{"id":150138,"date":"2013-12-09T21:50:30","date_gmt":"2013-12-09T23:50:30","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=150138"},"modified":"2017-03-10T13:03:18","modified_gmt":"2017-03-10T16:03:18","slug":"entre-paredes-de-hormigon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/entre-paredes-de-hormigon\/","title":{"rendered":"Entre paredes de hormig\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_233957\" style=\"max-width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_002004aGA041t-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-233957\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-233957\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_002004aGA041t-1-1024x781.jpg\" alt=\"\u00c9ste era el Tiet\u00ea y el club de regatas de S\u00e3o Paulo en 1915\" width=\"580\" height=\"442\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_002004aGA041t-1-1024x781.jpg 1024w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_002004aGA041t-1-768x586.jpg 768w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_002004aGA041t-1-650x496.jpg 650w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_002004aGA041t-1-300x229.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">GUILHERME GAENSLY \/ IMS<\/span><\/a> \u00c9ste era el Tiet\u00ea y el club de regatas de S\u00e3o Paulo en 1915<span class=\"media-credits\">GUILHERME GAENSLY \/ IMS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una vez m\u00e1s, en esta \u00e9poca del a\u00f1o, cuando las lluvias son m\u00e1s copiosas y frecuentes, los r\u00edos y arroyos de la ciudad de S\u00e3o Paulo cobran visibilidad y se los recuerda cuando empujan hacia las calles el exceso de agua que ya no logran transportar. Los r\u00edos tan s\u00f3lo responden a la manera en que fueron encauzados a lo largo de d\u00e9cadas. \u201cAl r\u00edo que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime\u201d, dir\u00eda el dramaturgo alem\u00e1n Berthold Brecht. Los r\u00edos que surcan la mayor ciudad del pa\u00eds en general est\u00e1n escondidos y confinados en t\u00faneles de hormig\u00f3n bajo las avenidas: a algunos se les modific\u00f3 el curso \u2012se los rectific\u00f3, dir\u00edan los ingenieros\u2012 y ya no se los recuerda como alternativa para un paseo de fin de semana.<\/p>\n<p>La transformaci\u00f3n de los r\u00edos paulistas fue intensa y r\u00e1pida. A comienzos del siglo XX, los paulistanos se divert\u00edan los domingos nadando, pescando o paseando en barco por el r\u00edo Tiet\u00ea, que en sus orillas albergaba clubes, restaurantes y espacios para salir de picnic. Esa alegr\u00eda se fue acabando a medida que aumentaba el vertido de residuos de hogares y empresas en el r\u00edo, que para la d\u00e9cada de 1950 ya era, como ahora, una cloaca a cielo abierto, que expone la desidia ante la naturaleza y el desapego por la est\u00e9tica en la ciudad m\u00e1s rica del pa\u00eds. Desde 1995, el saneamiento del Tiet\u00ea, el principal r\u00edo que cruza la metr\u00f3polis, insumi\u00f3 el equivalente a 1.600 millones de d\u00f3lares y redujo el alcance de la contaminaci\u00f3n, que llegaba hasta la localidad de Barra Bonita, a 260 kil\u00f3metros de la capital, y hoy tan s\u00f3lo llega hasta Salto, distante a 100 kil\u00f3metros; pero a\u00fan no cesa. En abril de 2013, el gobernador de S\u00e3o Paulo anunci\u00f3 la tercera etapa del programa de saneamiento del r\u00edo Tiet\u00ea, que prev\u00e9 inversiones por valor de 2 mil millones de d\u00f3lares y, si todo marcha bien, la recolecci\u00f3n de efluentes cloacales pasar\u00e1 del actual 84% al 87%, y su tratamiento, del 70% al 84% en 2016. Se gastaron otros 439 millones de reales para descontaminar 137 de los 300 arroyos de la regi\u00f3n metropolitana entre 2007 y 2013. Se calcula que cada segundo se arrojan 7 kilogramos (kg) de residuos en los r\u00edos y arroyos del Gran S\u00e3o Paulo, todav\u00eda tenidos como zona de descarte, no s\u00f3lo en lo referente a los desag\u00fces residenciales e industriales, sino tambi\u00e9n de escombros, botellas pl\u00e1sticas, muebles, neum\u00e1ticos y autos viejos.