{"id":149804,"date":"2014-02-10T08:01:02","date_gmt":"2014-02-10T10:01:02","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=149804"},"modified":"2014-06-13T18:51:02","modified_gmt":"2014-06-13T21:51:02","slug":"humberto-torloni-en-los-bastidores-de-la-oncologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/humberto-torloni-en-los-bastidores-de-la-oncologia\/","title":{"rendered":"Humberto Torloni: En los bastidores de la oncolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-149813\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Entrevista_04-Dr-Torloni-205x300.jpg\" width=\"205\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>A punto de cumplir 90 a\u00f1os en marzo, el m\u00e9dico que ayud\u00f3 a establecer las bases institucionales y conceptuales de la oncolog\u00eda en Brasil trabaja todos los d\u00edas con entusiasmo en el segundo subsuelo del Hospital A.C. Camargo \u2012rebautizado como A.C. Camargo Cancer Center en 2013\u2012, uno de los principales centros de investigaci\u00f3n y atenci\u00f3n especializada de Brasil en el \u00e1rea. Como si estuviese cribando oro, Humberto Torloni revisa los vol\u00famenes de registros de casos de personas tratadas desde que el hospital comenz\u00f3 a funcionar, en 1953 y, junto con su equipo, observa el cambio del perfil epidemiol\u00f3gico del c\u00e1ncer en el pa\u00eds. A medida que se analizan los informes emergen nuevas directrices de tratamiento del que probablemente sea el mayor banco brasile\u00f1o de datos y muestras de tumores. \u201cSe cosecha lo que se siembra\u201d, dice \u00e9l.<\/p>\n<table class=\"tabela_interna\" border=\"0\" align=\"left\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><strong>Edad:<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>89 a\u00f1os<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Especialidad:<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Anatom\u00eda patol\u00f3gica<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Estudios:<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Escuela Paulista de Medicina, actualmente Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (t\u00edtulo de Grado), 1948<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Instituci\u00f3n:<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>A.C. Camargo Cancer Center (S\u00e3o Paulo)<br \/>\nOrganizaci\u00f3n Mundial de la Salud (Ginebra, Suiza)<br \/>\nOrganizaci\u00f3n Panamericana de la Salud, Opas (Washington)<br \/>\nMinisterio de Salud (Brasilia)<br \/>\nInstituto Ludwig de Investigaciones sobre el C\u00e1ncer (S\u00e3o Paulo)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Producci\u00f3n Cient\u00edfica:<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>52 art\u00edculos publicados en revistas indexadas (PubMed)<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Humberto Torloni todav\u00eda era un estudiante de medicina cuando ayud\u00f3 a recolectar dinero para la creaci\u00f3n del Hospital del C\u00e1ncer, concebido y dirigido por el cirujano Antonio Prudente. El joven m\u00e9dico se especializ\u00f3 en patolog\u00eda, dirigi\u00f3 el equipo de pat\u00f3logos del hospital \u2012\u201dempec\u00e9 lavando muertos\u201d\u2012, dise\u00f1\u00f3 t\u00e9cnicas y dispositivos de trabajo y colabor\u00f3 en la capacitaci\u00f3n de j\u00f3venes investigadores que actualmente ocupan puestos de liderazgo en las facultades de medicina y centros de investigaci\u00f3n de S\u00e3o Paulo y de otros estados. En 1962 se traslad\u00f3 a Ginebra, en Suiza, junto a su familia, y en la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), coordin\u00f3 un equipo de pat\u00f3logos de distintos pa\u00edses que determinaron los criterios para lo que por entonces era una ca\u00f3tica terminolog\u00eda de tumores, fundamental para definir los tratamientos y realizar comparaciones de casos. Luego trabaj\u00f3 en la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud (Opas) en Washington y en el Ministerio de Salud de Brasil, donde conoci\u00f3 al millonario estadounidense Daniel Ludwig, quien deseaba patrocinar un centro de investigaci\u00f3n sobre el c\u00e1ncer en Brasil. Torloni lo ayud\u00f3 a elegir el hospital que podr\u00eda albergar el centro de investigaciones y a su director, Ricardo Brentani, quien muchos a\u00f1os despu\u00e9s fue presidente de la FAPESP. En 1984, invitado por Brentani, regres\u00f3 al hospital como coordinador de programas del Instituto Ludwig de Investigaciones sobre el C\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Torloni, quien fuma en pipa algunas veces al d\u00eda, de buen talante y provocador, no re\u00fane los requisitos para un t\u00edtulo acad\u00e9mico ni posee curr\u00edculo Lattes, aunque la base PubMed registra 52 art\u00edculos cient\u00edficos donde \u00e9l es autor o coautor. Se define a s\u00ed mismo como \u201ccocinero del Gran Hotel\u201d, por haberse desempe\u00f1ado siempre entre bambalinas y corredores de importantes instituciones de la salud. M\u00e9dicos e investigadores con dudas o en aprietos lo consultan con frecuencia. Como humanista nato, en una de sus conferencias, en noviembre del a\u00f1o pasado, record\u00f3 que la relaci\u00f3n de confianza entre el m\u00e9dico y el paciente debe situarse por encima de la tecnolog\u00eda. Sus ideas sobre c\u00f3mo ejercer la medicina echaron ra\u00edces en su propia familia: tiene un hijo y una hija m\u00e9dicos y otro se desempe\u00f1a como administrador; tambi\u00e9n tiene un nieto m\u00e9dico y otro que es administrador y abogado. Es una familia de longevos. Su padre, Matheus Torloni, cuyo nombre designa a un viaducto en el barrio paulistano de Jabaquara, vivi\u00f3 hasta los 102 a\u00f1os. Y \u00e9l es t\u00edo de la actriz Cristiane Torloni.