{"id":152382,"date":"2014-01-13T07:15:06","date_gmt":"2014-01-13T09:15:06","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=152382"},"modified":"2015-07-03T18:16:20","modified_gmt":"2015-07-03T21:16:20","slug":"un-viaje-sin-vuelta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-viaje-sin-vuelta\/","title":{"rendered":"Un viaje sin vuelta"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_152387\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-152387 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_EDU_05181.jpg\" alt=\"Fragilidad: animales en cautiverio como \u00e9ste son vulnerables al paludismo aviar\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_EDU_05181.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_EDU_05181-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_EDU_05181-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">eduardo cesar<\/span>Fragilidad: animales en cautiverio como \u00e9ste son vulnerables al paludismo aviar<span class=\"media-credits\">eduardo cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Durante siete a\u00f1os, bi\u00f3logos y veterinarios de S\u00e3o Paulo y de Rio Grande do Sul recogieron 528 ping\u00fcinos de Magallanes en las playas del extremo sur del Brasil. La mayor\u00eda de ellos estaban vivos, aunque muchos tan debilitados que murieron inmediatamente despu\u00e9s; otros ya estaban muertos, en descomposici\u00f3n. En el laboratorio, identificaron los sexos y notaron que eran m\u00e1s las hembras entre los animales muertos, sumadas a otras dos que murieron durante la rehabilitaci\u00f3n, posiblemente por hallarse m\u00e1s d\u00e9biles que los machos. Esta comprobaci\u00f3n inesperada representaba una posible explicaci\u00f3n para el excedente de machos en las colonias de ping\u00fcinos de esa especie, un fen\u00f3meno bastante conocido, pero nunca aclarado cabalmente.<\/span><\/p>\n<p>Muchos ping\u00fcinos mueren tambi\u00e9n a causa del paludismo aviar, una enfermedad que preocupa a los expertos, pues las alteraciones clim\u00e1ticas pueden aumentar la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de los mosquitos que la transmiten sobre las \u00e1reas cercanas a las colonias de esas aves. La malaria aviar tambi\u00e9n viene erigi\u00e9ndose en una amenaza para los ping\u00fcinos mantenidos en cautiverio o en rehabilitaci\u00f3n, puesto que muchos animales llegan con baja resistencia a las infecciones. En 2007, el paludismo infect\u00f3 a cuatro de los cinco ping\u00fcinos magall\u00e1nicos \u2012todas hembras\u2012 del zool\u00f3gico de S\u00e3o Paulo; dos ejemplares murieron como consecuencia del paludismo y los otros tres, por otras causas. En la actualidad, Sabina Escola Parque, de la localidad de Santo Andr\u00e9, es el sitio con la mayor cantidad de ping\u00fcinos de esta especie en el Gran S\u00e3o Paulo, donde viven 23 de ellos, y quiz\u00e1 sean 24 este a\u00f1o, si nace el primer polluelo. Luego de cuatro a\u00f1os de trabajo, los bi\u00f3logos y veterinarios que se encargan del acuario parecen haber hallado las mejores condiciones para el desarrollo del huevo fecundado.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/056-059_Pinguins_215.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-152389 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/056-059_Pinguins_215-1024x675.jpg\" alt=\"\" width=\"294\" height=\"194\" \/><\/a>Los ping\u00fcinos de Magallanes, magall\u00e1nicos o patag\u00f3nicos (<i>Spheniscus magellanicus<\/i>), miden, por t\u00e9rmino medio, 70 cent\u00edmetros de altura, pueden pesar hasta 5 kilogramos (kg) y com\u00fanmente se los reconoce por un collar de plumas blancas sobre su pescuezo, que est\u00e1 cubierto por plumas negras. Otra particularidad: no les agrada el fr\u00edo, a diferencia de otras especies, como es el caso del ping\u00fcino emperador, que llega a 1,20 metro de altura, 35 kg de peso y que presenta manchas amarillentas alrededor de la cabeza. Cada a\u00f1o, los ping\u00fcinos patag\u00f3nicos forman colonias \u2012generalmente con m\u00e1s machos que hembras\u2012, se reproducen y tienen cr\u00edas en regiones secas del sur de Argentina y de Chile. Se estima que la poblaci\u00f3n de ping\u00fcinos magall\u00e1nicos es de aproximadamente 3 millones de ejemplares, distribuidos en colonias integradas por hasta 100 mil parejas. En el mes de abril, cuando la temperatura desciende y el alimento se torna escaso, cientos de ping\u00fcinos saltan al agua, siguiendo a los card\u00famenes de peces, e inician un trayecto err\u00e1tico de miles de kil\u00f3metros durante meses, en direcci\u00f3n al norte, entre las fr\u00edas aguas de la corriente de las Malvinas.