{"id":151939,"date":"2014-01-13T07:01:00","date_gmt":"2014-01-13T12:01:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=151939"},"modified":"2017-03-10T15:00:08","modified_gmt":"2017-03-10T18:00:08","slug":"despertar-precoz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/despertar-precoz\/","title":{"rendered":"Despertar precoz"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/p1-B.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-151941\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/p1-B.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"361\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/p1-B.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/p1-B-120x149.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/p1-B-250x311.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">SANDRA JAVERA<\/span><\/a>Hace alrededor de 7 a\u00f1os, la m\u00e9dica Ana Clara Latronico atendi\u00f3 en el consultorio de endocrinolog\u00eda pedi\u00e1trica del Hospital de Cl\u00ednicas (HC) de S\u00e3o Paulo un caso que le llam\u00f3 la atenci\u00f3n y acab\u00f3 por conducir a la identificaci\u00f3n, a mediados de 2013, del primer gen asociado con la pubertad precoz de origen hereditario. Se trataba de una ni\u00f1a de 5 a\u00f1os de edad que ya presentaba los primeros signos de la pubertad. Sus mamas comenzaban a formarse y le crec\u00eda el vello m\u00e1s espeso en las axilas y en la zona del pubis, dos se\u00f1ales de que las hormonas sexuales, que comienzan a producirse en mayor cantidad reci\u00e9n al final de la infancia, ya circulaban con niveles elevados por el cuerpo de la nena. Casos como \u00e9ste \u2012poco frecuentes en la poblaci\u00f3n\u2012, cuando la pubertad sobreviene mucho antes del tiempo adecuado, incluso son algo com\u00fan en el mayor hospital de Am\u00e9rica Latina, adonde se derivan los casos m\u00e1s raros y complejos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que despert\u00f3 el inter\u00e9s de Latronico fue otro motivo. La nena hab\u00eda arribado al hospital por iniciativa de la abuela paterna, por entonces, una se\u00f1ora de 69 a\u00f1os, que tambi\u00e9n hab\u00eda alcanzado pronto la pubertad y hab\u00eda menstruado por primera vez a los 9 a\u00f1os. Unas semanas m\u00e1s tarde la abuela regres\u00f3 con una segunda nieta, hija de otro hijo, y a\u00f1os despu\u00e9s con una tercera, nacida del segundo matrimonio de su primer hijo. Todas presentaban esa particularidad, con los cambios corporales de la pubertad, presentes mucho antes del momento en que generalmente surgen en la mayor\u00eda de los chicos: a partir de los 8 a\u00f1os en las ni\u00f1as y de los 9 a\u00f1os en los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Esa secuencia de casos en la misma familia \u2012m\u00e1s adelante llegar\u00edan a ser seis\u2012 condujo a Latronico a plantearse un posible origen gen\u00e9tico para el problema, algo que pocos especialistas pensaban en esa \u00e9poca, e inici\u00f3 una b\u00fasqueda activa entre los familiares de las ni\u00f1as atendidas por ella y su equipo en el HC. \u201cComenzamos a conversar con las madres, que generalmente son quienes llevan a sus ni\u00f1os a las consultas, pregunt\u00e1ndoles sobre la pubertad del padre, de los t\u00edos y de los abuelos\u201d, recuerda la endocrin\u00f3loga. Preguntas tales como \u201c\u00bfa qu\u00e9 edad la abuela menstru\u00f3 por primera vez?\u201d o \u201c\u00bfhay casos en la familia en que a los varones les haya crecido la barba muy pronto?\u201d ayudaron al grupo de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) a encontrar otras 11 familias brasile\u00f1as con varios casos de pubertad precoz entre los parientes en primer grado.