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 hace usted en el hospital, a sus 89 a\u00f1os?<i><br \/>\n<\/i><\/b>Rescato la memoria para escribir la historia. Ese diagrama que la muchacha [se\u00f1ala a su colega Hirde Contesine, en la mesa de enfrente] est\u00e1 escribiendo es igual a \u00e9ste que tengo aqu\u00ed en la mesa. El de ella es de 1958 y \u00e9ste, de 1959. En estos cuadros se encuentran registrados todos los datos transcritos de los historiales de los pacientes. Queremos construir un banco de datos con todos los casos atendidos en el hospital desde 1953, cuando fue fundado, hasta 2000. De 2000 en adelante ya est\u00e1 todo digitalizado. Lo que hacemos se basa en los c\u00f3digos de clasificaci\u00f3n de tumores, que constan en los libros de referencia de la OMS, la CIE-10 y la CIE-O. Hay unos 800 tipos de tumor, con varios subtipos. La ficha con una s\u00edntesis de cada caso atendido se digitaliza y sirve para tratar de cometer menos errores, para que el m\u00e9dico desarrolle el mejor tratamiento bas\u00e1ndose en las caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas, celulares y moleculares de cada tumor. Corremos contra el tiempo, porque el color de la tinta cambia y dos o tres mapas se mojaron accidentalmente y est\u00e1n manchados. Los datos se recuperar\u00e1n a trav\u00e9s de la lectura de los microfilmes. Todos los casos identificados que pueden interesar al cuerpo cl\u00ednico ser\u00e1n revisados por medio de los cubos de parafina con muestras de tumores extra\u00eddos de los pacientes, que ser\u00e1n reanalizados por medio de la inmunohistoqu\u00edmica y otras t\u00e9cnicas moleculares con las que no cont\u00e1bamos en la \u00e9poca del diagn\u00f3stico inicial.<\/p>\n<p><b>\u00bfY qu\u00e9 es lo que est\u00e1 descubriendo?<i><br \/>\n<\/i><\/b>Veo muchos errores de diagn\u00f3stico, que antes eran comunes por falta de experiencia. En un caso de absceso de mama, de tipo tuberculoso, extirparon la mama creyendo que era c\u00e1ncer. No era necesario. Aprendemos con el error. Cuando observo un caso as\u00ed, noto que es pedag\u00f3gico, porque ahora ya no ocurre. Hay muchos informes descartando el c\u00e1ncer en medio de todo esto. Los pacientes llegaban aqu\u00ed con miedo al c\u00e1ncer, pero ten\u00edan blastomicosis [una infecci\u00f3n por hongos], esquistosomiasis del recto, tuberculosis, leishmaniasis, lepra, s\u00edfilis cong\u00e9nita, todos creyendo que padec\u00edan c\u00e1ncer. Tambi\u00e9n hallamos casos de c\u00e1ncer de piel y lepra, por ejemplo. Ahora las enfermedades infecciosas est\u00e1n controladas, pero proliferan las cr\u00f3nicas. En 2007, cuando me fui del Instituto Ludwig porque Ricardo Brentani dej\u00f3 de dirigirlo, dije que quer\u00eda trabajar en el hospital y rescatar lo que hay aqu\u00ed. En el primer an\u00e1lisis que hice, con pocos datos, con pocos datos, revisamos 225 mil historias cl\u00ednicas, de las cuales el 49% eran de c\u00e1ncer; 50 mil eran varones y 61 mil mujeres. Hicimos un balance sencillo. Por ejemplo: en 16 mil casos de c\u00e1ncer de mama, la inmensa mayor\u00eda pertenec\u00edan a mujeres y solamente 11 a hombres. Para establecer un historial sobre cualquier tipo de c\u00e1ncer se necesita rescatar estas informaciones. En 50 a\u00f1os registramos 1.051 casos de c\u00e1ncer de pene, que llegaban en fase avanzada y el \u00edndice de mortalidad era enorme. Quedamos perplejos, porque es una localizaci\u00f3n at\u00edpica, en rangos etarios j\u00f3venes. \u00bfQui\u00e9nes son esos hombres? Eran todos j\u00f3venes trabajadores que hab\u00edan llegado del norte y del nordeste en busca de trabajo y aqu\u00ed desarrollaron el c\u00e1ncer. Se contaminaban con VPH (virus del papiloma humano) e infectaban a la mujer, que pod\u00eda desarrollar c\u00e1ncer de cuello uterino. La importancia de nuestro trabajo radica en realizar un historial basado en hechos.<\/p>\n<div id=\"attachment_149811\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-149811 \" alt=\"Rescate de la historia: libro de registro de los pacientes tratados, analizados uno por uno\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Entrevista_2JG9909-ok.jpg\" width=\"290\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Entrevista_2JG9909-ok.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Entrevista_2JG9909-ok-120x83.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Entrevista_2JG9909-ok-250x172.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>Rescate de la historia: libro de registro de los pacientes tratados, analizados uno por uno<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p><b>\u00bfC\u00f3mo ingres\u00f3 al Hospital del C\u00e1ncer?<i><br \/>\n<\/i><\/b>Ingres\u00e9 en la antigua Escuela Paulista de Medicina [la actual Unifesp] en 1942 y me recib\u00ed en 1948. Mi padre era carpintero, un inmigrante italiano que se fue de Italia a los 16 a\u00f1os, en 1897, porque su hermano dijo que quer\u00eda ser cura. En aqu\u00e9l tiempo, cuando alg\u00fan miembro de la familia manifestaba ese deseo, toda la familia pasaba a vivir en funci\u00f3n suya y mi padre no deseaba eso. En primera instancia emigr\u00f3 hacia Nueva York (Brooklyn) y fue a cortar hielo en el r\u00edo Hudson para las heladeras de aquella \u00e9poca. Luego de dos a\u00f1os decidi\u00f3 viajar a Argentina. No le gust\u00f3 el sitio y se vino a Brasil. Se cas\u00f3 en el interior de S\u00e3o Paulo y tuvo 10 hijos. Mi madre naci\u00f3 en el sur de Espa\u00f1a y vino de ni\u00f1a para ac\u00e1, se cas\u00f3 con mi padre y empez\u00f3 a tener hijos cuando ten\u00eda 16 a\u00f1os. Un d\u00eda, mi padre abri\u00f3 un anuario y nos mostr\u00f3 cu\u00e1nto hab\u00eda gastado con cada hijo. Dec\u00eda en broma que si hubiera invertido en burros ser\u00eda un hombre rico rodeado de asnos. Tales cosas nos ense\u00f1an liderazgo. El liderazgo se logra de dos maneras: por respeto o por temor. Somos nueve hermanos y una hermana. Uno de nosotros, Hil\u00e1rio Torloni, fue vicegobernador de S\u00e3o Paulo, entre 1966 y 1971. Yo nac\u00ed en el interior, en Itapu\u00ed, antiguamente Bica de Pedra, en 1924, e hice el secundario en Santos, donde mi padre era representante de los plantadores de caf\u00e9.