<\/p>\n<p>Muchos mueren en el mar, en tanto que otros llegan vivos a las costas brasile\u00f1as. Algunos se alejan tanto de su grupo que incluso se los ha visto llegar hasta las costas del estado de Cear\u00e1. Los que arriban a las playas de Rio Grande do Sul, casi siempre est\u00e1n muertos o casi muertos, de tan exhaustos. \u201cPor lo general, los ping\u00fcinos que sobreviven al viaje se encuentran deshidratados e hipogluc\u00e9micos: ni siquiera logran levantar la cabeza\u201d, relat\u00f3 Ralph Vanstreels, investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). \u201cAlgunos, cubiertos de petr\u00f3leo que derraman los nav\u00edos, tan s\u00f3lo aguardan la muerte\u201d.<\/p>\n<p>El petr\u00f3leo es una de las principales causas de muerte de estos animales. En la costa de la provincia de Chubut, en Argentina, al lavar los tanques, los buques petroleros descartan los residuos en el oc\u00e9ano, provocando la muerte de 20 mil ping\u00fcinos adultos cada a\u00f1o. Otros ping\u00fcinos mueren al ingerir basura que llega al oc\u00e9ano. Cient\u00edficos de R\u00edo de Janeiro hallaron restos de pl\u00e1stico en el est\u00f3mago y en el intestino del 15% de los 175 ping\u00fcinos de Magallanes hallados sin vida en Regi\u00e3o dos Lagos, en el litoral fluminense.<\/p>\n<div id=\"attachment_152386\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_DSCN69731.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-152386\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_DSCN69731.jpg\" alt=\"Colonia de ping\u00fcinos en el sur de Argentina\" width=\"290\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_DSCN69731.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_DSCN69731-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_DSCN69731-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\"> RALPH VANSTREELS<\/span><\/a> Colonia de ping\u00fcinos en el sur de Argentina<span class=\"media-credits\"> RALPH VANSTREELS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los 528 ping\u00fcinos magall\u00e1nicos recogidos entre 2002 y 2009 que Vanstreels examin\u00f3, pueden aportar algunas de las respuestas sobre los h\u00e1bitos y la mortalidad de los animales durante su migraci\u00f3n anual. El investigador y los t\u00e9cnicos del Centro de Rehabilitaci\u00f3n de Animales Marinos de la Universidad Federal de Rio Grande (Furg) recorr\u00edan en promedio 200 kil\u00f3metros por d\u00eda, a bordo de una camioneta, recogiendo animales en la playa cercana a la laguna Lagoa dos Peixes, en el municipio de Rio Grande. A los ping\u00fcinos vivos los colocaban en jaulas y los llevaban al centro de rehabilitaci\u00f3n, donde se los lavaba, alimentaba y medicaba. A los muertos los analizaban y se identificaba su sexo.<\/p>\n<p><b>El sexo de los ping\u00fcinos<br \/>\n<\/b>No resulta f\u00e1cil diferenciar a los machos de las hembras, pues a primera vista son muy similares. Vanstreels cita como ejemplo el de los picos de los machos, levemente m\u00e1s largos y tan s\u00f3lo algunos mil\u00edmetros m\u00e1s grandes que los de las hembras. Con los animales muertos, resulta a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil, a causa del estado de descomposici\u00f3n, y algunos incluso ya no tienen pico. En tales casos, los investigadores recurren a marcadores gen\u00e9ticos o, simplemente, diseccionan al animal, para buscar test\u00edculos u ovarios.<\/p>\n<p>De los 409 animales hallados con vida en la playa, 211 murieron y, entre ellos, m\u00e1s de la mitad (126) eran hembras. Entre los 118 encontrados muertos, 88 eran hembras. Los investigadores creen que el hecho de que, aparentemente, mueran m\u00e1s hembras que machos durante la migraci\u00f3n perjudicar\u00eda el crecimiento de las poblaciones de ping\u00fcinos de esa especie. Como los ping\u00fcinos son mon\u00f3gamos, es probable que muchos se queden solos. En Argentina, seg\u00fan informa Vanstreels, ya se han visto machos sin compa\u00f1era, peleando con los que formaban pareja y muchas veces destruyendo los huevos de los nidos.