{"id":151823,"date":"2014-01-13T09:00:09","date_gmt":"2014-01-13T11:00:09","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=151823"},"modified":"2014-07-21T16:54:52","modified_gmt":"2014-07-21T19:54:52","slug":"el-ultimo-acto-de-la-favorita-del-emperador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-ultimo-acto-de-la-favorita-del-emperador\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo acto de la favorita del emperador"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_151824\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-151824 \" alt=\"Sarc\u00f3fago de Sha-Amun-em-su, la sacerdotisa cantora del templo de Am\u00f3n\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Capa-215_corr.jpg\" width=\"290\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Capa-215_corr.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Capa-215_corr-120x154.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Capa-215_corr-250x320.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>Sarc\u00f3fago de Sha-Amun-em-su, la sacerdotisa cantora del templo de Am\u00f3n<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un libro por una momia. El intercambio fue bueno para el emperador don Pedro II, un estudioso de la cultura del Antiguo Egipto. Durante su segundo viaje a la tierra de los faraones, entre 1876 y 1877, el monarca de Brasil le obsequi\u00f3 al jedive Ismail, por ese entonces soberano local, una obra sobre el pa\u00eds, y recibi\u00f3 de \u00e9l, como regalo, un sarc\u00f3fago cerrado. Dentro del ata\u00fad de madera estucada y pintada se encontraba la momia de una sacerdotisa cantora, que entonaba c\u00e1nticos sagrados en el templo dedicado al dios Am\u00f3n, en Karnak, en las cercan\u00edas de Tebas (la actual Luxor). La mujer falleci\u00f3 cuando contaba con unos 50 a\u00f1os, durante la Dinast\u00eda XXII, alrededor del a\u00f1o 750 a. C. El f\u00e9retro de Sha-Amun-em-su, tal el nombre de la cantora, que significa \u201clos lozanos campos de Am\u00f3n\u201d, permaneci\u00f3 en el estudio de Pedro II, dentro del palacio imperial de la Quinta da Boa Vista, en R\u00edo de Janeiro, hasta 1889. Era una de las pasiones del emperador, quien, seg\u00fan cuenta la leyenda, incluso llegaba a intercambiar algunas palabras con el sarc\u00f3fago. Al proclamarse la Rep\u00fablica, la momia fue incorporada a la colecci\u00f3n egipcia del Museo Nacional, que desde 1892 ocupa la antigua residencia de la familia real brasile\u00f1a, actualmente perteneciente a la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ).<\/p>\n<p>Aunque nunca fue abierto desde que se convirti\u00f3 en la postrera morada de Sha-Amun-em-su, el ata\u00fad se convirti\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os en una preciosa fuente de informaci\u00f3n al respecto de los h\u00e1bitos funerarios que adoptaban los egipcios para garantizar una buena existencia despu\u00e9s de la muerte a sus sacerdotisas cantoras.<\/p>\n<p>Con la ayuda de ex\u00e1menes de tomograf\u00eda computada por rayos X, que permiten visualizar en tres dimensiones las estructuras internas preservadas durante 2.800 a\u00f1os en el interior del f\u00e9retro, el equipo del arque\u00f3logo Antonio Brancaglion Junior, curador de la colecci\u00f3n egipcia del Museo Nacional, descubri\u00f3 recientemente que la garganta de la cantora parece hallarse revestida por un vendaje con resina. Aparentemente, los encargados del proceso de momificaci\u00f3n de Sha-Amun-em-su, se preocuparon por proteger una zona vital para alguien que usaba la voz en rituales sagrados, una habilidad que, de acuerdo con la religi\u00f3n de los antiguos egipcios, tambi\u00e9n le ser\u00eda \u00fatil en el m\u00e1s all\u00e1. \u201cExisten escasas momias de cantoras en el mundo, y a\u00fan menos dentro de un sarc\u00f3fago sellado\u201d, dice Brancaglion. \u201cHay otra en Chicago, en Estados Unidos, que tambi\u00e9n parece ostentar una protecci\u00f3n en su garganta\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_151825\" style=\"max-width: 149px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-151825   \" alt=\"Tomograf\u00eda por rayos X de su momia: puede verse una protecci\u00f3n en la garganta destinada a preservar la voz\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_14-Tomo-Lateral.jpg\" width=\"139\" height=\"298\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_14-Tomo-Lateral.