<\/p>\n<p>Ex\u00e1menes cl\u00ednicos y test hormonales confirmaron que en esas 12 familias brasile\u00f1as y en otras tres extranjeras hab\u00eda 32 individuos que hab\u00edan ingresado a la pubertad muy pronto, en promedio, a los 6 a\u00f1os. En todos esos casos, que fueron presentados en junio de 2013 en un art\u00edculo en el peri\u00f3dico <i>New England Journal of Medicine (NEJM)<\/i>, el desarrollo acelerado del cuerpo, que marca la transici\u00f3n entre la infancia y la adultez, se hab\u00eda iniciado antes de tiempo a causa del aumento prematuro en la producci\u00f3n de la hormona liberadora de las gonadotrofinas: la GnRH, que controla la maduraci\u00f3n sexual del organismo. A esos casos se los denomina pubertad precoz central o verdadera.<\/p>\n<p>La GnRH, que es producida por un peque\u00f1o grupo de neuronas del hipot\u00e1lamo, funciona en forma similar al acelerador de un autom\u00f3vil. Esta hormona se libera en pulsos m\u00e1s r\u00e1pidos durante la pubertad, induciendo en la hip\u00f3fisis la producci\u00f3n de las otras hormonas sexuales: la hormona luteinizante (LH) y la hormona fol\u00edculo estimulante (FSH). Estas hormonas se descargan en el torrente sangu\u00edneo y viajan hasta los ovarios y los test\u00edculos, donde activan la liberaci\u00f3n de otras hormonas sexuales que hacen que el cuerpo crezca y madure desde el punto de vista reproductivo (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Puberdade_215-1.jpg\" target=\"_blank\"><i>vea la infograf\u00eda en la parte superior<\/i><\/a>).<\/p>\n<p>Con los datos de aquellas 32 personas en manos, restaba descubrir aquello que hab\u00eda impulsado al cuerpo de \u00e9stas a secretar m\u00e1s GnRH antes de tiempo. El grupo de Latronico, con la colaboraci\u00f3n de investigadores del hospital Santa Casa de S\u00e3o Paulo, de la Universidad Federal de Minas Gerais, de la Universidad de Leuven, en B\u00e9lgica, y de la Universidad Harvard, en Estados Unidos, decidi\u00f3 secuenciar el material gen\u00e9tico de esos individuos para buscar alteraciones que pudiesen suministrar una explicaci\u00f3n para el inicio anticipado de su pubertad. En un tercio de ellos (ocho individuos) se hallaron defectos en un mismo gen: el MKRN3, al que actualmente se considera el primer gen responsable por una forma hereditaria de pubertad precoz.<\/p>\n<p>\u201cEse resultado es importante, pues los determinantes del inicio de la pubertad siguen siendo uno de los misterios no resueltos de la biolog\u00eda\u201d, comenta el endocrin\u00f3logo Jean-Claude Carel, de la Universidad Par\u00eds Diderot y del Centro de Referencia en Enfermedades Endocrinas Raras del Crecimiento, en Francia. Carel, un experto de renombre internacional que investiga la pubertad precoz central, se\u00f1ala: \u201cLa pubertad est\u00e1 asociada a una serie de manifestaciones f\u00edsicas y psicol\u00f3gicas a largo plazo, y una mejor comprensi\u00f3n de lo que define su inicio plantea la oportunidad de contribuir en ciertos aspectos de la salud, tales como el c\u00e1ncer, los comportamientos de riesgo y el abuso de drogas\u201d. Erica Eugster, de la Universidad de la Salud de Indiana, en Estados Unidos, opina que \u201ceste hallazgo representa un avance importante en la determinaci\u00f3n de la base gen\u00e9tica de la pubertad precoz central\u201d, en particular, porque involucra una forma hasta entonces desconocida del control de la producci\u00f3n de la GnRH.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-151940 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/p1-A-211x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"387\" \/><span class=\"media-credits-inline\">SANDRA JAVERA<\/span>Latronico comenta que jam\u00e1s se imagin\u00f3 que hallar\u00eda un gen que estuviese alterado en un 33% de los individuos con la forma hereditaria de pubertad precoz. \u201cPor lo general, las alteraciones en los genes no afectan a m\u00e1s del 10% de las personas con determinada enfermedad gen\u00e9tica\u201d, explica. M\u00e1s all\u00e1 de ser muy frecuentes en los casos en que la pubertad precoz se manifiesta en m\u00e1s de una generaci\u00f3n de una misma familia, las mutaciones en el MKRN3 tambi\u00e9n se est\u00e1n revelando comunes en los individuos con pubertad precoz central sin origen hereditario.