{"id":151973,"date":"2014-01-13T07:05:57","date_gmt":"2014-01-13T09:05:57","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=151973"},"modified":"2017-03-10T15:05:33","modified_gmt":"2017-03-10T18:05:33","slug":"mentes-que-persisten","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mentes-que-persisten\/","title":{"rendered":"Mentes que persisten"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/050-053_Alzheimer_215-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-151977\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/050-053_Alzheimer_215-01-766x1024.jpg\" alt=\"050-053_Alzheimer_215-01\" width=\"248\" height=\"331\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Ana paula Campos<\/span><\/a>Los cerebros de cuatro se\u00f1oras con edades entre 80 y 82 a\u00f1os que fallecieron recientemente en S\u00e3o Paulo narran algunas cosas acerca de la complejidad del mal de Alzheimer. Muestras de esos cerebros, donados al banco de enc\u00e9falos de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), fueron analizadas bajo el microscopio y revelaron la acumulaci\u00f3n de placas y enmara\u00f1ados de prote\u00ednas que constituyen una t\u00edpica se\u00f1al de las fases avanzadas del Alzheimer. Cab\u00eda esperar, pues, que esas mujeres hubieran padecido en su \u00faltima d\u00e9cada de vida serios problemas de p\u00e9rdida de memoria y de cognici\u00f3n, as\u00ed como dificultades para expresarse y percibir el espacio a su alrededor. Sin embargo, en entrevistas con familiares y cuidadores de las ancianas, se comprob\u00f3 que ellas vivieron l\u00facidas hasta el final.<\/p>\n<p>\u201cNadie comprende exactamente por qu\u00e9 esas personas no desarrollaron demencia\u201d, admite el neuroanatomista Carlos Humberto Andrade-Moraes, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). Su doctorado, realizado bajo la supervisi\u00f3n del neurocient\u00edfico Roberto Lent, de la misma universidad, es el primero en el mundo que analiza el n\u00famero total de c\u00e9lulas del cerebro de ancianos reconocidos como pacientes con Alzheimer asintom\u00e1ticos. En dicho estudio, publicado en conjunto con otros investigadores de la UFRJ y de la USP en la edici\u00f3n del mes de diciembre de la revista <i>Brain<\/i>, se arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de de que la cantidad de neuronas de los asintom\u00e1ticos es pr\u00e1cticamente la misma que la de los ancianos sanos, a diferencia de lo que se observa en el cerebro de individuos con Alzheimer que desarrollaron demencia, p\u00e9rdida de memoria y de capacidad cognitiva. En la demencia se registra una reducci\u00f3n dr\u00e1stica de neuronas en el hipocampo y en la corteza, las regiones cerebrales encargadas de la fijaci\u00f3n de la memoria y el raciocinio.<\/p>\n<p>En promedio, una de cada 10 personas mayores de 65 a\u00f1os presenta los s\u00edntomas cl\u00ednicos del Alzheimer. La enfermedad se manifiesta en primera instancia con peque\u00f1os deslices en la memoria, que con el tiempo se tornan m\u00e1s frecuentes, le siguen fallos en el juicio moral, en la percepci\u00f3n del espacio y del tiempo, y un aumento en la dificultad para comunicarse. La supervivencia promedio es de ocho a\u00f1os, en el transcurso de los cuales los s\u00edntomas se agravan hasta llegar a la incapacidad total.<\/p>\n<p>Desde hace un cierto tiempo, se sabe que la demencia es provocada por la destrucci\u00f3n de las sinapsis, los billones de conexiones entre los 86 mil millones de neuronas, las c\u00e9lulas cerebrales que almacenan y transmiten informaci\u00f3n, de las cuales emergen los recuerdos y los pensamientos. Una neurona sana recibe hasta 10 mil sinapsis de otras neuronas, intercambiando se\u00f1ales el\u00e9ctricas y sustancias que la mantienen viva. Cuando se les impiden las sinapsis, en el Alzheimer, las neuronas se atrofian y mueren. Como consecuencia de ello, disminuye el volumen del hipocampo y el espesor de la corteza, lo cual puede notarse en las im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica. Seg\u00fan el neur\u00f3logo M\u00e1rcio Balthazar, que atiende pacientes con Alzheimer en el Hospital de Cl\u00ednicas de la Universidad de Campinas (Unicamp), las neuroim\u00e1genes pueden colaborar en el diagn\u00f3stico de la enfermedad, pero a\u00fan no reemplazan a los ex\u00e1menes de laboratorio, cl\u00ednicos y psicol\u00f3gicos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/050-053_Alzheimer_215-021.