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_14-Tomo-Lateral-120x257.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_14-Tomo-Lateral-250x535.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 139px) 100vw, 139px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">IUGIRO KUROKI<\/span>Tomograf\u00eda por rayos X de su momia: puede verse una protecci\u00f3n en la garganta destinada a preservar la voz<span class=\"media-credits\">IUGIRO KUROKI<\/span><\/p><\/div>\n<p>El arque\u00f3logo se refiere a Meresamun, otra sacerdotisa cantora del templo de Am\u00f3n, la principal divinidad egipcia en aquel per\u00edodo, quien vivi\u00f3 alrededor del a\u00f1o 800 a. C., tambi\u00e9n durante la Dinast\u00eda XXII. Meresamun, que significa \u201cla amada de Am\u00f3n\u201d, fue casi contempor\u00e1nea de Sha-Amun-em-su. Con un estilo de elaboraci\u00f3n similar al del ata\u00fad de su compa\u00f1era de oficio que fue a parar a R\u00edo de Janeiro, el sarc\u00f3fago que actualmente forma parte del patrimonio del Instituto de Estudios Orientales de la Universidad de Chicago, tampoco fue nunca violado. En su interior se encuentra el cuerpo de una joven que muri\u00f3 aproximadamente a los 30 a\u00f1os. Una tomograf\u00eda realizada a finales de 2008 revel\u00f3 que la boca y el cuello de la cantora se encuentran revestidos con protectores acolchados que parecen hechos de tierra prensada con alg\u00fan tipo de atadura. Cualquier semejanza con la protecci\u00f3n que se observa en el cuello de Sha-Amun-em-su no ser\u00eda una mera coincidencia. Brancaglion sospecha que el vendaje presente en la zona de las cuerdas vocales de ambas cantoras podr\u00eda denotar una norma espec\u00edfica de momificaci\u00f3n para las mujeres encargadas de la m\u00fasica en el templo de Am\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque no pertenec\u00edan a familias nobles, las sacerdotisas cantoras de ese lugar sagrado eran provenientes de una elite local, una especie de clase media alta. Por lo general, aprend\u00edan su arte con sus madres y no era raro que una familia aportase sucesivas generaciones de cantoras. Incluso sin ser necesariamente v\u00edrgenes, se las consideraba extremadamente puras, a punto tal de poder ejercer su don en el interior de una edificaci\u00f3n tan importante y simb\u00f3lica como aqu\u00e9lla que estaba dedicada al culto de Am\u00f3n.<\/p>\n<p>En las tomograf\u00edas realizadas en Sha-Amun-em-su, a cargo del radi\u00f3logo Iugiro Kuroki, bajo la supervisi\u00f3n de la paleopat\u00f3loga Sheila Mendon\u00e7a, de la Fiocruz, en una cl\u00ednica privada de R\u00edo de Janeiro, tambi\u00e9n aparecen amuletos guardados dentro del caj\u00f3n, incluso el escarabeo o escarabajo del coraz\u00f3n, un s\u00edmbolo relacionado con la resurrecci\u00f3n de los muertos. Estaba compuesto por una piedra ovalada verde, engarzada en una placa de oro que, como un colgante, estaba prendida a un cord\u00f3n igualmente dorado y llevaba el nombre de la momia escrito con jerogl\u00edficos. Se colocaba sobre el coraz\u00f3n de la momia o en su mismo sitio en caso de que el \u00f3rgano hubiera sido extra\u00eddo durante el proceso de embalsamamiento. \u201cLos antiguos egipcios consideraban al coraz\u00f3n como el sitio donde resid\u00edan la inteligencia y las emociones\u201d, dice Brancaglion, tambi\u00e9n profesor de letras orientales en el posgrado de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP). Entre las revelaciones anat\u00f3micas obtenidas mediante las im\u00e1genes de rayos X, llama la atenci\u00f3n una curiosidad odontol\u00f3gica: la cantora conservaba casi todos sus dientes, falt\u00e1ndole s\u00f3lo uno.