de las aguas: nubes oscuras cubriendo el r\u00edo Negro y Manaos el d\u00eda 18 de febrero de 2014, como preludio de otra lluvia amaz\u00f3nica<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p><em>desde Manaos<\/em><\/p>\n<p>Aqu\u00ed en Manaos y por esta vasta regi\u00f3n norte de Brasil, llueve mucho durante todo el a\u00f1o, pero las lluvias son distintas. Al comienzo del a\u00f1o \u2013en febrero y marzo\u2013 llueve casi todos los d\u00edas, con pocos rel\u00e1mpagos, y el aguacero lava la selva y las ciudades durante horas seguidas. En tanto, al final del a\u00f1o \u2013entre septiembre y noviembre\u2013 las tormentas son m\u00e1s intensas, con abundantes rel\u00e1mpagos, que despiertan temores at\u00e1vicos, y las lluvias son localizadas y m\u00e1s breves. Para confirmar y describir los mecanismos de formaci\u00f3n de la lluvia \u2013diferente en cada regi\u00f3n del pa\u00eds e incluso dentro de una misma regi\u00f3n\u2013 y el efecto de la contaminaci\u00f3n de Manaos sobre el clima de la Amazonia, un grupo de 100 investigadores de Brasil, Estados Unidos y Alemania comenz\u00f3 a escudri\u00f1ar el cielo de la zona de Manaos mediante radares y aviones, en el marco del programa Green Ocean Amazon (GOAmazon). El programa GOAmazon, lanzado oficialmente el d\u00eda 18 de febrero en Manaos, cuenta con un presupuesto de 24 millones de reales y apoyo econ\u00f3mico de la FAPESP, de la Fundaci\u00f3n de Apoyo a la Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica del Estado de Amazonas (Fapeam), del Departamento de Energ\u00eda y de la Fundaci\u00f3n Nacional de Ciencia (NSF) de Estados Unidos.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n <i>green ocean<\/i> surgi\u00f3 en 1999, durante la primer gran campa\u00f1a del programa Experimento de Gran Escala de la Bi\u00f3sfera-Atm\u00f3sfera en la Amazonia (LBA). Sobrevolando la selva de Ji-Paran\u00e1, en el estado de Rond\u00f4nia, los investigadores \u2013muchos de ellos participantes de este nuevo programa\u2013 notaron que las nubes no se comportaban seg\u00fan lo esperado. En esa regi\u00f3n de la Amazonia cercana a Bolivia, se esperaba que la capa de nubes tuviese unos 20 kil\u00f3metros (km) de altura y presentara una alta concentraci\u00f3n de part\u00edculas en suspensi\u00f3n y peque\u00f1as gotas de lluvia, caracter\u00edsticas de las denominadas nubes continentales. En lugar de eso, presentaban las caracter\u00edsticas de las nubes oce\u00e1nicas, con escaso material en part\u00edculas, formaci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pida y topes de altitud relativamente bajos, como ocurre en las \u00e1reas oce\u00e1nicas; era un oc\u00e9ano, no azul, sino verde, por hallarse sobre la selva. El investigador Antonio Manzi, del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa), quien particip\u00f3 en aqu\u00e9lla y otras expediciones del LBA y actualmente forma parte del GOAmazon, recuerda que en 1999 tambi\u00e9n verificaron que las denominadas nubes calientes, que no forman cristales de hielo, eran las que predominaban en la regi\u00f3n, algo inesperado en \u00e1reas continentales.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/016-017_CAPA_Chuva_217.