{"id":149452,"date":"2014-03-10T08:10:47","date_gmt":"2014-03-10T11:10:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=149452"},"modified":"2015-07-03T17:33:31","modified_gmt":"2015-07-03T20:33:31","slug":"el-valor-de-la-naturaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-valor-de-la-naturaleza\/","title":{"rendered":"El valor de la naturaleza"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_150865\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-150865 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/042-045_Biota_217-12.jpg\" alt=\"La Bah\u00eda do Ara\u00e7\u00e1 alberga uno de los \u00faltimos remanentes de manglar del litoral de S\u00e3o Sebasti\u00e3o. Al bajar la marea, una gran \u00e1rea con fondo de arena y lodo queda al descubierto (click para ver el mapa)\" width=\"290\" height=\"153\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/042-045_Biota_217-12.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/042-045_Biota_217-12-250x132.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/042-045_Biota_217-12-120x63.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">GABRIEL MONTEIRO<\/span><\/a> La Bah\u00eda do Ara\u00e7\u00e1 alberga uno de los \u00faltimos remanentes de manglar del litoral de S\u00e3o Sebasti\u00e3o. Al bajar la marea, una gran \u00e1rea con fondo de arena y lodo queda al descubierto (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-11.jpg\" target=\"_blank\">click para ver el mapa<\/a>)<span class=\"media-credits\">GABRIEL MONTEIRO<\/span><\/p><\/div>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">En tiempos de cambios clim\u00e1ticos, los principios ecol\u00f3gicos anteriormente dejados de lado parecen cobrar fuerza, marcando su presencia en discusiones pol\u00edticas de planificaci\u00f3n econ\u00f3mica para un plan estrat\u00e9gico de desarrollo sostenible. \u201cTal vez el mejor ejemplo de ese avance en relaci\u00f3n con los debates acerca de la conservaci\u00f3n ambiental sea la creaci\u00f3n \u2012un tanto atrasada, dicho sea de paso\u2012 de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosist\u00e9micos de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas en 2012\u201d, resalt\u00f3 Carlos Joly, coordinador del programa Biota-FAPESP durante su discurso de apertura de la temporada 2014 del Ciclo de Conferencias Biota-FAPESP Educaci\u00f3n el d\u00eda 20 de febrero, en S\u00e3o Paulo. Joly opina que la plataforma, a la cual se la conoce por su sigla en ingl\u00e9s Ipbes, ser\u00e1 la responsable de la dif\u00edcil tarea de lograr que el conocimiento cient\u00edfico sobre la biodiversidad producido en todo el mundo se unifique y sistematice con el objetivo de favorecer decisiones pol\u00edticas y econ\u00f3micas a nivel internacional, \u201cseg\u00fan los par\u00e1metros del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico, el IPCC\u201d, complet\u00f3.<\/span><\/p>\n<p>No obstante, las modificaciones en la percepci\u00f3n de los agentes pol\u00edticos con respecto a la importancia de la conservaci\u00f3n ambiental, ocurrieron en forma lenta, a partir del siglo XIX, seg\u00fan la bi\u00f3loga Rozely Ferreira dos Santos, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), y comenzaron a ganar cuerpo con los estudios que procuraron valorar las funciones ecosist\u00e9micas bajo la premisa de que las actividades econ\u00f3micas y el bienestar humano ser\u00edan dependientes de los servicios naturales generados por ellas, tales como la producci\u00f3n de ox\u00edgeno, alimento y agua potable. Durante d\u00e9cadas, esas ideas fueron debatidas, reformuladas y criticadas: \u201cLos animales, las plantas y los ecosistemas tienen un valor en s\u00ed mismos, independientemente de la utilidad que puedan representar para el hombre\u201d, dir\u00eda el ambientalista estadounidense Aldo Leopold. De cualquier manera, hasta la d\u00e9cada de 1990, \u201clos procesos de producci\u00f3n econ\u00f3mica siempre prevalec\u00edan sobre los debates por la preservaci\u00f3n ambiental\u201d, dijo Ferreira en su discurso, por medio del cual present\u00f3 una s\u00edntesis hist\u00f3rica de estudios dirigidos por economistas y ambientalistas en la b\u00fasqueda de definiciones objetivas e integrales al respecto.