<\/p>\n<p>\u201cS\u00e3o Paulo ahog\u00f3 sus r\u00edos\u201d, lo resume el ingeniero y abogado Rodolfo Costa e Silva, coordinador de los programas de descontaminaci\u00f3n del r\u00edo Tiet\u00ea y de recuperaci\u00f3n de las costaneras de los r\u00edos Tiet\u00ea y Pinheiros. \u201cQueremos descontaminar y mantener limpios los r\u00edos\u201d, dice. \u201cSe trata de un saneamiento h\u00eddrico y urban\u00edstico\u201d. Los programas que coordina cuentan con la participaci\u00f3n de los municipios del Gran S\u00e3o Paulo, empresas y organizaciones no gubernamentales, y contemplan la construcci\u00f3n de bicisendas, bulevares y parques a lo largo de 50 kil\u00f3metros de avenidas costaneras, as\u00ed como la navegabilidad de los r\u00edos, incluso conectando, por barco, los aeropuertos de Congonhas y Guarulhos.<\/p>\n<p>La ciudad de S\u00e3o Paulo, con sus r\u00edos maltratados, \u201cconstituye un ejemplo de lo que puede suceder cuando el poder de decisi\u00f3n se encuentra concentrado en unos pocos grupos de poder\u201d, dice el historiador Luis Ferla, docente de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). El profesor Ferla, un curitibano radicado en S\u00e3o Paulo desde 1992, fue uno de los curadores de la exposici\u00f3n <i>O tempo e as \u00e1guas: formas de representar os rios de S\u00e3o Paulo<\/i>, en cartelera hasta el mes de marzo en el Archivo P\u00fablico del Estado de S\u00e3o Paulo, y que presenta 17 mapas (<i>varios de ellos reproducidos en este reportaje y en el sitio <\/i>web<i> de la revista<\/i>), fotograf\u00edas y libretas con registros del trabajo de campo de ingenieros y cart\u00f3grafos. Ni bien se ingresa a la exposici\u00f3n, un mapa de 5 metros de ancho por casi 2 de altura compara el curso original \u2012y sinuoso\u2012 de los r\u00edos Tiet\u00ea y Pinheiros atravesando el Gran S\u00e3o Paulo en 1916, con el curso modificado, en 2013. La superposici\u00f3n de los trayectos sintetiza las ideas e intereses que determinaron una ciudad con r\u00edos rectos, ocultos, malolientes, cruzados por puentes generalmente estrechos, para el paso peatonal.<\/p>\n<p><b><\/b><b>Light y las pestes<br \/>\n<\/b>A finales del siglo XIX, el miedo a la muerte fue el principal argumento para modificar los cursos de los r\u00edos de la villa de S\u00e3o Paulo, inalterados durante siglos. Se pensaba que el agua estancada en las riberas, donde ya se vert\u00edan desag\u00fces residenciales y se acumulaban despojos de animales de granja, formando las denominadas islas de lodo, podr\u00eda propiciar la propagaci\u00f3n de epidemias tales como la fiebre amarilla y la fiebre tifoidea, que asolaban a los habitantes de las principales ciudades paulistas. Por eso los ingenieros que comandaban la Comisi\u00f3n de Saneamiento de Vegas e inmediatamente despu\u00e9s, la Comisi\u00f3n de Saneamiento del Estado, ordenaron la rectificaci\u00f3n de los cauces y la apertura de canales en los r\u00edos Tamanduate\u00ed y Tiet\u00ea, para lograr que fluyan con mayor velocidad y evitar enfermedades. En un art\u00edculo publicado en 2012, el historiador Janes Jorge, docente de la Unifesp que particip\u00f3 en la planificaci\u00f3n de la exposici\u00f3n, not\u00f3 que las epidemias comenzaron a amainar, fundamentalmente debido al descubrimiento de sus reales agentes causantes, aunque el mal olor perdur\u00f3: en 1927, el r\u00edo Tiet\u00ea recib\u00eda alrededor de 30 toneladas de desechos por d\u00eda. Otras ciudades, tales como Chicago, Washington, Londres y Mosc\u00fa, sufrieron problemas similares a medida que fueron creciendo, hasta que se construyeron las estaciones de tratamiento de efluentes cloacales.