{"id":155043,"date":"2014-07-15T09:10:08","date_gmt":"2014-07-15T12:10:08","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=155043"},"modified":"2014-09-09T18:13:26","modified_gmt":"2014-09-09T21:13:26","slug":"beneficios-reciprocos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/beneficios-reciprocos\/","title":{"rendered":"Beneficios rec\u00edprocos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_155044\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-155044 \" alt=\"Ejemplares del protozoario Toxoplasma gondii (en magenta) en una c\u00e9lula del h\u00edgado\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Toxop_M2700203.jpg\" width=\"290\" height=\"227\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Toxop_M2700203.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Toxop_M2700203-120x94.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Toxop_M2700203-250x196.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Latinstock\/ Moredun Animal Health LTD\/ Science Photo Library\/ SPL DC<\/span>Ejemplares del protozoario Toxoplasma gondii (en magenta) en una c\u00e9lula del h\u00edgado<span class=\"media-credits\">Latinstock\/ Moredun Animal Health LTD\/ Science Photo Library\/ SPL DC<\/span><\/p><\/div>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Cient\u00edficos de Minas Gerais identificaron un posible mecanismo de reacci\u00f3n en el organismo de roedores ante los ataques del protozoario <\/span><i style=\"line-height: 1.5em;\">Toxoplasma gondii<\/i><span style=\"line-height: 1.5em;\">, causante de la toxoplasmosis. Bajo la coordinaci\u00f3n del inmun\u00f3logo Ricardo Gazzinelli, verificaron que la respuesta eficiente del sistema de defensa de los ratones frente a la infecci\u00f3n por toxoplasma depende de la actividad mancomunada de cuatro prote\u00ednas producidas por c\u00e9lulas dendr\u00edticas, las primeras c\u00e9lulas del sistema inmunol\u00f3gico que entran en contacto con el par\u00e1sito.<\/span><\/p>\n<p>Esas cuatro prote\u00ednas pertenecen a la familia de los <i>toll-like receptors <\/i>(TLRs), mol\u00e9culas expresadas por las c\u00e9lulas de defensa que identifican segmentos de microorganismos invasores. Las mismas componen un mecanismo primordial de protecci\u00f3n bastante preservado desde el punto de vista evolutivo: se lo encuentra en peces, aves y mam\u00edferos. \u201cEsos receptores son muy espec\u00edficos en el reconocimiento de mol\u00e9culas asociadas con agentes infecciosos que amenazan la supervivencia de los organismos hu\u00e9spedes\u201d, explica Gazzinelli, investigador del Centro de Investigaciones Ren\u00e9 Rachou de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz), en Minas Gerais.<\/p>\n<p>Dos de esas prote\u00ednas, la TLR-7 y la TLR-9, ya eran bastante conocidas por los inmun\u00f3logos. Ellas detectan diferentes microorganismos al reconocer segmentos de su material gen\u00e9tico. En 2013, Gazzinelli y Warrison Andrade, por entonces su alumno de doctorado en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), comprobaron que esas prote\u00ednas act\u00faan en conjunto con otras dos m\u00e1s selectivas pertenecientes al mismo grupo: la TLR-11 y la TLR-12. Esos receptores, hasta ahora s\u00f3lo hallados en roedores, los principales hu\u00e9spedes intermedios del toxoplasma, detectan la profilina, una prote\u00edna esencial para la motilidad del protozoario y su capacidad de invadir las c\u00e9lulas del hu\u00e9sped, en cuyo interior se multiplica. Siempre que identifican a la profilina, los <i>toll-like receptors<\/i> 11 y 12 inician una reacci\u00f3n en cadena que deriva en la producci\u00f3n de las prote\u00ednas <i>immunity-related GTPase<\/i>, o IRGs, que destruyen las ves\u00edculas donde se alojan los protozoarios.<\/p>\n<p>La existencia de prote\u00ednas especializadas en la identificaci\u00f3n del toxoplasma constituye para los investigadores una evidencia de c\u00f3mo la exposici\u00f3n al protozoario durante milenios podr\u00eda haber colaborado para modelar el sistema de defensa del hu\u00e9sped, de manera tal que ambos coexistan en relativa armon\u00eda. Los genes que codifican las TLR-11 y 12, surgidos a partir de mutaciones en el material gen\u00e9tico del hu\u00e9sped, permitieron que los roedores sobrevivan a la infecci\u00f3n por toxoplasma, al eliminar la mayor parte de los par\u00e1sitos. Y no ha sido del todo malo para el protozoario, que no resulta eliminado por completo.<\/p>\n<p>\u201cEse equilibrio evita que el toxoplasma mate a su hu\u00e9sped intermedio y hace que aumenten las posibilidades de que el par\u00e1sito migre hacia el organismo de gatos y otros felinos, sus hu\u00e9spedes definitivos\u201d, explica Gazzinelli. La evoluci\u00f3n de las prote\u00ednas TLR ocurri\u00f3 en un lapso de millones de a\u00f1os. Cada una de las prote\u00ednas actuales de esa familia cumple una funci\u00f3n similar, pero con especificidades distintas. \u201cCada prote\u00edna de la familia TLR reconoce una mol\u00e9cula espec\u00edfica y bien preservada de los microorganismos pat\u00f3genos\u201d, relata el investigador. \u201cComo desempe\u00f1an una funci\u00f3n importante en el combate a los microorganismos invasores, se tornaron altamente conservadas\u201d. En el caso del toxoplasma, el reconocimiento de la profilina por las TLR-11 y 12 de los roedores gener\u00f3 un equilibrio estable entre el par\u00e1sito y su hu\u00e9sped.