<\/p>\n<p><b>\u00bfY por qu\u00e9 eligi\u00f3 medicina?<i><br \/>\n<\/i><\/b>No sab\u00eda qu\u00e9 seguir. Mi hermano Hil\u00e1rio ya estudiaba medicina y un d\u00eda vine a la pensi\u00f3n en la avenida Rio Branco donde \u00e9l alquilaba una habitaci\u00f3n. Hice un curso, rend\u00ed en la Escuela Paulista de Medicina y en la USP. Entr\u00e9 en la Paulista. En esa \u00e9poca yo ten\u00eda que ayudar a mis hermanos para que pudiesen estudiar. Entonces me junt\u00e9 con un compa\u00f1ero y comenzamos a armar y vender res\u00famenes para los alumnos que rara vez asist\u00edan a las clases te\u00f3ricas. Por ese entonces, mi padre ya no lograba vivir del caf\u00e9 en Santos y abri\u00f3 una escuela de comercio en el barrio de Br\u00e1s, la escuela Bar\u00e3o de Mau\u00e1. Yo trabajaba ah\u00ed, de 19 a 23 h. Los hijos ya graduados eran contratados como profesores y su sueldo pagaba los estudios de los otros. Nos graduamos todos. Los tres mayores fueron contadores y ya fallecieron. Hil\u00e1rio y yo somos m\u00e9dicos. Mi hermana Tereza es docente y abogada. Geraldo, que es el padre de la actriz Cristiane Torloni, eligi\u00f3 hacer teatro. Mi padre dijo que pod\u00eda hacer lo que quisiera, siempre y cuando trajera un diploma de una carrera superior. Geraldo se gradu\u00f3 como abogado en la Facultad de Derecho de Largo de S\u00e3o Francisco, le dio el diploma al padre y se dedic\u00f3 al teatro. Otro de los hermanos fue docente de la USP y otro, del Instituto Tecnol\u00f3gico de Aeron\u00e1utica, en S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos.<\/p>\n<p><b>\u00bfY usted?<i><br \/>\n<\/i><\/b>En 1946, cuando estaba en el cuarto a\u00f1o de carrera, pensaba qu\u00e9 especialidad elegir\u00eda. No quer\u00eda ser cirujano, porque notaba que la vida de la gente depend\u00eda de un bistur\u00ed. Pens\u00e9 en oftalmolog\u00eda, pero los equipamientos eran car\u00edsimos. Meditaba si deb\u00eda irme al exterior cuando vi un anuncio en el peri\u00f3dico. La Asociaci\u00f3n Paulista de Lucha contra el C\u00e1ncer necesitaba dinero para construir un hospital. Hab\u00eda una competencia para estudiantes de medicina y el premio era una beca de estudios al finalizar la carrera, para donde quisiera. Yo quer\u00eda ganar la beca e irme al exterior, porque era algo raro y al que regresaba le iba bien.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 hizo?<i><br \/>\n<\/i><\/b>\u00bfD\u00f3nde hay dinero?, pens\u00e9. En los bancos. Fui a los bancos y los nenitos de pap\u00e1 que compet\u00edan conmigo ya hab\u00edan ido a todos. Como yo daba clases en Br\u00e1s, por la noche, fui a la periferia, a visitar f\u00e1bricas y tejedur\u00edas. Recorr\u00ed Br\u00e1s por completo y llegu\u00e9 hasta S\u00e3o Bernardo do Campo. Para obtener recursos, Antonio Prudente instituy\u00f3 el \u201cd\u00eda de trabajo\u201d. Aquel empleado que donara el valor correspondiente a un d\u00eda de trabajo, si en el futuro padeciera c\u00e1ncer, ser\u00eda tratado gratis cuando el hospital estuviera funcionando. Con esa moneda de canje fui a las f\u00e1bricas. Le contaba sobre la campa\u00f1a de recaudaci\u00f3n al jefe del departamento de recursos humanos de la f\u00e1brica y \u00e9l me autorizaba a hablar en el comedor, a la hora del almuerzo. No necesitaban donar nada en el acto, solamente hab\u00eda que hablar con el jefe de RR.HH. y autorizar la donaci\u00f3n. Yo regresaba en tres meses para recoger el dinero. Tambi\u00e9n utilic\u00e9 la red escolar: conversaba con las maestras, la directora y los ni\u00f1os. Ese trabajo me cost\u00f3 el triple, porque ten\u00eda que estudiar, trabajar por la noche y tambi\u00e9n recaudar el dinero. Lleg\u00f3 el \u00faltimo d\u00eda de la campa\u00f1a. La sede de la tesorer\u00eda estaba en la calle Benjamin Constant, donde estaba el consultorio de Antonio Prudente. Ten\u00edamos que dejarle el dinero recaudado al tesorero. Lo pens\u00e9 y deposit\u00e9 tan s\u00f3lo una parte del dinero recaudado. Porque imaginaba que los ni\u00f1os bien pondr\u00edan m\u00e1s dinero de su propio bolsillo si sab\u00edan cu\u00e1l era la diferencia entre los competidores. Habl\u00e9 con Nicolau, mi hermano mayor, que era contador, y lo convenc\u00ed para abrir una cuenta corriente conmigo en la Caixa Econ\u00f4mica Federal, en Pra\u00e7a da S\u00e9. Si me ocurr\u00eda algo, el dinero ser\u00eda entregado a la Asociaci\u00f3n Paulista de Lucha contra el C\u00e1ncer. Llevaba tan s\u00f3lo un 10% de lo que recaudaba para la tesorer\u00eda y guardaba el 90% en la Caixa. S\u00f3lo hab\u00eda 10 postulantes. El \u00faltimo d\u00eda de la competencia, me dirig\u00ed a la Caixa con Nicolau, retir\u00e9 el dinero y los comprobantes y lo llevamos a la tesorer\u00eda. Llegamos poco antes de las seis de la tarde, el tesorero ya nos estaba esperando. Le pregunt\u00e9 cu\u00e1nto se hab\u00eda recaudado en total y dije que en el malet\u00edn ten\u00eda m\u00e1s dinero. Me pregunt\u00f3 si estaba loco por andar con tanto dinero por ah\u00ed y le expliqu\u00e9 que estaba todo en la Caixa. \u00c9l me llev\u00f3 a conocer a Prudente, quien me pregunt\u00f3 qu\u00e9 quer\u00eda hacer y me dijo que faltaba gente en anatom\u00eda patol\u00f3gica, un tipo de profesional ligado directamente al cirujano. Le dije que no sab\u00eda si eso me gustar\u00eda. \u00c9l me sugiri\u00f3 que trabajase con el profesor catedr\u00e1tico de anatom\u00eda patol\u00f3gica Moacir de Freitas Amorim, que hab\u00eda realizado una pasant\u00eda en Alemania y era fan\u00e1tico de la patolog\u00eda alemana. Prudente me recomend\u00f3 y Amorim me dijo que iba a comenzar aprendiendo a lavar cad\u00e1veres. Lav\u00e9, aprend\u00ed a suturar, a hacer autopsias, todo mientras todav\u00eda estudiaba. Un negro de cabellos blancos que se llamaba Davi hac\u00eda las autopsias y me ense\u00f1\u00f3, me hice amigo de \u00e9l. Como yo tomaba apuntes en la facultad y daba clases por la noche, lavar cad\u00e1veres fue excelente. Ese aprendizaje result\u00f3 fundamental cuando me hice cargo del departamento de anatom\u00eda patol\u00f3gica del hospital.