<\/p>\n<p>El grupo de S\u00e3o Paulo y sus colaboradores llevan adelante un seguimiento de 215 ni\u00f1os \u2012que atienden en S\u00e3o Paulo, Ribeir\u00e3o Preto, Campinas y en Macedonia, en Europa Oriental\u2012 en los que la pubertad prematura se manifest\u00f3 en forma aislada, sin afectar a otros miembros de la familia. De cualquier modo, seg\u00fan un estudio remitido para su publicaci\u00f3n al <i>Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism<\/i>, el porcentaje de individuos con el gen MKRN3 defectuoso es elevado: alrededor de un 3%.<\/p>\n<p>\u201cAunque las alteraciones en este gen expliquen s\u00f3lo el 3% de los casos, esto ya constituye un gran avance\u201d, sostiene el pediatra Gil Guerra Junior, de la Universidad de Campinas (Unicamp), colaborador de Latronico. \u201cTodo consultorio de endocrinolog\u00eda pedi\u00e1trica atiende casos de pubertad precoz, y la mayor frustraci\u00f3n de los m\u00e9dicos radica en no poder descubrir el origen del problema en la mayor\u00eda de los casos\u201d, dice.<\/p>\n<p>En Brasil hacen falta estudios de poblaci\u00f3n con respecto a los casos de pubertad precoz, que es 10 veces m\u00e1s frecuente en ni\u00f1as que en ni\u00f1os. Pero las estad\u00edsticas internacionales indican que, en promedio, un ni\u00f1o en cada grupo de 5 mil \u00f3 10 mil ingresa en la pubertad mucho antes de lo que se espera. En el 90% de los casos se ignora la causa de la pubertad anticipada y los m\u00e9dicos deben conformarse con se\u00f1alar que su origen es idiop\u00e1tico (desconocido). Esos casos son casi siempre aislados, y se manifiestan en tan s\u00f3lo un integrante de la familia, lo cual disipa la sospecha de que sea hereditaria. Incluso los an\u00e1lisis gen\u00e9ticos revelan generalmente alteraciones en alguno que otro gen. No obstante, hasta donde se sabe, son defectos surgidos al azar, sin evidencias de que se transmitan de padres a hijos. Al menos, eso era lo que se pensaba.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Puberdade_215-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-151946\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Puberdade_215-1-1024x697.jpg\" alt=\"Puberdade_215-1\" width=\"331\" height=\"226\" \/><span class=\"media-credits-inline\">SANDRA JAVERA<\/span><\/a>A partir del trabajo del <i>NEJM<\/i>, los investigadores comenzaron a sospechar que muchos casos familiares habr\u00edan pasado desapercibidos porque los m\u00e9dicos no preguntan acerca del resto de la familia. \u201cNuestros datos indican que los casos con origen familiar no son tan raros como se cree\u201d, comenta la m\u00e9dica Berenice Bilharinho de Mendon\u00e7a, de la USP. Ella fue quien, en los a\u00f1os 1980, cre\u00f3 en el HC el Consultorio de Endocrinolog\u00eda del Desarrollo, donde, adem\u00e1s de los casos de pubertad precoz, se atienden y se tratan las alteraciones de la diferenciaci\u00f3n sexual y del crecimiento.<\/p>\n<p>Latronico y su equipo, que trabajan con Bilharinho desde 1987, ya hab\u00edan identificado mutaciones en otros dos genes relacionados con la v\u00eda bioqu\u00edmica de producci\u00f3n de la GnRH. Esas mutaciones tambi\u00e9n provocaban un inicio precoz de la pubertad. Pero en \u201ccasos aislados\u201d, recuerda Latronico.