{"id":153082,"date":"2014-06-16T03:20:40","date_gmt":"2014-06-16T06:20:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=153082"},"modified":"2015-07-03T16:40:42","modified_gmt":"2015-07-03T19:40:42","slug":"conviviendo-con-el-enemigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/conviviendo-con-el-enemigo\/","title":{"rendered":"Conviviendo con el enemigo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_153083\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-153083 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Sapo_Bokermannohyla-luctuosa1.jpg\" alt=\"A pesar de su presencia permanente en el ambiente, la  enfermedad no afecta a todas las especies por igual: infecta al 75% de Bokermannohyla luctuosa...\" width=\"290\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Sapo_Bokermannohyla-luctuosa1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Sapo_Bokermannohyla-luctuosa1-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Sapo_Bokermannohyla-luctuosa1-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">C\u00e9lio Haddad\/ Unesp<\/span>A pesar de su presencia permanente en el ambiente, la enfermedad no afecta a todas las especies por igual: infecta al 75% de <em>Bokermannohyla luctuosa<\/em>&#8230;<span class=\"media-credits\">C\u00e9lio Haddad\/ Unesp<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un hongo que diezm\u00f3 poblaciones de batracios en diversos pa\u00edses podr\u00eda ser oriundo de Brasil, espec\u00edficamente, del bosque atl\u00e1ntico. \u00c9sta es la conclusi\u00f3n que se desprende del trabajo que el bi\u00f3logo estadounidense David Rodriguez realiz\u00f3 durante su etapa de posdoctorado en el laboratorio de Kelly Zamudio, en la Universidad Cornell, en Estados Unidos, y se contrapone con la noci\u00f3n previa que sosten\u00eda que la enfermedad habr\u00eda sido introducida en Brasil con la importaci\u00f3n de ranas para la producci\u00f3n de carne (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2013\/02\/07\/el-exterminador-de-anfibios\/\" target=\"_blank\"><i>lea en <\/i>Pesquisa FAPESP<i>, edici\u00f3n n\u00ba 196<\/i><\/a>). Esto no fue una sorpresa para el bi\u00f3logo brasile\u00f1o C\u00e9lio Haddad, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de la localidad de Rio Claro, quien particip\u00f3 en el estudio. \u201cCuando era estudiante universitario, al comienzo de los a\u00f1os 1980, ya hab\u00eda observado muchos renacuajos con la boca toda deformada\u201d, comenta. \u201cComo los no se mor\u00edan de eso, yo no cre\u00eda que fuese un problema\u201d.<\/p>\n<p>En ese entonces, no se sab\u00eda que las lesiones en la boca eran consecuencia de la infecci\u00f3n por el hongo <i>Batrachochytrium dendrobatidis<\/i>, un qu\u00edtrido. A pesar de los informes de mortandad en masa de anfibios en Am\u00e9rica y Australia desde los a\u00f1os 1970, especialmente en \u00e1reas de mayor altura, reci\u00e9n sobre el final de los a\u00f1os 1990 pudo identificarse al culpable.<\/p>\n<p>En un intento por comprender en qu\u00e9 regi\u00f3n del globo surgi\u00f3 la enfermedad, el grupo de Cornell y de la Unesp examin\u00f3 2.799 sapos, ranas acu\u00e1ticas y ranas arbor\u00edcolas pertenecientes a 13 familias diferentes, capturados entre 1894 y 2010 en las regiones sur y sudeste de Brasil. Luego de frotar un hisopo en determinadas \u00e1reas del cuerpo de cada uno de los ejemplares almacenados en museos brasile\u00f1os y realizar an\u00e1lisis gen\u00e9ticos en Cornell, el grupo detect\u00f3 material gen\u00e9tico del hongo en todas las familias, seg\u00fan se relata en un art\u00edculo publicado en febrero de este a\u00f1o en la revista <i>Molecular Ecology<\/i>. El hongo ya infectaba incluso al ejemplar de 1894, que se convirti\u00f3 en el registro m\u00e1s antiguo hallado hasta ahora. Esos resultados significan que a\u00fan no se sabe efectivamente desde cu\u00e1ndo existe la dolencia en el bosque atl\u00e1ntico: tan s\u00f3lo confirman que en los \u00faltimos 120 a\u00f1os ya estaba diseminada. Los r\u00e9cords anteriores hab\u00edan sido registrados en \u00c1frica, durante los a\u00f1os 1930, adem\u00e1s de una sospecha no confirmada en 1902, en Jap\u00f3n. Al analizar muestras de piel en el microscopio, un estudio anterior del grupo de Haddad tambi\u00e9n hab\u00eda detectado al hongo en ejemplares capturados en Brasil en los a\u00f1os 1960.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de confirmar que el qu\u00edtrido existe desde hace mucho tiempo en toda la regi\u00f3n estudiada y en una amplia diversidad de especies, la investigaci\u00f3n tambi\u00e9n corrobora otra sospecha antigua de Haddad: durante ese per\u00edodo no se registraron picos de infecci\u00f3n, caracter\u00edsticos de las epidemias. Parece que la enfermedad, letal en otros pa\u00edses a punto tal de causar p\u00e1nico entre los especialistas, que se topaban con selvas tapizadas de animales muertos, pr\u00e1cticamente no mata a los anfibios brasile\u00f1os. \u201cMuchos de los animales infectados que capturamos se estaban reproduciendo, lo cual significa que estaban en buenas condiciones\u201d, explica el bi\u00f3logo, quien es uno de los mayores expertos en sapos