<\/p>\n<p><b>O sea que triunf\u00f3 en la competencia y obtuvo la beca. \u00bfQu\u00e9 hizo con ella?<i><br \/>\n<\/i><\/b>Qued\u00f3 guardada hasta que me gradu\u00e9. Era una beca de especializaci\u00f3n en anatom\u00eda patol\u00f3gica. Despu\u00e9s de practicar ac\u00e1, viaj\u00e9 para Estados Unidos. Prudente conoc\u00eda a uno de los mejores pat\u00f3logos de Estados Unidos, Lauren Vedder Ackerman, y me envi\u00f3 hacia la Universidad Washington en Saint Louis, Missouri. El monto de la beca era de 300 d\u00f3lares por mes y no cubr\u00eda los pasajes, era s\u00f3lo para mantenerse. Prudente me ayud\u00f3: fui y volv\u00ed en barco, sin pagar, acompa\u00f1ando cargamentos de caf\u00e9. De los 300 d\u00f3lares, me sobraban 150, porque com\u00eda tres veces por d\u00eda gratis en el hospital y pagaba 60 d\u00f3lares en una pensi\u00f3n donde hab\u00eda m\u00e9dicos de Tailandia. Me qued\u00e9 all\u00e1 un a\u00f1o y medio, y regres\u00e9 en 1952, unos 10 meses antes de que se inaugurara el hospital. A mi regreso tuve que darle clase al grupo de pat\u00f3logos del hospital. Abr\u00ed un laboratorio experimental detr\u00e1s del consultorio de Prudente y me fue bien, porque \u00e9l me enviaba a sus pacientes. Con eso sobreviv\u00eda, mientras esperaba que abriera el hospital. Confeccion\u00e9 una lista con todo lo que necesitaba para el laboratorio de anatom\u00eda patol\u00f3gica del hospital y le avis\u00e9 a Prudente: \u201cAbra la cocina, la lavander\u00eda y el sector de anatom\u00eda patol\u00f3gica, porque cuando funcione el centro quir\u00fargico puede haber \u00f3bitos\u201d. Los cirujanos, en aquel tiempo, quer\u00edan mostrar qui\u00e9nes eran. Y en las autopsias, en el subsuelo del hospital, nosotros detect\u00e1bamos d\u00f3nde hab\u00edan fallado. Realizamos 1.953 autopsias entre el 4 de agosto de 1953 y el 31 de marzo de 1976, un promedio de 7,5 por mes. Hab\u00eda una gran mortalidad causada por el estado avanzado de los casos. Como el hospital del c\u00e1ncer cumpl\u00eda una misi\u00f3n triple \u2012asistencia, ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n\u2012 y el sistema de diagn\u00f3stico por im\u00e1genes resultaba insuficiente para un diagn\u00f3stico real de la enfermedad, utiliz\u00e1bamos la autopsia como el libro de estudio m\u00e1s realista. La informaci\u00f3n se registraba a mano en este libro y luego se mecanografiaba y se archivaba [muestra el libro y el primer registro]. El 4 de agosto de 1953, a las cinco y veinte de la ma\u00f1ana, falleci\u00f3 una paciente de 27 a\u00f1os. Mientras se constru\u00eda el hospital, nosotros nos prepar\u00e1bamos y capacit\u00e1bamos a los equipos en el Hospital Santa Cruz. Vinimos aqu\u00ed en junio y en agosto esa paciente muri\u00f3. Ella hab\u00eda sido operada a las 15 horas del d\u00eda anterior por dos m\u00e9dicos, ten\u00eda un coriocarcinoma, un c\u00e1ncer en la placenta, actualmente muy raro. Ya exist\u00eda el departamento de anatom\u00eda patol\u00f3gica, con cuatro pat\u00f3logos. La primera autopsia que hice fue la n\u00famero 3, el 16 de agosto. Se trataba de un tumor maligno en el h\u00famero, en un hombre de 60 a\u00f1os. Las autopsias eran hechas por los pat\u00f3logos de pie y los asist\u00eda un residente del departamento responsable por el tratamiento de aquel paciente. Los resultados se seleccionaban para las reuniones anatomocl\u00ednicas, que se realizaban una vez por mes, entre las siete y las ocho y media de la ma\u00f1ana, para indicar que el paciente no estaba afectado por una \u00fanica dolencia, el c\u00e1ncer, sino que padec\u00eda otras comorbilidades, tales como insuficiencia renal cr\u00f3nica y cicatrices pulmonares por tuberculosis, m\u00e1s all\u00e1 de otros hallazgos inesperados, que incid\u00edan en la evoluci\u00f3n de la enfermedad. Hicimos 363 reuniones anatomocl\u00ednicas, y el contenido se grababa en cinta, se taquigrafiaba y luego mecanografiaba, y se publicaban en la <i>Revista Brasileira de Cirurgia<\/i> y m\u00e1s adelante en el <i>Boletim de Cirurgia<\/i>.<\/p>\n<div id=\"attachment_149812\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-149812 \" alt=\"Microscopio port\u00e1til: una lupa para ver diapositivas con im\u00e1genes de tejidos\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Entrevista_2JG9949ok.jpg\" width=\"290\" height=\"192\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Entrevista_2JG9949ok.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Entrevista_2JG9949ok-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Entrevista_2JG9949ok-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>Microscopio port\u00e1til: una lupa para ver diapositivas con im\u00e1genes de tejidos<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p><b>\u00bfC\u00f3mo eran Antonio y Carmem Prudente?