<\/p>\n<p>Uno de esos genes alterados se hall\u00f3 en un ni\u00f1o de tan s\u00f3lo 1 a\u00f1o que ya presentaba un crecimiento piloso anormal en el cuerpo, aumento del volumen de sus test\u00edculos y en el tama\u00f1o del pene. La radiograf\u00eda de sus manos indicaba que sus huesos estaban tan desarrollados como los de un ni\u00f1o de 3 a\u00f1os. Durante un per\u00edodo que pas\u00f3 en el laboratorio de Ursula Kaiser, en Harvard, la m\u00e9dica Let\u00edcia Gontijo Silveira comprob\u00f3 que las c\u00e9lulas del chico conten\u00edan copias da\u00f1adas del gen que codifica la kisspeptina-1, una prote\u00edna cerebral que activa la liberaci\u00f3n de GnRH. Dos a\u00f1os antes, Milena Teles, tambi\u00e9n integrante del equipo de Latronico, hab\u00eda detectado en una ni\u00f1a que comenz\u00f3 a desarrollar sus mamas al primer a\u00f1o de vida y a los 7 a\u00f1os ya las ten\u00eda formadas, una mutaci\u00f3n en otro gen de la misma familia, que codifica al receptor de la kisspeptina-1. En ambos casos, la versi\u00f3n defectuosa del gen incrementaba precozmente la liberaci\u00f3n de la GnRH y anticipaba la pubertad. Estas mutaciones funcionaban como el pedal del acelerador de un autom\u00f3vil.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Puberdade_215-2-e1452105451180.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-151947\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Puberdade_215-2-e1452105451180-300x248.jpg\" alt=\"Puberdade_215-2\" width=\"300\" height=\"248\" \/><span class=\"media-credits-inline\">SANDRA JAVERA<\/span><\/a>As\u00ed como la kisspeptina-1 y su receptor integran el sistema de aceleraci\u00f3n, la prote\u00edna producida por el gen MKRN3 parece actuar como freno. Ese rol reci\u00e9n comenz\u00f3 a esclarecerse con el trabajo de la m\u00e9dica Ana Paula de Abreu, del equipo de la USP. Durante la etapa de su doctorado realizado en Harvard, ella registr\u00f3 la expresi\u00f3n del MKRN3 en el cerebro de ratones desde el 10\u00ba hasta el 60\u00ba d\u00eda de vida, un per\u00edodo correspondiente a la infancia y el comienzo de la edad adulta en una persona. Alrededor del 20\u00ba d\u00eda, al comienzo de la pubertad, la expresi\u00f3n del gen descendi\u00f3 hasta un 5% de su nivel inicial. Seg\u00fan Abreu, este dato refuerza la hip\u00f3tesis de que la prote\u00edna producida por el MKRN3 sano funciona como un bloqueador temporal de la pubertad. En tanto, las nueve alteraciones halladas en casos familiares y aislados de pubertad precoz provocan el efecto contrario: actuar\u00edan como si no hubiese m\u00e1s freno.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de los casos familiares revel\u00f3 un patr\u00f3n infrecuente de herencia y manifestaci\u00f3n de estos defectos. Basta con una copia alterada del gen (existen dos en cada c\u00e9lula) para que se adelante la pubertad. Pero esa copia tiene que haber venido del padre. \u201cLas copias de origen materno son anuladas mediante mecanismos epigen\u00e9ticos\u201d, comenta Latronico.<\/p>\n<p>Incluso en los casos considerados aislados, sin un historial familiar, los investigadores verificaron que el gen defectuoso hab\u00eda sido heredado del padre. \u201cLos padres son portadores asintom\u00e1ticos\u201d, comenta Latronico. \u201cTales datos revelan que los casos que se consideran espor\u00e1dicos desde un punto de vista cl\u00ednico, en realidad son hereditarios\u201d.<\/p>\n<p>El problema con la p\u00e9rdida del freno es que, al comienzo de la infancia, el auto no est\u00e1 preparado para correr. \u201cUn aumento precoz en la producci\u00f3n de GnRH acelera el crecimiento muy pronto, pero el ni\u00f1o crece por menos tiempo\u201d, comenta Guerra. Entre los primates, los seres humanos son los que m\u00e1s tiempo demoran en alcanzar la madurez. \u201cEl ser humano crece desde su nacimiento hasta los 20 a\u00f1os\u201d, dice el pediatra. \u201cImag\u00ednense las consecuencias al detenerse el crecimiento a los 8 \u00f3 9 a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Las primeras se\u00f1ales de la pubertad que notan los padres y los pediatras, m\u00e1s all\u00e1 del vello, es el desarrollo de las mamas, en las ni\u00f1as, y de los genitales, en los ni\u00f1os. Empero, casi siempre crece todo el cuerpo a un ritmo m\u00e1s acelerado: es el estir\u00f3n de crecimiento, que en la pubertad normal ocurre al final de la primera d\u00e9cada de vida. El incremento en los niveles de estradiol, una de las hormonas sexuales, provoca que los huesos se estiren m\u00e1s r\u00e1pidamente. Pero sus extremidades se consolidan m\u00e1s pronto, provocando la detenci\u00f3n del crecimiento. \u201cSi no se bloquea la pubertad al comienzo, puede que el ni\u00f1o no alcance todo su potencial de crecimiento y, al alcanzar la adultez, quede entre 10 y 12 cent\u00edmetros por debajo de las personas con su misma edad\u201d, comenta Latronico.