{"id":151438,"date":"2014-05-15T09:01:02","date_gmt":"2014-05-15T12:01:02","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=151438"},"modified":"2014-07-03T13:15:44","modified_gmt":"2014-07-03T16:15:44","slug":"los-pequenos-saltan-al-espacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-pequenos-saltan-al-espacio\/","title":{"rendered":"Los peque\u00f1os saltan al espacio"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_151444\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-151444 \" alt=\"El nanosat\u00e9lite AESP-14, desarrollado por el ITA y el Inpe, en la c\u00e1mara de pruebas\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_44_2JG54491.jpg\" width=\"290\" height=\"420\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_44_2JG54491.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_44_2JG54491-120x174.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_44_2JG54491-250x362.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>El nanosat\u00e9lite AESP-14, desarrollado por el ITA y el Inpe, en la c\u00e1mara de pruebas<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Creados en 1999 como una herramienta educativa, desde entonces, los <\/span><i style=\"line-height: 1.5em;\">cubesat<\/i><span style=\"line-height: 1.5em;\"> \u2012nanosat\u00e9lites con forma c\u00fabica, de 10 cent\u00edmetros de lado, medida que define su altura, ancho y profundidad\u2012 se convirtieron en un instrumento relativamente econ\u00f3mico y r\u00e1pido para recabar datos del espacio. Se los utiliza con diversas finalidades, que van desde la detecci\u00f3n de las se\u00f1ales electromagn\u00e9ticas que preceden a los terremotos hasta sistemas de monitoreo de las condiciones atmosf\u00e9ricas, pasando por test de sistemas biol\u00f3gicos, tales como la producci\u00f3n de prote\u00ednas bacterianas en el espacio, y la observaci\u00f3n de fen\u00f3menos en el suelo, entre otras aplicaciones. Desde los primeros <\/span><i style=\"line-height: 1.5em;\">cubesat <\/i><span style=\"line-height: 1.5em;\">que fueron lanzados en 2003, cuando seis proyectos viajaron a bordo del veh\u00edculo de lanzamiento ruso Rockot, hasta el mes de abril de este a\u00f1o, se realizaron 130 lanzamientos, 65 de los cuales fueron durante el a\u00f1o pasado.<\/span><\/p>\n<p>En Brasil, el programa para la construcci\u00f3n de sat\u00e9lites de peque\u00f1o porte, iniciado en 2003 por investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), con apoyo de la Agencia Espacial Brasile\u00f1a (AEB), comienza a rendir resultados concretos con la perspectiva de lanzamiento de otros cuatro minisat\u00e9lites incluso este mismo a\u00f1o. El primero, cuyo lanzamiento est\u00e1 programado para el 19 de junio, es el NanoSatC-BR1, sigla por nanosat\u00e9lite cient\u00edfico brasile\u00f1o. El \u00e1rea espacial tom\u00f3 prestado el prefijo nano \u2012relativo a tama\u00f1os de millon\u00e9simas de mil\u00edmetro\u2012 para designar a sat\u00e9lites muy peque\u00f1os. El BR1, con algo menos de un kilogramo de peso, fue concebido y desarrollado por investigadores del Centro Regional Sur del Inpe, en colaboraci\u00f3n con la Universidad Federal de Santa Maria (UFSM), en Rio Grande do Sul. Luego de la realizaci\u00f3n de ensayos tales como el de vibraci\u00f3n, que simulan las condiciones en la fase de lanzamiento, lo trasladaron hacia Delft, en Holanda. All\u00e1 se llevar\u00e1n a cabo otros test antes de que el artefacto sea enviado a Rusia, donde ser\u00e1 puesto en \u00f3rbita por el cohete DNEPR, un antiguo misil nuclear sovi\u00e9tico-ucraniano convertido en plataforma de lanzamiento comercial. \u201cEl cohete lleva un sat\u00e9lite principal y en los sitios vac\u00edos se acomodan varios sat\u00e9lites