brasile\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_153084\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-153084 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Sapo_Hypsiboas-polytaenius1.jpg\" alt=\"... y se encuentra ausente en Hypsiboas polytaenius\" width=\"290\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Sapo_Hypsiboas-polytaenius1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Sapo_Hypsiboas-polytaenius1-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Sapo_Hypsiboas-polytaenius1-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">C\u00e9lio Haddad\/ Unesp<\/span>&#8230; y se encuentra ausente en <em>Hypsiboas polytaenius<\/em><span class=\"media-credits\">C\u00e9lio Haddad\/ Unesp<\/span><\/p><\/div>\n<p>Durante el per\u00edodo sab\u00e1tico que pas\u00f3 en Cornell en 2013, Haddad debati\u00f3 los resultados con Rodriguez y confirm\u00f3 desde su experiencia lo que el colega m\u00e1s joven detectaba en los datos de los an\u00e1lisis gen\u00e9ticos: <i>B. dendrobatidis<\/i> forma parte del ecosistema del bosque atl\u00e1ntico. La prevalencia del hongo se mantuvo constante desde 1894, y afecta a alrededor del 20% de los sapos, ranas acu\u00e1ticas y ranas arbor\u00edcolas del sur y sudeste de Brasil, siguiendo un patr\u00f3n end\u00e9mico. El estudio tambi\u00e9n identific\u00f3 dos linajes del hongo, que, aparentemente, llegan a producir h\u00edbridos. Uno de ellos es t\u00edpicamente brasile\u00f1o y menos agresivo. El otro presenta mayor virulencia, y est\u00e1 difundido en varias regiones del planeta.<\/p>\n<p>Los indicios presentados por Rodriguez sugieren que el qu\u00edtrido es aut\u00f3ctono del bosque atl\u00e1ntico, y no una especie invasora, que habr\u00eda sido introducida a trav\u00e9s del comercio de ranas toro para criaderos productores de carne de rana para el consumo, que comenz\u00f3 en los a\u00f1os 1930. Tal vez sea todo lo contrario, y haya arribado a otros pa\u00edses mediante la exportaci\u00f3n de esas ranas y otros anfibios. Pero todav\u00eda no se pudo llegar a una conclusi\u00f3n definitiva. \u201cEl desplazamiento pudo haber sucedido en ambos sentidos\u201d, advierte Haddad. Tambi\u00e9n es posible que el linaje global haya arribado a Brasil antes del final del siglo XIX, aunque sin provocar gran mortandad porque los sapos del bosque atl\u00e1ntico ya estar\u00edan \u201cvacunados\u201d por la convivencia con la cepa brasile\u00f1a, menos virulenta, imagina el bi\u00f3logo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan un comentario de Karen Lips, de la Universidad de Maryland, en la misma edici\u00f3n de la <i>Molecular Ecology<\/i>, los resultados presentados por el grupo de Cornell y de la Unesp modifican la forma en que se plantea el origen, evoluci\u00f3n y difusi\u00f3n del qu\u00edtrido por el mundo. Se trata de una opini\u00f3n que cuenta: Lips estuvo entre los primeros investigadores que estudiaron las poblaciones diezmadas por el hongo, y en un congreso que se realiz\u00f3 hace 15 a\u00f1os, expres\u00f3 sus dudas al respecto del relato de Haddad que indicaba que la enfermedad no provocaba graves da\u00f1os por aqu\u00ed y ni siquiera se encontraba en la lista de problemas que acuciaban a los sapos y afines nativos de Brasil. A su juicio, el nuevo conocimiento tambi\u00e9n significa que el control del comercio internacional de anfibios no es la mejor forma de mantener a raya a la enfermedad. Al fin de cuentas, la misma parece haber circulado por el mundo por cuenta propia, antes de contar con esa ayuda para viajar por los continentes.<\/p>\n<p><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nDiversidad de anfibios anuros en el bosque atl\u00e1ntico: origen, mantenimiento y preservaci\u00f3n (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/138505\/diversidade-de-anfibios-anuros-na-mata-atlantica-origem-manutencao-e-conservacao\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2012\/ 17229-9<\/a>); <b>Modalidad <\/b>Beca en el exterior \u2013 Regular \u2013 Posdoctorado; <b>Investigador responsable <\/b>\u00a0C\u00e9lio Haddad (Unesp Rio Claro); <b>Inversi\u00f3n <\/b>R$ 59.204, 10 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nRODRIGUEZ, D. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/mec.12615\/abstract\" target=\"_blank\">Long-term endemism of two highly divergent lineages of the amphibian-killing fungus in the Atlantic Forest of Brazil<\/a>. <b>Molecular Ecology<\/b>, v. 23, p. 774-87. feb. 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un hongo letal para los anfibios podr\u00eda ser nativo del bosque atl\u00e1ntico","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,278,335],"coauthors":[95],"class_list":["post-153082","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-biologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/153082","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=153082"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/153082\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=153082"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=153082"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=153082"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=153082"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}