<\/p>\n<p>La transformaci\u00f3n del cuerpo llega acompa\u00f1ada de cambios en el comportamiento. \u201cMuchos ni\u00f1os asumen actitudes de preadolescentes\u201d, dice la psic\u00f3loga Marlene In\u00e1cio, quien desde hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os estudia a los pacientes atendidos en el HC, Mucho antes de lo normal, \u00e9stos comienzan a cuestionar a sus padres y a querer mandar sobre los ni\u00f1os de su misma edad. In\u00e1cio relata que es com\u00fan que las ni\u00f1as vayan al consultorio con las u\u00f1as pintadas y utilizando maquillaje. Los ni\u00f1os se tornan retra\u00eddos y m\u00e1s inquietos y agresivos. \u201cEl ni\u00f1o percibe que el cuerpo cambi\u00f3, pero no comprende la transformaci\u00f3n desde un punto de vista subjetivo\u201d, explica.<\/p>\n<p>\u201cDurante la infancia, ni\u00f1as y ni\u00f1os act\u00faan como enemigos\u201d, comenta la pediatra Durval Damiani, del Instituto del Ni\u00f1o de la USP. Sin embargo, ni bien se inicia la pubertad, surge el inter\u00e9s por el sexo opuesto. \u201cA la ni\u00f1a, por ejemplo, comienza a gustarle su compa\u00f1ero de grado\u201d, comenta. Y los padres, en especial los de las ni\u00f1as, comienzan a temer el riesgo de violencia sexual y un posible embarazo.<\/p>\n<p>Aunque en los \u00faltimos tiempos se registra una tendencia de anticipaci\u00f3n de la pubertad en los pa\u00edses occidentales \u2012los datos europeos indican que la edad de la primera menstruaci\u00f3n pas\u00f3 de los 17 a\u00f1os a comienzos del siglo XIX a los 13 a\u00f1os a mediados del siglo XX\u2012, no siempre ese avance anticipado en el desarrollo del cuerpo representa un problema de salud. \u201cMuchos casos de pubertad precoz son una variante normal, y no requieren tratamiento\u201d, sostiene Damiani. \u201cEn muchos casos, la ni\u00f1a comienza a manifestar a los 7 a\u00f1os los primeros signos de la pubertad, como por ejemplo, el crecimiento de las mamas, pero su edad \u00f3sea es normal y reci\u00e9n menstruar\u00e1 a los 12\u201d. En tales circunstancias, lo ideal es seguir el caso de cerca.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-151956\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/p3.jpg\" alt=\"p3\" width=\"290\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/p3.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/p3-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/p3-250x165.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">SANDRA JAVERA<\/span>A una edad en la cual lo com\u00fan es la interacci\u00f3n con otros ni\u00f1os, los que ingresan a la pubertad demasiado pronto pueden sentirse rechazados. Las ni\u00f1as que menstr\u00faan muy pronto, por ejemplo, comienzan a evitar ir al ba\u00f1o con sus compa\u00f1eras por miedo a que las descubran. \u201cA esa edad, ser diferente implica un sufrimiento emocional\u201d, comenta Latronico.<\/p>\n<p>Tan pronto como identifican las se\u00f1ales de la pubertad precoz y confirman la necesidad de tratamiento, los m\u00e9dicos prescriben inyecciones mensuales o trimestrales de un compuesto con una estructura qu\u00edmica similar a la de la GnRH. La medicaci\u00f3n, provista por el sistema p\u00fablico de salud, es considerada de alto costo \u2012entre 500 y 800 reales por mes\u2012, y bloquea temporalmente el efecto de la hormona. El objetivo del tratamiento, que dura hasta alrededor de los 12 a\u00f1os, es el de preservar la capacidad de crecimiento del ni\u00f1o y lograr que las se\u00f1ales de la pubertad retrocedan. \u201cAlgunos meses despu\u00e9s del inicio del tratamiento, el ni\u00f1o vuelve a comportarse como los otros de su edad\u201d, comenta In\u00e1cio.