menores\u201d, explica Ot\u00e1vio Dur\u00e3o, coordinador de ingenier\u00eda y tecnolog\u00eda espacial del proyecto en la sede del Inpe, en S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, interior de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/016-021_CAPA_nanosatelite_219-NOVO-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-151446 alignleft\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/016-021_CAPA_nanosatelite_219-NOVO-11-300x180.jpg\" width=\"300\" height=\"180\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Nasa<\/span><\/a>El <i>cubesat <\/i>BR1 llevar\u00e1 a bordo una placa con tres cargas \u00fatiles. Una de ellas es un sensor denominado magnet\u00f3metro, que estudiar\u00e1 el campo magn\u00e9tico terrestre y su interacci\u00f3n con la radiaci\u00f3n ionizante proveniente del Sol y de las estrellas. Su objetivo es el estudio de un fen\u00f3meno al que se conoce como anomal\u00eda magn\u00e9tica del Atl\u00e1ntico Sur, que ocurre en la regi\u00f3n costera del sur de Brasil. En esas latitudes, los investigadores reportan la existencia de una falla en la magnet\u00f3sfera terrestre que permite a la radiaci\u00f3n ionizante espacial llegar m\u00e1s cerca de la superficie. Como consecuencia de ello, existe un mayor riesgo de presencia de part\u00edculas de alta energ\u00eda que pueden afectar a las comunicaciones, a las se\u00f1ales de los sat\u00e9lites de posicionamiento global (como el GPS), a las redes de distribuci\u00f3n de energ\u00eda o incluso provocar fallas en dispositivos electr\u00f3nicos como las computadoras a bordo, por ejemplo. Las mediciones del sensor ser\u00e1n realizadas por el <i>cubesat<\/i> a partir de una \u00f3rbita baja cercana a los 600 kil\u00f3metros de altitud, sobrevolando los polos terrestres.<\/p>\n<p>\u201cTambi\u00e9n vamos a realizar pruebas en el espacio con los dos primeros circuitos integrados proyectados en Brasil para uso espacial\u201d, dice Nelson Jorge Schuch, graduado en f\u00edsica y coordinador general del Programa NanoSatC-BR \u2013 Desarrollo de Cubesats en el Centro Regional Sur de Investigaciones Espaciales y gerente del Proyecto BR1 del Inpe. Uno de los circuitos recibe comandos desde tierra con instrucciones para conectar y desconectar la carga \u00fatil, la c\u00e1mara, etc. \u201cEl m\u00e9todo del proyecto que se utiliz\u00f3 para el desarrollo de este circuito le confiere protecci\u00f3n contra las radiaciones del espacio y eso es lo que se desea testear en vuelo\u201d, comenta Schuch.<\/p>\n<p>El otro circuito electr\u00f3nico integrado se basa en un <i>software<\/i> desarrollado por el laboratorio del grupo de Microelectr\u00f3nica del Instituto de Inform\u00e1tica de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), tambi\u00e9n colaboradora en el desarrollo, que protege al <i>hardware<\/i> ante fallas causadas por la radiaci\u00f3n. Dos estaciones terrestres de rastreo y control de nanosat\u00e9lites, una ubicada en Santa Maria (Rio Grande do Sul) y otra en el Instituto Tecnol\u00f3gico de Aeron\u00e1utica (ITA), en S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, monitorear\u00e1n al <i>cubesat<\/i> BR1 en \u00f3rbita, rastreando y bajando los datos que el sat\u00e9lite acopiar\u00e1 desde el espacio. Esas estaciones ya est\u00e1n recibiendo datos de otros sat\u00e9lites en \u00f3rbita.