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-149248 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/016-017_CAPA_Chuva_217-238x300.jpg\" alt=\"\" width=\"238\" height=\"300\" \/><\/a>El volumen de lluvia que cae sobre la cuenca amaz\u00f3nica equivale a un oc\u00e9ano. Seg\u00fan Manzi, corresponde en promedio a 27 billones de toneladas de agua por a\u00f1o. En t\u00e9rminos concretos, si la lluvia se acumulara en lugar de escurrir a trav\u00e9s del suelo, formar\u00eda una l\u00e1mina de agua con un espesor de 2,3 metros sobre los 6,1 millones de kil\u00f3metros cuadrados que ocupa la cuenca amaz\u00f3nica, que se extiende por Brasil y varios pa\u00edses vecinos. Luiz Augusto Machado, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), calcul\u00f3 el volumen promedio del agua de lluvia en todo el pa\u00eds: son 14 billones de toneladas anuales. En caso de acumularse, toda esa agua cubrir\u00eda al pa\u00eds por completo con una capa de 1,7 metro de altura. Machado tambi\u00e9n coordina el Proyecto Lluvia, que forma parte del GOAmazon y pr\u00f3ximamente llevar\u00e1 a cabo en Manaos la \u00faltima etapa de un mapeo sobre los tipos y la distribuci\u00f3n de las nubes de lluvia en Brasil.<\/p>\n<p>Todav\u00eda no queda claro c\u00f3mo se forma ese oc\u00e9ano a\u00e9reo. \u201cLas nubes pueden generar lluvia o no\u201d, dice Gilberto Fisch, del Instituto de Aeron\u00e1utica y Espacio (IAE), de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, e investigador del Proyecto Lluvia. Se suele decir que, cuando hay vapor de agua, se genera lluvia y \u00e9sta cae, pero no es exactamente as\u00ed\u201d. La mayor\u00eda de las diminutas gotitas que componen las nubes, con decenas de micr\u00f3metros de di\u00e1metro, se dispersa en forma de vapor. S\u00f3lo un peque\u00f1o porcentaje aumenta su volumen y se transforma en gotas con un di\u00e1metro de 1 a 5 mil\u00edmetros y cae, por efecto de la gravedad. Uno de los objetivos del equipo de GOAmazon consiste en determinar c\u00f3mo se forman y crecen las nubes y en cu\u00e1les efectivamente se produce la lluvia.<\/p>\n<p>En uno de los sitios de recolecci\u00f3n de informaci\u00f3n, en el municipio de Manacapuru, situado a 80 km al oeste de Manaos, 120 dispositivos funcionan d\u00eda y noche \u2013algunos a la intemperie y otros en el interior de 15 contenedores\u2013 para recabar informaci\u00f3n sobre el clima de la regi\u00f3n, con la ayuda de los globos meteorol\u00f3gicos, que son soltados cada seis horas. Sobre uno de los contenedores hay un radar con un alcance de 100 km que analiza el formato y la constituci\u00f3n de las nubes que producen lluvia y, desde 2010, ha realizado el mismo trabajo en otras ciudades brasile\u00f1as. La informaci\u00f3n obtenida acerca de las nubes se cotejar\u00e1 con los datos del sat\u00e9lite GPM, que ser\u00e1 lanzado el 27 de febrero desde Jap\u00f3n y orbitar\u00e1 a 400 km de altitud, enviando informaci\u00f3n sobre las nubes de lluvia en casi todo el planeta. \u201cEl GPM pasar\u00e1 dos veces por d\u00eda sobre Manaos, complementando nuestros registros\u201d, dice Machado.<\/p>\n<div id=\"attachment_149249\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-149249 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/016-021_CAPA_Chuva_217-21.jpg\" alt=\"Explorando el cielo: el radar de nubes (izquierda) y el de lluvia, emplazados en Manacapuru, a 80 km de Manaos\" width=\"290\" height=\"172\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/016-021_CAPA_Chuva_217-21.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/016-021_CAPA_Chuva_217-21-120x71.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/016-021_CAPA_Chuva_217-21-250x148.