<\/p>\n<p>Recientemente, el endocrin\u00f3logo Vinicius Nahime de Brito y la psic\u00f3loga Tais Menk comenzaron en el HC un estudio con 60 ni\u00f1as con edades entre 6 y 11 a\u00f1os, para evaluar de qu\u00e9 modo las transformaciones anticipadas en el cuerpo afectan el desarrollo emocional. Vali\u00e9ndose de test psicol\u00f3gicos, analizaron la personalidad y el grado de estr\u00e9s antes, durante y despu\u00e9s del tratamiento. Los resultados preliminares sugieren que las ni\u00f1as con pubertad precoz presentan una imagen corporal inadecuada, aislamiento social y sexualidad exacerbada, aparte del miedo y una sensaci\u00f3n de inferioridad m\u00e1s acentuados que la de las ni\u00f1as de su misma edad con desarrollo normal, s\u00edntomas que se aplacan mediante el bloqueo de la GnRH. \u201cEl nivel de estr\u00e9s era mayor en el grupo de pretratamiento que en el de postratamiento\u201d, comenta Menk. \u201cAunque la cantidad de ni\u00f1as estudiadas a\u00fan sea peque\u00f1a\u201d, completa Brito, \u201clos datos refuerzan nuestra hip\u00f3tesis de que la pubertad precoz provoca un nivel de estr\u00e9s mayor\u201d.<\/p>\n<p>Bilharinho, que atiende casos de pubertad precoz desde hace casi tres d\u00e9cadas, se\u00f1ala la identificaci\u00f3n de los defectos en el gen MKRN3 como un triunfo. \u201cHasta ahora, s\u00f3lo conoc\u00edamos alteraciones gen\u00e9ticas con acci\u00f3n estimulante sobre la GnRH\u201d, explica ella. \u201cEste descubrimiento plantea la posibilidad de que alg\u00fan d\u00eda logremos actuar sobre la v\u00eda inhibitoria\u201d. Si bien el tratamiento actual es eficaz, un 5% de los pacientes manifiesta alergia al f\u00e1rmaco. En caso de que esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n tenga \u00e9xito, tal vez sea posible retardar la pubertad no s\u00f3lo retirando el pie del acelerador, sino tambi\u00e9n, pisando el freno.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nCaracterizaci\u00f3n molecular de las enfermedades end\u00f3crinas cong\u00e9nitas que afectan el crecimiento y el desarrollo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1571\/caracterizacao-molecular-das-doencas-endocrinas-congenitas-que-afetam-o-crescimento-e-o-desenvolvime\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">05\/04726-0<\/a>); <b>Modalidad<\/b> Proyecto Tem\u00e1tico; <b>Coord.<\/b> Ana Claudia Latronico &#8211; FM\/ USP; <b>Inversi\u00f3n<\/b> R$ 1.372.370,77 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nABREU, A. P. <i>et al<\/i>. <a href=\"http:\/\/www.nejm.org\/doi\/full\/10.1056\/NEJMoa1302160\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Central precocious puberty caused by mutations in the imprinted gene MKRN3<\/a>. <b>New England Journal of Medicine<\/b>. 27 jun. 2013.<br \/>\nTELES, M. G. <i>et al<\/i>. <a href=\"http:\/\/www.nejm.org\/doi\/full\/10.1056\/NEJMoa073443\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">A GPR54-activating mutation in a patient with central precocious puberty<\/a>. <b>New England Journal of Medicine<\/b>. 14 feb. 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Identificado el primer gen asociado a la pubertad prematura hereditaria","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[306],"coauthors":[5968],"class_list":["post-151939","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-genetica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151939","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=151939"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151939\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=151939"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=151939"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=151939"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=151939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}