<\/p>\n<p>La ciudad de S\u00e3o Paulo se expand\u00eda velozmente, en sinton\u00eda con el aumento de la producci\u00f3n de las haciendas cafeteras en el interior del estado: el total de residentes pas\u00f3 de 15 mil en 1850 a 30 mil en 1870, 240 mil en 1900, 580 mil en 1920 \u2012cuando S\u00e3o Paulo ya se hab\u00eda consolidado como polo comercial e industrial\u2012, 1,3 millones en 1940 y 6 millones en 1960. El crecimiento urbano acelerado impuls\u00f3 la ocupaci\u00f3n de las zonas ribere\u00f1as de vegas, \u00e1reas naturalmente inundables, donde se permiti\u00f3 la construcci\u00f3n de casas y f\u00e1bricas, y el avance sobre los brazos de los r\u00edos: el arroyo Saracura, afluente del Anhangab\u00fa, fue el primero en ser cubierto y desaparecer, en 1906. Cada vez m\u00e1s cercados, los r\u00edos desbordaban m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites naturales y las crecientes se tornaron m\u00e1s intensas, frecuentes y da\u00f1inas, justificando acciones m\u00e1s radicales de reencauzamiento de los r\u00edos. Al principio, mediante propuestas como la del ingeniero sanitarista Saturnino de Brito, en 1926, se planificaba el alineamiento de los principales r\u00edos como modo de adecuar sus diferentes usos \u2012transporte, ocio, pesca, abastecimiento de agua, control de inundaciones y producci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica\u2012, pero las cosas no salieron de ese modo.<\/p>\n<div id=\"attachment_150141\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-150141\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Capa_av_leopoldina.jpg\" alt=\"la avenida Leopoldina, a orillas del r\u00edo Pinheiros, en S\u00e3o Paulo, durante la inundaci\u00f3n de febrero de 1929\" width=\"290\" height=\"216\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Capa_av_leopoldina.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Capa_av_leopoldina-120x89.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Capa_av_leopoldina-250x186.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo Eletropaulo<\/span>La avenida Leopoldina, a orillas del r\u00edo Pinheiros, en S\u00e3o Paulo, durante la inundaci\u00f3n de febrero de 1929<span class=\"media-credits\">Archivo Eletropaulo<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLos proyectos de rectificaci\u00f3n de los r\u00edos paulistanos fueron empobreci\u00e9ndose y los intereses de los habitantes quedaron al margen, a causa de una serie de circunstancias pol\u00edticas y econ\u00f3micas\u201d, dice Jorge. \u201cLas correcciones favorecieron casi exclusivamente a la producci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica, las autopistas y la apropiaci\u00f3n privada de los terrenos ribere\u00f1os\u201d. Los planes iniciales se diluyeron, en gran medida, a causa de la influencia de la empresa canadiense The S\u00e3o Paulo Trainway, Light and Power Company, m\u00e1s conocida como Light, que ostentaba el monopolio de la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de la energ\u00eda el\u00e9ctrica en la regi\u00f3n de S\u00e3o Paulo. Para garantizar m\u00e1s agua para la central hidroel\u00e9ctrica de Cubat\u00e3o, Light hab\u00eda invertido el curso del Pinheiros y recibido el derecho a ocupar sus m\u00e1rgenes.<\/p>\n<p>Un decreto firmado en diciembre de 1928 establec\u00eda que \u201cla l\u00ednea m\u00e1xima\u201d de la crecida de 1929 delimitar\u00eda la zona que ser\u00eda para Light. Varios investigadores creen que la empresa abri\u00f3 las compuertas de la represa de Guarapiranga para ampliar el \u00e1rea inundada y acaparar m\u00e1s tierras, aun cuando esto potenci\u00f3 los da\u00f1os de una de las peores inundaciones que sufri\u00f3 la ciudad. \u201cDesde entonces, un inspector de tierras prohibi\u00f3 a la gente el uso de la vega ribere\u00f1a, ya sea para jugar al f\u00fatbol o llevar a las cabras a abrevar\u201d, dijo la ge\u00f3grafa Odete Seabra en una entrevista que le concedi\u00f3 al peri\u00f3dico <i>O Estado de S. Paulo<\/i> en 2009. En su tesis doctoral, que present\u00f3 en la Universidad de S\u00e3o Paulo en 1987 y que hoy constituye un estudio cl\u00e1sico acerca de