<\/p>\n<p><b>Desvendar virtualmente<br \/>\n<\/b><span style=\"line-height: 1.5em;\">La tomograf\u00eda computada, ampliamente utilizada en medicina para visualizar huesos y tejidos blandos sin necesidad de practicar una incisi\u00f3n en el paciente, permite igualmente que los arque\u00f3logos y los antrop\u00f3logos f\u00edsicos oteen el interior de un objeto en forma no destructiva ni invasiva. Seg\u00fan las calibraciones realizadas en el dispositivo, cada secuencia de la tomograf\u00eda puede resaltar un contenido interno constituido por un material diferente: huesos, piedras, metales y, en el caso de las momias, incluso las vendas de lino utilizadas para proteger un cuerpo embalsamado. \u201cPodemos desvendar virtualmente una momia sin producirle ning\u00fan da\u00f1o al material analizado\u201d, afirma Jorge Lopes, coordinador del N\u00facleo de Experimentaci\u00f3n Tridimensional (Next) de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro (PUC-R\u00edo) e investigador del Instituto Nacional de Tecnolog\u00eda (INT). \u201cO tambi\u00e9n revelar el tama\u00f1o del cuerpo embalsamado en relaci\u00f3n con las dimensiones del sarc\u00f3fago\u201d.<\/span><\/p>\n<div id=\"attachment_151832\" style=\"max-width: 563px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_Sequencia-tomografia-Sha-Amun-Em-Su1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-151832  \" alt=\"Montaje con im\u00e1genes del sarc\u00f3fago, de la momia y del esqueleto de la cantora\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_Sequencia-tomografia-Sha-Amun-Em-Su1-1024x313.jpg\" width=\"553\" height=\"169\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Simone Belmonte <\/span><\/a> Montaje con im\u00e1genes del sarc\u00f3fago, de la momia y del esqueleto de la cantora<span class=\"media-credits\">Simone Belmonte <\/span><\/p><\/div>\n<p>Colaborador frecuente en los trabajos realizados por el equipo de Brancaglion, Lopes coordin\u00f3 la producci\u00f3n de las tomograf\u00edas y la realizaci\u00f3n de escaneados tridimensionales del ata\u00fad de Sha-Amun-em-su y de otras piezas de la colecci\u00f3n egipcia, e hizo lo propio en objetos pertenecientes a otros sectores del Museo Nacional, tales como dinosaurios y aves prehist\u00f3ricas conservadas en la secci\u00f3n de paleontolog\u00eda. Si la tomograf\u00eda por rayos X es capaz de revelar las entra\u00f1as de seres u objetos, el escaneado 3D, que emite haces de luz l\u00e1ser o de luz blanca, logra reproducir con lujo de detalles los contornos de una superficie.<\/p>\n<p>Ambas t\u00e9cnicas generan archivos con datos tridimensionales, las denominadas coordenadas ortogonales, que pueden utilizarse como par\u00e1metros en las impresoras 3D. As\u00ed resulta posible confeccionar una r\u00e9plica en menor escala del esqueleto de Sha-Amun-em-su, y de los rasgos externos del colorido sarc\u00f3fago que lo protege de la curiosidad humana desde hace 2.800 a\u00f1os. \u201cLa impresi\u00f3n 3D se vale del mismo concepto empleado en la construcci\u00f3n de las pir\u00e1mides o de una casa\u201d, afirma Lopes. \u201cUn objeto se construye mediante la adici\u00f3n de nuevas capas sobre las anteriores, bloque por bloque. Es un principio antiguo. Lo que es moderno y m\u00e1s preciso es tan s\u00f3lo la tecnolog\u00eda\u201d. Junto con Brancaglion, el paleont\u00f3logo Sergio Alex Azevedo, tambi\u00e9n del Museo Nacional, y el m\u00e9dico Heron Werner Jr., Lopes es uno de los editores del libro <i>Tecnologias 3D: desvendando o passado, modelando o futuro<\/i>, de reciente publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>La preservaci\u00f3n digital<br \/>\n<\/b>La producci\u00f3n de im\u00e1genes tridimensionales de las piezas que componen una colecci\u00f3n de biolog\u00eda o de historia natural se convirti\u00f3 en un procedimiento casi obligatorio en los grandes museos del mundo. Para los investigadores de las m\u00e1s diversas \u00e1reas, la existencia de archivos digitales con las formas internas y externas de un sarc\u00f3fago del Antiguo Egipto, de una osamenta humana de la Edad de Piedra, del esqueleto de un dinosaurio del Jur\u00e1sico o incluso de una nueva especie de cole\u00f3ptero recientemente descubierta representa un nuevo modo de estudio y an\u00e1lisis. Las im\u00e1genes y modelos en 3D tambi\u00e9n constituyen una herramienta para la ense\u00f1anza, la difusi\u00f3n p\u00fablica y la preservaci\u00f3n, si bien que digital, de las caracter\u00edsticas de un objeto o un monumento. \u201cHa habido un <i>boom<\/i> del empleo de esta tecnolog\u00eda en los \u00faltimos a\u00f1os\u201d, dice Lopes.<\/p>\n<p>En noviembre del a\u00f1o pasado, el Instituto Smithsonian, con sede en Washington, present\u00f3 una iniciativa denominada Smithsonian X 3D. En su p\u00e1gina de internet, la instituci\u00f3n estadounidense \u2012que congrega a 19 museos, 9 centros de investigaci\u00f3n y el Zool\u00f3gico Nacional\u2012 provee herramientas para visualizar y explorar im\u00e1genes tridimensionales de piezas escaneadas de sus colecciones, un enorme repositorio con 137 millones de objetos, obras de arte y ejemplares de distintas especies. Tambi\u00e9n se pueden bajar archivos con modelos e imprimir una pieza con una impresora 3D. Una organizaci\u00f3n sin fines de lucro radicada en California, CyArk, es titular de un gran proyecto global de escaneado de monumentos del planeta que corren riesgo de ser destruidos o que est\u00e1n considerados patrimonio cultural de la humanidad. Sitios tales como la antigua ciudad maya de Chich\u00e9n Itz\u00e1, en M\u00e9xico, o el teatro \u00d3pera House, en S\u00eddney, Australia, forman parte de su lista de edificaciones que se est\u00e1n escaneando para la posteridad.<\/p>\n<div id=\"attachment_151831\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-151831 \" alt=\"Momias de gatos al lado de sus respectivas osamentas reproducidas por una impresora 3D: el tom\u00f3grafo y el esc\u00e1ner al servicio de la egiptolog\u00eda\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_WP_20130805_027_corr.jpg\" width=\"290\" height=\"240\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_WP_20130805_027_corr.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_WP_20130805_027_corr-120x99.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_WP_20130805_027_corr-250x207.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jorge Lopes<\/span>Momias de gatos al lado de sus respectivas osamentas reproducidas por una impresora 3D: el tom\u00f3grafo y el esc\u00e1ner al servicio de la egiptolog\u00eda<span class=\"media-credits\">Jorge Lopes<\/span><\/p><\/div>\n<p>El ata\u00fad de la cantora constituye la pieza m\u00e1s llamativa de la colecci\u00f3n del Museo Nacional, pero no es la \u00fanica que ha sido analizada mediante estas nuevas tecnolog\u00edas. El Museo Nacional posee momias de gatos, una pasi\u00f3n egipcia. A algunas de \u00e9stas tambi\u00e9n se las ha escaneado y se les han realizado tomograf\u00edas. Ocultos por los vendajes, los esqueletos de algunos de dichos felinos incluso se reprodujeron con impresoras 3D. Las nuevas tecnolog\u00edas colaboraron incluso para dilucidar por completo una duda acerca de una pieza misteriosa de la colecci\u00f3n. Una momia que estaba registrada como perteneciente a un humano reci\u00e9n nacido, en realidad, era un gato. \u201cEscrutando atentamente la momia, incluso se pod\u00eda desconfiar de que no fuera de un beb\u00e9. Pero s\u00f3lo tuvimos la certeza luego de la tomograf\u00eda\u201d, dice Brancaglion. La duda podr\u00eda haber sido resuelta antes si se desvendase a la momia, pero, obviamente, esa estrategia de trabajo no estaba contemplada.