{"id":151584,"date":"2014-05-15T09:45:46","date_gmt":"2014-05-15T12:45:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=151584"},"modified":"2014-06-30T14:45:02","modified_gmt":"2014-06-30T17:45:02","slug":"los-huesos-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-huesos-de-la-tierra\/","title":{"rendered":"Los huesos de la Tierra"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_151596\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-151596 \" alt=\"La cordillera de los Andes, una de las regiones de dif\u00edcil acceso investigadas por el GOCE\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Satelite_DSC_03031.jpg\" width=\"290\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Satelite_DSC_03031.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Satelite_DSC_03031-120x82.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Satelite_DSC_03031-250x172.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar <\/span>La cordillera de los Andes, una de las regiones de dif\u00edcil acceso investigadas por el GOCE<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar <\/span><\/p><\/div>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Hasta su ca\u00edda en el mar, en noviembre del a\u00f1o pasado, finalizando su misi\u00f3n de cuatro a\u00f1os en \u00f3rbita, el sat\u00e9lite Goce (la sigla en ingl\u00e9s para misi\u00f3n de estudio de la gravedad y de la circulaci\u00f3n oce\u00e1nica en r\u00e9gimen estable) registr\u00f3 con precisi\u00f3n el campo gravitatorio de la tierra, determinado por la variaci\u00f3n de su densidad. Cuanto mayor es la masa en el interior de la Tierra, mayores son el campo gravitatorio y la aceleraci\u00f3n de la gravedad. Las informaciones actuales est\u00e1n ayudando a dilucidar las grandes estructuras de la Tierra, principalmente en las regiones de dif\u00edcil acceso tales como la Amazonia, los Andes y Siberia, de los cuales hay escasos datos terrestres. El sat\u00e9lite Goce, proyectado, puesto en \u00f3rbita y administrado por la Agencia Espacial Europea (ESA), ha colaborado para reconstruir la historia de la Tierra.<\/span><\/p>\n<p>Vali\u00e9ndose de las informaciones aportadas por el Goce, Carla Braitenberg, de la Universidad de Trieste, en Italia, determin\u00f3 las regiones del mar con mayor densidad o con mayor campo gravitatorio, resaltando las \u00e1reas m\u00e1s densas, como si estuviera observando los huesos de la Tierra, inaccesibles para observaciones geol\u00f3gicas directas. Braitenberg identific\u00f3 las estructuras rocosas m\u00e1s antiguas, denominadas cratones, de \u00c1frica y de Sudam\u00e9rica, y detect\u00f3 la continuidad de las estructuras con mayor o menor densidad en los dos continentes, tales como la Provincia de Borborema, en el nordeste brasile\u00f1o, que se conectaba geol\u00f3gicamente con el oeste de \u00c1frica Central. La conclusi\u00f3n es que esos bloques rocosos habr\u00edan sido continuos antes de que los continentes se separaran, alejando aquello que ahora reaparece unido.<\/p>\n<p>Por medio del Goce, el f\u00edsico Everton Bomfim, en su doctorado en el Instituto de Astronom\u00eda, Geociencias y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), detect\u00f3 fallas en las mediciones de la variaci\u00f3n de la gravedad, realizadas por tierra, en determinadas \u00e1reas de la Amazonia, en la d\u00e9cada de 1970. A continuaci\u00f3n, verific\u00f3 que el crat\u00f3n de la Amazonia, que anteriormente era considerado uno solo, en realidad podr\u00edan ser dos \u2012uno en el norte, el Escudo\u00a0 o Macizo Guayan\u00e9s, y otro al sur del r\u00edo Amazonas, el Escudo Brasile\u00f1o o Amaz\u00f3nico\u2012, si bien sus edades geol\u00f3gicas ser\u00edan pr\u00f3ximas entre s\u00ed, de hasta 3.200 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Tal posibilidad \u201cpodr\u00eda alterar un poco la historia geol\u00f3gica de la regi\u00f3n\u201d, dijo Bomfim, con cierta salvedad: \u201cNo se puede esgrimir una conclusi\u00f3n final partiendo solamente de mediciones de la gravedad. Tambi\u00e9n necesitamos otras fuentes de datos tales como el