<i><br \/>\n<\/i><\/b>\u00c9l era un gran cirujano pl\u00e1stico. Vivi\u00f3 durante un tiempo en Alemania y trajo de all\u00e1 el bistur\u00ed el\u00e9ctrico. Muchos tumores se ulceraban y se infectaban. S\u00f3lo exist\u00eda la penicilina como antibi\u00f3tico y algunos pocos m\u00e1s. Para reducir el tama\u00f1o del tumor, \u00e9l utilizaba el bistur\u00ed el\u00e9ctrico, para cauterizar. Tambi\u00e9n fue profesor en la Escuela Paulista de Medicina, contaba con gran preparaci\u00f3n y era muy sencillo, no ten\u00eda hijos y no era ostentoso con lo que ganaba. Era muy cat\u00f3lico, conservador, viv\u00eda en funci\u00f3n del trabajo. Do\u00f1a Carmem era el motor que empujaba, porque lo que \u00e9l ten\u00eda de sosiego y tranquilidad, ella lo ten\u00eda de alborotada. Era periodista, hija del m\u00e9dico personal de Get\u00falio Vargas, un cardi\u00f3logo. <i>Ga\u00facha <\/i>[nacida en Rio Grande do Sul], escribi\u00f3 varios libros donde relataba las visitas que hac\u00eda acompa\u00f1ando a su marido. \u00c9l viajaba mucho, ten\u00eda buenas relaciones internacionales, a tal punto que en 1954 organiz\u00f3 en S\u00e3o Paulo el 4\u00ba Congreso Internacional del C\u00e1ncer, que, por primera vez, recibi\u00f3 a una delegaci\u00f3n de onc\u00f3logos de la que entonces era la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Ese congreso comenz\u00f3 a cambiar mi vida.<\/p>\n<p><b>\u00bfPor qu\u00e9?<i><br \/>\n<\/i><\/b>Prudente, quien se ocupaba de montar toda la infraestructura del congreso, me dijo que yo ser\u00eda el secretario de la mesa de estandarizaci\u00f3n de la nomenclatura de los tumores. Tuve que traducir un manual con los nombres de los tumores y el c\u00f3digo. En ese entonces estaban la escuela francesa, la alemana y la inglesa, y la OMS quer\u00eda establecer el uso de una clasificaci\u00f3n universal. El presidente de la mesa era un pat\u00f3logo estadounidense llamado Harold Stewart, pero hab\u00eda representantes de varios pa\u00edses. Fui anotando, lo ayud\u00e9 a Stewart, y cuando concluy\u00f3 el congreso \u00e9l se fue. En 1957, Stewart me escribi\u00f3 para avisarme de una reuni\u00f3n en Oslo, Noruega, a pedido de la OMS. Era patrocinada por la Uni\u00f3n Internacional Contra el C\u00e1ncer, la UICC, una agencia no gubernamental. El congreso de la UICC oblig\u00f3 a la OMS a hacerse cargo de normalizar la clasificaci\u00f3n internacional de los tumores y Stewart me recomend\u00f3 para el nuevo congreso. En esa reuni\u00f3n tambi\u00e9n habr\u00eda representantes de la India, Australia, Am\u00e9rica Latina y Oriente. Tom\u00e9 un avi\u00f3n y despu\u00e9s de 29 horas llegu\u00e9 a Oslo. La reuni\u00f3n fue muy pol\u00edtica, educativa, en la l\u00ednea de la clasificaci\u00f3n de los tumores, y yo que era joven, me qued\u00e9 callado aprendiendo con quien hab\u00eda sido mi profesor, con autores de libros. En 1961 me llamaron para una reuni\u00f3n internacional en la OMS, en Washington, que trataba sobre la clasificaci\u00f3n de leucemias. El jefe de la Divisi\u00f3n del C\u00e1ncer era un ruso llamado Aleksandr Chaklin, director del Instituto del C\u00e1ncer de Mosc\u00fa. Yo fui nuevamente en representaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina, no entend\u00eda mucho de leucemia, porque quien la diagnosticaba, generalmente era el hemat\u00f3logo. Conoc\u00ed a famosos especialistas en leucemia y me qued\u00e9 en silencio. Chaklin me invit\u00f3 a almorzar y dijo: \u201cNosotros le enviamos una carta a usted pidi\u00e9ndole que nos sugiriera un pat\u00f3logo para trabajar en el proyecto de estandarizaci\u00f3n y nomenclatura del diagn\u00f3stico del c\u00e1ncer. Usted nos envi\u00f3 algunos nombres, pero no fueron aprobados\u201d. Entonces me pregunt\u00f3 por qu\u00e9 no me postulaba. Le pregunt\u00e9 si eso era una invitaci\u00f3n y asinti\u00f3. Me estaban evaluando y yo no lo sab\u00eda. Eso fue el 8 de diciembre de 1961. El 4 de abril de 1962 desembarqu\u00e9 en Ginebra con mi mujer y mis tres hijos, para trabajar en la OMS.<\/p>\n<p><b>\u00bfA Antonio prudente le pareci\u00f3 bien?<i><br \/>\n<\/i><\/b>Qued\u00f3 encantado, porque mi trabajo ac\u00e1 era rutinario, trabajaba y capacitaba a residentes en patolog\u00eda oncol\u00f3gica. Lo que hac\u00eda yo lo podr\u00eda hacer otro. En Brasil, no se respetaba demasiado a la anatom\u00eda patol\u00f3gica. Los profesores Al\u00edpio Correia Neto, Benedito Montenegro y otros, trabajaban con un pat\u00f3logo formando parte de su equipo. El liderazgo en anatom\u00eda patol\u00f3gica comenz\u00f3 a modificarse cuando varios profesores de Europa vinieron a ense\u00f1ar en las facultades de medicina de Ribeir\u00e3o Preto y Belo Horizonte, entre otras. As\u00ed es como surgieron l\u00edderes y se reconoci\u00f3 el valor de la anatom\u00eda patol\u00f3gica brasile\u00f1a, pues aqu\u00ed no se la reconoc\u00eda.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 hizo usted en la OMS?<i><br \/>\n<\/i><\/b>Mi trabajo consist\u00eda en la sistematizaci\u00f3n en los criterios de clasificaci\u00f3n de los tumores. Los principales investigadores de la patolog\u00eda internacional se reun\u00edan para decidir al respecto de esos criterios. Aprend\u00ed mucho. Conoc\u00ed a los pioneros de la anatom\u00eda patol\u00f3gica del mundo. Yo era el secretario en las reuniones. Las sociedades nacionales eran las responsables de elegir los l\u00edderes y nosotros cheque\u00e1bamos si la elecci\u00f3n se hac\u00eda por padrinazgo o por m\u00e9rito. Hab\u00eda gente con alto nivel de todo el mundo. Hab\u00eda un l\u00edder fant\u00e1stico en linfomas, de Alemania, otro adalid de la leucemia, de Par\u00eds, y otro m\u00e1s en leucemia, de Estados Unidos, todos, todos juntos en un mismo sal\u00f3n.