<\/p>\n<p>Sin exagerar, los analistas estiman que en el Antiguo Egipto se embalsamaron millones de felinos, envolvi\u00e9ndolos en tiras de pa\u00f1o y sepult\u00e1ndolos en forma similar a la de los humanos. El gato, un animal sagrado para los antiguos egipcios, representaba a Bastet, la diosa de la fertilidad. Tambi\u00e9n exist\u00edan razones pr\u00e1cticas para que a los hombres dedicados a la agricultura les agradara ese \u00e1gil compa\u00f1ero cuadr\u00fapedo. Un felino pod\u00eda espantar o incluso matar serpientes y, sobre todo, ratones, que amenazaban con devorar las cosechas. \u201cA los gatos se los consideraba miembros de la familia\u201d, comenta Brancaglion. \u201cAqu\u00e9l que los mataba pod\u00eda ser condenado a muerte\u201d. La preservaci\u00f3n de los felinos para una vida en el m\u00e1s all\u00e1 era una pr\u00e1ctica tan difundida entre los antiguos egipcios que, hacia finales del siglo XIX, una expedici\u00f3n hall\u00f3 unas 300 mil momias de gatos en tan s\u00f3lo un enclave funerario, en Beni-Hassan, en la costa oriental del r\u00edo Nilo, en el centro del pa\u00eds. Sin revestir importancia para sus descubridores modernos, los miles de cuerpos de felinos embalsamados fueron vendidos a una empresa inglesa que los habr\u00eda utilizado como fertilizante.<\/p>\n<p><b>Adquisici\u00f3n en subasta<br \/>\n<\/b>Pese a su peque\u00f1ez, comparada con el patrimonio de las instituciones de Europa, de Estados Unidos y del propio Museo de El Cairo, que posee 120 mil piezas en sus dependencias, la colecci\u00f3n egipcia del Museo Nacional, con aproximadamente 700 objetos funerarios, es la m\u00e1s antigua e importante de Sudam\u00e9rica. \u201cEn general, todo el mundo piensa que se inici\u00f3 con Pedro II, pero no fue as\u00ed: empez\u00f3 con Pedro I\u201d, relata Brancaglion. La colecci\u00f3n comenz\u00f3 a erigirse en 1826, cuando Pedro I le adquiri\u00f3 un gran lote de objetos al comerciante italiano Nicolau Fiengo. Esos objetos constitu\u00edan el bot\u00edn de pillajes realizados por occidentales en los monumentos del Antiguo Egipto. Oriundas b\u00e1sicamente de tumbas de funcionarios del imperio, que integraban una especie de clase media en el Antiguo Egipto, las piezas que hoy se conservan en el palacio de la Quinta da Boa Vista ten\u00edan originalmente como destino final la ciudad de Buenos Aires, donde deber\u00edan haber sido vendidas. Pero el primer monarca del imperio brasile\u00f1o consigui\u00f3 adquirirlas en una subasta en R\u00edo de Janeiro, durante una escala en territorio fluminense del mercader europeo.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las piezas probablemente proviene de la necr\u00f3polis de Tebas. Aparte de Sha-Amun-em-su, hay otras tres momias completas de adultos, dos de ni\u00f1os y partes embalsamadas de cuerpos humanos. La momia de Kherima, una joven que vivi\u00f3 durante el per\u00edodo de la dominaci\u00f3n romana en Egipto, entre los siglos I y II d.C., es considerada una rareza. Cada brazo y cada pierna fueron envueltos en forma aislada, separados del resto del cuerpo. \u201cSe conocen tan s\u00f3lo nueve momias en el mundo que recibieron este tratamiento externo\u201d, dice Brancaglion.<\/p>\n<div id=\"attachment_151830\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-151830 \" alt=\"Detalle de un sarc\u00f3fago de aproximadamente 1.000 a\u00f1os a. C. del patrimonio del Museo Nacional\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_EDU_0146.jpg\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_EDU_0146.