<\/p>\n<div id=\"attachment_149455\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-149455 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-2.jpg\" alt=\"Rozely Ferreira dos Santos y Alexander Turra\" width=\"290\" height=\"266\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-2-120x110.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-2-250x229.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>Rozely Ferreira dos Santos y Alexander Turra<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>A su juicio, esos grupos divergieron por a\u00f1os en cuanto a conceptos tales como el de funciones ambientales y servicios naturales, entre otros, mostr\u00e1ndose incapaces de entenderlos como principios unificadores de los intereses de ambas partes. Ese conflicto fue amainando a medida que se comenz\u00f3 a percibir a los bienes y servicios del ecosistema como sistemas de soporte no s\u00f3lo para la vida, sino tambi\u00e9n para la econom\u00eda. En estudios publicados a mediados de 1990, por ejemplo, se calcul\u00f3 el valor de los servicios ecosist\u00e9micos a nivel mundial en 33 billones de d\u00f3lares, de los cuales 20,9 billones corresponden a bienes y servicios asociados con ambientes marinos y costeros. \u201cObservamos que los procesos oceanogr\u00e1ficos se encontraban ligados a servicios que necesit\u00e1bamos comenzar a entender\u201d, dijo el bi\u00f3logo Alexander Turra, del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la USP y uno de los disertantes invitados.<\/p>\n<p><b>Bah\u00eda de Ara\u00e7\u00e1<br \/>\n<\/b>A partir de 2012, Turra participa en la coordinaci\u00f3n de un proyecto tem\u00e1tico en el marco del programa Biota-FAPESP con el objetivo de compilar \u2012aunque en forma preliminar\u2012 y describir la biodiversidad de la Bah\u00eda do Ara\u00e7\u00e1, en el municipio de S\u00e3o Sebasti\u00e3o, en la costa de S\u00e3o Paulo, presentando tambi\u00e9n alternativas para la intervenci\u00f3n del ser humano en el funcionamiento de ese ambiente e incluso promoviendo iniciativas tendientes a revertir el actual cuadro de degradaci\u00f3n ambiental. \u201cBuscamos la integraci\u00f3n de diferentes \u00e1reas del conocimiento ambiental, f\u00edsico, biol\u00f3gico y social con estudios de biodiversidad, conservaci\u00f3n y gesti\u00f3n marina\u201d, explic\u00f3. Seg\u00fan sostiene, la idea se basa en un intento por conciliar el estilo de vida local con la preservaci\u00f3n ambiental. Un enorme desaf\u00edo, reconoce, \u201cque requiere cambios culturales muy profundos en la sociedad\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_149456\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-149456 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-3.jpg\" alt=\"Un tipo de alga com\u00fan en Ara\u00e7\u00e1 recuerda a un peque\u00f1o racimo de uvas\" width=\"290\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-3.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-3-120x124.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-3-250x258.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Gabriel Monteiro<\/span>Un tipo de alga com\u00fan en Ara\u00e7\u00e1 recuerda a un peque\u00f1o racimo de uvas<span class=\"media-credits\">Gabriel Monteiro<\/span><\/p><\/div>\n<p>La ensenada de Ara\u00e7\u00e1 es un \u00e1rea limitada por flancos rocosos que abarca cuatro playas \u2012Deodato, Pernambuco, Germano y Topo\u2012 y dos islas \u2012Pernambuco y Pedroso\u2012 entre Ilhabela y S\u00e3o Sebasti\u00e3o. Dada su proximidad con la trama urbana, este conjunto de peque\u00f1as playas, promontorios rocosos, bancos de arena y lodo, hace tiempo que viene siendo expuesto a distintos tipos de actividades antr\u00f3picas, tales como ocupaciones irregulares, efluentes cloacales residenciales y derrames de petr\u00f3leo, a ra\u00edz de su proximidad con el puerto de S\u00e3o Sebasti\u00e3o y la terminal de la portuaria de Petrobras.