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>Explorando el cielo: el radar de nubes (izquierda) y el de lluvia, emplazados en Manacapuru, a 80 km de Manaos<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un avi\u00f3n meteorol\u00f3gico proveniente de Estados Unidos arrib\u00f3 a Manaos el d\u00eda 16 de febrero y est\u00e1 previsto que comience a volar en los d\u00edas venideros para examinar directamente los distintos tipos de cristales de hielo en el interior de las nubes y el porcentaje de anh\u00eddrido carb\u00f3nico (CO<sub>2<\/sub>) y material en part\u00edculas que contienen. El aeroplano estadounidense y otro de Alemania sobrevolar\u00e1n la ciudad y la selva en el mes de septiembre para medir las eventuales alteraciones del clima durante la estaci\u00f3n seca.<\/p>\n<p>Los experimentos, que se espera que concluyan en diciembre de 2015, ofrecer\u00e1n perspectivas meteorol\u00f3gicas\u00a0 a corto plazo (dos horas) y modelos inform\u00e1ticos m\u00e1s precisos acerca de la circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica. En ciertas regiones del pa\u00eds, el monitoreo del volumen de lluvias, que depende de los sat\u00e9lites meteorol\u00f3gicos, a\u00fan es muy impreciso, lo que retrasa las medidas de prevenci\u00f3n que podr\u00edan salvar vidas antes de que se produzcan las tempestades.<br \/>\n<b><br \/>\nUna metr\u00f3polis en la selva<br \/>\n<\/b>Con una fuerte base industrial, una flota de 700 mil veh\u00edculos y casi 2 millones de habitantes, Manaos, la capital del estado de Amazonas, es la mayor metr\u00f3polis tropical del mundo, rodeada por cientos de kil\u00f3metros de selva. \u00bfC\u00f3mo altera la pluma de contaminaci\u00f3n que produce esta megaciudad situada en el centro de la Amazonia el ciclo de vida de los aerosoles y de las nubes en \u00e1reas de bosque protegidas y c\u00f3mo interact\u00faan esos elementos en la atm\u00f3sfera provocando m\u00e1s o menos lluvias en la regi\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00c9stos son los temas centrales que el experimento internacional GOAmazon procurar\u00e1 responder durante los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Se realizar\u00e1 un conjunto de minuciosas mediciones de aerosoles, gases traza (gas carb\u00f3nico, metano y otros) y nubes en seis sitios diferentes. Tres de ellos se encuentran en el este, antes de que el viento pase por Manaos y, por lo tanto, la atm\u00f3sfera local a\u00fan no ha sido contaminada por la pluma de contaminaci\u00f3n de la capital. Un cuarto puesto de medici\u00f3n estar\u00e1 emplazado en la propia metr\u00f3polis y los dos \u00faltimos se ubican en Iranduba y Manacapuru, al oeste, donde la atm\u00f3sfera ya carga con la influencia de los contaminantes emanados en Manaos.<\/p>\n<p>\u201cNo existe otra ciudad que ostente una situaci\u00f3n similar a la de la capital de Amazonas\u201d, sostiene Paulo Artaxo, coordinador del proyecto tem\u00e1tico ligado al GOAmazon. \u201cSabemos que la contaminaci\u00f3n influye en las precipitaciones, pero, \u00bfen qu\u00e9 tipo de nubes y en qu\u00e9 circunstancias?\u201d Los estudios de Scott Martin, investigador de la Universidad Harvard y participante en el GOAmazon, se\u00f1alaron que el efecto de los aerosoles sobre el clima de la Amazonia var\u00eda seg\u00fan la \u00e9poca del a\u00f1o. Tambi\u00e9n se comprob\u00f3 que las nubes que atraviesan la ciudad absorben contaminantes y presentan mayor reflectividad que las que no se encuentran contaminadas. Las nubes de la selva contienen una carga de part\u00edculas en suspensi\u00f3n similar a la de la era preindustrial.