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_EDU_0146-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_EDU_0146-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar <\/span>Detalle de un sarc\u00f3fago de aproximadamente 1.000 a\u00f1os a. C. del patrimonio del Museo Nacional<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar <\/span><\/p><\/div>\n<p>La colecci\u00f3n tambi\u00e9n cuenta con tapas de sarc\u00f3fagos, m\u00e1scaras, amuletos, vasijas y estatuas. S\u00f3lo de un tipo de estatuillas funerarias, los <i>shabtis<\/i>, hay m\u00e1s de 200 ejemplares, que incitaron a una ex alumna de maestr\u00eda de Brancaglion al estudio de esos objetos en museos del exterior (<i>lea el texto en la parte inferior<\/i>). Otra pieza singular es la figura que aparece en una estatuilla de bronce de 18,5 cent\u00edmetros de altura, que se encuentra parcialmente destruida. En su falda hay un jerogl\u00edfico que contiene la \u00fanica menci\u00f3n conocida al hecho de que el sacerdote Menjeperra, que vivi\u00f3 entre los siglos XI y X a. C., ejerci\u00f3 el poder como fara\u00f3n. \u201cPor eso, la imagen mezcla atributos reales y sacerdotales\u201d, afirma Cintia Facuri, quien cursa su maestr\u00eda en arqueolog\u00eda egipcia en el Museo Nacional.<\/p>\n<p>El patrimonio de la instituci\u00f3n fluminense tambi\u00e9n posee estelas funerarias, un tipo de monolito que contiene dibujos e inscripciones. En uno de esos bloques l\u00edticos, conocido con el nombre de estela de Haunefer, esculpido en roca calc\u00e1rea entre los a\u00f1os 1300 y 1200 a. C. en la antigua ciudad de Abidos (Egipto central), hay una inscripci\u00f3n que constituye la primera alusi\u00f3n conocida a un oficio muy espec\u00edfico del Antiguo Egipto: el de \u201cfabricante de mantas rayadas\u201d del fara\u00f3n. En la estela Senusret-Iunefer, tambi\u00e9n proveniente de Abidos, pero del final del siglo XIX a. C., aparece el registro m\u00e1s antiguo del t\u00e9rmino asi\u00e1tico en una fuente egipcia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de empe\u00f1arse en trabajos que emplean tecnolog\u00edas modernas para estudiar el mundo de los antiguos egipcios, Brancaglion se dedica a supervisar maestrandos y doctorandos en egiptolog\u00eda, un \u00e1rea de investigaci\u00f3n en la que el pa\u00eds no posee un historial. En ese sentido, son \u00fatiles las colaboraciones e iniciativas internacionales que est\u00e1 concertando el equipo del Museo Nacional. Junto con la historiadora Violeta Pereyra, docente de la Universidad de Buenos Aires y directora de la misi\u00f3n arqueol\u00f3gica argentina en Luxor, Brancaglion visitar\u00e1 este a\u00f1o la tumba de Neferhotep, un alto funcionario del antiguo imperio egipcio que fue contempor\u00e1neo del fara\u00f3n Tutankam\u00f3n y muri\u00f3 alrededor del a\u00f1o 1350 a. C. El sepulcro, ubicado cerca del Valle de los Reyes, en un \u00e1rea que forma parte de la gran necr\u00f3polis de Tebas, es uno de los mayores construidos por un individuo que no pose\u00eda sangre real ni pertenec\u00eda a la nobleza. Luego del \u00f3bito de su constructor fue utilizado como tumba por otros individuos. En los \u00faltimos dos siglos fue explorado por equipos de arque\u00f3logos de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, y tambi\u00e9n sufri\u00f3 incendios.<\/p>\n<div id=\"attachment_151827\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-151827 \" alt=\"El viaje de Pedro II a Egipto\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_D.PII_Egito2.jpg\" width=\"290\" height=\"241\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_D.PII_Egito2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_D.PII_Egito2-120x100.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_D.PII_Egito2-250x208.