<\/p>\n<div id=\"attachment_151447\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/016-021_CAPA_nanosatelite_219-NOVO-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-151447\" alt=\"Lanzamiento de sat\u00e9lites desde el m\u00f3dulo japon\u00e9s, a partir de la Estaci\u00f3n Espacial Internacional\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/016-021_CAPA_nanosatelite_219-NOVO-2-300x149.jpg\" width=\"300\" height=\"149\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Nasa<\/span><\/a> Lanzamiento de sat\u00e9lites desde el m\u00f3dulo japon\u00e9s, a partir de la Estaci\u00f3n Espacial Internacional<span class=\"media-credits\">Nasa<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cDe entrada plane\u00e1bamos trabajar con sat\u00e9lites de peque\u00f1o porte, pero como surgi\u00f3 el concepto de los <i>cubesat<\/i>, creado por el profesor Robert Twiggs, de la Universidad Stanford, en California, Estados Unidos, modificamos nuestra estrategia\u201d, dice Schuch. La plataforma se proyect\u00f3 para que sea peque\u00f1a, sencilla \u2012lo cual facilita su construcci\u00f3n por alumnos de posgrado\u2012 y con un tama\u00f1o est\u00e1ndar: una caja c\u00fabica de 10 cent\u00edmetros de lado donde se alojan subsistemas de comunicaci\u00f3n, paneles solares, bater\u00eda y alg\u00fan otro agregado, con un peso total de alrededor de un kilogramo. \u201cA medida que pas\u00f3 el tiempo se transform\u00f3 en un modelo tecnol\u00f3gico espacial y eso abri\u00f3 el camino para el montaje de otros <i>cubesat<\/i>\u201d, dice Dur\u00e3o.<\/p>\n<p>Entre los nanosat\u00e9lites brasile\u00f1os que est\u00e1n siendo alistados para enviarlos al espacio, uno de ellos, el Tancredo-1, se destaca porque sus constructores son estudiantes de ense\u00f1anza b\u00e1sica de la escuela municipal Tancredo de Almeida Neves, en Ubatuba, litoral norte paulista. \u201cLa idea de montar un sat\u00e9lite surgi\u00f3 en una charla con alumnos del quinto a\u00f1o, que trabajaban en un proyecto de iniciaci\u00f3n cient\u00edfica\u201d, relata el profesor de matem\u00e1tica Candido Osvaldo de Moura, coordinador del proyecto. El apoyo econ\u00f3mico de un empresario local, que contribuy\u00f3 con 16.500 reales, fue el punto de partida para la concreci\u00f3n del sue\u00f1o, que ya va por su quinto a\u00f1o y en el cual participaron 150 alumnos. \u201cCompramos los componentes y montamos el sat\u00e9lite aqu\u00ed, pieza por pieza\u201d, comenta el profesor.<\/p>\n<p>En Estados Unidos se registra un movimiento creciente de misiones espaciales cuyas plataformas son los <i>cubesat<\/i>. La agencia espacial (NASA), por ejemplo, coloc\u00f3 en \u00f3rbita en noviembre del a\u00f1o pasado 29 sat\u00e9lites en una \u00fanica misi\u00f3n, que inclu\u00eda un sat\u00e9lite militar y 28 <i>cubesat<\/i> proyectados y construidos por diversas instituciones universitarias. Uno de ellos, el denominado PhoneSat 2.4, utiliz\u00f3 como computadora a bordo el <i>hardware<\/i> de un tel\u00e9fono celular. Empresas privadas, como en el caso de Planeta Labs, de San Francisco, creada en 2010 por tres ex cient\u00edficos de la NASA, tambi\u00e9n est\u00e1n invirtiendo en esa plataforma de recolecci\u00f3n de datos. En febrero de este a\u00f1o, la empresa lanz\u00f3, desde la Estaci\u00f3n Espacial internacional (ISS), una flota de 28 nanosat\u00e9lites denominada Flock 1, que van a tomar fotograf\u00edas de la Tierra permanentemente. Seg\u00fan la compa\u00f1\u00eda, las im\u00e1genes permitir\u00e1n la identificaci\u00f3n de \u00e1reas de desastres ambientales y ayudar\u00e1n a mejorar la producci\u00f3n agr\u00edcola en los pa\u00edses en desarrollo (<i>lea m\u00e1s informaci\u00f3n sobre el tema en la revista <\/i>Nature<i>, en su edici\u00f3n del 17 de abril de 2014<\/i>).<\/p>\n<div id=\"attachment_151440\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-151440 \" alt=\"Alumnos de la escuela de Ubatuba aprenden a montar un tubesat\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_05_2JG57831.jpg\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_05_2JG57831.