<\/p>\n<p>El coordinador de cada grupo de trabajo (mama, huesos, etc.), encargado de la estandarizaci\u00f3n de la nomenclatura de clasificaci\u00f3n de los tumores, enviaba las muestras histol\u00f3gicas para que el resto de los colaboradores las examinaran y discutieran en las reuniones. Hab\u00eda divergencia en cuanto a comas, puntos, nombres. Tard\u00e1bamos cinco a\u00f1os en corregir todos los detalles y llegar a una definici\u00f3n con una imagen fotogr\u00e1fica ejemplificando de qu\u00e9 se estaba hablando. Y todos los l\u00edderes deb\u00edan ponerse de acuerdo en cuanto a la definici\u00f3n. Cuando estaba listo, la OMS lo proclamaba como clasificaci\u00f3n oficial de la organizaci\u00f3n. Se imprim\u00edan los textos y se los distribu\u00eda entre los m\u00e9dicos y escuelas m\u00e9dicas de todo el mundo. Cierto d\u00eda me sent\u00ed apenado porque, conviviendo con los mejores pat\u00f3logos del mundo, con las mejores muestras, yo no ten\u00eda un microscopio. Envi\u00e9 una queja a Marcelo Candau, brasile\u00f1o, director de la OMS y le ped\u00ed un microscopio. Fue dif\u00edcil. Un pat\u00f3logo sin microscopio es lo mismo que nada. Le expliqu\u00e9 que mi curr\u00edculo no progresar\u00eda si no tuviera un microscopio para controlar los trabajos. Tambi\u00e9n solicit\u00e9 figurar como coautor de los libros por haber participado no s\u00f3lo en la organizaci\u00f3n sino tambi\u00e9n en los debates. Cada clasificaci\u00f3n de tumores de la OMS tardaba alrededor de cinco a\u00f1os y exig\u00eda dos o tres reuniones de trabajo con los 10 mayores expertos del \u00e1rea. Una vez aprobada la nomenclatura y la definici\u00f3n de cada tipo de tumor, el pat\u00f3logo l\u00edder permanec\u00eda conmigo una semana para escoger cu\u00e1l era la fotograf\u00eda que mejor representaba al tumor. Contrat\u00e1bamos a una compa\u00f1\u00eda de fotograf\u00eda para que realizase las microfotograf\u00edas con la misma calidad de la l\u00e1mina histol\u00f3gica.<\/p>\n<p><b>Con tal grado de compromiso con las investigaciones cient\u00edficas oncol\u00f3gicas, \u00bfpor qu\u00e9 no hizo el doctorado?<i><br \/>\n<\/i><\/b>Nunca me interes\u00f3. M\u00e1s tarde me otorgaron el t\u00edtulo de notorio saber en la USP, firmado por el gobernador. No le doy importante a esas cosas. Le dije a Ricardo Brentani, quien por entonces era el director del Instituto Ludwig de Investigaciones sobre el C\u00e1ncer y del Hospital del C\u00e1ncer, que aquello no serv\u00eda. Uno es lo que es, no lo que aparenta. Yo era una especie de \u201ccocinero del Gran Hotel\u201d.<\/p>\n<p><b>\u00bfY nunca le ofrecieron un t\u00edtulo formal?<i><br \/>\n<\/i><\/b>No. En 1960, dos a\u00f1os antes de ir a la OMS, hab\u00eda aqu\u00ed en el hospital un director cl\u00ednico llamado Osvaldo Ramos de Oliveira, un excelente cl\u00ednico, a quien Prudente le encarg\u00f3 comandar las reuniones anatomocl\u00ednicas. Aquel a\u00f1o, cuando nos conocimos, Ramos me dijo que yo deber\u00eda ser docente de la carrera de Medicina de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica (PUC) de Sorocaba. Le cont\u00e9 que no pose\u00eda el t\u00edtulo y \u00e9l me dijo que eso no era un problema. Me qued\u00e9 ah\u00ed todo el semestre, despu\u00e9s, otro a\u00f1o, una vez por semana, dando clases de histolog\u00eda. Ah\u00ed me di cuenta de la responsabilidad de ser profesor. Les dije a los alumnos que si yo no sab\u00eda alguna respuesta, sabr\u00eda d\u00f3nde encontrarla en los libros y la leer\u00edamos juntos. Un profesor no puede mentir. Les advert\u00ed que no estaba ah\u00ed para quedarme, que la c\u00e1tedra era responsabilidad de ellos. A fin de a\u00f1o, les ped\u00ed a los alumnos que escribieran comentarios y cr\u00edticas. Pod\u00eda ser en forma an\u00f3nima. Todos enviaron sus comentarios firmados. Hab\u00eda un canal de comunicaci\u00f3n. Despu\u00e9s tuve que dejar Sorocaba y S\u00e3o Paulo para irme a Ginebra.<\/p>\n<p><b>\u00bfY despu\u00e9s de la OMS?<i><br \/>\n<\/i><\/b>Fui a trabajar a la Opas, en Washington. Mis tres hijos peque\u00f1os llegaron con 4, 6 y 8 a\u00f1os a Ginebra y all\u00e1 recibieron educaci\u00f3n infantil, en la escuela p\u00fablica de Ginebra, donde aprendieron franc\u00e9s. Ginebra es un para\u00edso y quer\u00edamos quedarnos all\u00e1. Pero mis hijos no conseguir\u00edan trabajo, porque las leyes suizas son muy cerradas. El secundario [la actual ense\u00f1anza media] ellos lo hicieron en Washington. En la Opas, ingres\u00e9 en el \u00e1rea de educaci\u00f3n m\u00e9dica, en 1972. Un pediatra carioca que yo ya conoc\u00eda y resid\u00eda all\u00e1, Maur\u00edcio Martins da Silva, me pidi\u00f3 que trabajase con \u00e9l en el \u00e1rea de investigaci\u00f3n y desarrollo. Le respond\u00ed: \u201cBueno, \u00bfcu\u00e1l es el presupuesto?\u201d. Me dijo: \u201cDeber\u00e1s conseguirlo\u201d. Ten\u00eda que generar y desarrollar proyectos y conseguir que el gobierno estadounidense los financiara. Reci\u00e9n llegaba desde Ginebra y un pat\u00f3logo no cuenta con la misma inserci\u00f3n social de un pediatra, un cl\u00ednico o un cirujano. Pens\u00e9 que no lograr\u00eda sobrevivir. Pero entr\u00e9 en contacto con el sector de ense\u00f1anza m\u00e9dica e investigaci\u00f3n de la Opas y habl\u00e9 con Ram\u00f3n Villarreal, un mexicano extremadamente dedicado al \u00e1rea. Cuando todav\u00eda me hallaba en Ginebra, en la OMS, \u00e9l me confi\u00f3 que quer\u00eda hacer una investigaci\u00f3n sobre la ense\u00f1anza de la anatom\u00eda patol\u00f3gica en Latinoam\u00e9rica. Me pidi\u00f3 entonces que confeccionara un cuestionario sobre c\u00f3mo, d\u00f3nde, cu\u00e1ndo y qu\u00e9 era necesario hacer para mejorar la ense\u00f1anza de la anatom\u00eda patol\u00f3gica en las facultades de medicina. Solicit\u00e9 una licencia por un mes en la OMS y viaj\u00e9 por Am\u00e9rica Latina visitando laboratorios de anatom\u00eda patol\u00f3gica. Yo les explicaba que, dependiendo de la necesidad, la OMS podr\u00eda ayudar. Como no hab\u00eda un manual, la OMS firm\u00f3 un acuerdo con la editorial y con el autor para traducir el <i>Tratado de histolog\u00eda<\/i>, de Arthur Ham, un cl\u00e1sico en Estados Unidos. Trabaj\u00e9 en la comisi\u00f3n que organiz\u00f3 la publicaci\u00f3n. Mencion\u00e9 que no serv\u00eda que enviaran l\u00e1minas, porque las facultades no contaban con microscopios, entonces confeccion\u00e9 una segunda tapa en el libro, fabricando una lupa con un soporte de cart\u00f3n negro, donde se colocaban las diapositivas de histolog\u00eda que pueden verse al trasluz. Esta lupa se utilizaba con fines comerciales y la adapt\u00e9 para que la usaran los estudiantes. Conceb\u00ed un instrumento de comunicaci\u00f3n para la ense\u00f1anza m\u00e9dica. \u00c9se fue mi aporte a la ense\u00f1anza y la investigaci\u00f3n en la Opas, en Washington.