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Biblioteca Nacional <\/span>El viaje de Pedro II a Egipto<span class=\"media-credits\">Biblioteca Nacional <\/span><\/p><\/div>\n<p>Desde 1999, Pereyra posee la \u201cllave\u201d de la tumba y controla el acceso al sitio. \u201cPara ser sincera, consegu\u00ed la tumba porque nadie la quer\u00eda. Se encontraba toda revuelta y con sus pinturas oscurecidas\u201d, afirma la estudiosa, quien, junto con colegas alemanes, lleva adelante un trabajo pionero de restauraci\u00f3n en el interior del monumento. El holl\u00edn que cubr\u00eda en parte los jerogl\u00edficos y las pinturas de las paredes, especialmente un mural con la representaci\u00f3n del templo de Am\u00f3n en Karnak, ha venido siendo removido poco a poco durante los \u00faltimos a\u00f1os, con la ayuda de un dispositivo l\u00e1ser. Es la primera vez que las autoridades egipcias autorizan el uso de esta tecnolog\u00eda para un proceso de restauraci\u00f3n de monumentos antiguos. \u201cNecesit\u00e1bamos un arque\u00f3logo en nuestro grupo y lo invitamos a Brancaglion\u201d, dice Pereyra.<\/p>\n<p>Estudiosa de las poblaciones prehist\u00f3ricas brasile\u00f1as, la arque\u00f3loga y bioantrop\u00f3loga Claudia Rodrigues-Carvalho, directora del Museo Nacional, dio inicio en 2009 a un proyecto de investigaci\u00f3n interesante con la misi\u00f3n arqueol\u00f3gica italiana en Luxor: comprender por qu\u00e9 los ladrones saquearon la extraordinaria tumba de Harwa, ubicada en la necr\u00f3polis de El-Assasif, cerca de Tebas. Ese personaje enigm\u00e1tico fue un alto funcionario imperial que, seg\u00fan nuevas interpretaciones, podr\u00eda haber sido efectivamente el gobernador de todo el sur de Egipto a comienzos del siglo VII a. C. Durante la Dinast\u00eda XXV, la regi\u00f3n fue conquistada por los nubios y ascendieron al poder los denominados faraones negros. Con posterioridad, la tumba fue muy utilizada, a lo largo de la historia, para albergar nuevas sepulturas. \u201cEso ocurri\u00f3 durante mucho tiempo\u201d, informa Rodrigues-Carvalho, quien intentar\u00e1 establecer una cronolog\u00eda de la ocupaci\u00f3n y del saqueo del sepulcro.<\/p>\n<p>El pillaje de piezas de la antigua tierra de los faraones fue una actividad impulsada por el colonialismo de las grandes potencias, como as\u00ed tambi\u00e9n la viveza y la codicia de algunos individuos durante cierto tiempo. Nada m\u00e1s natural que la actividad de los usurpadores de reliquias, hoy en d\u00eda se haya convertido en objeto de estudios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_151829\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-151829 \" alt=\"Shabtis del fara\u00f3n Tutankam\u00f3n \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_Shabti-de-Tutankhamon-Museu-do-Cairo-1.jpg\" width=\"290\" height=\"251\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_Shabti-de-Tutankhamon-Museu-do-Cairo-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_Shabti-de-Tutankhamon-Museu-do-Cairo-1-120x104.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Mumias_Shabti-de-Tutankhamon-Museu-do-Cairo-1-250x216.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Shabtis del fara\u00f3n Tutankam\u00f3n<\/p><\/div>\n<p><b style=\"line-height: 1.5em;\">Al servicio de la momia en el m\u00e1s all\u00e1<br \/>\n<\/b>La creencia en la vida eterna despu\u00e9s de la muerte es uno de los rasgos distintivos de la religi\u00f3n del Antiguo Egipto, que estimul\u00f3 el ejercicio de diversas pr\u00e1cticas y el de distintos amuletos funerarios, que ten\u00edan como objetivo final permitir la resurrecci\u00f3n y tornar m\u00e1s placentera una segunda existencia. Los <i>shabtis<\/i>, unas estatuillas con tama\u00f1os variables entre 10 y 60 cent\u00edmetros que separaban a las sepulturas donde se encontraban las momias, son uno de los objetos m\u00e1s