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_05_2JG57831-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_05_2JG57831-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>Alumnos de la escuela de Ubatuba aprenden a montar un tubesat<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLa estructura de los <i>cubesat<\/i> se monta con componentes de anaqueles, es decir, piezas industriales est\u00e1ndar, lo cual abarata mucho el costo del proyecto\u201d, dice Dur\u00e3o. El costo total del NanoSat-BR1, por ejemplo, sum\u00f3 unos 800 mil reales, una cifra que abarca la adquisici\u00f3n de los componentes, el desarrollo del <i>software<\/i> para la estaci\u00f3n terrestre de rastreo y control de nanosat\u00e9lites y la construcci\u00f3n de la estaci\u00f3n y de los experimentos que ir\u00e1n como carga \u00fatil, adem\u00e1s de su lanzamiento desde el cohete ruso. El lanzamiento cost\u00f3 alrededor 280 mil reales. A modo de comparaci\u00f3n, un sat\u00e9lite de la serie Cbers, concebido mediante una cooperaci\u00f3n con China para monitoreo remoto, cuesta alrededor de 270 millones de d\u00f3lares y el riesgo de perder todo el proyecto existe tanto para los <i>cubesat<\/i> como para los sat\u00e9lites de gran porte. El Cbers-3, por ejemplo, se perdi\u00f3 en diciembre de 2013 debido a una falla en uno de los motores del veh\u00edculo de lanzamiento chino. En tanto, el primer nanosat\u00e9lite cient\u00edfico brasile\u00f1o, el Unosat-1, de las universidades Norte do Paran\u00e1 (Unopar) y Estadual de Londrina (UEL), se destruy\u00f3 por un accidente con el veh\u00edculo de lanzamiento VLS-1 en Alc\u00e2ntara, estado de Maranh\u00e3o, en 2003.<\/p>\n<p>Un segundo <i>cubesat<\/i> del programa NanoSatC \u2012el BR2, con el doble del tama\u00f1o del primero y mayor capacidad de carga \u00fatil\u2012 se encuentra en su fase final de preparaci\u00f3n y se estima que ser\u00e1 lanzado en 2015. \u201cYa est\u00e1n definidas las cargas \u00fatiles, que se encuentran en desarrollo y ahora debemos contratar el lanzamiento\u201d, dice Dur\u00e3o. Una de ellas est\u00e1 compuesta por un sensor para la detecci\u00f3n de part\u00edculas en la ion\u00f3sfera y la otra es un sistema para determinar la altura que define la posici\u00f3n angular del sat\u00e9lite, algo esencial, por ejemplo, para tomar una fotograf\u00eda u orientar una antena. Ese subsistema, que se est\u00e1 fabricando por primera vez en Brasil, fue desarrollado mediante una colaboraci\u00f3n entre el Inpe, la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y la Universidad Federal del ABC (UFABC). Se trata de elemento cr\u00edtico para los sat\u00e9lites por ser tambi\u00e9n una aplicaci\u00f3n militar, lo cual limita el acceso a esa tecnolog\u00eda a unos pocos pa\u00edses. El costo del montaje de la plataforma del BR2, entre modelos de ingenier\u00eda y de vuelo y la estaci\u00f3n terrestre, fue de 748 mil reales.<\/p>\n<p>El Centro Renato Archer de Campinas tambi\u00e9n particip\u00f3 en la construcci\u00f3n de la carga \u00fatil de los NanoSatC-BR1 y 2, a trav\u00e9s del Proyecto Citar, cuyo objetivo es el desarrollo de circuitos integrados con protecci\u00f3n contra la radiaci\u00f3n para diversas aplicaciones, incluso espaciales, para grandes sat\u00e9lites como son los de telecomunicaciones y otros. \u201cEstos <i>cubesat<\/i>, y los dem\u00e1s del programa, se utilizar\u00e1n como plataformas de prueba en el espacio para estos circuitos\u201d, comenta el ingeniero electricista Saulo Finco, del Centro Renato Archer y coordinador del proyecto. El BR1 ya posee como una de sus cargas \u00fatiles uno de los circuitos desarrollados dentro del Proyecto Citar.