<\/p>\n<p>De cualquier modo, el ambiente parece resistir la intervenci\u00f3n humana. La bah\u00eda de Ara\u00e7\u00e1 contiene actualmente uno de los \u00faltimos remanentes del manglar del litoral de S\u00e3o Sebasti\u00e3o. En opini\u00f3n de Turra, esos ecosistemas resultan importantes para el mantenimiento de la vida marina. Adem\u00e1s, la capacidad de los manglares para absorber carbono de la atm\u00f3sfera y almacenarlo cobr\u00f3 relevancia en funci\u00f3n de las alteraciones clim\u00e1ticas (<i>lea en <\/i>Pesquisa FAPESP<i>, edici\u00f3n n\u00ba 216<\/i>). Ara\u00e7\u00e1 alberga una alta diversidad biol\u00f3gica. La biodiversidad conocida del lugar suma 733 especies, 34 de ellas descritas como nuevas para la ciencia, adem\u00e1s de constituir un reducto para los pescadores artesanales, que emplean peque\u00f1as canoas r\u00fasticas para la captura de peces y crust\u00e1ceos. \u201cPero tan importante como la identificaci\u00f3n de esa riqueza biol\u00f3gica es la comprensi\u00f3n de la importancia de esa diversidad y qu\u00e9 servicios se encuentran asociados con ella\u201d, dijo el bi\u00f3logo.<\/p>\n<div id=\"attachment_149457\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-149457 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-4.jpg\" alt=\"An\u00e9monas de mar (Anemonia sulcata) en un charco de agua formado por la marea en Ara\u00e7\u00e1\" width=\"290\" height=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-4.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-4-120x120.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-4-250x250.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Gabriel Monteiro<\/span>An\u00e9monas de mar (<em>Anemonia sulcata<\/em>) en un charco de agua formado por la marea en Ara\u00e7\u00e1<span class=\"media-credits\">Gabriel Monteiro<\/span><\/p><\/div>\n<p>Al cabo de algo m\u00e1s de dos a\u00f1os de proyecto, Turra y sus colaboradores a\u00fan procuran comprender c\u00f3mo los habitantes de esa regi\u00f3n perciben al Ara\u00e7\u00e1. Con base en entrevistas, ellos notaron que la poblaci\u00f3n parece comprender la importancia de ese ambiente para el sost\u00e9n de la vida, la econom\u00eda y tambi\u00e9n el mantenimiento de su identidad y herencia cultural. Con los datos recabados en esas entrevistas y otros datos, los investigadores sistematizaron los bienes y servicios marinos provistos por la biodiversidad marina de aquella regi\u00f3n. \u201cLa bah\u00eda de Ara\u00e7\u00e1 le ofrece al hombre importantes servicios ambientales, culturales y econ\u00f3micos, que var\u00edan desde la provisi\u00f3n de alimento y materia prima hasta la regulaci\u00f3n del clima \u2012por medio de la absorci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>)\u2012 y el reciclado de nutrientes\u201d, resumi\u00f3.<\/p>\n<p>El grupo de Turra tambi\u00e9n est\u00e1 desarrollando iniciativas con el objetivo de acercar a los diferentes actores sociales para un debate en varios sectores, \u201ccomo por ejemplo, docentes de la educaci\u00f3n b\u00e1sica y media, que pueden trabajar la l\u00f3gica de los servicios del ecosistema y la valoraci\u00f3n de los beneficios ambientales con sus alumnos\u201d, dijo. Seg\u00fan \u00e9l, los servicios del ecosistema no son normalmente reconocidos en la toma de decisiones. De all\u00ed la importancia de mostrar su val\u00eda y de establecer mecanismos que puedan efectivamente captar sus valores.