la ocupaci\u00f3n de las orillas de los r\u00edos Tiet\u00ea y Pinheiros, Seabra demostr\u00f3, vali\u00e9ndose de testimonios, documentos y noticias publicadas en los peri\u00f3dicos, c\u00f3mo Light agrav\u00f3 la inundaci\u00f3n, liberando el agua de sus represas. Ella cree que la empresa se arrog\u00f3 el monopolio y, abriendo y cerrando a voluntad las compuertas de la represa de Guarapiranga, ahuyent\u00f3 a los barqueros que explotaban la arena y las piedras del Pinheiros. Luego, se busc\u00f3 resolver los litigios con los propietarios de las tierras cercanas a los r\u00edos mediante la construcci\u00f3n de las avenidas ribere\u00f1as, que consolidaron la ocupaci\u00f3n de las orillas de los r\u00edos. Para reducir las crecidas, que siguieron ocurriendo, la soluci\u00f3n fue profundizar el canal del Tiet\u00ea. Entre 2002 y 2006, el r\u00edo fue dragado un promedio de 2,5 metros, mediante la extracci\u00f3n de 9 millones de metros c\u00fabicos de tierra y basura, a un costo de 1.100 millones de reales, disminuyendo significativamente la probabilidad de desbordes.<\/p>\n<p><b><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_Rio-TamanduateiA21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-150737 alignright\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_Rio-TamanduateiA21-211x300.jpg\" alt=\"Capa_Rio TamanduateiA2\" width=\"211\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_Rio-TamanduateiA21-211x300.jpg 211w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_Rio-TamanduateiA21-350x496.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_Rio-TamanduateiA21-723x1024.jpg 723w\" sizes=\"auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Archivo P\u00fablico del Estado de S\u00e3o Paulo<\/span><\/a>Cascadas ocultas<br \/>\n<\/b>\u201cComenzamos a alejarnos de los r\u00edos cuando ellos dejaron de cumplir la funci\u00f3n de comunicaci\u00f3n y transporte\u201d, dice la historiadora Iris Kantor, de la USP. \u201cPara el final del siglo XVIII hab\u00eda una cultura de valorizaci\u00f3n de los r\u00edos como forma de transporte de mercader\u00edas e individuos hacia el interior\u201d. Una prueba de ese uso estrat\u00e9gico de los r\u00edos, opina Kantor, es la <i>Carta geographica de proje\u00e7\u00e3o espherica da Nova Lusitania ou Am\u00e9rica Portuguesa e Estado do Brasil<\/i>, elaborada por el astr\u00f3nomo oriundo de Minas Gerais, Antonio Pires da Silva Pontes Leme, con base en 80 mapas, concluida en 1798, por encargo del gobierno portugu\u00e9s, que estaba interesado en consolidar las fronteras de su colonia en Am\u00e9rica. \u201cMis colegas ge\u00f3grafos dicen que, comparativamente, ese mapa contiene informaciones muy detalladas sobre los cursos de los r\u00edos, muchos de ellos a\u00fan hoy poco visibles en las im\u00e1genes satelitales\u201d. Los r\u00edos todav\u00eda son importantes para el transporte de personas y mercader\u00edas tan s\u00f3lo en la regi\u00f3n norte del pa\u00eds, a ra\u00edz de la dificultad para construir y mantener carreteras en medio de la selva.<\/p>\n<p>Al seleccionar el material del per\u00edodo colonial para la exposici\u00f3n del Archivo P\u00fablico, el equipo se top\u00f3 con un mapa impresionante, intitulado <i>Planta do rio Tiet\u00ea ou Anemby na capitania de S\u00e3o Paulo desde a cidade do mismo nome at\u00e9 \u00e0 sua conflu\u00eancia com o rio Grande ou Paran\u00e1<\/i>. Kantor desconfi\u00f3 de la autenticidad de su autor\u00eda \u2012el nombre de Jos\u00e9 Cust\u00f3dio de S\u00e1 e Faria se hallaba escrito con l\u00e1piz en el reverso del mapa\u2012, consult\u00f3 la obra de la historiadora Isa Adonias y la base digital de la Biblioteca Nacional, de R\u00edo de Janeiro, y determin\u00f3 que el mapa ser\u00eda una edici\u00f3n an\u00f3nima de una antigua carta hidrogr\u00e1fica del Tiet\u00ea realizada en 1789 por el cart\u00f3grafo paulista Francisco Jos\u00e9 de Lacerda e Almeida, quien mensur\u00f3 a lo largo del curso del r\u00edo