<\/p>\n<p>Vanstreels y su director de tesis doctoral, Jos\u00e9 Luiz Cat\u00e3o-Dias, creen que el mayor n\u00famero de hembras halladas muertas se debe a las diferentes estrategias de b\u00fasqueda de alimento adoptadas por machos y hembras durante la migraci\u00f3n. Cuando abundan los peces, todos cazan de la misma forma, en las zonas m\u00e1s superficiales del mar. Las diferencias surgen cuando el alimento escasea. Seg\u00fan Vanstreels, los machos se sumergir\u00edan en busca de peces de las regiones m\u00e1s profundas, mientras que las hembras se mantienen en superficie, en amplias rondas de b\u00fasqueda. Al nadar en un \u00e1rea mayor, explica Cat\u00e3o-Dias, ellas podr\u00edan hallarse m\u00e1s expuestas a la contaminaci\u00f3n por petr\u00f3leo que los machos.<\/p>\n<p>La pesca excesiva de peces peque\u00f1os, tales como sardinas y ancho\u00edtas, las especies predilectas de los ping\u00fcinos de Magallanes, puede ser una de las causas de la escasez de alimento que los obliga a nadar a mayor profundidad, en el caso de los machos, y m\u00e1s lejos, en el caso de las hembras. Investigadores de la Universidad de Vale do Rio dos Sinos, en Rio Grande do Sul, comprobaron que los ping\u00fcinos j\u00f3venes hallados muertos en las playas ten\u00edan muy poca grasa bajo la piel y, en el est\u00f3mago, solamente hab\u00eda restos de moluscos con bajo tenor nutritivo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podr\u00eda ser que las hembras ya salgan debilitadas desde las colonias, sospechan los cient\u00edficos. Al visitar las colonias de ping\u00fcinos en la Patagonia, Vanstreels y Cat\u00e3o-Dias notaron que los polluelos machos toman de las hembras el alimento que los padres hab\u00edan llevado para toda la prole. \u201cEs posible que las hembras, cuando dejan las colonias, se encuentren en peor condici\u00f3n f\u00edsica que los machos\u201d, medita Vanstreels. Todav\u00eda no se sabe cu\u00e1ntos ping\u00fcinos abandonan las colonias cada a\u00f1o, ni cu\u00e1ntos logran regresar.<\/p>\n<div id=\"attachment_152388\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-152388 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_EDU_05431.jpg\" alt=\"Uno de los animales en el acuario de Santo Andr\u00e9\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_EDU_05431.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_EDU_05431-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Pinguins_EDU_05431-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span>Uno de los animales en el acuario de Santo Andr\u00e9<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p><b>En el zool\u00f3gico<br \/>\n<\/b>La bi\u00f3loga Karin Kirchgatter, quien se desempe\u00f1a actualmente en el Laboratorio de Malaria de la Superintendencia de Control de Endemias de la Secretar\u00eda de Salud de S\u00e3o Paulo, fue una de las responsables del diagn\u00f3stico de los ping\u00fcinos infectados con paludismo aviar en 2007, en el zool\u00f3gico de S\u00e3o Paulo. La veterinaria Marina Galv\u00e3o Bueno, actualmente en el Instituto Mamirau\u00e1, en el estado de Amazonas, coordin\u00f3 el tratamiento de los animales. Seg\u00fan Kirchgatter, previo a la aparici\u00f3n de los primeros s\u00edntomas, a algunos ping\u00fcinos se les detect\u00f3 en sus patas una inflamaci\u00f3n causada por bacterias, probablemente desarrollada por pasar demasiado tiempo fuera del agua como forma de evitar el contacto con los mosquitos transmisores de enfermedades. Por esa raz\u00f3n, dice la investigadora, los liberaron para nadar por las noches, y fue entonces cuando fueron infectados por el par\u00e1sito de la especie <i>Plasmodium relictum<\/i>, que transmiten los mosquitos del g\u00e9nero <i>Culex<\/i>, con h\u00e1bitos nocturnos. \u201cLos ping\u00fcinos que logramos tratar a tiempo y no murieron de paludismo, lo hicieron, entre otras causas, por aspergilosis, poco tiempo despu\u00e9s\u201d, dice Kirchgatter, refiri\u00e9ndose a la infecci\u00f3n pulmonar causada por un hongo.