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-151978 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/050-053_Alzheimer_215-021-1024x544.jpg\" alt=\"050-053_Alzheimer_215-02\" width=\"331\" height=\"176\" \/><\/a>En colaboraci\u00f3n con el neur\u00f3logo Fernando Cendes, de la Unicamp, Balthazar y sus colaboradores apuestan al perfeccionamiento de un nuevo m\u00e9todo de detecci\u00f3n precoz del Alzheimer: el uso de neuroim\u00e1genes para evaluar la actividad cerebral y no s\u00f3lo la anatom\u00eda. La idea consiste en la observaci\u00f3n, en im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica funcional, de la actividad del cerebro con los pacientes en relajados, sin pensar en nada. \u201cIncluso con el individuo en reposo, se observa que algunas \u00e1reas del cerebro se activan simult\u00e1neamente, pulsando en una misma frecuencia, lo cual sugiere que son grupos de neuronas comunic\u00e1ndose\u201d, explica Balthazar. \u201cUn individuo con Alzheimer presenta esa red menos conectada\u201d.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en noviembre en la revista <i>Psychiatric Research: Neuroimaging,<\/i> el grupo de la Unicamp logr\u00f3 distinguir con alrededor de un 70% de certeza entre las neuroim\u00e1genes de la actividad en reposo de pacientes con s\u00edntomas moderados de demencia y aqu\u00e9llas pertenecientes a ancianos saludables. Los investigadores notaron incluso una relaci\u00f3n entre las fallas en la conexi\u00f3n de la red y el grado de p\u00e9rdida de la memoria.<\/p>\n<p><b>Cuanto m\u00e1s pronto, mejor<br \/>\n<\/b>\u201cEsperamos perfeccionar el m\u00e9todo para realizar un diagn\u00f3stico cada vez m\u00e1s precoz\u201d, comenta Balthazar. Pese a que el Alzheimer todav\u00eda no tiene cura, cuanto antes se diagnostique, m\u00e1s eficaces se tornar\u00e1n los tratamientos que mitiguen los s\u00edntomas: el uso de inhibidores de acetilcolinesterasa y la realizaci\u00f3n de terapia ocupacional, rehabilitaci\u00f3n psicol\u00f3gica y actividad f\u00edsica, m\u00e1s all\u00e1 de la preparaci\u00f3n de la familia para el futuro.<\/p>\n<p>Como la demencia senil puede tener otras causas \u2012problemas vasculares y otras enfermedades degenerativas\u2012, el diagn\u00f3stico del Alzheimer generalmente reci\u00e9n puede confirmarse post m\u00f3rtem. La autopsia del tejido cerebral revela un exceso de las denominadas placas neur\u00edticas, que se fijan en las ramificaciones de las neuronas y de los ovillos neurofibrilares, en el interior de las neuronas atrofiadas. Estos s\u00edntomas aparecen especialmente en el hipocampo y en la corteza cerebral. Hasta hace algunos a\u00f1os, la mayor\u00eda de los cient\u00edficos consideraba que las placas neur\u00edticas eran las responsables de las disfunciones sin\u00e1pticas. Pero estudios recientes realizados por el equipo de la neurocient\u00edfica Fernanda De Felice y del bioqu\u00edmico Sergio Teixeira Ferreira, ambos de la UFRJ, han demostrado que las placas, a pesar de su toxicidad, no constituyen la causa principal de la eliminaci\u00f3n de las sinapsis y de la muerte de las neuronas (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/03\/01\/memorias-preservadas-2\/\" target=\"_blank\"><i>lea en <\/i>Pesquisa FAPESP<i>, edici\u00f3n n\u00ba 157<\/i><\/a>).<\/p>\n<p>En efecto, las placas se forman debido a la acumulaci\u00f3n de peque\u00f1as mol\u00e9culas de beta amiloide. Esa prote\u00edna, que el cerebro produce normalmente, sufre deformaciones en los casos de Alzheimer. No obstante, muchos investigadores creen actualmente que son aglutinamientos bastante menores de beta amiloide \u2012los olig\u00f3meros, capaces de difundirse por dentro y por fuera de las neuronas\u2012 los responsables de la interferencia en las sinapsis. Otros estudios sugieren que esos olig\u00f3meros tambi\u00e9n forman los ovillos neurofibrilares, que impiden el transporte de sustancias en el interior de las neuronas y contribuyen a su mortandad. De acuerdo con este razonamiento, la formaci\u00f3n de las placas ser\u00eda un intento del organismo por barrer los olig\u00f3meros hacia el exterior de las c\u00e9lulas y alejarlos de las sinapsis. \u201cLas placas funcionar\u00edan como protectores y no como causantes de la demencia\u201d, dice Andrade-Moraes.