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-151443\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_40_2JG58291-199x300.jpg\" width=\"199\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>Los otros tres nanosat\u00e9lites brasile\u00f1os cuyo lanzamiento est\u00e1 previsto para este a\u00f1o ser\u00e1n lanzados desde la ISS, la plataforma que se encuentra en \u00f3rbita a una altura de 370 kil\u00f3metros. La operaci\u00f3n se realizar\u00e1 por medio de un brazo rob\u00f3tico operado por el m\u00f3dulo espacial japon\u00e9s Kibo. Uno de esos sat\u00e9lites es el SERPENS \u2012sigla de sistema espacial para la realizaci\u00f3n de investigaciones y experimentos con nanosat\u00e9lites\u2012, un proyecto coordinado por la AEB, en el cual participan la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), la UFABC, la UFMG y la Universidad de Brasilia (UnB), adem\u00e1s del Instituto Federal Fluminense de Campos de Goitacazes, en R\u00edo de Janeiro, responsable de las estaciones que recibir\u00e1n los datos de los sat\u00e9lites. Entre los colaboradores internacionales se encuentran la Universidad de Vigo, en Espa\u00f1a, la Sapienza Universit\u00e1 di Roma, en Italia, la Morehead State University y la California State Polytechnic University, ambas en Estados Unidos.<\/p>\n<p>\u201cNuestra propuesta contempla que la ejecuci\u00f3n del proyecto sirva como capacitaci\u00f3n para los estudiantes de las nuevas carreras de ingenier\u00eda aeroespacial, que estar\u00e1n en contacto con grupos de investigaci\u00f3n con experiencia en esa \u00e1rea\u201d, dice Gabriel Figueir\u00f3 de Oliveira, becario de la AEB y responsable del proceso de desarrollo y montaje del sat\u00e9lite. La ejecuci\u00f3n del proyecto ser\u00e1 tarea de las universidades. \u201cEl Serpens, nombre que alude a una constelaci\u00f3n llamada serpiente [que se ve desde el hemisferio norte], es el nanosat\u00e9lite m\u00e1s desafiante desarrollado en Brasil\u201d, dice el profesor Carlos Gurgel, director de sat\u00e9lites, aplicaciones y desarrollo de la AEB. La meta es que est\u00e9 listo para el final de este a\u00f1o y su lanzamiento est\u00e1 previsto para el comienzo del mes de diciembre. El proceso para dar inicio a la primera misi\u00f3n del programa comenz\u00f3 en septiembre del a\u00f1o pasado, con la apertura del proceso destinado a la adquisici\u00f3n de equipamientos, pero su puesta en marcha oficial fue en la primera semana de diciembre, durante un <i>workshop<\/i> con la participaci\u00f3n de colaboradores internacionales. \u201cLas im\u00e1genes del lanzamiento del sat\u00e9lite desde la estaci\u00f3n espacial\u00a0 podr\u00e1n ser vistas y compartidas por los estudiantes\u201d, dice Figueir\u00f3.<\/p>\n<div id=\"attachment_151442\" style=\"max-width: 209px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-151442 \" alt=\"Nanosat\u00e9lite en la c\u00e1mara de vac\u00edo del Inpe\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_33_2JG55211-199x300.jpg\" width=\"199\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>Nanosat\u00e9lite en la c\u00e1mara de vac\u00edo del Inpe<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>Todos los subsistemas dentro del Serpens, tales como computadoras a bordo, paneles solares y otros componentes obligatorios, se encuentran duplicados. Y cada uno de los sectores llevar\u00e1 una carga \u00fatil cuyo objetivo consiste en testear un concepto tecnol\u00f3gico para los <i>cubesat<\/i> de recepci\u00f3n y transmisi\u00f3n de mensajes por sistema de radio, que, en el futuro, podr\u00e1n utilizarse para recabar datos. \u201cUno de los sectores transportar\u00e1 una carga \u00fatil compuesta por un <i>transponder <\/i>[dispositivo para la colecta de datos] montado con una arquitectura experimental y componentes de bajo costo, algunos nunca probados en \u00f3rbita, en la banda VHF [muy alta frecuencia]\u201d, relata Fuigueir\u00f3. El otro sector llevar\u00e1 un dispositivo de comunicaci\u00f3n electr\u00f3nico ya probado en \u00f3rbita para esa finalidad, con un sistema en la banda UHF, la misma que se utiliza para la televisi\u00f3n digital. \u201cQueremos testear si el <i>transponder<\/i> en la banda UHF puede recibir, almacenar y procesar informaciones de a bordo y luego retransmitirlas a las antenas instaladas en las universidades\u201d.