Tiet\u00ea y de sus afluentes entre 1788 y 1789, a pedido del entonces gobernador de Mato Grosso. La versi\u00f3n encontrada es algo posterior a 1810, pertenec\u00eda al archivo del desaparecido Instituto Geogr\u00e1fico de S\u00e3o Paulo y contiene mucha informaci\u00f3n de naturaleza hist\u00f3rica y etnogr\u00e1fica que no constaba en el mapa original de 1789. El mapa se\u00f1ala las cascadas, puertos y haciendas que los viajeros atravesar\u00edan rumbo al r\u00edo Paran\u00e1. \u201cEs un verdadero itinerario pr\u00e1ctico de navegaci\u00f3n, en el cual se indican los lugares y puntos del recorrido fluvial y terrestre por donde las canoas y el cargamento deb\u00edan transportarse o ser empujados con cuerdas por los brazos de los pilotos y tripulantes\u201d, se\u00f1ala Kantor.<\/p>\n<div id=\"attachment_150738\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_APESP_12_04_01_171.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-150738\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_APESP_12_04_01_171-300x227.jpg\" alt=\"Las dos caras del noroeste: En 1868, esta regi\u00f3n estaba vista como \u201ctierras ocupadas por ind\u00edgenas feroces\u201d en el Atlas do Imp\u00e9rio do Brasil...\" width=\"300\" height=\"227\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_APESP_12_04_01_171-300x227.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_APESP_12_04_01_171-653x496.jpg 653w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_APESP_12_04_01_171-1024x776.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo P\u00fablico del Estado de S\u00e3o Paulo<\/span><\/a> Las dos caras del noroeste: En 1868, esta regi\u00f3n estaba vista como \u201ctierras ocupadas por ind\u00edgenas feroces\u201d en el Atlas do Imp\u00e9rio do Brasil&#8230;<span class=\"media-credits\">Archivo P\u00fablico del Estado de S\u00e3o Paulo<\/span><\/p><\/div>\n<p>El mapa registra el salto de Itapura, casi en la desembocadura del Tiet\u00ea, una de las alrededor de 150 cascadas del r\u00edo, ocultas por los embalses de las centrales hidroel\u00e9ctricas que transformaron tambi\u00e9n a otros r\u00edos de S\u00e3o Paulo y de otros estados, generando energ\u00eda, pero tambi\u00e9n provocando la acumulaci\u00f3n de sedimentos y reduciendo la diversidad de peces y otros organismos acu\u00e1ticos. \u201cLas ciudades del interior no deben hacer las mismas tonter\u00edas que hicimos en S\u00e3o Paulo\u201d, advierte Jorge. Sin embargo, lo que por ahora se percibe es que las ciudades del interior intentan modernizarse canalizando, tapando o entubando r\u00edos que cuando aparecen, exhiben una carga creciente de contaminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 2002, solamente un 17% de los desag\u00fces domiciliarios generados en los 645 municipios del estado de S\u00e3o Paulo se trataba antes de descargarse en los r\u00edos, reduciendo as\u00ed la calidad del agua y la diversidad biol\u00f3gica, seg\u00fan informa un estudio coordinado por Luiz Antonio Martinelli, del Centro de Energ\u00eda Nuclear en la Agricultura (Cena) de la USP, con sede en la localidad de Piracicaba. En 2006, Juliano Groppo y Jorge de Moraes, del mismo grupo, comprobaron que persist\u00eda la degradaci\u00f3n de la calidad del agua de la cuenca del Piracicaba, una de las m\u00e1s perjudicadas seg\u00fan el estudio anterior. \u201cLas agencias encargadas de la calidad del agua dicen que el tratamiento de aguas cloacales se ha expandido, pero no notamos una mejora palpable en los r\u00edos de la regi\u00f3n\u201d, dice Martinelli. \u201cNo s\u00e9 d\u00f3nde se encuentra el problema. Ahora contamos con un buen marco legal, pero hay algo que no est\u00e1 funcionando. Debemos detectar d\u00f3nde fallamos\u201d. En 2013, con base en muestras recogidas en 360 sitios del estado, Davi Cunha y otros investigadores de la USP de S\u00e3o Carlos y de la Compa\u00f1\u00eda Ambiental del Estado de S\u00e3o Paulo (Cetesb) verificaron que la calidad del agua continuaba situada por debajo de los l\u00edmites impuestos por la legislaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b><\/b><b>\u00bfR\u00edos vivos nuevamente?