<\/p>\n<p>El descubrimiento de los enfermos de Alzheimer asintom\u00e1ticos reforz\u00f3 esta hip\u00f3tesis. Las primeras descripciones de casos aparecieron en estudios de control de cientos de ancianos en Estados Unidos. La comparaci\u00f3n de los an\u00e1lisis cl\u00ednicos a los que se somet\u00eda peri\u00f3dicamente a esas personas con los ex\u00e1menes de sus cerebros luego del fallecimiento revel\u00f3 que entre un 25% y un 40% de los casos de Alzheimer diagnosticados histol\u00f3gicamente no hab\u00edan desarrollado demencia. \u201cAunque puede dudarse si esos pacientes permanecer\u00edan cl\u00ednicamente normales si hubieran vivido m\u00e1s tiempo, parecen haber sido capaces de compensar o retrasar la aparici\u00f3n de los s\u00edntomas de demencia\u201d, escribi\u00f3 en 2012 el neuropat\u00f3logo Juan Troncoso, de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, uno de los primeros en llamar la atenci\u00f3n acerca de la existencia de pacientes asintom\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Andrade-Moraes, antes del estudio publicado en la revista <i>Brain<\/i>, ning\u00fan trabajo sobre el impacto del Alzheimer en la cantidad de c\u00e9lulas del cerebro hab\u00eda comparado individuos con y sin demencia. \u201cQuer\u00edamos saber si los asintom\u00e1ticos presentaban alguna alteraci\u00f3n en la composici\u00f3n de sus c\u00e9lulas cerebrales\u201d, dice.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/050-053_Alzheimer_215-B.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-151979\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/050-053_Alzheimer_215-B-993x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"322\" height=\"331\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ANDRADE-MORAES, C.H. ET AL. BRAIN, 2013 4 BALTHAZAR, M.L. ET AL. PSYCHIATRY RESEARCH, 2013<\/span><\/a>La investigaci\u00f3n se llev\u00f3 adelante en colaboraci\u00f3n con el equipo de la neuropat\u00f3loga Lea Grinberg, coordinadora del Banco de Enc\u00e9falos Humanos de la USP, quien, adem\u00e1s de analizar los cerebros de ancianos muertos en S\u00e3o Paulo, investiga, por medio de cuestionarios aplicados a familiares y cuidadores, c\u00f3mo era el desempe\u00f1o cognitivo de esas personas durante los 10 a\u00f1os previos a su muerte.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos de la USP y de la UFRJ seleccionaron 14 cerebros de mujeres que fallecieron entre los 71 y 88 a\u00f1os de edad (la incidencia del Alzheimer es algo mayor entre las mujeres). Cinco de ellas presentaban un nivel de placas considerado normal para la edad, mientras que en las dem\u00e1s aparec\u00eda el exceso caracter\u00edstico del Alzheimer. Entre estas \u00faltimas, cinco hab\u00edan manifestado s\u00edntomas de demencia y cuatro hab\u00edan sido asintom\u00e1ticas.<\/p>\n<p><b>Menos neuronas, m\u00e1s gl\u00eda<br \/>\n<\/b>Los cerebros fueron procesados en la UFRJ en una m\u00e1quina, el fraccionador isotr\u00f3pico autom\u00e1tico, construido por el equipo de Lent (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2012\/02\/23\/n%C3%BAmeros-em-revis%C3%A3o-3\/\" target=\"_blank\"><i>lea en <\/i>Pesquisa FAPESP<i>, edici\u00f3n n\u00ba 192<\/i><\/a>). Esta m\u00e1quina convierte porciones del cerebro en una suspensi\u00f3n homog\u00e9nea, que contiene el n\u00facleo de las c\u00e9lulas. Los anticuerpos de color que se unen al n\u00facleo de las neuronas permiten distinguirlos de las dem\u00e1s c\u00e9lulas cerebrales, las c\u00e9lulas gliales o c\u00e9lulas de la gl\u00eda.<\/p>\n<p>Tal como se esperaba, el hipocampo de las mujeres con demencia senil conten\u00eda la mitad de la cantidad de neuronas que se encuentra en el hipocampo de las personas sanas y en el de las asintom\u00e1ticas, y tambi\u00e9n ten\u00edan menos neuronas en toda la corteza cerebral. A su vez, los cerebros de las personas con demencia senil exhib\u00edan una proporci\u00f3n mayor de c\u00e9lulas gliales. \u201cEsas c\u00e9lulas aumentan su n\u00famero para proteger a las neuronas, pero con el avance de la enfermedad provocan una inflamaci\u00f3n que profundiza los s\u00edntomas de demencia\u201d, explica Andrade-Moraes. Con todo, el investigador no hall\u00f3 diferencias significativas \u2012en el n\u00famero de neuronas o de gl\u00edas\u2012 entre el cerebro de los ancianos sanos y el de los ancianos con Alzheimer asintom\u00e1tico.<\/p>\n<p>\u201cLos asintom\u00e1ticos contar\u00edan con alg\u00fan mecanismo fisiol\u00f3gico desconocido que protege sus redes neuronales de los efectos de los olig\u00f3meros\u201d, sospecha. \u201cHay algo que aleja a los olig\u00f3meros de las sinapsis, agrup\u00e1ndolos r\u00e1pidamente en placas\u201d.