<\/p>\n<p>El segundo <i>cubesat<\/i>, cuyo lanzamiento est\u00e1 previsto para este a\u00f1o, desde la Estaci\u00f3n Espacial Internacional, es el AESP-14, que pesa alrededor de un kilogramo y fue desarrollado en colaboraci\u00f3n entre el ITA y el Inpe. \u201cEl desarrollo del nanosat\u00e9lite es una forma de incentivar a los alumnos para que ejerciten aquello que aprendieron en el sal\u00f3n de clases\u201d, dice el profesor Roberto Lacava, coordinador del proyecto y de la carrera de ingenier\u00eda aeroespacial del ITA, conocida en la instituci\u00f3n con la denominaci\u00f3n de AESP. Esa misma sigla fue adoptada como nombre del proyecto, iniciado en 2012 por el\u00a0 grupo que se graduar\u00e1 en 2014. \u201cTodos los subsistemas electr\u00f3nicos y mec\u00e1nicos fueron proyectados y montados por los estudiantes\u201d, dice el ingeniero Cleber Toss Hoffmann, coordinador t\u00e9cnico del proyecto en el ITA. Solamente se compr\u00f3 el m\u00f3dem de radiofrecuencia, utilizado por diversos <i>cubesat<\/i> y compatible con la comunidad de radioaficionados del mundo.<\/p>\n<p>Hoffmann es alumno de maestr\u00eda en el ITA y tambi\u00e9n docente de la carrera de grado, donde utiliza el proyecto en sus clases. La carga \u00fatil del AESP-14 es un experimento intelectual. \u201cRadioaficionados de todo el mundo recibir\u00e1n frases grabadas por cient\u00edficos brasile\u00f1os\u201d, dice Lacava. Su desarrollo fue financiado por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), mediante becas por un total de 150 mil reales, y por la AEB, encargada de la compra de componentes, ensayos ambientales, manufactura y material de consumo por valor de 250 mil reales.<\/p>\n<p>El tercer sat\u00e9lite brasile\u00f1o que tambi\u00e9n saldr\u00e1 de la ISS, el Tancredo-1, pesa tan s\u00f3lo 750 gramos, tiene unos 9 cent\u00edmetros de di\u00e1metro por 12 cent\u00edmetros de altura. Su formato se asemeja a un cilindro, por eso se lo denomina <i>tubesat<\/i>. La plataforma, creada por la empresa estadounidense Interorbital Systems, consiste en un sistema modular integrado por un conjunto de placas apiladas y otras para la captura de energ\u00eda solar. \u201cLuego de conversar con colegas, empresarios de la ciudad y establecer contactos con el gobierno municipal, percib\u00ed que estaban dadas las condiciones como para reunir los recursos necesarios para su montaje\u201d, relata Moura. El proyecto comenz\u00f3 en 2010, cuando el profesor ley\u00f3 en una revista que Interorbital estaba vendiendo un kit de montaje del sat\u00e9lite y se ocupaba de ponerlo en \u00f3rbita.<\/p>\n<div id=\"attachment_151441\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-151441 \" alt=\"Estructura interna del NanoSatC-BR2\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_10_2JG55581.jpg\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_10_2JG55581.