<\/p>\n<p>La investigadora Maria Assun\u00e7\u00e3o da Silva Dias, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP) quien coordin\u00f3 la campa\u00f1a del LBA en 1999, elaborar\u00e1 un modelo de la influencia de la brisa fluvial originada por los r\u00edos Negro, Solim\u00f5es y Amazonas sobre el viento que carga con la pluma de contaminaci\u00f3n de la capital amazonense. Durante el d\u00eda, la brisa sopla desde el r\u00edo hacia la tierra. Por la noche, el sentido se invierte. \u201cEn los r\u00edos con orillas anchas, como en el caso del r\u00edo Negro, la brisa puede constituir un factor capaz de alterar la direcci\u00f3n y la intensidad de los vientos, modificando el r\u00e9gimen de lluvias en las \u00e1reas circundantes\u201d, dice Silva Dias, quien en 2004 realiz\u00f3 un estudio similar sobre la brisa en el r\u00edo Tapaj\u00f3s, en Santar\u00e9m, estado de Par\u00e1.<br \/>\n<b><br \/>\nNieve en el nordeste<br \/>\n<\/b>Dispuestos a lograr una mayor comprensi\u00f3n al respecto de la formaci\u00f3n de las lluvias en el pa\u00eds para evitar tragedias clim\u00e1ticas, el equipo del Inpe recolect\u00f3 datos en el transcurso de los \u00faltimos cuatro a\u00f1os, en cinco puntos de referencia: Alc\u00e2ntara, en el estado de Maranh\u00e3o; Fortaleza, estado de Cear\u00e1; Bel\u00e9m, en Par\u00e1; S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, en S\u00e3o Paulo; y Santa Maria, en Rio Grande do Sul. Un radar y otros dispositivos actualmente instalados en Manaos miden el tama\u00f1o de las gotas en las nubes y los tipos de cristales que las conforman. Las formas de las gotas, por cierto, son muy dis\u00edmiles; pueden ser planas, el\u00edpticas u oblongas, pero todas bastante alejadas del formato abombado con el que normalmente se suelen representar las gotas de lluvia.<\/p>\n<p>\u201cSe trata del primer registro de la distribuci\u00f3n de gotas de lluvia y cristales de hielo en el territorio nacional\u201d, dice Machado. En l\u00edneas generales, se observ\u00f3 que los diferentes tipos de nubes (m\u00e1s altas o m\u00e1s bajas), con distintos tipos de cristales de hielo (con forma de estrella, cilindro o cono), se forman y se deshacen permanentemente en todas las regiones del pa\u00eds. Tambi\u00e9n se registraron particularidades regionales, que indican diferentes procesos de formaci\u00f3n de lluvias y fen\u00f3menos sorprendentes. Las formas y la naturaleza de las lluvias en el pa\u00eds, a lo largo del a\u00f1o, son diversas a punto tal de recordarnos el poema <i>Caso pluvioso<\/i>, en el cual el poeta Carlos Drummond de Andrade descubre que era Mar\u00eda quien llov\u00eda (\u00e9l no revela qui\u00e9n era Mar\u00eda) y la llama [en traducci\u00f3n libre] lluviera, lluviadora, lluvienta, lluvil y pluviorosa. Y a continuaci\u00f3n: \u201cLlovi\u00f3 tanta Mar\u00eda en casa\/ que la fuerte correntada solt\u00f3 alas\/ y se hizo un r\u00edo, o un mar, no s\u00e9,\/ pero s\u00ed que yo me hund\u00ed, eso lo s\u00e9\u201d [\u201cChoveu tanto Maria em minha casa \/ que a correnteza forte criou asa \/ e um rio se formou, ou mar, n\u00e3o sei, \/ sei apenas que nele me afundei\u201d].<\/p>\n<p>La realidad tambi\u00e9n revel\u00f3 cierta poes\u00eda. \u201cDetectamos nieve en las nubes m\u00e1s altas sobre la ciudad de Fortaleza\u201d, dice Machado. Sin embargo, para decepci\u00f3n de los habitantes locales, la nieve se derrite y cae como lluvia com\u00fan. En el nordeste predominan las nubes calientes, denominadas as\u00ed porque se encuentran a una altitud por debajo del l\u00edmite donde la temperatura es 0\u00ba Celsius (\u00baC) y, por esa raz\u00f3n, no se forman cristales de hielo en ellas, tal como ocurre en regiones m\u00e1s altas con otros tipos de nubes. Al no contener hielo, esas nubes pasan desapercibidas para los sat\u00e9lites meteorol\u00f3gicos y para los dispositivos de microondas que se utilizan para prever la formaci\u00f3n de lluvias, provocando mediciones imprecisas. Las mediciones de nubes calientes realizadas por radar en Alc\u00e2ntara indicaron que los valores del volumen de agua, comparados con las mediciones realizadas por sat\u00e9lite, eran subestimados en m\u00e1s de un 50%, tal como lo describe Carlos Morales, investigador de la USP que forma parte del Proyecto Lluvia.