<\/p>\n<p>Andrade-Moraes plantea que lo que explicar\u00eda este mecanismo ser\u00eda una actividad m\u00e1s eficiente de la insulina en el cerebro de los asintom\u00e1ticos. A diferencia de lo que ocurre en otros \u00f3rganos, la funci\u00f3n de la insulina en el cerebro no parece ser el control del metabolismo del az\u00facar, sino la fijaci\u00f3n de la memoria y la formaci\u00f3n de nuevas sinapsis. En experimentos <i>in vitro<\/i> y con animales realizados por Fernanda De Felice y S\u00e9rgio Ferreira ha venido demostr\u00e1ndose que la insulina protege a las neuronas contra la acci\u00f3n de los olig\u00f3meros. En un art\u00edculo publicado en diciembre en la revista <i>Cell Metabolism<\/i>, los cient\u00edficos presentaron nuevos mecanismos neuronales que provocan la p\u00e9rdida de sinapsis en ratones y monos con s\u00edntomas similares a los del Alzheimer. Este trabajo, que forma parte del doctorado de Mychael Louren\u00e7o, revel\u00f3 incluso que un medicamento que se utiliza para tratar la diabetes tipo 2, denominado liraglutida, bloque\u00f3 los da\u00f1os neuronales en modelos animales de Alzheimer. En la actualidad, un equipo del Imperial College de Londres realiza ensayos con la liraglutida en 200 pacientes con Alzheimer.<\/p>\n<p>Otra hip\u00f3tesis plantea que los asintom\u00e1ticos poseen una mayor reserva cognitiva, que quiz\u00e1 sea el resultado de una red de sinapsis m\u00e1s compleja que la de los que desarrollaron demencia. Esa reserva les permitir\u00eda resistir mejor ante los efectos de los olig\u00f3meros. Tal idea surgi\u00f3 al observarse que los asintom\u00e1ticos generalmente son individuos con un nivel de escolaridad mayor o que aprendieron a hablar y a escribir muy pronto en su infancia. En la Unicamp, Balthazar procura confirmar el efecto protector de la reserva cognitiva comparando la conectividad de las redes neuronales en pacientes ancianos con diferentes grados de escolaridad, h\u00e1bitos de lectura y vida social.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\nInstituto Brasile\u00f1o de Neurociencia y Neurotecnolog\u00eda \u2013 Brainn (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/58565\/instituto-brasileiro-de-neurociencia-e-neurotecnologia-brainn\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">n<b>\u00b0<\/b> 2013\/07559-3<\/a>); <b>Modalidad<\/b> Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid); <b>Coord.<\/b> Fernando Cendes \u2013 FCM\/ Unicamp; <b>Inversi\u00f3n<\/b> R$ 13.621.302,32 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nANDRADE-MORAES, C.H. <i>et al.<\/i> <a href=\"http:\/\/brain.oxfordjournals.org\/content\/early\/2013\/10\/17\/brain.awt273.abstract\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Cell number changes in Alzheimer\u2019s disease relate to dementia, not to plaques and tangles<\/a>. <b>Brain<\/b>. dic. 2013.<br \/>\nLOUREN\u00c7O, M.V. <i>et al.<\/i> <a href=\"http:\/\/www.cell.com\/cell-metabolism\/abstract\/S1550-4131(13)00450-6\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">TNF-\u00a0 Mediates PKR-dependent memory impairment and brain IRS-1 inhibition induced by Alzheimer\u2019s \u00df-amyloid oligomers in mice and monkeys<\/a>. <b>Cell Metabolism<\/b>. 3 dic. 2013.<br \/>\nBALTHAZAR, M.L. <i>et al.<\/i> <a href=\"http:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/24268581\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Whole cortical and default mode network mean functional connectivity as potential biomarkers for mild Alzheimer\u2019s disease<\/a>. <b>Psychiatry Research<\/b>. 11 nov. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El cerebro de algunas personas resista a los efectos del Alzheimer","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[319],"coauthors":[103],"class_list":["post-151973","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151973","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=151973"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151973\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=151973"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=151973"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=151973"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=151973"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}