<br \/>\n<\/b>\u201cDebemos entender los momentos hist\u00f3ricos\u201d, sugiere el arquitecto Fernando de Mello Franco, secretario de Desarrollo Urbano de S\u00e3o Paulo, quien en 2005 finaliz\u00f3 su doctorado sobre la ocupaci\u00f3n de las vegas y planicies fluviales de la cuenca de S\u00e3o Paulo, en la Facultad de Arquitectura de la USP. Mello Franco subraya que S\u00e3o Paulo ya no es una ciudad de paso para comerciantes, migrantes e inmigrantes. \u201cAtravesamos un momento de inflexi\u00f3n, con nuevos conceptos, como el de urbanismo del paisaje, en el cual se entiende que la transformaci\u00f3n del territorio no se realiza prioritariamente para facilitar la producci\u00f3n, sino para promover la vida. El paisaje no es un regalo, no lo disfrutamos como lo hac\u00eda un viajero del siglo XVI: somos nosotros los que lo construimos\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_150739\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_APESP_05_05_021.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-150739\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_APESP_05_05_021-300x199.jpg\" alt=\"... y como \u201ctierras despobladas\u201d en el mapa de la Sociedad Promotora de la Inmigraci\u00f3n de S\u00e3o Paulo\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_APESP_05_05_021-300x199.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_APESP_05_05_021-746x496.jpg 746w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Capa_APESP_05_05_021-1024x679.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo P\u00fablico del Estado de S\u00e3o Paulo<\/span><\/a> &#8230; y como \u201ctierras despobladas\u201d en el mapa de la Sociedad Promotora de la Inmigraci\u00f3n de S\u00e3o Paulo<span class=\"media-credits\">Archivo P\u00fablico del Estado de S\u00e3o Paulo<\/span><\/p><\/div>\n<p>Ahora se intenta rescatar algo del paisaje perdido. En 2014 se iniciar\u00e1 la construcci\u00f3n de una ciclov\u00eda sobre el r\u00edo Pinheiros, prevista en el programa de recalificaci\u00f3n de las avenidas costaneras, que conectar\u00e1 la Ciudad Universitaria con el parque Villa Lobos. Y para finales de 2014, seg\u00fan Costa e Silva, culminar\u00eda la primera etapa de saneamiento del Tiet\u00ea, que comprende la limpieza y acondicionamiento de los afluentes y arroyos de ocho localidades cercanas a su cabecera \u2012Aruj\u00e1, Mau\u00e1, Po\u00e1, Ferraz de Vasconcelos, Suzano, Mogi das Cruzes, Biritiba-Mirim y Sales\u00f3polis\u2012 que albergan a alrededor de 1 mill\u00f3n de habitantes. \u201cDescontaminar no consiste s\u00f3lo en cesar con los vertidos en los r\u00edos\u201d, dice. Se trata de una operaci\u00f3n compleja, que tambi\u00e9n implica la recuperaci\u00f3n del caudal de los r\u00edos, la reducci\u00f3n de la sedimentaci\u00f3n, el control del drenaje y el incentivo a la forestaci\u00f3n como forma de elevar la permeabilidad de las \u00e1reas urbanas. En noviembre de 2013 se analizaba la sustituci\u00f3n de las bocas de tormenta, que dejan pasar basura que termina en los r\u00edos, por rejillas, que retienen buena parte de los residuos. \u201cEstamos trabajando para las ciudades\u201d, a\u00f1ade. \u201cNo sirven de nada los inventos que las ciudades y sus residentes no desean\u201d.<\/p>\n<p>A medida que los resultados se tornen visibles, Costa e Silva pretende promover campa\u00f1as p\u00fablicas destinadas a evitar que los residentes arrojen desperdicios en los r\u00edos, ya que ahora, los carteles de educaci\u00f3n ambiental no surtir\u00edan efecto, pondera, frente a la actual desmoralizaci\u00f3n de los r\u00edos. Y los habitantes de S\u00e3o Paulo ya se movilizan para revalorar los arroyos y r\u00edos de la ciudad. A comienzos de 2013, la ge\u00f3grafa Janaina Yamamoto Santos, directora del n\u00facleo de patrimonio cartogr\u00e1fico del Archivo P\u00fablico, particip\u00f3 en una marcha despu\u00e9s del Carnaval que recorri\u00f3 el trayecto cubierto del arroyo de \u00c1gua Preta, en el barrio de Pompeia.