paleomagnetismo\u201d. El paleomagnetismo es una t\u00e9cnica de an\u00e1lisis de las variaciones del polo magn\u00e9tico de la Tierra y para determinar los polos magn\u00e9ticos de las rocas hace miles o millones de a\u00f1os (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2003\/03\/01\/las-luces-del-pasado\/\" target=\"_blank\"><i>lea en <\/i>Pesquisa FAPESP<i>, edici\u00f3n n\u00ba 85<\/i><\/a>). Estudios paleomagn\u00e9ticos recientes en las regiones sur y norte del crat\u00f3n amaz\u00f3nico, coordinados por Manoel D\u2019Agrella-Filho y Franklin Bispo-Santos, tambi\u00e9n del IAG-USP, detectaron una posible diferencia en la direcci\u00f3n entre las dos partes del crat\u00f3n, que indicar\u00eda que podr\u00edan tener or\u00edgenes distintos y que, en alg\u00fan\u00a0 momento, ya estuvieron separados. \u201cEso es tan s\u00f3lo una sugerencia, que contradice las conclusiones ampliamente aceptadas al respecto de la formaci\u00f3n de la cuenca sedimentaria amaz\u00f3nica\u201d, pondera Bomfim. No obstante resulta suficiente como para contemplar posibles ubicaciones de yacimientos minerales y petrol\u00edferos a\u00fan no identificados en la regi\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_151597\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-151597 \" alt=\"im\u00e1genes de las variaciones del campo gravitatorio se asemejan a una Tierra amasada \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Satelite_earth-gravitymaps-111.jpg\" width=\"290\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Satelite_earth-gravitymaps-111.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Satelite_earth-gravitymaps-111-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Satelite_earth-gravitymaps-111-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">ESA<\/span>im\u00e1genes de las variaciones del campo gravitatorio se asemejan a una Tierra amasada<span class=\"media-credits\">ESA<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cEl Goce no detectaba detalles, sino la Tierra completa\u201d, resumi\u00f3 Eder Molina, docente del IAG-USP y experto en mediciones de las variaciones del campo gravitatorio, y quien fuera supervisor de maestr\u00eda y doctorado de Bomfim. \u201cEs decir: detectaba mejor las cosas grandes, donde otros modelos gravim\u00e9tricos no poseen exactitud\u201d. Por esa raz\u00f3n, a\u00f1ade, incluso con una resoluci\u00f3n de 80 kil\u00f3metros, inferior a la de otros sat\u00e9lites, los datos aportados por el Goce han contribuido a complementar o corregir las mediciones terrestres, no tan abarcadoras, y era el \u00fanico que pod\u00eda medir la variaci\u00f3n de los componentes de la gravedad en relaci\u00f3n a los tres ejes espaciales, denominados <i>x<\/i>, <i>z <\/i>e <i>y<\/i>, ya que hasta ahora, se med\u00eda solamente la variaci\u00f3n vertical, en el eje <i>z<\/i>, de la aceleraci\u00f3n de la gravedad, determinada por la fuerza de gravedad. El Goce detectaba las variaciones en el campo gravitatorio de nueve modos (hacia arriba, hacia abajo, adelante, atr\u00e1s y hacia los costados), se\u00f1alando la influencia de monta\u00f1as o rocas m\u00e1s densas la proximidad del punto analizado, cuyo formato, a partir de ah\u00ed, pod\u00eda delinearse con mayor precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>En 2011, con informaciones suministradas por sat\u00e9lites gravitatorios m\u00e1s sencillos que el Goce, Molina y su equipo elaboraron un mapa de la variaci\u00f3n del nivel del mar, registrando una diferencia de 70 metros entre la altura de la l\u00ednea del agua en Sud\u00e1frica y en Bel\u00e9m, estado de Par\u00e1, como consecuencia de la variaci\u00f3n del campo gravitatorio de la Tierra (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/03\/01\/la-tierra-modelada-por-la-gravedad\/\" target=\"_blank\"><i>lea en <\/i>Pesquisa FAPESP<i>, edici\u00f3n n\u00ba 181<\/i><\/a>).