<\/p>\n<p>Una tarea no tan sencilla, a juzgar por la propia dificultad para establecer un concepto \u00fanico para el t\u00e9rmino \u201cservicios ecosist\u00e9micos\u201d. Para Rozely Ferreira dos Santos, a medida que diferentes autores fueron trabajando en forma individual en el transcurso de los a\u00f1os, se fue ampliando el conjunto de definiciones atribuidas a esos servicios. \u201cLos servicios son condiciones y procesos o bien son funciones del ecosistema, y en otras situaciones son producto de funciones ecol\u00f3gicas\u201d, dijo. Para ella, la definici\u00f3n es sencilla: los paisajes albergan estructuras y procesos relacionados con funciones (como son las poblaciones de peces) que proveen servicios (existencias de peces), los cuales deben trabajarse dentro de un contexto sociocultural, a partir de sus beneficios. Seg\u00fan la bi\u00f3loga, la valoraci\u00f3n de esos servicios debe comenzar en las estructuras y en los procesos que determinan sus funciones.<\/p>\n<div id=\"attachment_149458\" style=\"max-width: 250px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-149458 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/042-045_Biota_217-5-240x300.jpg\" alt=\"Galleta de mar (Encope emarginata) en un sedimento de arena y lodo\" width=\"240\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Gabriel Monteiro<\/span>Galleta de mar (<em>Encope emarginata<\/em>) en un sedimento de arena y lodo<span class=\"media-credits\">Gabriel Monteiro<\/span><\/p><\/div>\n<p><b>Un concepto indefinido<br \/>\n<\/b>Un proyecto de ley de 2010, que dispone sobre la Pol\u00edtica Estadual de Cambios Clim\u00e1ticos en el estado de S\u00e3o Paulo, fue m\u00e1s all\u00e1 y defini\u00f3 a los servicios ecosist\u00e9micos como beneficios que la gente obtiene de los ecosistemas y a los servicios ambientales como los servicios ecosist\u00e9micos que se traducen en impactos positivos m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1rea donde se generaron. Ferreira sostiene que la ley le sum\u00f3 al debate un concepto de servicios ambientales que pocos autores utilizan. \u201cEl inconveniente radica en que apenas se consolid\u00f3 un concepto y ya est\u00e1n surgiendo otros, que se aplican con formato de ley. Esto puede comprometer un abordaje integral, donde tanto los aspectos ecol\u00f3gicos, como sociales y econ\u00f3micos se consideran en un an\u00e1lisis de las interfaces existentes entre servicios ecosist\u00e9micos, sistema econ\u00f3mico y bienestar social.<\/p>\n<p>El Ciclo de Conferencias Biota-FAPESP Educaci\u00f3n es una iniciativa del programa Biota-FAPESP, en colaboraci\u00f3n con la revista <i>Pesquisa FAPESP<\/i>. En 2014, las conversaciones tendr\u00e1n como foco los servicios ecosist\u00e9micos, complementando las charlas de 2013 sobre los principales ecosistemas brasile\u00f1os. Seg\u00fan Carlos Joly, los conceptos vertidos en ese debate todav\u00eda no se encuentran completamente definidos, sino que se encuentran en evoluci\u00f3n, \u201chaci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s presentes en las discusiones referentes a la conservaci\u00f3n, estrategias y pol\u00edticas\u201d, concluy\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Debates sobre los servicios ecosist\u00e9micos asociados a la biodiversidad","protected":false},"author":346,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,293,294,269,331],"coauthors":[662],"class_list":["post-149452","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es","tag-economia-es","tag-ambiente-es","tag-sostenibilidad"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149452","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=149452"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149452\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=149452"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=149452"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=149452"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=149452"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}