representativos de dichas creencias, aunque se hallan envueltos en el misterio. Su funci\u00f3n era muy conocida: trabajar para el muerto en el m\u00e1s all\u00e1, espec\u00edficamente, deb\u00edan arar los campos de Osiris, el dios de la vida despu\u00e9s de la muerte y del mundo subterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>A diferencia de buena parte de los h\u00e1bitos religiosos del Antiguo Egipto, que generalmente surgieron primero entre los faraones y luego se difundieron entre el pueblo, la confecci\u00f3n de los <i>shabtis<\/i> recorri\u00f3 un camino inverso. Alrededor del a\u00f1o 2000 a. C., la nobleza empez\u00f3 a encomendar a los artesanos la confecci\u00f3n de esas peque\u00f1as figuras, construidas con barro, madera o piedra, habitualmente con un aspecto similar al de minimomias. \u201cPasaron unos 500 a\u00f1os hasta que los faraones comenzaron a construir sus estatuillas funerarias\u201d, dice la arque\u00f3loga paulista Cintia Alfieri Gama Rolland, quien realiza un doctorado sobre los <i>shabtis<\/i> de los faraones en la Escuela Pr\u00e1ctica de Altos Estudios de la Sorbona, en Par\u00eds.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los hombres m\u00e1s poderosos del Antiguo Egipto, que no precisaban trabajar en vida, comenzaron a preocuparse por ser sepultados junto a un s\u00e9quito de estatuillas sirvientes destinadas a trabajar por ellos en el m\u00e1s all\u00e1? \u00c9sa es la cuesti\u00f3n central que Rolland intentar\u00e1 dilucidar en su tesis doctoral, luego de haber estudiado en su mag\u00edster la colecci\u00f3n con 244 <i>shabtis <\/i>(provenientes de tumbas de gente com\u00fan y del fara\u00f3n Seti I) del Museo Nacional. Durante el Nuevo Imperio, entre los siglos XVI a. C. y XI a. C., el per\u00edodo de esplendor del poder de los grandes faraones, la cantidad de <i>shabtis<\/i> sepultados junto a las momias de los ricos y poderosos aument\u00f3 ostensiblemente. \u201cOriginalmente, una persona constru\u00eda un s\u00f3lo <i>shabti<\/i> para ser sepultado junto a ella. La estatuilla era una suerte de copia del individuo y trabajar\u00eda en su lugar despu\u00e9s de la muerte\u201d, explica Rolland.<\/p>\n<p>Cuando los faraones comenzaron a adoptar esta pr\u00e1ctica funeraria, el n\u00famero de <i>shabtis<\/i> en sus tumbas se multiplic\u00f3 y las estatuillas asumieron el car\u00e1cter de sirvientes del fallecido, en lugar de ser una r\u00e9plica del muerto. Algunos faraones pose\u00edan un <i>shabti<\/i> por cada d\u00eda del a\u00f1o \u2012cada jornada en el m\u00e1s all\u00e1, un sirviente diferente asumir\u00eda el trabajo que originalmente deber\u00eda realizar su amo\u2012 e incluso estatuillas capataces, encargadas de velar por el cumplimiento de ese esquema de trabajo. En la tumba de Tutankam\u00f3n, el famoso fara\u00f3n ni\u00f1o, se hallaron 417 <i>shabtis<\/i> de madera (con oro), fayenza, alabastro, granito y cuarcita. Hasta ahora, Rolland ha analizado 1.507 de esas estatuillas en tumbas de faraones, que se encuentran en museos de Europa, Estados Unidos y Egipto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Im\u00e1genes en 3D revelan los secretos de la momia de 2.800 a\u00f1os","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[271,310],"coauthors":[101],"class_list":["post-151823","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-arqueologia-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151823","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=151823"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151823\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=151823"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=151823"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=151823"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=151823"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}