{"id":160192,"date":"2014-02-12T16:49:01","date_gmt":"2014-02-12T18:49:01","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=160192"},"modified":"2015-01-12T17:04:44","modified_gmt":"2015-01-12T19:04:44","slug":"el-poder-de-las-colisiones-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-poder-de-las-colisiones-2\/","title":{"rendered":"El poder de las colisiones"},"content":{"rendered":"<p><em>Publicado en septiembre de 2013<\/em><\/p>\n<div id=\"attachment_159936\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-159936\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Areia_e1470013.jpg\" alt=\"Clima inclemente: una tempestad de polvo en la carretera que une las ciudades de Melbourne y Geelong, en Australia\" width=\"290\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Areia_e1470013.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Areia_e1470013-120x83.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Areia_e1470013-250x173.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">DAVID EAST \/ SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span>Clima inclemente: una tempestad de polvo en la carretera que une las ciudades de Melbourne y Geelong, en Australia<span class=\"media-credits\">DAVID EAST \/ SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los ingredientes b\u00e1sicos de una tormenta de arena son, obviamente, mucho viento y mucha arena. De todos modos, ning\u00fan cient\u00edfico hab\u00eda logrado crear un modelo f\u00edsico basado en esos dos elementos que fuese capaz de explicar por completo la fuerza desatada durante esas tempestades. Pero un trabajo realizado por f\u00edsicos brasile\u00f1os y extranjeros publicado en el mes de agosto en la revista Physical Review Letters (PRL) permite ahora entender por qu\u00e9 en las regiones cercanas a los grandes desiertos de la Tierra, tales como el de Gobi, en Asia, y el Sahara, en \u00c1frica, las tempestades alcanzan dimensiones colosales. Millones de toneladas de arena y polvo pueden desplazarse a trav\u00e9s de miles de kil\u00f3metros, bloqueando carreteras, impidiendo el tr\u00e1fico a\u00e9reo, enterrando construcciones y erosionando el suelo cultivable.<\/p>\n<p>Hasta ahora, los cient\u00edficos consideraban imposible simular en computadora la trayectoria de cada grano de arena en una tormenta. Por eso, normalmente, los modelos asum\u00edan algunas simplificaciones. Una de ellas consiste en que, cuando el viento los sopla, los granos de arena virtuales nunca chocan unos con otros. Sucede que se consideraba que las colisiones entre los granos transportados por el aire frenaban el avance de las tempestades, acortando la trayectoria recorrida por los granos. Pero ahora, un equipo internacional encabezado por el f\u00edsico brasile\u00f1o Marcus Carneiro, del Instituto Federal de Tecnolog\u00eda de Z\u00farich (ETH), en Suiza, determin\u00f3 lo contrario. Comparando simulaciones con y sin colisiones entre los granos, los investigadores revelaron que los choques a\u00e9reos resultan fundamentales para incrementar la cantidad de part\u00edculas transportadas por la tempestad.<\/p>\n<p>\u201cPara tomar en cuenta las colisiones, se necesita desarrollar c\u00f3digos matem\u00e1ticos bastante eficientes y utilizar un elevado poder de c\u00f3mputo\u201d, dice el f\u00edsico portugu\u00e9s Nuno Ara\u00fajo, tambi\u00e9n de la ETH, y coautor del art\u00edculo que describe el resultado, que se public\u00f3 en la PRL. Las nuevas simulaciones siguieron la trayectoria de tan s\u00f3lo un pu\u00f1ado de arena, unos 4 mil granos soplados por un perfil de viento simplificado. Pero fueron las primeras que describieron de manera realista las colisiones a\u00e9reas.<\/p>\n<p><strong>Granos<br \/>\n<\/strong>Las simulaciones muestran que las colisiones elevan a m\u00e1s del doble la capacidad del viento para transportar arena. Se sab\u00eda muy bien que las tempestades comienzan cuando el viento levanta una capa de arena algunos cent\u00edmetros por encima del suelo. Algunos de esos granos vuelan bastante m\u00e1s alto que otros, adquiriendo a\u00fan m\u00e1s energ\u00eda del viento, cuya velocidad aumenta con la altura. Eventualmente, esos granos saltones caen y generan otros cuando chocan con los de la capa situada al ras del suelo. Lo que las nuevas simulaciones revelan, no obstante, es que antes de llegar cerca del suelo, un grano puede toparse con varios otros que saltan solamente un poco por encima de la altura promedio, transfiri\u00e9ndoles parte de su energ\u00eda. Esas colisiones en el aire generar\u00edan todav\u00eda m\u00e1s granos saltones, engrosando las nubes de arena de las tempestades.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de prever la intensidad de las tempestades con mayor precisi\u00f3n, el nuevo modelo modificar\u00e1 la comprensi\u00f3n al respecto de la formaci\u00f3n y el desplazamiento de las dunas de arena. Seg\u00fan Ara\u00fajo, esta teor\u00eda puede verificarse mediante pruebas de laboratorio, observando el movimiento de granos virtuales con diferentes propiedades el\u00e1sticas.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>CARNEIRO, M.V. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/prl.aps.org\/abstract\/PRL\/v111\/i5\/e058001\" target=\"_blank\">Midair collisions enhance saltation<\/a>. <strong>Physical Review Letters<\/strong>. v. 111, n. 5. 2013.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El principal motor en las tempestades de arena","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[304,305,306],"coauthors":[103],"class_list":["post-160192","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisica-es","tag-fisiologia-es","tag-genetica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160192","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=160192"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160192\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=160192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=160192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=160192"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=160192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}