<\/p>\n<p>El l\u00edmite \u2013o isoterma\u2013 de 0\u00baC separa los cristales de hielo (arriba) del agua l\u00edquida (abajo), y constituye una especie de puerta invisible de la lluvia, donde el hielo se derrite y forma agua. No es algo muy estricto, porque en el sudeste, a causa de las fuertes corrientes ascendentes, el agua permanece l\u00edquida a temperaturas de hasta 20 grados bajo cero, por encima del l\u00edmite de licuefacci\u00f3n del hielo. \u201cLa combinaci\u00f3n entre agua y hielo a mayores altitudes es la raz\u00f3n principal de una mayor incidencia de descargas el\u00e9ctricas en la regi\u00f3n sudeste\u201d, dice Machado.<\/p>\n<p>Mediante el empleo del radar, se puede analizar la proporci\u00f3n de agua y de hielo en el interior de las nubes, obteniendo de ese modo informaciones que escapan a los sat\u00e9lites que se utilizan para el pron\u00f3stico del tiempo. \u201cLos sat\u00e9lites no detectan las grandes gotas de agua de baja concentraci\u00f3n provenientes del Atl\u00e1ntico que forman las nubes de las regiones nordeste y sudeste\u201d, dice Machado, a modo de ejemplo. Las nubes del nordeste, que se concentran en la zona costera, se alimentan de las masas de aire provenientes de regiones cercanas al ecuador, que se desplazan desde el oc\u00e9ano hacia el continente. En tanto, en el sur y en el sudeste, las lluvias tienen su origen fundamentalmente en las masas de aire fr\u00edo (frentes fr\u00edos), que llegan desde Argentina. Los expertos dicen que los sat\u00e9lites tampoco detectan fen\u00f3menos que no escapar\u00edan al radar, tales como la transformaci\u00f3n de un viento c\u00e1lido proveniente del oc\u00e9ano que se enfri\u00f3 velozmente al toparse con las regiones fr\u00edas en lo alto de las sierras del sur de Brasil y desat\u00f3 una lluvia implacable sobre Blumenau y toda la regi\u00f3n este de Santa Catarina en 2008.<\/p>\n<p>El radar de doble polarizaci\u00f3n, junto con otros instrumentos, env\u00eda ondas horizontales y verticales que, por reflexi\u00f3n, indican el formato de los cristales de hielo y de las gotas de lluvia, dilucidando de tal modo la composici\u00f3n de las nubes y los mecanismos de formaci\u00f3n e intensificaci\u00f3n de las descargas el\u00e9ctricas (rayos) durante las tempestades. Los investigadores comprobaron que las nubes cargadas de rayos son m\u00e1s altas y albergan una mayor diversidad de cristales de hielo y mayor cantidad de granizo (piedras de hielo) que aqu\u00e9llas que producen menos rayos. Asimismo, de acuerdo con este estudio, las cargas el\u00e9ctricas negativas permanecen a una misma altura, inmediatamente por encima del l\u00edmite de 0\u00baC, y las positivas pueden quedar a mayor altura, acompa\u00f1ando la c\u00faspide de las nubes y el aumento de la intensidad de la descarga el\u00e9ctrica (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/016-017_CAPA_Chuva_217.jpg\" target=\"_blank\"><i>observe los detalles en la infograf\u00eda<\/i><\/a>).<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9n no quiere saber d\u00f3nde llover\u00e1 antes de salir de casa?