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_10_2JG55581-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/CAPA_10_2JG55581-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>Estructura interna del NanoSatC-BR2<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>Moura se comunic\u00f3 con la empresa para saber si los costos eran realmente los ofertados y si era posible montarlo aqu\u00ed en Brasil. \u201cEn la charla, ellos nos manifestaron que nuestros alumnos ser\u00edan las personas m\u00e1s j\u00f3venes del mundo en realizar una investigaci\u00f3n espacial y tambi\u00e9n que necesitar\u00edamos asistencia t\u00e9cnica\u201d. La estudiante Maryanna Concei\u00e7\u00e3o Silva, de 16 a\u00f1os, es uno de los j\u00f3venes que forman parte del proyecto UbatubaSAT desde sus comienzos. En aquel entonces, ella contaba con 12 a\u00f1os y cursaba el quinto a\u00f1o de ense\u00f1anza b\u00e1sica. \u201cEs algo muy bueno aprender c\u00f3mo se construyen los sat\u00e9lites\u201d, comenta al respecto de su experiencia. \u201cAl principio fue muy dif\u00edcil. Ahora ya no\u201d.<\/p>\n<p>El apoyo t\u00e9cnico para el proyecto provino del Inpe, que cuando se lo solicitaron, adopt\u00f3 inmediatamente la idea y a continuaci\u00f3n comenz\u00f3 con la capacitaci\u00f3n de los docentes y luego de los alumnos. \u201cLlegamos a tener incluso un modelo de prueba del sat\u00e9lite pr\u00e1cticamente testeado, pero surgieron problemas con Interorbital y nos dimos cuenta que se demorar\u00eda demasiado hasta su lanzamiento, por eso comenzamos a buscar alternativas\u201d. En total, hasta ahora se gastaron unos 30 mil reales en el proyecto.<\/p>\n<p>Y lo que tan s\u00f3lo era una idea en un aula transform\u00f3 la vida de muchos estudiantes, como es el caso de Maryanna Silva, a la que antes poco le interesaban ciencia y tecnolog\u00eda y hoy quiere ser ingeniera espacial. En funci\u00f3n del proyecto, los alumnos de la escuela tambi\u00e9n escribieron un art\u00edculo cient\u00edfico que a comienzos de 2013 fue remitido y aceptado para su presentaci\u00f3n en el principal congreso aeroespacial de Jap\u00f3n, en Nagoya. El viaje fue solventado por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Educaci\u00f3n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). \u201cLos alumnos tuvieron un enorme \u00e9xito y fueron invitados a conocer Jaxa, la agencia aeroespacial de Jap\u00f3n\u201d, comenta Moura. All\u00ed se film\u00f3 un documental, que se encuentra en etapa de edici\u00f3n, que narra todo el proceso de la construcci\u00f3n del sat\u00e9lite.<\/p>\n<p>Los alumnos tambi\u00e9n visitaron la NASA, en Pasadena, y la empresa Interorbital en Mojave, ambas en California. El m\u00f3dulo de prueba del <i>tubesat<\/i> ya est\u00e1 terminado y el modelo de vuelo estar\u00e1 listo para el mes de julio, cuando ser\u00e1 enviado a Jap\u00f3n, donde se realizar\u00e1n las pruebas finales previas al lanzamiento. Ahora la escuela lleva a cabo un concurso para la elecci\u00f3n del mensaje que se transmitir\u00e1 en la frecuencia de radioaficionados. Moura tambi\u00e9n trabaja en la puesta en marcha del proyecto Tancredo-2. La idea, seg\u00fan \u00e9l, es construir un <i>poketcube<\/i>, un modelo diferente, tambi\u00e9n desarrollado por Twiggs, de la Universidad Stanford.<\/p>\n<p>En Brasil, se est\u00e1n construyendo otros sat\u00e9lites de peque\u00f1o porte, tales como el Itasat 1, un proyecto conjunto entre el Inpe y el ITA cuyo lanzamiento est\u00e1 previsto para el segundo semestre de 2015. Originalmente, el proyecto ten\u00eda como objetivo la construcci\u00f3n de un sat\u00e9lite de estructura convencional para recabar datos ambientales. \u201cCon el paso del tiempo se adecu\u00f3 el sat\u00e9lite dentro de la plataforma <i>cubesat<\/i>, que est\u00e1 definida en la literatura internacional, lo cual facilita replicarlos en otros experimentos\u201d, comenta el profesor El\u00f3i Fonseca, gerente del proyecto. \u201cDe esta manera, el Itasat pudo aprovechar todo lo que ya se hab\u00eda desarrollado\u201d. Su peso es de alrededor de 6 kilogramos y sus dimensiones son 10 por 22,6 cent\u00edmetros, con 34 cent\u00edmetros de altura, el equivalente a seis unidades del <i>cubesat<\/i> BR1. Como carga \u00fatil, llevar\u00e1 al espacio los mismos sensores que miden la radiaci\u00f3n del campo electromagn\u00e9tico de los sat\u00e9lites NanoSatC. \u201cDe este modo, podremos dar continuidad a los experimentos como una red de sat\u00e9lites\u201d, dice Fonseca.