<\/p>\n<p><b>Manipulaci\u00f3n y supervivencia<br \/>\n<\/b>Al infectar a los roedores, el toxoplasma se ve cercado por c\u00e9lulas de defensa, que eliminan la mayor parte de los par\u00e1sitos. Los supervivientes se instalan bajo la forma de quistes, generalmente en los m\u00fasculos y en el cerebro de los hu\u00e9spedes. Estudios recientes sugieren que, en el cerebro, el par\u00e1sito altera el comportamiento de roedores, provocando una p\u00e9rdida del temor a los gatos. Seg\u00fan los investigadores, \u00e9sta es una especie de manipulaci\u00f3n por medio de la cual el toxoplasma aumenta sus posibilidades de perpetuarse, puesto que s\u00f3lo completa su ciclo reproductivo en el intestino de los felinos.<\/p>\n<p>En tanto, la evoluci\u00f3n de las prote\u00ednas IRGs sigue un modelo distinto, basado en un equilibrio inestable, en el cual el hu\u00e9sped desarrolla mecanismos de defensa m\u00e1s eficientes contra el par\u00e1sito al mismo tiempo que el protozoario perfecciona su capacidad para escapar de la respuesta inmunitaria. Experimentos realizados por investigadores de Alemania y Portugal revelaron un ejemplo de esa competencia, que conduce a un proceso evolutivo m\u00e1s r\u00e1pido. Linajes m\u00e1s agresivos del toxoplasma neutralizan la acci\u00f3n de las prote\u00ednas IRGs, que deber\u00edan destruirlas. Pero, por alguna raz\u00f3n a\u00fan desconocida, esa neutralizaci\u00f3n s\u00f3lo ocurre en los ratones criados en laboratorio. Las cepas m\u00e1s agresivas del protozoario no interrumpen la actividad de esas prote\u00ednas en roedores silvestres, que poseen mayor diversidad de IRGs.<\/p>\n<p>No se sabe por qu\u00e9 muchas especies no cuentan con los genes de las IRGs. Una hip\u00f3tesis plantea que, el mantenimiento de un sistema de IRGs eficientes ser\u00eda costoso para el hu\u00e9sped, raz\u00f3n por la cual habr\u00edan desaparecido en varios vertebrados.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s interesante, seg\u00fan Gazzinelli, es que esa evoluci\u00f3n combinada de estrategias de ataque y defensa resulta fundamental para que ambos organismos sean exitosos en la naturaleza. Este fen\u00f3meno, la coevoluci\u00f3n, ocurre por la presi\u00f3n selectiva a la cual tanto el par\u00e1sito como el hu\u00e9sped se encuentran sometidos. \u201cEn t\u00e9rminos pr\u00e1cticos\u201d, dice el investigador, \u201cel toxoplasma evoluciona para infectar al hu\u00e9sped, mientras que el hu\u00e9sped evoluciona para neutralizar las adaptaciones del protozoo\u201d. A ese proceso se lo conoce como coevoluci\u00f3n Reina Roja, que alude al libro de Lewis Carrol, <i>Alicia a trav\u00e9s del espejo<\/i>. En el mismo, la reina le dice a Alicia: \u201cAqu\u00ed es necesario correr todo cuanto se pueda para permanecer en el mismo sitio\u201d.<\/p>\n<p>El protozoario puede invadir el organismo humano a trav\u00e9s del consumo de agua y alimentos (generalmente carne cruda o poco cocida) contaminados con huevos del par\u00e1sito. Se estima que la mitad de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a \u2012y un tercio de la poblaci\u00f3n mundial\u2012 se encuentra infectada. El protozoario, que se dispersa por medio de las heces de los animales dom\u00e9sticos, asume su forma activa en el organismo de individuos con el sistema inmunitario debilitado y en embarazadas, pudiendo contaminar al feto e incluso matarlo. Pese a ello, se considera al ser humano un hu\u00e9sped accidental.<\/p>\n<p>Hasta donde se sabe, las c\u00e9lulas de defensa de los seres humanos y de otros mam\u00edferos no producen los dos receptores que refuerzan las barreras de los roedores contra el toxoplasma. \u201cLos seres humanos\u201d, dice Gazzinelli, \u201cpodr\u00edan haber desarrollado otros receptores que propiciar\u00edan el control del protozoario\u201d.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nGAZZINELLI, R. T. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.cell.com\/cell-host-microbe\/abstract\/S1931-3128(14)00027-4\" target=\"_blank\">Innate sensing of Toxoplasma gondii: an evolutionary tale of mice, cats and men<\/a>. <b>Cell Host &amp; Microbe<\/b>. v. 15, n. 2, p. 132-38. feb. 2014.<br \/>\nANDRADE, W. A. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.cell.com\/cell-host-microbe\/abstract\/S1931-3128(12)00429-5\" target=\"_blank\">Combined action of nucleic acid-sensing Toll-like Receptors and TLR11\/TLR12 heterodimers Imparts resistance to Toxoplasma gondii in mice<\/a>. <b>Cell Host &amp; Microbe<\/b>, v. 13, n. 1, p. 42-53. ene. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La virulencia del <em>Toxoplasma gondii<\/em> robusteci\u00f3 la defensa de su hu\u00e9sped","protected":false},"author":346,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,300,316],"coauthors":[662],"class_list":["post-155043","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-evolucion","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/155043","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=155043"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/155043\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=155043"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=155043"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=155043"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=155043"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}