<\/p>\n<p><b>\u00c1frica y los Andes<br \/>\n<\/b>Su siguiente trabajo, todav\u00eda no publicado, retrat\u00f3 un posible encastre gravim\u00e9trico entre Sudam\u00e9rica y la costa oeste de \u00c1frica previo a la separaci\u00f3n de los continentes. El mapa, acota, es muy similar al publicado en febrero de este a\u00f1o por Carla Braitenberg, de Trieste. Ella misma sostiene, en el art\u00edculo, que su mapa representa otra forma de ver los continentes unificados en un \u00fanico bloque y seguramente ser\u00e1 analizado exhaustivamente por los ge\u00f3logos, que solamente estudiaban regiones espec\u00edficas eventualmente comunes en los dos continentes.<\/p>\n<p>\u201cAlgunos resultados cuestionan la validez de ciertos conceptos preestablecidos\u201d, coment\u00f3 Orlando \u00c1lvarez, investigador de la Universidad de San Juan, en Argentina, quien trabaj\u00f3 en Trieste junto a Carla Braitenberg durante un mes en 2010. De regreso en Argentina, utilizando el Goce y otros modelos gravim\u00e9tricos, mape\u00f3 las zonas de fracturas de los Andes, el l\u00edmite geogr\u00e1fico de los cratones de Argentina y el avance horizontal o inclinado de la placa de Nazca sobre el continente sudamericano. \u201cLas \u00e1reas de ruptura causadas por terremotos violentos, como el de Valdivia en 1960, coincidieron con nuestros resultados\u201d, dijo. \u201cAhora podemos mapear las regiones m\u00e1s fr\u00e1giles y las posibles zonas de ruptura antes de los temblores, aunque no puede preverse d\u00f3nde o cu\u00e1ndo va a ocurrir un temblor\u201d.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s en ocasiones sea posible. El d\u00eda 27 de marzo, el chileno Hans Agurto Detzel, por medio de una presentaci\u00f3n en el IAG-USP, donde se desempe\u00f1a como investigador, dijo que hab\u00eda observado una secuencia de terremotos leves en la costa norte de Chile, bas\u00e1ndose en una red de sism\u00f3grafos, uno de los dispositivos m\u00e1s comunes para los estudios geof\u00edsicos. \u00c9l se\u00f1al\u00f3 una regi\u00f3n a\u00fan vac\u00eda \u2012una laguna s\u00edsmica\u2012 y la posibilidad inminente de un terremoto de magnitud ocho a nueve en aquella zona; el \u00faltimo con aquella intensidad hab\u00eda ocurrido en 1877. El 1\u00ba de abril se produjo el terremoto con una magnitud de 8,2 en la regi\u00f3n que \u00e9l hab\u00eda indicado, rompiendo solamente 200 de los 500 kil\u00f3metros de la laguna s\u00edsmica.<\/p>\n<p>En los d\u00edas siguientes, acompa\u00f1ando los temblores en el norte de Chile, not\u00f3 que las sacudidas comenzaban a migrar hacia el sur de la alguna s\u00edsmica. Exactamente\u00a0 en el sur, entre Iquique y la pen\u00ednsula de Mejillones, parec\u00eda haber mucha energ\u00eda acumulada, \u201cla suficiente como para generar otro sismo con magnitud similar o aun mayor\u201d, sostuvo. Una <a href=\"http:\/\/www.moho.iag.usp.br\/portal\" target=\"_blank\">p\u00e1gina del IAG en internet<\/a> contiene informaci\u00f3n actualizada sobre los temblores en Brasil y en los pa\u00edses vecinos.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nBOMFIM, E. P.\u00a0et al. <a href=\"http:\/\/oxfordindex.oup.com\/view\/10.1093\/gji\/ggt283\" target=\"_blank\">Mutual evaluation of global gravity models (EGM2008 and GOCE) and terrestrial data in Amazon Basin, Brazil<\/a>. <b>Geophysical Journal International<\/b>, v. 2, p. 870-82. 2013.<br \/>\nBRAITENBERG, C. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0303243414000233\" target=\"_blank\">Exploration of tectonic structures with Goce in Africa and across-continents<\/a>. <b>International Journal of Applied Earth Observation and Geoinformation<\/b>. 2014 (en prensa).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Delimitadas las regiones m\u00e1s densas de la superficie del planeta","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[5968],"class_list":["post-151584","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=151584"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151584\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=151584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=151584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=151584"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=151584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}