<\/p>\n<p>El r\u00edo Tamanduate\u00ed \u2012conocido tambi\u00e9n como Sete Voltas y utilizado en el siglo XVII por los habitantes de la por ese entonces villa de S\u00e3o Paulo para transportar ladrillos, lozas, frutas y cereales, en canoas de madera\u2012 actualmente corre entubado bajo Avenida do Estado, una de las m\u00e1s \u00e1ridas de la ciudad de S\u00e3o Paulo. \u201cEl Tamanduate\u00ed podr\u00eda contar con bicisendas y \u00e1rboles, pero tan s\u00f3lo es una cloaca, y de lo m\u00e1s fea. \u00bfPor qu\u00e9 tiene que ser as\u00ed?\u201d, plantea Jorge. \u201cTodos aceptan que S\u00e3o Paulo debe ser necesariamente fea, pero no es as\u00ed. Ahora podemos conciliar el desarrollo urbano con la est\u00e9tica\u201d.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nImplementaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda de sistemas de informaciones geogr\u00e1ficas (SIG) en investigaciones hist\u00f3ricas (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/81450\/implementacao-da-tecnologia-de-sistemas-de-informacoes-geograficos-sig-em-investigacoes-historicas\/\" target=\"_blank\">13\/ 05444-4<\/a>); <b>Modalidad\u00a0<\/b>Ayuda Regular al Proyecto de Investigaci\u00f3n; <b>Coordinador<\/b> Luis Antonio Coelho Ferla \u2013 Unifesp; <b>Inversi\u00f3n<\/b> R$\u00a0 51.907,60.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nJORGE, Janes.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.seer.ufu.br\/index.php\/historiaperspectivas\/article\/view\/21265\" target=\"_blank\">Rios e sa\u00fade na cidade de S\u00e3o Paulo, 1890-1940<\/a>.\u00a0<strong>Hist\u00f3ria e Perspectivas<\/strong>. v. 25, n. 47, p. 103-24. 2012.<br \/>\nJORGE, Janes.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.seer.ufu.br\/index.php\/historiaperspectivas\/article\/viewFile\/21265\/11523\" target=\"_blank\">S\u00e3o Paulo das enchentes, 1890-1940<\/a>.\u00a0<strong>Hist\u00f3rica<\/strong>. n. 47, p. 103-24. 2012.<br \/>\nKANTOR, Iris.\u00a0<a href=\"http:\/\/alojoptico.us.es\/Araucaria\/nro24\/monogr24_4.pdf\" target=\"_blank\">Mapas em tr\u00e2nsito: proje\u00e7\u00f5es cartogr\u00e1ficas e processo de emancipa\u00e7\u00e3o pol\u00edtica do Brasil (1779-1822)<\/a>.\u00a0<strong>Araucaria<\/strong>. v. 12, n. 24, p. 110-23. 2010.<br \/>\nCUNHA, D.G.F.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/pdf\/esa\/v18n2\/a08v18n2.pdf\" target=\"_blank\">Resolu\u00e7\u00e3o Conama 357\/2005: an\u00e1lise espacial e temporal de n\u00e3o conformidades em rios e reservat\u00f3rios do estado de S\u00e3o Paulo de acordo com seus enquadramentos (2005\u20132009)<\/a>.\u00a0<strong>Engenharia Sanit\u00e1ria e Ambiental<\/strong>. v. 18, n. 2, p. 159-68. 2013.<br \/>\nMARTINELLI, L.A.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/pdf\/bn\/v2n2\/a06v2n2.pdf\" target=\"_blank\">Levantamento das cargas org\u00e2nicas lan\u00e7adas nos rios do estado de S\u00e3o Paulo<\/a>.\u00a0<strong>Biota Neotropica<\/strong>. v. 2, n.2, p. 1-18. 2002.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Mapas exhiben cambios en la forma y funci\u00f3n de los r\u00edos de S\u00e3o Paulo","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[272,310],"coauthors":[5968],"class_list":["post-150138","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-arquitectura","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/150138","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=150138"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/150138\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=150138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=150138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=150138"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=150138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}