<\/p>\n<p><b>Usted fue quien lo contrat\u00f3 a Ricardo Brentani \u00bfC\u00f3mo ocurri\u00f3 eso?<i><br \/>\n<\/i><\/b>Quer\u00edamos quedarnos en Estados Unidos, pero yo ganaba 4 mil d\u00f3lares por mes, y no me alcanzaba para pagarles la universidad a mis hijos, que costaba 1.500 d\u00f3lares cada uno. Entonces, luego de 6 \u00f3 7 a\u00f1os en Washington, comenc\u00e9 a buscar otro empleo. Siempre pensaba en S\u00e3o Paulo, nunca en Brasilia, pero un m\u00e9dico, el profesor Jo\u00e3o Sampaio G\u00f3es, me invit\u00f3 a reemplazarlo en su cargo, dentro del Ministerio de Salud, y regres\u00e9, en 1973. Yo estaba en la Divisi\u00f3n Nacional del C\u00e1ncer y un d\u00eda me llam\u00f3 el ministro, Paulo de Almeida Machado. Poco tiempo antes, Golbery do Couto e Silva, jefe de Gabinete de la Presidencia, le hab\u00eda avisado al ministro Paulo Machado que un millonario exc\u00e9ntrico llamado Daniel Ludwig quer\u00eda abrir un centro de investigaci\u00f3n sobre el c\u00e1ncer en Brasil. Concertamos una entrevista con Ludwig y su abogado. Yo no sab\u00eda qui\u00e9n era, y le hice algunas sugerencias de inversi\u00f3n en el \u00e1rea de la salud en Brasil. \u201cQuiero un centro de investigaci\u00f3n sobre la enfermedad del siglo, que es el c\u00e1ncer\u201d, dijo \u00e9l. Lo quer\u00eda en R\u00edo de Janeiro, porque siempre que descend\u00eda del avi\u00f3n ve\u00eda una facultad enorme, las instalaciones de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro, la UFRJ, en Ilha do Fund\u00e3o. Le coment\u00e9 que aquello tambi\u00e9n le pertenec\u00eda al gobierno y dijo que no quer\u00eda saber nada.<\/p>\n<p><b>\u00bfNo quer\u00eda tener nada que ver con el gobierno?<i><br \/>\n<\/i><\/b>No. Quer\u00eda hacer algo en la esfera privada. Como yo har\u00eda varios viajes al exterior junto al ministro de Salud, Ludwig me sugiri\u00f3 que visitara los institutos que \u00e9l ya patrocinaba. S\u00f3lo tuvimos tiempo de ver dos, uno en Lausana, en Suiza, y otro en Londres, en Inglaterra. Le coment\u00e9 que en Brasil exist\u00eda la posibilidad de hacer investigaciones muy diferentes, porque somos un pa\u00eds tan grande que un c\u00e1ncer que predominaba en el sur no lo hac\u00eda en el nordeste. Cuando mencion\u00e9 el c\u00e1ncer de pene, \u00e9l se asust\u00f3, no sab\u00eda ni que exist\u00eda. En esa \u00e9poca apareci\u00f3 un trabajo de un epidemi\u00f3logo famoso en Londres, Richard Doll, refiri\u00e9ndose al posible virus causante del c\u00e1ncer genital femenino y ah\u00ed ten\u00edamos al gran responsable de ese c\u00e1ncer en el hombre sin saber que estaba provocado por un virus. Como en el nordeste hab\u00eda muchos casos de c\u00e1ncer de \u00fatero y de pene, era posible que hubiera una relaci\u00f3n, pero no ten\u00edamos pruebas. Cuando le propuse esa posibilidad de investigaci\u00f3n a Ludwig, \u00e9l se mostr\u00f3 entusiasmado. Me invitaron a colaborar con la comisi\u00f3n para seleccionar la ciudad, el hospital donde funcionar\u00eda el nuevo instituto y su posible director. Solicit\u00e9 un tiempo, le envi\u00e9 el reglamento de varios hospitales al equipo de Ludwig en Nueva York y ellos respondieron que deseaban visitar el Hospital del C\u00e1ncer aqu\u00ed en S\u00e3o Paulo. El director era Fernando Gentil, quien vivi\u00f3 muchos a\u00f1os en el Memorial Hospital, en Estados Unidos, pero no conoc\u00eda a Ludwig. La comisi\u00f3n vino, realiz\u00f3 una inspecci\u00f3n, lo aprobaron, pero faltaba elegir qui\u00e9n lo iba a dirigir. Yo estaba en el Ministerio de Salud y acept\u00e9 realizar una investigaci\u00f3n para escoger un director. Hice una extensa b\u00fasqueda entre becarios investigadores de los \u00faltimos 5 \u00f3 10 a\u00f1os en el \u00e1rea de la salud y adyacencias, descubr\u00ed a\u00a0 quienes se hab\u00edan marchado al exterior, investigu\u00e9 en publicaciones serias. Me qued\u00e9 con 10 nombres, les ados\u00e9 sus curr\u00edculos cient\u00edficos, una planilla con sus datos y mis consideraciones personales, y lo envi\u00e9 hacia Estados Unidos, donde me pidieron entrevistar a los candidatos. A Brentani yo ya lo conoc\u00eda de Washington, del tiempo en el Opas. Yo estaba muy conectado con el NCI [National Cancer Institute] y como all\u00e1 hab\u00eda brasile\u00f1os, de vez en cuando me se\u00f1alaban alguno para que yo lo conociera y lo llevara a cenar. Era un tal Brentani, conversamos bastante, el charl\u00f3 con mi mujer y termin\u00f3 sentado en el sof\u00e1 de casa con mi gato al cuello. Todav\u00eda no sab\u00edamos nada sobre Ludwig. A\u00f1os despu\u00e9s, cuando lo entrevist\u00e9, \u00e9l trabajaba en la USP como profesor de oncolog\u00eda. Era un acad\u00e9mico, el investigador brasile\u00f1o m\u00e1s joven que hab\u00eda publicado en la revista <i>Science<\/i>. Cuando lo eligieron, \u00e9l me llam\u00f3 para contarme y me pregunt\u00f3: \u201c\u00bfY ahora?\u201d. Le dije en broma: \u201c\u00a1La culpa es tuya!