<\/p>\n<p>En el proyecto se utilizar\u00e1 un <i>transponder<\/i> desarrollado por el Centro Regional del Nordeste (CRN) del Inpe, en Natal, Rio Grande do Norte. \u201cSimult\u00e1neamente, nuestro sat\u00e9lite recabar\u00e1 informaciones del suelo con una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica con una resoluci\u00f3n de 80 metros a una altura de 650 kil\u00f3metros, desde la que orbitar\u00e1\u201d. Esas im\u00e1genes podr\u00e1n utilizarse para estudios del relieve, de la atm\u00f3sfera y tambi\u00e9n para experimentos universitarios.<\/p>\n<p>El CRN de Natal, responsable del sistema brasile\u00f1o de recolecci\u00f3n de datos ambientales, tambi\u00e9n forma parte del movimiento de expansi\u00f3n de los <i>cubesat<\/i> brasile\u00f1os. Desde el inicio de 2011, investigadores del centro regional, coordinados por Manoel Mafra de Carvalho, est\u00e1n trabajando en el proyecto Conasat, una constelaci\u00f3n de seis nanosat\u00e9lites destinados a recabar datos ambientales: cada uno de ellos es un cubo de 20 cent\u00edmetros de lado y 8 kilogramos de peso. El objetivo del proyecto consiste en asegurar la continuidad de la recolecci\u00f3n de datos ambientales, puesto que de los dos sat\u00e9lites en operaci\u00f3n en la actualidad, los SCD1 y 2 del Inpe, tan s\u00f3lo uno est\u00e1 funcionando seg\u00fan lo planificado. Ambos sat\u00e9lites, construidos en la d\u00e9cada de 1990, presentan un formato cil\u00edndrico, miden 1 metro de altura por 1,5 metros de di\u00e1metro y pesan m\u00e1s de 100 kilogramos. \u201cEl Conasat cumple la misma funci\u00f3n del SCD, con un costo reducido\u201d, dice Carvalho, quien tambi\u00e9n es coordinador del CRN. Antes de tomar la decisi\u00f3n de que el sat\u00e9lite tendr\u00eda el formato de <i>cubesat<\/i>, se realiz\u00f3 un estudio para evaluar la factibilidad de contar con un <i>transponder<\/i> de recolecci\u00f3n de datos embarcado en el nanosat\u00e9lite. \u201cEn el espacio, el <i>transponder<\/i> recibir\u00e1 las se\u00f1ales de las plataformas que se encuentran distribuidas por Brasil y por el Atl\u00e1ntico y las retransmitir\u00e1 hacia nuestras estaciones de recepci\u00f3n en Alc\u00e2ntara y Cuiab\u00e1\u201d, informa Carvalho. Luego de su recepci\u00f3n en las estaciones, se las procesa y se las env\u00eda a los usuarios. El costo del proyecto y montaje del Conasat es de unos 5 millones de reales, incluyendo el lanzamiento. Se estima que la puesta en \u00f3rbita del primer sat\u00e9lite de la constelaci\u00f3n ocurrir\u00e1 en 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Nanosat\u00e9lites en misiones para el monitoreo ambiental","protected":false},"author":22,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[286,297,312,269],"coauthors":[115],"class_list":["post-151438","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-clima-es","tag-ingenieria","tag-innovacion","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151438","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=151438"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151438\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=151438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=151438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=151438"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=151438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}