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s de los primeros s\u00edntomas del paludismo, los cinco ping\u00fcinos se hab\u00edan muerto. Luego de ello, el zool\u00f3gico decidi\u00f3 ya no mantener otras aves de esa especie, a causa del elevado riesgo de infecciones. \u201cCualquier lugar o planta que acumule agua puede funcionar como un criadero de mosquitos\u201d, dice Kirchgatter, quien coordina un proyecto de detecci\u00f3n de plasmodios en aves del zool\u00f3gico. Bajo su supervisi\u00f3n, en el Instituto de Medicina Tropical de la USP, la bi\u00f3loga Carolina Chagas extrajo unas 800 muestras de sangre de casi 100 especies de aves e identific\u00f3 una especie de protozoario, <i>Plasmodium nucleophilum<\/i>, diferente de aqu\u00e9l que provoc\u00f3 la muerte de los ping\u00fcinos e igualmente fatal.<\/p>\n<p>Vanstreels y Cat\u00e3o Dias hallaron otra especie poco com\u00fan, <i>Plasmodium tejerai<\/i>, en dos ping\u00fcinos magall\u00e1nicos que murieron en 2009 en un centro de selecci\u00f3n de animales silvestres en el estado de Santa Catarina. Hasta entonces, a ese par\u00e1sito se lo hab\u00eda identificado tan s\u00f3lo una vez, hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os, en aves de Venezuela.<\/p>\n<p>Estudios como \u00e9se indican c\u00f3mo trabajar mejor con los ping\u00fcinos de Magallanes y evitar que las enfermedades lleguen a las colonias: luego de ser tratados en los centros de rehabilitaci\u00f3n, se los suelta nuevamente en el mar. \u201cLa liberaci\u00f3n de los ping\u00fcinos en su h\u00e1bitat natural debe seguir criterios m\u00e1s rigurosos en cuanto al estado de salud de los animales, impidiendo que individuos infectados sean liberados y propicien la transmisi\u00f3n de pat\u00f3genos entre sus cong\u00e9neres de la colonia\u201d, dice Cat\u00e3o-Dias. \u201cCuanto menor sea el tiempo que permanecen en recuperaci\u00f3n, menores ser\u00e1n las posibilidades de que sean infectados\u201d.<\/p>\n<p><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<b>1.<\/b> Paludismo aviar y ping\u00fcinos en Brasil: estudio epidemiol\u00f3gico y patol\u00f3gico de una enfermedad con riesgo potencial para la conservaci\u00f3n de la avifauna (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/142630\/malaria-aviaria-e-pinguins-no-brasil-estudo-epidemiologico-e-patologico-de-uma-enfermidade-com-poten\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 10\/ 51801-5<\/a>); <b>Modalidad<\/b> Proyecto Tem\u00e1tico; <b>Coord.<\/b> Jos\u00e9 Luiz Cat\u00e3o-Dias\/ FMVZ-USP; <b>Inversi\u00f3n<\/b> R$ 665.198,08 (FAPESP)<br \/>\n<b>2.<\/b> <i>Plasmodium<\/i> spp. en aves silvestres de la Fundaci\u00f3n Parque Zool\u00f3gico de S\u00e3o Paulo: identificaci\u00f3n de especie por microscop\u00eda y c\u00f3digo de barras de ADN (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/82655\/plasmodium-spp-em-aves-silvestres-da-fundacao-parque-zoologico-de-sao-paulo-identificacao-de-especie\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 12\/ 51427-1<\/a>); <b>Modalidad<\/b> Ayuda Regular al Proyecto de Investigaci\u00f3n; <b>Coord.<\/b> Karin Kirchgatter\/ Sucen-SES\/ SP; <b>Inversi\u00f3n<\/b> R$ 52.328,50 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nBUENO, M. G. <i>et al.<\/i> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0304401710003596\" target=\"_blank\">Identification of Plasmodium relictum causing mortality in penguins (<i>Spheniscus magellanicus<\/i>) from S\u00e3o Paulo Zoo, Brazil<\/a>. <b>Veterinary Parasitology.<\/b> v. 173, n. 1-2, p. 123-27. 2010<br \/>\nVANSTREELS, R. E. T. <i>et al.<\/i>, <a href=\"http:\/\/www.publish.csiro.au\/paper\/MU12060.htm\" target=\"_blank\">Female-biased mortality of Magellanic Penguins (<i>Spheniscus magellanicus<\/i>) on the wintering grounds<\/a>. <b>Emu.<\/b> v. 113, n. 2, p. 128-34. may. 2013<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las hembras de\u2028 ping\u00fcino mueren m\u00e1s en migraci\u00f3n anual","protected":false},"author":346,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,293,321],"coauthors":[662],"class_list":["post-152382","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-ecologia-es","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/152382","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=152382"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/152382\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=152382"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=152382"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=152382"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=152382"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}