\u201d, plantea Machado. Los expertos consideran que los datos recabados, combinados con el modelo inform\u00e1tico utilizado para el pron\u00f3stico del clima, pueden generar una base s\u00f3lida de conocimiento te\u00f3rico y aplicado al respecto de la lluvia continental. En una de las divisiones del Proyecto Lluvia \u2013el SOS, Sistema de Observaci\u00f3n de Tiempo Severo, el grupo del Inpe trabaj\u00f3 junto a equipos de Defensa Civil y de universidades en cada una de las ciudades donde se instalaron los dispositivos para previsi\u00f3n de lluvias con dos horas de antelaci\u00f3n y una resoluci\u00f3n espacial que define posibles puntos de inundaci\u00f3n en los barrios, como complemento de los pron\u00f3sticos aportados por supercomputadoras como la Tup\u00e3, instalada en el Inpe. Bas\u00e1ndose en estas pruebas, Machado considera que el radar, acoplado a un sistema de informaci\u00f3n geogr\u00e1fica (SIG) y las tecnolog\u00edas de alta resoluci\u00f3n que ya se utilizan para prever lluvias, en un rango de cientos de metros, hace posible un pron\u00f3stico inmediato de temporales y desastres clim\u00e1ticos, para que cualquier vecino de un barrio pueda saber, antes de salir de su hogar, si est\u00e1 lloviendo en el barrio contiguo, hacia donde se dirige. \u201cPara eso\u201d, dice, \u201cnecesitamos conocer el tama\u00f1o de las gotas de lluvia y de los fen\u00f3menos que ocurren en el interior de las nubes, que es lo que estamos haciendo\u201d. Y prosiguen su trabajo, mientras van llegando, como dice la canci\u00f3n de Tom Jobim, las aguas de marzo, con el fin del verano.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Con la colaboraci\u00f3n de Marcos Pivetta<\/strong><\/p>\n<p><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Procesos en las nubes asociados a los principales sistemas de precipitaciones en Brasil: una contribuci\u00f3n al modelado de una escala de nubes y al GPM (medida global de las precipitaciones) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/24280\/processos-de-nuvens-associados-aos-principais-sistemas-precipitantes-no-brasil-uma-contribuicao-a-mo\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2009\/ 15235-8<\/a>); <b>Modalidad<\/b> Proyecto Tem\u00e1tico; <b>Investigador responsable<\/b> Luiz Augusto Toledo Machado \u2013 Inpe; <b>Inversi\u00f3n<\/b> R$ 2.188.914,06 (FAPESP).<br \/>\n<strong>2.<\/strong> GOAmazon: interacci\u00f3n de la pluma de contaminaci\u00f3n urbana de Manaos con las emisiones biog\u00e9nicas de la selva amaz\u00f3nica (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/83063\/goamazon-interacao-da-pluma-urbana-de-manaus-com-emissoes-biogenicas-da-floresta-amazonica\/\" target=\"_blank\">n\u00ba2013\/ 05014-0<\/a>); <b>Modalidad<\/b> Proyecto tem\u00e1tico; <b>Investigador responsable<\/b> Paulo Eduardo Artaxo Netto \u2013 IF-USP; <b>Inversi\u00f3n<\/b> R$ 3.236.501,79 (FAPESP).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El efecto de la contaminaci\u00f3n urbana sobre el clima de la Amazonia","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[286],"coauthors":[5968],"class_list":["post-149236","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-clima-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149236","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=149236"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149236\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=149236"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=149236"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=149236"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=149236"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}