\u201d. Me pidi\u00f3 ayuda para redactar un informe de lo que precisaba para el nuevo instituto. Yo acept\u00e9 ayudarlo, pero no escribiendo, porque \u00e9l contaba con un grado acad\u00e9mico y un modo de expresarse propio. Brentani lleg\u00f3 al hospital y descubri\u00f3 un mont\u00f3n de talentos, que necesitaban una ayudita para convertirse tambi\u00e9n en acad\u00e9micos. \u201cEl equipo de aqu\u00ed es espectacular, \u00bfpor qu\u00e9 no forman cuadros acad\u00e9micos?\u201d, se preguntaba. \u00c9l capacit\u00f3 a muchos aqu\u00ed. Me invitaron para ser el director cient\u00edfico y yo no acept\u00e9, porque no ten\u00eda formaci\u00f3n cient\u00edfica actualizada como para asumir. Entonces me ofrecieron la coordinaci\u00f3n de programas, justamente porque sab\u00eda hacer de puente entre el hospital y el acad\u00e9mico Brentani. M\u00e1s adelante le confes\u00e9 a Brentani que era una pena que yo lo hubiera conocido tan tarde en su vida profesional. Era un so\u00f1ador, con grandes dotes de liderazgo. Ten\u00eda un temperamento volc\u00e1nico. \u00c9l fue el responsable de la proyecci\u00f3n nacional e internacional de los servicios, de la ense\u00f1anza y de la investigaci\u00f3n en el hospital. El hospital siempre cont\u00f3 con el apoyo del trabajo asistencial y con donaciones voluntarias que permitieron atravesar a\u00f1os dif\u00edciles, principalmente\u00a0 durante la d\u00e9cada de 1960. Como la educaci\u00f3n especializada de los m\u00e9dicos ten\u00eda un alto costo, los residentes de los a\u00f1os 1950 estaban subsidiados por la Fundaci\u00f3n Antonio Prudente y viv\u00edan aqu\u00ed. El reconocimiento a la ense\u00f1anza y la investigaci\u00f3n en el \u00e1rea de la oncolog\u00eda permiti\u00f3 el reconocimiento\u00a0 por medio de proyectos con instituciones de Brasil, como en el caso de la FAPESP, y de otros pa\u00edses, tales como Italia, Estados Unidos e Inglaterra.<\/p>\n<p><b>Varios m\u00e9dicos e investigadores manifiestan que a\u00fan hoy lo consultan cuando tienen dudas. \u00bfQu\u00e9 hace, en su rol como consejero?<i><br \/>\n<\/i><\/b>En cualquier instancia de nuestra profesi\u00f3n, debemos responder a algunas preguntas: \u00bfC\u00f3mo era uno? \u00bfC\u00f3mo estoy ahora? Son preguntas que obligan a un autoan\u00e1lisis, pero no necesariamente a una autocr\u00edtica. En cualquier profesi\u00f3n se necesita hacerlo. En noviembre del a\u00f1o pasado brind\u00e9 una conferencia aqu\u00ed en el hospital sobre la relaci\u00f3n entre el m\u00e9dico, el paciente y la tecnolog\u00eda. Ahora estamos hablando de una generaci\u00f3n de m\u00e9dicos que, si no son inteligentes, van a escudarse detr\u00e1s de la tecnolog\u00eda para ganar dinero y dejar que el paciente se vaya al infierno. En esa conferencia habl\u00e9 acerca de c\u00f3mo deb\u00eda ser la primera consulta, de la importancia de saber escuchar y cu\u00e1ndo hablar, saber qu\u00e9 decir y cu\u00e1ndo. De tener paciencia. De lo absurdo de tratar mal al paciente. Cuando el paciente habla, su relato tiene comienzo, medio y fin. El m\u00e9dico debe tener paciencia y control del tiempo de la consulta. Si uno trabaja bajo convenio debe atender a muchos pacientes para ganar 100 reales. Es un problema. El enfermo tiene sentimientos, hay que tratarlo con dignidad, porque nadie va al m\u00e9dico para pedir un certificado, acude porque tiene dudas. De nada sirve ser solamente un especialista del pulm\u00f3n. Eso es pura t\u00e9cnica. El paciente es el sabe d\u00f3nde le duele el pulm\u00f3n. Hay algo importante que es el comportamiento social comparado con el comportamiento celular. C\u00f3mo es que las c\u00e9lulas del epitelio se transforman en c\u00e1ncer, nosotros nacemos para vivir en equilibrio, pero si uno consume una gran cantidad de grasa sufre un trastorno intestinal, porque desequilibra la sinton\u00eda funcional de las c\u00e9lulas. El mayor desequilibrio celular que existe es el c\u00e1ncer, porque no tiene soluci\u00f3n. La c\u00e9lula enloquece, comienza a dividirse r\u00e1pidamente, destruye a las otras, acaba con la piel, con el est\u00f3mago, con los huesos y con la vida. En esa conferencia para los m\u00e9dicos relat\u00e9 la historia de una paciente de 29 a\u00f1os, una empleada dom\u00e9stica, diagnosticada con un tumor benigno en su mama derecha. Seis a\u00f1os despu\u00e9s ella regres\u00f3, con un tumor benigno en su pecho izquierdo. En 1981 vino otra vez con un c\u00e1ncer en la mama izquierda. Pas\u00f3 por radioterapia, cirug\u00eda y, en 1984 apareci\u00f3 con met\u00e1stasis \u00f3sea, en 1985 hizo una met\u00e1stasis generalizada y en 1986 falleci\u00f3, con 52 a\u00f1os. Comenz\u00f3 a los 29. Durante 23 a\u00f1os de su vida, el 44%, permaneci\u00f3 ligada al hospital. Fue uno de los 1.600 casos de c\u00e1ncer registrados en aquel a\u00f1o. Un caso as\u00ed no requiere s\u00f3lo de m\u00e9dicos, de pat\u00f3logos. Es para soci\u00f3logos, poetas, para los que quieran. Porque detr\u00e1s de cada caso hay un nombre, un sexo, una edad y una profesi\u00f3n. Era una empleada dom\u00e9stica de la ciudad de S\u00e3o Bernardo. No podemos leer esos registros como un robot.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Pat\u00f3logo trabaja para recuperar la memoria de la oncolog\u00eda","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[310,316],"coauthors":[5968,465],"class_list":["post-149804","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es","tag-historia-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149804","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=149804"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149804\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=149804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=149804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=149804"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=149804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}